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Templo de Karnak, Luxor (Egipto, 2026) Fotografía de Adela Sánchez Santana
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Una conversación con Aitor Francos
(Sobre el aforismo)
Hacer antologías es, la mayor parte de las veces,
granjearse enemistades. Seleccionar, decidir...sobre todo entre los autores
contemporáneos, es difícil, y Paso
ligero es un libro polémico (no sé si adrede), que da que hablar.
¿Dudaste mucho?
La vida literaria es un capítulo menor que gente ensimismada como yo no
escucha demasiado. Es verdad que los afectos y desafectos dejan turbulencias en
el ánimo, pero sería insólito escribir un libro pensando en los efectos sociales
secundarios y no en los contenidos. Mi experiencia como antólogo mitiga mucho
las reacciones afectivas; creo que hasta la fecha las propuestas compilatorias
buscan definir un criterio personal, un gusto lector macerado por el hábito
crítico: lo hice en Re-Generación
(Valparaíso, 2015) y 11 Aforistas a
contrapié (Liliputienses, 2020). Y guardo muy hermosos recuerdos de ambos
libros. Descarto que una antología sea una siembra de rencores, es el trabajo
intenso de un especialista que hace de su tiempo un generoso aprendizaje de la
obra ajena. Escribo con la certidumbre de quien busca escribir un libro
necesario (lo sea o no) y alejado de exclusiones y menosprecios.
Soy un degustador continuo de las novedades aforísticas del ahora, así
que no descarto en absoluto que la próxima entrega como crítico sea yuxtaponer
esas reseñas y mostrar una panorámica del presente minimalista.
Dudo mucho, sí, mis libros no tienen nunca un argumento definido,
reescriben sobre la marcha y cambian de rumbo para mostrar otros andenes. No
creo en los itinerarios cartesianos, que muestran todas las incógnitas
resueltas y ya saben el resultado final.
En una entrevista comentabas que el título hace
alusión a Aquiles.
Así es; creo que los títulos de libros deben ser el primer indicio de
lectura; no son gratuitos sino que encajan en el sumario. El aforismo es un
chispazo, una cerilla, una miga de voz, un deslumbramiento; en apariencia, pertenece
a la mensajería de urgencia con entrega inmediata. Deja su contenido en un
tiempo mínimo, tiene los pies ligeros, como Aquiles; la brevedad es un
mensajero de palabra escueta que entrelaza filosofía y poesía, que se empeña en
escribir una novela de ideas con mínimos elementos.
En el largo proceso de gestación de Paso
ligero barajé otros títulos, claro, que perduraron hasta la entrega al
editor; aquí también hay que elegir y apartar los rechazos.
¿La levedad del aforismo es solo aparente? ¿Cuál es su
principal singularidad?
El aforismo es singular porque sigue hablando desde el silencio, cuando
ha consumido su turno de palabra. De ahí que la sencillez de su humilde ropaje
verbal sea solo un reflejo de su verdadera identidad. Bajo la transparencia
está la hondura, el sol que sale desde dentro.
¿Qué es para José Luis Morante crítico el aforismo y
qué es para José Luis Morante poeta el aforismo?
Un centro orbital; el aforismo desde hace años es una presencia continua
que me ayuda a definir el entorno y la propia conciencia. Por mi trabajo
crítico, me llegan a casa abundantes novedades editoriales y el decir breve se
hace síntesis de estados de ánimo, lecturas o anotaciones sobre la marcha que,
a veces, se convierten en poemas, microrrelatos o aforismos, y otras veces se
pierden en la incontinente papelera del olvido.
La huella del aforismo habita en mis poemas desde el principio; las
primeras críticas, cuando comentaban mis libros iniciales, publicados en el
arranque de los años noventa, señalaban a menudo la importancia “aforística” de
los cierres poéticos, esos versos que culminan, como una veleta, la casa del
poema. Leí muy pronto Ideolojía, la
edición de Antonio Sánchez Romeralo sobre los aforismos de Juan Ramón Jiménez y
he tenido la fortuna de disfrutar del contacto con aforistas referenciales para
mí como Carlos Edmundo de Ory, Ángel Crespo, Dionisia García y tantos otros,
como Manuel Neila, Ricardo Virtanen y Javier Sánchez Menéndez que han marcado
mi forma de entender la escritura, mi pasión por lo mínimo.
El aforismo es breve (o debe serlo, según), pero no se
lee (y menos se escribe) con prisa. ¿Algún consejo sobre cómo leerlos para
quien quiera acercarse a conocer el género?
Es una literatura de madurez, con una densidad reflexiva palpable, así
que el lector de aforismos debe espigar; aquí no se trata de conocer el
desenlace final sino de saborear cada texto a sorbos, con su sabor autónomo y
su cadencia expresiva. Casi todos los buenos libros de aforismos invitan a la
relectura, esa felicidad laboral que pone mediodía en el cansancio. El aforismo
es asombro; se lleva mal con el gregarismo de las lecturas de escaparate, es un
género propicio al boca a boca: “Hay que leer a Antonio Porchia…, a Sánchez
Ferlosio… ¿Por qué?... eso te toca descubrirlo a ti…”
Abres mucho el abanico de fronteras pero no te
decantas (o no se nota) por aupar más que a unas variedades que a otras. ¿Crees
en los términos de aforismo poético, aforismo filosófico, etcétera? ¿Cómo ha de
ser? ¿Lapidario, evocativo, metafórico, humorístico...? Como autor, donde te
colocarías, ¿dónde estás más cómodo?
Si me permite un posicionamiento claro, prefiero el aforismo lírico, ese
que tiene un pie en la idea y otro en el lenguaje; aunque ese estar nunca se
olvida de otros andenes que dejan sitio a la filosofía, al dietario, al sentido
del humor o la mirada crítica que denuncia. Creo que mi condición de poeta es
inherente a la forma de escribir aforismos y a la búsqueda de una expresión
concisa, ajena a los tópicos y lugares comunes, que desconfía del prosaísmo de
las redes sociales y los medios de comunicación.
Aunque mi centro sea el aforismo lírico, viajo continuamente a la
periferia de otras etiquetas críticas y en ellas también me siento muy cómodo.
Es lógico que el estudio se haya centrado en los
siglos XX y XXI, partiendo del auge que ha tenido el aforismo en ese marco de
tiempo, al menos en España. ¿Sientes, no ya solo como ensayista y crítico,
también como escritor de aforismos, muy separadas las líneas entre lo que se
está gestando en España y lo que va surgiendo en países de Latinoamérica o de
habla hispana?
En los últimos años, mi amistad con algunos estudiosos del aforismo
latinoamericano se ha incrementado, en especial con el estudioso mexicano Hiram
Barrios, profesor, editor, gestor cultural, traductor y ensayista. Y las dos
orillas tienen muchas afinidades formales y expresivas. En el aforismo hispano
están los logros de Nicolás Gómez Dávila, Antonio Porchia y otros escritores
que abrieron sendas nuevas a la mirada lacónica. También es muy evidente la
influencia en nuestro país de los moralistas franceses. Los puentes digitales
permiten viajar a una u otra orilla con celeridad y la tabla de resultados
cuantifica que los estratos comunes abundan. Pisamos la misma tierra firme.
(La presente entrada es un fragmento de una entrevista del poeta, aforista y antólogo Aitor Francos. La entrevista completa se publicó en 2024 en 142 REVISTA CULTURAL )
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