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A solas Fotografía de Javier Cabañero Valencia |
HE PERDIDO LA RISA
Como las teclas muertas de un piano
Arturo Tendero
No sé cuándo se me fue apagando la risa e
hice mío este aburrimiento digital de jubilación, teclado y soledad. Me empeño
en recordar que en los días de novios, tras las clases de magisterio y los
paseos por el perímetro amurallado de Ávila, solíamos reírnos a cada instante,
como si cada gesto fuese una ocurrencia, un destello escapado de las viñetas de
Mafalda o de aquel camarote en blanco y negro de los hermanos Marx. Hoy mis risas están en otro tiempo,
inaudibles y serias como las teclas muertas de un piano, igual que un guarda
jurado, cuyo sigilo reparte suspicacia y pone a los demás bajo sospecha, He pedido a Amazon que me remita urgente,
junto a las novedades literarias del otoño, una risa enlatada. Unos pocos
efectos especiales de carcajada histérica, a ver si espanto de una vez el
moscardón de mi ceño fruncido.
(De Cuentos diminutos)
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