jueves, 31 de diciembre de 2015

VARIABLES PARA UN FIN DE AÑO

Lluvia en Madrid
Fotografía de Roberto Villalón
(Enero, 2010)

VARIABLES PARA UN FIN DE AÑO

La niebla y la lluvia nunca aparecen juntas

FANI PAPAGEORGIOU


Último día del año. La realidad parece un decorado a punto de desmontarse.


Restos de soldadura entre el aparejo formal de los afectos. 


Monótono y perseverante escenario: el sitio equivocado.


En los espejos, la trama del yo se bifurca.


Descifro crucigramas. Hay huecos que nunca relleno con la palabra justa.


Plenitud  de siluetas en el charco, a medio camino, entre el ser y la nada.


Dejo de fantasear para centrarme en la imaginación.


Lo confirman todas las variables: el futuro es tampoco.


                                    



miércoles, 30 de diciembre de 2015

PRIMERA CITA




PRIMERA CITA


   Es solo una silueta en la ventana, cargada de abulia, El destino lo condena año tras año a buscar entre sombras algún matiz cromático. Optó por hacer algo para alejarse de la soledad; se apuntó a un cursillo de relaciones sociales por correspondencia. Garantizaba diploma acreditativo, algunas clases prácticas y una primera cita.
   En varios capítulos del manual de uso se insistía en la hospitalidad casera y en la necesidad de crear un ambiente íntimo, una acogida destinada a causar un temblor afectivo. Así que encendió la chimenea, limpió el patio, ahuyento telarañas y se centró en la decoración  minimalista  del saloncito.
   Después puso sobre el sofá una manta de cuadros, el pijama de felpa doblado con airosa simetría, las zapatillas y un vaso de cristal junto a la lámpara de pie, donde el cepillo de dientes compartía espacio con el tubo de pasta recién comprado.
   Abríó la puerta al percibir en el umbral la presencia de la desconocida. Era muy joven. Apenas sin palabras fue avanzado con calma. Todo estaba perfecto; por eso no entendió la cara de extrañeza.



martes, 29 de diciembre de 2015

JULIO RAMÓN RIBEYRO. CUENTOS

Cuentos
Julio Ramón Ribeyro
Edición de María Teresa  Pérez
Cátedra, Letras Hispánicas
Madrid, 2008 (Segunda Edición)

 
MARGINALIA
  
   Siempre he percibido, como lector, una asociación natural entre devenir vital y escritura. Esta situación de entreverados derroteros es evidente en la autobiografía, donde el tránsito cotidiano se convierte en materia prima de la página. Conocer el latido del hombre ayuda a entender los paramentos sustentadores del itinerario creador, revela propósitos y rincones poco iluminados y aporta significados entre líneas.
    Julio Ramón Ribeyro nació en Lima en 1929; perteneció a una familia de clase media en fase de declive, en un momento crepuscular que determina una perenne situación de inestabilidad. En 1952, becado para formarse como periodista, viaja a España. Tras una breve estancia en Madrid comienza su peregrinaje por varias capitales europeas, como si fuera un desarraigado al que el medio propio le provoca fobia. Desempeña oficios ajenos al trabajo intelectual y prolonga una singular vocación creadora, ejercida en las más precarias condiciones, como si la literatura fuera su forma de conjurar una realidad hostil.  El peruano titula su diario personal La tentación del fracaso. Es  un autorretrato formado por anotaciones que abarcan desde 1950 a 1978, etapa de gran actividad literaria donde escribe  los relatos reunidos más tarde en La palabra del mudo, La juventud en la otra ribera y  Cuentos completos. En esa época además escribe novelas, ensayos, artículos literarios, una colección de aforismos que pone en boca de un heterónimo y varias piezas teatrales. Aunque padeció la soledad del exiliado, la crítica le adscribe a la generación del cincuenta, a la que también pertenecería Mario Vargas Llosa.
   Pero es la narrativa breve el género más celebrado del peruano y desde sus primeras ficciones, Los gallinazos sin plumas, obtuvo un notable éxito popular. Casi todas las piezas comparten esta filosofía expuesta en el diario: “seres imperfectos que viven en un mundo imperfecto”.  Sujetos marginales que deambulan por los barrios más pobres de la ciudad limeña con escasas esperanzas y con un desaliñado instinto de supervivencia en el que queman los últimos cartuchos.
  También comparten estética: frente a los escritores que se prestan a la magia menor del experimento formal, Julio Ramón Ribeyro prefiere una expresión directa, a menudo cuajada de localismos, la exactitud psicológica que evita el empleo de una retórica descriptiva y la condensación dramática que en unos pocos folios resuelve la trama argumental. Radiografía la realidad; pero sus convicciones progresistas no dogmatizan. Cuentos de figurantes menores que afrontan contratiempos sin pretensiones y asumen el fracaso como un largo monólogo.



lunes, 28 de diciembre de 2015

EL BIÓGRAFO DE J. L. BORGES

Jorge Luis Borges


EL BIÓGRAFO DE BORGES


   Durante aquella década labró una biografía minuciosa de Jorge Luis Borges. Se encerró en la buhardilla, ahuyentó compromisos y afectos, y consultó todo: ensayos, cuentos, poemarios, reseñas, monográficos y panegíricos circunstanciales. Trabajó duro y feliz. Tras la enésima corrección de pruebas, se editó la obra. Sonrió satisfecho y, poco a poco, entre nuevos proyectos olvidó el devaneo de aquel libro.
   Nunca supo que contenía una errata, esa paradoja casual. Confundió las dos fechas de la biografía; anticipó la muerte en Ginebra ochenta y siete años antes del nacimiento en Buenos Aires. Un lapsus que no hubiese disgustado al mismo Borges.

                                               (Del libro en preparación Cuentos diminutos)



domingo, 27 de diciembre de 2015

LOS QUE NO ESTÁN...



AUSENCIA

                          Los que no están

Un largo túnel
con temerosa luz,
en vela sórdida. 


sábado, 26 de diciembre de 2015

ELENA FERRANTE. LA AMIGA ESTUPENDA

La amiga estupenda
Elena Ferrante
Lumen, Diciembre 2015 (Quinta edición)
Barcelona

CARTOGRAFÍA DE BARRIO

   En su novela La amiga estupenda, primer título de la saga “las amigas”, el celebrado pseudónimo Elena Ferrante hace del diálogo entre recuerdos y olvido el impulso básico del acontecer narativo. La inexplicable ausencia de una mujer, Lila, que antes de desaparecer ha eliminado  todos los indicios existenciales que le concedían un lugar propio, provoca en su mejor amiga, Lena, un ávido afán por recuperar el itinerario común, desde que amanece, en los primeros años de infancia, hasta la boda de Lena, cuando todavía es una joven de personalidad singular. Así aflora en un humilde barrio de Nápoles, a mediados de los años cincuenta del pasado siglo, un secuenciado despliegue de vivencias que entrelaza costumbrismo expresionista y crecimiento del yo en una comunidad diversa, empeñada en la supervivencia más elemental.
   En el pausado recorrido no hay retoques idílicos. La infancia fue desaliñada y gris, casi feísta. Las palabras de Lena lo testifican con sonido áspero: “No siento nostalgia de nuestra niñez, está llena de violencia. Nos pasaba de todo, en casa y fuera, a diario, pero no recuerdo haber pensado nunca que la vida que nos había tocado en suerte fuera especialmente fea. La vida era así y punto; crecíamos con la obligación de complicársela a los demás antes de que nos la complicaran a nosotras”. Queda claro, por tanto, desde el comienzo que lo próximo está lleno de inquietud, y que hay que afrontar los previsibles barros de la amanecida con la voluntad en guardia porque el destino final estará cerca de lo calamitoso. Una esperanza renqueante con las ilusiones derramadas en los pasos sucios de lo cotidiano.
   El mejor método aplicable es afrontar la existencia con rabia y coraje; y esa es la actitud que define a Lila. A pesar de la apariencia frágil y su desgastada situación familiar, la niña pugna por ser coherente con una sensibilidad lúcida y con una notable capacidad intelectual. De ahí el poder de atracción que siembra en Lena y la fuerza que enlaza las dos identidades en una convivencia tenaz y silenciosa al principio que, poco a poco, se va transformando en un trayecto complementario.
   El ambiente cívico de la posguerra marcó una jerarquía social que condiciona el futuro de cada familia. En los capítulos de La amiga estupenda los personajes se multiplican – conviene recordar que la saga completa abarca casi seis décadas, desde los años cincuenta hasta la primera década del siglo XXI- y las situaciones convivenciales dejan sus pasos en todas las aceras de la ciudad. La topografía del barrio tiene mucho de corrala y patio de Monipodio; un marco aleatorio para moldear trazos de personajes mudables que se van haciendo desde la experiencia y los enlaces relaciones entre el yo y los otros.
  El armazón de La amiga estupenda avanza moroso. El tiempo de la infancia se dilata para que los cimientos que alzan las dos niñas sean nítidos y duraderos. Al principio la fría quemadura del carácter de Lila hace de Lena un simple satélite. Poco a poco se reajusta esta manera de ver las cosas porque la práctica de ver el mundo con ojos ajenos anula lo episódico para transformarse en razón de vida. De esa apropiación afectiva de la forma de ser de Lila nace un intenso aprendizaje. Lena valora el carácter único de su amiga y lucha por cimentar su autonomía frente a los sentimientos y acciones de los demás. El resultado es diáfano: ya nunca será una nota al margen sino la prueba más feraz de la existencia de Lila. Su voz escrita es la tenaz memoria de una ausencia  que así se libra de la pálida sombra del olvido. Nada se difumina mientras exista en otra subjetividad. En La amiga estupenda Elena Ferrante lanza al aire los dados de una amistad que encuentra en el tiempo un mapa de tanteo y un compartido código de comportamiento donde nada es anecdótico, aunque las cronologías sean volátiles por naturaleza.
 La infancia concluye y los cuerpos descubren una nueva estación, la adolescencia y más tarde el ciclón de la juventud; es una fuerza oscura que asoma desde el interior de los cuerpos, y que deja en las formas renacidas de las dos amigas continuas situaciones de conflicto, otras inquietudes que se despliegan cada vez más lejos, y a las que hay que buscar itinerarios explicativos. De ahí el trazo firme y profundo de la verdadera amistad: sabe dónde está el fuego; es luz y amanecida porque “la vida real cuando ha pasado no se asoma a la claridad sino a la oscuridad”.


   

jueves, 24 de diciembre de 2015

TIEMPO NUEVO

Fotografía de Andrés Romarís
(2015)

TIEMPO NUEVO

                                                        La vida es un cuento contado
                                                      por un idiota, lleno de ruido y
             furia
                                                                 W. Shakespeare

Y que no sea
un mar en desvarío
de ruido y furia.



miércoles, 23 de diciembre de 2015

ENTREVISTA EN RIVAS-VACIAMADRID. ADIÓS A 2015

Entrevista en Rivas
Fotografía de Javier Cabañero

ENTREVISTA EN RIVAS: ADIÓS A 2015)

N: prepararon el cuestionario Santiago, Borja y Mónica (Ex-alumnos)

Nosotros: Pocos lugares han tenido en un tiempo muy corto los cambios de Rivas-Vaciamadrid. ¿Le gusta nuestro pueblo?

J. L. Morante: Si, es una ciudad clave en mi vida personal, tanto en el trabajo (como sabéis llevo dando clases en el instituto veinte años), como en mi literatura, porque viviendo aquí se han editado mis libros y he  impulsado con algunos amigos una buena cantidad de proyectos literarios.

N: Como profesor de Historia, ¿Le apetece comentar los recientes resultados electorales?

JLM: No, y espero que entendáis esta postura; mis opiniones personales no cuentan mucho. Además todos ganaron, según los portavoces de los partidos. Voté al partido de siempre, mi ideología no ha cambiado con el tiempo; los mensajes emergentes no me deslumbran.

N: ¿Sigue llevando cada día un libro nuevo al instituto?

JLM: Sí claro, las buenas costumbres no deben perderse; así que sigo sin móvil en mi maletín de trabajo y sigo con la incansable compañía de los libros en papel. Mis hijas se empeñan en regalarme no sé qué cosa que contiene mil libros reunidos, pero no sé vivir sin el olor de la tinta, los dibujos de cubierta, las anotaciones a pie de página, los apuntes a lápiz…

N: ¿Los alumnos de ahora son distintos?

JLM: Creo que soy yo quien mira los nuevos cursos con otros ojos. Los actuales alumnos prefieren otras formas de ocio, pero yo sigo empeñado en una formación humanística, en transmitir contenidos y valores… Y quiero creer que mis explicaciones siguen gustando.

N: ¿Qué libros leerá estas vacaciones?

JLM: Debo completar algunas reseñas comprometidas, pero estoy terminando la novela Una amiga estupenda, de Elena Ferrante; los libros de poesía siguen inundando mi mesa; aquí están las novedades de Antonio Manilla, Marta Sanz,  Fani Papargeorgiou . Y quiero leer de inmediato Taller del autor, las anotaciones autobiográficas de Javier Egea…

N: ¿Y qué lecturas nos recomendaría a nosotros?

JLM: Lecturas atemporales, que no dependen de las modas cinéfilas o de la publicidad editorial. Siempre hay que volver a libros que nos reciben con las manos abiertas: Cuento de Navidad, de Charles Dikens, Proverbios y cantares, de Antonio Machado, y seguiría con El Principito, La metamorfosis… pero no quiero cansaros más, solo dar las gracias por esta conversación tan grata.

N: Gracias profe, por dejarnos entrevistarte, nos lo han puesto en Filología como ejercicio común. Por cierto, ¿Darías  clase en la universidad?

JLM: Demasiado tarde para intentarlo; cada año me conformo con volver de vez en cuando con alguna conferencia o lectura poética. El recibimiento de alumnos y profesores suele ser entrañable. Un abrazo y felices fiestas.   

  


martes, 22 de diciembre de 2015

HAIKU DEL CANSANCIO


 
CANSANCIO
 
                                         Para Rosario Troncoso
 
Íntimas quejas
que solo se pronuncian
a media voz.
 
 
 
 


lunes, 21 de diciembre de 2015

TAREAS DEL BLOG

Espera
Fotografía de Esperanza Hernández


TAREAS  DEL BLOG
(Mil entradas)


   Se percibe de inmediato. Las entradas del blog “Puentes de papel”, que inauguré el último día de 2010, no están marcadas por la incertidumbre de la actualidad sino por mis quehaceres literarios. Es una cuestión de oficio que dispone de códigos propios, no tributarios de los titulares de prensa. Los textos reniegan de antemano del púlpito crítico, la catarsis colectiva, o la reacción propagandística de una ideología que busca conseguir efectos reactivos y una conmoción verbal en la conciencia del lector.
   El blog es solo una tarea de difusión del activo diario, una inmersión en el mapa textual de un sujeto que propone un diálogo con el lector. Cada entrada es fruto de la racionalidad, el análisis estético y las lecturas, tres factores que acrecientan pericia formal y despliegue temático mediante los aportes de la tradición y la singularidad de la propia escritura.
   Mis preguntas de siempre se reiteran: cuándo, cómo y por qué se escribe y qué dictamina los itinerarios genéricos a recorrer. Soy disciplinado; hice del voluntarismo un trabajo estable que solo requiere algunas condiciones generales: la buhardilla con buena luz, el ordenador encendido, el azaroso estar de mis objetos cotidianos, el móvil apagado, fuera de cobertura, y un poco de música –casi siempre la misma- en el viejo equipo de plato de aguja. Así van apareciendo esbozos que dan pie al estudio. También hay frustración y desaliento cuando lo escrito no conduce a ninguna parte o se revela con los trazos cansinos de la indigencia. Rompo mucho. Y vuelvo a la lectura, sin mistificaciones, porque sé que es la mejor estrategia para discernir menas y gangas.
   Desearía que el lector entendiera que en esta tarea no hay ningún escapismo ni se quiebra ninguna filosofía solidaria. No es un factor que anule mi compromiso cívico y personal.  Como ciudadano no refugio en un hábitat digital la mala conciencia. La calle siempre es para mí poesía vertical que leo y corrijo, que me ocasiona negaciones, derivas y rupturas, que me permite sospechar que vivimos un tiempo de orfandad e inestabilidad social, que somos materia frágil frente al rigor y el estatismo del no sé qué.
  Sin literatura este blog no tiene sentido. Y esa meta al alcance no requiere explicaciones sino complicidad y acercamiento. En el blog encuentro ese cuarto dispuesto del que habla un poema del portugués Carlos Poças Falcao: “Ya nada más seré sino un hombre: / engaño por engaño, este me sosiega”. Mientras tanto preparo una próxima entrada. 

  

domingo, 20 de diciembre de 2015

VUELOS





EN VUELO


Vuelo de pájaros
al borde de las urnas.
Espectadores.





sábado, 19 de diciembre de 2015

SUFRAGISTAS. UNA MUJER, UN VOTO

Imagen de Sufragistas
Estreno, diciembre de 2015
Dirección: Sarah Gavron
Intérpretes: Anne-Marie Duff, Carey Mulligan
Helena Bonham Carter, Meryl Streep

SUFRAGISTAS

   Aprovechamos la fuerza publicitaria de la “La guerra de las galaxias” para asistir en Rivas al tranquilo estreno de la película Sufragistas. Nadie en la cola, sala semivacía, olor exento de palomitas y refrescos y unos cuantos espectadores canosos, sumidos en el silencio habitual de iglesias, museos y cumbres montañosas.
   De entrada el ánimo predispuesto a aplaudir la pancarta histórica que reivindicaba el sufragio femenino y la propuesta de “una mujer, un voto”. Es principio confirmado por el acontecer de la Historia que las conquistas de derechos tienen que soportar la hostilidad individual, la incomprensión del entorno familiar cercano y el rechazo cerril de políticos y legisladores. Sucede además en todas las democracias.
   La  cinta Sufragistas se ambiente en el Londres de primeros del siglo XX, en aquel Londres que había glosado la prosa expresiva de Charles Dikens; la ciudad creciente que había emprendido una activa revolución industrial a costa de los más humildes. La fábrica creo mano de obra en unas condiciones laborales extenuantes. Y allí fue creciendo la reivindicación femenina y la lucha de un puñado de mujeres comunes, sin ninguna formación intelectual, que abrieron una trocha revisionista con enorme esfuerzo.
   Con dirección de Sarah Gavron y con la interpretación memorable de Carey Mulligan –el papel de Meryl Streep tiene la levedad de un cameo- , la proyección emociona, deja una puesta en escena meticulosa y un emotivo homenaje a la memoria del activismo femenino. Ellas dan una lección de dignidad. Ellos asienten o explotan. Y sigue sucediendo todavía. Un mundo inexplicable para el sentido común. Una película para recordar. 

viernes, 18 de diciembre de 2015

AFORISMOS PARA EL FIN DE SEMANA

Museo Thyssen-Bornemisza (Madrid)
Fotografía de Adela Sánchez Santana


AFORISMOS PARA EL FIN DE SEMANA

A menudo el acontecer existencial carece de sentido, es abstracto y complejo como una pinacoteca vanguardista. La literatura no.


Considera cada instante un ejercicio de aprendizaje.


La madurez soporta el previsible anclaje de los recuerdos y el agua turbia de lo cotidiano.


La realidad tiene signos secretos, expande sus contornos como lava.


Bajo la sequía el trazado de los senderos se diluyó. Rumbo incierto, como una consulta electoral.


Prefiero identidades con doble fondo, en las que caben vigilia y sueño.


Esa manía de la memoria de revisar apuntes atrasados.


La verdad también es un área reservada para soledades ariscas.


Cuando avanzo hacia ti te desvaneces. Pero estás. 


Consumo la existencia incierta del autista y su temporada en el invierno con un porte sólido. De fantasma.


Cuando tenía veinte años, Jaime Gil de Biedma no era un poeta cualquiera. Era el poeta.


La biblioteca; amplio gremio de deudas contraídas.


Crepúsculo, aleteo, sopor, engarce, azul… Palabras con reputación asentada.


Los malos viernes tosen; tienen respiración errática.


Una página por escribir; esa futura conspiración entre sustantivos comunes, verbos fríos y adjetivos ecuánimes.


Ya no recuerdo; el final de una biografía  es el prado que deja sitio para mucha hierba.

                                       
                                         ( Anotaciones sin fecha en un cuaderno blanco)

                                                     

miércoles, 16 de diciembre de 2015

SUSANA BENET. LA ENREDADERA

La enredadera
Susana Benet
Prólogo de Fernando Rodríguez Izquierdo
Renacimiento, Sevilla, 2015

HAIKUS REUNIDOS


   Poeta y artista plástica, Susana Benet (Valencia, 1950) personifica una de las sensibilidades más reconocidas en el cultivo del haiku contemporáneo. El volumen La enredadera  muestra, casi al completo, su producción literaria, iniciada en 2006 con el poemario Faro del bosque y que llega al presente con un añadido de inéditos. El libro incorpora un prólogo de Fernando Rodríguez-Izquierdo, voz autorizada que ha investigado la aclimatación del haiku en España. El estudioso analiza el corpus de La enredadera a partir de cinco tramos que comparten el esquema clásico 5-7-5 y una dicción límpida, sin asperezas que concede a cada texto sosegada sonoridad para contenidos de percepciones sensitivas y sensaciones relacionales con el entorno. Analiza también los caracteres formales de los haikus, asunto técnico que no debe interponerse en el goce de poemas que abren su claridad ante el lector. Nadie es más elocuente que la sencillez; y ese es el empeño mayor que nos oferta Susana Benet.
   Es la cronología escritural de Faro del bosque la que inicia esta cita lectora. El tiempo es una línea discontinua; nos llega en fragmentos, en mínimos chispazos de asombro ante el mudo testigo que aglutina palabras y silencios en su contemplación. La amanecida regresa cuajada de centros de luz. Todos esperan el encuentro cordial con la belleza, un faro múltiple que aguarda una localización tangible:“Veo encenderse / el pino en la mañana. / Faro del bosque”. El alba pronuncia un lenguaje visual y tangible, de impresiones: “ En el jardín / tras el viento y la lluvia / queda el perfume “.
  Quien deja en alerta los sentidos nunca está solo, una poblada fauna diminuta propaga casi inadvertida un  vitalismo mudable, un parpadeo oculto entre la fronda: “Aves e insectos, / todo el jardín es vuestro / de madrugada”. El ciclo estacional remoza la visión cotidiana sembrando escritos en el margen del día, aventando al aire de la amanecida pequeñas huellas que forman parte de la cronología doméstica.
  Junto a los textos nacidos como apuntes, conviven otros más reflexivos en los que se enuncian paradojas o esos contrastes que marcan el acontecer de lo transitorio; aquellos espacios de infancia tan grandes y solemnes en el curso liviano de la niñez aparecen ahora en la memoria ajados y diminutos, del mismo modo que afloran en el tránsito luces y sombras de ese diálogo inacabable entre pensamientos y emociones: “Regresé un día / a aquel lugar de entonces / Nadie era tú”; “De aquella jaula / aún queda en la pared / el clavo inútil”. Los haikus revitalizan secuencias para reconstruir trazos de infancia y juventud a partir de la madurez; las raíces de etapas vitales en las que se conforma la experiencia.
   Ya se ha comentado la hospitalidad que los haikus tienen para las sinestesias: “Huelen las horas / a naranjos en flor. / No tengo prisa “. Son las emociones que despierta la voz esperanzada de una geografía acogedora, que invita a la vida y representa la confluencia de sensaciones que ejercitan el impulso vital. En otros haikus se enaltece la presencia de lo natural frente a un yo biográfico que asume un papel secundario para que suenen con nitidez las sílabas claras de la naturaleza. El sujeto entonces convierte el poema en enunciado  y crónica, en apunte vivo de lo contingente que postula un protagonismo ajeno a cualquier monotonía que se asoma al exterior para observar el desfile incansable de lo cotidiano.
  La poeta y pintora valenciana nos deja en La enredadera el perfume fresco de lo tenue, la sensación de nube al paso, de belleza que se propaga alrededor con claridad de lluvia; poesía hecha con matices que enriquecen la grata apariencia de lo más humilde.  


martes, 15 de diciembre de 2015

EN EL TRASTERO





GRIETAS

En el trastero,
una nube de polvo
condensa luz.

lunes, 14 de diciembre de 2015

TARDE DE LUNES

Tarde del lunes
Diario Montañés


EL ARTE DE VIVIR LOS LUNES

                               
El arte de vivir los lunes
requiere cierta práctica y algo de teoría,
saber de estratagemas y confabulaciones
y adjetivar la prosa cotidiana
con una terca voluntad de estilo.
Incontables acechan
los peligros desde el primer café,
crecen cuando un olor
anuncia escuetamente la leche derramada,
se reproducen con duración de días laborables
y en guardia se mantienen,
tal seguros precintos,
entre los pasajeros del tren crepuscular
que nos devuelve a casa,
al reclamo del lecho hospitalario.
El arte de vivir los lunes
sobrevive y se esconde
en vacuas reflexiones como esta:
nada es eterno, salvo un lunes.

                                   (De Población activa, 1994)


domingo, 13 de diciembre de 2015

JAVIER SÁNCHEZ MENÉNDEZ. PERDONA LA FRANQUEZA

Perdona la franqueza
Javier Sánchez Menéndez
Detorres Editores
Córdoba, 2015


NADA MÁS QUE LA POESÍA

   Poeta, ensayista, escritor de diarios e impulsor del mapa editorial La Isla de Siltolá, Javier Sánchez Menéndez (Puerto Real, Cádiz, 1964) ha recorrido  un largo itinerario creador que busca un equilibrio sostenido entre géneros complementarios. Digo complementarios porque en ellos se entrelazan afinidades y enfoques que configuran un sujeto verbal reconocible y un muestrario argumental que singulariza el taller del autor.
   La obra lírica se ha compilado en dos antologías, la primera de las cuales, Faltan palabras en el diccionario tomaba como título un verso del poeta Nicanor Parra, ganador en 2011 del Premio Cervantes. En su nueva entrega, Perdona la franqueza, regresa al espacio versal del chileno, como si quisiera resaltar que se siente cómodo caminando junto al impulsor de la etiqueta “Antipoesía”. El reduccionismo crítico deja en cada aserto dos o tres muescas conceptuales; son claves organizativas que  postulan la dicción coloquial, el figurativismo expresivo y un contexto social en el que el ser individual emerge como paseante de un tránsito plural y colectivo. Perdona la franqueza es un libro breve que emplea como formato monocorde el versículo, una preferencia que ya es historia en Walt Whitman y en los poetas impulsores de la celebrada generación Beat. Así acentúa el modo reflexivo del verso libre. Nos hallamos ante una poesía de pensamiento que incide en la visión de lo real de modo fragmentario. El poema avanza, lejos de la imagen plana que fotografía, se abre a la sugerencia y a la hondura, desarticula el trayecto lineal y deja constancia del paso existencial de un sujeto cambiante en el ahora y en los territorios calmos de la evocación. La conciencia poética acumula instantes que solapan la incertidumbre del pasado y hacen del conflicto entre percepción y pensamiento un impulso vital. Ser es aventar propósitos al viento, hacerse nube, aferrarse a los sueños, sentir en la epidermis el chispazo sensorial. El entorno se presenta  como una amalgama de imágenes en la que conviven elementos dispares. De su lectura surgen indefiniciones y dudas, ese sustrato ambiguo que difumina bordes entre lo imaginario y lo real.
   Los lectores de Javier Sánchez Menéndez recordarán un clima similar en los apuntes en prosa de El libro de los indolentes, cuyas bifurcaciones  aquí se hacen palpables en poemas como “Saúl muere en Dubrovnik”, uno de los mejores poemas de esta salida. Dejo aquí sus versos: “En la fuente pequeña de Dubrovnik, junto a la estatua de nariz / brillante, el indolente número 1 ha venido a morir. / Respiraba despacio, apenas se movía. Desplegó sus alas apoyadas y / recitaba  los últimos versos de Hölderlin en Tubinga. / En la fuente pequeña de Dubrovnik, donde sacian la sed  los / incansables, Saúl agoniza. / Bienvenido al reino de los vivos “.En casi todas las composiciones prevalece la carga conceptual sobre el hilo anecdótico. 
   Los poemas no enuncian, se hacen reflejo especular dispuestos a dar cobertura indagatoria a la conciencia. No es la voz sino el silencio quien se convierte en expresivo interlocutor. Escritura hecha gesto donde “la esencia se convierte en pureza”.


viernes, 11 de diciembre de 2015

ELOY SÁNCHEZ ROSILLO. HILO DE ORO

Hilo de oro (Antología poética, 1974-2011
Eloy Sánchez Rosillo
Edición de José Luis Morante
Cátedra, Letras Hispánicas
Madrid, 2014

SOBRE LA EDICIÓN DE HILO DE ORO 

  Sin interrupción y a lo largo de cuatro décadas, la obra de Eloy Sánchez Rosillo preserva un discurrir coherente y deja señas diferenciales únicas que han convertido al poeta en lectura obligatoria. Su entrañable palpitación encuentra en el paso del tiempo ritmo evolutivo y una maduración natural.
   El estudio prologal de Hilo de oro recrea el itinerario biográfico, desde sus primeros años hasta el ahora. Ese contexto vivencial permite establecer similitudes entre el sujeto biográfico y el hablante escritural; resulta muy cálido asomarse a las ventanas de los días infantiles, incidir en los años de aprendizaje, cuando se forja la vocación de escritor, y ser partícipes del sustrato sentimental que la escritura inserta en muchas composiciones. La vida de Eloy Sánchez Rosillo ha discurrido en Murcia, allí nació en 1948, estudió y, tras finalizar la preparación académica con expediente ejemplar, desempeña su quehacer laboral como profesor universitario; allí también se han ido completando todos los poemarios que forman el corpus creativo, representado en esta antología que abarca más de la mitad de los poemas escritos hasta 2011.
  Cada obra es una propuesta personal que tiene como fondo un devenir histórico. El  aire de época que respira el inicio creador de Eloy Sánchez Rosillo se definía por el sello culturalista y por el alejamiento de la expresión natural en aras de un lenguaje con prestigio poético, conectado con la tradición pero al margen de la actualidad. El poeta emergente muestra una cortesía distante hacia lo gregario, rechaza modas y prefiere la andadura en solitario; desde el amanecer de su obra opta por una lírica introspectiva, formulada a través de una dicción trasparente que fomenta el propósito comunicativo cotidiano. La carta de presentación, Maneras de estar solo consiguió el Premio Adonais, supuso un testimonio concluyente sobre las posibilidades creadoras de una voz que en los años ochenta entrega títulos que lo consagran como un poeta elegíaco. Son poco los estudios críticos que no emparentan la estética de Eloy Sánchez Rosillo con la nostalgia de lo perdido, presente en la escritura de Páginas de un diario, Elegías, Autorretratos y La vida. Es una etapa  en la que resalta la conciencia temporal, el ser transitorio de las cosas y el empeño de la memoria en la reconstrucción del pasado.
  Ese predominio de lo elegíaco comparte espacio con otras preocupaciones temáticas. En los textos se abordan impresiones de viajes, instantáneas del entorno afectivo y un diálogo continuado con los elementos naturales. La naturaleza es un interlocutor hospitalario y vitalista, cuya palabra fomenta respuestas interiores. Por tanto, en el trayecto de Eloy Sánchez Rosillo hay una confianza heredada en temas y motivos que evita el desconcierto.
  Pero ese quehacer creador no es monocorde y busca aperturas y desarrollos. Tras casi una década de silencio, el poemario La certeza supone una inflexión, un renovado enfoque: la vida nos concede a diario un gozoso bagaje, un colmado despliegue de sensaciones y elementos sensoriales que llenan de motivos para la esperanza.
 El tono de La certeza inaugura un segundo momento en la escritura que fortalece la voz celebratoria, como testifican las entregas posteriores. En Oír la luz  el hablante lírico mira las cosas con el sereno sosiego de la madurez, reconciliado con su propia condición transitoria. El acto de vivir se ilumina y las sombras se retraen porque el ser es capaz de trascender lo contingente. Los signos de la existencia propician un pensamiento reflexivo, una indagación que conlleva un modo de contemplar la vida en una suerte de equilibrio entre la emoción y el pensamiento. Desde esas claves se escriben los poemarios Sueño del origen  y Antes del nombre, libro de cierre de esta antología, obras en las que percibimos una disposición positiva
  El recorrido de  Eloy Sánchez Rosillo, entre la elegía y la celebración, hace revivir con voz firme el acontecer de la existencia, ahonda en los estados del ser y en su contradictorio estar entre lo permanente y lo transitorio; nos deja en las manos un hilo de oro, la leve plenitud de la belleza.


jueves, 10 de diciembre de 2015

RAQUEL SÁNCHEZ-MULITERNO. PRESENTACIÓN

Martina Benarrock
Raquel Sánchez-Muliterno
Ediciones Libertarias
Madrid, 2015

Presentación de la novela MARTINA BENARROCK

   Casi siempre que presento un libro lo hago por la estela que ha dejado en mi hábito lector una obra anterior, esa cicatriz de gozo que abren entre los surcos del trabajo crítico los buenos libros. En esta ocasión no he podido seguir ese principio porque Martina Benarrock  es la aurora literaria de Raquel Sánchez-Muliterno, el primer paso en el largo viaje de la página escrita. Mi papel de presentador, por tanto, tiene sobre todo una razón afectiva, mejor dicho, cinco razones: los cinco hijos de Raquel, alumnos matriculados en el CEIP Victoria Kent, un colegio público de Rivas con el que tengo una intensa relación  personal; en sus aulas trabajé como profesor de Ciencias Sociales y allí ejercen todavía Adela, mi esposa, tras veintidós años como directora del centro, y Ana, mi hija que cumple ese ciclo mágico que tanto satisface a la función docente: la alumna que al cabo de los años se convierte en profesora y ejerce en las mismas aulas donde estudió, un círculo completo que tiene mucho de magia y plenitud.
   Ellas me llevaron a casa la novela de Raquel e hicieron posible que yo haya pasado unos días entre sus páginas para compartir con ustedes ahora mis impresiones sobre el libro, ya que los datos biográficos de la autora y el nacimiento de su vocación literaria serán expuestos a continuación y en primera persona por la propia Raquel, a quien doy las gracias por su confianza en mi trabajo crítico y por su amistad que ya intuyo cercana y perdurable.
  Todos saben que la novela es un elemento de análisis de la sociedad que describe y una medidora precisa de la sensibilidad y valores de sus protagonistas. Esta condición de espejo que tiene la escritura es particularmente precisa cuando el marco narrativo se sitúa en el momento que nos toca vivir porque afloran las creencias comunes y los rasgos identitarios de nuestra forma de vida.
  La protagonista de esta novela es Martina, una joven que acaba de cumplir diecisiete años y que cursa sus estudios en un impecable colegio privado. Sus progenitores son dos conocidos actores con una solvente situación económica y una activa presencia en los medios de comunicación. Ello condiciona la forma de vida de Martina que desde su infancia debe acostumbrarse a la inexistencia de un estar anónimo y al seguimiento tenaz de cada uno de sus pasos en las revistas del corazón.
   Pese a esta ausencia de privacidad, Martina Benarrock se muestra como una identidad serena y dispuesta a integrarse con honestidad y coherencia en la actividad del centro. Pero el tiempo juvenil es siempre una etapa de descubrimientos y el corazón de la joven sufre las convulsiones del amor y sus ilimitados efectos secundarios. Hugo, un joven profesor será el personaje sentimental que haga temblar el epitelio de Martina. Y esta relación trastoca el destino personal de la joven, casi destinada desde su primer tramo vital, a ser una figura pública y a prestar su belleza y su presencia en publicaciones, series televisivas y publicidad.
   No voy a desvelar- sería un disparate que privaría a todos de uno de los placeres de la lectura- el hilo argumental del libro ni sus puntos de llegada, pero si quiero resaltar como crítico los más evidentes aciertos de esta primera obra de Raquel: los personajes son  tangibles y cercanos y sus rasgos se dibujan con minuciosa nitidez, muchas veces funcionan como arquetipos que podrían tener nombres propios en la mente de todos. La ambientación también está muy lograda y en esta ambientación que pasa por un profundo conocimiento de la clase social en la que se ubican los protagonistas y del modo de vida urbano en el que su tiempo se consume. Como en las buenas obras de teatro, el escenario es un personaje más que cobra vida y funciona como un espacio habitable. Asimismo están muy presentes en el trabajo narrativo las nuevas tecnologías y el multitudinario hacer global del móvil o las redes sociales. Otro acierto clave de la novela es la prolongada intriga en la que se van sumando los capítulos dejando en sus páginas un retrato muy ajustado de Martina. La situación económica y el desvelo de sus progenitores por dirigir con brújula su futuro laboral se refuerza por las condiciones físicas e intelectuales de la joven, aunque se sienta insegura y vulnerable cuando debe decidir o crece la incertidumbre mientras abre cerraduras o recorre zonas umbrías. Y resaltan algunos valores ejemplares en un mundo desigual donde la riqueza  tiene un reverso atroz en la miseria de muchos países que Martina conoce de primera mano gracias a un campo de trabajo de verano.
   El logro principal de una novela está en su capacidad para seducir al lector. Este objetivo requiere una resolución pautada que permita a la trama discurrir sin meandros, caminando al paso, sembrando en los capítulos emoción e interés e identificación con los caracteres de los protagonistas. En la propuesta narrativa de Raquel Sánchez-Muliterno la estación de llegada deja al lector con la tranquilidad segura del fin de trayecto. Así que solo resta darle la más cordial enhorabuena y cederle la palabra. Un gran abrazo, Raquel, y bienvenida a la literatura.  


miércoles, 9 de diciembre de 2015

HOJAS SUELTAS

Parque de María Luisa
(Sevilla, diciembre de 2015)
Fotografía de Adela Sánchez Santana

HOJAS SUELTAS
(Aforismos en el regreso)



Mantengo a diario el cívico disfraz de la esperanza.

Los garabatos de los días pasados permanecen, pero escritos a lápiz, para diluirse poco a poco.

Si ves un destello descarta el mediodía. Una cerilla no es una estrella.

Frente al ordenador. Vencido y desarmado por la saturación de asuntos pendientes, en medio de un parque de obligaciones repleto de hojas sueltas.

Ojos de vuelta: la  existencia dibuja a mano una estela de ceniza.




martes, 8 de diciembre de 2015

NOSOTROS... Y SEVILLA

Plaza de España (Sevilla)
Diciembre, 2015



NOSOTROS... Y SEVILLA

                                                       Son palabras que pronuncié hace tiempo,
                                         cuyo significado nunca traicioné

Pienso en ti casi siempre;
las otras veces pienso en ti.



viernes, 4 de diciembre de 2015

ÁNGEL GONZÁLEZ. ACOTACIONES

Ángel González (1925-2008)

ÁNGEL GONZÁLEZ. ACOTACIONES.

(a Luis Felipe Comendador,
que vivió conmigo tantas jornadas con Ángel) 
  

  Abundan los estudios críticos que consideran a la Generación del 50 como epicentro del panorama lírico contemporáneo. Esa promoción de límites abiertos incluye en su núcleo a Carlos Barral, Jaime Gil de Biedma, José Agustín Goytisolo, José Manuel Caballero Bonald, José Ángel Valente, Claudio Rodríguez y Ángel González. Son autores de obra sólida, voces matizadas, con un estilo singular y reconocible. Compañeros de vocación creativa, casi todos protagonizan la imagen generacional más recordada: el homenaje a Antonio Machado en Colliure el 22 de febrero de 1959, al cumplirse el vigésimo aniversario de su muerte. Aquel encuentro canaliza una andadura creativa conjunta, con amplias afinidades.  
   Ángel González nace en Oviedo, en 1925. En su niñez vive el acontecer hostil de la contienda de 1936 y más tarde los condicionantes biográficos de la posguerra, cuyo rigor alcanzará exacta precisión en su literatura. La entrega inicial, Áspero mundo, es un libro intuitivo; el protagonista verbal comparte circunstancias vitales que avanzan impulsadas por una sensibilidad emotiva. Ceñido a bordes concretos y finitos, el yo poético es el resultado de un proceso vital; esta gestación demorada lo sitúa en un ámbito de inquietud, un áspero mundo, hecho de desajustes y  pérdidas, pero también abierto a la esperanza, a los pasos que buscan el sol de la mañana. Esta epifanía poética está influida por dos lecturas tempranas, Segunda Antología, de Juan Ramón Jiménez, y Poesía española contemporánea, muestra seleccionada por Gerardo Diego que matiza temas y perfecciona el tratamiento formal. Sin embargo, hay composiciones que cogen el testigo de la poesía social – Blas de Otero, Gabriel Celaya, Eugenio de Nora, José Hierro…- y hacen suyas las preocupaciones del hombre de la calle, los laberintos de la existencia individual en una geografía histórica. Esa ética solidaria es una constante en Sin esperanza, con convencimiento; sus versos no ignoran los desajustes de la realidad. Ahora aparece un recurso muy utilizado por el autor, la ironía, cuyo aprendizaje se atribuye al libro de José Agustín Goytisolo Salmos al viento. El reiterado empleo de la ironía supera la idea de mero procedimiento expresivo, se convierte en parte de lo expresado: la realidad es contradictoria e irónica en sí misma. En Grado elemental el sustrato ideológico se define, de forma explícita, a través de un sujeto textual que expone preocupaciones e intereses en una época que exige una mirada crítica. Los poemas inciden en el cuestionamiento de las estructuras sociales a partir de una aproximación racionalista. Ese factor didáctico se muestra con un tono paródico, en el que abundan las alusiones intertextuales. Todavía en 1965, tras publicar Grado elemental, consigna: “Al margen de las discusiones y de la polémica, yo sigo teniendo fe en esa poesía crítica que sitúa al hombre en el contexto de los problemas de su tiempo y que representa una toma de posiciones respecto a estos problemas. Más que posible, esa poesía me parece inevitable”. También el intimismo se preserva y es semilla germinativa de las composiciones de Palabra sobre palabra. Como herramienta del yo, la palabra posibilita conocimiento y comprensión y delimita el entorno; pero esa función básica enaltece su semántica en el poema porque relaciona elementos y proporciona claves. El poeta empleará el título en 1968, en Seix-Barral, cuando aglutina en un solo volumen el corpus lírico editado. En él son palpables la continuidad y unidad interna de una poesía que restablece simetrías entre contenido y expresión
   Poco antes de su  asentamiento en Estados Unidos comienza una segunda etapa lírica en la que se intensifican, como señaló Emilio Alarcos Llorach, los rasgos irónicos, el aparente prosaísmo y una progresiva objetivación del yo que toma distancia y vela el testimonialismo biográfico. La entrega que marca este giro es Tratado de urbanismo, que amanece en 1967 y se reedita en El Bardo, la colección dirigida por José Batlló, en 1976. Esta segunda edición aporta un breve liminar firmado por Martin Vilumara, que resalta la continuidad de algunos recursos de escritura: el afán comunicativo, el enfoque irónico y la pupila escéptica ante una realidad contradictoria.
  Sólo siete poemas forman el libro Breves acotaciones para una biografía, libro editado en Las Palmas, en 1969. La mínima selección diversifica sus argumentos; se reflexiona sobre el hecho de escribir: “Escribir un poema se parece a un orgasmo: / mancha la tinta tanto como el semen, / empreña también más, en ocasiones “; y regresa lo vivencial, siempre con un toque irónico. Son rasgos que permanecen en Procedimientos narrativos, con una clara deriva hacia el juego conceptual. Se rechaza al poeta ensimismado en su interior para volcarse en un ámbito más general, hecho de imágenes hilarantes, en cuya expresión se preserva el sentido crítico.
 Las nuevas obras coinciden con su estancia en Nuevo México, donde desarrolla una intensa experiencia docente. Como es sabido, la eclosión del venecianismo, tras  la aparición  de la antología Nueve novísimos poetas españoles, promulga la relevancia del hecho estético frente a la actitud moral, vigente en los modelos del realismo social. Esta opción no afecta al posicionamiento lírico de Ángel González, quien publica en 1977 Muestra corregida y aumentada, de algunos procedimientos narrativos y de las actitudes sentimentales que habitualmente comportan. No pasa inadvertida la intencionalidad paródica del enunciado ni la presencia de textos confrontados con el ideario dominante. Como confirma “Oda a los nuevos bardos”, existe una expresa distancia crítica; no comparte el abandono de preocupaciones éticas ni el difuso compromiso con el marco contextual.
  En Prosemas o menos el desvanecimiento del presente y la temporalidad son los detonantes poéticos iniciales. Sobrevuela la certeza de que somos efímera materia que se va consumiendo en la renovada cadencia de los días. El libro aporta además un nuevo escenario, Albuquerque, ciudad donde el yo poemático es testigo del ciclo estacional. Forma el epílogo una muestra de textos en la que es común la referencia bíblica, una excusa cultural despojada de sentido religioso. Y el cierre vuelve los ojos a lo metaliterario, con generoso homenaje a los magisterios de Juan Ramón Jiménez, Jorge Guillén y Blas de Otero. 
 El último tramo de su escritura es el más elegíaco. Se define por una aguda conciencia del tiempo, cuyos efectos configuran una visión moral hecha desde la meditación serena. En él se integran Deixis en fantasma, Otoños y otras luces y el libro póstumo Nada grave.
  Los poemas de Otoño y otras luces componen una lúcida aceptación del destino; modulan un recorrido vital que desemboca en el curso bajo de la senectud; hay, por tanto, un tono crepuscular que preludia la despedida. En esa moratoria la evocación de presencias (hay una sentida glosa al compañero de generación Claudio Rodríguez) y lugares se convierte en palabra salvadora; los versos mantienen el resplandor, empeñados en oír los latidos naturales del pasado.
   Antes de la salida en Visor, se adelantan poemas de Nada grave en la revista Litoral que en 2002 dedica un monográfico al ovetense, coordinado por Susana Rivera. Nihilista y desesperanzado, Nada grave es un libro de cierre, editado en mayo de 2008, unos meses después del fallecimiento del poeta. Sus veintiocho composiciones comparten un idéntico enfoque: la muerte es una realidad omnisciente, ominosa, sombría; un túnel angosto que nos lleva a la nada. Atrás quedan recuerdos y cicatrices vitales y el estar fugaz de todo lo que amamos. Todos los textos reiteran la profunda crisis del protagonista textual. La arquitectura formal es severa, se extrema la precisión y se anulan otros recursos como la ironía, mientras que se usa con frecuencia la paradoja para dar el perfil del yo frente a sí mismo en la última hora.
  Cuando tomo la obra de Ángel González para la relectura no percibo una trayectoria cerrada sino una presencia activa que muestra afinidades con muchos poetas contemporáneos sobre los que el asturiano ejerce un magisterio continuo. Ángel González perdura. Sigue abierto un taller literario que deja en el tiempo sus procedimientos habituales: depuración expresiva, sentido del ritmo y cuidado formal, vocación autobiográfica e implicación directa en el diálogo con el lector. Sus poemas no son textos contingentes sino escritos vivios que recuperan la dimensión literaria de una voz que nunca duerme.      

     

miércoles, 2 de diciembre de 2015

CRISTIAN DAVID LÓPEZ. PERMISO DE RESIDENCIA

Permiso de residencia
Cristian David López
La Isla de Siltolá, Colección Tierra
Sevilla, 2015

DESPERTAR A SOLAS

   En cada conciencia individual gravitan siempre las coordenadas del origen, un lugar que sobrevive a cualquier contingencia. Se aloja en el mapa de la memoria para despertar a voluntad, como si concediera un sitio habitable al estar presente de carencia y búsqueda. Cristian David López nació en Lambaré (Paraguay) en 1987, y el legado cultural de su país es un signo estable del quehacer literario. Con el poeta y crítico José Luis García Martín, fue coeditor y versionó al castellano Cantos guaraníes / Guarani purahéi. Asimismo impulsó la salida de Aforismos y reflexiones, obra del modernista paraguayo Rafael Barrett, y dejó en su novela La patria del hombre una crónica epocal, marcada por una profunda estela autobiográfica que hace recuento de sucesos significativos asociados a la infancia. Con ese bagaje bibliográfico no pasa inadvertido el título de su primera compilación lírica, Permiso de residencia; de nuevo remite a la inmersión en un entorno distinto y a la pertenencia eventual a otro contexto social. La acreditación legislativa facilita una residencia estable y la realización de actividades laborales, mas no borra la condición de trasterrado, la certeza de ser un extranjero que busca sitio. Pero el enfoque de Cristian David López está muy lejos de la extrañeza reivindicativa, no se siente un expulsado del paraíso. El sujeto poético tiene una mirada diáfana y abre los brazos  con una nítida propuesta dialogal a la gente común, sin argumentaciones solemnes y con un saludable punto de ironía. Leemos en el poema introito “La llamada”: “Vengan, / los que no aprietan el tubo de dentífrico por el medio, / los que no cruzan los pasos de peatones en diagonal, / los que no manipulan el móvil al caminar por las calles, / los amantes del vino y la poesía, / los que se bañan para dormir, / los que tienen alguien con quien soñar / (aunque cada noche duerman solos)…” . Son versos para el hombre común que unifican coloquialismo y sentimentalidad, que conectan con el transeúnte despojado de cualquier dimensión épica, que hacen de la historia personal un estar apelativo empeñado en reconocerse en los otros cercanos.
   De este modo el sujeto poético postula una reflexión en la que afloran las señales de un tiempo a través de composiciones breves, de dicción despojada, con mínimos elementos de uso y un claro sentido aforístico en los finales. Algunos poemas se ajustan al molde versal del haiku, una estrofa ligada al ciclo estacional, al temporalismo y al contacto con la naturaleza. Resalta en esta primera parte la naturalidad expresiva, esa aparente confianza en mostrarse ante la otredad sin máscaras ni artificios, como si las palabras pronunciaran un sencillo ideario estético: “Desnudos los pobres / desnudos los enamorados, / los ciegos, los lisiados, / los huérfanos, los exiliados, / los sueños / desnuda la poesía “.
   El tramo central del poemario, “Biografía de ausente”,  agrupa composiciones más reflexivas. Los poemas reconstruyen un trayecto biográfico desde su epifanía, como si la existencia dispusiera un recorrido entre el desarraigo y la incertidumbre, pero también la invitación al amor que marca varias composiciones del cierre final, “El viejo sueño”. Ningún espacio geográfico borra el cauce de lo sentimental ni deja en silencio al tacto de lo emotivo.
  Cristian David López organiza Permiso de residencia como un animado relato experiencial en el que los bloques poéticos tienen una aparente independencia aunque comparten los sonidos de una voz cercana, que transmite sensaciones emocionales, y que tiene un sentido humanista de la existencia. Si la vida resulta aleatoria y umbría, no viene mal conceder al aliento un poco de aire limpio, una alegría sujeta con un clip pasajero, un respiro que haga de la esperanza un trabajo estable, con permiso de residencia.