viernes, 2 de junio de 2023

LA NADA SUFICIENTE

A solas
Fotografía
de internet


 LA NADA SUFICIENTE

   Lo cegaba la luz. Cualquier destello mínimo sugería una descarga excesiva, que obligaba a cerrar los ojos. Cada golpe de claridad simulaba una picadura de alfiler en la retina, el creciente crujido de una rama a punto de quebrarse. Poco a poco, su voluntad fue perfilando una única urgencia: sellar los ojos. De golpe, todo se hizo volátil, lejano, caducifolio. Dentro de los sentidos solo caminaba la sombra. No hubo tristeza al escapar de ese ciclo pactado del día y de la noche. Al apretar el paso, la nada era suficiente.

(De Cuentos diminutos)

 

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