lunes, 29 de junio de 2015

EN FAMILIA

"Al sol del invierno"
Fotografía de José Manuel Vilaboa Bernárdez

EN FAMILIA

   En casa no nos gusta incomodar a nadie, señor comisario. Las cosas son como son, igual que una ventana sin cristal hecha al sol del invierno. No hay más, aunque todos busquemos algo. Mi madre buscó siempre el sosiego y el sueño en la farmacia; mi padre en la mudez de un cigarrillo, convencido de que las toses, el cansancio y el frío están en las palabras, pero son otra cosa; mi hermana, cuando niña, buscó el reclinatorio de la ermita y después las esquinas más rentables del polígono sur. Yo, que no quise buscar nada, encontré un libro y en él sigo.
  Durante años, hasta esa noche, vivimos juntos el abuso feliz de sentirse en familia. No le canso más; repare usted, señor comisario, que en nuestra casa los sueños nunca dieron ningún paso. 


domingo, 28 de junio de 2015

HAROLD BLOOM. POEMAS Y POETAS

Poemas y poetas
Harold Bloom
Traducción de Antonio Rivero Taravillo
Páginas de Espuma, Madrid, 2015
MISCELÁNEA CRÍTICA

   Catedrático de Humanidades durante décadas en la Universidad de Yale y autor de más de treinta libros de pensamiento crítico, Harold Bloom (Nueva York, 1930)  es una autoridad  esencial en el  replanteamiento de valores estéticos del legado occidental. Su quehacer aporta hitos como El canon occidental, Cómo leer y por qué, Anatomía de la influencia y monografías decisivas sobre W. Shakespeare, Yeats o Blake, entre otros.
   En Poemas y poetas argumenta genealogías desde el enfoque implicado del lector. Los incesantes viajes a la biblioteca han modelado un conocimiento expansivo. Lejos del tópico historicista que condiciona la praxis literaria a la historia social, analiza en la plural tradición angloamericana el legado de nombres clásicos. Son autores que han dejado una destacada herencia en las raíces poéticas del ser contemporáneo. La poesía personifica un crecimiento natural que se fortalece a expensas de otros poetas y  poemas.
   La exhaustiva lista se abre con Petrarca, una excepción procedente del mapa creador italiano que se justifica por las conexiones con W. Shakespeare, devoción obsesiva de Harold Bloom. Casi todos los elegidos son angloparlantes, estableciendo así un patriarcado lingüístico, una dislexia voluntaria que borra las contribuciones de otros ámbitos comunicativos occidentales como el francés, el alemán y el castellano. Las excepciones son contadas. En el litoral francés están Baudelaire, Arthur Rimbaud y Paul Valéry. Y solo Octavio Paz y Pablo Neruda son austeras presencias de la lírica hispanoamericana; otros idiomas, como el portugués o el alemán, se ocultan en un sensible vacío.     
  La lista de autores constituye un eje de coordenadas que mantiene su perseverante influencia y conforma un continuo de modelos con un significado inalterable en las derivaciones del gusto estético. La secuencia organizativa pretende aislar las cualidades singulares y su naturaleza representativa. La aportación crucial en muchos casos quedó inadvertida en su tiempo para reivindicarse después y pasar al primer plano de las influencias por su poder de asimilación y por su fuerza.
  Harold Bloom explora el talento expresivo de estos predecesores obligados adentrándose en el análisis de sus poemas fundamentales. En ellos registra elementos claves, clarifica el hilo argumental, comenta el proceso de creación y medita sobre afinidades y confrontaciones. El resultado de este deambular reflexivo es un recorrido que favorece abiertas relaciones entre lecturas y las convicciones confluyentes en la  personalidad imaginativa.
  Frente al temor lejano y reverencial con el que muchos lectores se acercan a la tradición, convencidos de que se necesita un patrimonio de claves interpretativas para recorrer el laberinto de la escritura, los postulados de Harold Bloom hacen de la lectura una costumbre, una tierra común por la que camina su intelecto con verbo celebratorio. Para el crítico americano las figuras principales de las bibliotecas son una pasión natural que casi siempre habla con el tono feliz de la elegía.

sábado, 27 de junio de 2015

PAISAJE MATINAL CON AFORISMOS


PAISAJE MATINAL

Para mi hija Ana,
 en la amanecida del regreso

Cuando escribo salta el buzón de voz del ensimismamiento.

A cubierto, bajo la bóveda de crucería de los diccionarios.

Las fases de la madurez se definen como ajustadas lecciones sobre el límite.

Los aforismos son argumentos contra el reloj que utilizan el lenguaje privado de la confidencia.

                   (Motivos personales, Sevilla, 2015)

viernes, 26 de junio de 2015

EL PARKING


EL PARKING
 A Manuel Neila

   La ciudad tiene un solo parking. Es una construcción con forma de zigurat, cuyo exterior apenas muestra indicios erosivos. Cuatro avenidas del callejero acogen sus entradas, portones de largas rampas circulares dispuestos a engullir incansables atascos. Nada presagia que el interior alumbre una cronología sin relojes. Tras ocupar la plaza, los conductores caminan en itinerarios de ida y vuelta que fosilizan la paciencia. Entre el desconcierto y las grafías publicitarias, los aleatorios recorridos se repiten. Así pasan días y posibles noches con lentitud de invierno subterráneo.
  En silencio, los usuarios caminan muy despacio o duermen en sus autos en raras posiciones fetales. El parking es un útero huérfano en el que no hay salidas.

jueves, 25 de junio de 2015

JOSÉ LUIS GÓMEZ TORÉ. EL ÁRBOL DE GOETHE.

El roble de Goethe en Buchenwald
José Luis Gómez Toré
Libros de la resistencia, Ensayo
Madrid, 2015
MITOLOGÍA E HISTORIA
 
   El escritor austrohúngaro Joseph Roth (Brody, 1894 - París, 1939) forma parte del poblado exilio judío de Europa Central provocado por las políticas nacionalsocialistas. Buscó la supervivencia lejos de las negras fronteras del nazismo. No fue la única contingencia personal diluida en su literatura. En las tramas del autor perdura esa sensación del expatriado que generó la crisis y caída de los Habsburgo. También soportó el declive ideológico de la revolución comunista y su situación personal, debido a la enfermedad mental de su esposa, degeneró hacia un alcoholismo severo. Una biografía compleja, llena de desajustes que anuló el éxito de su perfil creador.
   El último fruto de Joseph Roth es el artículo "El roble de Goethe en Buchenwald". El texto contrapone la imagen estática del viejo árbol donde se fueron gestando algunos hitos de Goethe, y la presencia del campo de concentración de Buchenwald, estación final de más de curenta mil prisioneros judíos. De esta disonancia surgen las glosas de José Luis Gómez Toré, poeta, profesor y ensayista, cuyo quehacer plural es siempre sinónimo de calidad y exigencia.
   Sirve de apertura al conjunto las breves páginas de Roth. Si cualquier crítica forma un epitelio de subjetividad que protege del lugar común, "El roble de Goethe en Buchenwald" difunde un tono irónico que anula, de entrada, el reduccionismo taxativo entre cultura e historia. Como elemento real, el árbol es un aderezo estable del patrimonio intelectual germano. Pero también impregna ese ideario el espíritu afín o permisivo que sirvió de pantalla a la vileza totalitaria de Hitler. Como asevera la cita inicial: "es difícil escribir frases que no vayan entre signos de interrogación" porque la ambigüedad habita en el tejido conceptual, diluye lindes, forja símbolos y paradojas en los que conviene adentrase.
   Gómez Toré recorre el prestigioso enclave de Weimar para mostrar su significativa herencia. En el callejero urbano están los pasos de una selecta élite que integra la esencia del pueblo alemán y junto a ella se asentaron las sombras del tercer Reich. En esta confrontación, ¿cómo indagar en la alzada del mito colectivo?. No hay salidas; los parámetros discursivos que relacionan el mito cultural y la ignominia nazi fecundan posiciones dispares. El pretérito está ahí, no puede cobijarse en el olvido porque sus efectos perduran en la identidad del ahora. Lo sucedido no es un cuento de terror con personajes oníricos, ni la proyección gris de un cine de invierno. Pero la percepción no es uniforme y la aproximación se complica al percibir la barbarie como un hecho elemental y cotidiano, exento de cualquier mitología.
   Cada uno de los apartados busca respuestas en el cuerpo literario de la tradición y de su valor nace el propio posicionamiento del ensayista, una filosofía estética que enlaza motivos y preocupaciones en otras facetas creadoras. La voz integra filosofía, historia y literatura. Comprender la identidad del sujeto individual responde a cuestiones básicas del ser colectivo. Joseph Roth concentra en su itinerario vital contingencias que requieren comprensión y análisis porque descubren claves. Y a ello se aplican los capítulos que miran el estar vegetal del roble en medio de Buchenwald. esta simulación de normalidad que convierte la belleza natural del paisaje en máscara del campo de exterminio es en sí misma un símbolo, la zafia realidad de la barbarie. Por eso es tan necesario el paso firme de una conciencia ética y el compromiso tenaz de las palabras.    

miércoles, 24 de junio de 2015

TRENES DE PASO



 TRENES

Hay trenes detenidos en la estación vacía.
El andén se ilumina con faroles halógenos
y la luz se propaga fantasmal y furtiva
porque no hay rastro de los pasajeros.
Mientras espero, soy la incertidumbre.
Estoy. Dibujo planes.
Despierto los recuerdos que subsisten
brumosos, fragmentarios.
Trato de razonar enroscado en la angustia.
Un cartelón registra el paso de los trenes
pero nunca se cumplen los horarios.
Nadie vuelve a ciudades que no existen.

    (Ninguna parte, Sevilla, 2013)

lunes, 22 de junio de 2015

CON SOL DE VERANO

Con sol de verano

CON SOL DE VERANO
(Aforismos)
 

. Esa sintonía entre la decepción y el verano. Los dos se renuevan en ciclos sucesivos.

. Hundo las manos en las aguas del lunes, con la inquietud del náufrago que busca tierra firme.

. Un espejo empañado de clarividencia: soy un incendio activo: ceniza y humo.

. En el páramo habita un paisaje aleatorio de huecos, pérdidas y ausencias.

. Ya no tengo necesidad de preguntar. Mis dudas acompañan más que las respuestas.

sábado, 20 de junio de 2015

LOS DISTANTES

 
LOS DISTANTES
 
                                                  Buscaron un pretexto para irse
pero se quedaron dentro
"dispuestos a decir las palabras que nunca dijeron "*
 
                                  * Verso de MARK STRAND

   Amanecieron un día en el jardín pequeño de lo personal. Compartimos con ellos contingencias que parecieron diluir el valor transitorio del tiempo. Fueron lluvia. Prodigaron palabras y sonrisas, como si tuviesen sitio propio en la vieja rutina que acoge la existencia. Y aceptamos su estar, como se acepta el canto de los pájaros o un entorno poblado de colores y formas.
   Después se recubrieron de extrañeza y emprendieron un viaje sin regreso. Hoy nos hacen sentir su presencia precaria, introspectiva; son aristas de vagos espejismos.

viernes, 19 de junio de 2015

LA PRESBICIA DEL VIERNES

Madrid, Gran Vía, 2015
Fotografía de Adela Sánchez Santana

VISTA CANSADA

Cuando miro, mis ojos
desfiguran el margen.
Lo dice el oculista
en un extenso informe
que subraya presbicia.
Tengo vista cansada,
necesito cristales convergentes
que agranden lo minúsculo
y muestren su eficacia si prolongo
la tinta entumecida.

No dejan de brotar
en armonía
esos rostros distintos
del paisaje.
La aurora se renueva
pero yo la percibo
crepúsculo gastado.

Mis ojos envejecen.

    (Ninguna parte, Sevilla, 2013)

miércoles, 17 de junio de 2015

COPLILLA DEL DESCONCIERTO

Con ojos de niebla

COPLILLA DEL DESCONCIERTO

                                   La vida es una historia contada por un idiota,
 llena de estruendo y furia
                                                                           W. SHAKESPEARE

No. No pretendo
comprender lo que piensa
mi desconcierto. 

martes, 16 de junio de 2015

MARIO VARGAS LLOSA. AÑOS DE APRENDIZAJE

Los cachorros
Mario Vargas Llosa
Edición de Guadalupe Fernández Ariza
Cátedra, Letras Hispánicas
Madrid, 2010

AÑOS DE APRENDIZAJE
 
   La abrumadora aportación de la literatura hispanoamericana al reciente legado del español actual alcanza su momento áureo en un puñado de figuras magistrales nacido al otro lado del océano. Máximo ejemplo de integración e identidad, en el idioma no se advierten fracturas.  Mario Vargas Llosa es uno de esos nombres que marcan senda en nuestra realidad cultural. Nacido en Arequipa (Perú) en 1936, su vocación literaria arranca temprano. Tras los cursos en la Universidad de San Marcos de Lima viaja a Europa, donde publica en 1959 su obra auroral, Los jefes, y tres años más tarde La ciudad y los perros, título que supone su consagración y le concede sitio en la emergente literatura del “Boom”, un movimiento sin definición estética unitaria que aglutina propuestas de ultramar y descubre a escritores como Carlos Fuentes, Julio Cortázar, José Donoso, José Lezama, Gabriel García Márquez o el propio Vargas Llosa, quien alcanza su madurez narrativa en La casa verde, Los cachorros y Conversaciones en la catedral.
  En casi medio siglo de escritura, el autor ha ejercido una notable labor ensayística y ha entregado otras tantas novelas con múltiples reconocimientos y premios tan importantes como el Príncipe de Asturias, el Planeta, el Cervantes y, en 2010, el Premio Nobel, concedido por la Academia Sueca “por su cartografía de las estructuras del poder y sus mordaces imágenes de la resistencia individual, la revuelta y la derrota”. En tan vasta producción Los cachorros, editado por primera vez en 1967, en la colección “Palabra e imagen” de editorial Lumen, se singulariza por la originalidad de un argumento de alta carga simbólica que, como suele ser norma en la narrativa del peruano, comparte personajes con otras ficciones. La cronología de Los cachorros abarca un periodo temporal de veinticinco años. Comienza cuando los sujetos narrativos se integran en el colegio Champagnat, un microcosmos del barrio limeño de Miraflores, escenario urbano habitual de la clase media peruana. Este arranque de la educación sentimental en un centro religioso supone un largo aprendizaje en el que Cuéllar es el actor central. El discurso es una crónica en la que el narrador configura, ordena y  pone distancia al airear una voz colectiva de ritmo fluido. En ella se yuxtaponen diferentes niveles lingüísticos. El código oral de la infancia, tras el aprendizaje de normas y actitudes, muda los registros; quien relata parece una emanación del grupo y participa en cada una de las identidades. El aparato crítico de la edición permite  conocer los valores semánticos de muchos términos del habla coloquial miraflorino. Se logra trasmitir un efecto de verismo contextual incorporando locuciones exclamativas, giros enfáticos y frases de gran condensación expresiva que se suceden alternando las voces sin interrupción, como si el sonido ambiente envolviera. 
  En la historia de Cuéllar y sus amigos se cumple lo que escribía Antonio Muñoz Molina: “Las grandes novelas de Mario Vargas Llosa funcionan como laberintos constructivos que han de ir siendo descifrados gradualmente por la inteligencia y la imaginación del lector”.
 
                                                                 

lunes, 15 de junio de 2015

ASUNTOS LÓGICOS. MÁS O MENOS.

Topo común
ASUNTOS LÓGICOS
 
   Cuando abandona su laberinto subterráneo, percibe alrededor un mar de sombras. Callado espera hasta que oye la voz de la paciencia. "Hágase la luz", dice el topo. Nada sucede salvo el ruido tenaz de la lógica dentro.
   "Parece que no hay luz", concluye el topo en esa larga noche discordante."Tal vez sea un asunto de fusibles. Más o menos".

domingo, 14 de junio de 2015

IRENE Y LOS SUEÑOS

En Ávila, 1986. Fotografía familiar


Principio del formulario
Acerca del sueño
 
                     a mi hija Irene
 I
      
Qué es el sueño, preguntas,
con la abrumadora ingenuidad
de quien me presupone una respuesta.
Y yo salvo el escollo
modulando una frase convulsa
en la retórica de los desconciertos.
Te digo: el generoso don
que la fatiga obtiene de la noche,
una brizna de luz escalando la sombra,
el envés de una historia
cotidiana y absurda;
tú misma, hija mía,
cada palabra tuya, cada gesto.
No sé si el sueño
es potestad del hombre
o comparten los sueños animales y cosas.
Ignoro de igual modo qué hilo teje
su textura de seda,
qué alzada confabula
su hermética apariencia
o qué brújula guía
la estela de sus viajes.
Sé que hay sueños tristes y gozosos,
oscuros y diáfanos,
ocasionales y obsesivos;
sé también que hay sueños tan hermosos
que el tiempo los indulta y perseveran,
y no envejecen nunca.

 II

Hay sueños que una noche
consumen su existencia
y otros que se prolongan con los días.
Simulan los primeros
una especie común de lepidópteros
y acaban siendo pasto
del trastero y del polvo,
como un experimento vanguardista.
Levísimos planetas alumbran los segundos,
como estrellas fugaces que convocan
múltiples y azarosas travesías.
Ante nuestra mirada sus figuras componen
un paisaje celeste,
intangible materia en sereno reposo,
donde habita la luna del deseo.

        (Población activa, Gijón, 1994)

sábado, 13 de junio de 2015

UNA CIUDAD PERDIDA


Ciudad

Ocupan mi atención los recovecos
de una ciudad perdida.
Miméticas aceras dibujan tu esplendor.
En soledad exploro,
me adentro por jardines
donde un viento de otoño
en la fronda sestea.
Un cerco de señales  te convierte
en un lugar esquivo y reservado.
Deambulo en círculo.
En ti no tiene calle mi deseo.

        (La noche en blanco, Barcelona, 2005)

viernes, 12 de junio de 2015

EQUIPO TITULAR

Equipo titular
Antología mínima (1990-2014)
Presentación de Óscar Martín Centeno
Fotografía de Javier Cabañero
Alcobendas, Madrid, 2015
 
PALABRAS DE ÓSCAR MARTÍN CENTENO
  
 Los textos de José Luis Morante Martín ascienden de una forma fluida y profunda. Cada una de las frases tiene la cercanía de lo coloquial, para llevarnos de la mano por su pensamiento poético. Los versos ascienden en una lírica al servicio de la reflexión. Las estrofas se convierte en piezas de un engranaje perfecto, artefacto de condensada densidad poética, donde los sentimientos forman un inmenso juego de sombras. Espejos sobre espejos que aumentan la intensidad en sus continuas permutaciones. Cada uno de sus textos tiene esa oscura maravilla de lo insondable, la elevada sencillez de unas frases que son capaces de elevarnos por el sentido fluir de la página.
   El lenguaje directo pone el acento en la reflexión y en la profundidad, en el diálogo intrapersonal y el diálogo con el otro. Casi todos sus poemas tienen la virtud de ser accesibles y la virtud de multiplicar sus lecturas. Llegando a su sencillez, el lector tiene la sensación de que hay más mundos abriéndose de los que muestra el poeta. Como si en un juego casi perfecto el escritor fuera capaz de mostrarnos con limpieza una realidad que se revela como símbolo. Así, verán que en los versos hay una continua llamada a la comunicación. Y verán también que esa comunicación, tiende a una mistificación cotidiana, a una sutil forma de posarse en los detalles, uno a uno, hasta que el poema se colma de sentido.
   Verán también que en muchos de sus textos aparece la relación entre las personas que habitan el mundo. A veces una persona, a veces, como decía, un otro con el que se conversa. En otras ocasiones, como en el poema  "Hombres Comunes", son multitudes dispersas que caminan en el mismo tiempo.
   En ese fluir cotidiano del lenguaje los símbolos son más importantes que las metáforas, sin embargo, cuando éstas aparecen, llaman la atención por la naturalidad que las trae y las lleva. Lenguaje donde todo parece posible, porque en su baile, en su pirueta, uno tiene la sensación de que la rítmica poética ha detenido el silencioso discurrir del tiempo. Historias e imágenes que se escinden de la realidad para permitir que la poesía nos las entregue. Luminosas, limpias, como llamas desnudas que nos queman el pecho.
 
 

jueves, 11 de junio de 2015

HERME G. DONIS. HAIKUS

Lo sguardo effimero
(La mirada efímera)
Herme G. Donis
Edición bilingüe de Emilio Coco
Levante editori, Bari
VOCES AMIGAS
 
   Uno de los aciertos  más reconocidos del haiku es la combinatoria natural que propicia entre poesía y pensamiento. La estrofa, despojada de cualquier exotismo geográfico, ha conseguido  aclimatarse al devenir literario del nuevo siglo y son muchos los poetas contemporáneos que utilizan las diecisiete sílabas de su esquema versal. Es el caso de Herme G. Donis (Villalón de Campos, Valladolid, 1951) que nos deja entre las manos Lo sguardo effimero (La mirada efímera), una hermosa colección, en italiano y español, al cuidado del hispanista Emilio Coco.
   Los concisos textos  “nacen de la naturaleza constante de las cosas efímeras” y buscan la repetida transparencia que impone el trayecto de la luz abierta. En la disposición  argumental encontramos tres secciones. En la primera, “El agua repetida”, predomina el haiku perceptivo, aquel que busca las huellas de una impresión sensorial en la que el agua actúa como semilla germinativa. El elemento  genera imágenes que emiten componentes plásticos; pero además el agua está enriquecido por una simbología añadida. Es difícil olvidar que el legado de tópicos literarios ha convertido la vida en río que halla su desembocadura en la muerte; esa idea manriqueña encuentra una nueva formulación: “Eterna el agua/ conduciendo la vida/ hacia la muerte”. Voces de agua son sinónimos de despertar de la memoria, de itinerario de regreso hacia una arcadia infantil: “Llega la nieve/  un invierno de niños/ se mece en ella”;  asimismo  resulta sugerente como la autora entrelaza  el eco de la lluvia y el deseo.
   El siguiente grupo se denomina “Jaikús occidentales” y está fechado en la localidad asturiana de Pola de Somiedo en el verano de 2006. El aserto empleado parece argumentar la peculiaridad autóctona de la forma y por tanto dirimir también que existe un único molde en Oriente. El amplio recorrido de uso ha modificado la esencia original y se han multiplicado singularidades y escuelas. Podría entenderse también que la autora agrupa aquí a textos con características formales homogéneas. No es el caso; se respeta el discurrir continuo y hay una cadencia natural que reporta el mismo clima emotivo. No se abandona el tono introspectivo y la mirada de una imaginación realista: “Luna aterida,/ acompaña mis sueños/ tu aliento helado”.
   El apartado final, “La vida en vilo” alude a ese punto de azar que galvaniza la cotidiana suma de instantes existenciales. El trecho temporal que vamos agostando nos encamina hacia la última estación. Es el tiempo de la meditación; la mirada se vuelve crepuscular y reviste las formas con los desvaídos colores del otoño. Cada vez es más fuerte la sensación de conciencia finita y transitoria; en el horizonte se recorta la alargada sombra del olvido y se acrecienta la melancolía. Se percibe el vacío como punto de destino.
   Lo sguardo effimero  se integra en una línea de poesía existencial y meditativa que sondea los sustratos más profundos del ser para descubrir un yo precario, marcado por la temporalidad. La scritura adquiera entonces su sentido más pleno: es un ejercicio de resistencia que tiene la virtud tranquilizadora de dar fe de vida; erso a verso se construye el andén que cobija y ampara, que permite transformar lo efímero en perdurable.                                                                           
 

martes, 9 de junio de 2015

ENTRE AFORISTAS EN LA LIBRERÍA ALBERTI



. Cada náufrago reclama para sí la madera raída.

. El ruido de esas estéticas que precisan reparación, como electrodomésticos antiguos dañados por el uso.

. Solidez constructiva del humo.

JOSÉ LUIS MORANTE



. Pensar hoy consiste en desinfectar ideas

. La vida es la disgresión. El tema no lo sabemos.

. Estoy dispuesto a aceptarte tal como eres, siempre que no seas tan como eres.

LEÓN MOLINA


 . La belleza es lo que ves con ojos limpios.

. He vencido en la batalla, me curo las heridas, me retiro a mis cuarteles... Pero, ¿cuál es el botín, cuál la recompensa a este esfuerzo de sangre y privaciones?

. Regresar a casa todos los días con una indefinible sensación de derrota y abandono.

ELÍAS MORO


 

. En el paraíso perdido de la infancia, el único del que tenemos certeza, vivimos en armonía con la incertidumbre.

. A la mayoría le basta y le sobra con la sabiduría de la especie.

. De poco vale tener una idea, si no se expresa de la mejor forma posible.

MANUEL NEILA

lunes, 8 de junio de 2015

HAMBRE

 
HAMBRE
 
Tienden las manos
y alojan calderilla.
Después, silencio.

domingo, 7 de junio de 2015

ANTONIO RIVERO TARAVILLO. LO QUE IMPORTA

Lo que importa
Antonio Rivero Taravillo
Renacimiento, Sevilla, 2015
LO QUE IMPORTA

  Hace mucho tiempo que la poesía contemporánea dejó de ser un patio de vecinos  lleno de conflictos y con la pretensión de escribir a la contra para convertirse  en un discurso sosegado y plural. En la lírica actual conviven elementos de varias tradiciones que alientan la intención de acercarse a la mayoría en el tratamiento del lenguaje y en los veneros argumentales. De esta digresión previa, la senda de Antonio Rivero Taravillo podría ser ejemplo paradigmático. El equipaje literario del melillense afincado en Sevilla es copioso y diverso. A su faceta de traductor al castellano de autores como W. Shakespeare, John Keats, Robert Graves o Harold Bloom suma cuadernos de viajes, ensayos, biografías –imprescindible su trabajo sobre Luis Cernuda-, la novela Los huesos olvidados y un sendero poético que abarca las entregas Farewell to Poesy, El árbol de la vida, Lejos, y  La lluvia. 
  Desde su inicio, la palabra poética emplea una perspectiva realista y figurativa. El texto acoge una anécdota aparentemente menor y cotidiana y profundiza en su indagación hasta perfilar destellos cognitivos sobre el ser y el estar. De ese modo, el hilo conductor de cada salida concede al pensamiento un amplio recorrido en el proceso de percepción de la realidad y sus interpretaciones. En las composiciones de Lo que importa nos sale al paso una reflexión que aglutina casi ochenta poemas organizados en tres conjuntos. La observación del testigo directo especula con la ficción autobiográfica y con las contigencias de un yo que percibe en su acontecer diario los pliegues del asombro. Sus apreciaciones conceden al tiempo un valor añadido y resultan brújulas eficaces en los itinerarios por completar.  La lectura, y sus efectos secundarios, constituye una actividad central del hablante verbal. Varias composiciones abundan en el sostenido diálogo con la biblioteca. Por esa escala asciende “Rey Lear”; el poeta será una ausencia en las lejanas luces del quinto centenario, pero la versión al castellano de aquel hito de W. Shakespeare hablará por él renacida en las manos de un lector. También el poema dedicado a W. Morris, cuyo ideario se esboza en una sugerente poética final: “El hombre es narcisista: así prefiere / un espejo a su semejanza, un sucio / andrajo de dudoso gusto, / agua turbia en la que reconocerse; / nunca la claridad, la transparencia / que exigen transparencia y claridad. “
  Transita por el segundo apartado la voz de Humberto Fabbro. El mismo autor hace memoria de su encuentro con él y nos desvela unas escuetas pinceladas biográficas que no hacen sino acrecentar la certeza de que el personaje es un alter ego que añade matices al personal camino de Antonio Rivero Taravillo. Se acrecienta el registro coloquial para glosar evocaciones y la dicción se desnuda para tejer secuencias de las que emanan indicios éticos. Las idealizaciones parecen avocadas a formar la textura de un campo de cenizas. Pero no solo cambia el sesgo reflexivo; también el formato experimenta bifurcaciones, como sucede en el poema “Asta y cuerpo” donde la repetición versal establece una llamativa combinatoria. 
  El tramo final, “Sala de espera” compila el cajón diverso de lo cotidiano, como si fuese una fragmentaria lectura de la realidad en clave poética. Es la cronología de un tiempo que aglutina elementos al paso –qué atinados los poemas “Ciruelas” y “Biblioteca descarrilada”- o de lugares y sitios que acentúan la ubicación del sujeto entre lo transitorio mientras se desgajan inadvertidos “trozos, migajas raspaduras”.  Las palabras alumbran un terco análisis de las formas que confluyen en el entorno y son interlocutores que borran las cesuras entre pasado y presente.
  Suele mirarse con desconfianza el quehacer variado y Antonio Rivero Taravillo está en el extremo de cualquier práctica monocorde. Ya se ha dicho que en su quehacer conviven varios géneros que se complementan entre sí. Pero es sobre todo un poeta. Lo que importa destaca por su riqueza temática, por su originalidad metafórica y por el manejo de formatos que integran el escueto esquema del haiku y el poema narrativo que se demora en la descripción de lo percibido. Y en los dos casos, el lector percibe la palabra necesaria, el poema que habla con tono acogedor. La espiral de palabras que en el ruido diario preserva lo que importa.

sábado, 6 de junio de 2015

PALOMAS EN EL PARQUE


PALOMAS EN EL PARQUE
 
                  Para Sandra Sánchez
 
Las manos abren
una inquietud de vuelos;
migajas secas.

viernes, 5 de junio de 2015

OBJETOS A MANO

Fotografía de María Jesús Ayuso



OBJETOS

Están hechos de reiteración y cercanía,
de un esplendor sencillo, de una nimia ternura.
Nos son imprescindibles al paso de los años.
Permanecen morosos, perennes, vegetales.
Diseñan una decoración reparadora
que en cada sitio ofrenda serviciales regazos.
No discuten razones, fracasos, esperanzas.
Compartimos con ellos esas gotas de júbilo
que dan a lo vivido momentos memorables.
Dialogan con palabras de sonidos armónicos,
suenan a persuasivas, a dulces cantinelas.
Sus materiales unen pretérito y presente;
saltan hacia adelante, más allá de los riesgos,
como fuertes cornisas que soportan los brazos.
Si alguna vez nos faltan, sentimos la impostura
de ese desconocido que vive por nosotros.

     (La noche en blanco, Barcelona, 2005)

miércoles, 3 de junio de 2015

50 ESCRITORES, CINCUENTA CIUDADES

50 escritores
Dibujos de César Fernández Arias
Papeles mínimos, Graphica
Madrid, 2015
 
 
UBICACIONES
 
  La arquitectura verbal de aportaciones incuestionables es un espacio de solidez que se renueva con el ejercicio de la relectura. Suele aparecer ligado en los itinerarios biográficos a topónimos concretos de ciudades y pueblos difusos. La escritura se hace arquetipo de una ubicación y, a la vez,  el lugar  se moldea como  un reflejo especular de la tinta escrita. Con esa idea de fundir en simbiosis senda literaria y periplo vital ve su amanecida  50 escritores, libro ilustrado por César Fernández Arias. El volumen contiene textos breves de autores contemporáneos que glosan la asimetría relacional entre el sujeto y su ámbito de origen.
  Cualquier selección es arbitraria y postula en su claridad formal azarosos criterios. Ésta también, pero el panorama dibujado resulta colorista, hospitalario y se lee con el gusto inmediato del quehacer bien resuelto. Papeles mínimos ofrece una entrega de exquisito diseño y orientación diversa: hay notas realizadas con el afán didáctico que sondean los indicios de la geografía en el temblor del párrafo; otras bordean la gratitud del homenaje, y las hay que prefieren la impresión de lo coyuntural, ese párrafo abierto a lo transitorio que aliña sitios y minucias domésticas.
  Son circunvoluciones entrelazadas que conforman un todo unitario.  Pero cada acercamiento al centro o a la periferia hace justicia al peso vigente de una tradición en la que los escritores seleccionados – desde Austen a Zweig- son raíces nutricionales de los talleres en plena producción del ahora activo.
   Al cabo, la literatura es una acumulación de renglones escritos en el mismo libro que va llenando el cauce del tiempo. Y en ese acontecer estos cincuenta nombres propios vuelven a caminar. Algunos recorren el callejero urbano como sombras furtivas; otros se dejan ver en medio de la acera como relevantes protagonistas de un tiempo histórico, y todos coinciden en mostrarnos su espacio íntimo, ese lugar germinativo donde se fueron forjando los trazos de la identidad cultural colectiva.
  En 50 escritores  están las coordenadas situacionales del lugar y su memoria, un mapa de puntos que señala la complejidad de un escenario dubitativo, donde conviven constancia y cambio.  Cincuenta ciudades que aguardan el regreso y tienen las dimensiones de una página. 

martes, 2 de junio de 2015

AUTORRETRATO EN LA CALLE

Madrid, barrio de Chueca, mayo de 2015
Fotografía de Irene Morante
 
 
AUTORRETRATO EN LA CALLE

Soy un tedio vulgar lleno de libros.
Petrifico mis horas
entre conspiraciones de salón.
Me gusta escuchar jazz
por el temblor desnudo
que sostiene su música.
Tengo un amigo o dos;
qué multitud formamos
si compartimos juntos
algún desdén festivo y amarillo.
Adquirí la costumbre
de prodigar latidos
como si repartiera recompensas.
En otra vida amé
y un leve roce
me trastocaba la fisiología.
Aparento deseos
cuajados de grandiosa intensidad.
Son raros los difuntos que acreditan
tanta fulguración y lozanía.
Soy un muerto ejemplar:
no merece la pena suicidarse.

       (La noche en blanco, Barcelona, 2005)

lunes, 1 de junio de 2015

DANIEL HEREDIA (Entrevista). ¡A LOS LIBROS!

¡A los libros!
Daniel Heredia
Ediciones de la Isla de Siltolá
Sevilla, 2015

Entrevista a DANIEL HEREDIA 

   ¡A los libros! (La Isla de Siltolá, Sevilla, 2015) es un trabajo escrito en compañía, desde múltiples voces. Agrupa veinticinco entrevistas realizadas por Daniel Heredia (Cádiz, 1971) a profesionales de la literatura en facetas complementarias: poetas, novelistas, editores, agentes literarios, encuadernadores y libreros. ¡A los libros! es un cuerpo orgánico que ofrece un atento ejercicio de economía intelectual.
 
Tras una radiografía tan minuciosa, ¿en qué estado se encuentra el esqueleto de tinta del libro?

Son tiempos de arenas movedizas, de confusión e incertidumbre, tanto en la industria del libro como en nuestras sociedades. Estamos más desorientados que nunca, sin saber qué puede pasar mañana. Vivimos muy deprisa. Y no me gusta.
 
Si la literatura es una forma de sentir la belleza. ¿Recuerda aquellos títulos iniciales que le depararon esa sensación?

Sí, claro, los álbumes de Astérix y Tintín leídos con mis amigos en la Biblioteca Provincial de Cádiz los sábados por la mañana, y la novela El Conde de Montecristo, de Alejandro Dumas, en una edición resumida y con viñetas. Y en mi primera juventud, El Club Dumas, de Arturo Pérez-Reverte. Ahí empezó todo.

¿Qué lecturas recientes ha decidido no olvidar?

Leer para contarlo, de José Luis Melero; De bibliomanía. Un expediente, de Jaime Moreno Villareal; La fuerza y el viento, de Óscar Lobato, y Crematorio, de Rafael Chirbes, por citar algunos. Son libros magníficos que me acosan textualmente.

Estamos inmersos en una mutación abrumadora que afecta a todo el espacio escrito. Empecemos por el producto y su presentación. Algunos plantean la convivencia entre el formato digital y el formato en papel como la guerra de las galaxias… ¿El asunto es tan grave?

El libro en papel sobrevivirá durante muchísimos años más porque es un soporte fiable mientras que los electrodomésticos digitales de hoy tendrán que mejorar bastante si quieren hacerle sombra al papel. Me asaltan muchas preguntas, ¿se está haciendo correctamente la transformación del negocio editorial hacia lo digital? ¿Pasará como con la industria discográfica? ¿Qué espacio ocuparán en este nuevo escenario las librerías? ¿Y los distribuidores? ¿Cómo luchar en el mercado digital contra la copia ilegal de libros? ¿Podrán los formatos actuales leerse en el futuro o pasará como con tantos programas informáticos?

 ¡A los libros! hizo del blog un nutriente básico para su crecimiento. ¿Qué papel juegan los blogs en el ahora literario? 

No me considero bloguero, sino un periodista cultural que escribe sobre libros en el universo Internet en vez de hacerlo en el papel. Es una de las ventajas de la Red. Yo escribo como siempre lo hice, con profesionalidad y amor a la literatura. La primera responsabilidad de quien practica un oficio como la crítica literaria, ya sea en un blog o en las páginas de revistas o periódicos, tendría que ser el respeto al propio oficio. La segunda, el respeto al lector. Y lamentablemente me encuentro muchos blogs mediocres de copia y pega, para pasar el rato. Además, bloguero me suena a globero, a vendedor de globos. Y yo no vendo globos. 

En la casa del escritor la pantalla encendida es el paisaje. ¿La realidad es un plano secundario?

 La pantalla encendida es un paisaje frío, sin atractivo, un medio para escribir, nada más. Hay otros muchos paisajes más hermosos en los hogares como los libros o las caras de las personas a las que amas. 

Su itinerario creador está formado por dos ejes esenciales: literatura y periodismo. Como escritor ha publicado Pasión Vega. La voz de seda, una biografía de la cantante. ¿Qué le impulsó a elegir al personaje?

 Somos amigos desde hace mucho años, y Ana (así se llama) es una de mis cantantes preferidas porque cada vez que la escucho cantar me emociona y me entran ganas de celebrar la vida. Me apetecía contar quién es Pasión Vega.

La pujanza del relato en el fin de siglo es innegable. Su narrativa breve, aún no recorrida en libro, ha ganado varios premios. ¿Qué trazos esenciales debe tener un cuento?

Mejor pregúntele a Félix J. Palma, Hipólito G. Navarro, Marina Perezagua o Eloy Tizón, que son algunos de los mejores cuentistas españoles.  

También la literatura está presente en el argumento de tu novela, Una sombra vencida. Su protagonista, Pablo Belmonte, anda sumido en la indecible tristeza del escritor; es un chejoviano ahogado en la apatía. ¿Escribir es habitar en el laberinto?

 No sé si entiendo bien la pregunta… Escribir para mí es una fuente de especial placer, como imagino que lo será para cualquier autor. A fin de cuentas, para eso algunos escribimos libros. Lo importante es tener una historia que contar y hacerlo lo mejor posible.

 Periodismo, novela, relatos… Esa respiración regular de lo diverso. ¿Qué trabajos, ahora sobre la mesa?

 Estoy empezando un ensayo sobre bibliofilia y voy por la mitad de una novela infantil. Estoy muy ilusionado con ambos proyectos. Y empiezo a tener las primeras ideas para una novela. Ya veremos.

 Alguien te invita a su casa y descubres que no hay biblioteca. ¿Allí termina el mundo?

 No, por supuesto, pero una casa sin libros, una persona sin lecturas, es más aburrida, con menos alicientes. Ya lo dejó escrito Cicerón, “un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma”. Y me interesan las personas con alma.