miércoles, 20 de julio de 2011

MARTIN AMIS: EL SEXO COMO PIEDRA ANGULAR


La viuda embarazada
Martín Amis
Traducción de Jesús Zulaica
Anagrama, Barcelona, 2011

Desde la distancia del tiempo, aquella revolución sexual de los años sesenta y setenta  no pasa de ser una tormenta hormonal de chicos con pelo largo y pantalones de campana y chicas que escuchan música de los Beatles o leen El amante de Lady Chatterley. Aquella transformación hoy parece un asunto menor, aunque se viviera con esa intensidad desmedida que prodigó hitos complementarios como el mayo del 68 o el movimiento hippie.
El descubrimiento del sexo en ese contexto sirve como filón argumental a Martin Amis para su novela La viuda embarazada. Un grupo de jóvenes de clase media, en torno a la veintena, pasa sus vacaciones en Italia y la convivencia da pie a un cúmulo de situaciones en el que ninguna relación se cierra en sí misma.
La viuda embarazada es un aserto simbólico que alude a la espera en la que que el viejo orden alumbrará un orden nuevo. Al modo de las novelas inglesas decimonónicas, se convierte en una comedia de costumbres, en un prolijo desfile de personajes que especulan con la fisiología y el deseo en un juego de preguntas y respuestas sobre la moral y la historia. Cada uno de los figurantes añora un destino personal definido por la transgresión y el límite. Frente a la norma, la rebeldía exige no retroceder ante situaciones impuestas por la convivencia al uso. Ese es el empeño de la figura principal Keith Nearing, de su novia Lily o de su amiga Scheherazade.
Martin Amis multiplica los diálogos, con un vocabulario ajustado a ese momento en el que los pasajes se articulan como ejercicios dubitativos que entrelazan preguntas y respuestas. Se justifican cambios interiores, el entusiasmo de lo subversivo o el convertir el sexo como piedra angular del yo. La vocación del protagonista Keith Nearing por la literatura y su ambición intelectual propician la intensa intertextualidad; las lecturas del joven son expresivas guías que demandan citas o justifican párrafos escritos como ejercicios imitativos de poetas y novelistas. En la sombra Hardy, Kafka, D.H. Lawrence, Jane Austen..
El signo de los tiempos reivindica un nuevo escenario; las prohibiciones resultan débiles y la educación sentimental de la generación emergente tiene la certeza de que cruza una línea que deja atrás un territorio estéril. Las presencias de esta ficción nadan con entusiasmo en las aguas revueltas del cambio, un río incierto que desemboca en el estuario de la madurez, ese paisaje inmóvil en el que cada figura encuentra su sitio.

2 comentarios:

  1. Me parece sugerente tu recomendación. Siempre el sexo es un tema que parece conjugarse con el verano. Lo sumaré a mis lecturas al aire libre.

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  2. Hola Elena, espero que tu veraneo te depare un tiempo vacacional lleno de sugerencias. Abrazos.

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