viernes, 29 de septiembre de 2023

SHARON OLDS. ÓVULOS EN LA MANO.

Óvulos en la mano
Antología comentada
Sharon Olds
Edición bilingüe
Selección, traducción y prólogo de Óscar Curieses
Editorial Ya lo dijo Casimiro Parker
Madrid, 2023

 

SECUENCIAS

 

   En el verano de 2023 Sharon Olds (San Francisco, 1942) recibía por su itinerario poético el I Premio Joan Margarit de Poesía. El reconocimiento a la escritora californiana, que se suma a una larga lista de distinciones y premios internacionales, impulsó la edición de Óvulos en la mano, selecto conjunto de poemas entre mínimas reflexiones en prosa de la autora, con edición y traducción de Óscar Curieses, poeta, narrador, periodista, traductor y reiterativo estudioso del testimonio poético de Olds.
   La excelente propuesta editorial de Ya lo dijo Casimiro Parker arranca con un liminar del traductor comentando las contingencias de las versiones al castellano, los encuentros personales, las gratas confidencias directas y la procedencia bibliográfica de las composiciones. El muestrario abarca desde la entrega auroral Satán dice, publicada en 1980 y con versión al castellano en el catálogo de Igitur en 2001, hasta El salto del ciervo, que llega a los lectores en 2012. Es un largo intervalo en el que Sharon Olds publica las entregas Los muertos y los vivos (1983), La célula de oro (1987), El padre (1992), considerada por gran parte de la crítica como su obra cumbre, editada en España por Bartleby Editores en 2004, con volcado al castellano de Mori Ponsowy; y Strike Sparks. Selected Poems 1980-2002 (2004) un práctico balance del cauce lírico.
   Queda fuera de esta larga senda el último tramo, conformado por Odas (2016), Arias (2019) y Balladz (2023), una etapa de madurez en la que adquiere mayor peso la tradición clásica y el carácter meditativo de las composiciones.
  Para entender en su justa dimensión el incisivo diálogo con el intimismo que propone este quehacer versal conviene recordar, como subraya Óscar Curieses, el acercamiento de la escritora al ideario poético de Walt Wthiman y su proximidad a los distintos ámbitos lingüísticos de la generación Beat, en especial a los modos expresivos de Allen Ginsberg. Así forja una obra singular en la que tiene asiento la descarnada angustia existencial, el absurdo del devenir diario en formas básicas de convivencia social como la pareja o la familia, la desnudez expresiva, el afán narrativo y las paradojas de la comunicación entre emociones y pensamiento, entre la configuración del yo subjetivo y el entorno humano que lo rodea.
  Buena parte de los textos seleccionados son instantáneas del contexto afectivo, secuencias que proyectan con gran fuerza el testimonio de un mirar solo frío en apariencia. La pupila percibe el álbum del tiempo y las voces nítidas del pasado. Son fotografías amarillas pero llenas de vida y capaces de iluminar una caverna de sombras. Para quien escribe: “La poesía es una forma de acción contundente porque al escribir intentamos cambiar el mundo para que sea mejor”.
  Sin recurrir a los espacios de la imaginación, como si sólo fuera preciso el hilo argumental consciente y directo, el poema se nutre de protagonistas cercanos, figuras que son percibidas por la mirada de un testigo implicado, que ve, juzga, interpreta y disiente. El yo camina por la razón de ser de la experiencia, entreteje, con la letra escrita del tiempo, ese estar que despliega conductas y actitudes que van marcando la educación sentimental de protagonistas y secundarios. Los poemas son tendones fuertes; sonidos claros que abren el epitelio poroso de la realidad o cuestionan los pasos de ese puente que enlaza pretérito y ahora. De lo vivido emergen esos primeros óvulos, semillas vivas que habrán de germinar para mostrarnos un mundo sombrío que asoma desde la profundidad y la sombra, donde anidan la soledad y el dolor, los restos de una fiesta de aire espeso que concluyó demasiado pronto.
  La edición bilingüe acoge dos textos en prosa. Ponen una coda que ayuda a conocer mejor a la poeta. Se trata de “Carta abierta a Laura Bush” un escrito que responde a la invitación de la primera dama norteamericana en 2005 para asistir al Festival Nacional de Washington. En la breve epístola la poeta declina la invitación y se posiciona contra la guerra de Irak, un conflicto cruel, una invasión justificada con argumentos falsos que tendrá un altísimo coste de vidas humanas. Y, por último, una conversación con el editor de Óvulos en la mano, fechada en septiembre de 2021, con motivo de la jornada inaugural del Master de Poesía de la Escuela de Escritores, donde responde a cuestiones sobre la motivación escritural, el proceso creativo y las impresiones generales sobre su trayecto.
   Sharon Olds hace de la poesía una profunda incisión de lo autobiográfico, no como sondeo de una travesía vital concreta, sino como camino existencial representativo de cualquier identidad común y de sus contextos familiares. El poema intensifica los recorridos temporales que cambian el sentido de la verdad desde la racionalidad del lenguaje, ese magma fuerte que construye tras el derrumbe una casa fuerte para lo diario.
 


JOSÉ LUIS MORANTE



  

jueves, 28 de septiembre de 2023

APARICIONES

Baños de sombra
Archivo general
de
internet

 

APARICIONES
 
   Como si necesitase propagar las nociones del miedo, su desastrada imagen, en el silencio gris de la avenida,  regresa de improviso. La silueta recorta un destello diluido que pierde intensidad en la distancia. 
   Hay en su gesto un estar apocado. Conjetura que respira ese tiempo en el que los fantasmas no son pesadillas sino compañía.

(De Cuentos diminutos)



miércoles, 27 de septiembre de 2023

HOMENAJE ( A WISLAWA SZYMBORSKA)

Wislawa Szymborska
((Kórnik, Polonia 1923 -Cracovia, Polonia, 2012)
Premio Nobel de Literatura

 

HOMENAJE

            Cuando pronuncio la palabra futuro
        la primera sílaba pertenece al pasado

                        WISLAWA SZYMBORSKA

A espaldas del silencio
las palabras despeinan su rocío.
Si digo más
bajo la piel escucho sementeras
y afán de amanecer.
Pronuncio pájaro
y niego las escamas y el latido branquial.
Musito brizna, hormiga, topo,
abeja, grillo y se expande un terrario
inadvertido, vulnerable a la luz, ladera arriba.
Acerco al labio las sílabas de plato
y el paladar saliva perejil.
Cuento idas, regresos
y los pasos contienen urgencia y lentitud en el repliegue.

Mis palabras orean
la azarosa secuencia de los signos;
los hábitos insomnes que reiteran
un equilibrio frágil 
que alborota en los nombres su verdad.
Si pronuncio Wislawa
transfiguro las letras del asombro
y aparece en silencio,
con su hocico de liebre,
el instante final de este poema.

       (De Nadar en seco, 2022)







martes, 26 de septiembre de 2023

EL TIEMPO A SORBOS

Latidos
Fotografía
de
Internet

 

A SORBOS

 

JOSÉ LUIS MORANTE

                                                                                                

Todo es siempre menos 

JRJ

 

 
Extremó la prudencia verbal; no aventura palabras si no es en presencia de su diccionario.
 
***
 
Afrontar sin amargura, sin gestos de abandono,  que lo que pensamos oculta lo que somos.
 
***
 
Su cerebro contiene dos ideas; son tan opuestas que entre ellas cabe un sistema filosófico.
 
***
 
Al florecer el día  rompe la quietud del reloj un aforismo. Sorbos cortos.
 
***
 
Basta mirar la penumbra de alrededor para saber que no estoy.
 
***
El puño cerrado de quien corta rosas.
 
***
 
Una pobreza de hospitalidad irrefutable, capaz de ofrecer su vieja cama de faquir.
 
***
 
El silencio y su fuerza de convicción. Sabe quién responde cuando nadie llama.
 
***
 
 
El prudente convierte en coma cualquier punto final.


(Migas de voz, 2020)




lunes, 25 de septiembre de 2023

CARMEN PALOMO PINEL. EN TU ESPALDA EL DESIERTO

En tu espalda el desierto
Carmen Palomo Pinel
XLI Premio Leonor de Poesía 2022
Ediciones de la Diputación Provincial, Departamento de Cultura
Soria, 2022 

        

 
       
DEVASTACIONES
 

 
   El mapa literario generacional siempre traza sus coordenadas referenciales aquejado de urgencia. Así, desde el fragor de la inmediatez, se hace visible la línea medular de una nómina poética que, tras el acomodo, suele repetirse en estudios críticos y antologías, de modo esquemático y ambiguo. Es tarea del lector recuperar en ese sedimento colectivo las ausencias, aquellos nombres de interés que quedaron a trasmano o llegaron tarde a la foto de grupo y que, sin embargo, protagonizan travesías en solitario donde es patente la calidad y la singularidad de una estética personal.
   Carmen Palomo Pinel (Madrid, 1980) es profesora de Derecho Romano  y compagina la docencia con una travesía lírica que integra las entregas Glosas al fuego (2016), Las costuras del hambre (2019), Un silencio habitado (2021) DIDO (2021) y Madre de cenizas (2022), una amplia cosecha en menos de una década refrendada por importantes certámenes nacionales.
   La escritora presenta, tras ganar el XLI Premio Leonor de Poesía de la Diputación de Soria, la entrega En tu espalda el desierto, una compilación de poemas que deja en su umbral citas de Paul Valéry y Jorge Luis Borges. En el apartado inicial “De la vida” sedimenta una perspectiva intimista que incide en la sumisión de la mirada a un ámbito sombrío; el verso se convierte en enunciado de  incertidumbre, en un descenso hacia la soledad en el que se hace tema substancial, orilla y esperanza, la presencia del otro. Lo cotidiano es pura existencia; aglutina carestía, extrañeza e indagación en el sentido último de lo volátil a través de una compleja broza de signos donde sobrevive el amor, ese proceso que enlaza luz y noche, desierto y ceniza.
  Carmen Pinel acumula en la puesta en escena del poema una estela de imágenes  que muestra su capacidad onírica. Une la reflexión sobre el decurso de la experiencia vital con abundantes referentes culturales. Siempre perdura el afán cognitivo del lenguaje, la palabra poética trasciende la realidad, multiplica símbolos y disuelve referencias. La escritura no se deja llevar por la inercia de lo enunciativo; incide en una visión lírica que se expande también a través de la prosa poética, como sucede en el poema “¡Nos atacan!, una composición que alienta el barro magmático de asociaciones sorprendentes.
   Hay poemas muy breves que recuerdan con sus mínimos vislumbres al aforismo, un decir conciso de confluencia que enlaza discurso reflexivo y poesía. Lo ratifican algunos ejemplos verbales: “Y qué celebración cuando la jaula / logra escapar del pájaro”.
   El segundo bloque poético “Del amor” perfila un contexto personal de cántico y celebración a partir de la presencia del amado; su cercanía borra suturas, somete a una feliz ceguera que ignora devastaciones e inquietudes. Los sustratos reflexivos sedimentan su calma. El poema resalta la vertiente lírica del entorno cuando el amor se hace presencia sanadora y zarandea la piel de la contemplación como una música intangible, como una lumbre que enciende su calor en el invierno.
  “De las palabras” se denomina el apartado final. El poema vuelve los ojos hacia sí mismo para configurar una poética que explore la complejidad del lenguaje para moldear significados: “Pero este poema es también parte / de aquella paradoja de lo humano / que se busca a sí misma / en un deseo / virado a lo imposible”.
   Sorprende en esta sección el poema “Un texto implícito” en el que lo visual adquiere rango y se completa con unas notas a pie de página que esencializan y reducen lo descriptivo para demorar el pensamiento y dar paso al sentido.
  En tu espalda el desierto profundiza en tres motivos de amplio recorrido literario –la existencia, el amor y la escritura- y confía en la decantación y concisión de la palabra y en su misteriosa capacidad para buscar sentido, para cobijar la poesía como forma de visión donde se manifiesta lo que ha estado oculto entre las sombras.
 
      

                                                      JOSÉ LUIS MORANTE



    

domingo, 24 de septiembre de 2023

OJO SIN FONDO

Catarata
Archivo
de internet

 

OJO SIN FONDO

 Todo se precipita en un ojo sin fondo 

OCTAVIO PAZ

   Se desplegó la luz entre la noche inmóvil y me desperté. La inocua claridad mostró un espacio todavía sin nadie. Indeciso, comencé el día buscándome.

 

(De Cuentos diminutos)

sábado, 23 de septiembre de 2023

MIGUEL CATALÁN. EL ÚLTIMO PELDAÑO

El último peldaño
(Miscelánea)
Miguel Catalán
Edición de María Picazo y José Luis Morante
Editorial Verbum
Madrid, 2022

  

EVOCACIÓN Y MEMORIA


   Los pasos literarios de Miguel Catalán (Valencia, 1958-2019) no atardecen nunca; cruzan el tiempo una y otra vez para enlazar pretérito y ahora. Y buena parte de esta continuidad en el discurrir temporal se debe a la prolongada vigilia de María Picazo, esposa del escritor y perenne colaboradora en las contingencias del taller creativo. 
   Gracias a su empeño y a su idea germinal coge vuelo El último peldaño, entrega de esqueleto flexible que es, sobre cualquier otra circunstancia, evocación y memoria, mediodía compartido; homenaje coral a la presencia referencial de Miguel Catalán, aunque la difusión de su obra y el lugar asignado en las primeras filas, estén todavía por llegar. Avalan su centro escritural cinco novelas, tres compilaciones de cuentos breves, el material filosófico de Seudología y los dos diccionarios, Diccionario Lacónico y Diccionario de falsas creencias, junto a la literatura hiperbreve compilada en la editorial Trea en 2019 con el título Suma breve y en el libro póstumo Suma y sigue (Libros al Albur, 2019)Me apresuro a exponer por su interés los contenidos compilados en esta obra singular. La parte esencial del libro y su trayecto de amanecida compila los aforismos póstumos ya citados de  Suma y sigue (2019), que vieron la luz por primera vez al cuidado de José Luis Trullo. María Picazo ha rescatado entre el material inédito del escritor los aforismos inéditos de Pasos sueltos, un conjunto de textos escrito cuando la enfermedad prodigaba síntomas y sombras, condicionando el estar diario de quien hizo de la serenidad y la aceptación una actitud. El cáncer estaba ahí y era el momento de exprimir cada instante con la sed vital de lo necesario: el amor de María, la atención plena para concluir los proyectos en marcha y las relaciones de intimidad y gratitud con el grupo de amigos que siempre admiró su talento literario y su altura ética.  Si es conocido por todos el perfil polivalente del filósofo y su versatilidad para la práctica de estrategias expresivas como el ensayo, la novela, el relato, el aforismo y la crónica periodística, será una sorpresa general la inclusión de un puñado de poemas de amor en el apartado Poemas de la fascinación, donde  el amor, como semilla verbal y fe de vida, se impone en cada texto para definir, una vez más, el enlace irrompible con María Picazo “desde antes y después”. Solo la clara sintaxis del amor nos salva y esa es la señal más definitoria del pensar poético de Miguel Catalán, quien asume la condición de amante y compañero como una fuerza sustantiva y esencial en sus relaciones con la propia identidad. La respuesta a la invitación de María Picazo para participar en este territorio de afectos fue tan rápida  que hubo que acotar los textos enviados para evitar la dispersión y mantener la textura evocando a Miguel Catalán con diagnósticos independientes. Por ello, Ronda de abrazos incluye evocaciones intimistas (Alejandro Aguilar, Alberto Gimeno, José Payá Beltrán, Antonio Saurí, José Miguel Segura Roselló, Tirso Priscilo Vallecillos García), aproximaciones literarias (Francesc Arroyo, Hiram Barrios, Carmen Canet, José Félix Escudero, Pedro García Cueto, Luis Veres, Javier Paniagua, José Vicente Peiró, Justo Serna), semblanzas de la relación afectiva y memoria personal del trayecto común (Raquel Díaz Seijas, Gloria de Frutos, Francisco Javier Gallego Dueñas, Daría Rolland Pérez y Jean Claude Rolland, Luis García-Chico, José María Martínez Selva, Miquel Martínez, Blanca Rodríguez López); aunque en casi todos los textos se hace patente el epitelio existencial del escritor y su calidez humana en el trato, como si fuese inevitable, junto a la admiración intelectual, el sello humanista y ético de una identidad comprometida con la hondura de pensamiento y con una ejemplar propuesta de vida. Miguel Catalán sigue entre nosotros. Sigue la fuerza de su obra magna, Seudología, un compendio de volúmenes con la mentira como núcleo argumental, que no tiene parangón en nuestro ámbito literario; y siguen sus aforismos como abrazo entre filosofía y cauce lírico y como constatación de un tiempo de certezas líquidas que busca en lo fragmentario una indagación de sentido, un norte, unas coordenadas con criterio crítico. La recopilación El último peldaño, tan bellamente editada por Verbum, la editorial madrileña donde el escritor encontró la mayor hospitalidad para sus trabajos de creación e investigación filosófica, es el epílogo abierto de un itinerario lúcido y pleno. En sus páginas queda el vitalismo creador de Miguel Catalán, la fertilidad de su obra y la impresión de que su magisterio ha marcado un tiempo de paredes firmes que prolonga sus voz frente al olvido.                              
 JOSÉ LUIS MORANTE


                                                                                                                      

viernes, 22 de septiembre de 2023

HUGO MUJICA. EN UN RÍO TODAS LAS LLUVIAS

En un río todas las lluvias
Hugo Mujica
Editorial Visor
Colección Visor de Poesía
Madrid, 2022

 

SEDUCCIÓN DEL SILENCIO

 

   Sacerdote, ensayista y poeta, Hugo Mujica (Buenos Aires, 1942) compiló su aporte lírico de amanecida en Poesía completa. 1983-2004. Aquel balance consiguió una recepción insólita que impulsó cuatro ediciones vendidas en un corto paréntesis temporal. Así toma cuerpo, con vocación tardía, un discurrir fecundo que muestra una insólita madurez expresiva en las entregas Y siempre después del viento (2011), Cuando todo calla (2013), título reconocido con el Premio Casa de América de Poesía Americana), Barro desnudo (2016), A las estrellas lo inmenso (2019)  y En un río todas las lluvias (2022).
   Son estaciones de un trayecto que han configurado, desde una dicción concisa y reflexiva, un ángulo de visión que entrelaza espiritualidad y despojamiento; que anuda en el lenguaje la seducción del silencio. Un silencio que emana del camino personal del autor y de su experiencia biográfica. El poeta vivió durante siete años en un monasterio trapense y fue allí donde comenzó a escribir poesía. La voz poética impulsa una hermenéutica de lo esencial. Una propuesta de transcendencia. Lejos de la digresión enunciativa, anecdótica y y confesional, la palabra de Hugo Mujica no busca respuestas; es una indagación pausada en el misterio que se convierte en una de las preocupaciones centrales del escritor. La poesía no dibuja la realidad, se demora en sus indicios para percibir su razón de ser. Escucha lo que las palabras no dicen en un brotar inasible que lleva a un proceso de autoconocimiento y abstracción. De ese aprehender emerge la poesía, el paso inadvertido del inicio.
  Desde los versos iniciales, Hugo Mujica enfoca el poema desde la mirada interior. Quien escribe se recoge en sí mismo, no para nombrar sino para escuchar; para intuir más allá de quien hilvana percepciones. Con escueta dicción, el poema alumbra; asume que la esencia habita en la paradoja y la interrogación; la quietud de los elementos despliega ecuaciones sin resolver que acaban fundiéndose en la quietud: “Hay palabras /    que son el silencio / de lo que ellas mismas / dicen/      dicen raíz /     no follaje”. Lo real muda en lo inasible interior; se asienta en los pliegues de la luz, activa un instante de vida que hace de la chispa plenitud y cumplimiento. Hay una confluencia entre lo que llega y lo que pasa, un umbral, una línea de cruce. Entender el poema es rozar su significado: “Al escribir con la mano / la mano es la que / enseña, /    pero lo aprendido / se muestra solo al final: / es lo que fuimos / borrando.”
  El sujeto poético no se muestra; sólo se hace vislumbre. Está ahí para buscarse en el fluir del pensamiento que quiere convocar al lenguaje. Quien escribe escucha; se hace indefinición porosa que aloja exploraciones capaces de captar el silencio; con su desnudez las voces vivifican y sostienen el cuerpo de lo nombrado. El poema es un tapiz propicio donde adquiere mucha importancia la configuración de los espacios versales. Conforman una partitura fragmentaria.
  Los versos quiebran la frase, alojan tras las imágenes su propósito de  desnudar al silencio del silencio. Desde el interior de los significados nace la hondura, todo ese instante que de pronto es nada, una vibración que enciende luz dentro del párpado.


 
JOSÉ LUIS MORANTE
 
 
 


jueves, 21 de septiembre de 2023

EL SUEÑO DE LA SECUOYA

Secuoyas
Fotografía
de
Revolución Natural

 

El sueño de la secuoya

 

 Ya despierto, espera unos minutos para abrir los ojos. Esta noche en la minuciosa paciencia de su sueño ha crecido en el jardín una secuoya. Se despereza de inmediato. Sale alborozado a la terraza donde parpadea de sorpresa y emoción. La enorme arquitectura vegetal está allí y su sombra recubre casi a toda la casa. Da un par de vueltas al imponente tronco, contempla la corteza… Poco después escucha  el ruido de un pensamiento práctico: tal vez sea mejor que la próxima noche sueñe con arbustos.

(De Cuentos diminutos)                       

martes, 19 de septiembre de 2023

MÓNICA DOÑA. OSCURA HIERBA

Oscura hierba
Mónica Doña
Nota de contracubierta de Ángeles Mora
Ediciones Sonámbulos
Granada, 2023



GOLPES DE LUZ

  

   Hace muy pocos meses apareció la antología Esta voz que me escribe (La Edad del Agua, 2022), una compilación de voces femeninas de Granada, con texto de introducción de Luis García Montero y notas finales de Francisco David Ruiz. En las páginas de aquella selección, junto a Ángeles Mora, Carmen Canet, Ioana Gruia, Teresa Gómez y Trinidad Gan, estaba Mónica Doña porque no puede entenderse su cosecha obra lírica sin el entorno vitalista y pleno de luz de la ciudad de la Alhambra. Nacida en Jaén, pero residente en Granada desde los primeros pasos del siglo XX, comienza su práctica poética en el año 2000 con el poemario Nueve lunas que, tras un largo silencio de más de una década, expande límites con las entregas La cuadratura del plato (2011), Adiós al mañana (2014), ¿Quién teme a Telma & Louise? Mundo fantasma.
   En todas estas amanecidas se percibe una voluntad estética figurativa y una dicción limpia e intimista. La poeta bebe en las aguas transparentes de la poesía de la experiencia y hace de la temporalidad y lo cotidiano estratos argumentales básicos, junto a la huella fuerte del cine y su lenguaje visual. En la nueva entrega  Oscura hierba emplea como única cadencia versal la frágil estrategia del haiku. Ángeles Mora, en su sabia nota de contracubierta, advierte que Mónica Doña se acerca a la tradicional estrofa japonesa con el verbo conciso de un golpe de luz. Desde la brevedad de los tres versos explora los contraluces cambiantes del entorno; nunca describe sino que indaga dentro para percibir latidos y vibraciones. De esta mirada nace el haiku como escueto fogonazo de un paisaje interior que va mostrando rincones del yo, para establecer la senda caligráfica del tiempo. Mónica Doña precisa el contorno semántico de Oscura hierba como una compilación de instantes poéticos, donde es perceptible la aleación entre pensamiento y filosofía para buscar la imagen “sorprendente y magnética” en la mínima arquitectura verbal del haiku, entre las contingencias anímicas de la subjetividad y la cartografía de un espacio cotidiano cambiante que respira habitado por la paradoja y la inquietud existencial.
  Mónica Doña organiza los haikus en tres secciones. En la primera, “Caída libre”, que se abre con una cita de Miguel Hernández, se busca el tono narrativo del testigo que enuncie de forma directa, sin interrupciones digresivas: “Me baño y miro / los ojos transparentes / de las burbujas”, “En la laguna / la grulla equilibrista / alza una pata”, “Nunca están solas / las cerezas van siempre / de dos en dos”.
   Llega al lector el deje manifiesto de una percepción cerrada, sin líneas colaterales.  En este apartado destacan las pinceladas poéticas nacidas de la contemplación de un cuadro. La pintura se vuelve hilo argumental para ver a cada artista más allá del epitelio cromático, para interpretar los parámetros estéticos que convocan a la emoción.
   La poeta, en el tramo central “Oscura hierba” que da título al libro, no duda en afrontar el otoño de la incertidumbre que dispersa el discurrir. La naturaleza es plenitud, pero también contorno de sombra, finitud, estar transitorio: “Pasos efímeros. / la arena de las dunas / no deja huellas”, “Obsceno octubre / bajo las arbledas / que se desnudan”, “Entre dos luces / todo cambia. Me acoge / la oscura hierba.”
  Los trazos insomnes de “Caligrafías” cierran las páginas de Oscura hierba. Con ese sentimiento de comunión directa con el instante y las formas que nos rodean hasta donde alcanza la vista, la mano de Mónica Doña escribe. Hace de cada haiku una manera de estar. No hay imperativos urgentes sino itinerarios sensoriales. Se incorporan al patrimonio cognitivo de quien vive la existencia como un caminar hacia el asombro y la experiencia, esa entera verdad del tiempo que se escribe para dar fe de vida: “Cualquier fisura / puede albergar semillas / que un día brotan “.
 

JOSÉ LUIS MORANTE



lunes, 18 de septiembre de 2023

LOS CALVOS DE TINDER

Con cita previa
Archivo
de internet

 

LOS CALVOS DE TINDER

 

  La idea puso llama en el silencio quieto de la tarde, cuando calculaba con aprensión el voluminoso rimero de ejemplares de su amanecida poética. Había autoeditado los versos primerizos a un precio de saldo, pero no tenía distribuidora ni librería y no había conseguido vender ningún libro. Así que en cinco minutos más tarde del destello se apuntó a Tinder. Rellenó con prisa el obligatorio formulario de la red social. También mandó una cálida fotografía del verano playero. Nerviosa y con ánimo renacido, se afanó en confirmar el listado de pretendientes hasta la madrugada. Todos estaban calvos. Aquel pedregal de alopecia sugería un perfil de intelectual. Hasta el bostezo final perduró su sonrisa. Durmió con intensidad. Húmeda acariciaba en su cita la rala coronilla sobre las páginas abiertas de su libro. El poema gimió.


(De Cuentos diminutos)



domingo, 17 de septiembre de 2023

REGRESO

Tiempo de otoño
Rivas, septiembre 2023

 

Oigo más pasos.
Es la lluvia que vuelve.
Ríe el jardín.


sábado, 16 de septiembre de 2023

LA CRÍTICA VALORATIVA

Novedades literarias
Otoño, 2023
Librería Antonio Machado
Plaza de las Salesas, Madrid

 

LA CRÍTICA VALORATIVA
 
   Durante décadas formó parte de mi tarea docente la valoración del aprovechamiento académico de los alumnos. Así crecían con aire de objetividad y sentencia los largos inventarios de notas, ese trajín de exitosos sobresalientes, notables a celebrar, bienes equitativos, suficientes raspones e insuficientes con pasaporte de regreso en septiembre.   
   Más humilde, el ejercicio crítico dedica su fuerza expresiva a dar cuenta pública de la mesa de novedades. Nace así la opinión impresionista, que trasmite las sensaciones personales y el diálogo interno con los libros, o la crítica académica, más minuciosa en los rastreos, empeñada en explorar la arquitectura literaria al completo con su inventario de materiales, grúas y poleas.
   Y queda por dar forma a la crítica valorativa que tiene algo de voluntad testamentaria y trébol de cuatro hojas; por eso merma tanto su práctica en mi blog, porque me parece un tanto cáustico establecer líneas divisorias entre si y no. Nunca lo pasé bien dividiendo a mis alumnos entre apto y no apto. Y no quiero sentir esa conmoción en la poesía… Prefiero hablar de impresiones lectoras y de los buenos libros que me gustan sin la aspereza y tiranía de la descalificación. Leo y abrazo con el pensamiento. Lo demás es silencio.  

viernes, 15 de septiembre de 2023

EN EL CALLEJÓN

A solas
Fotografía
de
Internet 
Archivo Premium

 

EN EL CALLEJÓN 
 
   Me angustia la certeza de que algo no va bien. Hay detalles raros. Hasta ahora mi sombra asumía mi compañía, callada y diligente. Desde hace días escucho sus quejas; la noto cansada, abstraída, distinta cuando se proyecta sobre el pavimento. Con frecuencia se pierde al cruzar los semáforos o en deshabitados callejones, lo que me obliga a vigilar mi espalda de continuo y a multiplicar trayectos que no llevan a ninguna parte.
   Cuando miré atrás, hace un instante, intuí en el difuso encuadre de la cabeza ojos de luz. Lo entiendo; tiene una decisión tomada. El recelo me impulsa a la inquietud. Fundida en la silueta de su mano percibo una pistola. Se alza detrás, con lentitud autoritaria. Quiere asesinarme.
   Lo urgente es escapar de un acto impune. La policía no sospecha que mi sombra dispara.
 
(De Cuentos diminutos)


jueves, 14 de septiembre de 2023

EDWIN FI. LOS BLANDOS ABISMOS DE LA CARNE

Los blandos abismos de la carne
Edwin Fi
Prólogo de Lynette Mabel Pérez Villanueva
III Premio Internacional de Poesía joven José Antonio Santano
Colección Caíope
Ayuntamiento de Baena, Concejalía de Cultura
Baena, Córdoba, 2023

DEGUSTACIÓN

 

   En el fluir del tiempo la buena poesía suprime fronteras y anula distancias con su fuerza expresiva. Se concibe como propuesta dialogal que comparte, con mimo y delicadeza, la expandida llanura de los parámetros estéticos. Desde hace años llegan con gratísima regularidad al espacio lírico peninsular los itinerarios de la poesía de Puerto Rico gracias, sobre todo, al encomiable quehacer editorial de Carlos Roberto Gómez Beras, impulsor del catálogo de Isla Negra, y a las páginas de la revista Cuatrivium, publicación universitaria que deja en cada número los rescoldos de un atractivo aporte de creadores y novedades editoriales. A ellos se suma, con voluntad renacida, el Premio Internacional de Poesía Joven José Antonio Santano, concedido en su tercera convocatoria al escritor Edwin Fi (Puerto Rico, 1990).
  El quehacer poético de Edwin E. Figueroa Acebedo, escritor, ilustrador, artesano y docente en ejercicio en el Departamento de Educación de Puerto Rico, abarca los poemarios Levitaciones (2014), Por la senda de la silenciosa grey (2016), y La noche extendida (2018). Su discurso lírico prosigue ruta con Los blandos abismos de la carne, título que resalta una propuesta indagatoria sobre el cuerpo, cuyas fugaces vivencias son al mismo tiempo estación de llegada y acantilado.
   Lynette Mabel Pérez Villanueva firma la introducción “Degustar apenas o los abismos de la carne”, un texto de acercamiento a las formas breves y al tema del deseo como estrato esencial del libro. El muro alzado del poema se vuelve un espacio de vivencia y plenitud. También las citas dejan la puerta franca a la conciencia que va acumulando percepciones y sensaciones del yo en un continuo aprendizaje vital. Desde el inicio de Los blandos abismos de la carne el poema breve se convierte en ámbito expresivo habitual. El tono de lo conciso impone limpieza, precisión y resolución argumental inmediata. El yo poético hace suyos la voz de la carencia y el vacío.  El hablante lírico es testigo clarificador de estados anímicos: “Quiero amarrarme / a la complicidad de los cuerpos / y a sus derrumbes”. Conviene clarificar de inmediato que la estrofa triversal que emplea en ocasiones Edwin Fi en modo alguno es un haiku ni participa de las claves esenciales de la estrofa japonesa, por lo que no mantiene el esquema versal 5 / 7 / 5, ni vela el discurso confidencial del sujeto frente al primer plano de la naturaleza ni capta el instante como un destello que sucede aquí y ahora. Tampoco otros poemas recorren esa intersección entre poesía y pensamiento del aforismo. Edwin Fi sólo comparte con ambos géneros el reducido marco de la brevedad. El sentido paradójico de muchas composiciones nos acerca más a una lírica indagatoria y reflexiva, que sondea en la conjetura con bellísimas imágenes que convierten al cuerpo en árbol y abismo, en laberinto de sombras y caudaloso río irreductible.
  Las grafías del deseo se interiorizan, nunca dan tregua y componen una sensibilidad sacudida por un fuerte  erotismo. Así lo percibe el lector en composiciones como “Rocío y alborada”, “Reptil sigiloso” y “Blandos abismos”: “Y mis dedos / como raíces recién brotadas / comienzan el rito / de la invocación / de tus blandos abismos de la carne”.
  El soplo de las palabras adquiere un carácter celebratorio. Recrea un escenario de recuerdos que expande un tacto cálido de amanecida, cuajado de contrastes. Debajo del epitelio de los sentimientos todo es búsqueda, un inevitable sondeo que quiere revelar los enigmas del cuerpo en ese nomadismo sucesivo del devenir existencial. Esa lumbre que nunca se consuma en la voluntad alcanza excelente expresión verbal en el poema “Cartógrafo”: "Juego al cartógrafo, / bosquejo tus perímetros / bajo las sábanas de papiro. / Tu piel de nácar / parece un mapa antiguo / con tantos lunares dispersos “. En el incansable trasiego estacional, el amor reconstruye, cambia la identidad, resetea la ontología del ser y reconfigura su carne. El mismo amor también muda de piel, tras la plenitud fértil que arrebata los cuerpos se sosiega y entra en un estado de quietud y orfandad que diluye lo vivido en invisibles partículas de polvo.
  Una seña característica de la colección Calíope es cerrar el libro con la coda “Adenda”, donde un poema del autor se vuelca al catalán, gallego, euskera, inglés, francés, portugués, italiano, alemán, árabe y rumano. El texto elegido es “Este sabor amargo a eternidad”, una composición cuajada de metáforas que arranca desde una cita de Jocelyn Pimentel Rodríguez.  
  En Los blandos abismos de la carne Edwin Fi encuentra en el deseo un horizonte hacia el que caminar con cuerpo y alma. La pasión zarandea los versos. Transforma la aridez de lo diario en un hábitat de plenitud. El amor, el deseo, la pasión y la dolorosa calma del desamor se recluyen en las palabras con vocación claustral. El yo poético se empeña en ese acceso imposible a la plenitud amorosa y al retorno a la propia identidad. Amar es remontar, buscar el hilo leve del origen para quedar al margen de los días. Para vivir, ensimismado y pleno, en abrazo fraterno con la carne.
 

JOSÉ LUIS MORANTE



 

 

  

miércoles, 13 de septiembre de 2023

CLAUSURAS

Clausuras
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia


 

PROSAÍSMOS DE BAR
 
Que las palabras no se desgasten
 
JUDITH HERZBERG
 
Esa mutación desasosegante que transforma al buen poeta en un ganapremios.
 
El sentido de la orientación se tiene o no se tiene. El que lo lleva en sí tantea y lo despliega en cada nueva ruta, aunque no lleva el mapa de la ciudad desconocida en la cabeza. El que no lo tiene es una rémora que camina detrás mientras murmura: “creo que vamos en dirección contraria”. Cuando el destino aparece, el sentido de la orientación dormita, como si fuese consciente de que nadie advierte mérito alguno.
 
En los acantilados irlandeses de Moher recordé a esos cuatro o cinco amigos abonados a la queja perpetua… Pasos en el filo que se debaten entre saltar o no saltar.
 
Nunca he concebido la crítica como un sistema valorativo que recomienda la recuperación en septiembre por mala nota. Una opinión personal es algo distinto, y sí puede incluir asentimientos, felicitaciones o reparos, recordando con prevención que la mediocridad nunca se reconoce a sí misma y que los reparos serán tomados como dolorosas ofensas personales.
 
Qué itinerarios tan tétricos los de esos conocidos que no esperan nada de nuestra amistad. Mi hartura cobija la esperanza de que su marea se desvanezca pronto. Ya. Y que se diluya el agridulce sabor de su falsedad.

(APUNTES DEL DIARIO)
 

martes, 12 de septiembre de 2023

ELISABETA BOTAN. VUELO ENTRE DOS MUNDOS

Vuelo entre dos mundos
Elisabeta Botan
Prólogo de Miguel Veyrat
Ilustraciones de Sorin Mihai  Bârgaoan
Editorial Nuevos Ekkos, Colección La Palabra Inquieta
Madrid, 2022

 
REGRESOS

 

   Fue en las rutas culturales abiertas por Gregorio Muelas Bermúdez, José Antonio Olmedo López Amor y Jorge Ortiz Robla, los directores de la revista Crátera donde cuando conocí por primera vez a la escritora, traductora, crítica y antóloga Elisabeta Botan. Juntos compartimos algunas veladas en la siempre recordada librería Nakama, en el barrio de Chueca, y en las aulas de la Universidad de Alcalá de Henares, ciudad donde vive desde el año 2002 y donde protagoniza con ánimo incansable una intensa labor cultural sin líneas divisorias. Nacida en Rumanía en 1972 sintió desde muy joven un intenso interés por la poesía y participó en premios y convocatorias que alentaron un itinerario de largo recorrido. Dispuesta a desarrollar su temprana pasión por la página escrita ganó, consiguió resultar ganadora en varios concursos de cuartetas, con rima preestablecida y recitando en directo obtuvo el Primer Premio del Concurso organizado por Radio Nacional de Rumanía (Juventud Bucarest- 1996) y ”Radio România Tineret”, en 1997.
   Aprender y domesticar un nuevo ámbito lingüístico y conocer los peldaños expresivos de su fluencia es una acción en progreso. En 2012 publica en castellano el poemario Dimensiones y cuatro años después la entrega Egometría (2016). De ambos libros se han realizado traslaciones al inglés, francés, italiano, chino, griego, árabe, búlgaro y catalán. Ha participado en antologías de relato breve y poesía del ámbito nacional e internacional. Coordinó la antología bilingüe Horizontes poéticos, que se presentó en la Feria Internacional del Libro de Bucarest, Gaudeamus 2019, y ha traducido siete libros a diferentes idiomas, principalmente de rumano a español. Colabora con numerosas revistas culturales. En suma, una labor miscelánea que revela una actitud en vela y generosa.
   El mapa lírico de Vuelo entre dos mundos ofrece como apertura un prólogo del poeta Miguel Veyrat. Comienza con un recuerdo personal de su etapa de periodista, que justifica la idea motriz de la introducción. La palabra impone un magma aglutinador, conjunta una síntesis capaz de borrar diferencias entre espacios geográficos, entornos culturales y enfoques subjetivos. Tras ese umbral de partida, la poeta comienza su indagación verbal con una crónica de vivencias que sondea el sentido del ser. Las arterias grises del estar diario necesitan superar el conformismo y la quietud. El yo poético en su alineación sucesiva de momentos debe mirar más allá para superar erosiones y desajustes y repensar las relaciones entre creación poética y discurrir existencial.
   Desde el amanecer del libro se percibe que la palabra de Elisabeta Botan es intensamente humana. Asume un intimismo cercano y transparente que acomete una función dialogal y comunicativa. Los datos verbales se enriquecen con imágenes que agitan la fuerza sensorial del poema y su temblor emotivo. Andar el camino de las palabras no es más que abrir una perspectiva nueva al tránsito interior y una toma de conciencia del carácter nómada de cualquier destino tras el mágico asombro del amanecer.
   Los temas de Vuelo entre dos mundos tienden a la riqueza argumental. Los momentos de la confidencia personal conviven con el homenaje a figuras del canon como Federico García Lorca, a quien se dedica el poema “Noche de agosto”, o se abren interrogaciones sobre las propias coordenadas estéticas, como leemos en la composición “Ars Poetica”: El poeta se retira en la luz / de las palabras, / no necesita conquistar paraísos, / -pues él no cree en los infiernos-. / Le basta el lecho de sus versos”.  
   Otras composiciones conectan con la mirada del espectador que contempla y es capaz de interpretar signos y trazos de la pintura. Así sucede con “Cuadro I” dedicado al pincel de Jorge Vaca, o “Cuadro II” , otra composición empeñada en descubrir la luz y sus límites visuales a partir de la obra de Florin Buciuleac.
   La poesía amanece cuando descubre motivos argumentales por lo que las palabras abren resquicios; muchas veces el hilo fuerte que las convoca son las contingencias de la actualidad: el tiempo ensimismado de la pandemia, la indeclinable fuerza de la enfermedad, o los contraluces de una sociedad marcada por los fanatismos religiosos, la intolerancia o la violencia sexual.
   Otro sustrato básico de la poesía es el tejido sentimental del amor, los afectos familiares: el marido, la hija, el recuerdo del padre o la evocación de la figura materna. Junto a ellos los nombres propios del transitar del tiempo y ese destino personal de quien vive entre dos mundos, el de la infancia y el lugar de origen, y el del presente y la necesidad de que broten nuevas raíces para que sostengan la casa del ahora y las expectativas de la costumbre.
  En la voz de Elisabeta Botan cada poema es un refugio y un punto de encuentro, un espacio dialéctico, sencillo y complejo, que concentra significados y desdice la soledad del paseante solitario con la consoladora evidencia de la poesía. El discurso verbal nos habla de buena vecindad entre pasado y presente, entre los libros y la geografía indecisa en la que viven juntos y se abrazan realidades y sueños.
 

JOSÉ LUIS MORANTE


 
 
 

lunes, 11 de septiembre de 2023

RITUAL DEL LUNES

Pasos a solas
Fotografía
de
internet

 

RITUAL DEL LUNES
 
 
En el fin de fiesta, la excusa respira el vitalismo a trasmano del anfitrión.
 
Los límites del ego son infinitos; supone que los que pueblan las aceras alrededor son meras sombras, muñecos de guiñol que habitan los espacios imaginativos de la infancia.
 
Qué coraje muestran esos libros inexpresivos que alzan andamios a la sandez.
 
No voy a dejar que la tristeza me registre sin una orden judicial.
 
Cuando suena el timbre esporádico del desánimo, el entusiasmo debe ponerse bufanda y abrigo.
 
De nuestra amistad, si lo fue alguna vez, solo la caligrafía del humo.
 
Hay teselas de la memoria personal que ya no encajan en ningún todo.
 
Las observaciones aleatorias tienen predilección por los ascensores compartidos y las colas en el cuarto de baño, al concluir la función teatral.
 
Dentro de mí, todavía, la orfandad del niño sin paraguas.
 
 
JOSÉ LUIS MORANTE
 

 

sábado, 9 de septiembre de 2023

NUBE

El cielo encapotado
Londres
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

NUBE
 
Conoce la indigencia
el pacto con mi sed adormecida.
Al abrir la mañana,
nada pido, por tanto;
tal vez el mapa blanco de una nube
que dibuje al descuido su textura,
la letra detenida de una niñez ingrávida.
 
Y que la nube un día sea vuelo
donde duerme el cansancio,
secreto fugitivo
en un cielo estepario,
lluvia fértil saliendo de la noche
para poner de nuevo
entre los párpados
un templor auroral,
la claridad pujante del comienzo.

 

    (De Nadar en seco, 2022)



jueves, 7 de septiembre de 2023

PUNTO DE FUGA

Profundidad de campo
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia
(Nuevos Ministerios, Madrid, 2022)

 

DEFINICIONES

 

Inteligencia: fósforo que ilumina lo que la duda ensombrece.

 Cruce: abrazo de itinerarios que no llevan a ningún sitio.

 Vanidad: acción de autonombrarse maquinista del último tren.

 Adolescencia: torbellino hormonal cuyo recuerdo siembra melancolía.

 Sandez: veleta que culmina el edificio fallido de una idea.

 Marx: pasillo de profundidad entre Groucho y Karl

 Reseña: crítica urgente sobre un libro, cuya carencia provoca la ausencia cejijunta del autor.

 Ásperos: receptores de trajes regalados cuya primera tarea es comprobar si los botones están bien cosidos.

 (Aforismos con diccionario)

 


miércoles, 6 de septiembre de 2023

LUIS GARCÍA MONTERO. UN AÑO Y TRES MESES

Un año y tres meses
Luis García Montero
Tusquets Editores
Nuevos Textos Sagrados
Barcelona, 2022


ELLA, CONMIGO


    Corresponde a Luis García Montero (Granada, 1959) ser nombre e influencia referencial en la configuración del mapa poético contemporáneo en español, tras impulsar, con plena energía, un incansable proceso creador en prosa y en verso. En su obra en marcha, ambas estrategias expresivas mantienen estrechos lazos; comparten en su confluencia un mismo ideario humanista e introspectivo. Reafirman la apuesta por un registro de calado humano, nutrido en el conocimiento de la tradición y en el transitar de la experiencia. Su desarrollo reflexiona la sensibilidad profunda del hablante verbal y sus relaciones con la coyuntura histórica, por donde toman cuerpo las aspiraciones, sueños y posibilidades del yo biográfico.
   En el ámbito escritural del profesor y ensayista, lo vivido conforma de manera consciente el suelo firme del poema. Por eso, el vitalismo de Almudena Grandes, amor perenne y compañera sentimental para habitar la casa durante décadas, está presente en los libros más emblemáticos del cauce lírico, desde los acordes celebratorios de Completamente viernes (1998)  hasta la compilación monotemática acogida en Almudena (2015).  La pérdida de la  escritora madrileña, fallecida a los 61 años, impulsa ahora, con fuerza, desgarro emocional y constancia, el homenaje que hilvanan los poemas de Un año y tres meses. La escritura suscribe una declaración de amor que trasciende lo literario y reflexiona sobre el derrumbe físico y la pérdida, ajena a abstracciones espirituales. El título del libro, para quien esto escribe, conversa directamente con la materia lírica de Joan Margarit, cuya poesía está plagada de afinidades con la de Luis García Montero, a pesar de pertenecer a encuadres generacionales distintos. En Joana (2002) libro clave del Premio Cervantes catalán que se hace dolorosa crónica autobiográfica, se incluye el poema “Profesor Bonaventura Bassegoda” en el que se guardan estos versos: “Hoy hace tantos años, tantos meses / y tantos días que murió mi hija…”. Mantienen hilos que conectan con el vaivén de precisión temporal que define la enfermedad y ausencia de Almudena Grandes, ese abrumador proceso de deterioro,  instalado en la memoria del poema. El sujeto poético sabe que ninguna épica, por más que el amor y la voluntad monten y fijen sus andamios, será capaz de cambiar la trama discursiva del último viaje. Solo queda afrontar la presencia continua de la sombra y poner en los gestos la máxima ternura, como recuerda la cita prologar de la propia Almudena: “mientras él pudiera lavarla, peinarla, acariciarla…”. El amor es un punto de encuentro pactado entre dos. En él conviven “El misterio y el secreto”, esas expresiones de la máxima desnudez sentimental; reformulan oscuras preguntas de los que no saben qué decir. Suenan a lluvia fuerte que emociona y zarandea por dentro a quienes comparten la misma habitación y han prolongado esa estela de hábitos que caligrafía la convivencia y la rutina: “El amor es también una luz negociada. / Me das tus sueños al vivir los míos. / Te doy mis sueños al guardar los tuyos. / Historias que se enlazan como cuerpos.”. Son vidas que parecen imaginarias, pero que imponen la verdad de su ficción, como si buscaran en esa certeza de realidad la propia razón del arte: la poesía es el empeño por vivir otros territorios existenciales y dar cauce a sendas sentimentales que dejen al sol el amor a la vida y los cuidados. El empeño amoroso es disposición total al servicio de la amada y plena voluntad para estar con ella, como sucedía en el soneto de Luis de Góngora, que inspira el verso final.
   La desnudez se impone en el pulso narrativo del libro, sin que nada enmascare el estado de ánimo de quien escribe, herido por el desenlace de la enfermedad y por los sucesivos diagnósticos.  Lo diario son arenas movedizas que engullen. Mientras, el discurrir temporal prosigue, ausente, con fría indiferencia, como si el hacer daño fuera una costumbre que impone su orden quieto al desorden de siempre. La beligerante realidad cambia la sensibilidad de cada día, como si el tiempo se contagiara con una aspereza impertinente que exige estar alerta y aceptar la dolorosa condición del náufrago, que bracea cansado sobre una superficie de desasosiego. Ahora suena estridente esa voz del después que “De forma descarnada, sin mentiras / ni argumentos inútiles / nos habla de la vida que hay después de la muerte”.
   Uno de los rasgos de carácter de la narrativa de Almudena Grandes es la predilección por los derrotados, por esos personajes que someten sus actos a la fuerza del destino. Que hacen de cada día una trinchera. Lo recuerda Luis García Montero en el poema “Resistencia” para dar sentido a la hermosa palabra en este intervalo del desplome total. Los que vuelven a casa, tras el paso por el hospital, regresan casi vencidos por los hechos y el cansancio y sienten su indefensión y la falta de ayuda en esta retirada hacia los paisajes interiores de la casa, hecha cuartel de invierno.
   La evocación, en este tiempo de ausencia y despedida, hace del recuerdo una exploración interna desde la conciencia ensimismada del yo. Supone, por tanto, volver a la amanecida del amor, rescatar su anecdotario, una suma confusa que entremezcla el ahora y el mañana. Desde el lenguaje se gesta un itinerario de ausencia donde habrá de cobijarse el amor de siempre: “Supongo que este modo de sentirse / definitivamente hundido / es una forma mía de estar enamorado / para empezar de nuevo / una vida distinta / con el amor de siempre“.
   La soledad condena a una situación paradójica que desliga la identidad de lo referencial: en la casa no hay nadie y tampoco la ciudad es la misma. El yo se convierte en una réplica de sí mismo, un animal doméstico que se debate entre el nunca y el siempre, acorde con la cadencia arrítmica de una temporalidad imprecisa y de una convivencia sin nadie.  La muerte es un viaje de largo recorrido, sin regreso, y la escritura es una despedida que no puede rebasar la realidad del dolor y la ausencia. Duele esa áspera confrontación del enamorado con el parco lenguaje de la finitud, cuya estridencia nunca permite cerrar el círculo del desasosiego. Se gesta así un espacio abierto a la reclusión introspectiva por el que sobrevuelan viajes comunes, secuencias existenciales y la sensación de que ahora nada tiene sentido. Cuando llega el amanecer, las imágenes solo muestran colores otoñales y luz sucia.
   En Un año y tres meses el amor es el centro del círculo, aunque los poemas cobijan otras indagaciones como la función catártica de la escritura. Escribir es poner piel y caricia en las palabras para que razonen sobre la enfermedad y los demoledores efectos secundarios que cambiaron hábitos, esperanzas y sueños; que sembraron una terca sensación de impotencia y soledad entre los transeúntes. También se bucea en la presencia de la muerte, como un largo ocaso de un año y tres meses, que será en cada instante una declaración de amor, la hermosa narración de una despedida que quiere ser abrazo.
 

JOSÉ LUIS MORANTE