sábado, 11 de julio de 2026

NADAR EN SECO

Soledad
Archivo general de Internet

 

 NADAR EN SECO
 
 
El tiempo que no tuve  nada en seco.
En él, cada brazada recolecta
el secreto de la profundidad.
Solo de cuando en cuando
rasga la superficie un hueco húmedo
cuyo fondo merece
estelas de luciérnaga.
Mas un sudor salobre
desdice la quietud,
impulsa otra brazada
hacia el perfil exacto
del subcielo.
 
No dejo que el cansancio
se carcoma en reflejos.
Sacudo el agua ausente.
En los brazos maltrechos
hay jirones de mí.
 
                          JOSÉ LUIS MORANTE
 
 
         (Del libro Nadar en seco)




viernes, 10 de julio de 2026

ANTONIO RIVERO TARAVILLO. LO QUE IMPORTA

Lo que importa
Antonio Rivero Taravillo
Editorial Renacimiento
Colección Calle del Aire
Sevilla, 2015


 LO QUE IMPORTA

    Hace mucho tiempo que la poesía contemporánea dejó de ser un patio de vecinos  lleno de conflictos y con la pretensión de escribir a la contra. El presente muestra un discurso sosegado y plural. En la lírica actual conviven elementos de varias tradiciones que alientan la intención de acercarse entre sí, en el tratamiento del lenguaje y en los veneros argumentales. De esta digresión previa, la senda de Antonio Rivero Taravillo (Melilla, 1963-Sevilla, 2025) podría ser ejemplo paradigmático. El equipaje literario del melillense afincado en Sevilla durante muchos años es copioso y diverso. A su faceta de traductor al castellano de autores como W. Shakespeare, John Keats, Robert Graves o Harold Bloom, suma cuadernos de viajes, ensayos, biografías –imprescindible su trabajo sobre Luis Cernuda-, la novela Los huesos olvidados, colecciones de aforismos y un sendero poético que abarca entregas como Farewell to Poesy, El árbol de la vida, Lejos, y  La lluvia.
   Desde su inicio, la palabra poética emplea una perspectiva realista y figurativa. El texto acoge una anécdota aparentemente menor y cotidiana y profundiza en su indagación hasta perfilar destellos cognitivos sobre el ser y el estar. De ese modo, el hilo conductor de cada salida concede al pensamiento un amplio recorrido en el proceso de percepción de la realidad y sus interpretaciones. En las composiciones de Lo que importa nos sale al paso una reflexión que aglutina casi ochenta poemas organizados en tres conjuntos. La observación del testigo directo especula con la ficción autobiográfica y con las contigencias de un yo que percibe en su acontecer diario los pliegues del asombro. Sus apreciaciones conceden al tiempo un valor añadido y resultan brújulas eficaces en los itinerarios por completar.
   La lectura, y sus efectos secundarios, constituye una actividad central del hablante verbal. Varias composiciones abundan en el sostenido diálogo con la biblioteca. Por esa escala asciende “Rey Lear”; el poeta será una ausencia en las lejanas luces del quinto centenario, pero la versión al castellano de aquel hito de W. Shakespeare hablará por él, renacido en las manos de un lector. También el poema dedicado a W. Morris, cuyo ideario se esboza en una sugerente poética final: “El hombre es narcisista: así prefiere / un espejo a su semejanza, un sucio / andrajo de dudoso gusto, / agua turbia en la que reconocerse; / nunca la claridad, la transparencia / que exigen transparencia y claridad. “
   Transita por el segundo apartado la voz de Humberto Fabbro. El mismo autor hace memoria de su encuentro con él y nos desvela unas escuetas pinceladas biográficas que no hacen sino acrecentar la certeza de que el personaje es un alter ego que añade matices al personal camino de Antonio Rivero Taravillo. Se acrecienta el registro coloquial para glosar evocaciones; la dicción se desnuda para tejer secuencias de las que emanan indicios éticos. Las idealizaciones parecen avocadas a formar la textura de un campo de cenizas. Pero no solo cambia el sesgo reflexivo; también el formato experimenta bifurcaciones, como sucede en el poema “Asta y cuerpo” donde la repetición versal establece una llamativa combinatoria.
   El tramo final, “Sala de espera” compila el cajón diverso de lo cotidiano, como si fuese una fragmentaria lectura de la realidad en clave poética. Es la cronología de un tiempo que aglutina elementos al paso –qué atinados los poemas “Ciruelas” y “Biblioteca descarrilada”- o de lugares y sitios que acentúan la ubicación del sujeto entre lo transitorio mientras se desgajan inadvertidos “trozos, migajas raspaduras”.  Las palabras alumbran un terco análisis de las formas que confluyen en el entorno y son interlocutores que borran las cesuras entre pasado y presente.
   Suele mirarse con asombro el quehacer variado y humanista. Antonio Rivero Taravillo está en el extremo de cualquier práctica monocorde. Ya se ha dicho que en su taller conviven varios géneros que se complementan entre sí. Pero es sobre todo un poeta. Lo que importa destaca por su riqueza temática, por su originalidad metafórica y por el manejo de formatos que integran el escueto esquema del haiku y el poema narrativo que se demora en la descripción de lo percibido. Y en los dos casos, el lector percibe la palabra necesaria, el poema que habla con tono acogedor. La espiral de palabras que en el ruido diario preserva lo que importa.

JOSÉ LUIS MORANTE




      

miércoles, 8 de julio de 2026

DESPUÉS DEL FRÍO

Mar adentro

 


CAPTURAS DEL OJO


No estuve, pero soy testigo.

 *

 Arena y argamasa, alza el pasado los ocultos cimientos del ahora.

 *

 Siempre lo supe; encarno un pedazo suelto de la actitud de todos.

 *

 El inasible tiempo abre lecciones para enseñarnos a llorar sin llanto.

 *

 Para salvarse hay que escalar el muro que no existe.

 *

En la oquedad de la memoria, sin hibernación, con la acronía de un fresco pintado en el aire, toda esta oscuridad.

*

La vela encendida recortó un minúsculo pedazo de noche e intenta contar un cuento antes de dormir.

*

Urgencia para vaciar la vejiga del odio.

Reconozco un camino de regreso, busco, como un quehacer irrevocable, el hilo leve del origen, pretendo desnacer.

*

Nos ahoga el mar del conformismo. La singladura borra olas, mareas y corrientes de lo traumático; nadie percibe dentro el desasistido silencio del fondo.

(Capturas del ojo)



lunes, 6 de julio de 2026

DAVID UCLÉS. LA CIUDAD DE LAS LUCES MUERTAS.

La ciudad de las luces muertas
David Uclés
Premio Nadal de Novela 2026
Ediciones Destino
Colección Áncora y Delfín
Barcelona, 2026 

 

OSCURIDAD


   La reciente propuesta ficcional de David Uclés (Almería, 1978) La ciudad de las luces muertas, tras el irrepetible terremoto literario que supuso su entrega La península de las casas vacías, en 2024, llega avalada por el Premio Nadal de Novela y una contradictoria acogida de lectores y crítica.
   El libro es, ante cualquier otra cosa, un relato coral que sirve de homenaje atemporal a Barcelona y convoca, en su caminar narrativo, a un completo inventario de personajes relacionados con la cartografía urbana de la ciudad. Incluso el paratexto de las citas iniciales es también una deuda afectiva con la emblemática urbe, en la que participan Carmen Laforet, Mercè Rodoreda y Montserrat Roig. También el prólogo, que tiene como figura central a Carlos Ruiz Zafón en el intervalo crepuscular de su despedida entre los rascacielos neoyorkinos, sirve de excusa para ubicar un visión insólita: la llegada en barco de la catedral de la Sagrada Familia de Barcelona, la obra arquitectónica de Antoni Gaudí, por fin concluida que, de forma extraordinaria, se despega de su emplazamiento convencional para huir de una contingencia inexplicable. Ha desaparecido la luz y en esa densa negrura envolvente, el discurrir en cada rincón parece imitar la silenciosa paz de un cementerio. Las construcciones respiran, vacías y desoladas, como si todos sus habitantes se hubieran acogido a una extraña ausencia inexplicable.
   Los capítulos rescatan presencias literarias conocidas, cuyo encuadre crea un clima de complicidad con el lector. Así sucede al comienzo de la novela cuando, en la grisura de 1941 en una Barcelona desangelada y ruinosa que muestra con estrépito las heridas de la guerra civil, emerge la juventud inquieta de Carmen Laforet. Una misteriosa invitación, que llega a las manos de la futura escritora de forma casual, le hace partícipe de unos pintorescos juegos florales que reivindican al amparo de la noche la celebración del catalán y la poesía. El escenario tiene mucho de propuesta teatral, por donde deambulan actores, artistas y músicos, como Paul Casals.    
   Al regreso, el laberinto urbano acoge otras identidades como Julio Cortázar, trasmutado en fotógrafo, cuyos recuerdos depuran la pretensión de buscar los pasos de la Maga en el callejero barcelonés. La libertad imaginativa dibuja un plano misterioso e irreal, cuyo tejido se trastoca de continuo. Monopolizan los enclaves reconocidos figurantes: Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Jaime Gil de Biedma y Simone Weil. Son nombres que postulan un yo narrativo enriquecido por incontables referentes culturales.
  Aunque el estilo de David Uclés es mucho menos exuberante que en su libro anterior, no pasa inadvertido el propósito de buscar un lenguaje más despojado y comunicativo que explora también algunos recursos formales como el texto manuscrito o páginas negras en las que se personifica el apagón y la textura de un tiempo que siembra oscuridad en cada rincón y trastoca la sucesión lineal de la cronología. El complejo estar se debe a una contingencia ilógica que desconcierta al mismísimo Pablo Picasso, visitando una librería que contiene ediciones del futuro.
   En este estado de oscuridad perpetua, la ciudad asume un desconcierto de tiempos y ambientes. Es un lugar inquietante con textura onírica, cuya naturaleza nadie acierta a comprender. Se genera una compleja situación política que siembra el caos cívico. Épocas, acontecimientos y personajes, solapados de continuo, crean una atmósfera de imaginación y fantasía que convierte las calles y plazas en escenarios imposibles y caóticos. La paz social finiquita, como si sobrevolara sobre cualquier existencia un cataclismo inabordable. Aquel mínimo deseo de la joven Carmen Laforet -el personaje vertebrador del relato- de aspirar a ver la Sagrada Familia con luz perenne, más allá de cualquier oscuridad, ha generado una densa sombra sobre lo diario, a la que se buscan explicaciones ideológicas y beligerantes.
   Uclés afirma el hilo narrativo con apariciones instantáneas de nombres propios ligados a la ciudad, que alguna vez fueron activos protagonistas del arte, la cultura o la vida social. Esa riqueza nominal de personajes genera asociaciones insólitas y añade a la lectura distintos planos de comprensión y significados simbólicos, no exentos en ocasiones de una persistente gratuidad en la ramificación argumental. El caudal digresivo genera desconcierto y rompe el ritmo lector, hace que la lectura no encuentre un ritmo pausado, esa maravillosa cualidad de otras novelas que hicieron de Barcelona un escenario inolvidable como las de Eduardo Mendoza y Juan Marsé, tan distintos, tan sólidos, tan dispuestos a crear sensaciones de añoranza y nostalgia ante el experimentalismo desbordado de David Uclés.

José Luis Morante



 
 
   

sábado, 4 de julio de 2026

EREMITAS DIGITALES

a solas
Archivo digital
de
Internet

 

EREMITAS DIGITALES

 

   Acostumbrados al paso lento de la edición tradicional que llevaba el manuscrito hasta la imprenta, el blog sorprende por su disposición e inmediatez para acoger cada uno de los escritos seleccionados, sean estos asuntos personales o impresiones lectoras. Las entradas se suceden con apremio y  la escritura no conoce descanso; nada queda del latido acompasado que, con morosidad, analizaba las pautas de un momento histórico o los estados de ánimo de una identidad concreta. Hay que aceptar un axioma de partida: lo que se publica no se somete al mutismo de la distancia para que acreciente sabores y cualidades. El blog exige una caligrafía de la urgencia que no se extravíe en digresiones; marca un itinerario sin rotondas con la promesa de una receptividad colectiva, tangible y medida con exactitud por el contador de visitas que, además, nos deja una cartografía diferenciada de lectores habituales y esporádicos.
   Como en cualquier manifestación escrita, la función última del blog es caminar juntos sobre la geografía del lenguaje, superar ese nuevo formato de aquella vieja torre de marfil, de aquel exilio en lo individual, meditando la quiebra de ilusiones vitales y el aplazado viaje a tantos paraísos perdidos. La pantalla encendida del ordenador nos convierte ahora en tercos eremitas digitales.
 
                                                      JOSÉ LUIS MORANTE
 
                

                                       

viernes, 3 de julio de 2026

LOUISE GLÜCK. RELECTURA

Louise Glück (1943-2023)


 

ROMPER LO FRÁGIL


   La concesión del Premio Nobel de Literatura de la Academia Sueca genera en cada convocatoria una incontenible tormenta verbal que suele ser más riñas de gatos y preferencias personales no fundamentadas que opiniones y vislumbres inteligentes. En 2020 eran candidatos transeúntes Adonis, Margaret Atwood, António Lobo Antunes, Anne Carson, Haruki Murakami y Javier Marías. Pero la ganadora, anunciada el día 8 de octubre, fue Louise Glück, poeta y ensayista norteamericana de reconocido palmarés cuyos libros están en el catálogo de Pre-textos desde hace casi dos décadas. Gracias al traductor de Ararat, el poeta Abraham Gragera, conocí la poesía de Louise Glück (Nueva York, 1943) a finales de 2008. En una grata tertulia madrileña, donde intercambiamos libros, Gragera recalcó el ideario figurativo y el aire frágil de aquellos poemas donde lo autobiográfico se convertía en vigoroso argumento.
   Así que para introducirse en el faro de Louise Glück, formado por una decena de poemarios entre los que sobresalen Praderas, AraratAverno y El iris salvaje, es recomendable sondear elementos biográficos que tienen una simbiosis misteriosa con el material poético. Nacida en la metrópolis, pasó una ensimismada primera infancia en Long Island de contornos sombríos, trazados por el fallecimiento de una hermana antes de que ella naciera, que disolvió la armonía familiar. Tejió silenciosamente una fuerte voluntad lectora, que creció en la adolescencia cuando se diagnosticó una anorexia incontrolada. La enfermedad exigiría un prolongado tratamiento de psicoanálisis y la interrupción de su formación académica en Columbia. En este tiempo es cuando aflora su poesía,. cuyo despertar poético supone una imitación de los modos poéticos de William Blake, T.S. Eliot y W. B. Yeats. La prolongada soledad y la terapia le permiten una indagación profunda en las secuencias vitales y un cuestionamiento del clima relacional. Esas dolorosa incisiones no se oculta tras nubes metafóricas, sino que la palabra se convierte en terapia objetiva, como escribe en la indagación crítica Educación del poeta o en el rescate evocativo de Ararat, cuya configuración explana las relaciones familiares, la extrañeza, la sensación de estar fuera de sitio, el proceso erosivo de lo cotidiano y el precipicio final. Son aspectos descritos, como subrayaba la comunicación de Anders Olsson, presidente del comité del premio Nobel, con austeridad minimalista, que enuncian enfoques de grisura desde una ética muy exigente que busca trascender el intimismo emocional.
   Por tanto, la clave argumental de Ararat es la familia, grupo de cohesión donde los vínculos afectivos exigen una intensa relación, como parte del crecimiento personal. Pero la perspectiva de Louise Glück en estos poemas es el desasosiego, una relevante vigilia que revisa grietas y necesidades nunca cubiertas. El yo poético muestra una potente capacidad observadora que asimila y rechaza secuencias vitales. Así amanece un método reflexivo que cuestiona la realidad interna del núcleo familiar. Cada miembro ha sido expulsado del paraíso para afrontar sufrimientos y absorber sentimientos contradictorios. Así se gesta una identidad separada, un esqueje no exento de frustración que busca clarificar su experiencia emocional.
   Ararat propicia una imagen autobiográfica en la que el hablante lírico intenta romper su fragilidad. Su voz revisa estereotipos sin estridencias, con un lenguaje lacónico, sin la tela cálida de los adjetivos. Como ha manifestado, al comentar su estética despojada, Louise Glück hace poesía en el páramo verbal: “Me atraen las elipsis, lo no dicho, la sugerencia, el silencio elocuente y deliberado. Lo que no se dice, para mí, ejerce un gran poder: a menudo desearía poder hacer un poema completo con este vocabulario. Es análogo a lo invisible, por ejemplo, al poder de las ruinas o las obras de arte dañadas o incompletas”.
  Poesía que hace de la humildad una aspiración mística y una cicatrización, para que las palabras encuentren su lugar y su afán de conocer. Latido humano y sangre tibia que surgen de la vida y la experiencia de un yo casi siempre ubicado en el caos, que se sabe fuera de lugar y se amarra al poema y la esperanza.
   El día 13 de octubre de 2023 fallecía lLouise Glück con ochenta años de edad y dejo en mi despedida particular la lectura de Marigold y Rose. Una ficción, un libro en prosa poética publicado por Visor este año en su colección de poesía  en edición bilingüe y con versión al castellano de Andrés Catalán.
  El planteamiento argumental del libro sorprenderá de inmediato, como sorprendió a su editor habitual en USA. Dos mellizas, todavía bebés, con un expansivo mundo interior desgranan pensamientos y acciones, como si hubiesen superado las tradicionales etapas del aprendizaje y ya estuvieran respirando en la vida adulta. Marigold, aunque no sabe leer, es una lectora brillante, y está escribiendo un libro en su pensamiento aunque no conozca todavía las palabras. Vendrán después. Mientras Rose es un ser social que disfruta participando en actividades sociales como el baño y que goza de una hermosa presencia física. Son dos identidades muy diferenciadas y, por tanto, complementarias al asomarse al mundo.
   Cada niña percibe un entorno insólito que acentúa su soledad y su asombro, que les hace mirar al mundo adulto con ese punto de recelo de quien apenas entiende lo que sucede alrededor y de lo que, antes o después, pasará a formar parte, cuando empiece la vida oficial. Mientas constatan a cada instante la dependencia de “Madre”, el continuo refugio para estar a salvo, mientras “padre” está lejos sumando o resolviendo enigmas cotidianos. A veces las dos añoran la vida adulta por su enorme cargamento de palabras.
   De las reflexiones interiores de las dos mellizas nace la casa familiar y sus pobladores con una sensibilidad irónica en ocasiones y en otras repleta de ternura al poner silueta propia a los comportamientos de Madre y Padre o al discurrir de un tiempo que camina hacia el primer año de vida.
   En algunas entrevistas de prensa Louis Glück ha definido el libro como una novela poética dividida en breves capítulos. También ha señalado que la ficción nació a partir de los vídeos de sus nietas, grabados por el padre de las mellizas en California, y a quienes no podía visitar en 2020 por la pandemia. De las visualizaciones nacieron observaciones en torno a las bebes y su capacidad de relacionarse entre sí o con los adultos.
   El mundo interior en formación concede a la escritura de Marigold y Rose una perspectiva inédita frente al misterio del tiempo, una forma de expresión sencilla y delicada que se anticipa a las palabras y ayuda a vivir. Por eso resulta paradójico que la ausencia de Louise Gluck coincida con el retorno a la infancia de su escritura, con la vuelta a ese tiempo que abre puertas y teje amanecidas, como si confirmara la presencia continua de quien ya no está. Descansa en paz, querida poeta.







   

jueves, 2 de julio de 2026

PALABRAS AZULES

Parque natural de Cabanes
Julio, Torre de la Sal, Castellón, 2026
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana



 Manso rompiente,
las palabras azules
guardan silencio.



miércoles, 1 de julio de 2026

POR LAS CALLES VACÍAS

Beber aire
Avda de los Almendros, Rivas-Urbanizaciones
Verano de 2026

 

UNA CALLE VACÍA
 
Hoy recorren mis pasos esa calle
que no esconde ningún itinerario.
Todas las calles fluyen dócilmente
al mar de cualquier sitio,
cierran con parsimonia una distancia;
pero ésta alarga al infinito su trazado,
pretendiendo ignorar dónde concluye.
Amo el cuello sumiso de sus verdes farolas,
los reflejos chillones de sus autos a plazos,
la cal que habitan líquenes y musgos;
y amo sus papeleras –cielos para despojos-,
singulares regazos donde nada perturba
el aliento feliz de lo caduco.

           

                           Antología Ahora que es tarde (1990-2020), La Garúa editorial



martes, 30 de junio de 2026

VIAJEROS SECUNDARIOS

Acantilados

 

lejos, al fondo,
más allá de los montes,
sin ningún rumbo.

                                (Del libro Viajeros sedentarios)




lunes, 29 de junio de 2026

RAFAEL GUILLÉN (Homenaje)

Rafael Guillén
 Lectura poética en la Residencia de Estudiantes
Madrid, 1995, Álbum personal del poeta

 
HACIENDO OTOÑOS
 
  Haciendo otoños vamos. Nos florece
 el otoño en la misma primavera
 
                                              (RAFAEL GUILLÉN, de Pronuncio amor, 1957)
 
Emerge cada noche lo perdido  
en la espalda curvada de los días
y asienta la verdad de su presencia.
El recuerdo depura
la jornada feliz de quien desanda
y conecta sus pasos
al presente,
en un proceso lento, con fondo de raíz,
oculto y mío.
 
Otra vez lo disperso germina cavidades
y se ubica tangible en un lugar
salobre, desprendido,
con paredes de luz.
Sus contornos protegen
con un nuevo verdor que empuja y crecen
juncales de esperanza;
los indicios,
de un florecer de otoño,
donde la primavera se bifurca.
 
El temblor del olvido
retrocede indeciso
y tantea en el margen
un drenaje sombrío,
cuando, dócil, la calma
amarra la retina con escorzos.
 
Simultáneas imágenes retornan
y suman planos vivos al transcurso.
Arde conmigo todo lo perdido;
reclama su fulgor rescoldo propio
y esplende el extravío contra el cielo.
Entre los dedos quema un hilo frágil
tensando la certeza inapelable
de que todo, por fin, cabe en su sitio.
 
                        José Luis Morante
                               (Inédito)
 
 
 

sábado, 27 de junio de 2026

LA PIEL CURTIDA

Mutaciones
Archivo de la Naturaleza

 

LARVA 

 
   Atrapada en una soledad silvestre y en un oficio infame, la piel curtida de su mal carácter fue agrietándose con el tiempo. Destiló un carácter enfermo, inhabitable, como un denso pasillo sin final. Fue un cambio perceptible, que contagió al frío de su rostro en los espejos.
  De cuando en cuando abre los ojos en la sombra y exige claridad, esa ilusión etérea de las cosas que muestran pujanza, tacto firme y cercanía.
   La luz, acurrucada, nunca acude. Resiste. Deja lejos su cáscara vacía. Tiene miedo, también.

Cuentos diminutos


viernes, 26 de junio de 2026

EL ESPECIALISTA

trabajos manuales

 

EL ESPECIALISTA

 

   Como esos adjetivos desdentados que no encuentran sitio en el párrafo, respiraba una terca soledad destemplada. Durante aquel paréntesis de tedio se especializó en la redacción de currículos laborales. Poco a poco el hábito adquirió solvencia y mejoró hasta la persuasión pedagógica. Asentó en su escritura una pericia inalcanzable. Nadie como él en la síntesis del trayecto hacendoso. Sus trabajos eran los más completos. Hoy incluyó en los datos del solicitante treinta y cinco piezas dentales y los dos extintores del pasillo.


Fuera de guion (casi cien microrrelatos)

Editorial Lastura, Madrid, 2024





miércoles, 24 de junio de 2026

BUSCAR LA SOMBRA

soledad


 
EL ÚLTIMO SIEMPRE APAGA LA LUZ
 
Quienes pasan mucho tiempo solos
terminan teniendo un oído muy fino
 
DJUNA BARNES
 
  
  Con los que oímos mal, (Y cada vez peor, como es mi caso), se pueden mantener dos actitudes: esgrimir con la voz prepotente de la hartura el “que no te enteras”, “ya te lo he dicho”, “a ver…”, “yo no hablo a voces…” y dejar en el rostro la mugre entumecida de la estupidez; o sencillamente repetir de nuevo e improvisar una explicación porque las palabras nunca necesitan agrandar carencias sino conformar rincones afectivos. Ambas actitudes, más que succionar en el ánimo de las cicatrices auditivas, definen a quien las esgrime. Los malos gestos son espejos fangosos de nuestra identidad.
 
   Los casos de corrupción se suceden y esa es una de las cualidades de la nueva cepa vírica; su increíble propagación, y sus dolosos efectos secundarios. Y se hace verdad común que seguimos sin saber como prevenir sus tentáculos en la política autonómica y nacional. 

   Desde el cristal limpio de la responsabilidad personal también se puede colaborar al bien común: hay que seguir las recomendaciones de la ética al pie de la letra. Eso no coarta ninguna libertad individual; el negacionismo como ideología es desnudez mental.
 
    Se escucha a diario el conocido temblor de la ausencia. Los que faltan son huecos que no desisten en mantener su sitio.
 
    Oigo dos o tres veces sus digresivos razonamientos, dictados por el impudor de su ego. Sale a descubierta la genealogía natural de su masa encefálica: es un aplicado epígono de la estupidez.
 
    Son los poemas los que van sembrando indicios evidentes en el lector: una lírica despojada, esencial, que confía en su cierre en el enunciado aforístico y que incide en sus temas en el muestreo reflexivo de la peripecia existencial del sujeto verbal. En el evento digital, la propia imagen está falta de luz y la voz casi no se oye. Un desastre que los amigos disimulan con el entusiasmo del apoyo incondicional.
 
   Las palabras exploran, miran dentro, buscan la improvisada lección de lo diario, reconocen humedades y sombras; miden el trazo firme de las arrugas y constatan que es preferible seguir e intentar, poco a poco, la búsqueda de tierra firme.
 
(Apuntes del diario)
 

 

lunes, 22 de junio de 2026

AFORISMOS PREDILECTOS


 

 

AFORISMOS PREDILECTOS

 

Segar la vida como una espiga fecunda

                                                 Marco Aurelio

En algún lugar de un libro hay una frase esperándonos para darle sentido a la existencia

Miguel de Cervantes

El silencio es el santuario de la prudencia

Baltasar Gracián

A veces somos tan diferentes de nosotros mismos como de los demás

La Rochefoucauld

El poeta se interroga, el filósofo se observa

                                               Joubert

El talento es inútil sin entrenamiento

Mark Twain

El eco es a menudo más hermoso que la voz que repite

Oscar Wilde

 

Mis deudas personales con la tradición aforística son escandalosas. Consolidan una hipoteca de larga duración porque, desde hace años, vivo en la isla interior de la lectura. Releo, anoto aforismos predilectos, me asomo al horizonte de la biblioteca y descubro sensaciones y matices nuevos que estimulan la propia creación. Por tanto, mi deuda invita a una proliferación insensata de nombres; pero buscaré una síntesis de los más representativos. Marco Aurelio, porque sus meditaciones son brújulas; revelan una ética en la que se concentra la ontología de ser. Juan Ramón Jiménez, porque ensambla con delicada perfección estética, biografía y pensamiento. Antonio Porchia, porque suspende en el aire la belleza de su aforismo lírico en una ingravidez casi espiritual. Oscar Wilde, por el ingenio de quien sabe mucho más de los demás que de su propia identidad. Y para no ocultar una de mis carencias más severas, Mark Twain, porque su humor es resistencia contra el tedio y la solemnidad.

JOSÉ LUIS MORANTE   



    

domingo, 21 de junio de 2026

JAVIER OLALDE. CONSTANCIA DE LO IDÉNTICO

Constancia de lo idéntico
Javier Olalde
Huerga & Fierro editores / Poesía
Madrid, 2025

 

AFÁN DE VIDA

 

   El temprano despertar poético de Javier Olalde (Cangas de Narcea, Asturias, 1944) en los años sesenta, cuando apenas sobrepasaba los veinte años, fragmenta su discurrir lírico en dos tramos claramente diferenciados. Una primera etapa de iniciación  y aprendizaje, en la que se publican los poemas aurorales recogidos en Ensueños y agonías (1965) y Leído en el gris  ((1968), y el libro de transición Alguno habló de soledad (1970), donde se guarda la luz diáfana de la propia voz, sin titubeos. Aquella entrega inauguraba un callar espacioso que no se rompería hasta 2017, cuando la poesía retorna con la salida Toda la tarde andada (2017), que asienta el suelo firme de una segunda etapa de persistente madurez. El volumen Escalando el muro. Poesía Reunida 1970-2023 reagrupa los títulos de este intervalo creador y testifica el sustrato común. Desde una palabra intimista y figurativa, de línea clara, la voz poemática explora el pensamiento y desgrana las preocupaciones de una sensibilidad existencial. Con pupila filosófica se rememoran los interrogantes que percibe un observador que acoge las evidencias del discurrir. Que sabe que, tras la aparente dispersión de las palabras, habitan las ecuaciones a despejar en la íntima morada del yo.  
   En las composiciones de Constancia de lo idéntico el transcurrir se define como núcleo germinativo. Parece natural que la monotonía de los ciclos regule la eternidad en curso del ahora. La naturaleza abre sus páginas de vida para mostrar paisajes en lenta navegación por los sentidos. Son muestras transitorias; pruebas que convierten lo vivido en rendijas de luz, en recuerdos gastados que cimentan el cálido universo del asombro.
  En el continuo estado de mudanza de lo cotidiano, refrendando que somos materiales transitorios, el sentimiento de finitud hace un guiño a la tradición; el poeta recuerda  y recupera ecos del soneto de Cervantes. El estar y sus derivas encuentran siempre la estación final, e inspira el hermoso poema “Y no hubo nada”. Reproduzco sus versos finales: “Llegado aquí, tuvo memoria de algo, / consultó la hora, acicaló el semblante/ se levantó y se fue.”
   El horizonte se convierte en sosegada presencia, en refugio para la introspección y coartada para recuperar vivencias que dan continuidad a la esperanza y a la pulsión constante de seguir, como si el yo poético fuese capaz de inspirar un sentimiento de eternidad. Todo perdura entre la cálida memoria del ocaso.
   En “Reincidencia” el ámbito insular del protagonista verbal no se cierra en una intimidad solipsista; la indagación existencial comparte rasgos generacionales: el pasado perdura y se hace presente: “Habremos sido como los que fueron / y serán los que lleguen”. Como escribe el poeta: somos figurantes, siluetas transparentes, casi figuraciones que reinciden en similares conflictos, en trampantojos y espejismos que recuerdan hábitos y ritos. La voz del poema resguarda obstinados sujetos sucesivos, empeñados en ser nuevas presencias, logradas ilusiones de futuro. Con limpia precisión lo corrobora el poema “Ruta”: “Todo está al caer, / cayendo, se diría, / lo más crecido incluso / desde el albor primero. / Del ser hasta el no ser / y viceversa: / La ruta imperturbable”.
  En el desarrollo de “Compañeros de viaje”, que aglutina los poemas de la segunda sección, se hacen habituales algunos recursos expresivos: poemas breves, en verso libre, donde el sujeto lírico vislumbra la cadencia continua de los días; la claridad del hábito como razón del paso cotidiano. El periplo personal de ser uno mismo adquiere un pautado desarrollo narrativo. La soledad se desplaza con cada sujeto, sumido en el desconcierto de entender la condición del otro, de conocer sus razones y sentimientos sin demasiada convicción y de convivir con instantáneas y recuerdos de la memoria.
 Moradas íntimas” permite conocer la lógica interior de la evocación. Ese recorrido de voces que crea la nostalgia, donde se afirma un sujeto asido al tiempo que verbaliza experiencias y dibuja la topografía paradójica del pasado.
    En el paisaje del pasado, ella configura el legado sentimental. Está ahí. Dibujando un tiempo común hecho de emociones y sentimientos, creando en el recordar un tiempo de rosas, destinado también a diluir sus trazos.
   La sección final “En los confines” habla de evocación y cumplimiento; el viaje llega a su recorrido crepuscular. Los pasos asientan un periplo de plenitud y conocimiento, son el territorio final de la esperanza. Queda en el aire la sensación de que lo vivido anticipa su desmoronamiento. El tiempo se convierte en presente continuo, en un ahora en curso que busca su consumación, la levedad volátil del humo; la áspera melancolía de quien fue, de quien es ahora extravío: “Tanto se internó en sí mismo / que acabó perdiéndose de vista / y no supo cómo regresar”.
  Solo queda la coda, el colofón, la esquiva plenitud de haber vivido.

JOSÉ LUIS MORANTE





 
    

sábado, 20 de junio de 2026

CONTRA EL SARCASMO

La luz por dentro

 

CONTRA EL SARCASMO

 

   Hoy bajé la persiana y dejé fuera el sarcasmo. Se sabe que hay sujetos –él y ella, ellos y ellas- que tocan a menudo la tecla del sarcasmo. La pulsan convencidos de su sonoridad y su eficacia, como si provocara en los espectadores un asentimiento placentero al descubrir que la burla cruel o la ironía mordaz son altas expresiones de ingenio de un intelecto activo.
   Convivo con un entorno amable –soy un tipo afortunado- en el que disuena de forma estrepitosa el sarcasmo. Por eso he tardado en descubrir la razón de mi tolerancia o la quieta paciencia que me lleva a dejar sin respuesta una actitud que no soporto.
   Sé cuántas razones llevan al sarcasmo: la inseguridad de quien carece de certezas y piensa que todo es relativo; la soledad, la insatisfacción personal, el fracaso afectivo, el resentimiento de quien ve culpables siempre al otro lado del yo, la ignorancia, mezquindad, envidia… Y sé la única razón para soportar el sarcasmo y la soberbia de quien no se conoce a sí mismo: tolerancia.
   Pero el cansancio aflora y uno encuentra el sarcasmo, vomitivo y vulgar como un pelo en la sopa; el sarcasmo casposo en el asiento del pasajero, cuando uno invita al viaje y abona todos los peajes; el sarcasmo en la mirada rugosa que descubre en un mural de años de trabajo la cagada de una mosca; el sarcasmo en la palabra que felicita con toses o en el labio que besa con salivillas o en la mano sudosa que saluda.. y el torturado por el sarcasmo encuentra en un momento la coartada maravillosa para no soportarlo nunca más.

(Anotaciones del diario)



 

viernes, 19 de junio de 2026

PUNTOS DE FUGA

Inclinación
Litoral de Morro de Gos
(Oropesa del Mar, Castellón)
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

PUNTOS DE FUGA

En las biografías que acercan nuestra existencia al primer plano los datos inexactos, más que erratas, son hipérboles afectivas.

Desde hace unos meses mi beligerancia pacífica ha pasado al contraataque. Bajo la costra del rencor, sin ruido, con eficacia, hace invisible a quien me ignora.

Cuánta literatura repleta de cualidades acuosas: incolora, inodora, insípida, dispuesta a la evaporación inmediata.

El largo paseo se hace punto de fuga. Despeja y se hace claridad para percibir actitudes y caracteres. Llegan en trompa signos de vanidad, sumisión voluntaria y ese mezquino endiosamiento que convierte el ombligo en paralelo cero.
  
(ANOTACIONES DEL DIARIO)



jueves, 18 de junio de 2026

NADAR EN SECO

Guijarros
Archivo de imágenes
de internet

 


NADAR EN SECO
 
El tiempo que no tuve nada en seco.
En él cada brazada recolecta
el secreto con limo de la supervivencia,
la herida de quien abre
.
De cuando en cuando
rasga la superficie un hueco húmedo,
cuyo fondo merece
un brillo de luciérnaga;
pero un sudor salobre
desdice la quietud,
impulsa otra brazada,
bajo el perfil exacto del subcielo.
 
No dejo que el cansancio
me carcoma.
Sacudo el agua ausente.
En los brazos maltrechos
hay fragmentos de mí.


     (Variaciones del libro Nadar en seco, 2022)



miércoles, 17 de junio de 2026

ENTREVISTA A JOSÉ LUIS MORANTE (Planos cortos)

Feria del Libro de Madrid
(Firma en la caseta de Ediciones Cátedra)
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

Entrevista a José Luis Morante

 

PLANOS CORTOS. Aforismos y cine

 

César Rodríguez de Sepúlveda
 
 
 
José Luis Morante (El Bohodón, Ávila, 1956), poeta, crítico e impulsor del blog “Puentes de papel”, publica casi simultáneamente dos libros enteramente consagrados al aforismo: Migas de voz (México, UNAM, 2021) y Planos cortos (Gijón, Trea, 2021). El primero es una antología de sus dos anteriores entregas aforísticas, Mejores días (2009) y Motivos personales (2014), e incluye también una selección de inéditos. El segundo recopila aforismos relacionados con el mundo del cine
 
-Te acercas al aforismo en 2005, cuando ya has publicado varios libros de poesía. Desde entonces, tu interés por estos diminutos proyectiles verbales no ha hecho más que crecer. ¿Cuáles son las razones de tu fascinación y cómo llegas a este género?
 
El arranque editorial en esta estrategia expresiva es el cuaderno Sueltos, una mínima publicación que recogía unos cincuenta aforismos; pero llegué al género casi en el comienzo de mi escritura en 1990, a través de lecturas de Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Ramón Gómez de la Serna o Carlos Edmundo de Ory. De esta estrategia expresiva me parece ejemplar su precisión, su apertura temática y ese diálogo intimista entre pensamiento y poesía.  
 
 
-Las historias de la literatura al uso no suelen prestar demasiada atención al aforismo, a pesar de que ha tenido ilustrísimos cultivadores: Lichtenberg, La Rochefoucauld, Cioran o, entre nosotros, Antonio Machado. Tal vez sea no tanto por su brevedad extrema como por ser textos que no terminan de encajar bien en ningún contenedor genérico.
 
A través de la historia el aforismo ha tenido una presencia sostenida, Marco Aurelio, Hipócrates, Gracián, Montaigne… Pero la consideración mayoritaria es asociar el aforismo con un género menor; todavía reivindicamos su calidad literaria y su pluralismo formal; el molde conceptual es tan cambiante que necesita un soporte teórico fuerte. Y esa contingencia bibliográfica necesita tiempo. En ella están algunos ensayistas que ponen cimentación al decir breve: José Ramón González, Juan Varo, Hiram Barrios,  Manuel Neila, Demetrio Fernández Muñoz, José Luis Trullo…
 
 
-¿Es poesía, filosofía, ensayo o es, como tú sugieres, “una novela de ideas”? ¿Cuál es su relación con el microrrelato?
 
El abrazo semántico unifica ingredientes diversos; aborda pensamiento, lirismo, sustratos temáticos que interpretan la realidad o viajes interiores a los laberintos del yo; el resultado es claro: una novela de ideas con exposición, nudo y desenlace que a veces cabe también en el espacio angosto del relato hiperbreve.
 
-Leyendo Planos cortos se me ocurre que el aforismo es el territorio del yo. Un yo que toma distancia en dos momentos sucesivos, uno centrífugo y otro centrípeto: la perplejidad de la mirada y el sometimiento de la realidad al yo a través del lenguaje.
 
La realidad y el sujeto son los dos espacios indagatorios básicos; los dos alumbran un largo viaje de conocimiento y experiencia; desde esos itinerarios se escriben los aforismos de Planos cortos; son textos conscientes de que ficción y realidad no son entidades firmes, cerradas, autónomas, sino espejismos cercanos que necesitan materializarse a través de las palabras y las imágenes.
 
-La escritura alienta una actitud constante de búsqueda. ¿No es, en último término, el propio sujeto el principal objeto de reflexión del aforismo?
 
A esa certeza llegaron voces referenciales como Heráclito: “Conócete a ti mismo”, o Montaigne: “Yo mismo, lector, soy la materia de este libro”; la conciencia en su fluir sirve de brújula en ese demorado viaje introspectivo. Esa labor define el empeño tenaz de la existencia; escribir es caminar.
 
-En Planos cortos has seleccionado exclusivamente textos acerca del cine, que defines maravillosamente como “oficio de luz”. 
 
Esa paradoja de la sala a oscuras y los sentidos pendientes de una pantalla llena de luz me capturó de inmediato; en los años de Ávila, el cine era el mejor premio que los colegiales internos del bachillerato teníamos para el fin de semana; la pared blanca abría las puertas de la imaginación. Su lluvia de imágenes germinaba en el páramo estéril de los inviernos mesetarios. Así que rebobino gratitud a través de Planos cortos, cuyos materiales Juan Varo explica en el prólogo con luminosa palabra.
 
-Es un lugar común afirmar que ha dejado hacerse cine como el de la época dorada de Hollywood. ¿Crees que el gran cine pertenece irremediablemente al pasado, al territorio de la nostalgia, o te interesa también el cine actual?
 
Todas las artes nacen en un momento histórico concreto y en él se definen y adaptan; la celeridad digital ha propiciado una fuerza tecnológica insólita y ha generado otros enfoques en la forma de realizar las películas; pero el buen cine no es arqueología de la memoria; es la raíz de un tronco fuerte y ramificado que sigue generando excelentes frutos. El cine es un estrato de mi identidad;  mimo su buena salud llenando mis noches con nuevas películas; cada vez que voy al cine, alguien dentro susurra: esta es mi casa.
 
César Rodríguez de Sepúlveda
Profesor de Lengua y Literatura, poeta
 
(Madrid, mayo de 2021)
 
 
 
 
 
 

martes, 16 de junio de 2026

EL IMPOSTOR

Palacio de los sueños
Fotografía de
Adela Sánchez Santana

 

EL IMPOSTOR

 

Un sueño es la mitad de una realidad

JOSEPH JOUBERT

 

   Sin ángulos muertos, se vio a sí mismo en los meandros del sueño. Prodigaba actitudes insólitas. Ante las imágenes patibularias cerró los ojos. Su comportamiento estaba lejos del molde victoriano que se atribuía. Era un impostor. Debajo de la historia existencial permanecía el registro intacto de otra biografía. Necesitaba de inmediato una purificación extrema y sintió en la hondura del pecho la punta de aguja de la desolación. Empezó por no respirar. Ahora sabe que solo cuando duerme retornan las cosas a su funcionamiento natural 

(Cuentos diminutos)



 

lunes, 15 de junio de 2026

LEJANÍAS

Horizonte
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

LEJANÍAS

 Esa fiebre de la imaginación creativa frente al mar y su lejanía de la realidad.

Si perdemos la capacidad de asombro, nos convertimos en diletantes incapaces de rehabilitar la extrañeza. Somos, en tanto sentimos.

 El escepticismo siembra artrosis en el pensamiento.

 La cortesía desvela la ambigüedad. Cuando nos cae encima no sabemos si acudir al servicio de urgencias del centro de salud, o al confesionario de una iglesia, para que nos den la absolución.

 A diario en las redes sociales, el botón del pánico. Alguien enciende un mechero para quemar una identidad y de inmediato un voluntariado entusiasta muestra su disposición a ser verdugos. Esd gente en apariencia normal, que guarda dentro el más oscuro de los ascos.

 Aprendo a abrir la sombrilla, esa coraza que pone crema solar en el pensamiento.


(A pie de playa)



 

domingo, 14 de junio de 2026

CALDERILLA VERBAL

Tesoros
Rchivo digital de internet

 

SALDOS MENTALES


En cada itinerario hay pasos que restringen la verdadera senda; invitan a buscar rodeos interminables que ellos llaman "rutas alternativas".

 La amnesia y el olvido aportan tranquilidad a la respiración de los recuerdos.

El agónico vocacional tiene una visión cabizbaja de la realidad inmediata.

Al cuarto intento de lectura, cierro el libro. Está escrito por un marxista-leninista desbordado por el fascismo. Alguien liberado de ideologías tendría que reflexionar sobre el nomadismo ideológico.

Cerca del mar todo se borra, salvo el silencio roto y el efecto emocional de la contemplación.

Tiene un sentido del orden y de la etiqueta impropios de sus años. Colecciona  poemarios. Los agrupa por colores, los colores por épocas; las épocas por tendencias, las tendencias por autores; los autores por el estado de conservación de su pelo. Apunta a crítico literario.

 La crítica debe cultivar el pudor. El elogio gratuito suena a sarcasmo.

El corazón celoso hace recuentos de futuras pérdidas.


(Saldos mentales junto al mar)




jueves, 11 de junio de 2026

POR LAS CALLES DEL TIEMPO

Iglesia de San Pedro, Ávila

 
UNA CALLE VACÍA
 
Hoy recorren mis pasos esa calle
que no esconde ningún itinerario.
Todas las calles fluyen dócilmente
al mar de cualquier sitio,
cierran con parsimonia una distancia;
pero ésta alarga al infinito su trazado,
pretendiendo ignorar dónde concluye.
Amo el cuello sumiso de sus verdes farolas,
los reflejos chillones de sus autos a plazos,
la cal que habitan líquenes y musgos;
y amo sus papeleras –cielos para despojos-,
singulares regazos donde nada perturba
el aliento feliz de lo caduco.


        De la antología Ahora que es tarde (1990-2020)



 


miércoles, 10 de junio de 2026

HACER MEMORIA

Paisaje interior
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia



HACER MEMORIA

 

No hay que juzgar a los hombres por sus ideas,

sino por aquello en lo que sus ideas lo convierten

   LICHTENBERG

No estuve, pero soy testigo.
 
*
 
arena y argamasa, alza el pasado los ocultos cimientos del ahora.
 
*
 
Siempre lo supe; encarno un pedazo suelto de la actitud de todos.
 
*
 
El inasible tiempo abre lecciones para enseñarnos a llorar sin llanto.
 
*
 
Para salvarse hay que escalar el muro que no existe.
 
*
 
En la oquedad de la memoria, sin hibernación, con la acronía de un fresco pintado en el aire, toda esta oscuridad.
 
*
 
La vela encendida recortó un minúsculo pedazo de noche e intenta contar un cuento antes de dormir.
 
*
 
Urgencia para vaciar la vejiga del odio.
 
*
 
Reconozco un camino de regreso, busco, como un quehacer irrevocable, el hilo leve del origen, pretendo desnacer.
 
*
 
Nos ahoga el mar del conformismo. La singladura borra olas, mareas y corrientes de lo traumático; nadie percibe dentro el desasistido silencio del fondo.
 
*
 
Todo lo que fluye me deshabita, niega que un día hubiera alguien en mí.
 
*

Oficio de callar