lunes, 1 de junio de 2026

JUAN PABLO ZAPATER. YODO EN LOS LABIOS

Yodo en los labios
Juan Pablo Zapater
Prólogo de Susana Benet
Editorial La Garúa / Colección Haiku
Barcelona, 2026

 

UN MAR EN EL JARDÍN
 
 
  El caminar poético de Juan Pablo Zapater (Valencia, 1958), Licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia y director de la revista 21veintiúnversos, ha protagonizado una de las travesías creadoras más apacibles del espacio literario actual. Ajena a cualquier azar impulsivo, su escritura, tras adelantar composiciones en cuadernos y revistas, irrumpe a finales de los años ochenta con La coleccionista (1990), un conjunto de poemas que conseguiría el Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe. Mostraba una sensibilidad meditativa y experiencial, vinculada con algunos nombres propios de la poesía de la experiencia como Vicente Gallego y Carlos Marzal. Pero aquellos poemas de amanecida, elogiados por Francisco Brines y Octavio Paz, no tuvieron continuidad inmediata. El escritor abrió un largo paréntesis de ausencia solo roto, veintidós años después, con su segundo libro La velocidad del sueño (2012). En el regreso resaltan la madurez del taller formal y el tejido emotivo de los textos, casi siempre ligado a la introspección y al tono confidencial que aporta al decurso lírico la experiencia vital. Ya en 2019, aparece su tercer andén, Mis fantasmas, ganador del Premio Internacional de Poesía Ciudad de Burgos, y publicado por Visor.
   La colección de haikus Yodo en los labios (La Garúa, 2026) explora un notable cambio formal, ya que todo el material acogido emplea el trébol versal del haiku como única estrategia expresiva. Cuenta además con un texto introductorio de Susana Benet, una de las voces más autorizadas sobre la estrofa japonesa. La excelente escritora interpreta los haikus de Juan Pablo Zapater como un sugerente fresco, un diario atento al paisaje cambiante de la realidad, que alerta a nuestras emociones y pensamientos. Los textos se convierten en caligrafía de instantes vividos; aspiran a detectar lo permanente, cobijado en la duración temporal, o se hacen voz de aquellos interrogantes que conceden asombro a la aventura existencial.
   Yodo en los labios reivindica la retina dispuesta a explorar el entorno, a asumir desde la introspección ese diálogo que nos envuelve y asedia. Enfoca repliegues personales cuyos trazos se diluyen entre contraluces. El mar como detonante activo del pensar se convierte en símbolo y presencia inmediata del despertar lírico: “El mar no cabe / en diecisiete sílabas. / Cabe su instante. “. Es un espacio de meditación, que habla quedo al sujeto y pone ritmo y respiración a los versos. Pero la escritura abre sitio a otras sensaciones del yo pensante, siempre implicado en un transitar que invita a la contemplación: “En la terraza / me bebo un café solo / y el horizonte”. Se eleva el sol y hiere la pupila; el paisaje cercano es un muestrario de colores y formas que dejan sus indicios a pie de luz. Con frecuencia, como si fuera un refugio sensorial, la presencia oferente del mar permite el paso tranquilo de la trama:  ·Muerden las olas / con sus dientes de espuma, / mis pies descalzos.”, “Yodo en los labios, / el sabor de las algas / dulce y salado”. El manso estar de las olas alienta la evocación. Los recuerdos retornan, como anotaciones de un dietario impresionista, para abordar lejanas secuencias vitales y su cristalización en el tiempo: “Vuelvo a ser niño, / floto en mitad de un sueño / sin hacer pie”, “No temo hundirme, / mi padre me sostiene / con sus dos manos”. “Al despertarme / vuelvo solo a las playas / de la memoria”, “A veces pienso / que en un solo verano / cabe mi infancia”.
  La voz del ahora establece una escena dialogal con la concisión lírica del pasado. La marea evocativa vuelve a la infancia, y busca aquella mirada originaria del asombro en cada instante. Retorna el yo que acerca autobiografía y escritura. Existir concita alrededor elementos interiores y exteriores. Los primeros zarandean el verbo que rememora, hacen de la fugaz estela del tiempo un retorno en el que se gestan las raíces del ahora. Quien escribe se ve a sí mismo. Cierra los ojos para descubrir donde se entrelazan el pasado y el hoy.
   La segunda parte de Yodo en los labios contiene citas de Jorge Luis Borges y Susana Benet, y lleva por título “Los tallos ciegos”. En ella se abre un nuevo espacio indagatorio: el jardín. Reflejo urbano de la naturaleza y ámbito de sosiego y belleza, el jardín se hace campo de trabajo al condensar quehacer sensorial y un muestrario confidencial de emociones: “Ser un jardín, / recogerse de noche, / vibrar de día”, “Golpe de viento: / se despeinan los árboles, / las flores tiemblan”. El recinto se hace también un muestrario de vida. Pájaros, insectos, lagartijas y avispas comparten aromas y la hacendosa persistencia de los ciclos naturales.
   Los haikus de Juan Pablo Zapater contienen pinceladas de vida. Hablan de modo natural de las relaciones de sujeto y entorno, como hábitat de reflexión y contemplación; como ecos de una asentada conciencia que busca disfrutar la cercanía de “una carga de sol sobre la espalda”.


 
JOSÉ LUIS MORANTE
 
 

   

domingo, 31 de mayo de 2026

UN EJERCICIO DE RESPIRACIÓN

Avenida de los Almendros, Rivas, 2026
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

TIEMPO CON PIE DE FOTO

 

  Imágenes y escuetos pies de foto argumentando un sitio fijo en la memoria. Nubes que aguantaron la ventisca del tiempo para quedarse fijas en el azul desvaído de la melancolía. Instantáneas que duran, paradojas que cuestionan nuestra condición transitoria con su trazo nítido. En ellas habita una identidad múltiple que quiere preservar en el ahora las palabras que mejor nos definen: afectos y emociones.
 Ya lo he dicho más veces; me gusta ser leal a mi pasado para que no se pierda entre los callejones sombríos del futuro.

 (Apuntes del  diario)







sábado, 30 de mayo de 2026

MODAS LITERARIAS

El otro
Rene Magritte


 MODAS LITERARIAS

 

   Piensan que escribir haikus y aforismos es un imperativo de moda literaria. Un asunto de época y museo que permite acumular saldos con un vocabulario económico. Ya se sabe que derramar estupideces verbales es un género atemporal. Así que hay que tomar distancias, percibir la obra desdoblando su verdad y belleza y afrontar la práctica del haiku o del aforismo con el saludable despego del buen hábito. Sin más compromisos que los que dicten la necesidad de la palabra justa y la voluntad propia. Sin más; uno ya no está para disimular bostezos ante hermeneutas dogmáticos y transcendentes.

 


viernes, 29 de mayo de 2026

JUAN ANTONIO MORA. PÁJAROS LOCOS

Pájaros locos
Juan Antonio Mora
Prólogo de José Luis Morante
Portada de José Ramón Navarro
Ilustraciones interiores de Juan Vicente Corcolés
Editorial Corona del Sur
Málaga, 2026

RESONANCIAS

 
   Definir la esencia de un quehacer literario en el tiempo es reducir los materiales poéticos a las especulaciones de la razón y el recuerdo. Una aspiración, casi siempre fallida, que sondea de modo fragmentario la subjetividad del protagonista, los contraluces del lenguaje y las resonancias de un espacio y un tiempo histórico que abrazan, vehementes, lo personal y lo colectivo. Sospecho que en el análisis de la poesía como simple arquitectura verbal suele quedar oculto el misterio, esa carga emocional intangible cuyo significado moja las manos y se evapora dejando, más allá de sus referentes fértiles, surcos de conocimiento y sentido.
   Juan Antonio Mora Ruano (Andújar, Jaén, 1950) con una larga experiencia de taller como director de la revista La hamaca de lona, prosigue el tramo de madurez de su obra lírica con la gestación de una nueva entrega Pájaros Locos, donde proyecta su voz enunciativa con un meditado componente simbólico. A lo largo del poemario, los pájaros locos protagonizan actitudes y secuencias vitales impregnadas de fuerza existencial. Otras veces se hacen reflejos de las vibraciones cotidianas. También comparten el extraño reflejo de la melancolía, ese estado mental de la soledad cuando toma conciencia de que duerme “al lado del absurdo”.
   La escritura de Juan Antonio Mora, sobre todo en su etapa de madurez reflexiva, tiene predilección por el pensamiento filosófico. Acoge en su pórtico una luminosa colección de citas que conforman un decálogo de magisterios y afinidades literarias y afectivas que ilumina las tradiciones en las que se reconoce. El poeta selecciona un acople de citas, donde suenan las voces de Jean Paul Sartre, Antonio Machado, Cioran, Marcuse, o de magisterios líricos como Cristina Peri-Rossi, Juan Carlos Mestre, B. Brech o Rafael Soler. Son respaldos que encaminan su propio decir y alientan la dicción realista del discurso testimonial. Juan Antonio Mora escribe con empeño ético, como si las composiciones fueran cruces pactados entre la biografía del yo y una introspección que haga posible asumir y comprender los devaneos de la realidad. El poeta es un observador que pone en vigilia los sentidos para percibir y crear una emoción que muestre al lector una sensibilidad confidencial, pero libre también para la divagación y el fantaseo, para la evocación y la mirada crítica, alentado por una sorprendente diversidad de estados de ánimo. La voluntad del sujeto concilia literatura y vida. Busca lucidez. Quiere argumentos para justificar la resistencia del amor, el muro fuerte de la soledad o la terapia a ese insomnio oscuro que nace de la conciencia desvelada que se implica en perseguir un mundo más humano, más solidario y justo. Ante las situaciones hoscas, que borran sueños, la escritura se convierte en senda meditativa y terapia para domesticar esos “pájaros locos / que vuelan insomnes / en las nubes / del desencanto”.
   En su búsqueda de la poesía pura y transparente, Juan Ramón Jiménez alentó un ideario de desnudez y total despojamiento metafórico. En la escritura de Juan Antonio Mora se percibe el mismo deseo de sencillez. Los poemas tienen como denominador común su minimalismo. La brevedad convierte cada poema en un apunte intuitivo, en una rozadura sentimental, que fecha su quehacer literario y se hace memoria inmediata de una sensación.
      Juan Antonio Mora prosigue itinerario poético con Pájaros locos, subtitulado con verbo explícito “Un extraño sosiego”. El poemario prolonga la observación crepuscular con humilde sencillez, sin colisiones con los últimos títulos del autor -El delirio de la palabra (2025) y Dioses efímeros (2025)-, crea un discurso verbal que explica una visión poética que hace de la literatura testimonial un paisaje con sombras, hecho de deseos, esperanzas, obsesiones y sueños. Poesía que sacude el corazón con su lógica subterránea, con su permanente ejercicio de dar sentido al río inagotable de lo cotidiano; de buscar a lo lejos, en los gastados contrafuertes de un destino azaroso, una grieta de luz.

JOSÉ LUIS MORANTE




    

jueves, 28 de mayo de 2026

CONJETURAS

Espera
(Parque Natural de Cabanes, Torre de la Sal, Castellán)
Fotografía
de
José Luis Morante


CONJETURAS

En la madurez, ser original importa menos que insistir en la emoción.

Me gustan los poemas que bajan la voz, como un mar tranquilo, y están llenos por dentro de corrientes subterráneas.

Escribir es poner en vela pensamiento y sentidos. Depositar la mirada en lo indefinido.

Como Jorge Luis Borges, sospecho que el primer libro de un poeta ya contiene, inadvertida y muda, la topografía precisa del porvenir.

(Apuntes del diario)



miércoles, 27 de mayo de 2026

COSQUILLAS EN EL PENSAMIENTO

Pasos perdidos
Archivo general de internet

 

COSQUILLAS

 
   Por alguna compleja ecuación cerebral, los pensamientos le hacían cosquillas. Ver tanto desconcierto, hecho de contorsiones, muecas extrañas y risas, mientras hablaba, era un espectáculo de asombro. El ruido de fondo de aquel proceder calamitoso convulsionaba también al nomadismo urbano. Era capaz de paralizar alguna arteria de la ciudad por la congregación de curiosos. Fue multado reiteradas veces por aquellas incomprensibles alteraciones de orden público.
   Incapaz de resolver la patología optó por convertir su pensamiento en un andén desierto. Su existencia enfermó entonces de nadería expresiva y fueron muchos los que lamentaron el soplo fraternal de aquel acantilado ante el vacío.
   Una tarde ocasional, satinada de lluvia, descubrieron mis ojos su mirar cansado. Él nada advirtió, como esas monedas que guardan un oscuro brillo entre la arena. Había anidado en su retina un alfiler frío, un punto ciego que llevaba su nombre.

CUENTOS DIMINUTOS
   




martes, 26 de mayo de 2026

CON RUIDO DE FONDO

Grietas en el yo



CON RUIDO DE FONDO
 
 
   Leo y estudio con cambiante atención un amplio muestrario de poéticas. Sorprende su diversidad y el empeño de muchos escritores en que se evidencie en sus textos la jerarquía intelectual, como si cada coma cobijara un incontinente manantial de referentes culturales. Me canso pronto de la abrumadora pedantería.
 
Reclama libertad, con desagrado. Es una sembradora de cizaña. En sus mejores días tiene mal carácter.
 
Han sido muchos años de escritura y, desde hace algún tiempo, estoy viviendo la sensación de que personifico un final de etapa. Así que ahora entiendo en su justa medida el memorable verso de Jaime Gil de Biedma: “Que la vida iba en serio, uno lo empieza a comprender más tarde…”.
 
Cada instante exige al sedentario un germen de subversión.
 
Mejor callar y olvidar razonamientos y grietas argumentales. La sensatez es un ejercicio de síntesis, una austera condensación expresiva.
  

(Apuntes del diario)





lunes, 25 de mayo de 2026

ACERCA DEL SUEÑO

Ventanas con luz
Archivo fotografico
DREAMSTIME

 

Principio del formulario

ACERCA DEL SUEÑO
                              
                       a mi hija Irene
 
 I
      
Qué es el sueño, preguntas,
con la abrumadora ingenuidad
de quien me presupone una respuesta.
Y yo salvo el escollo
modulando una frase convulsa
en la retórica de los desconciertos.
Te digo: el generoso don
que la fatiga obtiene de la noche,
una brizna de luz escalando la sombra,
el envés de una historia
cotidiana y absurda;
tú misma, hija mía,
cada palabra tuya, cada gesto.
No sé si el sueño
es potestad del hombre
o comparten los sueños animales y cosas.
Ignoro de igual modo qué hilo teje
su textura de seda,
qué alzada confabula
su hermética apariencia
o qué brújula guía
la estela de sus viajes.
Sé que hay sueños tristes y gozosos,
oscuros y diáfanos,
ocasionales y obsesivos;
sé también que hay sueños tan hermosos
que el tiempo los indulta y perseveran,
y no envejecen nunca.
 
 
II

         A mi hija Ana
 
Hay sueños que una noche
consumen su existencia
y otros que se prolongan con los días.
Simulan los primeros
una especie común de lepidópteros
y acaban siendo pasto
del trastero y del polvo,
como un experimento vanguardista.
Levísimos planetas alumbran los segundos,
como estrellas fugaces que convocan
múltiples y azarosas travesías.
Ante nuestra mirada sus figuras componen
un paisaje celeste,
intangible materia en sereno reposo,
donde habita la luna del deseo.
 
                                           JOSÉ LUIS MORANTE



domingo, 24 de mayo de 2026

EMILY DICKINSON (POEMAS)

EMILY  DICKINSON

 POESÍA EN SECRETO

 
Poemas a la muerte
Emily Dickinson
Selección, traducción y prólogo de Rubén Martín
Bartleby Editores, Madrid, 2010
 
   La liviana biografía de Emily Dickinson ha generado un inagotable venero especulativo entre los investigadores literarios. La trama argumental de una identidad casi anónima no se corresponde con un logro creativo que parece surgir por generación espontánea y que no se hace público en su totalidad hasta mediados del siglo XX. Es entonces cuando adquiere el reconocimiento que todavía  mantiene, con un  prestigio en la literatura norteamericana comparable a Edgar Allan Poe, o Walt Whitman. De los dos millares de poemas que se atribuyen a la autora solo siete fueron publicados en vida. Los manuscritos, dados a conocer por su hermana menor Lavinia, tras la muerte de Emily, fueron una sorpresa. Aunque se publicaron algunos años después, la edición canónica del corpus lírico de Emily Dickinson es la realizada en 1955 por Thomas H. Johnson, quien también editó su voluminosa correspondencia, un material muy útil para entender la razón escritural y un espejo de reconocimiento que utiliza los mismos recursos compositivos y la misma filosofía que en la poesía. En una de sus cartas, la poeta hace este mínimo apunte autobiográfico: “No tengo ningún retrato, pero soy pequeña como el gorrión y tengo el pelo hirsuto como el Zurrón de la Castaña- y los ojos como el Jerez que deja el huésped en la copa”.
  Nacida en Nueva Inglaterra, cerca de Boston, en 1830 y muerta en su pueblo natal, Amherst, Massachusetts, en 1886, fue criada en el seno de una culta familia protestante que le proporcionó una sólida formación humanista, completada en el Seminario de Mount Holyoke. Desde los treinta años vivió encerrada en su domicilio familiar, en un entorno alejado de cualquier ambiente literario, salvo la fructífera correspondencia que mantuvo con W. Higginson, que dirigía una pequeña revista. Allí escribió en papeles sueltos y en cuadernos dispersos sus versos, donde se entremezclan, con un inusual despliegue de guiones y signos ortográficos, hallazgos intuitivos y descripciones realistas, alucinaciones y cotidianeidad.
   Aunque no existe un enfoque uniforme y se postula un largo tiempo escritural, se puede resumir en tres núcleos reiterativos el grueso de sus composiciones: Dios, el amor y la muerte. De este último tema se ocupa Poemas a la muerte, una antología bilingüe traducida, seleccionada y prologada por Rubén Martín que acoge ciento cincuenta y dos poemas, casi todos breves. 
  El liminar sondea las razones que justifican la obsesiva reflexión sobre la muerte, con mínimos asuntos colaterales; la entidad poemática concibe el destino como un punto de fuga que veda el acceso a la razón; pensar es dudar, es un continuo caminar por el misterio que asume la conciencia de la finitud. Los poemas en su desarrollo encuentran una dirección múltiple. No hay una secuencia cronológica concreta y por tanto la progresión dramática es aleatoria. En el comienzo hay un punto de ingenuidad y sosiego; la muerte se equipara a la posibilidad de respirar una aurora diferente. Hallamos también la receptiva percepción de un espectador que contempla la culminación de un proceso natural; y no falta la escenificación de la propia muerte: “Si no estuviera viva/ cuando los Petirrojos vengan,/ a ese de Corbata Carmesí/ dale una miga en mi Memoria./ Y si no te pudiera dar las gracias/ por estar muy dormida,/ has de saber que lo estaré intentando/ con labios de Granito”. O el desasosiego de quien percibe un secreto inaprensible.
   En el capítulo que le dedica Harold Bloom en El canon occidental se atribuye a la poeta de Amherst “más originalidad cognitiva que ningún otro poeta occidental desde Dante”. Tal apreciación de las meditaciones líricas de Dickinson se cimenta en la exigencia intelectual de su discurso, en la fuerza de un pensar individual que se aleja de cualquier senda marcada y en el uso continuo de elusiones y matices que fascinan por su intensidad y ha marcado a poetas como Hart Crane o Wallace Stevens.
   Emily Dickinson nunca fechó sus composiciones, las referencias concretas y los entresijos biográficos están velados y los contenidos parecen desgajados del contexto histórico. Sin embargo, cada fragmento, cada poema, genera una complicidad que se refuerza en lo sugerido y logra que cada lector postule una interpretación activa y personal; leer es asistir a una conversación con una voz que reflexiona sobre las realidades íntimas del ser en el espacio incierto de los días. Existir no es más que habitar el misterio.


JOSÉ LUIS MORANTE




 
                                                                                               JOSÉ LUIS MORANTE
 
 
 
 
 
 
 
 
 

sábado, 23 de mayo de 2026

POÉTICA ESENCIAL

Temperatura ambiente

 

      

POÉTICA ESENCIAL
 
El mensaje conciso,
sin tallo emocional,
sin hojarasca;
sólo el misterio
de la transparencia
y el hilo concesivo
del discurso coherente.
Que el teclado perciba
desnudez, eficacia,
y la respuesta fiel
del mensajero.
 
           JOSÉ LUIS MORANTE

viernes, 22 de mayo de 2026

MIGAS DE VOZ

Comensales
Archivo de Fotos Dreamstime

 

                                                                 ROZAR EL HAMBRE                                                                                                                       

 Su cerebro contiene dos ideas; son tan opuestas que entre ellas cabe un sistema filosófico.

***
 
Al florecer el día  rompe la quietud del reloj un aforismo. Sorbos cortos.
 
***
 
Basta mirar la penumbra de alrededor para saber que no estoy.
 
***
El puño cerrado de quien corta rosas.
 
***
 
Una pobreza de hospitalidad irrefutable, capaz de ofrecer su vieja cama de faquir.
 
***
 
El silencio y su fuerza de convicción. Sabe quién responde cuando nadie llama.
 
***
 
Si los hechos mueren percibimos el don compensatorio: sus efectos secundarios.
 
***
 
Esa energía de quien se levanta de la cama y  cuando toca suelo ve en su pie desnudo el vértice de una revolución pendiente.
 
***
 
Aforismos con ego desplegado. Sostienen la mirada de la religión para criticar su estrechez de miras.
 
***
 
Tras el estupor, más allá del derrumbe dos gestos: quien se queda mirando las ruinas y quien busca senderos  para el regreso.
 
***
 
Oscar Wilde añadía a la escritura la tarea de librarse de fantasmas. Así que alquilo sitio – me enseñó Julio Ramón Ribeyro- para que sus apariciones tengan una imagen veraz.
 
***
 
Las sombras requieren interpretaciones imaginativas.
 
***
 
El nómada sabe que los viajes son la espera del regreso.
 
***
 
El escritor subido a lomos del centenario más que a Don Quijote recuerda a Sancho.
 
***
 
Conciencia de la edad; cada vez en mi diccionario personal hay más acepciones en desuso.
 
***
 
En los insomnios, el silencio tiene una fuerza verbal inquietante.
 
***
 
Tristeza. Su matrimonio era un número impar.
 
***
 
Despeja incógnitas con la musculatura argumentativa del defensa central.
 
***
 
No tengo ninguna vocación de sedentario. Sé que escribir es caminar.
 
***
 
El andamiaje escéptico de los que tampoco creen en sí mismos.
 
***
 
Aliento de vida, como esas casas vacías por las que transita tanta gente.
 
***

Aforismos de OFICIO DE CALLAR (Mahalta, 2026)    


                

jueves, 21 de mayo de 2026

FELICIDAD SOBRE LA MESA


FANTASMAS

 

   Sin saber el motivo, guardo desde niño todos mis fantasmas. Mi precaria economía de certezas sugiere que tal vez perduran, ajenos a cualquier variación, porque nacieron en un tiempo de asombro y atestiguan la configuración exacta de lo perecedero.
   Sus pasos huelen a caserón deshabitado. Mientras leo, ocultan entre las páginas del libro el cobijo de voces donde se traspapela la nostalgia. Juntos percibimos el repliegue del día en el crepúsculo y la arisca llegada de la noche. Nada codician, salvo la larga deuda de seguir conmigo. Son el tazón de caldo que bebe mi alegría.

(Fuera de guion, Editorial Lastura, 2024)


 

martes, 19 de mayo de 2026

ELOY SÁNCHEZ ROSILLO. HABER VIVIDO

Haber vivido
Antología poética
Eloy Sánchez Rosillo
Prefacio y selección de
Encarnación Blanco y Pablo Lara
Umaeditorial
Málaga, 2026

 

MIRAR LEJOS

 
  La presencia poética de Eloy Sánchez Rosillo (Murcia, 1948) ha adquirido en el discurrir del tiempo una solidez inmarchitable. Lejos del experimentalismo vanguardista y de la oscuridad en la dicción, el autor entiende la escritura como un modo de compartir. Con ejemplar naturalidad expresiva, la poesía acerca la huella honda de una autobiografía ficcional, ajena a laberintos conceptuales y postulados retóricos. En la materia verbal se hacen tramas recurrentes la temporalidad, la reivindicación del yo como sujeto afectivo y sentimental, la reflexión intimista, el verbo confidencial, el anecdotario cotidiano y el papel del lenguaje como instrumento de evocación, memoria y canto. A grandes rasgos esa es la perspectiva de una senda lírica iniciada en los años setenta, al margen de la estela novísima. La obra singular crece a trasmano de una etapa literaria que hacía del culturalismo estética dominante, un ideario capaz de regular las relaciones entre expresión poética y realidad. La voz auroral emprende un camino propio, ajeno a encuadramientos generacionales, aunque podamos vincular la práctica poética de Eloy Sánchez Rosillo con la lírica meditativa y la poesía elegíaca, en la línea de Luis Cernuda, Francisco Brines y Jaime Gil de Biedma. También muestra afinidades con otros magisterios del canon como Hölderlin, Rilke y Giacomo Leopardi. Con sosegada continuidad, en la mesa de trabajo se van articulando las entregas como un todo orgánico que desarrolla distintos momentos creativos, sin perder nunca el sentido unitario. La antología Haber vivido, con prólogo y selección de Encarnación Blanco y Pablo Lara, profesores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Málaga, permite acercarse al poeta, a partir de una selecta panorámica. Los preparadores del volumen evocan esa pizca de azar que generó el libro. Una simple felicitación navideña, que reproducía el poema “La casa sosegada” despertó el deseo de adentrarse en una poesía aparentemente sencilla y conocer personalmente al autor. El encanto personal del poeta se manifestó de inmediato y poco a poco fueron naciendo encuentros, ponencias, actividades académicas y contactos hasta la puesta en marcha de este muestrario. En Haber vivido se hace palpable que, sobre cualquier otra consideración, la poesía es una forma de ser y estar, de acercarse a lo cotidiano para entender la vida en sentido profundo. Para clarificar las fallas y rupturas de una realidad que, no pocas veces, deshumaniza la existencia y desvincula de la capacidad del ser humano para crear desde el lenguaje verdad y belleza, ese abrazo de luz donde se funden lo permanente y lo perecedero.
  El breve introito no pretende analizar claves de Eloy Sánchez Rosillo desde un punto de vista filológico. Ya se ha dicho que ambos preparadores pertenecen al ámbito científico de la medicina. El propósito de la antología es más sencillo: presentar de forma directa algunas composiciones para que muestren la solvencia y la capacidad emotiva de un poeta mayor, en cuya dicción poética confluyen claridades y sombras; la elegía, el canto y la conciencia de ser en la temporalidad. Los poemas acogen el estar conforme de quien escribe:” Eloy, abre los ojos; / mira este cielo, tanta claridad. / Respiras, estás vivo. Y si no desfalleces / y en tu ser perseveras, / más allá del dolor sabrá tu pecho / de la alegría y la misericordia. “
   Las composiciones representan todos los libros, desde Maneras de estar solo (1978), obra reconocida en su día con el Premio Adonais de poesía, hasta la entrega Venir desde tan lejos (2025). Se percibe de inmediato que hay una mayor representación textual de los últimos libros, acaso por la afinidad directa del gusto autorial, que se siente más cómodo con temas, reflexiones y actitudes de la madurez creadora, más proclive también al despojamiento y la ascesis.  Se hace versión definitiva de los textos la que aparece en la edición Las cosas como fueron. Poesía completa, 1974-2017, publicada por Tusquets editores en 2018. Haber vivido, por tanto, hace posible una cercana forma de recuperar el legado para percibir el fulgor inconfundible del quehacer literario. Comparte la continuidad en el tiempo de una obra, sin quiebros ni rupturas, articulada en torno a un sujeto poético que vincula lenguaje, conciencia y memoria.
   El ancho espacio de la antología muestra también dos cualidades esenciales del taller poético. El trabajo artesano para conseguir, desde el poema breve, un registro expresivo de precisa cadencia, pleno de musicalidad y armonía, y la presencia sostenida del discurso autobiográfico, como si el poema alentara la introspección y el empeño del sujeto para iluminar la existencia desde dentro. Nace así un fluir lírico, pleno de coherencia, dispuesto a caminar entre la realidad de las cosas para conocer sus estratos más profundos. Esos mínimos acontecimientos que dan sentido y luz a la experiencia de ser, al latido tenaz de emociones y pensamientos.

JOSÉ LUIS MORANTE


 

 

lunes, 18 de mayo de 2026

IDEAS DE SALDO

Homme
Alberto Giacometti (1901-1966)

 MEJORES DÍAS

En cada itinerario hay compañeros que restringen la verdadera senda; invitan a buscar rutas alternativas.

 La amnesia aporta tranquilidad a la respiración de los recuerdos.

 El agónico vocacional tiene una visión cabizbaja de la realidad inmediata.

 Al cuarto intento de lectura, cierro el libro. Está escrito por un marxista-leninista desbordado por el fascismo. Alguien liberado de ideologías tendría que reflexionar sobre el nomadismo ideológico.

 Cerca del mar todo se borra, salvo el silencio roto y el efecto emocional de la contemplación.

 Tiene un sentido del orden y de la etiqueta  impropios de sus años. Colecciona  poemarios. Los agrupa por colores, los colores por épocas; las épocas por tendencias, las tendencias por autores; los autores por el estado de conservación de su pelo. Apunta a crítico literario.

 La crítica debe cultivar el pudor. El elogio gratuito suena a sarcasmo.

 El corazón celoso hace recuentos de futuras pérdidas.

 La orfandad del solitario es el epitelio de la ternura.

 Ideas de saldo; necesitan un lenguaje primario, como esos productos de consumo que se adquieren en los minoristas chinos.

 Para los que piensan que el suicidio es una posibilidad razonable, la vida se alimenta de fracasos.

 (Mejores días, De la Luna Libros, Mérida, 2009)


sábado, 16 de mayo de 2026

TACHADURAS COTIDIANAS

Atardecer
Fotografía
de
Javier Cabañeto Valencia

 

TACHADURAS

 

Soy un diletante a quien da pereza emprender la tarea de rehabilitar algunas amistades convertidas en pedregal.

 El escepticismo siembra artrosis en el pensamiento.

 El crítico hace apología de la ambigüedad con un lugar común: “estilo peculiar”. Cuando nos cae encima no sabemos si acudir al servicio de urgencias del centro de salud, o al confesionario de una iglesia, para que nos den la absolución.

 A diario en las redes sociales, el botón del pánico. Alguien enciende un mechero para quemar una identidad y de inmediato un voluntariado entusiasta muestra su disposición a ser verdugos. Esa gente, en apariencia normal, que guarda dentro el más oscuro de los resentimientos.

Aprendo a abrir el atardecer en el despliegue rojo de la adversidad.


(Notas del diario)



 

jueves, 14 de mayo de 2026

DESPLEGAR ALAS

Mirlo común
Archivo general de internet

 

EN TORNO AL CUERPO
 
Ser poeta hasta el punto de dejar de serlo
 
CÉSAR VALLEJO
 
 
El deseo, esa moneda que se lanza al aire y permanece flotando.
 
La voz dubitativa del pudor suena a invierno; escarcha la piel.
 
Si te miro, la pupila es incisión, herida.
 
Persuasión pedagógica de la paciencia; solipsismo solo atento al temblor sigiloso de  los astros.
 
Siempre en la mano, la pequeña magia del final.
 
Hay cuerpos que consiguen poner la noche en claro.
 
Esa parte de ti dispuesta a compensar la inoperancia cromática del día laborable.
 
El vaivén tranquilo del mar del tiempo intenta desmentir que soy un náufrago.
 
Mientras duermes  el misterio de la insinuación, el no sé qué que queda balbuciendo.
 
(Celebración de la primavera)
 
 


miércoles, 13 de mayo de 2026

DESDE LA ORILLA

Desde la orilla
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

 

ZOOLOGÍA ABISAL

 

   En la oscura inmovilidad del trasfondo, una misma savia sostiene el impulso de los peces abisales. Seducidos por la metáfora del viaje, sueñan cada noche redescubrir la superficie; un despertar convertidos en peces voladores.

(De Cuentos diminutos)




martes, 12 de mayo de 2026

ELOGIO DE LA SOMBRA

En el callejón
Archivo digital Pixel

 

ELOGIO DE LA SOMBRA

 

   La cómplice intimidad con mi sombra creció tanto que siempre caminaba detrás de mí. Poco a poco, el convivir diario borró las difusas fronteras que nos separaban. Ahora desplazamos pasos comunes. Yo soy ese hueco visible que va delante.

 

(De Cuentos diminutos)   

 

 

lunes, 11 de mayo de 2026

KARMELO C. IRIBARREN. DIARIO DE K.

Diario de K (2010-2022)
Karmelo C. Iribarren
Prólogo de José Luis Cancho
Editorial Papeles Mínimos / Narrativa
Madrid, 2022 

 

IR TIRANDO

 

   El despliegue poético de Karmelo C. Iribarren (San Sebastián, 1959) se compiló en el volumen Poesías completas (1993-2019), editado en 2020 por Visor, la misma editorial que ha impulsado la publicación de las últimas entregas del poeta, Un lugar difícil (2019), El escenario (2021) y La última del domingo (2024). Estas salidas culminan un basamento de sólido anclaje que ubica al autor en la primera fila del espacio poético contemporáneo. El discurrir lírico convive con otro registro literario, la autobiografía, presente en la entrega Diario de K. (2014), una obra en prosa en torno al extrañamiento de lo cotidiano en la que el yo poético se convierte en espectador de un tiempo existencial.  El despertar genera relieves, fragmentos y mutaciones. Da singularidad a la oscura pequeñez de lo diario.
   El poeta, escritor de diarios y novelista José Luis Cancho alerta en el prólogo que el paisaje verbal del ideario realista no es un ejercicio de mimetismo sino una reconstrucción nacida de la contemplación de lo inmediato. Los paseos de Karmelo C. Iribarren por el barrio viejo de San Sebastián prodigan una mirada nómada, dispuesta a la percepción sensorial, la captura estética y la reflexión crítica. Así nace ese diálogo confidencial entre escritura testimonial y representación artística. Un cauce de largo recorrido que constituye el venero básico de Diario de K. “un libro escrito contra la banalidad y la pérdida de la realidad, pero también contra las diatribas campanudas, contra las retóricas inanes”.
  De inmediato se percibe que el diario de Karmelo C. Iribarren desdeña normas básicas del convencionalismo autobiográfico. Las anotaciones no están fechadas ni buscan la ubicación urgente de la verosimilitud espacial. Como resalta la cita de Josep Pla: “la vida es una cosa complicada y difícil, imposible de definir, que consiste en ir tirando”. Tampoco los textos tienen la naturaleza enunciativa de quien describe lo que pasa en la calle y cuenta un recuerdo o una situación, sino que, con frecuencia, emplean, en su léxico coloquial, el preciso formato del aforismo: “El futuro nunca es para tanto, y a veces es peor”, “El desconfiado te mira siempre por la mirilla”, “Lo importante suele pasar ante nuestros ojos, pero de incógnito”, “Para vivir no se necesita demasiado, pero siempre hay algo que nos falta”, “No pienso como tú porque pienso. Piénsalo”. . Alguna vez, conversando con el poeta por algún proyecto literario común, Karmelo C. Iribarren argumentaba que no sabía si era aforista; naturalmente, las teselas de Diario de K. dibujan con escueta precisión el perfil aforístico del poeta, esa música de fondo que une pensamiento y poesía y clarifica que el escritor no es solo un aforista sino uno de los mejores del momento, dispuesto a reclamar sitio en cualquier antología del género.
   Recuerda el donostiarra que “La intimidad es como el universo, no tiene límites, todo es apasionado afán de búsqueda y de descubrimiento en ella”. Este pensamiento convierte en ejes de cada texto  la emoción, el monólogo interior intimista y el uso de una voz compartida con el hombre de la calle que conserva la apostura y el sentido del humor, también en ese tiempo de relleno del fin de jornada, que hace del día una página reiterativa, desalentada.
  El avance del diario opta por la cercanía, con un paso figurativo y coloquial, alejado de la abstracción conceptual, tendente a emplear la ironía como recurso distanciador: “Hay gente que se entusiasma hablando de la muerte. Suelen ser tipos de tez pálida, pelo lacio, graso, onanismo compulsivo e inclinaciones filosóficas”, “iba de escritor maldito, pero se veía enseguida que solo bajaba a los infiernos el fin de semana, y que lo hacía en ascensor, sin riesgo ninguno”. En esta literatura de ficción, con apariencia de página realista y autobiográfica, es frecuente la mirada a la propia escritura. La autocrítica desbroza, comparte propósitos, advierte de los recodos y meandros del hecho creador. Supone también una rehumanización de lo literario que da coherencia y naturalidad al discurrir de la página: “Gran parte de mi poesía puede definirse como “el intento fracasado de atrapar la inapresable lírica de un entusiasmo que se apaga”. Quien habla en el texto, huye de la complacencia, enlaza impresiones con la mirada observadora del lector, hace suya esa distancia que media entre realidad y propósito. Esta preocupación metaliteraria afecta también a la consideración del propio diario como estrategia expresiva que aglutina una filosofía vital. Las anotaciones, más allá de su epitelio contingente, guardan la pasión por el saber y el conocimiento de los rincones de la propia identidad; son indagación, búsqueda, camino.
  En los pasos autobiográficos de Karmelo C. Iribarren la desmitificación es una tarea continua. Conviene reajustar el punto de fuga de lo solemne y contemplar las cosas a tamaño natural; o mejor: entre la niebla, para borrar un poco las asimetrías y claroscuros de la identidad. Los textos sugieren autenticidad; la esencia narrativa perfila y humaniza. En los fragmentos de Diario de K. (2010-2022) se encierra el sentido filosófico de quien aspira a sobrevivir entre personajes enfermos de normalidad; gente nómada que deambula por el filo de un derrumbe inminente, antes de perderse en algún punto oscuro del pasado. Todos participan de la condición del indeciso, de quien baraja asentimientos y dudas, pero nunca renuncia a una ética contundente y aséptica, incluso en medio de ninguna parte. El hablante del diario sabe que la superficie de lo real es una zona de riesgo.

JOSÉ LUIS MORANTE






  
 
 
 
 
  

domingo, 10 de mayo de 2026

AUTOBIOGRAFÍA

Templo de Karnak, Luxor
Egipto, 2026
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana



AUTOBIOGRAFÍA

También soy yo
 por la fidelidad a mis contradicciones,
por permitir gozoso,
cuando las plazoletas solitarias
reivindican el silencio y la sombra,
que un recuerdo me asalte en el espejo
como un rastro de luz
e inicie una liturgia
de nombres, fechas, gestos
y túmulos de sueños
nadando el mar oscuro
de una cronología sospechosa.

Tanta dulce mentira
advierte que soy otro.

    (De Población activa)




 t


sábado, 9 de mayo de 2026

AVES DE PASO

Aves de paso
(Atardecer en el Nilo, Egipto, 2026)
Fotografía
de
Sánchez Santana


Con luz o noche,
en un lugar, en otro,
pero contigo 

                                                                                (Del libro Viajeros sedentarios)



 

viernes, 8 de mayo de 2026

DESDE EL LABERINTO

Mirada
Calle Serrano, Madrid, 2026
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

  

DESDE EL LABERINTO


Ensimismado en el afán de originalidad, el poeta vanguardista bosteza ilusiones. Se sueña al margen, dispuesto a abandonar las aceras y caminar por las alcantarillas.

 Algunos antólogos defienden que la poesía realista juega en el equipo del régimen.

Si hablas de la experiencia de haber vivido, la bonancible quietud de los neutrales nos juzga de inmediato. Ellos no; su verdad desconoce el titubeo.  

Aquel poeta, que publicaba un libro cada fin de semana, decía que yo era “muy buena gente”. Hasta que dejé de comentar su último trabajo. Su afecto se convirtió de pronto en tierra estéril. Lo demás es silencio.

Hay muros digitales que funcionan como almacenes de cicuta. 

La verdadera voz de cada uno se desconoce. En los escaparates solo está lo aparente. 

Oigo en mi soledad, cuando calla la casa, el paso unánime de la multitud.

(Notas del diario)




jueves, 7 de mayo de 2026

EPIFANÍA

Avenida de los Almedros
(Primavera, 2026, Rivas Urbanizaciones, Madrid)
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

EPIFANÍA
 
Ordinal  necesario,
la pulcritud se aplica en dar textura y forma
al poema feliz.
Es  palabra con alas que despierta
el hilo en el ovillo
de los sueños.
 
El  poema desciende luminoso,
anuda pies en la belleza
y remoza pequeños propósitos baldíos
pues no contiene lastre
y conoce remedios
contra el cerco de cualquier decepción.
 
Auroral, el poema
asordina la angustia
y no marchita pasos
en la tierra de nadie
del chantaje afectivo.
 
Sus palabras exigen
que tenga la avidez
salina de lo intenso
y disloque en el aire
toda asepsia expresiva.
Que soporte la ley
gravitatoria y se mantenga
sobre la cuerda frágil de sí mismo,
como un don disponible
que sostiene el azul
y todo empieza.  

Debe saber también,
hecho gesto final,
guardar los extravíos
bajo el techo solar
de la esperanza.
 
 

   (del libro Nadar en seco, 2022)

miércoles, 6 de mayo de 2026

A SORBOS


   

A SORBOS

                                                                                               

Todo es siempre menos

JRJ

  
Extremó la prudencia verbal; no aventura palabras si no es en presencia de su diccionario.
 
***
 
Afrontar sin amargura, sin gestos de abandono,  que lo que pensamos oculta lo que somos.
 
***
 
Su cerebro contiene dos ideas; son tan opuestas que entre ellas cabe un sistema filosófico.
 
***
 
Al florecer el día  rompe la quietud del reloj un aforismo. Sorbos cortos.
 
***
 
Basta mirar la penumbra de alrededor para saber que no estoy.
 
***
El puño cerrado de quien corta rosas.
 
***
 
Una pobreza de hospitalidad irrefutable, capaz de ofrecer su vieja cama de faquir.
 
***
 
El silencio y su fuerza de convicción. Sabe quién responde cuando nadie llama.
 
***

El prudente convierte en coma cualquier punto final.

                                                                (Aforismos del libro OFICIO DE CALLAR)



 

martes, 5 de mayo de 2026

CUOTA COMPLETA

Biblioteca Liyuan
Li Xiaodong
Arquitectura Viva

 

 

CUOTA COMPLETA

 

   Con la cuota completa de palabras escritas, el quehacer lector quiso un día crear una biblioteca de libros innecesarios. En las cercanías de un bosque acondicionaron un extenso claro de arenisca y alzaron pilares, naves y cobertizos, cuya altura ofrecía amplias posibilidades de acomodo para las estanterías. Muchos años después, el cargamento de palabras inocuas quedó reunido. El autonombrado director abrió la puerta y dispuso exilio laboral frente a una ventana, donde no había mucho sol. En los días siguientes tocó el costado de las estanterías sin que los libros alineados preguntaran qué hacían, lejos de las pupilas, sin recibir entre murmullos la severidad de cualquier juicio. El silencio era una sensación única y distinta que concedía confianza a las ruinas de tinta de sus contenidos. Sobre la mugre del futuro, el ajuste perfecto en lo invisible era también una forma de loable memoria y permanencia.   

 Cuentos Diminutos




lunes, 4 de mayo de 2026

EL ARTE DE VIVIR LOS LUNES



EL ARTE DE VIVIR LOS LUNES                             

 

El arte de vivir los lunes

requiere cierta práctica y algo de teoría,

saber de estratagemas y confabulaciones

y adjetivar la prosa cotidiana

con una terca voluntad de estilo.

Incontables acechan

los peligros desde el primer café,

crecen cuando un olor

anuncia escuetamente la leche derramada,

se reproducen con duración de días laborables

y en guardia se mantienen,

tal   seguros precintos,

entre los pasajeros del tren crepuscular

que nos devuelve a casa,

al reclamo del lecho hospitalario.

El arte de vivir los lunes

sobrevive y se esconde

en vacuas reflexiones como ésta:

nada es eterno, salvo un lunes.

 

                      JOSÉ LUIS MORANTE

                      (De Población activa, 1994)