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| Después de la alegría Fotografía de Adela Sánchez Santana |
viernes, 17 de abril de 2026
GRATITUD (Apuntes del diario)
jueves, 16 de abril de 2026
OFICIO DE CALLAR
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| Oficio de callar José Luis Morante Mahalta Ediciones Ciudad Real, 2026 HOJAS NUEVAS |
Bajo el limo, en las honduras de la ambigüedad, la superpoblación de anfibios.
El silencio mantiene una precintada fuerza de convicción. Sabe quién responde cuando nadie llama.
Cuando los hechos mueren percibimos el rastro compensatorio: las nubes volanderas de efectos secundarios.
Pertenezco al tropel inconfundible de los solitarios. En mí, la vocación de ignorancia. El nada sé de quienes no saben.
Tras la decepción, los deseos internos alquilan emplazamientos periféricos, esperan días de niebla para volver al centro.
miércoles, 15 de abril de 2026
MÓNICA PICOREL. FUI UN ÁRBOL EN UN BALCÓN MINÚSCULO
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| Fui un árbol en un balcón minúsculo Mónica Picorel Ediciones Baile del Sol, Colección Poesía Tenerife, Islas Canarias, 2026 |
EL PESO DEL
AIRE
También la cita de portada de Misael Ruiz elude la placidez del dogma para insistir en el nomadismo existencial de quien no dispone de caminos hechos sino que afronta un estar de búsqueda e inquietud, una dubitación de raíz metafísica, plasmada después en el poema: “Vivimos entre escombros / una belleza esquiva / nos acompaña hasta el final”.
Mónica Picorel organiza el libro en tres tramos lectores, de los cuales, el primero es el más extenso. Emprende ruta con una dicción cálida, empeñada en evocar un tiempo áureo, que muestra un interlocutor cercano, dispuesto a compartir un jugoso patrimonio de metáforas plásticas: “Volvías a casa / entre tus manos un majal / la plata del mundo palpitante / abrías la puerta y caían plumas / volvías al hogar como el buen padre / que aprende la hiel del animal sorprendido”. La textura intimista de los versos transporta a otras coordenadas espaciales, donde el decir se desprende de vivencias intactas del imaginario, captadas en escenarios atemporales, como la infancia. El poema sugiere acciones. Alguien está. Alguien, también, convierte la contemplación en una forma especial de ruptura de la normalidad. Estar transforma el hábito en plenitud: “Mi don es ser /aunque no sea la misma y sea todas y ninguna / aunque huela como huelen algunas casas que se vacían a escondidas”.
La realidad se transforma en un ámbito de levitación. Los elementos se abandonan en un vuelo onírico, capaz de medir el peso del aire. El yo pierde la precisión de la forma para diluir rasgos y adentrarse en un paisaje de plenitud y ensimismamiento, ajeno, volátil, que mira hacia adentro. La voz figurativa del poema se viste de emociones y sentimientos para fortalecer su resonancia con asociaciones de impacto y de una fuerte carga sensorial.
El poema breve busca lo esencial, a veces suena con la contundencia del aforismo: “Te he llamado hasta que la noche / ha dejado a mis pies / la mortaja de tu nombre”. Pero no pretende propagar certezas sino vaciar un espacio, contraer la existencia en unos pocos trazos indefinidos que se imponen al silencio de los otros. Otras veces, la semántica del poema adquiere una intensa fuerza absorta en el deseo, mostrando un cálido erotismo: “Aquí dos cuerpos con ambición de piedra angular / y acude el deseo con su traje oceánico / es la voluntad de la carne ser solo carne”.
Un adjetivo exótico “Marcescente”, que procede del vocabulario botánico, sirve de título a los textos agrupados en la segunda sección. El significado se refiere a fragmentos agostados que, tras secarse, permanecen estáticos, formando parte del vegetal. También la cita de la Premio Nobel Louise Glück plantea esa relación cómplice de sujeto y mudez floral. Mónica Picorel asienta en el poema una genealogía personal que muestra su andar de puntillas por lo permanente. Todo es perecedero, ajeno a cualquier verdad absoluta, leve y callado como el vuelo de un pájaro. Alrededor se acumulan estampas de una realidad evanescente, que no tienen un enunciado argumental. Son mínimas intuiciones. Muestras de vida, pálpitos que se hacen ocaso o renacen, sin mostrar su verdadera naturaleza.
También el amor y el deseo se funden para habitar la caligrafía versal con una presencia fuerte, ajena al verbo enunciativo, como si la idea se resistiera a ser causa directa del lenguaje que explica el mundo desde la lógica.
No hay un hilo conductor que avance y se retraiga hasta una conclusión final. El poema se expande sin rutas lógicas. Busca formulaciones ajenas al periplo del sujeto. Simplemente habla o se calla. Está, respira, duerme. Se renueva o escucha al silencio y su fuerza de convicción y pone en el mantel una voz audible, un poco de extrañeza.
“El falso fruto” compone un apartado final en el que persiste la composición breve, tras una cita de Mark Strand sobre la identidad. No somos quien pensamos. La existencia es molde en construcción, la azarosa impostura de hacer habitaciones al paso. Alguien cerca respira un estar triste, que dibuja hormigas en los dedos y la nada hace del frío un corazón de invierno. De igual modo, el yo lírico recrea una convivencia que ofrece y pone arder, que guarda lo vivido en la memoria como si fuera un sueño eventual, que alguien dejó un día entre los oscuros posos del café.
Lo metaliterario toma asiento en los versos, no para esbozar teóricas solemnes, sino para que el lenguaje orbite en torno a la extrañeza. El poema se hace contraluz del cuerpo, fragmenta el frío, busca fallas donde ocultar el sentido: “Que la palabra que callo me defienda / que sea en la pérdida / que dignifique esta casa / este cajón para los días sin manzanas / este vórtice para tanto peaje / que sea hebra que me ate al ausente…”. De nuevo las imágenes cristalizan en los pliegues del poema, buscan un espacio expresivo que oculta su sentido, que indaga dónde radica la belleza y qué mantiene su arquitectura efímera, la justa medida del silencio que emboza las palabras. Lejos del enunciado autobiográfico y con un aditamento retórico pleno de imágenes, la poesía de Mónica Picorel explora registros meditativos y fragmentarios; pregunta dónde hay nieve y gelidez y frío que se hace calor entre las manos, exacta dimensión de la palabra que no se dice.
martes, 14 de abril de 2026
PASEO POR RIVAS (EL YO SIN NADIE)
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| Bajo la realidad Fotografía de Dreamstime |
SALIR AL DÍA
Apuntes del diario
lunes, 13 de abril de 2026
PAPEL MOJADO (VARIACIONES SOBRE UNA POÉTICA)
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| Librería El Aleph (Calle Ferraz, Madrid, con el editor Juan José Martín Ramos) |
Lo nada significativo, ese rastro cuajado de belleza.
domingo, 12 de abril de 2026
UN RARO COMÚN
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| Invitación al laberinto Fotografía de Javier Cabañero Valencia |
CONFINAMIENTO
Es un raro común; construye en cada casa un laberinto.
Los mejores aforismos carecen de punto final.
Su cabeza tiene un hueco dispuesto, por si alguna vez encuentra inteligencia.
Los monosílabos propenden a la discursividad temática.
Suele arropar sus mensajes con la vaga bruma de la
sinceridad.
(Pisadas)
sábado, 11 de abril de 2026
CRÍTICA CON GUANTES DE BOXEO
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| Golpes bajos Archivo digital FREEPICK |
CRÍTICA CON GUANTES DE BOXEO
No entiendo la pretensión de algunos lectores que exigen a la crítica que use, en su ejercicio, guantes de boxeo. No entiendo la aversión por el juicio reflexivo y cordial. Parece que el tono prudente, que ejercita la benevolencia y elude descalificaciones, es solo un exceso de amiguismo, un muestrario de subordinación, una invitación a la mentira. Según ellos, solo son veraces las reseñas que crean efectos secundarios, aquellas que golpean con resentimiento la piel formal, las vísceras argumentales o los recursos ortográficos…Hay que ser un crítico de pelea, de los que disparan con el colt del teclado y luego soplan sobre el suplemento calándose el sombrero de la suficiencia. Así que para el futuro debo ser “Menos Morante y más García”.
viernes, 10 de abril de 2026
142 REVISTA CULTURAL, Nº 29, ABRIL, MAYO, JUNIO, 2026
Rasgo central de la publicación es el abanico de entrevistas. En él afloran diálogos con Antonio García López sobre los personajes de la Dana, Rosa Rius Gatell, acerca de los ensayos de Montaigne, Jordi Panyella, quien revisa el caso abierto de Salvador Puig Antich. Además, Carmen Sánchez Gijón explora la presencia de filósofas silenciadas en el pensamiento español, la escritora mexicana Laura Baeza comparte claves de su taller literario, Mercedes Serna actualiza la obra de Sor Juana Inés de la Cruz y Joan Vines diserta sobre la genialidad creativa del músico Joan Sebastian Bach. Por último, en clave policial, Miguel Ángel González explora los asentamientos e itinerarios de la mafia siciliana en España.
Retornan las colaboraciones habituales de Aitor Francos, Mauricio Wiesenthal, Mario Satz, Ara de Haro, Ernesto Pérez Zúñiga, Antonio Sánchez Millán y Anna Miralles. En páginas centrales la poesía camina con paso firme, a través de una entrevista al poeta y traductor Eduardo Moga, a cargo de Lola Irún, y selectas composiciones de Marga Mayordomo y Alberto Pellegatta.
Pido disculpas, si esta vez hablo de mí porque cierro senda en el espacio poético rememorando las peripecias de la antología Re-regeneración (Valparaíso, 2016), en el artículo "La poesía del Siglo XXI. Asientos reservados". Anuncio de paso que me incorporo a la redacción de la revista como colaborador permanente. Un honor y una inmensa alegría que agradezco a todo el equipo de este hermoso proyecto cultural y en especial a sus directores Paco González Fuentes y Ferran González.
jueves, 9 de abril de 2026
UN LUGAR LUMINOSO
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| Salón de lectura |
LA VOZ SAPIENCIAL DEL AFORISMO
No hay que confundir el aforismo con un género didáctico,
empañado en convencer con la solvencia de una fórmula matemática. Casi siempre
calla. Su criterio de verdad es lo que omite.
La ausencia de una codificación monolítica añade diversidad a su compleja estructura expresiva y confirma una significativa paradoja: menos es más.
En su desarrollo en el tiempo, son palpables la popularización del género y un ahora pletórico que fija la alianza entre razón y sentimiento con solidez definitiva.
Prefiero el aforismo confidencial. El que propone un diálogo con la intimidad del individuo y es cauce revelador de una conciencia. El aforismo es la distancia justa entre el pensamiento y las cosas.
En los ambientes literarios de los años años cincuenta se hizo fuerte una polémica sobre la naturaleza de la poesía. Vicente Aleixandre defendía que la poesía era comunicación y Carlos Barral aseveraba que la poesía era conocimiento. Conciliador el aforismo es comunicación y conocimiento.
miércoles, 8 de abril de 2026
JORNADA LABORAL
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| Mesa de trabajo |
JORNADA LABORAL
Nunca hay excepciones. Cuando
habla consigo se miente a cada instante. Confinado en esa actitud, el reloj insomne le obliga a un inacabable fingimiento, empeñado en demostrar que se cree a sí mismo. Su cuerpo se resiente. Sobrelleva un gravoso
cansancio. Desempeña a diario una doble jornada laboral.
(De Cuentos
diminutos)
martes, 7 de abril de 2026
NUBE
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| Nubes algodonosas René Magritte |
el pacto con mi sed adormecida.
Al abrir la mañana,
nada pido, por tanto;
tal vez el mapa blanco de una nube
que dibuje al descuido su textura,
la letra detenida de una niñez ingrávida.
sea vuelo que no duerme el cansancio,
secreto fugitivo
que recorre el azul estepario;
lluvia fértil saliendo de la noche
para poner de nuevo
entre los párpados
un temblor auroral,
la claridad pujante del comienzo.
domingo, 5 de abril de 2026
PAISAJES MENTALES
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| Navadijos, Sierra de Gredos Fotografía de Adela Sánchez Santana |
AFORISMOS PARA UNA JOVEN POETA
A menudo la vida carece de sentido, es abstracta y compleja. La literatura no.
Considera cada libro como un ejercicio de aprendizaje.
Todo escritor soporta el previsible anclaje de la lectura.
La realidad tiene signos secretos.
Bajo
la gota fría, el trazado del sendero se diluyó. Rumbo incierto.
Amo las noches de doble fondo, en las que caben vigilia y sueño.
Esa manía de la memoria de revisar apuntes atrasados.
Siempre que concluyo un libro, firma la escritura discreta del aprendizaje.
La verdad no es un área reservada para soledades ariscas.
Cuando avanzo hacia ti te desvaneces.
Consumo la relación incierta del autista y su temporada en el invierno.
Un porte sólido. De fantasma.
Cuando tenía veinte años, Jaime Gil de Biedma no era un
poeta cualquiera. Era el poeta.
La biblioteca, ese amplio gremio de deudas contraídas.
Crepúsculo, aleteo, sopor, engarce, azul… palabras con reputación asentada.
Los malos poemas tosen; tienen respiración errática.
Una página: conspiración entre sustantivos comunes, verbos fríos y adjetivos ecuánimes.
Ya no recuerdo; el final de una biografía deja sitio para mucho olvido.
José Luis Morante
sábado, 4 de abril de 2026
LARVA
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| Mutaciones Fotografía de Archivo general de internet |
LARVA
De cuando en cuando abre los ojos en la sombra y exige claridad, esa ilusión etérea de las cosas que muestran pujanza, tacto firme y cercanía.
La luz, acurrucada, nunca acude. Resiste. Deja lejos su cáscara vacía. Tiene miedo, también.
viernes, 3 de abril de 2026
EPITAFIOS DE NINGUNA PARTE
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| Disgregación Archivo general de internet |
la muerte no reconoce
ninguna otra verdad.
Sobre mí prosigue su labor
la luna quieta.
Carezco de otra luz.
y la serenidad de este paisaje
que no sabe quien fui.
Miro sin comprender
y reclamo razones para estar en la nada.
No hay respuestas;
la pureza del aire
habita el desamparo.
pero las formas se han desvanecido
en el escaso jugo de una tierra estéril.
Estoy con otras sombras y nos une
la mansa convivencia,
el aire de familia
de los que nada piden al futuro.
un recorrido de memoria y sueño
que convierte al que fui
en terco pasajero de otra ruta
que ya no identifico.
El pasado se puebla
de restos arqueológicos.
con vocación de sima.
A tientas me desplazo
sin que se marquen huellas
ni dejen una imagen
los lugares de paso.
Nada sucede aquí;
nada sucede.
Después de todo,
cobijo la pereza.
En el silencio, nadie;
un estar sin contornos que tantea
y mide con desgana
el transcurrir del tiempo.
de un dédalo de calles
y paisajes extraños
tras un rastro invisible.
Prosigue la deriva;
es terca voluntad
que empuja hacia otra parte.
En un tiempo sin tiempo,
ensordecido,
busco un lugar
para empezar de nuevo.
un triste empeño en seguir hablando
cuando se consumió
mi turno de palabra.
jueves, 2 de abril de 2026
ARQUITECTURAS VERBALES
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| Duración (Sierra de Gredos, Arquitectura popular, Navadijos, Ávila) Fotografía de Adela Sánchez Santana |
Nacido en El Bohodón,
Ávila, en 1956, José Luis Morante ha escrito una decena de poemarios,
recopilados en las antologías Mapa de
ruta (2010), Pulsaciones (2017) y
Ahora que es tarde (2020), con
reconocimientos como el Premio Luis
Cernuda, el Internacional de Poesía San Juan de la Cruz, o el Premio Hermanos
Argensola.
Entre sus entregas en prosa están el diario Reencuentros, el libro de entrevistas Palabras adentro y Protagonistas y secundarios, selección de artículos y reseñas. Ha preparado las ediciones Arquitecturas de la memoria, de Joan Margarit, Ropa de calle, de Luis García Montero, e Hilo de oro, de Eloy Sánchez Rosillo; también prologó libros de Luis Felipe Comendador, Herme G. Donis, Javier Sánchez Menéndez y Karmelo C. Iribarren. Ha publicado los volúmenes de aforismos Mejores días (2009) y Motivos personales (2015), la edición de Aforismos e ideas líricas (2018) de Juan Ramón Jiménez y la antología 11 Aforistas a contrapié (2020). Su último libro de aforismos ha sido publicado por la editorial Mahalta en abril de 2026. A Oficio de callar pertenecen los siguientes aforismos
OFICIO DE CALLAR
El puño cerrado de quien corta rosas.
miércoles, 1 de abril de 2026
EPIFANÍA
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| Ternura Fotografía de Adela Sánchez Santana |
la pulcritud se aplica en dar textura y forma
al poema feliz.
Es palabra con alas que despierta
el hilo en el ovillo
de los sueños.
anuda pies en la belleza
y remoza pequeños propósitos baldíos
pues no contiene lastre
y conoce remedios
contra el cerco de cualquier decepción.
asordina la angustia
y no marchita pasos
en la tierra de nadie
del chantaje afectivo.
que tenga la avidez
salina de lo intenso
y disloque en el aire
toda asepsia expresiva.
Que soporte la ley
gravitatoria y se mantenga
sobre la cuerda frágil de sí mismo,
como un don disponible
que sostiene el azul
y todo empieza.
hecho gesto final,
guardar los extravíos
bajo el techo solar
de la esperanza.
lunes, 30 de marzo de 2026
EN CLAVE AUTOBIOGRÁFICA
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| José Luis Morante (El Bohodón, Ávila, 1956) Retrato digital Cortesía de César Rodríguez de Sepúlveda |
con la televisión en blanco y negro.
La realidad mermada,
cobró lustre ficticio entre las vísceras
del dichoso artilugio.
Retraído el asombro,
poco tiempo después holló la luna
el ballet pintoresco del primer astronauta.
La guerra de Vietnam sembró de rojo
el miedo del monzón;
la tristeza alargó su cinta métrica
con inborrables signos,
y el niño que yo fui cruzó la calle
para desvanecerse.
que aventara las ramas
con una floración de duermevelas,
devanaron los años
una quietud insomne,
repleta de tareas.
Nada sobra al olvido.
la dudosa verdad de vuelo corto
y ahora lo vivido es polvareda
que se oculta detrás.
La nada vuelve.
soy un mapa menguante
enclavado en la espera.
Ya no quedan preguntas perentorias.
El futuro es de otros.
domingo, 29 de marzo de 2026
DESDOBLAMIENTOS
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| René Magritte |
EL TIEMPO SIN VOZ
PARADOJAS
He tenido un sueño muy extraño. Todo alrededor era un extenso espacio de silencio, un tiempo sin voz. Alzo los ojos y allí están mis carencias dinámicas y orondas, repletas de vida, con el mismo entusiasmo de siempre. Sí, soy yo, no hay duda.
Cuánto “no sé” en las respuestas de algunas amistades en retirada.
Me reconoció por la voz y me abrazó con fuerza, pero había perdido su entusiasmo vital. No sé por qué me pidió perdón mientras me comentaba que durante años había vivido en él un estúpido de oficio, con una intensa vida laboral. Me dejó en las manos una inquietud desconcertante que tardaré tiempo en enfriar.
Qué pronto se hace hábito el trastorno crónico.
Los impostores de identidades digitales se detectan de inmediato, como los falsos lectores que han leído todas las novelas de Borges.
Se preocupa tan poco de mí que
siempre contesta con lugares comunes. Actos reflejos que significan lo mismo si
viajo a Madrid o a Tokio. Pero su actitud no pasa inadvertida; percibo que para
mí hace muchos meses que es invisible y solo escribe libros sin palabras.
El tiempo moldea en mí un perfil de isla ártica.
(Anotaciones del diario)
sábado, 28 de marzo de 2026
BOSQUE ADENTRO
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| Un claro en el bosque Archivo fotográfico de internet |
AFORISMOS CON RAÍZ
viernes, 27 de marzo de 2026
ALERGIA
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| Adán y Eva en el Paraíso Pinacoteca, Museo del Prado de Madrid |
ALERGIA
El reptil aprovecha el encuentro para elogiar la buena cualidad de aperitivo con panes y peces que tienen las raíces, los pequeños roedores y algunos gusanos de las hendiduras. El perfil de la hermosa muchacha asiente, pero sus hábitos alimenticios se han emancipado y dan la espalda al consejo.
La soberbia solitaria de dios aprieta los puños sin rendirse. No entiende el absentismo laboral de la serpiente y, acostumbrado a estar solo, tampoco soporta el sedentarismo remansado de Adán y Eva. Cada mediodía tiene un final idéntico; la expulsión suspendida nada enciende, es ahora una pavesa inmóvil.
jueves, 26 de marzo de 2026
LA SEMILLA
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| Mañana fotográfico de internet Dreamstime |
hay un rumor en curso,
donde pliega sus alas el prodigio.
En él escarban
futuro las raíces
y vislumbran los troncos
tercas ramas
que buscan en el aire
el golpe sostenido de la luz.
reflujo de estaciones
y sombras anegando
un tragaluz con pájaros.
suelo adentro,
en la semilla insiste
el pulso cardinal de otra semilla.
miércoles, 25 de marzo de 2026
INTERROGATORIO
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| Conversaciones sin voz Archivo digital Freepick |
CASO CERRADO
-¿Edad?
-No sé desde qué año mi madre sospechó que esta minúscula existencia tendría algún futuro…
Calla y suspira. Cierra otra vez los ojos. La nueva pregunta tarda en abrirse paso. Cuando llega, arrastra sílabas inaudibles…
-Tampoco hay datos de tu vida laboral.
-No los hay, claro, es inexistente aunque, de cuando en cuando, el pensamiento urgía a inventar recorridos en la calle, al encuentro de un futuro oficio. No llegó nunca. Después me detenía en cualquier parque, esperando que la voluntad durmiese contraída.
Agacha la cabeza y entreabre la boca humedecida. Se acerca un poco al empujar la voz:
-¿Sabes la fecha del suicidio?
Las palabras, a oscuras, responden por mí:
-Morí hace poco, cuando prescindí de la ingrata tarea de respirar; todavía escucho los restos náufragos de una conversación al otro lado. Las dudas gotean sin enigmas ni claves. En torno a mí, una página blanca sin tipografía ni extrañeza. Soy un caso cerrado.
martes, 24 de marzo de 2026
ATARDECER EN EL NILO
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| El oro del crepúsculo (Egipto, navegación por el Nilo, marzo de 2026) Fotografía de Adela Sánchez santana |
ATARDECER SOBRE EL NILO
lunes, 23 de marzo de 2026
FRANCISCO JOSÉ MARTÍNEZ MORÁN. CUADERNO DEL QUE CALLA
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| Cuaderno del que calla Francisco José Martínez Morán La Garúa Editorial / Poesía Santa Coloma de Gramenet, Barcelona, 2026 |
EN NOMBRE DEL SILENCIO
Hablaba al comienzo del texto del carácter paradójico del título y explico brevemente mi consideración. El cuaderno es una herramienta de trabajo en la que el escritor reúne apuntes al paso y organiza la materia verbal; es, por tanto, el umbral de la palabra; una despierta vocación de memoria que se opone a la sílaba quebrada del que calla. Desde esa pauta y con una hermosa dedicatoria a la poeta Marina Casado, compañera sentimental y autora del breve texto de contraportada, se compilan ochenta y siete poemas breves, organizados en cinco secciones: “De un cuaderno sin luz”, “Parafernalia”, “De un cuaderno sin frutos”, “De un cuaderno cerrado” y “Tumbado”; todos con trazos meditativos de despojamiento y desnudez.
El poema inaugural del apartado “Cuaderno del que calla” emparenta con el vislumbre lacónico del aforismo: “Terminará la luz / y no te habrá bastado.” Ese afán de definir el poema con la soledad habitable y el carácter íntimo del pensamiento moldean los versos con mínimos recursos. La voz, limpia y precisa, derrama transparencia. Es lenta y premiosa. Se adentra en las lindes de la noche hasta sentir el tacto de lo perdido, el frío de un cielo desmembrado. Sabe que el despertar supone aceptar la quiebra que conforma la perspectiva del yo poético: “Cuanto te gustaría que lo roto / ya no formase parte de quien eres, / que no fuera tu sangre y tu osamenta, / que no constituyese / el único sentido de tus años”.
El tono introspectivo de las composiciones hace del tiempo y sus certidumbres uno de sus vectores básicos. Los textos moldean soledad, ratifican sensaciones de hondura, asumen la caducidad, liberan sombras. Buscan respuestas, a través de la escritura, que hagan más habitable la casa, que aligeren la presión ominosa del pasado y diluyan la banalidad de quien percibe los puntos de cruce del entorno. Como si la representación hubiera concluido, toca bajar el telón, asumir las exactas dimensiones del teatro y abandonar las tablas para buscar sitio en otra parte: “vuelvo porque ya me he marchado para siempre”.
Lo cotidiano forjó usos habituales. En torno a las cuerdas de sujeción del atardecer pende una monotonía hecha quietud, de la que conviene liberarse. Este afán se recoge en el segundo apartado, “Parafernalia”. Hay que recuperar la sensación de ser otro y estrenar un vacío en el que ya no este cobijado un pasado común, repleto de incisiones y recuerdos. Promesas e ilusiones conspiraron para ser Ícaro y habitar la caída, el error y el desengaño. Para ascender por los peldaños de un futuro imprevisible en el que no estarán los pasos del nosotros. ´Solo serán compañeros de viaje la “despresencia” y el olvido.
Llega un tiempo de hastío y queda entre las manos, como enuncia el título del tercer apartado, la austera caligrafía de “Un cuaderno sin frutos”. Se impone, como tercos garabatos infantiles, la plenitud cansada de lo frágil. Los espejos resguardan quejas. Son apuntes de una realidad testimonial y objetiva que habla de soledad y carencia, de la triste penumbra del pasillo sin nadie. Todo el apartado amplifica con sus breves trazos la sensación de naufragio, ese dejarse arrastrar por un oleaje que no deposita en ninguna playa. Solo perduran algunas emociones como escueta terapia contra la conciencia de la ruina. Todo parece conspirar alrededor. El yo se hace refugio de sí mismo.
El apartado “De un cuaderno cerrado” atestigua un camino de vuelta. Otra vez el paso encuentra norte, una presencia firme que tiende la mano a la esperanza. La noche deja sitio al tacto rosado de la primera luz, aunque todavía perduren indicios de frustración y desconcierto, las reiteradas versiones de una misma decepción. Una orfandad cercana a la que conviene poner distancia, para que suene en el transitar de la mañana el rumor de la brisa que tiembla entre las ramas.
La composición final de “Tumbado” reúne, con ritmo entrecortado, las huellas del yo frente a sí mismo: “Yo estoy tumbado / y así seguiré”. La quietud parece un horizonte estable y monocromo. Todo está en pausa. Espera, mientras el tiempo se desliza con vocación de ausencia. La realidad es un extraño hueco inhabitable.
domingo, 22 de marzo de 2026
REGRESO
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| Cosecha |
REGRESO A RIVAS
jueves, 12 de marzo de 2026
LECTURA PERSONAL DE OFICIO DE CALLAR
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| Oficio de callar José Luis Morante Mahalta Ediciones Colección Axiales, nº 3 Ciudad Real, 2026 |
CARTOGRAFÍA DE LA MADUREZ
Envejecí de golpe y cayeron las piedras
OSWALDO FLORES
Quien recorra los aforismos de Oficio de callar percibirá que esta recopilación de breverías se apoya en unos pocos núcleos de fuerza. Recalca la concepción existencial del yo pensante; muestra vínculos con el discurso de viva voz del tipo humano que protagoniza el andar biográfico. No hay despersonalización de la trayectoria vital; cultivo la dinámica continua de un aprendizaje que ha superado esa confrontación romántica entre escritura y vida. La identidad no es una aleación momentánea. Tampoco es un sendero lineal la expansión hacia el otro de la convivencia social.
Desde el título, los aforismos cobijan una ironía sutil que desaloja certezas fósiles e inamovibles; escribí con la tranquila caligrafía de la madurez, en un intervalo temporal de grandes cambios sociales. En ese marco buscó sitio una mirada que tiende a la introspección. Quité sentimentalismo, fracturas afectivas y acepté que la amistad tiene una naturaleza efímera y tiende a diluirse en el tiempo.
Me gusta pensar que el tipo humano que habita en mis aforismos se inserta en un paisaje cultural; forma parte de una tradición de valores que debe perdurar frente a la degradación. Abundan las reflexiones que sondean la cualidad ética de la escritura. El escritor está inserto en un marco histórico y sus enunciados definen un paréntesis cronológico convulso; adquieren, por ello, el carácter de una representación.
Toda ontología personal supone un deslizamiento de onda variable. En esta superficie de abarcable diversidad el motivo amoroso constituye un núcleo central. El amor es un cristal- transparente o con niebla- que deja a descubierto el lenguaje contradictorio de la realidad. Entre la plenitud y la ausencia han ido escribiéndose textos cortos de una introspección que tiende a la solitaria quietud de la edad madura, a su carácter intimista y simbólico. Ellos ponen materia a un ideario estético que no es sino un puñado de certezas con límites difusos. Mis aforismos hablan de mí; son textos domésticos, si los dejo en la calle vuelven solos a casa. Buscan sitio en el lugar de siempre, ese rincón llamado yo.


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