miércoles, 14 de abril de 2021

DESDOBLAMIENTO

A solas
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

  

DESDOBLAMIENTO

 

   Desde la rendija de luz del primer día, el miedo estuvo en él, como una raíz oculta. Para soportar las pesarosas huellas de aquella sombra aprendió a llevar una doble vida. El desdoblamiento tranquilizaba su ánimo y abría un horizonte de esperanza. Aprendió a ocultarse en la segunda existencia. El miedo era indiferente a todo lo que no fuera su versión original.

(De Cuentos diminutos)





 

 

martes, 13 de abril de 2021

JOSÉ IVÁN SUÁREZ. PROTOCOLO REBELDE.

Protocolo rebelde
José Iván Suárez
Prólogo de León Molina
Versátiles Editorial
Colección Avanti
La Antilla, Huelva, 2020

 

PRIMEROS PASOS


    Cada poemario traza una confluencia de interpretaciones que alienta la indagación en busca de una pluralidad de sentidos. Este principio se cumple todavía con más rigor cuando el poeta hace suyo el lema de Pessoa de que la poesía no es una ambición sino una manera de estar solo, lejos de la estridencia del grupo y de las veleidades de los cenáculos literarios. El quehacer lírico de José Iván Suárez (Elche de la Sierra, Albacete, 1980) suma hasta la fecha las entregas Escondites de la Ausencia (2002), Gnomon (2008), Próximamente Pan (2010) y Egoclasta (2015).  Son títulos que reflejan el quehacer particular de un autor a trasmano, lejos de las contingencias prescindibles del etiquetado de moda. Así lo ratifica el poeta, aforista y antólogo León Molina en el prólogo de Protocolo rebelde, una entrega definida con hermosa síntesis reiterativa como “un viaje de la esperanza a la esperanza –o a su búsqueda anhelante- pasando por la larga trituradora de esperanzas de la humanidad, un encontronazo con la historia y desde esa historia una reflexión emocionante y emocionada de la doble cara moral del ser humano en el decurso de las civilizaciones.”
   José Iván Suárez, a la hora de abordar la escritura, deja como enganche lector una nota previa en la que contextualiza el semblante plural del sujeto poético. Se trata de dar voz a ese yo colectivo que tantea en el devenir histórico y que ya es memoria ancestral, ese afán de buscar un lugar propio, capaz de convertir el incesante nomadismo en raíz sedentaria. Esta etapa auroral conforma los poemas del apartado  “Alumbramiento”. Sobre la transparencia del aire a campo abierto, el quehacer laborioso de la cueva y esa lucha desigual de la supervivencia del hombre a solas, que afila su destino frente a dioses lejanos y enigmáticos: “Porque siempre fuimos uterinos y titánicos, / un embrión con mucha memoria. / Vinimos al mundo para ser asombro y sobrevivir, / soñando desde el primer aliento de vida”.
   Las palabras recorren el largo despertar del ser social, sus labores y días, esos enigmas del asombro de la luz, la convivencia, el agua transparente y el sexo. El sujeto percibe un entorno complejo que muestra conexiones abiertas y requiere una voluntad hecha destino y fortaleza. Esa sensación de amanecida perdura en el tramo central “Una fuente de sangre”. En los poemas que conforman este largo relato existencial afloran distintas experiencias de hondo significado; la escritura nace de la necesidad de preservar los pasos ateridos de la memoria, los primeros pasos de un caminante que acaso no sabe todavía donde tiene sus coordenadas la estación final y hace de la incertidumbre conocimiento y experiencia. El entrelazado vivencial está hecho de un sustrato diverso y conjetural: “…como vulgares motas / distraídas por los vientos, / somos tan chicos y vulnerables / tan pequeños y sin defensa alguna, / minúsculos peatones que caminamos / hacia ninguna parte”. Somos estelas de fragilidad y vacío, de soledad y ausencia. José Iván Suárez describe con hermosa sequedad aforística la condición transitoria: ”Nacimos porque se quebró la rama por el peso del pájaro”.  También en la sección “Catarsis cuántica” prevalece la caligrafía de incertidumbre y ensimismamiento de quien busca desentrañar el misterio de lo real. La amanecida solicita en cada percepción esa mezcla de fe y paciencia para asistir al liviano despertar de la luz en la que el yo se reconoce como una voluntad superviviente, que cobija en alguna grieta la esperanza. Así leemos en el poema XI: “Nunca derrotados ni compungidos / ni conspicuos ni apocados / solo confluyentes, confiados solo / y convertidos, solo raíces / en constante construcción”.
  La sección homónima “Protocolo rebelde” cierra el libro con una larga composición cuajada de imágenes, unidas por el afán de airear belleza en materiales de apariencia herrumbrosa y gastada. En esa tarea, la conciencia en vela multiplica percepciones y extravíos, se hace interrogación que borra respuestas, o busca en el vacío la senda compartida del destino común, como quien explora el trazado de una raíz subterránea e inadvertida que sostiene el árbol.
  Protocolo rebelde es el rastreo de una memoria asentada en el tiempo. Poesía donde las palabras traducen la larga marcha del persistir y la capacidad de resistencia frente a las convulsiones del tiempo. En el encuentro con la palabra poética de José Iván Suárez emergen también los enlaces entre el ser singular y el forjado común que cobija la tribu; el nosotros donde lo social se hace sustancia para sembrar, en el surco abierto de la intemperie, un hilo de esperanza.
 
JOSÉ LUIS MORANTE

 
 
 

  

lunes, 12 de abril de 2021

CONSTRUCCIÓN DEL YO

Espera


 

CONSTRUCCIÓN DEL YO

El oficio oscuro del día

MANUEL ÁLVAREZ ORTEGA
 
Cuánto ridículo abarca la vista fragmentaria del yo.
 
Habla de sí mismo con solvencia insólita, como si conociese  de corrido la estructura nómada de las corrientes marinas, la temperatura interior de un volcán activo o la disolución exacta de la bruma.
 
Con la edad, el yo es un edificio de renta antigua; hay grietas visibles y parte de su estructura se ha venido abajo.
 
Esa publicidad monolítica del espejo; nunca cesa de anunciarse a sí mismo.
 
Suponía que era el único habitante de la galaxia, una identidad previa a Adán y Eva.
 
A diario hay que buscar al yo un estacionamiento subterráneo.

(De  Pelear a la contra)






domingo, 11 de abril de 2021

EN FAMILIA

En la comisaría
Imagen
de
Internet

 

EN FAMILIA

 

  En casa no nos gusta incomodar a nadie, señor comisario. Las cosas, como son. No hay más indicios, pero todos buscábamos algo. Mi madre buscó siempre el sosiego en la farmacia; mi padre en la mudez de un cigarrillo, convencido de que el cansancio y el frío están en las palabras, pero son otra cosa; mi hermana, cuando niña, en el reclinatorio de la ermita y después en la esquina más rentable del polígono sur. Yo que no busqué nada, encontré un libro y en él sigo.
  Vivimos juntos el abuso feliz de sentirse en familia. Repare usted, señor comisario, que en nuestra casa los sueños nunca dieron ningún paso.  

(Del libro Cuentos diminutos)



viernes, 9 de abril de 2021

YOLANDA CORELL ALMUZARA. DESDE DENTRO

Desde dentro
Yolanda Corell Almuzara
Prólogo de Fernando Sarría
Tregolam Editorial
Madrid, 2021


 DESTELLOS DE VIDA


   El discurso lírico no tiene una fecha de amanecida programada. Un día, inadvertido, muestra su fluir alborotado con incuestionable claridad y las palabras entregan sus frutos verbales y maduros al sol. Así nace Desde dentro, primera aurora de Yolanda Correll Almuzara. La poeta, frente a la habitual voz omnisciente del apunte biográfico, se mira en el espejo para ofrecer un emotivo autorretrato, donde se percibe el entorno familiar como un espacio intimista, expuesto ante la claridad del día “para sacar fuera lo que siento dentro”. La copiosa lluvia de dedicatorias refuerza la semántica emotiva del trabajo que cuenta con un pórtico del poeta aragonés Fernando Sarría. La introducción reflexiva resalta el nítido periplo existencial que dejan los poemas y la manera natural de conformar el discurrir de lo cotidiano como entrelazado de sentimientos  y emociones, esos vínculos tendidos que prolongan la identidad del yo.
   El apartado de arranque ”De la vida y otras soledades” caligrafía un mapa expresivo en torno a la condición temporalista de la existencia.  Con gratitud, el yo poético muestra la importancia esencial que tienen las hijas al construir un refugio que es continuo tránsito de luces y sombras. Esa inestabilidad necesita la mirada limpia y luminosa de quienes hacen de la casa un latido coral para el sentir de la conciencia. La escritura de  “Alas de mariposa” hace del estar meditativo un símbolo de fragilidad en la búsqueda: “Más allá de lo invisible / quizás soy / el último sueño”. De esta mirada ante la realidad vivida, que siempre se muestra efímera y transitoria, se nutren muchas composiciones del apartado “De la vida y otras soledades”. Pero la umbría se hace pronto habitable mediodía, cuando los pliegues de la memoria preservan los elementos más singulares del paisaje; por ejemplo el mar, con el que la poeta mantienen un intercambio relacional muy fértil. Desde esos murmullos de plenitud  se hace el tiempo amanecida y canto, estar conforme de quien “Solo quiero ser / una sílaba perdida / posada en cualquier verso / de un poema”.  
   El trayecto poético de la sección de cierre “Del amor el deseo” se empapa de esos destellos de vida del deseo y de la celebración del cuerpo; la presencia del ser amado acrecienta sensaciones que quedan incrustadas en el inventario sentimental. La naturaleza del erotismo se define como territorio germinal. El yo lírico acoge en su conciencia el cálido temblor del deseo. Leemos en el poema “Sed de ti”: “Las mareas de tu vientre / me han dejado desnuda. / Solo soy agua / desembocando en tu pecho. / Sedienta de ti”. El amor entonces, en la intensidad del lenguaje, se hace plenitud y destino;  una senda de entrega que marca los instantes y la piel. El impulso sexual dicta latidos y añade a la caligrafía tanteante del poema la quemazón del deseo cumplido: “El alma se abre, se despliega / convertida en nota y pentagrama, / sinfonía que tú inventas e interpretas”.
   Yolanda Corell Almuzara establece como estrategia versal de su epifanía Desde dentro el poema breve. Propicia un esfuerzo creador despojado y directo, para que las  palabras encierren en su semántica la pulsión temporal del entorno biográfico. Este enfoque nos muestra la encrucijada visible de un diario íntimo, cuyas anotaciones compusieran un estar hecho de indagación e instante. De ese propósito enunciador llega un discurso conversacional vibrante de vida, pleno de símbolos, que abre camino al núcleo sentimental del ser humano, hecho reflexión y aporte emotivo. El amor, más allá del tiempo y sus contrastes, el discurrir crepuscular de la vida y sus adecuadas circunstancias, que son motas de polvo entre los dedos, los recuerdos fechados en las resmas de la evocación, o la conciencia de temporalidad que teje su epitelio entre las cosas son líneas principales. Voces del poema que llegan con la dicción precisa y musical de lo necesario, con ese afán intacto de buscar un margen a la verdad de ser.


JOSÉ LUIS MORANTE



jueves, 8 de abril de 2021

PARADOJAS

Exploraciones
Imagen
de
Internet

 

PARADOJAS


Aforismos: ilusiones momentáneas

JAVIER SÁNCHEZ MENÉNDEZ


Oigo mejor cuando calla la voz y habla el silencio.

Esa pericia artesanal de la ceguera al moldear rostros de sombras.

Nunca me concedo cita previa para hablar conmigo.

En el corazón del cínico la cortesía de dar la palmadita para reservarse el abrazo.

La cálida intensidad de los inviernos hace germinar las semillas del lenguaje.

Desazón existencial: un pensamiento sin ideas.

Qué larga tradición cobija al pensador adánico.

Las nubes están llenas de claves herméticas.

En la humildad de los días laborables, la contingencia apocalíptica.

Su pluralidad afectiva exigía la acción directa. Compró un gato, dos cactus y una acuarela.

Un explorador que sigue el caudal del río desde la orilla.


(Aforismos inéditos)



miércoles, 7 de abril de 2021

JOSÉ ANTONIO OLMEDO LÓPEZ-AMOR. EL PÁJARO A LA RAMA.

El pájaro a la rama
Conciencia del tiempo  tiempo de la consciencia
en la poesía de Ricardo Bellveser (1977-2020)
José Antonio Olmedo López-Amor
Olé Libros, Selección del editor
Valencia, 2020 
 

LECTURA DE RICARDO BELLVESER


   Coeditor de la revista Crátera, José Antonio Olmedo López-Amor mantiene un incansable impulso creador. Diversifica voluntad en una entrelazada red de géneros: poesía, novela, ensayo, aforismo y ediciones críticas, aunque se escora, de forma clara hacia el quehacer lírico, como poeta de largo trayecto,  que amanece con Luces de antimonio (2011) y deja como última entrega Actos sucesivos (2020). Completa su perfil con análisis críticos y colaboraciones en prestigiosas revistas como Turia, Quimera y Revista de Letras.
  La entrega El pájaro a la rama. Conciencia del tiempo y tiempo de la consciencia en la poesía de Ricardo Bellveser (1977-2020) integra, con atractiva disposición formal, que suma bibliografía, diálogos, galería de imágenes y un animoso inventario de afectos, una compacta visión diacrónica, que define el corpus total de Bellveser y completa un marco contextual donde nació.
  Como recuerda María Zambrano en el paratexto: “El arte parece ser el empeño por descifrar o perseguir la huella dejada por una forma perdida de existencia”. El cauce argumental recorre más de cuatro décadas de creación personal, enlazando el transitar histórico y la visión concreta del hablante biográfico. Nacido en Valencia en 1947 y con una amplia formación universitaria con licenciaturas en Periodismo, Ciencias de la Información y Filología Hispánica, el alba del poeta Ricardo Bellveser irrumpe en la generación del 70. Es una promoción definida por la pulsión culturalista y la reflexión metapoética, aunque fuera menos rupturista que lo supuesto por el gregarismo crítico. Interesa, eso sí, percibir este ideario estético en Valencia como una década renovadora, en la que aparece el quehacer editorial de Hontanar, las revistas literarias Múrice, Proís y la colección de cuadernos de poesía Lindes, de cuyo grupo fundacional formó parte Ricardo Bellveser, quien vive con intensidad el clima lírico del momento y publica la antología Un siglo de poesía en Valencia (1975). 
  El ensayo sugiere una polifonía que aglutina claves transversales. Entre ellas destaca la mediterraneidad, no como tópico localista, sino como rasgo que hace posible la aleación entre individuo, paisaje e impresión. La voz del poeta da la palabra también a un activista de una polémica que sonó con fuerza en los años noventa, la poesía de la diferencia, un frente estético manifiestamente crítico con la tendencia dominante, la llamada “Poesía de la experiencia”. Bellveser define aquella trinchera estética como “Un sentimiento literario heterodoxo y moral que anunciaba el fin de una estética dominante de poetas clónicos.”; en suma, una defensa del lugar propio, frente a actitudes y grupos de poder literario que contaban con el beneplácito mayoritario de los lectores y de las instituciones públicas.
  La obra completa de Bellveser, entre 1977 y 1993, se integra en el volumen La memoria simétrica, editado por Huerga y Fierro, con prólogo de Pedro J. de la Peña. El libro abriría un cambio de ciclo, como se percibe en su antología más reciente El sueño de la funambulista (2018). El ensayista aborda el impacto de cada entrega, como tesela sumativa en el mosaico completo, desde el culturalismo de la ópera prima Cuerpo a cuerpo (1977); y evoca las pautas marcadas por los materiales recogidos en la celebrada antología La memoria simétrica (1993). Arranca con De profundis, casi en el cierre de siglo, un nuevo enfoque lírico, más turbador y vivencial, que prosigue en Julia en julio, obra donde resalta esa amalgama de vocación estética, emoción y memoria. Ya en 2002 aparece El agua del abedul, un hito en el trayecto por su estrato simbólico y su densa pulsión emocional.
   La voz poemática establece sedentario refugio en la madurez. La conciencia verbal unifica temas perennes de la poesía universal: la textura erosiva de los sentimientos, la finitud temporalista del ser o el contacto del yo con el entorno natural y la otredad en la experiencia vital. Son estelas abiertas por Fragilidad de las heridas, Las cenizas del nido, Jardines, Primavera de la noche y la última entrega, hasta el momento,  Estanterías vacías (2020).
   La ubicación geográfica y vital del poeta hace que se analice con minuciosa cadencia el tejido cultural valenciano y sus activos básicos, con un prolijo conocimiento de proyectos, revistas y eventos culturales en activo; pero nos parece de mayor interés para el lector común el análisis de la cosmovisión que aporta una coherencia ética y estética a lo largo de su trayectoria. Al respecto, resultan clarificadores los diálogos con el poeta que clarifican el ambiente epocal, las estrategias de taller, los distintos relieves de la vocación literaria y los juicios y certezas que cimentan el perfil propio.
   El volumen se completa con la bibliografía completa y el inventario crítico que ha originado, junto al material documental que conforman un selecto epistolario y un nutrido abanico de fotografías. Sirve de coda un  epílogo de afectos en el que están, entre otros Guillermo Carnero, Jaime Siles, Rafael Soler y José María Álvarez.
   El pájaro a la rama, un título que mantiene los ecos de Octavio Paz, define con plena nitidez la personal manera de entender el hecho literario de Ricardo Bellveser. Muestra una indagación en el tiempo, ordenada en un contexto histórico donde respira la diversidad de la poesía española en los últimos cuarenta años. Es también el homenaje de admiración y afecto de un poeta joven que se mira en el espejo de la madurez para hacer del conocimiento y la voluntad espacios habitables. Para que la poesía preserve el temblor del asombro, esa luz que jamás se repliega y que sigue alerta, también cuando no estamos.
 
JOSÉ LUIS MORANTE 




martes, 6 de abril de 2021

TRANSICIONES (Apuntes del diario)

Regreso
(Palacio de Cristal, Parque del Retiro)
Madrid, 2021
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

TRANSICIONES
 
 
En el Retiro caminamos sin prisa, sustituyendo al pensador por el paseante para percibir la superficie sosegada del lago, la quietud de una estatua con vida, el violín que suena con el abrazo ronco del violonchelo. Instantes. Transiciones del ánimo.

Ese detestable turismo de borrachera, vociferante, violento y fisiológico, que agrieta la noche de Madrid, no representa a ningún país. No es francés, ni alemán, ni belga, ni pertenece al pijerío estudiantil hispano. La bobería asocial es apátrida por naturaleza. 
 
A diario mantengo el cívico disfraz de la esperanza. Han sido meses de mucho trabajo y este mes, donde el libro es elemento esencial, dejará sitio a dos nuevas entregas personales y a dos estudios con otros autores. Una excelente cosecha que merece celebración con los amigos. Cada libro no es más que una actitud de asombro frente a lo contingente.
 
Permanecen los garabatos del encuentro, esa profundidad de la grieta que separa el deseo del ideal.
 
Si ves un resplandor descarta el endiosamiento. Una vela no es una estrella.
 
Signos de alegría frente al ordenador. Tras días en casa, vencido y desarmado por la neurótica saturación de lo doméstico, otra vez la buhardilla adquiere su apariencia natural. Ya están los libros en su sitio, he colocado en otros estantes los que nunca releo y he reciclado la poesía que ha envejecido mal y que ahora me mira con ojos de extrañeza.
 
Regresos; la vida es un reguero de ceniza; pero hay que preservar el sentimiento de positivismo también con esas amistades que duran mientras somos útiles.
 
(Apuntes del diario)
 
 
 


lunes, 5 de abril de 2021

HUELLAS

Más cerca
Imagen
de
Alena Paulus


 

HUELLAS
 
 
En el aire, mis dedos
exploran cavidades y palabras,
los hilos de rendijas interiores.
Cobra fuerza en su tacto
la sequedad estéril del silencio
y asciende, inadvertido,
un deshielo de voces,
un puente levadizo
que se aleja del frío y nos pronuncia.
 
En el aire, mis dedos
descubren los pigmentos,
la textura de gema,
el pulso vivo
cuando estiro la mano, toco fondo,
y me quedo a vivir en el poema.

                (De Nadar en seco)


 

sábado, 3 de abril de 2021

MIGUEL CATALÁN. EN ESTADO DE GRACIA

En estado de gracia
Miguel Catalán
Editorial Verbum
Colección Narrativa
La Poveda, Arganda del Rey, Madrid, 2021

 

ITINERARIOS DE TINTA

 

   La dimensión literaria de Miguel Catalán (Valencia,1958-2019), Doctor en Filosofía, docente universitario, ensayista, colaborador de prensa y autor de una abundante cosecha lacónica compilada en el volumen Suma breve, dejó inéditos quehaceres del taller que María Picazo, pareja sentimental, colaboradora necesaria y eficaz expresión de continuidad, conduce con tesón a los campos abiertos de la lectura. Así sucede con la novela En estado de gracia, integrada en el catálogo de Narrativa de Editorial Verbum, el molde que da forma, sin fracturas, a varias entregas de Miguel Catalán.
   Como si la consecución de la felicidad fuera meta final y sedentario viaje existencial que deposita en la inactividad de la ataraxia, el novelista deja como pórtico de En estado de gracia una cita especulativa del aforista esloveno Zarko Petan: “¿Sobre qué podría escribir un escritor feliz?”
    La mano autorial opta por el verbo directo de la primera persona para ofrecer la historia de una vocación literaria, la del joven Teo Barbosa, cuyo detonante apresurado es la febril lectura de El jugador, de F. Dostoyevski. Tan vehemente tarea necesita el refrendo del experto, en este caso Don Armando Copero, orondo profesor de Literatura, quien tiene un nítido aire de familia con la humanidad desparramada de Lezama Lima. Esa pulsión de búsqueda de horizontes literarios de Mateo Barbosa, prolífico retrato de cualidades personales, tiene un aplicado testigo, Ramón Borrego Chamorro, convertido en voz narrativa y enfermo también del virus creativo. El desengañado profesor no tarda en poner a la sombra la infección literaria de Barbosa porque defiende que el fermento de la página escrita es la experiencia vital con su cúmulo de erosiones, derrumbes y pérdidas, un patrimonio desconocido para quien dispone de una prolija cosecha de dones innatos y de un paraíso familiar que protege su estar diario. Don Armando profetiza que solo desde los sillares del fracaso nace la letra fuerte, la que perdura como el sol de medianoche; y son muchos los referentes culturales citados, que iluminan con luz firme la teoría.
   Miguel Catalán opta por pluralizar el enfoque narrativo y cede pronto la palabra a Teo Barbosa; este viaje interior al pensar de Teo permite aprehender su perspectiva vital, esa ausencia de zonas de sombra que ha propiciado una vida fácil, aparentemente insulsa, como si su cadencia no experimentara distorsiones. Por tanto, si la escritura es compensación, solo es posible la obra de arte en biografías castigadas por la intemperie. Y no es el caso de Barbosa, dado a la elitista comodidad, con puerta abierta a la satisfacción del deseo y con el apoyo de Ramón Borrego que, de nuevo toma la palabra, para seguir buscando menesterosos y desabridos como Cervantes, Quevedo, Góngora, rescatados de la historia por la erudición memoriosa del profesor Ropero.
   El humor florece fuerte cuando ambos jóvenes intentan modificar la genética de sus destinos. Barbosa, rico y malcriado, aspira a la desgracias y Borrego, gañán superviviente de la barbarie paterna y pueblerina, está obsesionado por formar parte de un estamento social más solvente, capaz de enmendar una realidad desapacible. Y en esta paradoja, Miguel Catalán nos deja instantáneas vitales de carácter, que provocan de inmediato un cálido disfrute lector.
   En la contundente bonanza de Teo no hay ángulos oscuros. La felicidad abre las manos con activa complacencia y sin intemperies de límites difusos y de cimentación movediza. El aprendiz de autor personifica una sonada paradoja existencial: es feliz y eso le frustra porque supone, como escribiera Antón Chéjov, en cita rescatada por Miguel Catalán que “el descontento consigo mismo constituye un elemento básico del verdadero talento”. Si la semilla de la creación son los surcos abiertos por el fracaso, las estrategias de Teo y Ramón acabarán alzando dos trincheras opuestas. Eso da pie a protagonizar escenas hilarantes, contradictorias, que son enunciados representativos de sus aspiraciones juveniles.
   La veta narrativa de Miguel Catalán ha sido considerada como un vector secundario, frente al magno trayecto de Seudología o la ajustada partitura de los aforismos de Suma breve. La ficción En estado de gracia descubre en su estructura lineal la autonomía de un excelente narrador. Catalán es un aplicado moldeador de caracteres. Con atenta inspiración, completa un hilo argumental de gran riqueza, salpicado de carga erudita y dispuesto al contraste vital entre dos personajes unidos por la amistad y el afán de la escritura. La novela En estado de gracia ilumina la travesía ficcional de un escritor múltiple. En ella aflora la voluntad dispuesta de quien sabe que escribir no es una vocación sino una reflexión objetiva sobre el compromiso literario y su estética, esa perseverancia para llegar a tierra firme cuando no hay suelo.

JOSÉ LUIS MORANTE

viernes, 2 de abril de 2021

CONVERSACIÓN A SOLAS


 

UNA CONVERSACIÓN A SOLAS

Me gusta hablarle a la pared,
 es el único oyente que jamás me contradice

OSCAR WILDE 
 
Soso, serio y formal; el lema del candidato socialista a la Comunidad Autónoma de Madrid, más que una apelación al voto, parece la pudorosa solicitud de un seminarista de ejercicios espirituales o el catálogo abreviado de humildad, pacifismo y trabajo de un pretendiente amish.

Nada sé del personaje mediático del momento y de esa venta de visceralidad afectiva que alienta a diario la cadena televisiva más solicitada del país. Pero el acoso sexual, los malos tratos y la violencia de género son actitudes tan repulsivas que, más que primeros planos visuales y fárragos verbales de tertulia alcohólica, merecen juicios rápidos, condenas efectivas e inmediatas y alejamientos ecuatoriales del salvaje de turno.

Vuelvo a la escritura de Anne Carson y tampoco esta vez fue un encuentro sedentario. Muchos significados quedan fuera de alcance. Están llenos de puntos ciegos, pero mis interpretaciones fallidas no me dejan la sensación de fracaso. Es un material sin género, duro, obsesivo, singular, que rechaza el ojo frío de la disección. Hay que leer sin más, contemplar un trompo que gira.
 
La esperanza de entender también afecta al pie quebrado de lo diario, cuyos componentes nunca resuelven la contradicción, esa simultaneidad de amargo y dulce, de sensaciones de frío y de la color que pueblan el mapa de las emociones.
 
Buena parte de los aforismos que leo últimamente son pálidas virutas de taller, frases sueltas que fuera del contexto adquieren un sentido difuso. Aunque de cuando en cuando salte el destello capaz de iluminar un pensamiento.
 
Los afectos de mi nieto Asier llenan la casa a diario; son esos sonidos claros de la ternura que se abren a la realidad o dan voz a los sueños. Con ellos, oigo secreta música, una partitura de felicidad en los hilos del tiempo.
 
(Apuntes del diario)
 

 

jueves, 1 de abril de 2021

miércoles, 31 de marzo de 2021

LUIS ESCAVY. OTRA NOCHE EN EL MUNDO

Otra noche en el mundo
Luis Escavy
Ediciones Sonámbulos
Colección Macasar
Granada, 2021

LOS OJOS DEL PRESENTE


 
   Al repasar la nota bibliográfica de Luis Escavy (Murcia, 1994), Graduado en Filología Clásica por la Universidad de Murcia y profesor de Latín y Griego en un instituto, es inevitable recordar la estela que han abierto en la poesía contemporánea paisanos suyos como Eloy Sánchez Rosillo, José María Álvarez y Dionisia García. Su magisterio encuentra en el ahora continuidad con amanecidas literarias como la de Luis Escavy, que ha dejado composiciones en revistas Maremágnum, Anáfora o Estación Poesía y ha sido reciente finalista del Premio Adonais en su 74 edición con el libro que ahora Sonámbulos acerca a los lectores, con fotografía de portada de Carmen García Moreno.
   La hermosa edición de Otra noche en el mundo nos muestra un poemario de estructura dual que integra treinta y tres composiciones breves. Tras la cita de Juan Bautista Beltrán, comienza senda el apartado de título paradójico “El orden de las ruinas", donde el yo poético establece una imagen de cercanía, dispuesta al enunciado dialogal, con un lenguaje aplicado en la fiel descripción de la  puesta en escena. La existencia tiene trazos de sosegada representación, marcada por el hábito y la rutina, en la que conviven realidad y aspiraciones. Aplicado en ese quehacer, el poema ofrece una propuesta de sentido que nunca se cierra en sí misma y que obliga al personaje poético a una inacabada interrogación sobre la razón de ser. No es tiempo de héroes ni de la implosiva beligerancia de la épica, sino de afrontar un devenir de vuelo bajo que hace de la realidad un espacio habitable y un ejercicio de coherencia y dignidad. Cada cuerpo es una estela en el tiempo, una historia y una biografía singular que encuentra ruinas y espacios por hacer.
   La presencia de los elementos del paisaje suscita una clara indagación introspectiva, llena de símbolos y claves existenciales. Así sucede en el poema “Segóbriga” en el que la nívea silueta de una iglesia, casi fuera de lugar entre los restos arqueológicos romanos, alza en el horizonte su inadvertida profesión de fe; o en la composición “Una foto de familia”, donde el transitar alumbra un ejercicio de evocación y destino, de aguantar a pie firme “la pólvora del tiempo”. El conocimiento de nuestra textura existencial descubre, sin patetismo, la verdad: la vida es desvivir, un caminar umbrío hacia el nunca lejano otoño de las sombras.
  El poeta, frente al conformismo de lo diario, recurre a los escenarios de la desolación para convertirlos en grietas de la memoria. De ellos nacen las lecciones de la historia, como en el poema “Visita a Teufelsberg”, donde sobrevive semioculta la infamia nazi bajo una geografía asolada, o  los restos de alguna promoción urbanística del desarrollismo, que ahora luce su varada osamenta de fragmentos rotos, como constata el poema “Arquitectura fantasma en el Mar menor”.
  Luis Escavy titula el segundo apartado “Vigilar el fuego”; desde el poema discurre el agua del tiempo, esa fuerza apelativa de la sed haciendo de la necesidad un registro de transparencia. Si el pasado resiste como un incansable laborar de cambios, es preciso preservar la raíz, fortalecer esos actos que mantienen viva una voluntad menesterosa, en busca de sitio para la riqueza fértil de la transcendencia. La fe cobija, como cobija el amor, hilo argumental de “Aline para dos”. Quien escribe recorre un legado literario, que se hace visible en la traducción, cuando pone salida al callejón del idioma con la pericia de José María Micó, o con la propia voluntad de llenar un texto de claridad: “Traducir. Llevar al otro lado: / ser solo el mensajero que en la noche / con la única antorcha del sentido / ofrece un nuevo mundo a la palabra”.  Junto al poso cultural del apartado persiste el intimismo reflexivo, construido de dudas e incertidumbres, que alumbra composiciones como “Los domingos”, o “Confiado de lluvia”, dedicado a Guillermo Marco Remón, otra voz emergente del Premio Adonais, o el apunte evocativo de “Biografía”.
    Otra noche en el mundo de Luis Escavy es una valiosa salida a descubierta. Pone el foco sobre una retina indagatoria en torno al transitar, aparentemente anodino, de lo cotidiano. En sus textos, la poesía se convierte en forma de conocimiento, en disposición a explorar el callado misterio del ahora. Y lo hace con una dicción limpia, de percepción temporalista. El pensar poético de Luis Escavy es renovación y mediodía, una alegría que alza vuelo con el paso incansable de la juventud.

JOSÉ LUIS MORANTE



martes, 30 de marzo de 2021

EN EL CHARCO

Boca abajo
de
internet

 

EN EL CHARCO

 

   Mientras camina despacio, bajo el paraguas,  recuerda que de niña buscaba charcos para saltar sobre su transparencia. En su cara se dibuja una sonrisa. Sigue sumando pasos distraída y vislumbra un círculo de agua en medio de la calle. En su oquedad contiene un mundo boca abajo de plenas sensaciones. Apenas duda mientras pliega el paraguas y lo deja dormir sobre la acera. Ensaya un primer salto, y otro y otro, antes de que le falte el aliento… Entre las punzadas de humedad  del pecho asmático se siente renacida.
   Recoge el paraguas y ya no lo abre. En la tarea del regreso no sabe cómo justificar ante el personal del geriátrico los zapatos mojados. Otra vez sonríe. Da igual si las excusas recuerdan oscuros callejones sin salida. De niña, también creía en el final feliz.  

(De Cuentos diminutos)


lunes, 29 de marzo de 2021

SUSANA BENET. FALSA PRIMAVERA

Falsa primavera
Susana Benet
Libros Canto y Cuento
Colección de Poesía
Jerez de la Frontera, 2021

  

FRESCA LUZ


   El cauce lírico de Susana Benet (Valencia, 1950) mantiene un sosegado fluir en voz alta, con amanecidas como Faro del Bosque, Lluvia menuda, Huellas de escarabajo, La Durmiente, La enredadera, Grillos y luna y Don de la noche. Son estaciones de un trayecto que expande delicada sensibilidad, acercamiento contemplativo al entorno natural, una forma expresiva que tiende las manos al propósito comunicativo, y un sustrato intimista de indagaciones reflexivas. En suma, las pulsaciones de una conciencia lúcida, atentas al vitalismo misterioso de cada momento, como si el poema fuese también una manera tensional de aprender lo secreto desde la imaginación y el lenguaje.  
   La hermosa colección de poesía que coordina José Mateos acoge, en este tiempo pandémico, la entrega Falsa primavera, cuyo epígrafe acrecienta una leve estela de desconcierto y espejismo en el carácter auroral de la estación, nunca exenta de un estar transitorio. Como es sabido, las citas encierran en sí mismas claves lectoras y predisponen al recorrido verbal. Susana Benet ha seleccionado un elenco diverso, Eloy Sánchez Rosillo, Jane Kenyon y Li Qingzhao, aunque conectado al percibir el entorno como un patrimonio sensitivo y dispuesto para la implicación sentimental.  
   En la poesía de Susana Benet la percepción mantiene un ritmo lento, de elaborada cercanía a los elementos del paisaje, siempre proclives a la trabazón entre mirada y reflexión especulativa. Lo mínimo es evocación y sugerencia, una propuesta interpretativa. Leemos en el poema de apertura “Flor púrpura”: “Tan pequeña y humilde, y sin embargo, / al fondo del abismo, el poderoso mar, / tendiéndose a sus pies, / con su elevado canto la acompaña”.
   Es inevitable asociar el taller literario de la autora con el cultivo de formas breves como haikus y  tankas, registros expresivos en los que Susana Benet es reconocido enclave esencial. En Falsa primavera de nuevo disfrutamos del cálido impacto de los esquemas japoneses y sus coordenadas indagatorias. De inmediato hallamos el devenir del tanka “Un año más / la flor de Pascua, el gato. / Pero esta vez / un espacio vacío, / el aire de una ausencia”; o la leve textura de estos haikus: “Motas de polvo. / Una brizna de luz / enciende el aire”, “Regreso a casa. / El color de la hiedra / ya no es el mismo”; “Mientras las riego / cabecean las hojas, / agradecidas”. También lo cotidiano se hace núcleo referencial del pensamiento estético que busca la profundidad matérica de lo elemental en una evocadora sugerencia. Siempre desde el despojamiento y la contención, las palabras desvelan el misterio de esa verdad sencilla que impulsa lo diario: “Pero no existe nada que no sea / una mínima parte de otro rostro / armónico, total, inabarcable”.
   En el proceso cognitivo del sujeto verbal, la mirada desempeña un papel básico. Percibir enlaza apertura y claridad, un entrelazado de quehaceres activos que se recoge en leves apuntes visuales, donde buscan el permanecer de las mutaciones, los pasos de un discurrir cambiante. Los días regalan fugaces pertenencias, mientras siguen caminando hacia adelante. Lo recuerda el poema “Mirada”: “Absurdo frenesí / que impulsa nuestros ojos / a girar y girar / en caprichosa danza, / mientras la mente absorta / se adentra en un profundo / vacío sin figuras”.
   Las hermosas instantáneas focalizan también la ausencia y nos dejan la callada presencia de José Luis Parra, íntima amistad de la escritora, que ha rescatado su poemario póstumo La hora del jardín. La meditación elegíaca “Humo” se adentra en el recuerdo y recupera los emotivos trazos de las tardes comunes: “No estás aquí, tan solo  queda / una delgada sombra / al lado de la mesa donde tú / antaño te sentabas”.  
   Los poemas de Falsa primavera son chispazos de luz fresca. Dan voz al pensamiento de un estar solitario, sacudido por ese vaivén de ráfagas heladas y esperanzas, que busca amparo a los altibajos existenciales en el interior de las palabras. Y lo hace a través de un lenguaje confidencial, introspectivo, atento a esos enlaces entre lo previsible y lo extraordinario que aprende las cosas desde dentro. Una primavera que se tiende al sol para aguardar el tiempo de los frutos.

JOSÉ LUIS MORANTE


domingo, 28 de marzo de 2021

PASOS EN LA DISPERSIÓN

Dsencuentros
Imagen
del Archivo general de internet


PASOS EN LA DISPERSIÓN
 

Firme conciencia del extrañamiento; soy un desertor, suelo vivir al margen de mí mismo.

Encontrar en primavera un trébol de cuatro hojas en un acto de justicia poética.

Es tan reservado que ni en los análisis médicos se muestran sus constantes vitales.

En los solares baldíos de la autoedición cabe cualquier cosa.

Hay días en los que no sé si me apoyo en la cornisa o en el vacío. 

Riega con lejía las volutas estéticas del presente.

(Aforismos dispersos)


sábado, 27 de marzo de 2021

OJOS SIN FONDO

Espectador
Archivo general
de internet


 

OJOS SIN FONDO
 
Todo se precipita en un ojo sin fondo
 
OCTAVIO PAZ
 
   Se desplegó la luz entre la noche inmóvil y me desperté. La inocua claridad mostró un espacio todavía sin nadie. Indeciso, comencé el día buscándome.
 
(De Cuentos diminutos)


viernes, 26 de marzo de 2021

DESDE LA CRÍTICA

Mi Arcadia desolada
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

DESDE LA CRÍTICA

 
   Estamos en obras en casa. Y eso condiciona mi trabajo lector de forma abrumadora. Solo dispongo de un mínimo rincón, mientras que libros y enseres se congregan por todas partes, solapando la calma diaria. Por eso he vuelto a meditar durante horas sobre el papel del crítico esa tarea a destajo que sustituye una lectura por otra en un mínimo intervalo temporal.
  Recuerdo que durante cuatro décadas formó parte de mi tarea docente la valoración del aprovechamiento académico de los alumnos. Así crecían, con aire de objetividad y sentencia, los largos inventarios de notas, ese trajín de sobresalientes jerárquicos, notables a celebrar, bienes equitativos, suficientes raspones e insuficientes, con pasaporte de regreso en septiembre.   
   Más humilde, el ejercicio crítico dedica su fuerza expresiva a dar cuenta pública del gusto lector. Nace así la opinión impresionista, que trasmite las sensaciones personales y el diálogo interno con los libros, o la crítica académica, más minuciosa en los rastreos, empeñada en explorar la arquitectura literaria al completo con su inventario de recalificaciones urbanísticas, materiales de derribo, andamios, grúas y poleas.
   Tras el encuentro pautado con el libro, queda por dar forma a la crítica valorativa que tiene algo de voluntad testamentaria y trébol de cuatro hojas; por eso merma tanto su práctica en mi blog "Puentes de papel"; porque me parece un tanto cáustico establecer líneas divisorias entre si y no. Nunca lo pasé bien dividiendo a mis alumnos entre aptos y no aptos. Y no quiero sentir esa conmoción en la poesía… Prefiero hablar de impresiones lectoras y de los buenos libros que me gustan. Dejo que sus páginas campen sosegadas. Y procuro eludir la respuesta callada de la decepción sobre los libros que no me gustaron, porque no debo herir a nadie que no sea capaz de ser exigente consigo mismo y hace pasar por literatura lo que es un simple abrazo de vocales y consonantes, con la benevolencia de la autoedición o de alguna editorial complaciente. La reflexión literaria pretende expresar mis vivencias de lector satisfecho. Lo demás es silencio. 

José Luis Morante

  

jueves, 25 de marzo de 2021

SANTOS DOMÍNGUEZ RAMOS. REGULACIÓN DEL SUEÑO

Regulación del sueño
Santos Domínguez Ramos
XXIII Premio de Poesía Flor de Jara
Colección Poesía Diputación de Cáceres
Cáceres, 2021 


 

CARTOGRAFÍA DEL TIEMPO


   La personalidad literaria de Santos Domínguez Ramos (Cáceres, 1955) es sinónimo de agudeza crítica. El extremeño mantiene en el tiempo la condición de lector imprescindible del disperso panorama poético contemporáneo, con una sólida independencia de criterio. Pero es la poesía la que sirve de columna vertebral a su largo trayecto. El cauce lírico comienza a principios de los años noventa con Pórtico de la memoria y mantiene un pulso activo que integra más de veinte entregas. Sus poemarios proyectan una voz directa, asentada en la tradición,  con un fuerte acento coloquial que identifica en el ejercicio literario la textura sentimental del sujeto poético y las maneras de mirar un entorno en conflicto que exige interpretación y condiciona el recorrido existencial.
  La última labor poética de Santos Domínguez Ramos se integra en el libro Regulación del sueño, que obtuvo el Premio de Poesía Flor de Jara, convocado por la Diputación de Cáceres. El poemario abre su mirar con “Un sitio indiferente”, una composición que postula una reflexión crepuscular. El afán de mantenerse en vela frente a las sensaciones cotidianas requiere distanciarse de cualquier implicación intimista. El poema prólogo parece un aviso para caminantes y prepara la senda de la sección inicial “Canta una voz sin tiempo”; todos estamos marcados por lo transitorio. Somos la estela de ceniza que aventará el olvido, así que conviene no olvidar que “Ninguna voz es la tuya”, como escribió Antonio Machado.
  En los poemas emerge una escritura incisiva, de búsqueda. Tras un largo viaje introspectivo, hace un balance de ese sustrato de sombras que deja el decurso temporal. Habitamos una realidad el andén, alzada con materiales humildes. Vivir es ir sumando pasos y propósitos, muchas veces baldíos. El lector percibirá en la sección algunos referentes culturales que funcionan como detonantes argumentales. Así sucede en el poema “Nocturno del laberinto”, que integra dos monólogos dramáticos en boca de Asterión y Teseo; dos soledades abocadas al laberinto que hablan a solas de su estar existencial. El poso cultural se percibe también en poemas como “El templo vacío” y “Pompeya, 25 de agosto, año 79”, cuyos enfoques se acercan a un mayor objetivismo narrativo. Pero el apartado se desenvuelve con notable diversidad y en él se dibujan exploraciones verbales que conceden sitio a la evocación, el quehacer del artista o la plenitud oferente del paisaje, con poemas tan hermosos como “La lengua de las piedras”. En el segundo bloque de poemas “Desde un lugar opaco” los textos conforman un largo soliloquio fragmentado en el que se recorre un viaje circular desde lo oscuro. La nostalgia mantiene con luz la sustancia volátil de los sueños y el hueco de la ausencia que contiene los días lejanos que busca un refugio contra el tiempo.
   Aparece en los poemas de Regulación del sueño, última salida del quehacer escritural, un verso reflexivo, con frecuencia impregnado de imágenes oníricas, que recuerda el cambiante transcurso de la memoria y asume, con entereza, la condición temporal de la existencia. La poesía de Santos Domínguez Ramos busca en el sueño esa vigilia fértil que crece desde dentro para definir anotaciones vivenciales, sendas que se afirman como instantes varados para oír el silencio.



miércoles, 24 de marzo de 2021

DESENLACE

Conversación
Archivo 
de internet

DESENLACE

Nadie es responsable de ser y aún menos de ser lo que es.
 
EMILE CIORAN

     La claridad del día hizo ostensible el desenlace. Inane y serio, advertí en el espejo del  discurrir diario la catástrofe: soy el exacto epicentro del vacío. Nadie detrás. 

(De Cuentos diminutos)

 

 

 


lunes, 22 de marzo de 2021

EN LA BOCA DEL TÚNEL

Claridad
Imagen
de 
internet


 EN LA BOCA DEL TÚNEL

 

Se  despeña a diario por el precipicio de las palabras.
 
Tiene una tangible sensibilidad de cactus.
 
Imita el absurdo con el talento de un epígono aplicado
 
En los días malos, nunca me niego el saludo.
 
Nos une todavía una raíz en vuelo.
 
En el amanecer se clarifica la escasa reputación del futuro.
 
Todo muy claro, dijo, y se adentró en el túnel.

(Aforismos laborables)


 

domingo, 21 de marzo de 2021

DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA (Epílogo)

Joan Margarit
(Librería Alberti, Madrid, 2018)
Fotografía
de
Javier Caballero Valencia



 AL AMPARO DE LAS PALABRAS

   "A la poesía le ha correspondido ejercer la nostalgia por aquella edad de oro en una infinita tentativa para recuperar el sentido y la fuerza de las palabras. La poesía no trataría pues de la construcción de espacios de la lengua que no hayan existido nunca, sino que en el milagro probabilístico de un poema se encontraría la reproducción de un orden perdido".

Joan Margarit

Epílogo, del libro Edad roja (1995)   

sábado, 20 de marzo de 2021

CON ÁNIMO INESTABLE (ENTREVISTA)

José Luis Morante
(Rivas Vaciamadrid, invierno de 2021)
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia 

 

CON ÁNIMO INESTABLE 

(Entrevista a JOSÉ LUIS MORANTE)

 Por Ana Rojas

 Con un itinerario plural que suma poesía, crítica y aforismos, José Luis Morante (Ávila, 1956) deja en las entradas del blog el ánimo inestable de la creación. El resultado es una propuesta que varía casi a diario.

 Tanta actividad… ¿No se cansa?

 JLM.- Sí, el cansancio adolece de sobrepeso; la literatura es un laberinto sin lindes. En ese afán, me acuesto pronto y esas primeras horas del sueño son esenciales para recuperar fuerzas y ánimos; después me despierto con las primera claridad, madrugo, empiezo la tarea y de nuevo al despedirse el día siento los genes de un hombre cansado que repite hábitos sin variar puntos y comas.

 En el blog “Puentes de papel” casi todos los contenidos se ven desde la poesía…

 Intento ser variado en las entradas, pero la poesía me parece el género esencial; es el que condiciona mi propio recorrido creador  y el que regula las lecturas diarias; dedico muy poco tiempo a la novela y más al ensayo crítico, aunque los libros que dejan más felicidad entre mis manos son los de poesía.

 ¿La poesía mantiene esa identidad de ser palabra en el tiempo?

 La definición de Antonio Machado no ha perdido vigencia; pero hay otros enfoques que no tienen fecha de caducidad y complementan la profundidad del poema: el compromiso, el canto elegíaco, la introspección, el yo solidario, el juego verbal, la imagen, la cata aforística…

 ¿Ser un crítico literario facilita la tarea poética personal?

Tal vez exige ser más riguroso en las entregas y evitar en lo posible la suma de libros innecesarios; es verdad que la crítica es un aula permanente; en cuanto a facilitar la tarea personal, no sabría qué decir. Acaba de salir mi antología Ahora que es tarde (1990-2020) y no he percibido ningún trato especial; es más, nombres que sentía cerca de mi trabajo crítico han recibido el libro con absoluta indiferencia, así que la perplejidad es un grifo mal cerrado, que gotea a diario.

¿Esas circunstancias han cambiado su forma de ser?

Sí, el escepticismo se incrementa y la generosidad se hace más selectiva; si ellos no están, no tiene mucho sentido que yo me detenga con la sonrisa en flor frente a su ventana.

El largo tiempo de confinamiento ¿cómo ha afectado a su tarea de escritor?

La escritura es un ejercicio de aislamiento y soledad, así que la mesa de trabajo no ha percibido el tsunami sanitario. Siguen lecturas y creación y espero que el blog continúe su particular maratón de textos: he recibido muy buenos libros y los compromisos personales se han cumplido; en pocas semanas verán la luz dos nuevos trabajos: un homenaje al cine, y una antología de aforismos.

¿Qué echa de menos en estos meses?

El elemento humano de la literatura, esa suma de abrazos, encuentros, tertulias, presentaciones, visitas a librerías y chismorreos veniales... Estar solo exige estar con los demás para no enfermar de endogamia. La razón no duerme en la reformulación ontológica del yo; cada devenir existencial no es sino un cúmulo de energía en préstamo que necesita a los otros.

¿Con ánimo inestable?

 Siempre, la incertidumbre es la verificación melancólica de nuestra caducidad y es, al mismo tiempo, un ejercicio de simetría entre lo que se inicia y lo crepuscular. De esa condición no estamos exentos nunca.

Regresar a la normalidad es...

Aceptar la presencia de un panorama insólito, para buscar después el encanto ideal de lo lejano, la continuidad de un largo viaje hacia la rutina; esa suma de gestos capturados por la costumbre que conforma la experiencia personal.

Ana Rojas

(Marzo de 2021)


viernes, 19 de marzo de 2021

RECUERDO DE MI PADRE

En mi recuerdo

 

RECUERDO DE MI PADRE

Mi padre ponderaba la eficacia
como un tesoro extraño y valiosísimo,
escondido en el vientre de la tierra.
Solía levantarse muy temprano,
con el tictac grabado en la memoria,
y dilataba, oscuro, una jornada
que concluía laso y taciturno.
Era su empeño inmune al frío o la canícula.
Por él estuve interno tantos años
con la sola misión de hacerme un hombre.
(Entendamos, un hombre de provecho,
un atinado buscador de logros).
Mas tanto esfuerzo no valió la pena.
Él no tiene conciencia del fracaso.
Descubrió en la derrota
una patria feliz, compensatoria.

                         Ahora que es tarde (La Garúa, 2020)