lunes, 18 de octubre de 2021

LA SEMILLA

Otoño
Archivo de imágenes
PixHere

 

LA SEMILLA
 
En la fragilidad de la semilla
hay un rumor en curso
donde pliega sus alas el prodigio.
En él escarban
futuro las raíces
y vislumbran los troncos
tercas ramas
que buscan en el aire
el golpe sostenido de la luz.
 
Somos en la semilla
reflujo de estaciones
y sombras anegando
un tragaluz con pájaros.
 
A resguardo, consigo,
surco adentro,
en la semilla insiste
el pulso cardinal de otra semilla.

            (De nadar en seco)


domingo, 17 de octubre de 2021

BLAS MUÑOZ PIZARRO. EL PASO DE LA LUZ

El paso de la luz
Blas Muñoz Pizarro
Ilustraciones de Pablo Santin
Prólogo de José Antonio Olmedo López-Amor
Isla negra Editores, Crátera Editores
San Juan de Puerto Rico, Catarroja, Valencia, 2021

UN CÁLIDO TEMBLOR
 

    Blas Muñoz Pizarro (Valencia, 1943) consiguió en 2012 el Premio de la Crítica Literaria Valenciana. Era el reconocimiento institucional a una dedicación poética discontinua que comienza en el intervalo novísimo con la entrega Naufragio de Narciso, volumen de poemas escritos entre 1971 y 1973. Reinicia senda en 2007, cuando agrupa composiciones, sueltas y premiadas en diferentes certámenes, en algunas panorámicas selectas. Con fértil madurez, el filólogo y profesor de latín ha ido creando un intenso corpus lírico, a resguardo de modas epocales y corrientes gregarias, seleccionado en la muestra De la luz al olvido. Antología personal (1960-2013), un mirador del largo recorrido, impulsado por la editorial Vitruvio en 2015.
  El paso de la luz amanece con un análisis categórico de José Antonio Olmedo López-Amor, poeta, aforista, crítico e impulsor de la revista Crátera. En la exploración incide en la sensibilidad lírica y en su propuesta simbólica en el uso de elementos físicos y conceptuales. Así se percibe con el  cálido temblor del sustantivo luz. Su semántica se manifiesta como apelación discursiva del cauce existencial, cuyo tono de voz, inexorablemente, desemboca en la desolación y la sombra.
   El fluir textual muestra como compañía una lectura plástica del pintor argentino Pablo Santin, quien ajusta los latidos de su pintura al discurrir versal. Las propuestas explícitas se velan para sondear el silencio expandido de la interpretación. Queda conformada una entrega a dos voces estéticas, asentadas sobre un tablero dialogal. El sondeo básico argumental es la idea de un tránsito, donde el hablante lírico mantiene su orfandad. El pensamiento aborda, con rumor intimista, ese estar a solas frente a la exterioridad. El denso cansancio que aposa lo diario en la condición humana.
   Las composiciones, junto a las incisivas propuestas visuales de Pablo Santin, tantean en la trayectoria orbital de los significados. Juntas, fertilizan un impulso vital para superar la incertidumbre que genera ese rumor de fondo que convierte el vaivén cronológico en un simple bascular, un cúmulo de pérdidas y ausencias que hacen del vacío final una restitución.
   Desde ese itinerario por la incertidumbre emerge el verbo figurativo de Blas Muñoz Pizarro, claro, límpido, teñido por ese caminar reflexivo del solitario que percibe un entorno crepuscular, no exento a veces de gelidez y frío. El intimismo aflora, no para evocar la queja por la condición transitoria del yo, sino la presencia tenaz de identidades sombras afectivas que hicieron más habitable la grisura diaria. Como si fuera un único poema fragmentado, cada verso de cierre abre la siguiente composición. Las palabras refuerzan el percibir de los elementos que no son sino reflejos especulares de la sensibilidad de quien mira. Se cuestiona el papel del hablante verbal, como enunciador de percepciones en el mirador cotidiano. Los sentimientos se apaciguan, adquieren una sosegada quietud sin imposturas, más allá de esa fuerte conciencia de finitud que atestigua que todo es invierno, un puñado de sombras y ceniza. No importa; también en ese escenario crepuscular es posible la unión de la luz con la inocencia.
  El quehacer del poema se afirma como un viaje introspectivo que genera autoconocimiento y esa labor sin tregua del viaje interior que busca respuestas en las grietas más profundas de la identidad. Lo vivido aporta al ser una pluralidad de sensaciones que también invitan al canto, a celebrar que cada ser adquiere su forma definida y su sentido, su plenitud crecida por la claridad del sentir. Hágase la luz, dice el silencio, y nace en el poema un oro nuevo de abril y primavera que destierra el invierno y viste los sentidos de irisada belleza.
   El continuo latido estacional disgrega en el azul del aire impresiones fugaces. En ellas deja su latido  una naturaleza cambiante, que expande indefiniciones y contrastes. Queda en la conciencia la oscura sensación de que no podemos comprender lo que sentimos con la sola contemplación sino con esa luz de la conciencia que habita dentro, donde conviven los huecos de la ausencia y los sedentarios residuos de la memoria. También la muerte se percibe como disolución de la realidad, capaz de germinar en el cauce meditativo un epitelio de inquietud, una dermis que vela el resplandor difuso del deseo.
   El paso de la luz, que aporta también un epílogo aclaratorio del autor sobre la contingencia escritural de los poemas, construye una intensa indagación del magma vivencial, posada sobre el discurrir sosegado del presente. En cada uno de los fragmentos líricos, definidos como intervalos mensuales, perdura un cúmulo de nada transitoria conformando la autobiografía sentimental del sujeto verbal. La cadencia versal, transparente y precisa, muestra esas circunvoluciones en las que se disipa la existencia. Nada es lo que fue; ahora es un discurrir que parece adentrarse en un terco callejón sin salida. En la luz renacida del despertar, todo adquiere la dimensión especular del recuerdo, una luz transfigurada, como escribe con sintética precisión el poeta Gregorio Muelas Bermúdez, “que se refracta en doce haces con forma de poemas encadenados". Se hace necesario el retorno a la casa encendida, esa potestad de resguardo que deja en las palabras la fuerza compartida del nosotros: “¿Quiénes somos tú y yo, si ya no somos / aquellos que aún se aman, como siempre?”. 

JOSÉ LUIS MORANTE


viernes, 15 de octubre de 2021

TRADUCCIÓN DE AFORISMOS AL RUMANO DE MÓNICA DRAGOMIRESCU

Mónica Dragomirescu

Monica Dragomirescu (1996, Vaslui, Rumanía), traductora, historiadora y museógrafa. Ha obtenido varios premios (I, II, III y menciones) en concursos nacionales de lengua española, durante la preparatoria (2011-2015). En el mismo periodo de tiempo ha recibido el diploma DELE, nivel B2, emitido por el Instituto Cervantes de España. Ha comenzado a traducir poemas, relatos, ensayos y artículos para la revista "Horizonte Literario Contemporáneo" en el 2012-2013 y novelas, poemarios, antologías para su colección de libros "Bibliotheca Universalis" en el 2014. Ha obtenido el diploma de traductora (dominio: literatura) emitido por el Ministerio de Cultura de Rumanía, en el 2016. Licenciada en Historia (2018), en la Universidad "Lucian Blaga" de Sibiu. Entre enero de 2019 y septiembre de 2020 trabajó como museógrafa en el Museo Distrital "Stefan cel Mare" de Vaslui, departamento Arqueología e Historia Medieval. Maestría en Patrimonio y Turismo Cultural, graduada de la Universidad "Alexandru Ioan Cuza" de Iasi (2020). Entre septiembre de 2020 y febrero de 2021 vivió en Monterrey, Nuevo León, en México. Entre abril y septiembre de 2021 trabajó como Agente de Servicio al Cliente de Amazon España. Actualmente regresó a Monterrey, donde sigue desarrollando su actividad de traductora. 

AFORISMOS

 (Julio, 2021)


No confío mucho en mis certezas. Todas adolecen de desfase horario.

Nu am prea multă încredere în certitudinile mele. Toate suferă de nesincronizare orară.


También cuando acierto, mantengo la distancia.

Chiar și atunci când am dreptate, păstrez distanța.


En la biblioteca personal, hay poesía que huele a tanatorio.

În biblioteca personală, există poezii care miros a pompe funebre.


En el césped del verano hay desnudos que se secan en mis ojos.

Pe pajiștea verii, există nuduri care se usucă în ochii mei.


Duerme tranquilo. Al despertar, no te espera nadie.

Dormi liniștit. Când te trezești, nu te așteaptă nimeni.


El apogeo de la vanidad precisa en la piel el doble ombligo.

Apogeul vanității necesită pe piele de un buric dublu.


La opción de olvidar por imperativo estético.

Opțiunea de a uita din obligativitate estetică.


Saltó cuando supo que había para él un lugar en el aire.

A săltat în sus când a aflat că exista un loc în aer pentru el.


La humildad tiene la desolación de un piso sin muebles.  

Modestia are dezolarea unui apartament fără mobilă.


Las palabras en verano tienen la piel enrojecida y arena en los pies.

Vara, cuvintele au pielea înroșită și nisip pe tălpi.


El intimismo soporta mal el estorbo de la verdad.

Intimismul suportă greu povara adevărului.


En la senectud  las utopías bajan la voz.

La senectute, utopiile coboară vocea.

JOSÉ LUIS MORANTE

Traducción: Monica Dragomirescu

Encargada del Departamento Hispano
Revista HORIZONTE LITERARIO CONTEMPORÁNEO
http://contemporaryhorizon.blogspot.com

jueves, 14 de octubre de 2021

FUERA DE HORARIO

A solas


 

FUERA DE HORARIO
 
 
   Suele dormir hasta muy tarde. Mientras duerme tiene una respiración pudorosa y hermética. Vela sin descanso la llegada de esos sueños que parecen salidos de las nubes. Cree que los sueños ajenos quedan fuera de los que madrugan para salir a pie de calle y se incorporan a esa confrontación solar de itinerarios y pasos perdidos.
   Sometida a una terca vibración inmóvil, sigue bajo el amparo de las sábanas. Sin ataduras visibles. Fuera de horario.

(De Cuentos diminutos)

miércoles, 13 de octubre de 2021

PATOLOGÍAS Y CADENAS

Cadenas
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

PATOLOGÍAS Y CADENAS
 
 
   En un tiempo lastrado por el ego individual y el sálvese quien pueda, las celebraciones colectivas sobre la historia común son necesarias. Recuerdan las raíces que nutren el ahora. Aunque los asistentes, también en compañía, demuestren la mirada individual. Ayer, sonaron estridentes y anómalos los abucheos a Pedro Sánchez. Una rareza mental: es absurdo acudir a una celebración para boicotear su desarrollo. Al cabo, los insultos no necesitan argumentos, solo fisiología aérea.

    La definición del poder asume una polivalencia semántica. Es un error considerar cerrado el concepto con rasgos únicos; simplemente las características se yuxtaponen sin lindes excluyentes. Faltaron a la cita con nuestra historia los ínclitos pedigüeños del nacionalismo periférico (un gesto de galería para sus votantes) y el presidente de Castilla La Mancha, este último por problema de agenda; su peregrina excusa recuerda la anécdota del novio que no acude a su boda por tomarse una cerveza. Gente fina. 
 
    El president, tras los habituales desafueros verbales de cada día, confirma que la mesa de negociación solo acabará con la independencia; es una buena definición del infinito; también de su concepto del acuerdo y del diálogo.
 
    Leo Breve historia de la misoginia (Ariel, 2019), de Anna Caballé. No siempre estoy de acuerdo con sus aseveraciones, pero me parece un ensayo riguroso y veraz para fomentar relaciones basadas en el respeto mutuo y contener a los nuevos practicantes del patriarcado antropológico.
 
  Toda ideología proyecta anhelos y frustraciones; plantea la elección o el rechazo de valores éticos. Y su sedimentación se aposa en la tinta fresca de las palabras. Pero la escritura necesita libertad creadora para materializar sus pasos en el aire. Sin patologías y cadenas.
 
(Apuntes de Prosa política)
 
  

martes, 12 de octubre de 2021

POEMA A ESPAÑA

Invitación al viaje
(Estatua de Cristóbal Colón, Barcelona)

 

ESPAÑA
 
         De haber nacido, haber
         nacido donde estoy:
         en la España sombría
         y heroica de hoy
 
              BLAS DE OTERO
 
 
En su largo trascurso reconozco
grava suelta y arena,
el andar negligente
de un viajero cansado.
España ya no existe como tema poético,
es  solo un sustantivo que dormita
en el viejo jergón
de un poeta social.
 
Quien se acerca al motivo desempolva
limos y arqueología,
el perfil cartográfico
de semántica triste
que rechazos y odios
confunden con espíritus tribales.
Su oratoria proclama
secesión y ruptura,
 hierro firme
que punza voluntades.
 
Yo, sin embargo, encuentro
en las tres sílabas
esa tierra común
donde creció la culpa y la vergüenza,
pero también la luz
que desvela un principio,
una conciencia mítica,
unos itinerarios de regreso,
un bar abierto en el amanecer.
 
España es el ahora:
sombrío espacio y crisis;
la angustia de la grada y el aplauso
a un equipo de fútbol
de palmarés creciente y talla media;
una bandera, un himno y un idioma
para afirmar que sí.
Oculto en el poema sobrevive
el caos de un país imaginario;
un cúmulo de síntomas
que ya nadie resuelve
y en el que ya no arraiga el mediodía.
Pero guardo por dentro
el rigor de su sed y su pobreza,
el no lugar del náufrago.
 
 
                   JOSÉ LUIS MORANTE
 
                  
 

lunes, 11 de octubre de 2021

FOTOGRAFÍAS DEL YO

Busto de Antonio Machado
(Segovia, Casa del poeta) 

FOTOGRAFÍAS DEL YO
 
   Cuando el estiaje de los años le llevó a la sedentaria conformidad definitiva de no decir nada, eran sus fotografías antiguas las que a diario cambiaban gestos y alborotaban los abrazos de vocales y consonantes. Él consentía. Pensaba que las imágenes eran zonas de paso entre pretérito y presente.
   En ellas habitaba  una voz encendida, la apacible ternura del silencio que quiere recordar.

(De Cuentos diminutos)



 

domingo, 10 de octubre de 2021

OBITUARIOS

Vigilia
Imagen del archivo general
de Internet

 

OBITUARIOS
 
Sí, ya he oído todo. Ahora solo me falta callarme
 
ANTONIO PORCHIA
 
Antes de la irrealidad olvidé pedir un finiquito desglosado.
 
Qué vehemencia esos moradores de la oscuridad que solo buscan un interruptor.
 
Aquí el silencio tiene una frecuencia de banda ancha.
 
Antes de saltar por aquel acantilado dijo que iba a algún sitio. Pero no recuerdo dónde.
 
Si solo flotan los fantasmas, qué hago yo aquí, suspendido en el aire.
 
La quietud no contagia ninguna empatía. Las cosas al otro lado de la vida tampoco funcionan.
 
Infierno y paraíso, dos reductos esquizofrénicos que añoran la rehabilitación del purgatorio.
 
Desde la sombra, los haces de luz son periferias borrosas.
 
Hay excepciones. Como Lázaro. Pero regresó pronto.
 
Vivir es fácil; como hacer aforismos con una caja de herramientas.
 
Llegué tarde a todos los momentos esenciales de la existencia. Confío en que al menos mi muerte tenga una puntualidad estricta.
 
 Aforismos inéditos


 

sábado, 9 de octubre de 2021

LIBROS ANTIGUOS

Poeta en la Feria del Libro Antiguo
(Cuesta de Moyano, Madrid, 2021) 

 

                                                                                            A María Aveiga


Frutos caídos.
Tienen la piel ajada
y olor a tiempo.

  (inédito)

jueves, 7 de octubre de 2021

AHORA CONTINUO

Murales en Rivas
Fotografía
 de
Javier Cabañero Valencia

 

AHORA CONTINUO
 
Desconfía de los que nunca ríen,
no son personas serias.
 
JULIO CÉSAR
 
 
El ahora continuo es un mural de pared sobre el que se van fijando vivencias y acontecimientos al paso. Casi siempre predomina el color gris, como en un cielo cejijunto que amenaza tormenta.

Anoté en mi agenda esta reflexión del novelista y académico Luis Mateo Díez: “El humor es un elemento esencial de la lucidez. Pertenece a la mirada más compasiva y comprometida, no como paliativo, sino como complejidad”. Sospecho que cuando nací hubo una distracción y mi humor se perdió en algún sitio. Así que busco a quién plantear una reclamación de urgencia.
 
Escribir es descubrir… Pero qué.
 
La ideología falsifica los sentimientos y convierte al pensar en un virus ensimismado. Para los conservadores regular el precio de los alquileres, impedir el saqueo atroz de las eléctricas o cerrar los paraísos fiscales son atentados contra la propiedad privada y la democracia. Tal argumento lleva a preguntarse: Pero la propiedad privada de quién; o qué democracia, ¿la de las élites económicas?

Con frecuencia Mario Vargas Llosa, admirable novelista, lleva al lodazal su inteligencia al reflexionar sobre el estado de derecho. Sus pedradas verbales son erratas en su magnífica trayectoria.

La igualdad ante la ley se hace arquitectura fantasmagórica si la impunidad del delito se aplica al pintoresco rey emérito. Los que respetamos la constitución entendemos que esa impunidad se aplica solo al ejercicio de sus funciones como cabeza del estado, no al trapicheo mercantilista de su vida privada.
 
Hoy lo real tiene tal contundencia imaginaria que parece ficción pura.

Apuntes del diario



miércoles, 6 de octubre de 2021

ISMAEL CABEZAS. MÚSICA QUE ESCUCHARÉ CUANDO HAYAS MUERTO

Música que escucharé cuando hayas muerto
Ismael Cabezas
Prólogo de Carlos Serrato
La Garúa, Poesía
Barcelona, 2021


EN MITAD DE LA NOCHE

 
  El recorrido creador de Ismael Cabezas (La Línea de la Concepción, Cádiz, 1969) congrega las entregas Paisaje para un ciego (2008), Pisadas en la nieve sucia (2015) y Sutura (2015), además de algunas composiciones de colaboración con los artistas plásticos Yeyo Argüez y Juan Carlos Bracho. Es, por tanto, protagonista de un caminar poético sosegado, por más que haya colaborado en un buen puñado de revistas literarias y haya impartido algunos talleres de creación.
   Desde la introducción “Vendrá la muerte y tendrá tus ojos” de Carlos Serrato se hace hincapié, con claro referente pavesiano, en que la palabra poética de Ismael Cabezas lleva consigo un enfoque que entrelaza la conciencia de finitud, el afán existencial de resistencia, la mirada introspectiva y una pesimista reflexión crítica sobre el estar temporal. Son estratos germinales que ratifican un decir elegíaco que encuentra entre las grietas del tránsito vital un caminar esperanzado, un destello callado de belleza en el epitelio crepuscular del frío. Eso es lo que corroboran también las dos citas que sirven de umbral. La de J. M. Caballero Bonald: “Porque logré sobrevivir lo escribo”, y la de Sharon Olds: "Yo compartí mis secretos / con vosotros, queridos extraños”.
   El conjunto verbal deja como amanecida la composición “Elogio de la belleza” cuya línea argumental recuerda la capacidad terapéutica del arte. Las palabras saben abrir sentidos, hacen del poema un refugio para habitar la intemperie. El poema se hace afán comunicativo y naturalidad expresiva, como es norma en la fuerza impulsora de Raymond Carver, uno de los magisterios de Ismael Cabezas, que se anima a practicar los círculos expansivos de la variación.
  La cita de José Ángel Cilleruelo “Un hombre es la ciudad en la que vive” anticipa el núcleo argumental de varios poemas donde el tedio urbano constituye un propicio escenario, impulsor de soledad y conciencia abrumadora del fracaso. En ellos adquiere recorrido una senda cognitiva que unifica percepciones y requiere la aceptación de que en ese espacio, donde conviven vulgaridad y miseria. En ese lugar no hay sitio para ninguna épica. En el apagado espacio de lo diario, la lectura  es un latido vitalista y regenerador, por el que la conciencia adquiere una identidad nueva. Cavafis, Trakl, Joan Margarit, José Mateos o Blas de Otero ayudan a esbozar la propia poética en la vigilia: “Sé, como bien les digo, muy poco sobre dioses: / sólo sé de hombres que escupen sangre de sufrir a solas”.
  La huella interior de la música de The  Smiths, Siouxsie y Chet Baker también construye sus propios recorridos argumentales. Las canciones alertan sobre un tiempo generacional contaminado por la dicción áspera de la derrota. De esta actitud estética deviene un ideario vital que tiene mucho de funambulista objetividad: “Cruzar el abismo o ser parte del abismo”.
   En los poemas de Música que escucharé cuando hayas muerto predomina una atmósfera nocturnal, hecha de grises y melancolía, como si el hecho de vivir solo fuera posible casi al raso. Ni siquiera la música o el arte, que guardan impolutos su carga de belleza y compañía, son capaces de anular la evidencia de lo transitorio. Estamos destinados a ser viejas fotografías que van perdiendo sus rasgos en el tiempo. El poema “Declaración” dibuja esa distancia que aleja la esperanza de un horizonte limpio y sosegado. Quien escribe siente en su caligrafia la oscura lógica del delirio: “Es todo cuanto puedo escribir, / inútiles palabras en mitad de la noche / sobre todo cuanto amé y odié”. El poema entonces se hace presagio y elegía, advierte sobre el paso cercano de la muerte, hace memoria de una vida triste, hecha al azar con palabras gastadas por el tiempo.    

JOSÉ LUIS MORANTE




martes, 5 de octubre de 2021

CASA VACÍA

Espera
Archivo general
de internet

 

CASA VACÍA

 

   En esta casa ya no vive nadie, aunque están todos los moradores que ocuparon sus habitaciones. Escucho su fisiología desperdigada en pasos, susurros, toses o gemidos. De cuando en cuando callan, como si se hubiesen mudado por unas horas a otro lugar. Pero siempre regresan. Esta noche olvidaron cerrar la puerta de la entrada y apagar las luces. Alguien me despertó. No supe qué decir; me siento un extraño ocupando una casa vacía. Ellos me reconfortan y justifican mi presencia: “alguien debe soñarlos”.

(De Cuentos diminutos)



lunes, 4 de octubre de 2021

MÁS ALLÁ DEL LUNES

Primer café

 

MÁS ALLÁ DEL LUNES
  
 
El final de ruta añade a la topografía habitual una fotografía desenfocada del paraíso.
 
*
 
La indecisión transforma cada paso en cruce de caminos.
 
*
 
El observador comprende cuando escucha la trama argumental del paisaje.
 
*
 
Ítaca y el impulso del viaje. No la meta sino el recorrido.
 
*
 
Sin regreso el viaje es estéril.
 
*
 
Empleaba la lentitud del sedentarismo en diseñar mares con olas fijas.
 
*
 
De algunos viajes vuelven otros.
 
*
 
El exilio interior. Un bosque de árboles trasplantados y especies exóticas.
 
*
 
“Me gusta avanzar con paso firme”. Dijo frente al silencio de los acantilados.
 
*
 
Perseguir la estela del yo. Ir más allá del lunes. Hacia dentro.
 
*
 
Ser testigo en el viaje de una realidad proteica, con haz y envés, ajena a la senda amañada del turista.
 
*
 
El trayecto largo altera la identidad. La imagen en los espejos de la casa rural nunca es fiel al original.
 
Aforismos con luz


 
 

sábado, 2 de octubre de 2021

POETAS EN LOS PUEBLOS DE ESPAÑA

 

POETAS EN LOS PUEBLOS DE ESPAÑA 

(La España vaciada / La mujer en el mundo rural) 

Aldeanueva del Camino, Hervás y Plasencia, 2 y 3 de octubre de 2021

 

  " Buenas tardes a todos, una alegría tanta compañía en un lugar tan dispuesto a la poesía y la confidencia literaria. Es obligatorio exponer mi gratitud a Ana María Reviriego, coordinadora e impulsora de estas jornadas y a todas las entidades que han colaborado para crear el lugar de encuentro de Poetas en los pueblos de España en torno a la España vaciada y la presencia de la mujer en el mundo rural. Es una oportunidad de explorar las incertidumbres de un tiempo complejo que requiere el hombro dispuesto de todos. También de los poetas, y aquí estamos porque siempre nos quedan voluntad y palabras. Mi intervención requiere premisas previas que resumo de inmediato. Un poema no es una fotografía que plasma con objetividad y alcance los detalles de las formas próximas para depositarlos en los estantes de las palabras. Así que al convertir el pueblo o el paisaje en argumento literario conviene clarificar la postura que adopta el autor. Hay una poesía enunciativa, de sensibilidad narrativa, que muestra su apego y fidelidad a la tierra y sus enclaves semánticos de paisaje y paisanaje a través de la captación sensorial de una geografía. Las palabras miran, huelen, activan sensaciones en las que el entorno se percibe como centro neurálgico. Fueron los románticos quienes propiciaron la idea del paisaje como territorio afín a la identidad del sujeto; y desde esta premisa nacieron muchas obras literarias que han ido forjando el tema como un punto fuerte de nuestra tradición literaria.  Pero sería en la generación del 98, sobre todo en las voces de Miguel de Unamuno y Antonio Machado cuando el paisaje y su gente alcancen su mejor despliegue poético, sobre todo en Castilla, convertida en arquetipo de cualquier paisaje humano y geográfico. De esta forma de entender el paisaje se habla en Campos de Castilla de Antonio machado con intenso lirismo y profundidad de campo. Y hay otra poesía evocativa, sostenida en la meditación de ser. Más que la imagen aparente de la tierra se deja la asunción de su cercanía o su ausencia. De este paisaje de límites borrados que trasciende la realidad para convertirse en un territorio de la evocación está repleta la literatura del exilio y de muchos poetas contemporáneos que asocian la pérdida a la evocación. La reconstrucción de un paisaje constituye un acto de la imaginación más que una tarea del recuerdo. Y esa es la manera habitual de enfocar el paisaje en mi escritura. Soy de pueblo, nací en El Bohodón, un municipio de la Moraña con muy poca población y abandoné la casa familiar muy pronto para estudiar interno en Ávila. Pero aquel territorio de mi niñez ha estado siempre conmigo, disponible y acorde con la emoción del rescate y el pensamiento de la felicidad. No sé si mi pueblo es como yo lo contemplo, da igual, esas son las calles que recorro por dentro. Y en él sigo… "

fragmento de la intervención en el evento

 POETAS EN LOS PUEBLOS DE ESPAÑA   




 

 


viernes, 1 de octubre de 2021

FRANCISCO CARO. EN DONDE RESISTIMOS

En donde resistimos
Francisco Caro
Ediciones Hiperión
Premio València, Institució Alfons El Magnànim
Madrid, 2021


APRENDER EL AHORA
 
 
   Después de reunir su corpus lírico en el balance Este nueve de enero (2019), que integra una cuidada selección desde su primera entrega Salvo de ti (2006) hasta el reciente Aquí (2021), Francisco Caro (Piedrabuena, 1947) construye nueva estación con el libro En donde resistimos, impulsado desde el prestigioso catálogo de Hiperión tras conseguir el Premio “València” de la Institució Alfons El Magnànim. Es casi obligado recordar, antes de adentrarse en el discurrir de esta salida, que el entrelazado de la voz poética del escritor manchego tiene un sustrato narrativo en la estela argumental y se cimenta en dos espacios generadores: el fluir testimonial del sujeto y la continua presencia del tiempo.
   Ese afán enunciativo está presente en el umbral de En donde resistimos que dicta su apertura con voz clásica, plena de limpidez y transparencia “porque sabe que en este / soplo de vida, / en esta sencillez que nada pide, / habita la humildad de la belleza”. El apunte lírico incide en la contemplación del entorno para buscar en su despliegue pautas vitales que conformen los estratos internos del pensar. Así comienza un conjunto que deja en su sección inicial “Conversaciones” la clave de apertura escritural: una visita a la casa de Juan Ramón Jiménez en Moguer. Las sensaciones dialogan entre sí, tras el silencio. Alrededor la luz recortando el paisaje y el deseo de capturar la magia de ese instante en la fotografía, mientras el sol declina.
   La indagación del estar a solas busca, tras el etéreo cansancio de lo diario, la razón del poema. Las palabras tantean, se esfuerzan en describir el impulso vital mientras “esperamos a los bárbaros” con el rumor de fondo que convierte el tiempo en simple tránsito. Desde ese itinerario por la incertidumbre, reflejado en las formas del paisaje, la luz se queda dentro. Recorta una intensa conciencia de finitud que atestigua que todo es cruce indefinido, un puñado de sombras que recuerda con ánimo encogido a los ausentes. En el poema “La noche con Antonio Cabrera” late el renacer del encuentro con la amistad y los destellos de una velada de palabras cómplices que mantiene intacto su aroma.
  El quehacer del poema se afirma como un “desvelo de asuntos”. Están los elementos del paisaje en los que se custodia el rumor de la vida, y está siempre el poso de lecturas como esas Voces de Antonio Porchia que, desde el decir fragmentario del aforismo, advierten de la fragilidad austera de la tarde. Al cabo, en la caligrafía del poema se resguardan “las palabras hastiales” de la existencia para dar fe de sus infinitas variaciones, de sus laberintos y soledades. Así se conforma la identidad de un yo que se hace lugar y refugio, “Ciudad de espejos y habitación sellada / en donde resistimos”.
   También explora la naturaleza cambiante del lenguaje, ese habitar conceptos y significados con la oscura sensación de que no podemos comprender lo que sentimos ni definir la hondura. El poema “Un hacer no sabiendo” percibe ese equilibrio sin fondo de las palabras, sus puntos de fuga: “Internarse / en aquello que no / puede decirse, / tal es la Poesía / Zambrano y su advertencia / ¿Qué más  precisas / para buscarla –dices- o / para el descreimiento”.
  En la lenta disolución de la realidad que propicia el incansable monólogo del tiempo germina con fuerza una certeza: “Del nocturno del mundo / volveremos sin nada, / si no es con la certeza de que amar es gastarse / y que gastarnos juntos es tenernos”. De ese modo, cada presencia sobrevive a su propia orfandad, resiste hasta la última función y camina, con dignidad austera hacia la última costa. Desde esa sensación de cumplir con “la libertad impuesta que supone existir” afloran estos hermosos poemas de Francisco Caro. Tienen la cristalina plenitud de un venero esencial que preserva memoria y tiempo, el cúmulo de nada transitoria que nos deja el presente.
 
JOSÉ LUIS MORANTE
 
 
 

jueves, 30 de septiembre de 2021

CALLEJÓN DEL REGRESO

Presencias
Fotografía
de
Archivo Pixabay

 

CALLEJÓN DEL REGRESO
 
 
 
   Me angustia la certeza de que algo no va bien. Hay detalles raros esparcidos sobre el silencio del callejón. Hasta ahora mi sombra asumía mi compañía, callada y diligente. Desde hace días escucho sus quejas; la noto cansada, abstraída, distinta cuando se proyecta sobre el pavimento. Con frecuencia se pierde al cruzar los semáforos o en deshabitados rincones urbanos, lo que me obliga a vigilar mi espalda de continuo y a multiplicar trayectos que no llevan a ninguna parte.
   Cuando miré atrás, hace un instante, intuí en el difuso encuadre de la cabeza ojos de luz. Lo entiendo; tiene una decisión tomada. El recelo me impulsa a mirar otra vez; fundida en la silueta de su mano percibo una pistola. Se alza detrás, con lentitud autoritaria. Quiere asesinarme.
   Lo urgente es escapar de un acto impune. La policía no sospecha que mi sombra dispara.

(De Cuentos diminutos)


 

miércoles, 29 de septiembre de 2021

POÉTICA

Simetrías
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

 

POÉTICA
 
 
Cuando escribo un poema
algo se torna luz y epifanía,
pero no sé qué.
En ese afán abierto,
las palabras son rastros que siembran hendiduras;
adelgazan el aire
y fuerzan el exilio de los ángulos ciegos,
sedados de penumbra y de silencio.
 
Si escribo
soy Adán y recobro
el destiempo de ser
un viejo paraíso que mudó de lugar
porque acaso el gran árbol
se hizo un día
el espejismo firme de la pulpa
que supura dolor.
 
En las horas opacas,
cuando escribo un poema
sangra dentro
una herida feliz, un calor tibio
que enciende la belleza inadvertida.
 
Las palabras entonces
son escuetos teoremas;
odisea imprecisa de sirenas y cíclopes
que siembra resplandor en el retorno
del viajero que vuelve
para cortar el nudo del poema.

        (De Nadar en seco)


 


martes, 28 de septiembre de 2021

TERRITORIOS DE LA MEMORIA

Premio de Poesía Hermanos Argensola
Madrid, 2006

 

TERRITORIOS DE LA MEMORIA
 
La voz del tiempo
me enseñó a descubrir la sonrisa
que esconden los fósiles
 
Me gusta el después, el caminar a solas por los territorios de la memoria para que abran su voz las anécdotas, esos nimios esqueletos del pensamiento que saben descubrir la sonrisa gastada de los fósiles.

En 2006 se publicó mi libro La noche en blanco. Unos meses antes había ganado el Premio Hermanos Argensola. No firmé en la Feria, pero aquel título me proporcionó gratísimos encuentros en la periferia de las casetas. Me sentí bien firmando ejemplares, que yo guardaba en la mochila, a los amigos. Entonces no pensaba nadie que la poesía era un asunto del mercado.
   
Es la edición nº 77 de la feria del Libro de Madrid. y empieza con aguacero y suspensión de la ceremonia inaugural… Las casetas sin público tienen ese silencio desperdigado de una armada invencible cultural: “No he mandado mis libros a luchar contra los elementos…”
 
El aislamiento prolongado del escritor mientras hilvana su trabajo necesita el trato con los lectores. Firmo tres días, dos con la Isla de Siltolá para la edición de Aforismos e ideas líricas de Juan Ramón Jiménez, y el jueves 7 de junio con Valparaíso Ediciones, para despertar de nuevo la antología Re-generación, un paisaje plural sobre la aportación lírica de la nueva hornada, los autores nacidos entre 1980 y 1995.
 
Mi didactismo compulsivo sale a flote de inmediato. Son muchos años en el aula. Un señor ojea mi edición de JRJ y yo explico sus cualidades; cuatro minutos después el señor cierra el libro y me dice: “Qué interesante lo que dice, pero mire usted, lo que yo busco es un diccionario ilustrado para mi nieta que debe tener una portada tan bonita como este libro…”
 
Mis compañeros de casetas contiguas son Leticia Dolera y Baltasar Garzón. La actriz feminista y directora de cine tiene una cola interminable esperando su firma; el magistrado también; frente a mí un deambular de amigos y algunos lectores nuevos. Sí, poco a poco, Ítaca es un mar.
 
Hay nombres que se convierten en genealogía. El azar de la feria me ha dejado sitio para dedicar libros a Luis Mateo Díez, Luis Alberto de Cuenca, a la heredera de Juan Ramón Jiménez o a mi profesor de literatura de bachillerato... De ese gotear de sonrisas y abrazos sabe mucho mi felicidad, ese estado de ánimo de duración variable. 
Hago recuento de los que me dijeron que vienen, pero nunca vienen. Están ahí, también cuando no están. Son un conjunto disgregado. Ausencias que caminan en otra orilla.
 
Dos lectores me recuerdan la crítica de José Luis García Martín. Ninguno me felicita por la tercera edición de Ropa de calle. Se ve más el plumaje del cuervo que la inadvertida belleza del gorrión. Una razón para ser vehemente, eso que también me critican desde la asepsia de quien se mantiene al margen.
 
Breve tiempo para conversaciones. La amistad se hace confidencia. También para la espera de amistades solidarias con tantos días de literatura en el blog y en la playa digital de facebook, Y siempre, cada año en la Feria del Libro el entusiasmo de antiguos alumnos y la belleza hecha ternura de Adela y mis hijas.
 
Vuelvo a la casa de la memoria. Conmigo, callados y canosos, ignorando el latido del reloj, los libros escritos han formado ese largo sendero de vivencias.

Apuntes del diario          

lunes, 27 de septiembre de 2021

ELOGIO DEL HAIKU

A solas
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

                                                             ELOGIO DEL HAIKU
 
  Debo mis primeras lecturas de haikus, esos tréboles verbales que unen humildad y transparencia, al siempre recordado poeta lucentino Manuel Lara Cantizani. Con él aprendí a caminar por esta forma poética de aparente sencillez y severa pauta métrica, cuyo origen se remonta hacia el siglo XVI, aunque es previsible que existieran precedentes en el cauce oral de la literatura japonesa. Con Fernando Rodríguez Izquierdo, el estudioso más perseverante, hice sondeos continuos entre la contingencia temporal de la estrofa y su evolución en las voces de Matsuo Bashoo, Yosa Busson y Kobayashi Issa. Otro poeta, Josep Maria Rodríguez me escribió una afectuosa misiva para pedirme algunos haikus de mi autoría para una antología de contemporáneos; no puede corresponder a su empeño por falta de material de calidad en aquel momento, pero su petición soliviantó el taller de escritura y, un par de años después, el editor Francisco Peralto en su imprenta malagueña, me dejó en las manos Nubes, una completa compilación de haikus. Aquel cuaderno de viaje al espacio poético nipón, fue pórtico para compilar en 2018 cien haikus en el libro A punto de ver que, con maravilloso afecto, el editor y ensayista Juan José Martín Ramos publicó en el catálogo de Polibea editorial. 
   El blog “Puentes de papel”, activo desde el treinta de diciembre de 2010, ha reanimado mi práctica del esquema versal, a la vez que ido acumulando lecturas clásicas y de contemporáneos, estudios ensayísticos y antologías, pues de todos es conocida la copiosa colección de haikus que han producido las últimas hornadas.
  Mi inclinación afectiva hacia esta forma lírica se cimenta en su brevedad. Asegura una intensidad gozosa, con la pupila abierta para cobijar argumentos, más allá de su supuesta condición de lírica estacional, por su carencia de artificio retórico y por la condición de chispazo inmediato.
   Así que es previsible que estas líneas que elogian la estrofa no sean más que un síntoma temprano de otro libro de haikus. Esperemos.

JOSÉ LUIS MORANTE


 
 

domingo, 26 de septiembre de 2021

APARICIONES

Visitas a deshora
Fotografía
de
WordPress.com

 

APARICIONES

 Solo quiero cambiar las alucinaciones

RICARDO PIGLIA

   Como si necesitase propagar en el aire las nociones del miedo, su desastrada imagen regresa de improviso. Recuerda un destello diluido que va perdiendo intensidad. Un sedentarismo apocado perfila cada uno de sus gestos.  Colecciona espejismos y apariciones porque está en ese tiempo en el que los fantasmas no son pesadillas sino compañía.

(De Cuentos diminutos)



sábado, 25 de septiembre de 2021

RENDIJAS

Vivir por dentro
Archivo general
de Internet

 

Esas rendijas,
donde guardan los sueños 
brillos opacos.

            (Inédito)


viernes, 24 de septiembre de 2021

GOTAS DE LLUVIA PARA UN HOMENAJE

Homenaje a Joan Margarit
Poéticas de la Modernidad
(Filología, Universidad Complutense de Madrid)
Feria del Libro de Madrid, 22 de septiembre, 2021 

 

GOTAS DE LLUVIA PARA UN HOMENAJE 

 

   Madrugo para el viaje a Madrid. Se celebra en el Retiro un homenaje a Joan Margarit, organizado por “Poéticas de la Modernidad” de la Universidad Complutense de Madrid  y coordinado por la poeta y profesora Marta López Vilar. Prefiero la calma para afrontar los transportes públicos y coger la línea adecuada y la parada exacta. Casi nunca lo consigo y la estación de llegada suele ser algún lugar insólito de la periferia. 

   Ya cerca del Retiro, en una cafería de la calle Ibiza, me encuentro con el poeta y periodista Javier Lostalé. Sigue activo, aunque está a punto de cumplir ochenta años. Pertenece a la generación novísima, pero es un humanista capaz de reseñar ahora novelas y de seguir manteniendo un ritmo envidiable de creación. Su amistad a lo largo sigue generosa e intacta.   

   En la entrada del Pabellón de Caixabank nos esperan alumnos, profesores y los responsables de la organización. El acto comienza a las once, llueve copiosamente y siento cerca el fugaz parpadeo de la decepción. El aforo está muy despoblado, por más que nos acompañen amigos como Paco Huelva o Fernando Daniel Granado. Pese a todo, el acto es ameno y camina con solvente eficacia, tras las intervenciones iniciales de Marta López Vilar y del profesor titular de Filología catalana Juan Miguel Ribera Llopis. Don de lenguas de Alba Diz Villanueva, Gergo Toth y Joanna Vollmeyer que leen la poesía de Joan Margarit en rumano, húngaro y alemán, y un grupo de alumnos que han seleccionado varios poemas en su doble versión, recitados con prisa emotiva. Toca cerrar el acto desde la complicidad poética con José Cereijo, Javier Lostalé y mi recuerdo de encuentros, complicidades y de mi edición crítica Arquitecturas de la memoria.

  La nota final de la lluvia muestra una feria semivacía, así que hoy no me animo a recorrer las casetas, sino a pasear por Atocha con la compañía de Cereijo, que me regala su último libro publicado en Pre-textos, y Fernando Daniel Granado con el que me espera una animada tertulia.

  Refrendando a Cavafis, Ítaca es siempre el camino y casi nunca la estación final. El despliegue de vivencias apacigua cualquier pincelada de sombra. También retorna la pincelada meditativa y los últimos encuentros con el poeta. Otra vez en la memoria la mano abierta de la poesía. Recordar es asumir la invitación del silencio.

 

Apuntes del diario