lunes, 9 de diciembre de 2019

EL REGRESO DE ADÁN

Restos
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EL REGRESO DE ADÁN

Siempre hay otro mundo. Está junto a ti.

JORGE FERNÁNDEZ GRANADO

   Ante el insistente empuje de la melancolía, una mañana Adán retornó al paraíso. Se adentró en sus espacios con la fuerza feliz de quien busca el lugar propio. No tardó en advertir que recorría un territorio de desposesión. Aquel sitio solo cobijaba abandono.
   En el centro del páramo se alzaba todavía el árbol del bien y del mal; miró aquella silueta y se hizo efectiva la soledad de un tronco calcinado y rijoso.
   No aguantó más. Bajó los ojos y convocó el olvido, como si el paraíso no hubiese existido nunca. Vencido su asombro, se precipitó hacia la salida. Sus pasos tropezaron con el ala inerte de algún ángel, el metal chamuscado de una espada herrumbrosa y una camisa oscura de serpiente.

(De Cuentos diminutos)




domingo, 8 de diciembre de 2019

HOMMAGE À RAFAEL ALBERTI (1902-1999)

Hommage à Rafael Alberti
(1902-1999)
Poésie, théâtre,Peinture
Gilles del Vecchio, Nuria Rodríguez Lázaro
Edición en francés y castellano de Orbis Tertius
Binges, Francia, 2019

IMAGEN DE RAFAEL ALBERTI


   El volumen Hommage à Rafael Alberti es una edición que aglutina enfoques críticos en castellano y francés en torno al celebrado escritor andaluz. Ha sido coordinado por los profesores universitarios y ensayistas Gilles del Vecchio y Nuria Rodríguez Lázaro y cuenta con el soporte institucional del CELEC (Centro de Estudios sobre literaturas Extranjeras y Comparadas) y de varias entidades docentes de España y Francia; por tanto tiene un claro despliegue universitario, aunque sus investigaciones abren en el espacio público del lector líneas de cercanía y estudio sobre una personalidad universal.
  La introducción repasa el itinerario biográfico de Rafael Alberti, nacido el 16 de diciembre de 1902 en Puerto de Santa María (Cádiz), a partir de los testimonios directos de La arboleda perdida (1942). Aquel memorial autobiográfico recupera recuerdos infantiles y juveniles en el seno de una familia burguesa, los estudios temporales en los jesuitas del puerto de Santa María y su vocación inicial por la pintura, primero, y la poesía, después, a partir de su larga convalecencia en la Sierra de Guadarrama para superar una enfermedad pulmonar. La infancia perdura como un territorio epifánico; será fuente de inspiración de los primeros libros, tan cuajados de nostalgias marineras.
  La voluntad creativa, siempre expansiva y plural, facilita secciones críticas muy bifurcadas. Aparece el poeta vanguardista que se afana en dar más recorrido a las sendas estéticas del lenguaje y está el poeta cívico, comprometido, que se integra en el devenir histórico de una etapa convulsa, con activismo incansable. Por eso, para comprender la obra en su exacta dimensión es necesario aglutinar miradas en torno a la poesía, el teatro y la pintura, pero también repasar el trayecto biográfico en los distintos segmentos vitales. De ese repaso vivencial se ocupa Luis García Montero en “Las huellas de Alberti”. El contacto personal con el poeta y su sólido magisterio en la poesía de la experiencia permiten volver los ojos a las raíces de su propia concepción estética; así perfila una lectura de tradiciones y tejidos, de razones de aprendizaje que pusieron el suelo firme de su propia voz. Queda intacto en este recuerdar la realidad vital tras el exilio y la meditación histórica de su compromiso ideológico.
   En el abanico de propuestas indagatorias, Pedro Ruiz Pérez se ocupa de contextualizar la pertenencia generacional al grupo del 27. El investigador cordobés evoca el homenaje a Góngora en el Ateneo de Sevilla y la influencia del poeta clásico en la obra albertiana en un doble momento: el neopopularismo tradicional y la búsqueda vanguardista que impulsa una incisión exploratoria en el lenguaje poético.
   Otras cuestiones apuntan más al rincón del especialista. Así sucede con Federico Bravo, cuando indaga en “los nombres de Alberti” la corporeidad de su poesía y su carácter material frente a lo transcendente. El poema emplea el nombre propio como función generativa, con lo que se convierte en una ampliación onomástica. Por su parte, Elvezio Canonica sondea el naufragio de la infancia como umbral a la amanecida del verbo, con lo cual la poesía encarna una irrupción enajenadora que suplanta el pretérito y lo dota de una dimensión atemporal.
  Un aspecto singular, la poesía bélica de Rafael Alberti es tratado con acierto por Nuria Rodríguez Lázaro. La ensayista extremeña entronca el contexto histórico y la noción de compromiso cívico. Tal postura ante la escritura exige una voz implicada y directa que potencia el mensaje, con riesgo de convertir el texto en panfleto propagandístico. Así sucedió en escritores de uno y otro bando en la guerra civil que difundieron estridencias agotadas por el consumo inmediato en la trinchera. No sucedió lo mismo con composiciones de Pablo Neruda, César Vallejo y Miguel Hernández, que han permanecido intactas en el tiempo, o con los poemas albertianos reunidos en Capital de la gloria que perduran como ejemplos de composiciones bélicas logradas desde el punto de vista estético.
  El sondeo al cauce lírico se completa con el trabajo de Gilles del Vecchio, quien explora en francés la lírica popular de Alberti, ejemplificada en “Mi corza”. No se trata de un mero ejercicio de mimetismo sino de reactivar la lírica tradicional como expresión del sentir colectivo y acoger sus situaciones vitales de manera sencilla y aparentemente espontánea. Los libros iniciales de Alberti entroncan con el legado de los cancioneros y el romance medieval castellano, aunque con voz más estilizada y culta, cuidando que no se pierda la vibración emocional y su calidad narrativa. Como señala el profesor Gilles del Vecchio la canción de Alberti, aunque inspirada en el cancionero, introduce notable variantes y cambia radicalmente el ambiente del poema, acrecentando su misterio y enigma, creando un punto de convergencia entre vanguardia y poesía tradicional.
   El propósito del volumen es integrar facetas complementarias del escritor para moldear un legado estético plural, con afinidades internas, que comparte contexto personal y obsesiones temáticas. Así sucede con el teatro, estudiado en el volumen por Enmanuel Le Vagueresse, quien centra el enfoque en las obras de urgencia emitidas por radio o representadas por los milicianos durante el tiempo de guerra. Mientras que la perspectiva de Dominique Bretón recupera las claves esenciales de “El hombre deshabitado” una pieza escrita en 1930 que muestra la influencia directa de Sobre los ángeles en una reencarnación alegórica. Como comenta en una entrevista el mismo Alberti, se trata de “sacudir un poco la escena. Crear sensualmente un mundo de sentidos, instintos y pasiones, procurando darle realidad más profunda, sin caer en el realismo habitual de nuestro teatro”.
   Casi paradigmática, la bulimia cultural de Rafael Alberti aporta teselas estéticas a la pintura, la iconografía y la música y hace de su amistad con creadores y artistas una forma de conocimiento. Así sucede con su complicidad con Pablo Picasso, cuyo recorrido es trazado por Juan Carlos Baeza Soto, mientras que  Benédicte Mathios traza su perspectiva crítica en la conexión entre imagen y texto y Philippe Merlo-Morat recorre los cuadromusicopoemas de Alberti como aportes de intertextualidad.
   Clausuran el cruce crítico dos acercamientos relacionados con el amanecer lírico de Alberti. Rafael Morales Barba recorre el simbolismo semántico de la luna en los libros iniciales y Marie-Claire Zimmermann hace su trabajo indagatorio en los poemas de Marinero en tierra (1925), carta de presentación que muchos siguen considerando el hito clave de la trayectoria.
   Los análisis integrados en Hommage à Rafael Alberti  redactan un manual de conocimiento sobre la peripecia biográfica y creadora del poeta andaluz. Proyectan las comunicaciones internas que entrelazan sus sendas en la poesía, el teatro y la pintura. Nos recuerdan, veinte años después de su muerte, que Alberti personifica, más allá del emotivo territorio de lo elegíaco, una insólita contribución polifónica al espacio coral del siglo XX.

José Luis Morante






sábado, 7 de diciembre de 2019

EL MAR A SOLAS

Encuentro
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia



 HAIKUS A PIE DE MAR


Brillan hogueras
en el aire nocturno.
Fulgor rojizo.
  
Puesta de sol.
Impacientes suburbios
y despedidas.

 Manso rompiente.
El sonido del agua
vela silencios.

Negra planicie,
tan igual a sí misma
como el desierto. 

Ellos ignoran
la dirección del agua.
El viento, brújula. 

                                               En lo recóndito
                                               la claridad vacía
que nos espera.

           (Del libro A punto de ver, 2019)








viernes, 6 de diciembre de 2019

LUIS GARCÍA MONTERO. ROPA DE CALLE

Ropa de calle
Antología poética
(1980-2017)
Luis García Montero
Edición de  José Luis Morante
Cátedra, Letras Hispánicas
Madrid, 2018


POETA CON ROPA DE CALLE


   Existe en la perspectiva creadora de Luis García Montero (Granada, 1958) una clara propensión a hacer de la normalidad un distintivo. El sujeto del poema viste con ropa de calle; rechaza por igual la túnica del místico y la indigencia que disimula harapos detrás de un sermón de buenas intenciones. En su voluntad de desacralización rechaza la imagen del vidente, proclamada por Arthur Rimbaud,  y el mono de trabajo del realismo sucio.
   Este sosegado respirar no debe interpretarse como actitud acomodaticia sino como pertenencia a un vecindario; las palabras suenan en boca del portavoz de una ciudadanía con la que comparte rasgos cívicos. La premisa toma cuerpo en el repertorio teórico[1] y en las sucesivas artes poéticas:

                                   Ya sé que otros poetas
                                    se visten de poeta,
van a las oficinas del silencio,
administran los bancos del fulgor,
calculan con esencias
los saldos de sus fondos interiores,
son antorchas de reyes y de dioses
o son lengua de infierno.

Será que tienen alma.
Yo me conformo con tenerte a ti
y con tener conciencia.

       (“Poética”, Completamente viernes)

  El dominio lingüístico del granadino recorre distintas fases matizadas por la crítica con un amplio etiquetado: La otra sentimentalidad, la poesía de la experiencia, el realismo singular o el romántico ilustrado. La veta teórica de “la otra sentimentalidad” surge en Granada en 1983; integran el núcleo originario Álvaro Salvador, Javier Egea y Luis García Montero; los tres impulsan el manifiesto La otra sentimentalidad donde se pregona “la radical historicidad del discurso ideológico”, idea defendida en su ensayística por el profesor Juan Carlos Rodríguez. Recuperan el concepto de sentimentalidad expuesto por Antonio Machado a través del heterónimo Juan de Mairena: “Los sentimientos cambian en el curso de la historia y aun durante la vida individual del hombre. En cuanto resonancias cordiales de los valores en boga, los sentimientos varían cuando estos valores se desdoran, enmohecen y son sustituidos por otros”. Otro supuesto remite a Jaime Gil de Biedma: “el poema es  también una puesta en escena, un pequeño teatro para un solo espectador que necesita de sus propias reglas, de sus propios trucos en las representaciones”. Es decir, el arte de hacer versos es un simulacro, una mentira que deja en evidencia  a los que entienden “la poesía de la experiencia” como una página confesional.
   Deletérea en los contornos generacionales pero contundente en su definición práctica, y tendencia dominante en el cierre de siglo, “la poesía de la experiencia” fue una opción estética cuyo nombre deriva del ensayo de Robert Langbaum The Poetry of Experience, una indagación sobre el monólogo dramático en la herencia literaria moderna. Al repasar su quehacer lírico en “Dedicación a la poesía”, García Montero escribe: “La llamada poesía de la experiencia no surgió de un deseo biográfico, anecdótico, sino de la toma de conciencia de que la poesía es un género de ficción, en el que el personaje literario servía para adjetivar las meditaciones y los sentimientos particulares más íntimos, protagonizando así un proceso de conocimiento”.
  El rótulo “El realismo singular” se emplea por Luis García Montero al reflexionar sobre la individualidad y la historia, sobre la imbricación del yo cuando forma su educación sentimental en el espacio social. Para Darío Villanueva “el realismo constituye una constante básica de toda literatura, cuya primera formulación se encuentra en el principio de mímesis establecido por la Poética de Aristóteles”. La recreación de la realidad permite enfoques diferenciados, abre campo a la respuesta personal y a la perspectiva insólita que subrayan el carácter de construcción verbal; la voluntad del yo impulsa un principio activo que trasciende la mera observación. Comparto la aseveración de Jorge Riechman de que el realismo es una actitud frente a lo real y no un catálogo de procedimientos de representación; la escritura realista se define por su apertura hacia lo contingente.  
   El epígrafe “el romántico ilustrado” conexiona sentimiento y razón y los convierte en postulados complementarios. La herencia becqueriana se asocia con la lógica interior de una sensibilidad prisionera de su propio solipsismo; el individualismo se focaliza como paisaje irreductible; es Antonio Machado el primero en hablar del tú esencial, de esa otredad complementaria. Para un adecuado desarrollo moral el sujeto hace suyo el espíritu ilustrado, la melancolía de Jovellanos. El dominio de la razón plantea la pertenencia al mundo, el contrato social, la necesidad de la norma,
  También resulta válida la denominación “poesía urbana”; la ciudad funciona como un paisaje escénico del sujeto verbal, el sitio -Granada, Madrid, Nueva York- pertenece al imaginario callejero de la palabra; constituye un ámbito afectivo y relacional que hace memoria de lo cotidiano. No es la nocturna ciudad de Baudelaire, símbolo de soledad y desarraigo, ni el callejero inhóspito que Rafael Alberti cuestiona porque muda la identidad del sujeto hasta convertirlo en un hombre deshabitado. Al recorrer sus calles el yo poético advierte las dudas e incertidumbres del presente, la defensa de unas convicciones, las huellas de otros paseantes con itinerarios que marcan con sus dudas la conciencia de un tiempo. Como enuncia en el ensayo Los dueños del vacío: “La ciudad se configura como territorio de la modernidad poética porque es el lugar en el que se descubre la velocidad, la aceleración de la historia, pero en un movimiento sin sentido, que separa a la conciencia y sus verdades del trayecto determinante de los dogmas”[2]
   El epígrafe “poesía figurativa” destacan el rechazo a la vanguardia y la falsa novedad, y el empleo de un léxico coloquial y comunicativo. El fluir argumental abunda en temas reconocibles, elabora lo autobiográfico y crea de un protagonista verbal que encarna a una contrafigura del propio autor que se mueve en el espacio autónomo de la ficción.
   Las etiquetas enlazan su semántica con evidentes signos de continuidad y explican la gestación de un recorrido pautado y de una sensibilidad sin disidencias ni quiebras internas. De ahí que el protagonista del poema conserve su condición y “se considere marxista y pensativo, tiene el carácter fácil, está muy atado a la vida y cuando le preguntan por su trabajo suele responder que es profesor de literatura medieval”[3].
   Aunque hay similitudes entre el yo biográfico y el sujeto verbal existe una continua objetivación de la intimidad. El lector sabe que existe una convención principal por la que el escritor atribuye su enunciación a un sujeto imaginado. Esa es la lógica del mundo posible que erige el poema.
   Con un profundo sentido orgánico, esta voz personal se integra en una genealogía que enlaza el discurso ilustrado, el romanticismo, Antonio Machado, el espíritu vanguardista del 27, el realismo testimonial e impuro de Blas de Otero y Gabriel Celaya y la nómina casi completa de la generación mediosecular. Como ha escrito Laura Scarano “funda una palabra con vocación de novedad y conciencia de familia”. Según Luis García Montero: “las palabras están en movimiento, como la tradición y las obras de arte, según las conocidas ideas que Eliot expuso en “la tradición y el talento individual”. El escritor no sólo hereda una tradición, sino que rehace la tradición con una obra nueva, porque reordena el pasado con un cambio de perspectiva”.
    Esta tercera edición de Ropa de calle reúne una amplia muestra poética, desde el temprano Y ahora ya eres dueño del puente de Brooklyn (1980) hasta el libro A puerta cerrada (2018). En Ropa de calle se puede apreciar la fuerte trabazón entre intimidad, cultura y pensamiento y el avance al paso de una obra que hace de la poesía un ejercicio de conocimiento; la escritura propone una indagación en la identidad que quiebra los márgenes del yo ensimismado, supera la meditación del espacio privado y reafirma el nosotros porque es consciente de la crisis de valores y de la necesidad de resistir aportando su palabra al vocabulario social. Luis García Montero deja en su recorrido poético voluntad, búsqueda y poesía, el empeño por construir un porvenir habitable.


[1]  El texto “¿Por qué no sirve para nada la poesía? (Observaciones en defensa de una poesía para los seres normales)”  argumenta: “Es importante que los protagonistas del poema no sean héroes, profetas expresivos, sino personas  normales que representen la capacidad de sentir de las personas normales.”
En Luis García Montero y Antonio Muñoz Molina, ¿Por qué no es útil la literatura?,  Madrid, Hiperión,  2003.
[2] Luis García Montero, Los dueños del vacío, Barcelona, Tusquets, 2006, pág. 103.
[3] Poética en Postnovísimos, edición y antología de Luis Antonio de Villena, Visor, Madrid, 1986, págs.. 74-76.




jueves, 5 de diciembre de 2019

SENTIDO DEL HUMOR

Amor a primera vista
(Berlín, 2007)


SENTIDO DEL HUMOR

   El humor camina por los itinerarios de lo cotidiano. Va dejando  rastros, a la espera de que sus pasos se descubran y provoquen la sonrisa –humor tímido-, la risa –humor civilizado- o la estrepitosa carcajada –humor de botellón y paella dominical con los cuñados-; parece que los informes humorísticos tienen fama de saludables hábitos.
   Para descubrir los indicios del humor se requiere capacidad perceptiva, una cualidad del todo invisible en algunos sujetos como yo. Mi risa es estéril y no coloniza ningún labio, una circunstancia que los más perspicaces subrayan siempre o suelen parodiar en sus cotilleos, haciendo a mi carácter un asunto de lacrimal baldío. No es que ellos sean un dechado humorístico, pero en la comparación equidistante salen siempre favorecidos.
   Cuando era niño y habitaba en la Ítaca infantil del parvulario, las cosas que no teníamos nunca eran problemas; se las pedíamos a los Reyes Magos, con un encabezamiento solemne y confesional: “Queridos Reyes Magos, como he sido bueno, me gustaría que me dejen en los zapatos…”; pero envejecí y soy un nihilista que no sabe a quién pedir el dichoso sentido del humor.
   Así que sigo sin él, desangelado, gris, frente a un muro de áspera grafía, dispuesto con terca resignación a disfrutar del cinismo, la atención estacional, las ocultaciones y el ego musculoso de mis amigos, ese magma incierto que ellos llaman sentido del humor.




martes, 3 de diciembre de 2019

JOSÉ MARÍA CUMBREÑO. CUADERNO DE VERANO

Cuaderno de verano
José María Cumbreño
Ediciones Liliputienses
Colección Los cuadernos ególatras
Cáceres, 2019


COSECHA ESTIVAL


  Casi como brújula esencial de sus itinerarios, Ediciones Liliputienses abre los brazos a la heterodoxia y al ideario estético al margen. Así ha ido construyendo una estela de publicaciones que plantean campos estéticos a contracorriente y que han buscado puerto entre los lectores españoles a poetas hispanoamericanos de calidad. El responsable de esta propuesta en el cuerpo de letra de la incertidumbre es José María Cumbreño (Cáceres, 1972), licenciado en Filología Hispánica, profesor de Educación Secundaria y Bachillerato, gestor cultural y cultivador de una literatura diversa que amplía recorridos en la poesía, el ensayo, la introspección biográfica y el cuento breve.
  El activismo docente de José María Cumbreño inspira el título de Cuaderno de verano, como irónico homenaje al docente exiliado en cualquier playa mediterránea que lleva en la mochila, junto a las chanclas y la cerveza fría, la libreta de asuntos pendientes, ese recuerdo de que el año docente ni se crea ni se destruye. Solo se transforma, como corrobora el paratexto que abre el poemario y que encuentra en esta cita de Albert Guinon su temperatura ambiente: “Gracias a la instrucción hay menos analfabetos y más imbéciles”.
  El poema entonces muda de amanecida en “Ejercicio de comprensión lectora” para que inteligencia y percepción dejen sus marcas en la piedra, digo en el pupitre. Liberado de anclajes, el poema recurre a la apertura del lenguaje plástico y a los aportes de lo visual: blancos, imágenes, prosificación descriptiva del verso y signos ortográficos que anulan los esquemas rutinarios de la composición. Añadiría de inmediato el humor, un humor de tebeo, una viñeta de diccionario sociológico que sirve para cartografiar las calles del presente con elementos y mensajes aparentemente inconexos, como si el azar propusiera integrarlos a todos en una historia lógica, con planteamiento, nudo y desenlace.
   Poesía visual que se formula como un crucigrama, que tiene como condición imprescindible la lectura activa de quien concluye cada uno de los antipoemas para moldear una interpretación con final abierto. José María Cumbreño no dicta versos, ni siquiera los escribe, pero deja página intacta para que otros lo hagan por él.
   Yo creo que a estas alturas de la reseña, el lector tiene derecho a saber de qué estamos hablando (aunque sea por aproximación y tanteo) y dejo uno de los textos(poemas)  de José María Cumbreño: “Busca información e indica el nombre de tres animales que al igual que las salamandras, ciertas tortugas y los poetas que consideren que se les hace de menos, segreguen sustancias venenosas para defenderse”; otro que también me ha llenado la cabeza de sugerencias: “Marca con una cruz la reacción química que mejor define la vida de una persona: a) combustión B) descomposición c) Desplazamiento d) Neutralización  e) Oxidación f) precipitación“. De los poemas visuales, el lector debe fiarse por omisión, porque mis capacidades plásticas son más bien discretas.
  Seguramente un lector lógico aconsejaría a José María Cumbreño que pasara todo a limpio, o que hiciese una segunda edición de este cuaderno ególatra que diese compañía al inicial con un cuaderno de instrucciones. Y el crítico erudito formularía con asepsia que el poeta recupere en septiembre como demostraría cualquier informe Pisa sobre el talante poético. A mí Cuaderno de verano me ha parecido una coreografía singularísima de momentos docentes, divertida y rompedora, aunque la poesía, acostumbrada durante tantos siglos a sentar la cabeza, haya saltado de inmediato por la ventana del aula.  Fuerte abrazo, poeta, una provocación como Dios manda. Una alegría de libro.
      

lunes, 2 de diciembre de 2019

AUTOBIOGRAFÍA SIN MÍ

Portal navideño
(Huancabamba)
Imagen
de
Noticias Piura


AUTOBIOGRAFÍA SIN MÍ

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orion,. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos... se perderán.

(Roy Batty, Blade Runner)

  
  Diciembre y se armó el Belén. Dado el intangible espíritu artístico de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, debería clausurar los actos del Bicentenario del Museo del Prado. Ya sueño con su disertación sobre “Arte pobre, trasteros, reciclados, okupaciones y gastos varios”; sería un impagable aporte de equidad, sabiduría y ciencia infusa a la modernidad.
  La municipalidad madrileña también diseminó las figurillas pastoriles y puso ante el pesebre la bandera roja y gualda, para recordarnos que España es un estado laico y aconfesional. Nuestras autoridades conocen la constitución al pie de la letra y se empeñan en transgredirla a diario como un deporte de riesgo, como quien se tira desde un puente con tirachinas.

  No sé qué decir sobre la esquizofrenia política del Congreso de Diputados en busca de desacuerdos. No habrá dos sin tres (elecciones). Bajo los palcos todos cantan y siguen cobrando. Como en la ópera.

 Creo mucho en las predicciones fiables del pesimismo: concede al hilo argumental del futuro un rumbo previsible: todo a peor.




  




domingo, 1 de diciembre de 2019

OCASO

Ocaso en la periferia
(Bangkok, Tailandia, 2017)
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana



MADUREZ


                                           Envejecí de golpe y cayeron las piedras
                                 
                                                                OSWALDO FLORES

Sobre mi piel
espejismos, suturas.
Envejecí.







sábado, 30 de noviembre de 2019

MÁSCARAS

En el escaparate del yo
(Venecia a flote)



Máscara

Reposa en el sillón, inoperante,
mi trasnochada máscara de oficio.
Por su silencio asciende
la falsedad creíble,
el material que integra
lágrimas y sonrisas,
el que elude por miedo,
el que pone la brida en el galope,
el que nos colma el vaso
de sanas intenciones
y cordiales deseos,
el que deja razones suficientes
para justificar la amanecida.

Su logrado artificio
oculta las estrías.
Se hizo con materiales resistentes.
Con ella se completa mi disfraz.

                              
                               (De Mapa de ruta)




viernes, 29 de noviembre de 2019

MÍRIAM DE LOS RÍOS. NATURALEZA DISONANTE

Naturaleza disonante
Míriam de los Ríos
Valparaíso Ediciones
Granada, 2019


PRIMERA MIRADA


   Actriz, profesora de Lengua y Literatura en un instituto público madrileño y guionista de cortometrajes y textos teatrales, Míriam de los Ríos  (Madrid, 1982) abre puertas a la poesía en Valparaíso Ediciones –uno de los sellos que más apuesta por el amanecer de nuevos itinerarios- con el volumen Naturaleza disonante. El umbral de la entrega acierta plenamente con un lacónico fruto verbal que se mueve entre la precisa eficacia del aforismo y el decir condensado del verso: “Hoy mi máscara y yo jugamos al escondite, / de quién encuentre a quién depende mi futuro”. De entrada, los versos recuperan dos o tres cuestiones esenciales: la sinceridad del sujeto frente a sus indagaciones existenciales, la condición del poeta como fingidor o la necesidad de velar la intimidad para argumentar una estrategia expresiva que trascienda el mero discurso del sujeto concreto. Mucho que decir, por tanto, en un primer poema que hilvana pasos con una dicción natural y que plantea el autoconocimiento como urgente tarea al comenzar el día: “A veces contemplo mi cuerpo / con la mirada incisiva de un inquisidor / y niego la gracia de los elementos, / la perfección que me hace respirar, dormir, pensar…”. De ese plano de detalle que desdobla el yo nace una sensación dual, de aceptación y rechazo, que ubica al figurante lírico en un intermedio concreto, en este tiempo digital de pantalla encendida y espacios visuales, en este ahora de influencers y fake news tan proclive a la impostura.
   Míriam de los Ríos moldea un personaje ficcional que descubre sus emociones en primera persona, como si en un diálogo confidencial el yo biográfico mostrara sus claves personales y emplazara a su intimidad a un encuentro pactado con el lector. Proyecta las experiencias del presente porque siempre sucede que la intrahistoria individual engloba los signos de un territorio colectivo que exige someterse a lo socialmente correcto y aceptar dogmas líquidos, que hacen de las certezas espejismos. Así nace el conflicto, y ese es el espacio en el que se mueve el poema que siempre huye del hermetismo y la solemnidad para marcar una representación a pie de calle en la que conviven los textos en verso libre, con la pincelada concisa y aforística, que se suelen dejar en cursiva:”Abrázame hasta que dejemos de dar vueltas a la manzana / sin saber por dónde morderla  “ o la levedad del haiku.  
    En el sendero argumental cobra una intensa fuerza el epitelio sentimental, esa gama de matices que nunca se autoexcluye en los perfiles de la identidad: el amor, la soledad, los mensajes del miedo o la pulsión erótica del cuerpo: “Amarnos era como beber la leche del Universo, / como guardarla en un tarro de cristal /     en el fondo del vientre, / desesperados, / a la deriva / flotando sin gravedad en un mundo simbólico”.
   La poeta recurre al venero teórico de la experiencia docente para hacer de la disonancia cognitiva el eje argumental de esta carta de presentación. Recordemos que nuestras conductas siempre están inducidas o condicionadas por el medio social y debemos racionalizar ante nuestra manera de pensar la incomodidad, las contradicciones o ese continuo aprendizaje por la decepción que abre distancias entre deseos y realidad. Así el sujeto se somete a un fuerte proceso de autopercepción en el que la escritura es herramienta de búsqueda para mostrar las cicatrices de todas las palabras que no pudieron ser pronunciadas o no encontraron sitio en el salón hospitalario del poema. Cálidas y confidenciales, las composiciones entrelazan evocación y perdida, grises crepusculares y mediodía, el devenir de un movimiento pendular que deambula por las asimetrías de las aceras buscando sentido al final del cuento. Poesía con luz, que deja en los espejos el hermoso desnudo de la sinceridad.




jueves, 28 de noviembre de 2019

CONJETURAS Y LÍMITES

Muros del tiempo
(Yacimiento de las Cogotas, Ávila)
Fotografía
de
Rubén Sánchez Santana


CONJETURAS Y LÍMITES

Los límites del lenguaje
son los límites de mi mundo

WITTGENSTEIN

   Poco a poco, en el discurrir pautado de los años, fue haciendo del silencio un principio de simetría. Pulió opiniones como caliza blanda, formó ángulos para albergar matices, asumió conjeturas y ejercitó, sin cansancio ni merma, la prudencia verbal.
  Observa la realidad y los espejos como simples ficciones verosímiles. Y nunca habla si no es en presencia de su diccionario.

(De Cuentos diminutos)




miércoles, 27 de noviembre de 2019

CAMINOS EN EL AIRE

Caminito del Rey
Fotografía
 de
Javier Cabañero Valencia




CAMINOS EN EL AIRE

Hay lugares de los que no se vuelve nunca,
aunque vuelvas

KARMELO C. IRIBARREN 


Esos caminos que parecen puzzles en los que no encaja ningún paso.

Un anclaje en el aire.

Queda la versión íntegra de su historia personal. Nada con un fondo gris.

Solidaridad de papelera, que deja sitio de inmediato a todo lo que sobra.

El topo defiende la semejanza cromática.

Solo percibe las palabras propias. Las voces ajenas son ruidos abruptos.

Me dedicó en seis meses tres adjetivos, dos adverbios y cuatro preposiciones. Un despilfarro austero.

( Aforismos de espera)



martes, 26 de noviembre de 2019

EL POETA EN LA LUNA






Astronomía y Literatura

(A dos voces)


La ciencia se compone de errores que,
 a su vez, son los pasos hacia la verdad

JULIO VERNE

  "Hace unos meses, mientras buscaba el sol en alguna playa del mediterráneo,  recibí la invitación para preparar una conferencia sobre Astronomía y Literatura. Confieso que mi primera reacción fue la de rechazar la propuesta, no por ningún prurito de soledad ensimismada, sino por ser consciente del escaso conocimiento científico que mi biblioteca personal me ha proporcionado sobre el estudio de los planetas y las exploraciones del espacio.
   Mi formación académica es la de un profesor de Geografía e Historia que ha dedicado a la docencia cuarenta años de vida. Y tres décadas cumple mi devoción al libro que ha dejado sobre la mesa casi treinta obras, entre poesía, crítica, ensayo, antologías y el decir breve del aforismo.
   Por ello, mis señas de identidad en teoría astronómica están llenas de cráteres; muestran el desolado espectáculo de la cara oculta de la luna.
   Demasiadas veces, la pereza nos sume en lo previsible y niega el localismo celebratorio del asombro. Así que corrí el riesgo de aceptar sospechando que ambas disciplinas –Astronomía y Literatura-  comparten la condición de sismógrafos capaces de acoger las vibraciones en el tiempo del devenir colectivo. Si el sol y el sistema solar se formaron hace unos 4600 millones de años, la voz literaria ha acompañado a la Humanidad desde sus comienzos y se ha expandido por todas las civilizaciones del planeta Tierra, desde aquellos primeros signos de los pueblos prehistóricos hasta la celeridad digital y compulsiva de Internet..."

Astronomía y literatura
Conferencia en Agrupación Astronómica de Madrid
26 de noviembre de 2019








lunes, 25 de noviembre de 2019

DANIEL ZAZO. LA PERIFERIA DEL DESEO

La periferia del deseo
Daniel Zazo
Editorial Páramo
Valladolid, 2019


LA HOGUERA Y LA CENIZA


   La poesía abulense más joven, llamada a renovar el poso generacional de escritores imprescindibles como José Jiménez Lozano, Jacinto Herrero Esteban o Gaspar Moisés Gómez,  se concreta en unos cuantos nombres entre los que sobresale Daniel Zazo (Ávila, 1985), cuya entrega de presentación Que ardan los fuegos amaneció en  2017.  Poeta, miembro del Consejo de redacción de la revista El Cobaya y profesor en ejercicio, Zazo compilaba en esa carta de presentación textos de casi una década de escritura que tenían como núcleo temático el fuego. El elemento matérico  aglutina germinación y encuentro, formas abiertas y sensaciones de intensidad o carencia en un libro de amanecida, donde resaltaba el carácter orgánico y unitario.
   Su segunda entrega, La periferia del deseo recuerda en su título, y lo refrenda la nota de contraportada, al poeta sevillano Luis Cernuda, quien hizo del concepto un espacio de espera confrontado con la realidad. La sombría existencia anula la dicha y hace del ideal una imagen desangelada de contornos borrosos. La cita de entrada clarifica la condición del sustantivo con unos versos del poeta y cantautor Luis Eduardo Aute: “Deseo es el surco que deja una estrella, / deseo es espejo, deseo es enigma, / deseo es el beso de signos contrarios”.
    Daniel Zazo, ante un paso argumental tan proclive al enfoque emotivo, ubica su discurrir poético en la media distancia y añade a la experiencia personal un amplio sustrato culturalista para trazar las coordenadas situacionales: “Es en los límites donde el deseo se origina, / donde se encuentra su unívoca razón de ser. / Atrás dejó páramos y jaulas de nieve, / la enigmática frialdad de las estatuas / que habitan las desiertas plazas de De Chirico / y las miradas ausentes, casi huidizas / de los desnudos sonámbulos de Delvaux…” Pero muda de perspectivas para abordar un enfoque apelativo frente al yo desdoblado que muestre la razón de la escritura: el poema es un espacio atemporal; abre su territorio a una extensa reflexión sobre imágenes y conceptos, sobre esos hilos de azar que convierten cada estar en la acera diaria en un carro de heno, una carga de vivencias  que deja contemplar al paso cómo el deseo muda con el tiempo, se hace desolación y ruinas.
  También la pintura, tras los pinceles de Bernini, corrobora la condición temporal de la carne y su rastro de nieve. Eso no anula la atracción de la belleza y su fuerza para despertar el tacto del delirio corporal convocado por el fogoso resplandor de la hoguera. Poco a poco el poemario va gestando una erótica cuajada de imágenes, desde ese afán implosivo y germinal de quien siente la llama hasta la atmósfera onírica de la representación pictórica, los poemas van estableciendo equivalencias. Así se fortalece un cuerpo verbal –terremoto, temblor, delirio… - de resplandor y estrépito que halla en la caligrafía del poema su razón de ser.
  En ese fluir de sensaciones, las palabras se convierten en refugio donde habita la claridad del amor. Cada lugar o cada paisaje escenifica una ´´intima representación de los cuerpos”. De igual forma que esas miradas plásticas que interpelan desde el muro de los museos, porque contienen una expresión del tiempo detenido, el cauce lírico propicia un nuevo principio en el que se definen las señales inequívocas del amor para colonizar con su fuego un extenso perímetro en el que se define la suprema identidad del deseo: “Eres todo aquello que arde y jamás se consume”. Daniel Zazo, como esas ondas que ponen relieves expandidos sobre la quietud del agua, hilvana un libro cuajado de estrategias discursivas, que aglutina un amplio campo de definiciones en las que también se evoca la cálida experiencia personal en torno a la consunción del deseo. Con él relaciona palabra y respuestas reflexivas a ese punto ciego que anula la razón, pero también a esa pulsión que aspira a poner calor en la frialdad de las estatuas, a caminar por el vértigo para que la rutina encuentre la luz que sobrevuela en la fugacidad de las cosas, que hace del ideal una razón de vida.




domingo, 24 de noviembre de 2019

APARICIONES

Pinares de Riaza
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

APARICIONES

Deja que su aliento se interne
por el músculo del párpado.

JOSÉ ANTONIO LLERA


   Como si necesitase propagar las nociones del miedo en medio del pinar, su desastrada imagen regresa de improviso. Recuerda un destello diluido que va perdiendo intensidad. Los gestos dibujan un estar apocado. Mira los matorrales cabizbajo, como sumido en el sopor de la melancolía. Conjetura que estoy en ese tiempo en el que los fantasmas no son pesadillas sino compañía.

(De Cuentos diminutos)



sábado, 23 de noviembre de 2019

UMBRAL

Vuelos
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia


UMBRAL


Umbral. El día
se desata despacio
y emprende vuelo.

                           (De A punto de ver)





viernes, 22 de noviembre de 2019

ADA SALAS. A SOLAS CON EL CANTO

Ada Slas (Cáceres, 1965)



A SOLAS EN EL CANTO

(La poesía de Ada Salas)

Vivir
es una huella

ADA SALAS


 "En el volumen Diez años de poesía en Extremadura (1985-1994), editado en 1995 por el profesor y ensayista Miguel Ángel Lama, se exploraba la cartografía poética de la comunidad autónoma extremeña en el último periodo finisecular. Junto a voces consagradas –Santiago Castelo, Pureza Canelo, Ángel Campos…-, con amplia proyección personal, salían a la luz los tempranos afanes que inauguraban vuelos ascendentes para reactivar la nómina del momento. En esa hornada de amanecida se integra Ada Salas (Cáceres, 1965). La poeta logra en 1987 el Premio Juan Manuel Rozas con el libro Arte y memoria del inocente, impreso al año siguiente por el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Extremadura. En sus aulas, la incipiente autora había cursado Filología Hispánica y vincula su vocación al grupo poético de la Facultad de Filosofía y Letras de Cáceres. Son días marcados por el aprendizaje y por vínculos afectivos que dan cobijo a un acontecer que se alimenta a sí mismo y abre preguntas. El autodidactismo requiere un ensanche de relaciones personales y afinidades que refrendan los intereses propios, que busquen guías y canalicen fuerzas necesarias para la formación de la personalidad literaria.
   Editado en los últimos meses de 1988, Arte y memoria del inocente inicia viaje con dos referencias dispares: un surco aforístico de Alonso Guerrero, cuyo trayecto posterior se escora hacia la ficción narrativa, y un pensamiento lírico de Alberto Caeiro, uno de los interlocutores verbales de Fernando Pessoa. El conjunto de poemas se despliega como una entrega diáfana, en la que la voz del tiempo y la sensibilidad del sustrato biográfico marcan las rutas argumentales. Se oye con fuerza la palabra confidencial, penetrante y sutil. Con naturalidad, los versos entrelazan con naturalidad intimismo y contemplación, contienen el aire fresco y pasional del amanecer... "


LA VOZ A SOLAS (fragmento)
Poesía y Divergencia
Universidad Autónoma de Madrid
Facultad de Filosofía y letras
22 de noviembre de 2019





jueves, 21 de noviembre de 2019

CUESTIONARIO SOBRE JOAN MARGARIT

Recital a dos voces
(Joan Margarit y Luis García Montero)
Librería Alberti, Madrid, 2019
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

Cuestionario preparado por ISRAEL SÁNCHEZ
(revista REFORMA)
 
 
—¿Qué relevancia tiene que el  Premio Cervantes 2019 reconozca a un poeta como Margarit?

Sin duda, el Premio Cervantes no descubre a Joan Margarit como poeta; su obra tiene un extenso recorrido en varios ámbitos idiomáticos como el catalán, español o inglés; el premio solo constata que es uno de los magisterios más relevantes de la poesía contemporánea.

—¿Qué significa esto ante la actual crisis política que se vive con respecto a Cataluña?

Es inevitable dada la crisis política que se vive en la comunidad autónoma catalana y la virulencia del independentismo radical, incidir en que las diferencias culturales enriquecen y no abren trincheras o alzan barricadas. Joan Margarit escribe poesía en catalán, su lengua materna, su registro más íntimo y personal, pero no traduce sus libros al castellano: escribe en castellano un poema epifánico, que suena limpio y hondo, no con el traqueteo orgánico de una herramienta de segunda mano. Ambos idiomas dialogan, sugieren matices nuevos, abren espacios libres y autónomos.

—¿En qué radica la genialidad del quehacer poético de Margarit?

A la poesía de Margarit no le interesan los grandes epítetos, esos que cargan a las palabras de trascendencia y solemnidad; su poesía nace de un cálculo de estructuras que unifica forma y semántica, que sondea los estratos expresivos para sacar la mena, esas palabras necesarias que ponen los cimientos al poema. 

—¿Salda una deuda con el catalán esta decisión?

En absoluto, en  el marco hispánico conviven el euskera, el catalán, el gallego y el castellano; se ha premiado a Margarit no por una cuestión de deudas sino porque su aportación, como habría sido la de otros poetas como Francisco Brines, es significativa; es hermoso que se haya dado el Cervantes a un poeta bilingüe porque eso permite una doble celebración para los lectores.

—¿Cuáles son los poemas u obras que a usted más le gustan de Margarit y por qué?

Joan  Margarit no es un poeta de elementos insulares sino de conjuntos poéticos que unifican una visión estética; los temas se reiteran: el enlace del sujeto biográfico y la presencia del protagonista poético, el pasado como espacio germinal de la memoria, la dimensión ética de la identidad, el desamparo de lo colectivo ante una realidad pragmática que margina lo esencial del sujeto. Así que si se me permite hablaría de libros completos como Los motivos del loboJoanaCasa de misericordia o  Un asombroso invierno... Cualquiera de ellos  defiende un concepto de la poesía con el que me identifico plenamente.

Querido Israel un saludo cordial y muy agradecido por tus preguntas