viernes, 15 de enero de 2021

CLARIDAD CON NIEVE

Siempre la claridad
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

CLARIDAD CON NIEVE

Ser el copo de nieve que desate la avalancha

JOSÉ MANUEL GARCÍA

 

Esos amigos, tan puntuales, que llegan antes de tiempo; cuando no estamos.

*

Su avaricia emplea solo tres vocales.

*

Lo que oye alrededor le hace mostrarse cada vez más conforme con su sordera.

*

Los pragmáticos nunca construyen, solo desmontan.

*

El ahora es un falso intermedio entre evocación y porvenir.

*

Hay cuentos que perfilan personajes más verosímiles que el autor que los creó.

*

Quienes miran de espaldas suponen que no hay evidencias frontales.

*

Hay enemigos  que nos dignifican.

 

(Aforismos con nieve)



 


jueves, 14 de enero de 2021

ENRIQUE NOGUERAS. QUINCE DÍAS DE MARZO

Quince días de marzo
Enrique Nogueras
Prólogo de Juan Carlos Abril
Diputación de Granada
Colección Genil de Literatura
Granada, 2020

 

BUSCAR SEÑALES


   En las reflexiones introductorias de Juan Carlos Abril se recuerda el fuerte entrelazado entre trayecto biográfico y actividad creadora. Ese enlace deja como estela un ideario estético, cuyos parámetros situacionales se fortalecen con el discurrir del tiempo. De este modo, el prólogo perfila las estaciones que han marcado el quehacer creador de Enrique Nogueras (Granada, 1956) donde conviven el ensayo, la traducción desde el rumano y el portugués, y la poesía. Así han ido apareciendo con sosegada cadencia, los libros de poemas Ore la Mogoşoaia  / Horas de Mogoşoaia, que amanece en 2013, De la resurrección , salida publicada en 2017 y el cuaderno con traslado al portugués Terceira Margem. Conforman el selecto muestrario de una andadura lírica que recibió en 2019 el Premio del Festival Internacional de Literatura “Tudor Arghezi” de Târgu Jiu, en Rumanía.
  La vocación poética de Enrique Nogueras prosigue con la entrega Quince días de marzo, un poemario dedicado a Rosario Zayas, cuyos textos se escribieron, como recuerda la nota final, casi en su totalidad en 2006, salvo algunos escritos en los dos años siguientes. Estas claves temporales parecen dar fuerza anecdótica a una perspectiva sentimental. También se especifica que el título hace referencia a un tiempo histórico vivencial consumido en marzo de 1991.
  En ese contexto de experiencia introspectiva se despliega el poema “Preludio”, que contiene los momentos iniciales del cauce argumental, expresados con estrofas cerradas. Desde el primer paso, la voz poemática de Enrique Nogueras evidencia un fuerte propósito formal. El empleo de esquemas métricos como la décima, la lira y otras estructuras versales aportan a la lectura una intensa cadencia musical; un aliento clásico que acerca el libro al neoculturalismo, tan pleno en otros poetas de Granada como Antonio Carvajal, orfebre mayor del legado tradicional.
  Esta inquietud estética emplea un lenguaje coloquial que renueva el aliento comunicativo para trascender el intimismo y distanciarse de lo confesional y de un espacio anímico subjetivo y concreto: “Dicen que es  muy cruel / el mes de abril, ya sabes: / hace crecer las violetas y el fango y, sobre todo, / aplasta las promesas que nos brindara marzo”. La mínima extensión de estas piezas iniciales concentra intensidad, despoja veneros digresivos y acerca, en ocasiones, el suelo poemático hacia el aforismo: “Una línea de sombra te saluda: / no la puedes cruzar, pero te salva”. Todo el sustrato argumental busca señales de un destino común y compartido que el tiempo clausura con la certeza de que permanecerá inalterable en la memoria. Así lo ratifica el poema final del apartado: “como yo a ti, no olvides / que en la gloria de marzo durante quince días /durante quince noches, / que son días y las noches todas, / hemos estado para siempre vivos”. En el cauce lírico cristalizan los gastados fragmentos vivenciales de una historia de amor que moldea el recuerdo.
   Como si fuese un escueto inventario de soledad, la sección “Coda. O noite, o Rainha! evoca, con lucidez extraña, la soledad del sujeto; persisten los rescoldos deambulando en el desasosiego: “Somos la moraleja / del relato, los dioses, los juguetes / de una fábula antigua otra vez / siempre, / rota”. Todo el apartado difunde una mirada retrospectiva en la que los versos se hacen vigilantes testigos de la pérdida, de ese caminar por un entorno crepuscular que asemeja un itinerario de niebla y de quietud, disuelto en la grisura. Alguna evocación adquiere el signo de lo personal, como si la conciencia del protagonista textual buscase recuperar significativas incisiones anímicas.
   Solo cinco poemas componen el apartado de cierre, “Adenda”, que se abre con citas originales de Novalis y John Keats. Un largo monólogo fragmentario recrea la condición solitaria del sujeto enfrentado a la ausencia. Quien escucha su desamparo interior hace del canto una inmersión en la experiencia como fuente de vida y conocimiento. Las palabras son capaces de dar redención y sentido al discreto cansancio de quien recuerda el mapa irregular de la existencia, abocada a ser la solitaria sombra de un sueño diluido.
  La lírica amatoria de Quince días de marzo hace inventario de la levedad fluyente del encuentro sentimental, esa plenitud vivida que un día se transforma en balizas para el recuerdo, en sensaciones que abrieron la geografía del sueño cumplido. La poesía de Enrique Nogueras tienen un gran calado emotivo y una cálida obsesión por perfilar un molde que nunca olvida la plástica del vuelo, ese remontar del verso medido para alcanzar belleza y plenitud.



miércoles, 13 de enero de 2021

CARÁMBANOS AL SOL

Gotas de luz
Imagen
de
ISTOCKPHOTO

                      Para Asier

Es un incendio
la frágil soledad
de los carámbanos.

                   (Inédito)


martes, 12 de enero de 2021

EN COMPAÑÍA

De refilón
Fotografía
de internet


EN COMPAÑÍA


   Compartieron de refilón años de mínima convivencia común. En ellos nunca sucedió nada. Sus identidades se acabaron apagando, como mansos velones, cuya luz oscila una caduca fracción de tiempo. Después se dejaron envolver por la sombra y vislumbraron el cuarto entreabierto de una imprevista felicidad. Aquel tibio refugio de su inexistencia ofrecía una puerta de escape. Como no habían consumido ninguna vida imaginaban, más allá del ahora, una estimulante existencia en las aceras soleadas del futuro.




lunes, 11 de enero de 2021

MONÓLOGO DE REPLICANTE CON NIEVE

Nevada
Fotografía
de
Madrid Secreto

 

MONÓLOGO DE REPLICANTE CON NIEVE

Todos esos momentos se perderán en el tiempo,
 como lágrimas en la lluvia

Roy Batty  BLADE RUNNER  (1982) 

   Muy sofocado por ese continuo primer plano en los  medios de la nevada en Madrid que ha ofendido tanto a preclaras sensibilidades poéticas y prosaicas. Perdón, perdón, perdón –tres veces tres, como San  Pedro el cerrajero- por esa evidente carencia de objetividad testimonial ante otras situaciones del suelo patrio peninsular… Se entienda como causa de nuestra frustración televisiva que las principales cadenas informativas tienen sede en Madrid y, por tanto, es más fácil dar noticias del sitio que trasladarse al Somontano con las vías cerradas; que así mismo se ubica aquí palacio, presidencia, gobierno y el ministerio correspondiente, con portavoces, portavozas y todo lo demás… La verdad es que el vuelo desasosegante de los copos  no borra en absoluto, sean o no noticia de prensa, nuestra solidaridad ni nuestra comprensión de situaciones similares que tendrían merecida portada, dignas de titular y primer plano. Solo un esqueje de queja ante la insurgencia protestona: lo que de verdad queremos en Madrid es ser periferia alguna vez.

    El asalto al Capitolio de la truculenta ultraderecha, disfrazada de carnaval, era tan previsible como las golondrinas de Bécquer. El plenirrubio golfero del tupé lleva cuatro años de incontinencia mental y los sumideros cerebrales de tanto fervor seguidista acaban colapsados. Pero esa demencia senil  no mancha al gran país que es USA, ahora objeto de todo tipo de tropelías verbales de palurdos y resentidos que confunden la parte por el todo. La oveja negra no es el rebaño (de bisontes). 

   Los virus siguen sueltos y en crecida, la irresponsabilidad de muchos también; decía Jaime Gil de Biedma que el invierno que viene será duro, y sería conveniente añadir coda y estrambote: la primavera y el verano, también…

   Lo bueno de hacer reseñas es que algunas veces el autor reseñado lo agradece con la calma apacible de la cortesía. No siempre, claro, pero de cuando en cuando llegan palabras seguidas de gratitud que animan a seguir dos o tres pasos más en esto de dedicar el tiempo casi completo a la lectura de libros ajenos.

   Creía que el año nuevo propiciaría hábitos de concordia y tolerancia; soy un caso; más que un replicante terminal que ha visto cosas que nadie creería, más allá de Orión, en el parque natural del vivir encarno al iluso perpetuo en fase de crecimiento.

(Apuntes del diario)

 

 

 

 


domingo, 10 de enero de 2021

PÁGINA EN BLANCO

Página en blanco
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

CLIMA
 
A punto de caer
con quejidos constantes
como techado viejo,
la insurrección del clima.
En ruinas circulares se demora el invierno,
insiste la sequía
en prolongar la ausencia
y el vuelo elemental de los regresos.
No renuncia el almendro
al resquicio de nieve,
aunque la flor se agoste
calcinada por una luz oscura.
 
Entre labor y acequia,
desgajada del miedo
la mañana en el campo
recorta sensaciones.
 
Es carnosa y azul;
construye una vereda de espejismos.
Su resplandor ignora
el poso de carcoma.
Mis párpados aprenden a callar
los códigos secretos del derrumbe.

    
                      (Del libro Nadar en seco)

  

sábado, 9 de enero de 2021

CARMEN CANET y ELÍAS MORO (Eds.) ESPIGAS EN LA ERA

Espigas en la era
Micropedia de aforistas españoles vivos
Carmen Canet  y Elías Moro
Apeadero de Aforistas
Sevilla, 2020
 
 

AFORISTAS EN ACTIVO

 

   Es evidente la buena salud del aforismo contemporáneo. Los primeros pasos del siglo XXI, en el espacio idiomático del castellano, pero también en otros entornos como Italia, Alemania, Francia o Gran Bretaña, han integrado en su discurrir una eclosión abrumadora del decir fragmentario, gracias a factores muy diversos. La insólita fluencia de colecciones, títulos, antologías, artículos monográficos, análisis y autores –resaltada por estudiosos como José Ramón González, Manuel Neila, Erika Martínez, Javier Recas Bayón, Demetrio Fernández Muñoz o Paulo Gatica- concede una solidez perdurable al esquema constructivo del aforismo y a su laconismo verbal, dispuesto a capturar la esencia del pensamiento con humildes elementos de uso. Es perceptible la vitalidad de vuelos en la variedad de estilos, puntos de vista, tendencias y sustratos argumentales. Así lo entienden también Carmen Canet y Elías Moro, dos autores con amplio trayecto en el género que coordinan juntos la edición de Espigas en la era, un despliegue nominal de más de cien aforistas españoles vivos.
  Este tiempo áureo no es flor de un día. Conviene recordar que la literatura fragmentaria es un producto histórico. Sus aleatorias codificaciones han estado presentes en los legados de todas las civilizaciones. Sus raíces fortalecen el carácter híbrido y un dinamismo trasversal que engarza pensamiento filosófico, tradiciones populares, enunciados éticos y literatura. Los textos paremiológicos constituyen una amalgama heterogénea que ha encontrado en el presente digital un cultivo insistente; de ahí la pertinencia de un proyecto didáctico como el propuesto por Carmen Canet y Elías Moro, que puede entenderse como una primera mirada a los poblados escaparates textuales del aforismo actual.
   En Espigas en la era firma el breve prólogo José Luis Trullo, persistente cultivador de la síntesis. El director y coordinador de la colección Libros al Albur y de la revista monográfica Elaforista.es ha impulsado abundantes proyectos de definición de la arquitectura lacónica que han contribuido al afán expansivo de títulos y autores. Pero todavía no exista un refrendo fuerte en el mercado; José Luis Trullo subraya que el acercamiento al libro de aforismos requiere una postura crítica y cuestionadora de lo subjetivo, en suma, un lector formado y selectivo que no busca rellenar tiempos de ocio.
   La pujanza del género enaltece el intenso trabajo de compilación que llevan a cabo Carmen Canet y Elías Moro, quienes recurren al orden alfabético para dar a los aforistas un trayecto orgánico. Cada autor aporta una mínima mochila textual, solo dos aforismos, lo que hace imposible el retrato estético de los seleccionados; o mejor, ubica estas espigas como selecta prueba de una mayor cosecha que necesita lecturas complementarias posteriores. Al tratarse de una cata de campos creadores activos, quedan fuera practicantes de nuestro tiempo como Miguel Catalán, Antonio Cabrera o  Eduardo García, que nos dejaron hace muy poco y cuya presencia sigue fuerte en los textos.
 En cualquier caso, se agradece este registro de urgencia que compone una información precisa del texto mínimo que tiene como objetivo complementario difundir el listado, desde la traducción, en otras cartografía creadoras. Hoy constatamos que ya llega a las librerías la versión al francés de Espigas en la era a cargo de la traductora Florence Real y del poeta y profesor Miguel Ángel Real. Con esta versión, que abre la puerta a otras como el inglés o el italiano, se hace evidente que el libro preparado por Carmen Canet y Elías Moro es una herramienta que ajusta el punto de mira. Propicia el disparo preciso y sugiere indagaciones posteriores del decir breve, ya dispuesto a asentarse por derecho en la plaza central del espacio creador contemporáneo.

José Luis Morante




viernes, 8 de enero de 2021

AFORISMOS CON GAFAS DE SOL

Asuntos personales
Archivo
de
Pixfuel

 

GAFAS DE SOL

 

Detrás de las gafas de sol en invierno una mirada estrábica.

 

Alquiló dos sonrisas respetables,  para fingimientos y usos cívicos.

 

Tarde de café con reproches y una burbuja onírica que respalda el olvido común.

 

Ese tenso diálogo entre una cobardía expansiva y el remordimiento.


El optimismo supone que la lógica cierra el camino al caos.

 

Músculos vigorosos, épicos, espartanos para transportar un paraguas.

 

Un largo proceso de aprendizaje para masticar chicle.

 

Tartamudez de ideas.

 

Es tarde; el momento justo de hacer casi todo.


(Aforismos con gafas de sol)



jueves, 7 de enero de 2021

FERNANDO DÍAZ SAN MIGUEL. DIQUE

Dique
Fernando Díaz San Miguel
Fundación Jorge Guillén / maravillas concretas
Valladolid, 2020

 

CON RUIDO DENTRO

 

   Fundador de revistas y tertulias, empresario de diseño y comunicación y profesor del Máster de Escritura creativa de la Universidad de Salamanca, Fernando Díaz San Miguel (Salamanca, 1974) reunió su corpus lírico en el balance Momento. Poesía reunida (2018), un volumen que integra y reescribe sus primeros libros y en el que se aprecia un fuerte sustrato narrativo. Ese afán enunciativo está presente en la nueva entrega impulsada por la Fundación Jorge Guillén, bajo la dirección de Antonio Piedra.
  Dique recurre al poema en prosa o, mejor, al apunte lírico para incidir en la comprensión y el tejido inadvertido de la propia identidad,a través de la apelación discursiva a un yo desdoblado: “Abre tu pecho en dos, pártelo como un pan, intenta comprender esto que eres”; así da su primer paso un poemario que deja en los textos el fluir testimonial y ajusta los latidos de su escritura al discurrir. Las ideas se velan tras el silencio; apenas hay nada que decir en ese estar a solas en el que solo sobrevive el etéreo cansancio que aposa lo diario. Las palabras tantean, se esfuerzan en dar voz a un ruido fuerte convertido en impulso vital para cegar los otros ruidos; ese rumor de fondo que convierte el tiempo en un simple tránsito, ajeno a la voluntad del sujeto. Desde ese itinerario por la incertidumbre se cuestiona el papel de los sentimientos, su definición sin imposturas, más allá de esa fuerte conciencia de finitud que atestigua que todo es invierno, un puñado de sombras y ceniza.
  El quehacer del poema se afirma como una labor sin tregua, un empeño en alzar construcciones y castillos que resguarden de las infinitas variaciones del dolor. También explora la naturaleza cambiante del lenguaje, ese habitar conceptos y significados, con la oscura sensación de que no podemos comprender lo que sentimos ni definir esa voz que habita dentro y se llama ausencia y memoria. La muerte se percibe como desolación intacta, cuyos pasos cambiaron para siempre los sentimientos más fuertes; ahora el amor es recuerdo y soledad, dolor y ruido fuerte que no deja escucharnos.
  En la disolución de la realidad germina con fuerza un epitelio de inquietud, como si cada presencia cobijara una caja de pandora, un puente cuya oscura cimentación sostiene el dolor como sustrato básico: “El amor es siempre así: llega y te abrasa y se marcha al ángulo oscuro en el que te pudres de dolor”. Desde esa sensación de incertidumbre aflora el amor y sus bifurcaciones, desde la plenitud del cuerpo a la separación, como un venero esencial que preserva las secuencias de la memoria y que deja coordenadas situacionales en el tiempo.
   Hay textos que conceden una presencia firme al entorno. Sucede, por ejemplo, con “Catedral”, composición dedicada a Antonio Colinas, donde el yo se define a partir de los límites del entorno, ese entrelazado fuerte de formas y sensaciones que visualiza lo ajeno: “Todo nos cambia y no: ser es ser, comprender menos, ser madera, aire, piedra sin necesidad de comprenderlo. No mires hacia dentro”. La indagación exploratoria del presente tampoco concede transparencia, en él perdura un cúmulo de nada transitoria que tampoco otorga indicios del futuro; la duda es una manera de estar.: “La vida es un caos que se mueve en círculos”
   La prosa poética de Dique  se despoja del avance lógico de una historia autobiográfica y sentimental para mostrar las circunvoluciones del desconcierto, ese disiparse de la existencia que parece adentrarse, en el discurrir, en un terco callejón sin salida. Todo adquiere la dimensión reducida de lo que no importa y, por tanto, no puede abrigarse en el poema con metáforas, símbolos o erudición; se hace necesario que también en la crecida quede el dique, esa sensación de resguardo que deja en las palabras la piel y su contorno.





miércoles, 6 de enero de 2021

DÍA DE REYES MAGOS

Espera

 


6 DE ENERO
 
       Para Irene y Ana
 
Algo me dice
que en los gestos de un niño,
poniendo entre las sombras
sus zapatos
y unos vasos de agua,
para apagar la sed
de esperados viajeros,
está toda mi vida.
 
Han pasado los años
y no sé de renuncias
 ni de claudicaciones:
jamás me fue posible
vivir en otra casa
que no fuera tu sueño.
 
          José Luis Morante



martes, 5 de enero de 2021

DÍAS DE ESCARCHA

Escarcha

 

DÍAS DE ESCARCHA

 

Lo irracional salva a lo cotidiano de contar con los dedos.

*

El psicólogo es un existencialista de butaca.

 *

 Antes de dormir, el ánimo del delirio apuesta mucho al ahora o nunca.

 *

Hay locuras aristocráticas, que usan tacones y zapatos de piel.

 *

 La inteligencia nunca poda los brotes nuevos del absurdo.

 *

 Obsesiones, manías, rarezas… Voces secundarias. Pasos previos.

 *

 Agita la superficie del lenguaje para llegar al limo.

 *

 Clava su voz; es alambre con púas.

 *

 Con monotonía contagiosa, el loco polariza su existencia sobre un puente quebradizo entre razón y razón.

 *

 La simpleza atribuye la locura a alguna causa justa.

 *

 Da miedo la orfandad de quien tiene razón.

 *

 La cartografía lógica es tan compleja que reconfortaba ignorarla a diario. 

JOSÉ LUIS MORANTE

(Aforismos de escarcha)

 

lunes, 4 de enero de 2021

LOS QUE ESPERAN

En silencio

 

LOS QUE ESPERAN

 

   Llegan temprano al parque, desde algún itinerario común y desdoblado. Caminan lentos, con un rumor zanjado de desgarradura en los zapatos y los ojos adustos, clavados en el suelo. De vez en cuando relatan vidas improbables, escapes de otra identidad que ahora parece tangencial y oscura. Cuando están en el parque nada ocurre en su anatomía, pero son más ellos, suspendidos en una actitud tallada por el tiempo: solo esperan.

(De Cuentos diminutos)



domingo, 3 de enero de 2021

CONJETURAS Y LÍMITES

Hablar a solas

 

CONJETURAS Y LÍMITES

 

Los límites del lenguaje son los límites de mi mundo

WITTGENSTEIN

 

   Poco a poco, en el discurrir pautado de los años, fue haciendo del silencio un principio de simetría. Pulió opiniones, como caliza blanda, formó ángulos para albergar matices, asumió conjeturas y ejercitó sin cansancio ni merma la prudencia verbal.
  Observa la realidad y los espejos como simples ficciones verosímiles. Y nunca habla si no es en presencia de su diccionario.

(De Cuentos diminutos)




viernes, 1 de enero de 2021

ELOY SÁNCHEZ ROSILLO. LA RAMA VERDE

La rama verde
Eloy Sánchez Rosillo
Tusquets Editores
Colección Nuevos Textos sagrados
Barcelona, 2020

 

ABRIR LOS OJOS

 

   Con persistente voluntad estética, Eloy Sánchez Rosillo (Murcia, 1948) ha enriquecido el cauce temporal con un fértil itinerario creador. Del mismo, da fe el volumen Las cosas como fueron (2018), una compilación que acoge la escritura  lírica desde 1974 hasta 2018, donde anticipaba algunos inéditos de La rama verde. El poeta y profesor universitario protagoniza una sabia madurez, inclinada a mantener abiertos los ojos de la reflexión. Los poemas nacen del atento aprecio a lo cercano; desde una sensibilidad dispuesta y vigilante, sabe que el discurrir existencial es azaroso y proclive al contraluz.
   Tras la publicación en 2015 de Quien lo diría y la reedición del ya citado corpus completo, agrupa sesenta y cuatro poemas en La rama verde, epígrafe que parece subrayar el primer plano que la naturaleza y sus elementos adquieren en el ideario poético de Eloy Sánchez Rosillo. Lo exterior despierta las secretas cadencias del intimismo ensimismado. Propicia, entre los pasos del vivir, una conversación silenciosa, que fuerza a la conciencia del sujeto a ampliar límites. Las respiraciones del entorno se hacen costumbre y desplazan sensaciones hacia las galerías internas de quien percibe. Allí mantienen las constantes vitales, que mudan en abstracción y pensamiento.
 La temporalidad enlaza pasado y presente en una continua renovación cíclica. En su seno, las secuencias van y vienen, haciendo de la memoria un organismo proteico que recupera estampas emotivas para enriquecer las manos del ahora. El paisaje de infancia, en su fragilidad, perdura. Es un espacio de afirmación y resistencia: “Dentro de la leyenda del vivir, / que el minucioso olvido / desordena y desdice, / el sueño aquel primero / de la niñez no se ha desvanecido”.
  El transcurso evocador conforma una colorista superficie en la conciencia; en su quehacer establece un orden natural de quietud y permanencia que se hace presente desde la lejanía; el recuerdo crea un percibir cercano y paradójico que propicia el contraste. Están en las aceras cotidianas los declives de sombras y luces, la finitud temporalista de lo diario y la compensación de la experiencia, donde lo contingente se hace categoría y conocimiento.
   El hablante lírico verbal no solo insiste en el patrimonio sensorial del discurrir. Las horas propician la felicidad unánime de estar entre las cosas, de ser parte de su fervorosa plenitud y de su apacible armonía en la intemperie y en los aleatorios desprendimientos del tiempo: “Aquí no necesito meditar, / abismarme en honduras insondables / para llegar al corazón de todo. / hay tanta soledad, tanta quietud, / que el fondo está a la vista, en lo inmediato. / Clarea la mañana. / Miro y escucho, huelo, saboreo, / palpo la realidad que se me ofrece / como regazo y vínculo. Me extraño de ser yo / y me aparto de mí y de mis zozobras”.
   La mirada interior es amanecida y refuerza la cálida proximidad entre periplo vital y escritura. En el poema “Hablo aquí del comienzo”, que alcanza muy altas cotas emotivas, el amor se convierte en semilla de la identidad. Nada concede más sentido al poema que dejar en sus palabras el cauce amoroso porque el sentir afecta a la misma condición de ser. El poema es también un renacido homenaje a la tradición que encarnan las voces de Garcilaso, Machado, Neruda o Juan Ramón y el firme anhelo de vestir las palabras con la piel emotiva del sentir. En su pensar a solas, como escribe en “Al mirar lo vivido” el verso ratifica: “El amor lo era todo, y no lo supe / no lo supe del todo a cada instante. / Algo mío muy puro lo intuía, / pero yo me ofuscaba en otras cosas”.
   En La rama verde asoma vivo y pleno un mundo respirable e inmediato que es, al mismo tiempo, hebra frágil y permanencia, que muestra en su desorden ese azar pautado donde se deshoja la existencia convertida en lección y elegía. Entre la conciencia y el sentir del tiempo se establece siempre una distancia corta; en ella el pensamiento busca ese “centro sereno del asombro”, el pulso elemental de la belleza, la rama verde, el peciolo auroral de lo que empieza “en un mar tibio y quieto, bajo el sol estruendoso / y un cielo azul sin mácula”.
 
JOSÉ LUIS MORANTE