viernes, 10 de julio de 2020

ANDAR DESCALZOS

Descalzos
Archivo
de
internet


ANDAR DESCALZOS


Me mira y está ahí, como granos de arena en la orilla pisada: la decepción.

Desde hace años sus formas corporales mienten: es una niña.

Ayer, cuando me abrazaba, fui el plano exacto de la idealización. La isla del tesoro de sus cuentos.

Soy una paternidad  miope, canosa, llena de certezas fantasmales y consejos ingrávidos. Casi abuelo.

Ser padre es una espera bajo la luz estival del mediodía, una cosecha de insolaciones.

En casa cumplimos a diario los ritos menores de la convivencia. Pero cada uno de nosotros oculta músculos y nervios de un extraño enraizado en el corazón.

Callejea mi inquietud. Antes de que salgan de casa ya es urgente su búsqueda.

El otoño amarillo de los calendarios cambia los argumentos. Escribe tramas de fracturas, grietas y tachones.

Fueron tapiando vanos. Ahora su única ventana al pasado es la desmemoria.

En las conversaciones de sobremesa,  muestro para ocultar. Digo el rumbo y callo los desvíos.

(Aforismos descalzos)


jueves, 9 de julio de 2020

CON MAR DE FONDO

Conversación
fotografía
de
Adela Sánchez Santana 


CON MAR DE FONDO

Sobre la arena apenas se marcan las huellas frescas de lo diario. El cauce de noticias es mínimo y la actualidad política gotea, como una forzada respiración asistida. El petardeo argumental de la política parece menos declamatorio, aunque resulta evidente la caza y captura (a todas luces merecida) del emérito. Todos ansiosos por contemplar la caída de Ícaro.

Yo-lo han notado de inmediato- estoy contento con la vuelta al mar. Me llena de alegría el perfil intelectual de sus  silencios y el afecto de la playa vacía. Un afecto de muchos años.

Ensayo la lectura con menos entusiasmo, aunque fue copiosa la carga de títulos que viajó en mi maleta; pero no tengo el ánimo para reseñas, solo para conversar con aquellos libros que muestren en bañador la definición del entusiasmo. Cualquier indagación lectora requiere un tiempo de complicidad y aprendizaje.

Aquí anoto una maravillosa definición. Parece escrita para que no me olvide de entrañables contactos personales: "un amigo es aquel con quien se puede pensar en voz alta".

(Del diario de verano)





miércoles, 8 de julio de 2020

VIDAS DE CRUCE (AFORISMOS)

Al paso
Archivo
de internet

VIDAS DE CRUCE ( AFORISMOS)


 Enrolados en la temporalidad, los sentimientos compasivos duran instantes.

Los prudentes cobijan la indulgencia de los imprudentes.

Hay montañas que simular ser granos de arena.

Les gusta estancar los problemas para comerciar con sus consejos posteriores.

Las verdades con sobrepeso se sostienen mal. Causan problemas circulatorios a los razonamientos.

Me asusta el desmesurado crecimiento de mi urbanismo. Cada día son más las veces que digo sí cuando pienso no.

(Desplazamientos)



martes, 7 de julio de 2020

ALEBRIJES NARIÑO (Revista Nariñense de Minificción)

ALEBRIJES NARIÑO
Revista nariñense de Minificción
Fundador y Coordinación editorial:
Jonathan Alexander España Eraso
Director:
Alfredo VillarrealCorreos electrónicos:
revistaalebrijes@hotmail.com
editorialavatares@gmail.com
Pasto, Nariño, Colombia


AMANECIDA


   Nace Alebrijes Nariño, una revista digital fundada  y coordinada por Jonathan Alexander España Eraso y dirigida por Alfredo Villarreal, y con enfoque monográfico en la minificción. Sus expectativas pretenden configurar, como expone con entusiasmo el esperanzado editorial, “un mapa de caminos” que guarda sitio bajo un sustantivo repleto de carga onírica. Recordamos al lector peninsular, menos familiarizado con este bestiario ficcional, que el alebrijes es una figura artesanal, un animal fantástico y multicolor, hecho con distintas materias primas, combinadas con cierta asimetría para acrecentar su enigma vital.
   El ser onírico muestra claras afinidades con la minificción, como estrategia expresiva. Ambos tantean sustratos expandidos entre la realidad y el sueño, mientras convocan a una callada búsqueda de identidad y sentido.
   Este primer paso de Alebrijes Nariño aglutina una panorámica general del cuento mínimo en Hispanoamérica, con colaboraciones remitidas desde Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, España, Honduras, México y Venezuela. Aportan también su quehacer creador ilustradores, cuyos trabajos se intercambian entre los textos.
   La densidad del índice recoge miniensayos como “Elogio de lo mínimo” de Edgar Allan García, “Breve historia de la minificción en México”, de Lauro Zavala, y el titulado “Narrar o no narrar, ésa es la minificción", de Yobany García Medina. La teoría literaria del microrrelato tiene como indagación más incisiva la codificación del género. Es un asunto repleto de matices, con dos vértices sustentadores: el carácter híbrido y la autonomía expresiva a partir de dos cualidades básicas: el sustrato lírico y la capacidad resolutiva del argumento.
   Entre los nombres propios que resaltan en este número de arranque destacan Patricia Nasello, con amplia experiencia creadora, que entrega una selección de micros en “Pecados capitales”. Junto a ella un notable elenco de escritores de relatos ultracortos compuesto por Grethel Delgado, Angélica Villalba Cárdenas, Juliana Muñoz Caratar, Esther Domínguez, Javier Perucho –uno de los estudiosos esenciales de la literatura breve en México-, María Cristina Chiama o Nélida Sánchez, entre otros.
   Como un compendio múltiple y luminoso, sale al día Alebrijes Nariño para recordar que la ficción hiperbreve no solo es lacónica sino también profunda. En los textos se dan la mano celeridad y asombro, esas pompas voladoras que nunca rompen el epitelio de su transparencia. Suerte en el largo vuelo.





lunes, 6 de julio de 2020

GALERÍAS DE ESPEJOS

Transparencia
fotografía
del archivo de PXFUEL


EL YO SUSCEPTIBLE

yo sé lo que tú sueñas
y lo que en sueños ves

G. A. BÉCQUER

   Mi agitación interna tiene un formato moldeable. Los demás  me suelen atribuir rasgos de carácter que no dejan ninguna sobrecarga en mis espejos. Seguro que ellos tienen razón; yo solo tengo dudas. Desconozco quién soy.

   Hubo años que el sueño nocturno se prolongaba durante horas sin interrupción. Ahora me parece mentira, como si los recuerdos fuesen fotografías a destiempo, hechas con imágenes veladas o encuadres defectuosos.

   Debo escribir un diccionario sobre el misterio intacto del conformismo. Lo desconozco; todo en mí es una súbita sacudida que indefectiblemente concluye en el cansancio. Asumo la conmovida perplejidad de Cesare Pavese: trabajar cansa.

   Esos sabios capaces de ser invisibles en una casa de cristal. No logro quitarme la sospecha de que se han perdido en algún pasillo de la memoria. 

   Un día no vi motivos para soportar cerca su prepotencia, extraña y perturbadora, y desapareció para siempre por alguna oquedad digital. Como el amor, la amistad no correspondida se sienta en la oscuridad para hablar a solas de renuncias y despedidas.

(Diario de verano)



domingo, 5 de julio de 2020

INTERNOS

Regreso
Fotografía
de
Pinterest

INTERNOS


Marchitará la rosa el viento helado

GARCILASO DE LA VEGA

  
  Tras el confinamiento insular, regreso al Pabellón de internos. De su alambrada hostil sobresale una fila de adelfas florecidas. Dentro no cambia nada, hay un callado pacto con el tiempo. Algunos internos deambulan dubitativos, miran mi presencia con desconfianza. Después se aproximan; me piden euros y tabaco, y premian la súbita generosidad con confidencias. Alguien, susurran, empujó al celador en la escalera central; hubo suerte, aunque sobrevivió se fracturó la cadera y las piernas; y estará lejos varios meses.
  En la tapia de entrada siguen juntas las sillas de plástico, alineadas frente a la avenida. La soledad permanece sentada. Siempre inmóvil, como semilla que espera un buen final.

(De Cuentos diminutos)






sábado, 4 de julio de 2020

CONVERSACIÓN CON GLORIA DÍEZ SOBRE "AHORA QUE ES TARDE"

Gloria Díez y José Luis Morante
Biblioteca Mario Vargas Llosa (Madrid)

Gloria Díez, poeta, periodista y gestora cultural, conversa con José Luis Morante sobre la antología Ahora que es tarde (La Garúa, 2020), una selección de poemas que integra treinta años de creación, desde 1990 hasta 2020. 


- Al leer los títulos de tus libros, Rotonda con estatuas, Población activa, Largo recorrido, llama la atención lo cotidiano del lenguaje. Definitivamente ¿tu reino es de este mundo?

Sí, suelo vivir en la periferia de la solemnidad, en ese barrio de gente que busca en el lenguaje sustratos comunicativos y zonas de intersección; sé que a veces esa media voz puede confundirse con la pobreza expresiva o con el vuelo bajo; pero asumo el riesgo; me gustan los poetas que se visten con ropa de calle.

- ¿Cómo Karmelo C. Iribarren?

Claro, como Iribarren, Comendador, Antonio Jiménez Millán, Luis García Montero, Joan Margarit, Juan Gelman, Parra, Carver, Ángel González o Wislawa Szymborska…

- Pero también admiras a Juan Ramón…

La casa de la poesía es hospitalaria por naturaleza y hace de cada itinerario lector un espacio transitable, un magisterio, una claridad por descubrir… Sí, me encanta la poesía de Juan Ramón, y de Antonio Machado, Cernuda, Borges u Octavio Paz; creo que la lectura debe ser plural y continua y esas condiciones han gestado en mí un cofre de deudas que ya querría para sí la mismísima Pandora…

- Dices: “Al piso regresaba cabizbajo, enfundado en un traje de preguntas”. ¿Esa es la función del poeta, preguntarse, preguntar?

Toda tarea creadora es indagatoria, por naturaleza; recorre líneas de sombra y rincones que suelen cobijar más sombras; y en esos sitios el poeta siempre inventa cruces, reiteraciones y retornos al punto de partida; la escritura es desandar.

- ¿Qué te llama la atención de las estatuas? Hay “sonrisas cinceladas en mármol”. Y están tan quietas….

Son la certeza firme del pasado, me gusta su simbología y su afán por hacer perdurable la finitud; es tiempo inquisitorial y muchas estatuas han bajado de sus pedestales; yo sigo conversando con ellas; son encomiables interlocutores.

- ¿Te gustaría que te hicieran una…? Una estatua. ¿Y cómo sería? Danos una pista.

No me había planteado esa celebración matérica de la identidad; hace muchos años un amigo me sorprendió en una lectura recordando que yo había definido una papelera como un cielo para despojos... Así que parques, estatuas y papeleras suelen crear espacios apacibles de soledad y melancolía, de lecturas al sol.

-Tu imagen en el espejo, los heterónimos… ¿Te inquieta la dualidad? ¿O son las contradicciones?

Vivo con ellas desde siempre: hablo mucho porque soy muy tímido; me gusta la soledad porque estoy lleno de extraños, soy frágil porque creo en la fortaleza de la voluntad, y estoy conmigo cuando estoy solo... Los heterónimos son posibilidades del yo; es saludable ser cobijo de tantas mutaciones.

- En tus criticas hablas del “protagonista lírico” que construyen los poetas. ¿Y cuál construyes tú?

Creo que en mis poemas se perciben claras afinidades entre el trayecto autobiográfico y las contingencias del sujeto verbal; así que entre los dos hay un razonable aire de familia que se va haciendo con el tiempo más intimista y reflexivo.

-  Dices “todos cabemos dentro de la especie enemigo”.  ¿La vida te ha puesto frente a grandes enemigos?

Como a todos, la vida me ha dejado abrazos inolvidables y decepciones al paso; de los abrazos queda el calor intacto en la piel; de las decepciones, las cicatrices... No sé si mis enemigos eran grandes, tengo la sospecha de que su talla era liliputiense y mezquina porque se han ido diluyendo en la memoria...

- ¿Y para qué sirve un enemigo? ¿Se le puede encontrar alguna utilidad? Aunque sea residual.

Sirve para recordar que él tiene de nosotros la misma teoría; para saber que la dificultad está inserta en cualquier relación humana y, desde luego, para cobijar nuestras sensaciones en poemas, libros o en mínimos aforismos que callan su destinatario, pero que hablan con voz firme... Aquella teoría de la otra mejilla contradice la sensación de justicia que requieren algunas actitudes.

- Escribes: “me sonaban los pasos a verso en asonante” ¿En qué métrica te sientes más cómodo?

Todos mis poemas, salvo una minoría, usan el verso libre; y dentro de ese verso libre creo que hay un predominio de dos medidas versales, el endecasílabo y el heptasílabo... Sé que son precisiones un poco insulsas, pero ese ritmo es el más frecuente en mi cabeza en el tiempo de composición que suele ser muy asimétrico; tardo mucho en escribir un poema, días, meses; o el poema llega casi completo y solo lo modifico en la segunda o tercera lectura.

- Y la música del verso… ¿de dónde viene? Porque tus versos son musicales: (…) este presente es sórdido y conviene/ descerrajar el tiro a quemarropa”.

La cadencia musical es columna vertebradora; en casa hay una fuerte inclinación a la música y al ritmo; además está la lectura; me gustan los poetas que hacen de su poesía una canción que puede leerse en voz alta.

- Una de tus tareas literarias es la crítica. ¿Qué aporta? ¿Qué exige?

Aporta un dominio expresivo mucho mayor, una exigencia de sencillez y una continua voluntad de seguir aprendiendo. Tengo una incansable voluntad lectora, una huida de los juicios de valor y un compromiso de escribir la reseña con estilo, lejos del aire desmadejado que suele tener un artículo de prensa.

- ¿Algunos de tus enemigos se han fraguado ahí? La tarea de desechar es ingrata.

No me gustaría dejar la impresión de que mis enemigos son multitud, ejerzo en lo posible de buena gente, y lamento que ese título “Enemigo leal” pueda dar esa imagen; como dije en su día; mis enemigos leales son conceptos, no son presencias sigilosas en un callejón... Es verdad que dos o tres críticos me dieron un buen palo en algún libro; pero solo uno me hizo daño de verdad, porque su crítica contradecía sus propios consejos anteriores; así que reitero que mi porcentaje de enemigos está a años luz de los amigos.

- Háblame de tus antologías. ¿El antólogo disfruta, sufre, acaba impregnado del perfume del autor?

Sí, es una posición de espectador privilegiado; se disfruta mucho de esa sensación de ir completando un paisaje que solo al final adquiere forma completa; la antología más gratificante fue una de poesía joven, “Re-Generación” (Valparaíso ediciones, 2016). Y sigo manteniendo aquella sensación de proximidad con los elegidos.

- ¿Hay muchos “demonios sueltos entre los papeles”? ¿Entre tus papeles también?

Sí, en ellos forman algarabías permanentes las dudas, las prisas, las ideas en blanco, los materiales inútiles, los proyectos que se quedaron a medias...

 - ¿Como crítico, ¿qué evolución adviertes en tu poesía?

Creo que un caminar pautado, sin giros ni estridencias que desemboca en el presente de forma natural; como un trayecto reglado; nunca he creído en el poeta acróbata, que hace malabarismos sin red.

- ¿Se mantiene tu “terca voluntad de estilo”? ¿Y qué estilo sería ese?

Una de las cualidades más definitorias en mi manera de entender el hecho literario es la voluntad; procuro mantener un tono de voz natural y creíble, sin imposturas, que deje la imagen de un protagonista implicado y fiable.

- Cultivas el haiku y el aforismo. ¿Qué te ofrecen esas formas breves?

Concisión, brevedad e ingenio, la certeza feliz de Juan Ramón de que “menos es más”.

- Ahora que es tarde, ¿es el momento de mirar atrás?

Sí, es un balance de treinta años que requiere abordar el sendero cumplido para saber qué queda lejos y qué se mantiene a la vista todavía; el título de esta antología, que ha prologado con tanto acierto el poeta y profesor Antonio Jiménez Millán, niega la separación entre pasado y presente; o mejor: los unifica en un mismo instante como si sus latitudes fuesen espacios complementarios. Creo que el profesor, poeta y crítico acierta plenamente; la escritura es una toma de conciencia del discurrir ; es palabra en el tiempo, como escribió Antonio Machado. 

- ¿Esta es una antología provisional? ¿Queda mucha obra en el tintero?

No lo sé, sigo trabajando el poemario Nadar en seco, pero no tengo la sensación de estar en el final de ninguna ruta; soy un náufrago que sigue buscando costa. Sigo dispersando pasos en los géneros habituales; no sé separarme de la escritura; es piel y abrigo.

 Después de caminar 30 años es un buen momento para que el viajero se detenga y eche la vista atrás. Eso ha hecho José Luis Morante, poeta, crítico y aforista, en esta antología titulada “Ahora que es tarde”, que hace el número 86 de la colección de poesía de La Garúa. Nueve libros de poemas vierten en estas páginas lo mejor de un autor que habita en la periferia de la solemnidad, viste ropa de calle y es capaz de nadar en seco. La entrevista ha sido realizada guardando todas las medidas de seguridad. 

Julio de 2020






viernes, 3 de julio de 2020

RAFAEL SÁNCHEZ FERLOSIO. CAMPO DE RETAMAS

Campo de retamas
Rafel Sánchez ferlosio
Literatura Random House
Barcelona, 2015

RELECTURA FERLOSIANA


   El día 1 de abril de 2019 fallecía en Madrid, ya nonagenario, Rafael Sánchez Ferlosio (Roma, 1927), con un abrumador currículo literario. Un año después la cuidada edición de sus pecios reunidos, preparada por Ignacio Echevarría, no ha encontrado sosiego en mi biblioteca. Llegó a mi mesa de trabajo el mismo día que desembarcaba en el mercado, gracias a las incansables gestiones de Jeremías,  añorado librero jubilado, lector y dueño entonces de “El Rincón de la Lectura”.
  Adquirí el libro renovando deslumbramientos antiguos como Alfanhuí y El Jarama, y paradas obligatorias en sus relatos, artículos y ensayos. Así que madrugué para tener entre las manos estos “naufragios de la voluntad” que bracean con fuerza en el mar de obsesiones de Rafael Sánchez Ferlosio, un espacio líquido grisáceo y convulso, con inquieto oleaje para sedentarios y conformistas que prefieren la quietud de la opinión formada.
   El volumen Campo de retamas reordena los pecios publicados hasta el momento y añade los espigados en sus páginas escritas que así adquieren autonomía y  singularidad. Además se reescriben algunos textos que adquieren en estas páginas su trazo más firme. El orden interno acoge cuatro tramos, cuyo sentido dirime de inmediato una nota aclaratoria. Así, en el apartado de inicio se dan cita los textos inéditos, a continuación se compendian los pecios de 2002, editados bajo el título La hija de la guerra y la madre de la patria; la obra editada en 1994 Vendrán más años malos y nos harán más ciegos forma el tercer conjunto y como cierre se agrupan textos varios escritos como cartas al director, junto al discurso de agradecimiento que escribiera en la entrega del Premio Mariano de Cavia de Periodismo. Pero no son compartimentos aislados sino estancias comunicadas entre sí con similares vistas exteriores: la vida social, el ejercicio de la literatura, la política, la religión y sus efectos secundarios, los desajustes orbitales de la realidad y esas observaciones de superficie que integran las fachadas al sol de lo diario son espacios de pensamiento que siembran opiniones reiteradas, taxativas o complementarias.
   Rafael Sánchez Ferlosio deja en Campo de retamas, con severa concesión y ajustado ojo crítico, el hilo de bramante de su pensamiento. No digo su filosofía existencial porque el escritor ha manifestado en distintas entrevistas que él no tiene filosofía, entendida esta como un sistema cerrado y orgánico. Sus pecios en su fragmentaria disposición dejan una marcada línea pensativa que en no pocas ocasiones abruma por su significado o por el extremo pulido de su expresión. Es un libro complejo, en las antípodas de la complaciente mirada de los titulares populistas. Un asidero seguro y firme para los que buscan la voz ronca y profunda de la exigencia. Un libro grave que a veces exagera el tono y enfatiza la hipérbole, que crea una respuesta inmediata en el ánimo, que marca el ritmo con pecios como este: “Lo más sospechoso de las soluciones es que se las encuentra siempre que se quiere”.





miércoles, 1 de julio de 2020

OXIDACIONES

Oxidación
Archivo
de
Internet


AFORISMOS  DE  JOSÉ LUIS MORANTE

Traducción al italiano de GIULIANA CALABRESE



Minucia interna; no encuentro en mi interior nadie en quien confiar.
Minuzia interna: dentro di me non trovo nessuno di cui fidarmi.



Si miras con atención el lugar que ocupas, donde estás no hay nadie.
Se osservi con attenzione il posto che occupi, dove sei tu non c’è nessuno.


En la madeja de la gratitud se apelmazan los hilos sueltos.
Nella matassa della gratitudine si addensano i fili sciolti.



En la poesía bucólica, espontánea colaboración de una coral ecológica: piedras, juncos, pájaros y nubes…
Nella poesia bucolica, spontanea collaborazione di una corale ecologica: sassi, giunchi, uccelli e nuvole...


En las conversaciones con desconocidos los intermediarios más eficaces son la elusión y el silencio. 
Nelle conversazioni con gli sconosciuti gli intermediari più efficaci sono l’elusività e il silenzio.



La poesía es un yo caligráfico, angustiado por su propia identidad.
La poesia è un io calligrafico angosciato dalla sua stessa identità.



El subconsciente poético confía en el potencial de los precursores.
L’inconscio poetico confida nel potenziale di chi ci precede.



Punto de fuga. Nostalgia de un lugar que no existe.
Punto di fuga. Nostalgia di un luogo che non esiste.

                                              (Aforismos del libro Motivos personales, Sevilla, 2015)

lunes, 29 de junio de 2020

SUEÑOS PARA UNA NOCHE DE VERANO

Amanecida
Fotografía
de
Michael Kenna

ACERCA DEL SUEÑO


 I
    
                          (Irene)

Qué es el sueño, preguntas,
con la abrumadora ingenuidad
de quien me presupone una respuesta.
Y yo salvo el escollo
modulando una frase convulsa
en la retórica de los desconciertos.
Te digo: el generoso don
que la fatiga obtiene de la noche,
una brizna de luz escalando la sombra,
el envés de una historia
cotidiana y absurda;
tú misma, hija mía,
cada palabra tuya, cada gesto.
No sé si el sueño
es potestad del hombre
o comparten los sueños animales y cosas.
Ignoro de igual modo qué hilo teje
su textura de seda,
qué alzada confabula
su hermética apariencia
o qué brújula guía
la estela de sus viajes.
Sé que hay sueños tristes y gozosos,
oscuros y diáfanos,
ocasionales y obsesivos;
sé también que hay sueños tan hermosos
que el tiempo los indulta y perseveran,
y no envejecen nunca.


II

                                       (Ana)


Hay sueños que una noche
consumen su existencia
y otros que se prolongan con los días.
Simulan los primeros
una especie común de lepidópteros
y acaban siendo pasto
del trastero y del polvo,
como un experimento vanguardista.
Levísimos planetas alumbran los segundos,
como estrellas fugaces que convocan
múltiples y azarosas travesías.
Ante nuestra mirada sus figuras componen
un paisaje celeste,
intangible materia en sereno reposo,
donde habita la luna del deseo.

                                          
                    (De la antología Ahora que es tarde, La Garúa, 2020)




sábado, 27 de junio de 2020

ICEBERG

Superficie
Archivo
de
METEORED


ICEBERG

   Injertada en el azul de los espejos, se veía a sí misma como la plateada cresta de un iceberg. Con el discurrir del tiempo, comenzó a derretirse. Ahora es solo movimiento de inmersión. Una identidad que busca amparo en el fondo para ser invisible partitura de agua.

(De Cuentos diminutos)

  

viernes, 26 de junio de 2020

ELENA MUÑOZ. PAPELERA DE RECICLAJE

Papelera de reciclaje
Elena Muñoz
Editorial Vitruvio
Madrid, 2019


SENSACIONES A LA ORILLA 

  En un apunte crítico, que servía de reseña a la entrega poética La soledad de su amigo Augusto Ferrán, Gustavo Adolfo Bécquer, nuestro paradigma romántico, resaltó que percibía en el trabajo lector dos clases de poesía: una magnífica y sonora, que busca su jerarquía desde el ropaje retórico y la ornamentación sorprendente; y otra que propagaba una voz lírica natural y cercana, aparentemente seca, que encuentra en el sentimiento individual su manantial más puro; que no necesita más itinerario en su discurrir que el paso fuerte de la existencia. A este ideario del pacto confidencial se inclina la producción verbal de Elena Muñoz, narradora, actriz, editora y muro vertical de la tradición cultural de Rivas Vaciamadrid, primero desde las Jornadas de Historia de Madrid y en el presente como impulsora del activo literario de Covibar. 
  Papelera de reciclaje es el tercer poemario de la madrileña, tras su carta de presentación Momentos de arena y hielo y su entrega Los poemas no cotizan en bolsa, cuyo título recupera una cuestión inacabable del debate teórico del género: la utilidad de la poesía, su entidad como estrategia capaz de incidir en procesos sociales colectivos. Por eso la elección de la cita inicial de José Ángel Valente me parece un pactado indicio de continuidad: “El poeta debe ser más útil que cualquier ciudadano de su tribu”. Tampoco resulta gratuito en “Calendario de emociones”, el apartado inicial, el recuerdo de la temporalidad que rige nuestra existencia. O el reflejo que lo perecedero encuentra en la naturaleza como plenitud y consumación de ciclos estacionales.
   Elena Muñoz construye un protagonista lírico que apuesta por el tono meditativo; quien se asoma a la realidad percibe un discurrir cadencioso que va sumando mutaciones al paso, como si aceptar la propia contingencia ofreciera también su propia lección de vida. Lo cotidiano reitera su levedad como un pensamiento circular, borroso y conformista. Y en su transcurso, la mente va trenzando los hilos de nuevas ilusiones y sueños. Si en la primera parte de Papelera de reciclaje prevalecía el entorno como detonante esencial de las claves argumentales, el epígrafe definidor del segundo apartado, “De lo que  siento escribo aunque no exista” parece evocar la intimidad como marco escénico: la percepción se interioriza para volcarse en la memoria. Los recuerdos bracean para recuperar “ a la niña que fui un día, y cuyo recuerdo me ayuda a entender la mujer que soy”. El movimiento temporal no solo afecta al contexto sino a la propia identidad; los días distorsionan certezas y dejan en la epidermis del yo sus máculas existenciales, pero también la certeza de que aceptar un margen de locura ayuda a ampliar el horizonte. El examen de conciencia es cansado, refuerza la sensación de estar abocados a un gregarismo residual, donde la personalidad del yo se distorsiona para aceptar un quehacer conformista. Preservar “la vida en tacones” es sentir la fuerza propia, ese mínimo pedestal que anima a subir del suelo para dar voz al pensamiento subjetivo y definidor.
   El poema que da título al libro “Papelera de reciclaje” funciona como testimonio preciso del vaivén existencial y de las relaciones del sujeto con la otredad y consigo mismo. Los afectos aparecen ajados por el uso o moldeados por el interés; y el mismo hablante verbal sostiene entre las manos los estratos mudables de sus contradicciones, esa sensación de que sería bueno tener cerca una papelera de reciclaje para iniciar senda de nuevo y alumbrar una amanecida de esperanza.
   Pocos espacios físicos compendian la fuerza simbólica del mar como territorio onírico de plenitud y belleza. Elena Muñoz cierra su poemario con “El mar, siempre”,  un puñado de composiciones sensoriales en las que es posible todavía el retorno a la inocencia, el regreso a esos ojos de niña que buscaban en el despertar los pasos abiertos de los sueños, la estela frágil de la felicidad: “Él siempre me espera,  / siempre vuelvo a él”.

José Luis Morante  

  

jueves, 25 de junio de 2020

CON LA VOZ APAGADA

Conversación
imagen
del
Blog del Fotógrafo


CON  LA VOZ APAGADA


Escribía aforismos; le gustaba patinar sobre zancos.

Voluntad continua para especializarse en el autorretrato. Pero no encontraba modelo.

En la consulta, frente al doctor, bajo los ojos. Confieso mi adicción. Una y otra vez recorro una llanura escrita.

Escribir es vencer el miedo. La literatura es un acantilado que reclama el salto.

Mientras estoy en ella, la realidad es un espacio en blanco.

Para explicarse, mi sombra usa el silencio. Con la voz apagada, se entiende mejor.

La felicidad atestigua demoliciones. Lo que pudo haber sido.

Enfermé de ausencia. Nunca estoy. Cuando vuelto aparezco amorfo e impreciso, como si me hubiese perdido en el camino.

Las máscaras engañan cuando mienten, y cuando dicen la verdad.

Sobre el dintel de cada aforismo alerta un dictum preventivo: aquí hablar mucho cuesta caro.

(Aforismos a solas)

martes, 23 de junio de 2020

JOSÉ MARÍA CUMBREÑO. CURSO PRÁCTICO DE INVISIBILIDAD

Curso práctico de invisibilidad
(Casi poesía 2000-2020)
José María Cumbreño
Ediciones Liliputienses
Colección Los Cuadernos ególatras
Cáceres, 2020

EN CADENA

  
   Ediciones Liliputienses reedita por tercera vez Curso práctico de invisibilidad, compilación del trayecto personal, ampliada con el material más reciente de José María Cumbreño (Cáceres, 1972). Condensa veinte años de práctica creadora. Esta visión de conjunto del poeta, profesor de instituto y editor se hace con una perspectiva peculiar. Su planteamiento, nudo y desenlace no responde al trazado habitual de publicaciones escalonadas en el tiempo, un criterio seguido, por ejemplo, en la conocida antología La parte por el todo. Las composiciones son poesía en cadena, una cartografía de montaje en torno a dos actitudes receptivas: “Mirar” y “ver”; ambas tienen como efecto secundario el “Contar”. De este modo el recorrido compone una superposición de estratos narrativos; una fluida presentación orgánica donde el laborar confidencial  adquiere el relieve de una superficie magmática.
  Se me permitirá también resaltar la textura del título, más ensayístico que lírico, en la asentada formulación de una certeza nuclear: “Si cierro los ojos, no soy yo el que no ve a los demás: son los demás los que no me ven”. También habla del subtítulo Casi poesía que no acalla el carácter mestizo del quehacer poético; ese entrelazado de poesía, aforismos, ficciones breves o apuntes casi autobiográficos del diario. La voz verbal desdeña lo previsible en las citas. Los solemnes versos del legado canónico son sustituidos por la reflexión coloquial de un deportista de ping-pong que, más allá de su obviedad coloquial, pone madera seca para una lectura simbólica, en la que participa el mismo autor a través del poema “Made in China (estrategia y método del jugador de tenis de mesa)”. La otra cita incluida, en boca del personaje Dr. Jekill, figuraba ya en la antología poética publicada por La Isla de Siltolá en 2011.
  El observador que mira en los poemas casi nunca describe; tiene conciencia de su condición reflexiva y se siente un simple peón en el tablero del discurrir. Es parte de un todo, que recorre las aceras sin atributos trascendentes; más que del grito, es un oyente de  signos callados. En ese entrelazado de espirales que descubre el afán de mirar, la escritura propicia destellos metaliterarios. Algunos se presentan casi con la precisa cadencia del aforismo: “ESCRIBIR. Enhebrar una aguja con los ojos cerrados”. Otros resaltan la función catártica y el aliento vital de la palabra: “ACUPUNTURA. Las agujas, como los poemas, hieren una parte del cuerpo a fin de sanar otra”.  Y, en otras ocasiones, pronuncian una razón de ser para el poema: “LÍMITES Y PROGRESIONES. El destino de la poesía es el lenguaje matemático, lleno de límites, equidistancias e incógnitas por despejar”.
  En el encuadre de José María Cumbreño se cobijan las continuas afinidades que transitan entre el poema y la ficción hiperbreve. Los versos se hacen prosa, otorgando al pensamiento una cadencia expandida; como si fueran incisos del contexto, acotaciones de un marco representativo. El discurso textual aparece fragmentado y diverso; se proyecta con una luz oblicua. Es complejo, por tanto, aislar los matices semánticos que diferencian a los dos epígrafes. El primero es “Mirar”; la DRAE lo define como fijar la vista en un objeto aplicando juntamente la atención; parece aseverar un acto volitivo e implicado. El segundo, “ver”, es casi un acto físico, la percepción de objetos por acción de la luz. Pero el lector encontrará en ambas secciones una similar sensibilidad. Prosigue la pluralidad formal y retornan los más esenciales asuntos temáticos. No es una cuestión de originalidad –que Cumbreño degrada como esa cualidad en la que creen los escritores ingenuos- sino un recorrido de largo alcance en el que conviven diferentes posibilidades expresivas. 
  La existencia aparece como largo trayecto de pasos perdidos sobre la piel de un mundo periférico que va fraguándose, discontinuo y extraño. Estar es ir hacia el vacío, conocer el magma herrumbroso de la incertidumbre al final de un camino donde no hay luz; pero también es abrazar más formas, abrir puerta al deseo y hacer de la presencia de la belleza un punto central de sensaciones, una razón de asombro en el despertar.
  Cuando la voz poética y el yo real dialogan sobre la caligrafía de la intimidad, la composición adquiere el peso de un balance que da razón de vida desde la corriente de los recuerdos. El acto de contar vuelve los ojos al tiempo lento de la memoria. es una inmersión en el balance vital para percibir qué fragmentos del pasado afloran todavía sobre la superficie. El poeta recuerda que “el pasado es la justificación del presente; el futuro su excusa” Así sucede en poemas que se asientan sobre las páginas del cuaderno como una filtración de impurezas y contradicciones, como voces de otro tiempo que conforman un aprendizaje donde se gesta la conciencia de ser.
  Proteica en la conjugación y unitaria en el afán permanente de explorar las posibilidades del lenguaje, el corpus acogido en Curso práctico de invisibilidad interpreta una personal banda sonora, tanto en sus desplazamientos temáticos como en los rasgos de estilo. La poesía de José María Cumbreño se hace savia, carbón y hoguera. Sus versos son estímulos; incisiones de la realidad próxima y el sustrato confesional. El discurso muestra su aporte cognitivo, esa utilidad de la materia verbal para asentarse. Es el suelo firme de quien cierra los ojos y realoja dentro los fértiles estratos del silencio.


José Luis Morante         

lunes, 22 de junio de 2020

TIEMPO LENTO

A solas
Fotografía
archivo
de
Pixabay



TIEMPO LENTO 

                                                 Envejecí de golpe y cayeron las piedras
                    
                                                                      OSWALDO FLORES

Sobre la piel
incisiones, suturas.
Envejecí.




domingo, 21 de junio de 2020

JOSÉ SARAMAGO. ENSAYO SOBRE LA LUCIDEZ

Ensayo sobre la lucidez
José Saramago
Traducción de Pilar del Río
Editorial Alfaguara
Madrid, 2004


ESTADO DE SITIO


  Se cumple una década de ausencia física de José Saramago (Azinhaga, 1922), fallecido en 2010 en Tías, Lanzarote, donde el narrador portugués vivía desde 1993. Y no se ha oscurecido la plenitud de su conciencia ética ni un espíritu crítico, siempre en vela, que mostró  un sostenido ideario comunista y afín a los más desfavorecidos, sin claudicaciones. Así que pocos trayectos literarios demandan la urgente vocación de relectura. Abro por tercera vez las páginas de Ensayo sobre la lucidez que adquirí en febrero de 2005, cuando llegaba a las librerías la cuarta reimpresión y los periódicos magnificaban el talento singular del nobel.
  Me empuja el propósito de encontrar algo de luz en la compleja noche política que vive nuestro país, hecho un lodazal de pactos son sentido, estrategias partidistas sin conciencia de futuro común y un zarrapastroso independentismo que erosiona ángulos muertos, propicia la eclosión de la ultraderecha más rancia y es contemplado con el silencio cómplice de medios de comunicación que abrevan en el conformismo y vocean a coro: “Aullemos, dijo el perro”.
  El recordado Ensayo sobre la ceguera, para muchos, y para quien esto escribe también la obra cumbre del autor luso, encuentra algunos pasos de continuidad en esta ficción que recupera personajes ya conocidos: la mujer que fue caso único de visión normal, cuando todo el país padeció una ceguera temporal, el médico y otros secundarios. Ahora dejan oír sus pasos en un periodo marcado por unas elecciones municipales que arrojan más del ochenta por ciento del voto en blanco y desacreditan completamente el rol progresista de los partidos tradicionales.
  Podríamos entender Ensayo sobre la lucidez como una fábula política. Sus actores conceptuales son la democracia, la fragilidad de sus cimientos y valores y el elenco de factores circunstanciales que zarandean la convivencia y sus navegaciones temporales. Así se va desarrollando un hilo argumental donde el autoritarismo y la crueldad deciden hacer del ejercicio democrático de la votación libre un delito que merece investigación policial y métodos extremos de cloaca, como si fuese una acción terrorista propia de conspiraciones anarquistas internacionales. Para descubrir al cerebro de este comportamiento colectivo los mecanismos del poder mandan a la capital a un comisario, un inspector de policía y un agente. No hay nada ningún indicio de rebeldía y conspiración y es necesario entonces inventar un culpable, hacer de la mentira una verdad.
  El mapa de escritura de Saramago cultiva la precisión extrema y la lentitud; los acontecimientos se ralentizan al máximo para que las secuencias se perfilen con caligrafía taxidérmica. Cada instante está lleno de significado, soporta un eje de simetría entre forma y estrato semántico. Los capítulos alcanzan, con plena madurez, un cuadro sugestivo de emociones contrapuestas y sombras diluidas, como si el peligro fuera el habitante siniestro de cualquier esquina.
  La sensación final del libro es demoledora. El poder es fascismo, monopolio, exclusión y sentencia. Un tribunal severo que no duda en aplicar estrategias bárbaras para que las libertades cívicas estén siempre bajo control, en estado de sitio, esperando con los ojos cegados la larga noche del día siguiente.     




sábado, 20 de junio de 2020

FASE TRES

Gran Vía
Fotografía
de
Cultura Fotográfica



FASE TRES

El relojero conoce el mecanismo del reloj,
pero no sabría decir qué es exactamente el tiempo

JOSÉ MARIA CUMBREÑO


El largo encierro no ha cambiado nada; los internos del manicomio urbano hacen vida normal.


Amo la periferia, ese no lugar, sin rango ni pretensiones.


Cualquier especulación sobre transeúntes anónimos los convierte en personajes.


Verano y el festivo esplendor de la belleza afea los rostros cercanos.


Todos buscamos el efecto benefactor de la mentira.


El sedentarismo esconde trotamundos capaces de demorar el regreso.


La relajada complicidad de la avenida oculta una escritura secreta e indescifrable, un escenario.

(Aforismos en fase tres)