martes, 17 de julio de 2018

CUADRIVIUM (Revista del Dto de Español de la Universidad de Puerto Rico en Humacao)

CUATRIVIUM
Nº 12, Año 18 y 19
(Otoño 2016-Primavera 2018)
Revista del Departamento en Español de
la Universidad de Puerto Rico en Humacao
Coordinación Editorial:
Carlos Roberto Gómez Beras
CREACIÓN, INVESTIGACIÓN, PORTAFOLIO, PALABRAS INVITADAS 


 Tras los devastadores efectos del huracán María, catástrofe natural de 2017 que arrasó R. Dominicana y Puerto Rico, resulta una enorme alegría la continuidad de Cuatrivium, proyecto editorial de alto interés cultural que sobrevive a las medidas de austeridad que priman los servicios sociales y la reconstrucción de infraestructuras.
  La revista de creación e investigación Cuadrivium nació en la amanecida del siglo, hace casi dieciocho años, impulsada por el Departamento de Español de la Universidad de Puerto Rico en Humacao. Bajo la coordinación editorial del profesor, poeta y editor Carlos Roberto Gómez Beras, presenta artículos de investigación y aportes creativos con una nítida dimensión universitaria.
  En su última entrega se suceden los campos de interés de un discurso plural que aglutina poesía, ensayo, entrevista y crítica literaria. Se forma de ese modo en el volumen nº 12 un amplio cuadro paisajístico en el que sobresalen en Creación los poemas de Luis Fernando Macías, Carlos Castilla Quintero y Miguel Iriarte que dan paso a los relatos de Claudia R. Niño y Alinaluz Santiago Torres.
  El apartado “Investigación” propulsa métodos científicos y campos especializados. Integra el trabajo de Ángela M. Valentín, quien explora el carácter neofantástico de la novela La Habana oculta, de Daína Chaviano. La profesora Berta Lucía Estrada Estrada recorre cualidades del campo poético de Carolina Zamudio. Carmen Pérez Valerio indaga en la textura narrativa de Pedro Páramo, hito de Juan Rulfo. Asímismo se acogen sondeos de Doris Melo, Esther Rodríguez Miranda, Fernando Cabrera, o Ibeth Guzmán, entre otros. Trabajo imprescindible de este abanico crítico es la colaboración de Mariángeles Fernández “Julio Cortázar. de la lectura a la escritura”; en ella recorre la búsqueda y gestación del destino literario de Julio Cortázar y las bifurcaciones de su periplo lector que alumbran una inquietud renovadora y experimental. El poeta y coordinador literario de la revista Cratera, Gregorio Muelas remite a la sección dos lecturas de novedades de Myriam Moscona y Nuria Ruiz de Villaspre, con el formato de las reseñas en prensa.
   En el conjunto “Portafolio” hay un variado inventario, desde la nota inicial al dossier de Actas sobre el Primer Programa académico del festival de la Palabra, en el que se dan cita escritores e investigadores del Caribe en un complejo corpus textual. Leo con interés el texto de Eduardo Subirats “¿Tienen dueño las palabras?”, una reflexión construida en torno a las apreciaciones correctoras de un editor. Solo trata de adecuar el léxico al marco imperante de la Real Academia española de la Lengua y por tanto al uso lingüístico habitual en el marco geográfico peninsular, un asunto poco refutable, pese al subjetivismo reflexivo del autor y a la beligerante coda final hacia lo hispánico, que no es más que un dislate.
  Como epílogo se recogen en “Palabras invitadas” algunos poemas del libro de Luis García Montero A puerta cerrada y la poeta venezolana Gabriela Rosas realiza una larga entrevista a un servidor de ustedes, con motivo de la tercera edición en Letras Hispánicas del libro Ropa de calle, un estudio de la obra poética de Luis García Montero.
  Estudiosos y creadores dejan aquí proyectos literarios de alto interés, convirtiendo a la revista Cuadrivium es expresión viva de la práctica literaria actual, en una apacible costa abierta.


lunes, 16 de julio de 2018

QUEJAS Y CALDERILLA

Quejas y calderilla
Fotografía
Archivos de internet


QUEJAS

Ah, mi corazón no tiene arreglo

SANTIAGO ACOSTA

   Están ahí, evidentes, tangibles, dispuestas a gritar con sus voces antiguas, manchadas con el polvo saturado de los malos recuerdos. Recorren ateridas nuestra voz para que las propague como un cauce azaroso entre los juncos. Y tienden un sombrero en las aceras de los días al paso, para que los que escuchan se detengan callados un instante y pongan en su seno unas monedas, la calderilla triste de la compasión.

(Apunte de verano)





sábado, 14 de julio de 2018

EPITAFIOS DESDE NINGUNA PARTE

Los brotes, luego
Fotografía de
Javier Cabañero
(Hyde Park, Londres, 2010)



PIEDRA CALIZA
     (Epitafios)



He soñado con la realidad. Con qué alivio me he despertado

                                                                                              STANISLAW  J.  LEC



                                   I

En su artesana construcción del silencio,
la muerte no reconoce
ninguna otra verdad.

                                   II

Otra noche.
Sobre mí  prosigue su labor
la luna quieta.
Carezco de otra luz.

                                   III

Queda mi nombre
y la serenidad de este paisaje
que no sabe quien fui.

                                   IV

Agudizo mi vocación fantasma.
Miro sin comprender
y reclamo razones para estar en la nada.
No hay respuestas;
la pureza del aire
habita el desamparo.

                        V

Un manto de raíces y una brizna de sol,
pero las formas se han desvanecido
en el escaso jugo de una tierra estéril.
Estoy con otras sombras y nos une
la mansa convivencia,
el aire de familia
de los que nada piden al futuro.

                        VI

Vuelven los ecos y dibujan mapas,
un recorrido de memoria y sueño
que convierte al que fui
en terco pasajero de otra ruta
que ya no identifico.
El pasado se puebla
de restos arqueológicos.

VII

Ahora vivo debajo de las cosas,
con vocación de sima.
A tientas me desplazo
sin que se marquen huellas
ni dejen una imagen
los lugares de paso.
Nada sucede aquí;
nada sucede.

                        VIII

Callé.
Después de todo,
cobijo la pereza.
En el silencio, nadie;
un estar sin contornos que tantea
 y mide con desgana
el transcurrir del tiempo.


IX

Camino dentro
de un dédalo de calles
y paisajes extraños
tras un rastro invisible.
Prosigue la deriva;
es terca voluntad
que empuja hacia otra parte.
En un tiempo sin tiempo,
ensordecido,
busco un lugar
para empezar de nuevo.


 X

Epitafios;
un triste empeño en seguir hablando
cuando  se consumió
mi turno de palabra.


             (Del libro Ninguna parte)




                                  

viernes, 13 de julio de 2018

JACQUELINE GOLDBERG. EL CUARTO DE LOS TEMBLORES

El cuarto de los temblores
Jacqueline Goldberg
Óscar Todtmann editores
Caracas, Venezuela, 2018


SACUDIDAS


   Nacida en 1966 en Maracaibo, Jacqueline Goldberg es Doctora en Ciencias Sociales y Licenciada en Letras. Trabaja la poesía con voluntad ininterrumpida; el quehacer lírico es un recorrido espacioso que yuxtapone una amplia cosecha. Integra, con estrecha unión, diecisiete poemarios y se ha antologado su precisa memoria en variados espacios lingüísticos. Su novela Las horas claras, finalista del Premio de la Crítica, ganó el Premio Libro del Año 2014, otorgado por los libreros venezolanos y se ha reeditado en México.
  En El cuarto de los temblores sirve de umbral un paratexto diverso, cuyas citas invitan a la interpretación del núcleo germinal: el temblor como disfunción del organismo. Ya sea física o mental, la salud es mediodía;  su ausencia nos convierte en pacientes y en pródigos cultivadores del temblor, cuya genealogía despereza en el “Libro primero”. La escritura, entonces, se transforma en efecto curativo: “Alguien dijo que el día que escribiese sobre el temblor / dejaría de temblar. Que  cuando tallara en vocablos / todo lo que vibra desde mi infancia, nada volvería / a estremecerme”. Las palabras avanzan con cautela, como si crearan cauces de transparencia introspectiva. En ellas se desvela una presencia cuyos indicios unen el personaje poético y el ser biográfico. El sondeo permite afrontar el momento fundacional de las sacudidas, saber si aquel lejano estremecimiento que apareciese un día en la infancia fue movimiento inadvertido de un mal sueño o una sensación externa que se coló entre los sentidos, para albergar percepciones deformes de lo real.
  El análisis utiliza una larga regresión biográfica, un viaje hacia atrás que lleva al feto; busca en su desarrollo excusas argumentales que conviertan la naturaleza del temblor es un asunto de causas y efectos: la madre, el feto, el cordón umbilical alrededor del cuello, la sensación de asfixia, signos con los que la existencia mantiene una fatídica relación. En suma, los repIiegues de movimientos mínimos que es preciso vencer. Todo el apartado muestra una intensa coherencia textual. El poema parece una secuencia viva; es un escalón reflexivo que recurre a la palabra para un regreso al yo aflorado en el devenir biográfico.
  El trayecto evolutivo  requiere una “Ocasión de mudanza”; así se denomina el segundo conjunto poético, cuyos contenidos siguen las mismas coordenadas temáticas y el ánimo pesimista de quien sabe que “Todo movimiento es artificioso. / Temblar es empeoramiento, / moverse sin destino”. Jacqueline Goldberg extrema el objetivismo de su escritura al incorporar a la sección análisis en prosa que tienen el formato de artículos de prensa; de este modo las lindes del género se hacen difusas para integrar en su desarrollo textos ensayísticos. Los signos particulares de “Ocasión de mudanza” multiplican la erudición culturalista en torno a las manos como depositarias del temblor. Se rastrea la ausencia de manos en personajes reales o de ficción que sufrieron amputaciones y que prodigaron gestos de aceptación o rechazo de esa condición fisiológica. En casi todos estos poemas-relato la emoción se transforma en interés didáctico, como si la escritura propusiera un enciclopedismo temático sobre esa personal contingencia de quien convive con una cualidad física que le hace diferente.
   Nace en el apartado “Demoras” el rumor sosegado de quien no tiembla. En ese mar de calma queda el reflejo del temblor, una caligrafía de garabatos  que muestra la dureza del esfuerzo. Es una línea intacta que retorna a la voluntad de superación y al compromiso del yo por hacer de la torpeza un quehacer afanoso que pocas veces encuentra puerto. Quien escribe es consciente del error, sabe que la vida es una tarea de precisión que desdeña el temblor, que deja cerca a los oficiantes del pulso para que ejerciten su exactitud de brújula. La calma es solo química, y en ella se refugia quien desea aplacar las embestidas del seísmo, aunque sufra efectos secundarios ominosos, aunque la dependencia del medicamento genere convulsiones.
  Inusualmente extenso, El cuarto de los temblores deja en “Libro Primero” un trazado orgánico que sugiere el avance de un diario poético. El texto que cierra este tramo de escritura es una estela autobiográfica: “Es 30 de noviembre de 2016. Hace unos días cumplí / cincuenta años. me gusta esta edad. Lástima los días / del país, el temblor sin reverencias”.
  La escritura no cambia su enfoque en “Libro segundo”ni en los demás segmentos; los textos postulan un trayecto continuo en que la enfermedad abre matices. La poeta recuerda la taxonomía de Susan Sontag que atribuye a cada ser una ciudadanía dual, capaz de integrar los episodios vitales en el reino de los sanos o en el reino de los enfermos. El tiempo enseña a asumir los trazos definitorios del estar diario: “Tengo una enfermedad rara, minoritaria. / De sacudidas fulgurantes, siempre visibles. / Enfermedad huérfana. Sin espejo retrovisor. / Dicen que mi esperanza de vida es normal. / No así mi esperanza”. 
  Como la claridad que emerge de un manantial oscuro, los poemas diversos –poemas breves, composiciones sálmicas, poemas-relato en prosa o enunciados que tienden al trabajo periodístico o a la erudición del ensayo breve- de El cuarto de los temblores indagan el vuelo de Ícaro de una identidad perseguida por un presente movedizo. Su voluntad se afana en ese vuelo raso e incapaz de superar la altura del temblor. En su tarea prometeica, la identidad verbal encuentra en la escritura un mapa desplegado, donde se asientan grietas como la incertidumbre, la soledad el miedo o la carencia. Pero el enigma sigue intacto, con la fuerza de una pulsión que nace desde dentro.
   La densa lectura de El cuarto de los temblores acerca el latido de una sensibilidad convulsa, que conoce el trauma y lucha por liberarse de sus efectos residuales. Esa voluntad convierte la escritura en asidero documental y pedagogía, dando pie a los llamados “poemas documentales” que Jacqueline Gldberg practica también en su reciente salida Las bellas catástrofes (El Estilete, Caracas, 2017). El temblor no es un síntoma de debilidad sino una expresión corporal que sirve de estrategia para volver al equilibrio. La poesía se hace así liberación y consuelo, un lugar seguro que esquiva nuestros miedos.  



jueves, 12 de julio de 2018

CARENCIAS FÍSICAS

Todo por hacer
Imagen de PIxhere.com




CARENCIAS FÍSICAS

Haber nacido me arruinó la salud

CLARICE LISPECTOR

  Mi ausencia de sentido del humor se incrementa cuando aparecen algunas carencias físicas como la otitis; la pérdida auditiva transforma voces y ecos en veces y ocas, una alternativa verbal que no oculta la magia del relato.

   Hay sueños que estremecen por su voluntad de personalizarse en un cuerpo concreto. Nacen desde la urgencia y recorren la distancia con el paso eficaz de quien no teme ni la humedad ni la nieve.

   Cuando discuto conmigo, me cuesta refutar mis argumentaciones.

   La salud ignora su naturaleza de paréntesis; es un funambulista sobre un cable sin red.

(Apuntes para el diario)

miércoles, 11 de julio de 2018

PAULO LEMINSKI. TODO ME FUE DADO

Todo me fue dado
Paulo Leminski
Edición de José Javier Villarreal
Vaso Roto Ediciones
Madrid, 2018


TRANSPARENCIA


   Durante años, la singularidad biográfica y creadora de Paulo Leminski  (Curitiba, Brasil, 1944-1989) ha condicionado su lugar periférico en el canon poético brasileño. Ha sido un autor semiclandestino que aglutina facetas y tradiciones lejos de las habituales etiquetas críticas. Su voz plural da cauce al poema, la traducción, el ensayo, la novela y las colaboraciones en prensa, mientras que su accidentaba biografía se mueve entre la actitud contemplativa y receptora de sus años juveniles, donde ingresó en un monasterio que no tardaría en abandonar, hasta el activismo político frente a los regímenes autoritarios, tan habituales en el entorno colectivo latinoamericano. Fue judoka y alcohólico. Murió joven, víctima de una cirrosis crónica. Dejó una obra poética en el filo del legado literario oriental, de la que hay en Todo me fue dado una selección que aglutina textos de casi todos sus libros, desde Cuarenta clips en Curitiba (1976) hasta el libro póstumo El ex extraño, publicado en 1996.
   La edición en lengua original y castellano ha sido realizada por José Javier Villarreal, quien analiza en el liminar la presencia biográfica del poeta en la economía verbal de sus textos: “Leminski es rico, pero estricto, gusta de dosificar, de ser riguroso en la curva de la imagen”. Son rasgos que enuncian una tendencia natural al cultivo del haiku. Pero la estrofa japonesa, cuyo esquema versal, no usa la rima en los maestros clásicos, tiene un añadido sonoro que hace de las asonancias y rimas consonantes una estrategia expresiva. De ahí, la dificultad añadida en la traducción para preservar los efectos.
  Los poemas adquieren la apariencia de un fragmento. Muestran una severa poda de lo enunciativo. Acogen estelas esenciales en las que se intuye el hueco de un discurso mayor, que sobreviene inadvertido en el silencio, como un cauce drenado.
   Con estas coordenadas previas, arranca una antología de claros enlaces con la expresión aforística. El poema es un fruto sin rama. Pende autónomo, apenas deja sombra sobre la geografía de la página. Marca una calculada tendencia a la omisión. Ese cultivo del esencialismo minimalista, ya se ha dicho, mira a la transparencia luminosa del zen, dibuja paisajes despojados donde los elementos se  excluyen en un severo adelgazamiento retórico. El poema es un clips, una puntada, una luz de luciérnaga que brota levísima entre el magma de sombras. Así llegan los textos seleccionados de su primera salida: “Una vida es corta / para más de un sueño”; la celeridad resolutiva de estos versos confunden su naturaleza con el aforismo; en su entrelazado muestran la precisión del decir fragmentario. Otro ejemplo que evidencia el mismo tono: “Solo un viejo / puede descubrir / detrás de una piedra / toda la primavera”. Se ha hablado también de la fuerte cadencia reiterativa de la rima consonante, lo que añade al poema un aire musical que le acerca a la canción: “Encontrar / la puerta que olvidaron cerrar. / El callejón con salida. / La puerta sin llave. / La vida”.
   Las entregas que aportan textos son, además de la carta epifánica ya reseñada son Caprichos & relajos (1983), Distraídos venceremos (1987), La vie en close (1991) y El ex extraño  (1996), una selección de poemas realizada por su compañera sentimental Alice Ruiz y su hija Áurea. Ya en 2013 se reúne, por primera vez, su producción lírica, a cargo de Alice Ruiz y José Miguel Wisnik, un volumen que servirá de cauce para realizar la muestra de Todo me fue dado. 
   José Javier Villarreal añade como coda una extensa reflexión didáctica en torno al haiku. En ella sigue la ruta cronológica de la estrofa y su aclimatación en la geografía americana de la mano de Juan José Tablada y Octavio Paz, y los ensanches en su empleo de autores como Paulo Leminski que integra en el armazón conceptual de la estrofa un despojamiento extremo que sorprende por su incisión y por los recursos sonoros que expanden los significados.
   Leminski hace de su escritura desnudez. Su verso breve cava una apertura de pensamiento que no desdeña expresiones cromáticas o musicales. Sabe que la poesía es hacer continuo y transitorio, un destello que saca al sol la magia de la palabra.      



domingo, 8 de julio de 2018

EL DON

En el barro
Fotografía de
Walhere.com


EL DON

Qué inseguro se está aquí,
sobre las cumbres del corazón
                                  R.M. RILKE

   Su cercanía requiere la actitud vigilante del insomne. Tras la frágil sensación de su sonrisa, tiene un don. Descubre a cada paso una insólita capacidad de convertir afectos en limo sentimental. Es feliz chapoteando soledad en el barro.

(De Cuentos diminutos)






sábado, 7 de julio de 2018

DORMIR BAJO TECHO

Parque natural de Cabanes
(Castellón)
 

DORMIR BAJO TECHO

Perdonen la tristeza
CÉSAR VALLEJO

   Esa manía del presente de no sentar cabeza, impide dormir bajo techo. Su transcurso es un golpe de dados. En su ajada piel se escribe un enjambre de titulares; contingencias apocalípticas e integradas que forman la superficie rugosa de lo real. Autista, el porvenir tiene miedo y espera. Ha leído a Kavafis, busca otra tierra y otro mar donde el amanecer no nazca herido.
(Apunte del diario)

 

 

jueves, 5 de julio de 2018

ALGO QUE DECIR

Calle mayor
(Alcalá de Henares, viaje a la Casa de Miguel de Cervantes) 



ALGO QUE DECIR

De entre los infinitos poetas, yo prefiero
a aquellos que construyen con emoción su obra 
y hacen del arte vida. De los demás descreo

CARLOS MARZAL

  A diario dejaba que su escritura caminase sola, sin roces con la biografía. Para que tuviese en el regreso un abanico de palabras nuevas, sensaciones y vida. Algo que decir.

(De Cuentos diminutos)



miércoles, 4 de julio de 2018

VOZ DEL REGRESO

Vuelos
Fotografía de
Javier Cabañero Valencia



VOZ DEL REGRESO


Cielos abiertos.
El silencio del aire,
su voz, su música.




lunes, 2 de julio de 2018

POÉTICA ESENCIAL

en el espejo del poema
Fotografía de
Adela Sánchez Santana
(Segovia, 2016)

     

E-mail

El mensaje conciso,
sin tallo emocional,
sin hojarasca;
sólo el misterio
de la transparencia
y el hilo concesivo
del discurso coherente.
Que el teclado perciba
desnudez, eficacia,
y la respuesta fiel
del mensajero.

           JOSÉ LUIS MORANTE




sábado, 30 de junio de 2018

JOSÉ LUIS TRULLO (Ed.) LAS COSAS QUE NO SON

Las cosas que no son
Los aforistas y Dios
José Luis Trullo (Edi.)
Libros al Albur
Sevilla, 2018


SER Y ESTAR DE DIOS


   Hace unos meses, el editor y coordinador de la revista digital El Aforista me hizo partícipe de su proyecto de impulsar una selección monográfica de aforismos cuyo asunto cohesionador fuese Dios. Ya entonces, el empeño me pareció complejo por ser un tema atemporal y laberíntico cuyo protagonista principal tiende a desdibujarse en la polarización entre nihilismo y creencia. Suponía yo que el proyecto originaría una disparidad de planteamientos no exenta de polémica, en el ambiente de escepticismo radical que define nuestro tiempo, tan necesitado de dogmas sólidos. El libro requeriría variantes interpretativas y un amplio nivel de tolerancia literaria que no banalizara el cauce argumental y que hiciese de su contenido un espacio de convivencia ideológica.
   El prólogo de José Luis Trullo viene precedido de una cita de José Camón Aznar que pone luz al título: “Una definición de Dios: el que conoce las cosas que no son”. El liminar hace una síntesis concisa de las razones impulsoras de la antología: la necesidad de otorgar en el tiempo histórico un sentido a nuestra existencia a partir de la idea de Dios y de la relación del hombre, como sujeto concreto y como ser colectivo, con la divinidad en todas las culturas. En esa necesidad de la condición humana han vadeado nombres clásicos del aforismo como Pascal, Joubert, Unamuno,  Nicolás Gómez Dávila, Camón Aznar y Andrés Ortiz, quien reúne en su obra Filosofía del aforismo un destacado aporte aforístico sobre Dios. El editor sospecha que el núcleo reflexivo que genera el ser y estar de Dios sigue vivo en la emoción y el pensamiento y para demostrarlo ha completado una nómina de escritores actuales que abordan con solvencia el enigma conceptual de la divinidad.
  El editor logra un representativo plantel de cultivadores del decir fragmentario, que encabeza Gabriel Insausti (San Sebastián, 1969). Profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra, poeta, novelista, crítico y aforista, Insausti ha conseguido abundantes reconocimientos literarios, entre ellos el Premio Internacional de Aforismos José Bergamín. Los textos acogidos aquí crean un discontinuo conjunto en el que se focaliza tanto la fachada matérica de nuestro presente  y su tendencia a desacralizar y ese papel difuso que la ontología concede a un protagonista invisible: “Dios es siempre otra cosa”, “Lo malo del ateísmo son los sucedáneos de Dios”, “Nos queda de Dios esa comezón que siente el mutilado con el miembro fantasma”.  
   El perfil literario de Gregorio Luri (Azagra, Navarra, 1955) también está marcado por una extensa práctica docente, lo que concede a sus trabajos sobre política, filosofía y pedagogía un continuo epitelio didáctico. El acercamiento de Luri al tema de Dios tiene la objetividad distante de un experimento de laboratorio: “El auténtico hombre religioso tiene más poder que Dios. Si Dios creó el mundo de la nada, él crea dioses a partir del mundo”, “En una vida solo hay espacio para un Dios”, “Decimos que algo está dejado de la mano de Dios cuando va a la deriva”.
   Jesús Cotta (Cártama, Málaga, 1967) cursó Filología Clásica. Reside en Sevilla donde trabaja como docente impartiendo filosofía en un instituto. Practica una escritura abierta que aglutina ensayo, novela poesía y aforismo. Sus textos aglutinan literatura y fe; expresa un sentir implicado que proyecta sus creencias con la naturalidad de quien no concibe las huellas efímeras de la temporalidad sin la presencia de Dios:   “Dios no creó el amor. Es el amor” ,”Cuanto menos Dios hay por las calles, más trabajo me cuesta esquivarlo”, “Dios es un poeta que, con tal de que hubiera arcoíris, consintió la tormenta”.
   Frente al chispazo ingenioso, Felix Trull opta por el pensamiento remansado, en el que adquiere vuelo con precisa pincela una idea completa. El aforista indaga en las cicatrices de un transitar tendente al laicismo y en el dios por omisión del ateísmo. La refutación de la idea de Dios en la conciencia del hombre convulsiona la armonía moral y especula con el funcionamiento de un orden natural sin jerarquía externa, que es uno de los asuntos reflexivos básicos del pensamiento de Nietzsche. Algunos textos relevantes de Trull: “Los ateos son vagabundos por vocación, pero viven en un mundo tan pequeño que se encoge con cada paso que dan”, “Cada vez que, para desembocar en el mar de Dios, tomo la barca de la teología, acabo perdiéndome en los infinitos meandros de un laberinto fluvial”, “La condena del ateo: creer que no cree. Y su imposible enmienda: querer creerlo”.
   Las dos colecciones aforísticas de Ander Mayora, La clemencia del tiempo y El páramo  clarifican el deambular de un escritor que emplea los recursos expresivos de la brevedad con un nítido sustrato emotivo. En la geografía textual de Mayora el pensamiento camina en sintonía con los extravíos del cauce sentimental. Su aporte al tema de Dios es muy brillante: “Los pueblos pueden no tener grandes hazañas, grandes hombres o grandes obras, pero no pueden no tener dioses. Aunque los nieguen, esa misma negación será su dios”, “Uno debe decidir entre sus garabatos mentales y la caligrafía de Dios”, “Vivimos en la certeza del tiempo y en la sospecha de la eternidad”, “Detestar las palabras, por anhelo de la Palabra”, “Cada vez pronuncio más la palabra Dios, para poder decir algo con sentido”.
   El nutrido quehacer literario de Juan Kruz Igerabide difunde un esceptismo que funciona como cordón sanitario del texto frente a lo trascendente: “Tu dios es tan poderoso que no le hace falta que creas en él”, “Dios fue un hermoso juego de niñez que me gustaría seguir practicando con aquella inocencia”. Su empleo en algunos textos de la ironía añade al aforismo una estela de claridad cómplice: “Si Dios no hubiera hecho la vista gorda, Adán y Eva no hubiesen podido hacerse con la manzana”.
   José Manuel Camacho Vázquez (Huelva, 1983) es Licenciado en Filosofía y su senda creadora suma poesía, traducción, artículos filosóficos y la obra Excursos, primera inmersión en el decir lapidario. Su colaboración en esta antología monotemática es muy breve. Opta por el destello: “Una amplitud sin mesuras: eso es Dios o el amor”, “Tan solo amorosamente puede entenderse la nada”; “Soledad es el abrazo de Dios”.
   Cierra la nómina Enrique García-Máiquez, quien hace unos meses editaba un conjunto de aforismos poéticos extraídos del legado literario de Luis Rosales. La amplia experiencia del sevillano le concede una voz firme, no exenta de cierto dogmatismo, que no duda en emplear el humor como estilete de la inteligencia. Siempre sugerente en sus propuestas verbales, el poeta sondea con tino en la propuesta de Dios: “Cuando la poesía habla de Dios, juega en casa. Si habla de la muerte, de visitante”, “Quisiera no hablar tanto de Dios, pero decidme algo mejor”, “El tiempo es la paciencia de Dios”.
   Más allá del pensar teológico que pondere la relevancia del concepto de Dios y la verticalidad indagatoria en lo divino, Las cosas que no son da continuidad reflexiva a un centro de gravedad del pensamiento en el que han dejado huellas clásicos y contemporáneos con enfoques y perspectivas diversos. Dostoiesvski, siempre enfermo de un pesaroso nihilismo existencial, justificaba esta continuidad divagatoria recordando que “el hombre no puede vivir sin arrodillarse”; más clarificadora y diáfana, la idea base que justifica la existencia de Dios es la dimensión espiritual del ser, la aceptación de una naturaleza liberada de lo contingente que expresa su confianza en el sentido último del recorrido vital. Los aforistas aquí reunidos marcan sus aportes sobre el tema; expanden resonancias sugeridoras que explican ese incansable movimiento del lenguaje entre el ser y el no ser. A veces conviene soñar, aunque sea con la idea de Dios.

JOSÉ LUIS MORANTE



      
 

miércoles, 27 de junio de 2018

EN LA RUTA DEL NORTE

Fiordos noruegos
Fotografía de
Turismo Internacional de Noruega
(Junio, 2018)

NORUEGA

                                                      Las naves de alto  bordo, las azules
                                                    espadas que partieron de Noruega

                                                              (Los conjurados, J. L. BORGES)

Se duermen en mis ojos
las sagas del vikingo,
las runas, Borges.






lunes, 25 de junio de 2018

CARMELO CHILLIDA. ROJO COMO LA CABEZA DE UN FÓSFORO

Rojo como la cabeza de un fósforo
Carmelo Chillida
Prólogo de Zoé Valdés
Epílogo de
Salvador Galán Moreu
Kalathos ediciones
Madrid, 2018


RESISTENCIA


   Es principio básico del quehacer creador: las experiencia cristalizan en el pensamiento y son revulsivos inmediatos para la escritura. El poemario Rojo como la cabeza de un fósforo se asoma al imaginario social y político de Venezuela para airear compromiso y disidencia; para hacer del poema un grito colectivo y solidarizarse con una geografía que sufre en su mapa físico el virus de una doble tiranía, primero encarnada por Hugo Chávez y ahora por Nicolás Maduro.
  La poesía no alza vuelo si no tiene ante sí un espacio de libertad. Sin ese azul abierto no es posible el rumor habitable del verso, depositario de sensaciones, desasosiegos e incertidumbres. Sobre la dictadura y sus cicatrices irrestañables medita en su prólogo Zoé Valdés. La novelista cubana evoca el largo recorrido del castrismo y esos márgenes de ignominia y dolor que postraron a escritores como Heberto Padilla y Reinaldo Arenas. Los dos hicieron de la palabra “un alarido insomne” y forjaron una obra que es denuncia y resistencia, muro de contención.
  Ese afán subversivo está presente en la poesía de Carmelo Chillida (Caracas, 1964). No voy a desplegar su polivalencia creadora, donde conviven la lírica, el ensayo, la crítica de arte y musical, la traducción o el artículo de prensa; hago de la poesía vértice de su quehacer. Su voz, desde aquel primer fruto El sonido y el sentido (1997), mantiene una filiación realista, un tono directo, humanista y explícito, proclive a lo existencial y formulado desde un posicionamiento crítico y ético.
   Son rasgos que perduran en los versos de Rojo como la cabeza de un fósforo, conjunto de poemas que refleja el trauma histórico de un país devastado, capaz de cercenar cualquier orden de ser. La adopción del referente histórico para moldear el sujeto central es un acierto pleno. Convierte a Cayo Julio César, dictador vitalicio asesinado, en autorretrato de Maduro; personifica en él la imagen concreta del déspota. Recordemos que Julio César tuvo un papel decisivo en la conversión del régimen republicano en imperio, y fue autor de La Guerra de las Galias, magna obra de propaganda política. Regresa en el poema como arquetipo del dictador, un dios de barro, rodeado de milicias vigilantes y amedrentadoras, y de un coro informe y prescindible, que vibra enaltecido por la música funesta de los himnos y el desplegar de las banderas.
   Los poemas de Rojo como la cabeza de un fósforo trazan la crónica de un país a la intemperie y son esclarecedor reflejo de un modelo político fallido, que ha derruido su patrimonio económico y ha diseminado trincheras confrontadas entre sus pobladores. Es la zafia labor de un tirano contaminado por la idealización propagandística. En ese ámbito, asentir  garantiza la integración en un orden de cosas pactado por el fanatismo en el que respira, sin perspectiva crítica una realidad que impone el espejismo.
   El poeta elige la disidencia como identidad creadora. Sus versos nadan en la incorrección política, persuaden a la contra por su inquietante capacidad comunicativa y testimonial. La escritura baja a la calle para convertirse en portavoz de un juicio compartido; esa es la fuerza sustancial que impulsa a denunciar los tanteos de un sistema social socavado y destruido desde dentro.
   El epílogo de Salvador Galán Moreu hace su propia interpretación subjetiva de la poesía política, entendiendo el aserto como un discurso lírico que encuentra su venero argumental en las aceras colectivas, y cuyo recorrido intelectual colisiona con la distorsión de una realidad gelatinosa, hech de arenas movedizas. No es un escoramiento estético, sino una línea significativa de la tradición literaria en la que han militado autores como Rafael Alberti, autor de dos libros esenciales para comprender esta etiqueta crítica, El poeta en la calle y De un momento a otro, Bertolt Brecht, Nicanor Parra, Wislawa Szymborska, o voces latinoamericanas como Juan Gelman o Ernesto Cardenal. En todos ellos perdura la tensión enunciativa, la disponibilidad crítica y el valor irreductible de la palabra como herramienta de cambio social.
   Desde el yo se rompen los límites entre lo privado y lo público para encarnar una épica subjetiva que busca construir el nosotros frente a la opacidad brutal de un poder violento y represor. En los latidos de Rojo como la cabeza de un fósforo, la poesía revisa el contexto histórico con ojos críticos, ratifica una poética que nunca habla en balde, que camina hombro con hombro y nos recuerda que, frente a la ataraxia del conformismo, hay que sostener el valor de los sueños, la capacidad de gritar no.

  

domingo, 24 de junio de 2018

ÁLVARO HERNANDO FREILE. EX-CLAVO

Ex-clavo
Álvaro Hernando Freile
Dibujos poéticos de
Ricardo Ranz
Karima Editora
Madrid, 2018



BAJORRELIEVES

   La dificultad de iniciar el quehacer literario en plena madurez, deja fuera de sitio el tanteo y la indefinición. Quien sale a la ventana del poema muestra, sin reparos, una sensibilidad que no ignora ninguno de los rasgos que la personalizan. Álvaro Hernando Freile (Madrid, 1971), maestro y antropólogo, publicó en 2016 el poemario Mantras para bailar, tras una leve estela de poemas y relatos desperdigados por algunas revistas. En 2018 recibió el Premio Poesía en Abril 2018, dentro del Festival Internacional de Poesía de Chicago y, mientras prepara la edición de dos nuevas entregas, deja en las estanterías Ex­-clavo, un poemario ilustrado por Ricardo Ranz. 
  La introducción engloba dos citas de textura clásica. Rilke y Shakespeare son referentes tan lapidarios que parecen condicionar de inmediato cualquier reflexión liviana. Álvaro Hernando Freile aliña un texto meditativo que elige como eje de simetría el concepto de libertad. No enuncia su semántica desde el optimismo, como expresión natural del devenir existencial, sino como paradoja y contraluz; sabe que los límites de la libertad expenden fragilidad y construyen espejismos. “Algo nos ata, nos clava, nos inmoviliza”; y de esa aceptación nace la necesidad de buscar un hilo de Ariadna, capaz de ser elemento salvador que ayude a salir del laberinto.
   Desde los versos de apertura, el escritor adopta un esquema comunicativo fijo: tras el título de la composición, siempre directo y explícito, incluye a modo de cita una caligrafía reflexiva, un mínimo hilo que llega al entramado argumental de la composición. De este modo el lector, cuenta con un bagaje previo que remansa el discurrir versal. Leemos en el primer poema “El Ex­-Clavo: “Las pequeñas esclavitudes o clavados a la excusa”; y así se define la indagación meditativa en el fin del poema: “¿Cuándo ese clavo se convertirá en cicatriz y recuerdo? / Quiero  ser ex­-clavo liberado / que desata nudos de madera”
   La dificultad de resolver en el ahora el laberinto vital, siempre repleto de azar y contingencia, da pie a una incisión meditativa, protagonizada por un figurante cercano al yo biográfico. En ella se recupera el mapa de la memoria individual. Perduran imágenes aurorales que se contraponen a la opacidad de lo diario, tan proclive al absurdo, que deja entre las manos las ganas de ser otro, de habitar un espejo donde es posible aún la luz limpia de la amanecida.
 Así se va construyendo un mapa del yo al que se incorporan claroscuros que contaminan relieves y paisajes. La propia identidad se convierte en espacio descriptivo que avanza hacia en la búsqueda de esa supuesta verdad que da sentido al ser, una verdad cuestionada por la duda y la decepción, por la fragilidad y el derrumbe. Ilusiones y anhelos pocas veces son capaces de levitar en el azul: “La rama seca bebe del charco vacío, / hasta quedarse en sed. / La rama es sed”.
   El poemario adquiere en ocasiones una visión nocturnal, como si las palabras acogieran una quiebra de expectativas que focaliza la decepción; también se percibe ese concepto desasosegado en la forma de entender la escritura o la crítica. En sus poemas metaliterarios, el crítico no deja de ser un aderezo innecesario que plasma objetividad en un suelo maleable y repleto de inestabilidad; las palabras no son dogmas sino argumentos fallidos: “Habláis de poesía como levitando, / caminando igual por aire inconsistente / que por fuego destructivo, / que por agua desta que moja el papel / y lo deshace, como vuestra voz, / quebrando todo lo que penetra”.
   Ex­-clavo sugiere una sensibilidad en crisis. Recurre al verbo coloquial, aunque no exento de apoyos culturales y plásticos, para entrelazar, con un lenguaje despojado, evocación, memoria y visión crítica. Son los bajorrelieves que confrontan los enigmas del transitar diario y la posibilidad de soñar libre. Ese es el paisaje de ánimo que clausura la entrega: “ardo / liberando de nudos la madera del álamo”.



sábado, 23 de junio de 2018

TEORÍA DEL SUEÑO (VERSIÓN AL HINDI)

Paisajes del sueño
Fotografía de
Adela Sánchez Santana



TEORÍA DEL SUEÑO

Todo sueño cumplido es prematuro.
Su tácita presencia pone en duda
que hasta ayer mismo fuera
objeto de un afán cuyo rescoldo
no se apagara nunca.
La posesión no acalla
esa voz inquietante
que aspirara a lograrlo
ni da paso a la tregua que permite el sosiego.
Intangible y fugaz
como el vuelo de un ángel,
el perfil de los sueños no conoce
la hondura hospitalaria del espejo
ni el peso de la luz.



स्वप्न सिद्धांत 

पूर्ण हो चुके सारे स्वप्न अपरिपक्व हैं। 
जिसकी निःशब्द  उपस्थिति 
संदेह उपजाती है 
कि कल तक जो लक्ष्य था 
अभिलाषा पूर्ति का 
वह अंगारा 
कहीं बुझ तो न जाएगा। 
आधिपत्य कभी 
असंतुष्ट अभिव्यक्तियों को 
खामोश नहीं करता 
न ही किसी धैर्य देने वाले 
संघर्ष विराम की ओर कदम बढ़ाता  है। 
किसी देवदूत की उड़ान से,
सपनों के अमूर्त एवम् आकर्षक रेखा चित्र    
दर्पण के गहन गंभीर आतिथ्य
औऱ प्रकाश का वज़न नहीं जानते। 


                               (Traducción al hindi de Pooja Anil)




Nacida en la India y residente de Madrid, Pooja Anil es escritora y traductora. Versiona poemas y otros géneros literarios a su idioma maternal, el hindi, desde el castellano. Escribe en ambos idiomas. Publica en revistas de la  India. Es locutora en los programas de hindi radio y conduce su propio espacio radiofónico en internet. Actualmente enseña hindi en Madrid.