sábado, 21 de febrero de 2026

ROCÍO EXPÓSITO. ASOMBRO

Asombro
Rocío Expósito
Editorial La Garúa
Colección Poesía
Barcelona, 2026

  

INDICIOS

  

   Rocío Expósito (Barcelona, 1984), Licenciada en Humanidades, Máster en Estudios Avanzados de Literatura española e Hispanoamericana, y profesora de francés en un instituto de Secundaria, comienza senda poética con la entrega Asombro, un despertar impulsado con mimo por el editor y poeta Joan de la Vega en la Colección Poesía de la Garúa.
  Asistimos pues a una epifanía literaria que traza los primeros rasgos con despojamiento y aparente sencillez.  Una cita de Santiago Alba Rico: “La literatura no es otra cosa que un delirio bajo control”, que tiene la precisión concisa del aforismo, sirve de pórtico a los poemas de Asombro, que organiza su contenido textual en tres secciones, cada una de las cuales se compone de once composiciones. Las tres partes, “La exacta belleza”, “Corazón central” y “El vuelo inmune”, emplean el mismo formato: poemas breves, de rápida resolución argumental, que comunican sensaciones e indicios sensoriales, un inventario de vivencias, más que enunciados conceptuales. El yo poético abre los ojos para dar identidad a un entorno en mutación constante, casi en una actitud cercana al zen y al abanico de creencias del pensamiento budista, que convierte el paisaje en latitud interior.
  Al cabo, la belleza, no es sino el cumplimiento del ideal, su percepción tangible. Por lo mismo, recuerda el vuelo leve de una libélula en el aire, o el descanso en silencio de un verso sobre el papel. Rocío Expósito renuncia a la poesía enunciativa, que se apoya en un pretexto anecdótico. Abre la pupila de la introspección para retener, con la escueta convicción del haiku, el instante que define el ahora: “Descansa sobre el suelo árido / como aquel verso antiguo / de Wang Wei”. Resulta clarificador que el primer nombre que aparece en el libro, como referencia cultural, tras el de Emily Dickinson, sea el del poeta clásico chino, Wang Wei. El maestro alternó su pulsión escritural con la pintura, eligiendo como tema central de sus dibujos la naturaleza. Su legado creador ejerció una intensa influencia en la tradición pictórica china, a pesar de que sus realizaciones plásticas no han sobrevivido a la erosión del tiempo.
  La realidad cercana se vacía para mostrar un espacio sin formas. Quien mira con atención descubre que en el lugar que ocupa no hay nadie, sino la ausencia. El espacio habitable es, al mismo tiempo, refugio e intemperie, un apagado discurrir que convierte al trayecto temporal en meditación y conocimiento, en viaje interior. Y en ese recorrido en soledad apenas late el pulso del recuerdo, una arritmia fuerte que sirve a la poeta para constatar un explícito homenaje al padre, dibujado con una intensa emotividad.
  La naturaleza cobra protagonismo en el poema, pero lejos de esa poesía bucólica que hace acto de presencia por la acumulación de elementos visuales yuxtapuestos; las formas se convierten en simples trazos, en una caligrafía de omisiones. En su quietud, apenas dejan la sensación de vida. Protagonizan ciclos de amanecida y crepúsculo, como si alentaran un discurrir pactado, casi ajeno a lo contingente. Solo mantienen la sobriedad de estar bajo el epitelio de la luz.
   La contemplación deja al testigo al borde. Como si esperase en su contemplación una posibilidad, un misterio que anima entre las manos la fragilidad contenida en el estar. El apartado “Corazón central” no cambia el paso de Asombro. Persiste esa comunión despojada entre paisaje y observador. El latido exterior y sus imprecisas dimensiones buscan su comunión con la mirada para asentarse como una realidad complementaria e hipnótica, a la que nadie puede ser indiferente. Tampoco lo hace "El vuelo inmune" como apartado de cierre. La escritura nombra y da forma; concede permanencia a la poblada estela de lo que se pierde cuando las horas gimen y se desbordan, rompiendo las costuras de los calendarios, para recordarnos la belleza, el lugar de lo insólito, lo escondido.
   Con una tangible economía expresiva, Rocío Expósito deja en Asombro una escritura impregnada de riqueza espiritual y contemplación. Las composiciones nacen al hilo de lo vivido para mostrar una sensibilidad cómplice. Para encerrar el callado estar de la belleza en el cuerpo efímero de las palabras. Poesía limpia, que salva de la intemperie; que confía en la elusión y el silencio como puntos de fuga.



viernes, 20 de febrero de 2026

FLORACIONES

Quinta de los Molinos, Madrid
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 
 
FLORACIONES
 
JOSÉ LUIS MORANTE
 
                                                                                                
Todo es siempre menos
 
JRJ
 
 
Extremó la prudencia verbal; no aventura palabras si no es en presencia de su diccionario.
 
***
 
Afrontar sin amargura, sin gestos de abandono,  que lo que pensamos oculta lo que somos.
 
***
 
Su cerebro contiene dos ideas; son tan opuestas que entre ellas cabe un sistema filosófico.
 
***
 
Al florecer el día  rompe la quietud del reloj un aforismo. Sorbos cortos.
 
***
 
Basta mirar la penumbra de alrededor para saber que no estoy.
 
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El puño cerrado de quien corta rosas.
 
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Una pobreza de hospitalidad irrefutable, capaz de ofrecer su vieja cama de faquir.
 
***
 
El silencio y su fuerza de convicción. Sabe quién responde cuando nadie llama.
 
***
 
 
El prudente convierte en coma cualquier punto final.



jueves, 19 de febrero de 2026

PASAR DENTRO SIN LLAVE

Clausura
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

 

PASAR DENTRO SIN LLAVE

 En la lectura habitual, una y otra vez compruebo que los indicios biográficos, impregnan la escritura. Parece que lo personal nunca encuentra una reclusión perfecta. No puede vencer su impulso por mostrarse.

 El pálpito de la huida. Viajo mucho para disimular mi apego excesivo a la vida sedentaria, esa quietud doméstica que tanta actitud paternalista hace crecer en los que me recomiendan programar la gimnasia en mis horarios.

Felipe González no es el enemigo; es solo un barco desanclado, a la deriva, que no supo sobrevivir a sus principios. No proceden los mensajes de odio. Hay que soportarlo a distancia, como se preservan las ruinas arqueológicas, con ironía, respeto y condescendencia.

 Aprendo a liberarme del sabotaje de los algoritmos. A no decir lo que pienso cuando me preguntan. A pensar, sin más.

Cuesta creerlo, ahora  que sufro a diario los estragos del insomnio. Hubo un tiempo en el que durante el libre discurrir de la noche también dormía.

(Apuntes del diario)


miércoles, 18 de febrero de 2026

PUNTOS DE LUZ

Interior día
Japón, largo recorrido
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

HAIKUS DEL DESPERTAR 

Puntos de luz
tus ojos. Cuando duermes
entro en la noche.
 
 
Tal vez amé.
El recuerdo ennegrece
lugar y tiempo.
 
 
Dónde mi orilla,
mi encuentro con la sombra
y  mi vacío.
 
 
Ninguna puerta
detiene el caminar
de la ceniza.
 
 
Aquel mendigo
mantuvo la mirada.
Era feliz.
  
El horizonte
se vuelve lejanía.
Punto de fuga.
 
 

martes, 17 de febrero de 2026

ANTONIO RAMÍREZ CÓRDOVA. MÁS ALLÁ DE LAS SOMBRAS

Más allá de las sombras
Antonio Ramírez Córdova
Premio Internacional de Poesía 
Vicente Rodríguez Nietzsche 2019
Ediciones Tablado
Puerto Rico, 2023 (3·ª Edición) 

 ENCERRO

  
 La obra de Antonio Ramírez Córdova (Puerto Rico, 1941) completa una identidad múltiple que aglutina poesía, teatro, narración, ensayo y artículos de prensa. Practica un quehacer complementario, marcado por la diversidad, que ha sido reconocido con abundantes premios. El perfil intelectual del catedrático universitario jubilado es trasversal; se desdobla en facetas que no crean entre sí ninguna controversia; pero la mesa de trabajo pone el acento esdrújulo en su producción lírica. Lo constata la amplia presencia de su obra poética en revistas de Hispanoamérica con autores referenciales del ahora, y el legado de poemas con sitio en importantes antologías.
  Su entrega Más allá de las sombras, ganadora del Premio Internacional de Poesía “Vicente Rodríguez Nietzsche”, es uno de los hitos centrales de su itinerario poético. En la introducción, Santiago Risso recuerda la excelente recepción de entregas anteriores, reconocidas con el Premio Internacional Mairena, el Premio Pen Club, o el José Gutiérrez Benítez. Son galardones que hablan de la solidez de un trayecto lírico que comienza en 1962 con la entrega Humo y viento y que ha tenido una sosegada cadencia hasta el presente en los títulos Para cantarle al amor (1997), Un caballo violeta para el sueño (2001), Indeclinable asombro (2006), Sobre el reloj del tiempo… Homenaje al poeta universal Miguel Hernández en su centenario (2010), Dichos de Antón (2019) y Caballito de sueños (2021). El reconocido antólogo define con mirada lírica esta compilación de poemas breves: “Es un libro de amor, de viento, de libertad, de vida, de luz, aunque el autor lo presente en sociedad a través de la noche, el cuadrado efímero, la grieta, la sombra”.
  El libro comienza con un haiku de excelente factura: “Alma del tiempo / Hay un coro de luces / en esa celda”. Es un anticipo de la claridad expositiva que hace del poema una llave de entrada. La dicción coloquial refuerza el propósito comunicativo y no borran en su diálogo la sensación de intimismo y apertura de sentido. El tiempo y su discurrir se convierten en eje argumental, en definición de un recorrido efímero, que requiere el testimonio sensorial de la palabra. Cada haiku sirve de acogida a un fragmento de lo transitorio: "En esa celda / una torre de luz / se vuelve pájaro”. Pero el poeta combina la forma cerrada de la estrofa japonesa con composiciones breves, en verso libre, que depositan en quien las conoce indicios del tránsito diario. Pero también los poemas abordan ideas conceptuales, definidas en sensaciones y sentimientos que establecen puentes relacionales entre el acontecer y las cosas.
  Los poemas de Más allá de las sombras exigen siempre lucidez, precisión verbal y ese rastro azul que convierte al verso en una estela emotiva, en una caligrafía de luz que se refleja la viva presencia de una identidad femenina: “Sobre el papel / llueve sobre mojado / el último haiku “.
  En el discurrir del libro sobresale una respiración cercana, una protagonista casi velada que encarna lo femenino, pero que carece de libertad para manifestarse con su voz directa. Es una cautiva, un pájaro que es incapaz de alzar el vuelo. El narrador poético se hace testigo de esa carencia; explora un destino marcado por los barrotes de la prisión. Es imposible ocupar el otro lado de la reja. Queda la extrañeza. Parece imposible vadear las riberas de la libertad. Están custodiadas por dioses coléricos que impiden el regreso y condenan a una larga noche de oscuridad y encierro: “En la penumbra, / tu serena inquietud / ante los golpes duros del tiempo, / pero trastocas el alba / para abrir la piedra”.
  La voz lírica de Antonio Ramírez Córdova entrelaza también una lectura simbólica que recuerda uno de los temas literarios más definidos en la tradición: la existencia como cárcel y encierro. Desde esa lectura, el poema incrementa su tejido emotivo y la necesidad de asumir la temporalidad de lo cotidiano, su sentir. encerrado en los muros de tinta del poema. 


JOSÉ LUIS MORANTE




lunes, 16 de febrero de 2026

WISLAWA SZYMBORSKA. UNA VENTANA CON LUZ

Wislawa Szymborska
 (Prowent, actual Kórnik, 1923-Cracovia, 2012) 

 

WISLAWA SZYMBORSKA. ESA MANERA DE DECIR NO SÉ.

 

   La sencillez biográfica de Wislawa Szymborska (Prowent, actual Kórnik, 1923-Cracovia, 2012)  solidificó el mapa literario polaco actual al conseguir en 1996 el Premio Nobel de Literatura. Toda la crítica focalizó un proceso creativo marcado por la voz lírica, el ensayo y la traducción. Desde su niñez, la escritora ligó su destino personal a la ciudad de Cracovia, donde se instaló con su familia a los ocho años de edad; allí emprendió su formación universitaria e impulsa una obra poética cuya primera entrega aparece en 1952; es un conjunto de poemas marcado por el realismo socialista y sería repudiado por la autora como perteneciente a un periodo de formación y tanteo.
   También su compromiso ideológico con el comunismo de su época juvenil, adquiere con los años un epitelio crítico que le lleva a adoptar posturas confrontadas, lejanía y gestos de comprensión con los disidentes.
   Su poesía está marcada por el pacto autobiográfico y por enunciados comunicativos que le hacen desconfiar de las disertaciones teóricas. Así lo exponía en su discurso de recepción del Premio Nobel: “El poeta contemporáneo es escéptico y desconfía incluso –o más bien principalmente- de sí mismo. Con desgano confiesa públicamente que es poeta –como si se tratara de algo vergonzoso En estos tiempos bulliciosos es más fácil que admitamos vicios propios, con tal de causar efectos fuertes; mucho más difícil es reconocer las virtudes, ya que están escondidas más profundamente, y hasta uno mismo no cree tanto en ellas “.   Su argumentación quitaba el monopolio de la inspiración a los poetas y hacía de la misma un impulso de la voluntad entendido como amor al trabajo bien hecho, al espíritu inquieto que propicia una búsqueda constante.
   La cercanía con el ideario poético de Wislawa Szymborska, me lleva a recuperar en mis estantes su libro, Aquí, un poemario traducido por Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia Soriano, en 2009, incluido en el imprescindible catálogo de poesía contemporánea de la editorial Bartleby.
   El preciso enunciado, Aquí, sugiere inmediatez y refugio próximo; son cualidades que la poeta polaca, ganadora del Premio Nobel en 1996, hace suyas desde la amanecida de su quehacer literario, porque todos los textos de Wislawa Szymborska se formulan en un tono intimista, como quien comparte una contingencia o un pormenor vivencial, como quien define pensamientos al alcance de cualquier usuario, sin el clasicismo elitista de la reflexión filosófica y sin la formulación calculada del lenguaje científico.
  El devenir concede los instrumentos necesarios para entender lo que nos rodea, ya sea un asunto doméstico o las características generales de nuestro planeta: “La vida en la tierra sale bastante barata. / Por los sueños, por ejemplo, no se paga ni un céntimo. / Por las ilusiones, sólo cuando se pierden. / Por poseer un cuerpo, se paga con el cuerpo. “
   El sistema de ideas parece haber sido dictado para vivir sin pretensiones, como si el mensaje directo, nítido y certero sortease cualquier circunloquio y eligiera siempre la línea recta. Tan escueto aderezo nos convence de inmediato de su pertinencia y además nos asegura que lo genial pertenece a otra voz y que quien nos habla tiene las mismas limitaciones que tenemos nosotros y el mismo riesgo de que una buena razón se vaya diluyendo sin remedio por nuestra pereza.
  Los poemas de Wislawa Szymborska dejan sitio a una amplia gama de recursos expresivos, como la personificación o el desdoblamiento de la identidad. Nada es ajeno. Despierta, por ejemplo, una complicidad inmediata su incursión en el microcosmos, ese mundo invisible que pudiera tener su peculiar sociedad organizativa y que en su mínima existencia es capaz de condicionar múltiples existencias de seres superiores. Los misterios de lo cotidiano son tratados desde el coloquialismo y la sencillez; sólo así se plasman en sus versos un pensamiento firme y un verso inolvidable y transcendente
 


(Una relectura)


domingo, 15 de febrero de 2026

EN VOZ BAJA

La vida dentro
Fotografía
de
Archivo Freepick

 


EN VOZ BAJA
 
La decepción enseña
a pensar en voz baja.
Por eso me levanto poco a poco,
en la calma discreta de los ojos callados.
Soy la sombra arcillosa
de palabras
que la mañana limpia
con precisión severa.
 
En silencio recibo
un patrimonio escaso;
esa pequeña parte de la nada que cabe
en una cicatriz que no se muestra.
 
Mi mudez precavida
usa ropa de invierno.
Le gusta pasear
con la cara cubierta de neblina
compartiendo con otros
una espera silente
y el alumbrado público.
 
Succionados al fondo,
mis pensamientos nadan
en bóvedas nocturnas
y muestran las escamas abisales
de esos peces
que ahuyentan los abismos
y buscan superficie y luz solar.

   (Variaciones de Nadar en seco 2023)