martes, 19 de septiembre de 2017

GRANDILOCUENCIAS

Patio central
Museo de Arte reina Sofía (Madrid)


GRANDILOCUENCIAS


Hoy la realidad parece un decorado a punto de desmontarse.


Restos de soldadura entre el aparejo formal de los afectos.


Monótono y perseverante escenario: el sitio equivocado.


En los espejos, la trama del yo se bifurca.


Descifro crucigramas y hay huecos que nunca relleno con la palabra justa.


Plenitud a medio camino, entre el ser y la nada.


Cuando estoy solo, hablo demasiado.


Dejé de fantasear para centrarme en la imaginación.


Según todos los indicios, tampoco.

(Aforismos inéditos)



lunes, 18 de septiembre de 2017

ANTONIO MERAYO. TIEMPO ESCRITO

Tiempo escrito
Antonio Merayo
Danime, León, 2017


AFORISMOS  DE OTOÑO


   A nadie se le escapa el tiempo de esplendor que vive el aforismo contemporáneo. La salud juvenil del género invitaría a algunas consideraciones previas sobre esta eclosión desmesurada de la brevedad, pero no es el momento para tal debate sino para centrarse en la nueva puerta que abre en su escritura el leonés Antonio Merayo (Corullón, 1949). Incansable activista cultural, el autor ha propiciado proyectos que ya son pie de página del tiempo como la revista de poesía Alcance, o la tertulia Sándalo; es protagonista, además, de una  dilatada obra inédita, ahora en vías de publicación, ya que se anuncia la salida en breve de una compilación de relatos y de un libro de poesía y ha divulgado sus creaciones en numerosos libros colectivos.
   En Tiempo escrito Antonio Merayo selecciona una amplia muestra aforística que hace del decir conciso expresión de una ética; por tanto, la entrega se define como una novela coral que explora los contraluces fatigosos de nuestro tiempo. Los amantes del género saben, como decía Pessoa, que cuando viajamos no se describe lo que vemos sino lo que somos. En el cultivo paremiológico sucede lo mismo; los aforismos no son sino derivaciones escuetas de un paisaje interior que va mostrando rincones del yo para establecer la senda caligráfica del tiempo.
   Un elenco de citas clásicas precisa el contorno semántico de un género de límites diluidos, donde es perceptible la aleación entre pensamiento y filosofía. Con ambas disciplinas se contruye una arquitectura verbal fragmentaria que amplía su campo de interés a las contingencias del sujeto y a la cartografía de un entorno cambiante que respira habitado por un existencialismo colectivo.
  Antonio Merayo busca  un tono narrativo que enuncie de forma directa, sin interrupciones digresivas; de este modo la frase llega al lector con el deje manifiesto de un pensamiento cerrado, sin líneas colaterales ni personales secundarios que inspiren nuevas historias. Hay pinceladas poéticas: “El corazón del aire son los pájaros”, “una flor es el aforismo de la naturaleza”, “Ser aire, para que tú me respires”, “Los pájaros convierten su canto en luz”; y hay una continua peocupación por el sentido de la escritura: “Escribir y leer ayuda a descubrir cómo somos, cómo no somos, y cómo podríamos ser”, “Lo más profundo se ve con los ojos de la inteligencia”; “Somos nuestra interpretación de la realidad”, “Es necesario escribir sin red para que surja la verdadera emoción”, “Si no encuentras la puerta, inventatela”. Pero el escritor no duda en afrontar el otoño de la incertidumbre que despliega un tiempo colectivo que ha ido erosionando en su discurrir la calidez de muchas ilusiones: la política está contaminada por una nube tóxica que hace de su práctica un inventario de intereses particulares. Sin embargo, Antonio Merayo no cree en el sarcasmo y su mirada crítica se protege con frecuencia con el sentimiento irónico y con un escepticismo saludable que también afecta a los pecados capitales del yo, a esos sujetos que se miran en el espejo de la vanidad o la mentira…
No hay imperativos urgentes sino itinerarios desplegados hacia la política como engarce social que afecta el discurrir colectivo. 
  En los aforismos de Tiempo escrito se percibe el patrimonio cognitivo de quien vive la vida , no con la aceptación resignada del sujeto pasivo, sino con el modesto esplendor de la inteligencia, con la certeza de quien sabe que la existencia reparte a manos llenas conocimiento y experiencia, esa entera verdad del tiempo que se escribe para dar fe de vida.  



domingo, 17 de septiembre de 2017

ENTREVISTA EN COVIBAR (SOBRE PULSACIONES)

Parque de Covibar (Rivas-Urbanizaciones)


José Luis Morante presenta en Covibar Pulsaciones


El próximo 21 de septiembre, inauguras la nueva temporada del Mirador Literario de Covibar con la presentación de tu nuevo libro, Pulsaciones. ¿Qué va a encontrar el lector en esta antología poética?

La antología Pulsaciones es una selección de poemas que da cuenta de mi trabajo literario en el discurrir del tiempo. Comprende un largo paréntesis de poesía que arranca en 1990 y que llega hasta el ahora, ya que incluye  una amplia muestra de poemas inéditos. Más de dos décadas de escritura. Contiene además un atinado “prólogo” de la poeta y editora Rosario Troncoso en el que se analizan con acierto los núcleos centrales de mi poesía: la identidad del sujeto, el compromiso social, la mirada al entorno, el discurrir del tiempo… 

¿Qué aporta este nuevo libro al resto de tu obra poética?

Es un balance; una parada en medio del camino para mirar dentro y ver si la escritura enlaza con la existencia personal o fortalece su razón de ser. En poesía no se puede escribir por inercia; cada palabra es necesaria. La hojarasca en el poema es inadmisible. Ya he comentado también que el libro muestra por primera vez algunos poemas inéditos que trazan una fotografía personal del presente.

 Has escrito en diferentes géneros literarios. ¿En cuál te sientes más cómodo?

Todos son teselas complementarias que, juntas, componen un gran mosaico. Si debo decantarme la poesía ocuparía el primer plano; es protagonista principal porque es el género más exigente y el que mejor define mi identidad. Pero me siento muy cómodo también en el trabajo crítico: la crítica enseña a leer, tiene un sustrato muy sólido de conocimiento argumentado y conviene practicarla con rigor, para saber cuáles son las líneas fundamentales del libro, más allá de superficiales impresiones al paso.

¿Qué autores han sido tus referentes literarios y con qué poetas actuales te sientes en consonancia?

La lista sería tan extensa que cansaría al lector; así que recurro a los más cercanos: los poetas que prefiero casi todos forman parte de la generación del 50, ahí están Jaime Gil de Biedma y Ángel González como voces fuertes; y nunca olvido a Antonio Machado por su empeño en fundir en cada palabra ética y estética.
Mi trabajo me ha concedido enlaces personales con muchos autores contemporáneos: me siento cerca de Joan Margarit, Ángeles Mora, Luis García Montero… Son amigos y maestros al mismo tiempo.


En tu labor como escritor, ¿alguna vez te has tenido que enfrentar al miedo a la hoja en blanco?

El miedo a la incertidumbre es un estado natural; en la escritura no hay fórmulas sino empeño que debe renovarse cada día; no hay que asustarse de esa inquietud que obliga a ser crítico con el trabajo personal y a ser inconformista con nuestra vocación literaria. Ese miedo solo se mitiga, nunca se cura, pero existen buenos remedios caseros. El mejor que conozco es la lectura.


Tu poesía ha recibido varios premios, entre ellos el Premio Internacional de poesía San Juan de la Cruz o el Premio Espadaña. ¿Qué importancia tiene para ti recibirlos?

La poesía sin lectores es un cajón umbrío; un premio literario es una posibilidad de que el trabajo personal se difunda mejor y sea conocido por entornos lejanos. Los premios literarios tienen mala prensa porque son muchos más los que no ganan que los premiados. Es verdad que en algunos casos se toman decisiones poco éticas, pero ocurre en todos los niveles, desde un premio local hasta los más meritorios… Aquí es esencial el sentido ético de cada sujeto. Ser coherente no es una cuestión ajena sino una actitud.


 ¿Dónde vamos a poder adquirir Pulsaciones?

Ya está a la venta en El Rincón de la Lectura, la librería de Covibar que muestra siempre un incansable apoyo a los autores de nuestro municipio, gracias a la labor de Jeremías, un referente cultural como los ciclos literarios de la Cooperativa Covibar, impulsados por Manuel Hernández. Además se puede adquirir en la editorial Takara  que hace posible de inmediato el envío a domicilio con un coste mínimo. Así que en septiembre será un placer volver a compartir vida y poesía con mis paisanos en la sala Miguel Hernández, tan abierta y hospitalaria. Nos vemos el día 21 de septiembre con la gratitud de siempre. 

(Revista Covibar, nº 266 (Septiembre, 2017)




sábado, 16 de septiembre de 2017

JOSÉ LUIS PIQUERO. TIENES QUE IRTE

Tienes que irte
José Luis Piquero
Siltolá, Poesía
Sevilla, 2017

NUBE TÓXICA


   El asturiano José Luis Piquero (Mieres, 1967) protagoniza un quehacer de paso mesurado. Toda su obra poética se reúne en el volumen Autopsia (Poesía reunida, 1989-2004), reconocido con el Premio Ojo Crítico de RNE. Solo un poemario ha publicado después, El fin de semana perdido (2009), así que Tienes que irte, tras adelantar algunas composiciones en la antología personal Cincuenta poemas, es una amanecida esperada.
   Estoy seguro de que esta sensación de hospitalidad abierta frente a la obra literaria de José Luis Piquero no es un mero asunto personal, sino un estado de ánimo colectivo; me sumo a la percepción común sobre el valor de un aporte generacional que hace de la poesía una indagación en el conflicto y una hendidura en la piel frágil de los desamparos.
   Nada complaciente con el conformismo establecido en el mapa gris de lo real, la poesía de José Luis Piquero opta por la convulsión verbal. En Tienes que irte, Piquero recurre con frecuencia al monólogo dramático para buscar un desdoblamiento que trace distancias con el patetismo intimista. Así sucede en el poema inicial de “Merma”, donde el personaje recreado usa la máscara de Lázaro; pero esta reencarnación del sujeto histórico cobra un nuevo enfoque que sorprende al lector: el ausente se encuentra bien en la quietud sin tiempo de la ceniza; es un estado perfecto para liberarse por fin de las demoliciones cotidianas; así pues, el personaje no quiere reiniciar una travesía existencial que es más un paradigma de decepciones que una certidumbre de luz.
   Casi todo el primer apartado, “Merma” hace de la muerte –y del campo semántico que aporta como finitud, extrañeza o apagamiento-  un sustrato común que aflora en la ironía narrativa de “Insectos”, o en las contingencias de autopista que hilvanan los versos de “Dummy”, en cuyo desarrollo se intuye una fuerte densidad biográfica; o en la caligrafía verbal de “Elvis, reconocido”.
 Como si cada sección explorase matices cercanos de la realidad, Piquero distribuye las composiciones en núcleos complementarios. De este modo, el segundo tramo opta en su apertura por el formato epistolar estableciendo una propuesta dialogal entre interlocutores conectados en el tiempo. Oímos el mensaje de náufrago que El Cíclope remite a Ulises; y también es un soliloquio que busca destinatario el rumor convivencial de un marido que repasa los gestos gastados de los días laborables, o el amante virtual… Son identidades a mano alzada que buscan en el pozo del ensimismamiento las posibles respuestas a su extraño papel en la existencia diaria sobre la que parece sobrevolar una nube tóxica.
   La sección “Quemaduras” comienza con  el recuerdo del poeta Rafael Suárez, amigo personal de José Luis Piquero, cuya temprana muerte da pie a una reflexión sobre el estar y la escritura; más que la elegía por el amigo ausente se hace notoria la caligrafía de la coherencia, esa necesidad de empezar de nuevo desde otra identidad. la biografía interior somete al yo a continuas mutaciones y es necesario un despojamiento inadvertido, una fuerza que vaya dejando esas partes del yo en un no lugar donde no existe el regreso.
  El tiempo de escritura difumina el monolitismo argumental y va dejando en cada sección un muestrario crecido de sondeos. Así sucede en los poemas finales que hacen del extrañamiento, la incertidumbre y el insomnio nuevos recorridos poemáticos Nunca sobreviven los matices de cualquier futuro, como si fuese un mal sueño que se despeja tras la amanecida.
  El poeta ha optado por una nota epilogal que aclara la contingencia de algunas composiciones y distribuye afectos y dedicatorias. Pero siguen latiendo las pulsaciones de un poeta  que sabe que la vida es un sueño roto; solo conserva en su discurrir suturas y cicatrices.


viernes, 15 de septiembre de 2017

ALEJANDRO TOMASINI. VISIONES DEL HOMBRE

Filosofía moral y visiones del hombre
Alejandro Tomasini Bassols
Devenir, El Otro, Madrid  2012


VISIONES DEL HOMBRE


   Con Filosofía moral y visiones del hombre el profesor Alejandro Tomasini (Tapachula, Chiapas, México) consiguió en el año 2010 el XII Premio de Ensayo Miguel de Unamuno. Para el ensayista la conducta humana es esencialmente significativa y, por tanto, evaluable porque impulsa actitudes intencionadas y refrenda una ética. Cada sujeto selecciona sus reglas morales, lo que explica el plural abanico  de actuaciones.
   La ética como acercamiento a la norma moral no tiene otra fuente que el ser humano a través de la historia, en cada civilización, en cada sociedad concreta;  a su análisis se han dedicado los grandes nombres de la filosofía para elaborar visiones abstractas y teorías divergentes en muchos casos. Al análisis de estos selectivos puntos de vista de reconocidos pensadores se dedica este ensayo que aglutina el pensamiento de Aristóteles, Hume, Kant, Mill, Moore, Nietzsche y Wittgenstein.
   El recorrido se inicia explorando la perspectiva aristotélica sobre el alma y la ética como disciplinas sociales prácticas. El filósofo griego se posiciona con los pies puestos en la tierra; para él la ética está integrada en la ciencia política que regula la existencia comunitaria y fortalece principios de racionalidad práctica que contribuye a establecer puentes entre el hombre y su entorno. Se recupera su doctrina del justo medio, casi el núcleo de la ética aristotélica, estudiando la descripción de sus aplicaciones, las nociones morales que aglutina y su aplicación en el propio contexto.
   La doctrina del griego deja paso a las concepciones de David Hume. Esta transición ideológica aporta un nuevo molde conceptual: “el representacionismo”; las ideas derivan de impresiones y entre ambas categorías hay una relación de semejanza; el conocimiento parte de la experiencia del yo individual. Para Hume es muy importante la moralidad, que conecta con las pasiones y con la voluntad individual como motor de acciones.
   Ejemplo de pensamiento sistemático, la aportación de Kant incorpora mapas conceptuales como la libertad del ser o la idea del conocimiento empírico de la realidad en sus coordenadas de espacio y tiempo; para Kant la ética engloba propósitos intencionales, normas o principios y obligaciones.
   Las aportaciones de J. S. Mill, politólogo y economista, tienen como base el concepto de utilidad. Positivistas y con un evidente enfoque social, los argumentos de Mill unifican ética y política y relacionan utilidad y justicia, aunque no tengan la entidad de un verdadero sistema de ética.
   Perdura la actualidad de Nietzsche por su retórica de impacto y su radical contundencia aseverativa. Su visión del ser humano y su lugar en un mundo natural, regido por leyes inexorables, llevan a la caracterización del superhombre.
   Con G. E. Moore comienza la filosofía moral contemporánea. Al sintetizar las facetas de su sistema normativo resalta la idea de que la ética investiga lo que es bueno, o tiene en sí mismo un valor intrínseco, y el lenguaje de acción que impulsa a realizarse desde una implicación práctica.  
   Cierra el elenco Wittgenstein, cuya labor filosófica estudia la función lógica del lenguaje y su dimensión referencial :“ los límites de mi lenguaje denotan los límites de mi mundo”
  Filosofía y visiones del hombre no es un manual, tampoco un recordatorio superficial de aportaciones relevantes; es un contrastado análisis de respuestas a los interrogantes éticos del hombre como ser individual y como parte activa de un ámbito público. Su autor, Alejandro Tomasini, examina aspectos, formula objeciones y hace más asequible la relevancia de la ética en el discurrir de un tiempo tecnológico y utilitario que, con demasiada frecuencia, considera la filosofía como un asunto menor.  


jueves, 14 de septiembre de 2017

TACTO DE INVIERNO. QUEJAS

Tacto de invierno
Fotografía de
Adela Sánchez Santana

QUEJAS


Están ahí, evidentes, tangibles, dispuestas a gritar con sus voces antiguas, manchadas con el polvo saturado de los malos recuerdos. Recorren ateridas nuestra voz para que las propague como un cauce azaroso entre los juncos. Y tienden un sombrero en las aceras de los días al paso, para que los que escuchan se detengan callados un instante y pongan en su seno unas monedas, la calderilla triste de la compasión. 



miércoles, 13 de septiembre de 2017

IDEAS DE GRANITO

ideas
(Los Tomasos, Navadijos, 2017
Fotografía de
José Luis Morante


IDEAS DE GRANITO

Olvídate de mí, si estás conmigo

LUIS GARCÍA MONTERO

 . Cualquier derecho a decidir al margen de la ley es sospechoso. Tiene una naturaleza ficcional.

. Ninguna piel esconde las heridas contiguas.

. Tomar la calle, ese gesto estridente que convierte la convivencia en parodia.

. No soy mejor que tu, pero sospecho que tampoco peor. Como tú desconozco el hueco exacto que ocupan las ideas de granito.

. Ese estar inquietante de los que desconocen que libertad es responsabilidad.

. Sigo exilado en el viento interior del pesimismo.
 
                                    (Aforismos con miedo)