viernes, 5 de junio de 2026

ARANTXA GÓMEZ SANCHO. EL POEMA Y SU TALLER

El poema y su taller
Ínsula
: 80 años de poesía
Arantxa Gómez Sancho
(Selección de autores y prólogo)
Editorial Espasa
Colección Espasa es Poesía
Barcelona, 2026

 

CELEBRACIÓN Y CANTO


 Con variada propuesta lírica y apertura de Arantxa Gómez Sancho, editora de la revista Ínsula, el volumen El poema y su taller se hace celebración y canto para recordar el valioso legado de ocho décadas de encuentro con los lectores. Un transitar longevo que concede a Ínsula, en esta etapa de madurez editorial, la condición de incansable testigo del cambiante paisaje creador. El selecto coro de voces confirma la plenitud insólita de la poesía en castellano. Una tradición sostenida, con incansable aspiración de vuelo frente al desgaste del discurrir.
  El prólogo “Carta de una lectora” elige el molde epistolar para recrear el origen de la sección “En sus propias palabras”. En ella, un escritor elige su poema predilecto y hace una breve glosa del mismo. Así, el apartado sirve, con preciso despliegue, de breve coda para las entregas misceláneas de la revista. Fue en el verano de 2025 cuando Arantxa Gómez Sancho se propuso recuperar esas colaboraciones poéticas y agruparlas en una antología que diera cuerpo a un volumen único e irrepetible. Sería símbolo y legado. Autorretrato de un periodo temporal percibido desde dentro del poema.
  La carta introspectiva sondea también el transitar biográfico  de la editora como lectora y docente universitaria. Como continua búsqueda de una verdad moral. La tarea humaniza el pensamiento y la conciencia con el suelo firme de una estrategia expresiva, la poesía, que aspira, más allá de los postulados retóricos, a ser refugio de conocimiento y aspiración de belleza. 
  La relación de incluidos recurre al orden alfabético para organizar el material poético y las glosas. Junto al cauce argumental, el comentario de autor rastrea rasgos y aporta un soliloquio confidencial. Se comparten contingencias del taller. Nacen nuevos estratos comunicativos, se divaga sobre asuntos esbozados o se responde, desde la incertidumbre, al hondo misterio de la poesía y su nudo de asombros, donde también toma cuerpo lo irracional. Francisca Aguirre, Ramón Andrés, Enrique Badosa, Gioconda Belli y un amplio listado de poetas toman la palabra para contradecirse y abrir hondas hendiduras conceptuales. Se trata de definir lo indefinible.
  Como recuerda Antonio Colinas, existen tantas poéticas como poetas auténticos empeñados en crear, desde la novedad y el ritmo. Cada obra anuda lenguaje, sensibilidad y pensamiento. Las variables sobre la esencia del verso se multiplican, impulsadas por la identidad subjetiva y mudable del creador. Sondean la materia verbal hablantes tan dispares como Luis Alberto de Cuenca, Antonio Gamoneda, Olvido García Valdés, Francisco Ferrer Lerín, Julia Uceda, Eloy Sánchez Rosillo, Manuel Vilas, Ida Vitale o Raúl Zurita. Más allá de la lógica de escritura, no faltan los que asumen la irracionalidad como fuente de su poesía y añaden al proceso y voluntad creativa la aportación del inconsciente y el venero de los sueños. En la indagación de José Corredor-Matheos la poesía excede a la condición de quehacer consciente para dar paso a un impulso interior de origen indefinido.
  Pero las razones del poema no se cierran y hacen que la escritura pueda convertirse, por ejempplo, en una denuncia del proceso histórico de la conquista o en un escaparate de referentes culturales, como sucede en los poemas de Guillermo Carnero y de Juan Antonio González Iglesias. Especial calidez desprende el ejercicio reflexivo de Julia Uceda: “Un poema es como un ser vivo y anárquico: todo lo contrario a un acta notarial, aunque en su interior, en algún punto escondido, lata la realidad de una experiencia de la que se tiene conciencia o no hasta que un día se hace presente”.
 Cada protagonista reflexiona con agudeza y ejerce una radical libertad de pensamiento. Alumbra el texto con itinerarios subjetivos que emprenden el reto de buscar explicaciones e iluminar significados. Tras el largo inventario de poéticas y su gratificante lectura permanece una idea básica: la poesía será siempre implosión e incertidumbre, aspiración estética y conocimiento. Un espacio de resistencia que pone en la intimidad del yo la utilidad gozosa de lo inútil, porque nadie domina esa relación de causas y efectos entre las palabras y el poema. Pero la cualidad esencial de la poesía es preservar su misterio para que el lenguaje deje volando en el aire su peculiar manera de mirar. Es esencia profunda e intangible. Recordando el acierto léxico de la impulsora de este valioso escaparate, Arantxa Gómez Sancho: para que siga “emanando rebeldía, una esperanza sostenida que viene de muy lejos y aspira solamente a dar fuerza a los hombres que vendrán”.
 

José Luis Morante




 
 
 

 

jueves, 4 de junio de 2026

TOPOGRAFÍAS DEL CORAZÓN

Avda de los Almendros, Rivas
(Primavera de 2026)
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

 UNA CALLE VACÍA

 
Hoy recorren mis pasos esa calle
que no esconde ningún itinerario.
Todas las calles fluyen dócilmente
al mar de cualquier sitio,
cierran con parsimonia una distancia;
pero ésta alarga al infinito su trazado,
pretendiendo ignorar dónde concluye.
Amo el cuello sumiso de sus verdes farolas,
los reflejos chillones de sus autos a plazos,
su cal que habitan líquenes y musgos;
y amo sus papeleras –cielos para despojos-
singulares regazos donde nada perturba
el aliento feliz de lo caduco.


            (De la antología Ahora que es tarde, 2020)




miércoles, 3 de junio de 2026

ATAR EN CORTO

Ataduras
Archivo de imágenes
Freepick

 

ATAR EN CORTO


Quiere atar en corto a su inteligencia para que no se exilie en ninguna parte a cualquier hora.

Sorprende la feroz vigilia que exige a su mirada crítica. Cuando descubre que algo está bien siente una dolorosa combustión interna, una inconfundible falta de fe en si mismo.

Admiro a los poetas a trasmano, los que caminan ajenos a su tiempo y hacen saltar chispas a lo imprevisible.  

Entre la umbría del atardecer, me gusta pasear disfrazado de mí.

Recorrió tantos kilómetros de autopistas que florecieron adelfas en su columna vertebral.

(Anotaciones del diario)



martes, 2 de junio de 2026

WALT WHITMAN. MITOLOGÍAS

Walt Whitman (1819-1892)

 

MITOLOGÍAS 


   Hubo un tiempo en el que la lírica derramada de Walt Whitman (1819-1892), centro del canon poético norteamericano según Harold Bloom, representaba para mí el nítido itinerario de una guía de viajes. Un mapa desplegado, lleno de sendas sugerentes. Ególatra y locuaz, Whitman, discípulo de Emerson y de la idea del poeta como dios liberador, aglutinaba en sus versos un vitalismo en marcha, asimilando la diversidad de lo real.
   Los poemas, desplegados, caóticos y enumerativos, repetían fórmulas con las que iba completando el sentido de sus argumentos. De modo recurrente, el yo poemático aglutinaba percepciones, estampas al paso, amalgamadas como jeroglíficos. El material lírico daba pie a una voz narrativa, propicia a la enumeración, matérica y corpórea.
   Mi fascinación por Whitman ha languidecido, tal vez porque el inventario de lecturas actuales tiene la memoria llena de poesía intimista, introspectiva y confesional. Pero Hojas de hierba, original de 1855, que fue creciendo e incorporando textos en ediciones posteriores, sigue mostrándome la urdimbre de una poesía necesaria, que ha cimentado abundantes estéticas posteriores del ámbito latino (Vicente Huidobro, César Vallejo, Pablo Neruda) y norteamericano (T. S. Eliot y Wallace Stevens).
  La palabra de Walt Whitman elige el ahora como estado atemporal del yo para captar la perfecta armonía y ecuanimidad de las cosas. Si la elegía y la nostalgia dan voz al pasado, el diálogo que oye el tímpano es el de la inmediatez. El discurrir de lo cotidiano y ese tránsito donde la autobiografía, más o menos velada, que comparte muchos rasgos en los que podemos reconocernos porque es síntesis de una identidad colectiva: “Estos son los pensamientos de todos los hombres en todas las épocas y países, no son originales míos. / Si no son tuyos tanto como míos no son nada o casi nada, / Si no incluyen todo son poco menos que nada, / Si no son enigma y la resolución del enigma no son nada, / Si no son al mismo tiempo cercanos y remotos, no son nada. / Ésta es la hierba que crece dondequiera que hay tierra y agua. / Éste es el aire común que baña el globo”


José Luis Morante



 
 
 
 

 

lunes, 1 de junio de 2026

JUAN PABLO ZAPATER. YODO EN LOS LABIOS

Yodo en los labios
Juan Pablo Zapater
Prólogo de Susana Benet
Editorial La Garúa / Colección Haiku
Barcelona, 2026

 

UN MAR EN EL JARDÍN
 
 
  El caminar poético de Juan Pablo Zapater (Valencia, 1958), Licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia y director de la revista 21veintiúnversos, ha protagonizado una de las travesías creadoras más apacibles del espacio literario actual. Ajena a cualquier azar impulsivo, su escritura, tras adelantar composiciones en cuadernos y revistas, irrumpe a finales de los años ochenta con La coleccionista (1990), un conjunto de poemas que conseguiría el Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe. Mostraba una sensibilidad meditativa y experiencial, vinculada con algunos nombres propios de la poesía de la experiencia como Vicente Gallego y Carlos Marzal. Pero aquellos poemas de amanecida, elogiados por Francisco Brines y Octavio Paz, no tuvieron continuidad inmediata. El escritor abrió un largo paréntesis de ausencia solo roto, veintidós años después, con su segundo libro La velocidad del sueño (2012). En el regreso resaltan la madurez del taller formal y el tejido emotivo de los textos, casi siempre ligado a la introspección y al tono confidencial que aporta al decurso lírico la experiencia vital. Ya en 2019, aparece su tercer andén, Mis fantasmas, ganador del Premio Internacional de Poesía Ciudad de Burgos, y publicado por Visor.
   La colección de haikus Yodo en los labios (La Garúa, 2026) explora un notable cambio formal, ya que todo el material acogido emplea el trébol versal del haiku como única estrategia expresiva. Cuenta además con un texto introductorio de Susana Benet, una de las voces más autorizadas sobre la estrofa japonesa. La excelente escritora interpreta los haikus de Juan Pablo Zapater como un sugerente fresco, un diario atento al paisaje cambiante de la realidad, que alerta a nuestras emociones y pensamientos. Los textos se convierten en caligrafía de instantes vividos; aspiran a detectar lo permanente, cobijado en la duración temporal, o se hacen voz de aquellos interrogantes que conceden asombro a la aventura existencial.
   Yodo en los labios reivindica la retina dispuesta a explorar el entorno, a asumir desde la introspección ese diálogo que nos envuelve y asedia. Enfoca repliegues personales cuyos trazos se diluyen entre contraluces. El mar como detonante activo del pensar se convierte en símbolo y presencia inmediata del despertar lírico: “El mar no cabe / en diecisiete sílabas. / Cabe su instante. “. Es un espacio de meditación, que habla quedo al sujeto y pone ritmo y respiración a los versos. Pero la escritura abre sitio a otras sensaciones del yo pensante, siempre implicado en un transitar que invita a la contemplación: “En la terraza / me bebo un café solo / y el horizonte”. Se eleva el sol y hiere la pupila; el paisaje cercano es un muestrario de colores y formas que dejan sus indicios a pie de luz. Con frecuencia, como si fuera un refugio sensorial, la presencia oferente del mar permite el paso tranquilo de la trama:  ·Muerden las olas / con sus dientes de espuma, / mis pies descalzos.”, “Yodo en los labios, / el sabor de las algas / dulce y salado”. El manso estar de las olas alienta la evocación. Los recuerdos retornan, como anotaciones de un dietario impresionista, para abordar lejanas secuencias vitales y su cristalización en el tiempo: “Vuelvo a ser niño, / floto en mitad de un sueño / sin hacer pie”, “No temo hundirme, / mi padre me sostiene / con sus dos manos”. “Al despertarme / vuelvo solo a las playas / de la memoria”, “A veces pienso / que en un solo verano / cabe mi infancia”.
  La voz del ahora establece una escena dialogal con la concisión lírica del pasado. La marea evocativa vuelve a la infancia, y busca aquella mirada originaria del asombro en cada instante. Retorna el yo que acerca autobiografía y escritura. Existir concita alrededor elementos interiores y exteriores. Los primeros zarandean el verbo que rememora, hacen de la fugaz estela del tiempo un retorno en el que se gestan las raíces del ahora. Quien escribe se ve a sí mismo. Cierra los ojos para descubrir donde se entrelazan el pasado y el hoy.
   La segunda parte de Yodo en los labios contiene citas de Jorge Luis Borges y Susana Benet, y lleva por título “Los tallos ciegos”. En ella se abre un nuevo espacio indagatorio: el jardín. Reflejo urbano de la naturaleza y ámbito de sosiego y belleza, el jardín se hace campo de trabajo al condensar quehacer sensorial y un muestrario confidencial de emociones: “Ser un jardín, / recogerse de noche, / vibrar de día”, “Golpe de viento: / se despeinan los árboles, / las flores tiemblan”. El recinto se hace también un muestrario de vida. Pájaros, insectos, lagartijas y avispas comparten aromas y la hacendosa persistencia de los ciclos naturales.
   Los haikus de Juan Pablo Zapater contienen pinceladas de vida. Hablan de modo natural de las relaciones de sujeto y entorno, como hábitat de reflexión y contemplación; como ecos de una asentada conciencia que busca disfrutar la cercanía de “una carga de sol sobre la espalda”.


 
JOSÉ LUIS MORANTE
 
 

   

domingo, 31 de mayo de 2026

UN EJERCICIO DE RESPIRACIÓN

Avenida de los Almendros, Rivas, 2026
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

TIEMPO CON PIE DE FOTO

 

  Imágenes y escuetos pies de foto argumentando un sitio fijo en la memoria. Nubes que aguantaron la ventisca del tiempo para quedarse fijas en el azul desvaído de la melancolía. Instantáneas que duran, paradojas que cuestionan nuestra condición transitoria con su trazo nítido. En ellas habita una identidad múltiple que quiere preservar en el ahora las palabras que mejor nos definen: afectos y emociones.
 Ya lo he dicho más veces; me gusta ser leal a mi pasado para que no se pierda entre los callejones sombríos del futuro.

 (Apuntes del  diario)







sábado, 30 de mayo de 2026

MODAS LITERARIAS

El otro
Rene Magritte


 MODAS LITERARIAS

 

   Piensan que escribir haikus y aforismos es un imperativo de moda literaria. Un asunto de época y museo que permite acumular saldos con un vocabulario económico. Ya se sabe que derramar estupideces verbales es un género atemporal. Así que hay que tomar distancias, percibir la obra desdoblando su verdad y belleza y afrontar la práctica del haiku o del aforismo con el saludable despego del buen hábito. Sin más compromisos que los que dicten la necesidad de la palabra justa y la voluntad propia. Sin más; uno ya no está para disimular bostezos ante hermeneutas dogmáticos y transcendentes.