martes, 9 de junio de 2026

INVITACIÓN AL VIAJE

Egipto, templo de Karnak
Primavera de 2026
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

TRAYECTO CONTINUO
 
 
Los durables efectos de tus viajes
por rutas secundarias
hicieron que al regreso
no volvieras.
Una larga distancia
construyó entre nosotros
una casa de niebla,
que hoy frecuenta el olvido;
yo viví el tacto frío
de aquel último encuentro
y desgrané racimos de abandono.
 
Si levanto los ojos,
ignoro dónde estás.
Junto a tu ausencia,
lo que te pertenece: mi pasado.
Esconde la cabeza en lejanías,
e imágenes antiguas que enaltecen
la vida en blanco y negro.
Mudo papel antiguo
dispuesto a recorrer la nada a solas.

      
                               (Variaciones)
 
 

lunes, 8 de junio de 2026

EL DINOSAURIO AUSENTE

Desspertar
Imagen publicitaria
Archivo fotográfico PINTEREST

 

EL DINOSAURIO

Para Augusto Monterroso, con mi gratitud
  
  Fue un repliegue callado. Una mañana el dinosaurio se ausentó y al despertarme ya no estaba allí. Desde entonces la tibieza de mi dormitorio ha perdido el foco de luz, ese punto exacto donde fijaba la mirada. No dejo de preguntar qué provocó su ausencia, mientras guardo un colmado reguero de palabras no dichas. El recuerdo marca huellas en mí.
   A la distancia justa, la soledad del dinosaurio con las primeras luces busca rescoldo en otros ojos.

(Del libro Fuera de guion. (Casi cien microrrelatos)





 
 
 

domingo, 7 de junio de 2026

UNA CONVERSACIÓN CON JOSÉ GUADALAJARA

Con José Guadalajara
(4  de junio de 2026, Sala Miguel Hernández
Centro Cultural Armando Rodríguez Vallina) 

 

HUÉSPED DE LA MEMORIA

 

   Tras la presentación en la sala Miguel Hernández, del Centro Social Armando Rodríguez Vallina de su libro de haikus Viajeros sedentarios (La Garúa, 2025), José Luis Morante (Ávila, 1956) retorna a la escritura breve con Oficio de callar, una colección de aforismos que define una manera de entender la escritura sin quiebros ni virajes.

 Redacción.-  Cambiar el paso del haiku al aforismo. Parece que el taller de trabajo no tiene horarios fijos y obedece a razones contingentes. No se requieren justificaciones…

 José Luis Morante.- Así es; los géneros literarios conviven en una apacible convivencia. Convierten la escritura en un diálogo intimista. El sujeto verbal asume, con voluntad confesional, la sencilla tarea de quien se deja arrastrar y afronta encierro y soledad para desbrozar la senda de las palabras. Los distintos formatos permiten trazar líneas de luz. Conceden la necesaria claridad que aventa sombras y da salida a la diversidad de tramas.

 R.-¿Qué tiempo prefiere para su escritura? En casi todos sus libros hay una mirada crepuscular…

  JLM.- Es verdad. Retornan con frecuencia los días de infancia, en los que el entorno era un espacio sin máculas ni decepciones, donde cabían las ilusiones que constituyen el patrimonio natural de la esperanza. Por eso, la voz despliega un tono reflexivo que contrapone aquellos días con las incertidumbres del presente o con el futuro, esa ventana oculta de erosiones y esperas.

  R.- ¡Cómo ha evolucionado su filosofía estética?

 JLM.- La existencia es un estar transitorio. Solo deja leves huellas de una crónica menor en la que se van consumiendo los días mientras agotan el hilo argumental de historias cotidianas en las que también tuvieron acogida las naderías. No hay certezas perennes; varían con las modestas enseñanzas de la edad. Son conscientes de que hay mutaciones. Lo mismo sucede con el ideario estético Mi escritura preserva en lo posible el afán comunicativo, busca emoción y empatía y prefiere los temas esenciales del yo humanista.

 R.- Ser cercano y natural es sinónimo, en ocasiones, de prosaísmo y desnudez de recursos. De un lenguaje humilde y casi sin vuelo.

  JLM.- La madurez aporta temas y motivos de raíz vivencial; la conciencia del tiempo está presente a cada paso recordando que caminamos detrás de arquitecturas oníricas, de sueños que se alejan veloces hacia ninguna parte. El escritor prefiere un lenguaje claro, que resalte por su cuidado formal. La expresión anota vínculos con el realismo intimista o la experiencia autobiográfica. Persigue también el uso de imágenes que singularizan el estilo.

 R.- Enhorabuena por un título tan acertado: Oficio de callar.

 JLM- Muchas gracias. Es un explícito homenaje al silencio, tan necesario como las palabras; pero también recuerda la capacidad de omisión y sugerencia que encierra el aforismo; en los textos lo explícito nunca niega el poder enunciativo de lo que se omite. En ese oficio de callar memoria y olvido se dan la mano.

 R.- El libro carece de prólogo y tampoco hay tramos o capítulos, como si buscara un fluir uniforme.

 JLM.- Sí. He preferido que los aforismos hablen sin condicionantes críticos, para que dejen una idea clara de la fluidez del pensamiento y de sus azarosos intereses y temas. El estar meditativo es una corriente continua que salta de un tema a otro con solvente velocidad. El resultado es el retrato a plumilla de la conciencia ética, de su forma de respirar el aire de todos. El libro no tiene prólogo pero tiene un epílogo que comenta cómo fueron naciendo las breverías y su coincidencia en el tiempo con la escritura del ensayo Paso Ligero. La tradición de la brevedad…  aparecido en la editorial sevillana La Isla de Siltolá. Las anotaciones comentan también las preferencias temáticas y los necesarios magisterios.  

 R.-  Tengo la sensación de que calcula mucho la distancia de quien escribe para que se preserven la intimidad y los estados de ánimo.

 JLM.- Las naderías del yo personal solo pertenecen a lo doméstico; el escritor debe ser capaz de transcender la realidad para que las líneas escritas no pertenezcan al yo subjetivo sino a un sentir colectivo y universal.

 R.- Una última cuestión sobre su taller literario: ¿Los aforismos se escriben de un tirón o necesitan horas de trabajo?

 JLM.- La difícil sencillez siempre oculta una compleja labor artesana. Tengo una desconfianza perpetua por los prodigios de la intuición. Detrás de la apariencia están los oficios de quien pule, modifica, selecciona y busca… Como cualquier otro género literario, el aforismo necesita el taller de autor y sobre todo un abrumador acopio de lecturas.

R.- ¿Qué piensa de los escritores en Rivas?

JLM.- Me sorprende su escasa implicación en los eventos literarios de los demás, como si su afán solo se limitara a poner en el escaparate sus entregas. La tarea mayor de un escritor es aprender y compartir, sin esas aspiraciones todo es un páramo; tinta dispersa. Muy agradecido por tan cálida entrevista.


La conversación con José Guadalajara, con motivo de la presentación de OFICIO DE CALLAR en la Sala Miguel Hernández fue tan intensa que mereció de inmediato el formato sosegado de una entrevista para que llegara a más lectores. Desde aquí mi gratitud al presidente de escritores en Rivas por su atenta lectura y por su incansable apoyo literario.




viernes, 5 de junio de 2026

ARANTXA GÓMEZ SANCHO. EL POEMA Y SU TALLER

El poema y su taller
Ínsula
: 80 años de poesía
Arantxa Gómez Sancho
(Selección de autores y prólogo)
Editorial Espasa
Colección Espasa es Poesía
Barcelona, 2026

 

CELEBRACIÓN Y CANTO


 Con variada propuesta lírica y apertura de Arantxa Gómez Sancho, editora de la revista Ínsula, el volumen El poema y su taller se hace celebración y canto para recordar el valioso legado de ocho décadas de encuentro con los lectores. Un transitar longevo que concede a Ínsula, en esta etapa de madurez editorial, la condición de incansable testigo del cambiante paisaje creador. El selecto coro de voces confirma la plenitud insólita de la poesía en castellano. Una tradición sostenida, con incansable aspiración de vuelo frente al desgaste del discurrir.
  El prólogo “Carta de una lectora” elige el molde epistolar para recrear el origen de la sección “En sus propias palabras”. En ella, un escritor elige su poema predilecto y hace una breve glosa del mismo. Así, el apartado sirve, con preciso despliegue, de breve coda para las entregas misceláneas de la revista. Fue en el verano de 2025 cuando Arantxa Gómez Sancho se propuso recuperar esas colaboraciones poéticas y agruparlas en una antología que diera cuerpo a un volumen único e irrepetible. Sería símbolo y legado. Autorretrato de un periodo temporal percibido desde dentro del poema.
  La carta introspectiva sondea también el transitar biográfico  de la editora como lectora y docente universitaria. Como continua búsqueda de una verdad moral. La tarea humaniza el pensamiento y la conciencia con el suelo firme de una estrategia expresiva, la poesía, que aspira, más allá de los postulados retóricos, a ser refugio de conocimiento y aspiración de belleza. 
  La relación de incluidos recurre al orden alfabético para organizar el material poético y las glosas. Junto al cauce argumental, el comentario de autor rastrea rasgos y aporta un soliloquio confidencial. Se comparten contingencias del taller. Nacen nuevos estratos comunicativos, se divaga sobre asuntos esbozados o se responde, desde la incertidumbre, al hondo misterio de la poesía y su nudo de asombros, donde también toma cuerpo lo irracional. Francisca Aguirre, Ramón Andrés, Enrique Badosa, Gioconda Belli y un amplio listado de poetas toman la palabra para contradecirse y abrir hondas hendiduras conceptuales. Se trata de definir lo indefinible.
  Como recuerda Antonio Colinas, existen tantas poéticas como poetas auténticos empeñados en crear, desde la novedad y el ritmo. Cada obra anuda lenguaje, sensibilidad y pensamiento. Las variables sobre la esencia del verso se multiplican, impulsadas por la identidad subjetiva y mudable del creador. Sondean la materia verbal hablantes tan dispares como Luis Alberto de Cuenca, Antonio Gamoneda, Olvido García Valdés, Francisco Ferrer Lerín, Julia Uceda, Eloy Sánchez Rosillo, Manuel Vilas, Ida Vitale o Raúl Zurita. Más allá de la lógica de escritura, no faltan los que asumen la irracionalidad como fuente de su poesía y añaden al proceso y voluntad creativa la aportación del inconsciente y el venero de los sueños. En la indagación de José Corredor-Matheos la poesía excede a la condición de quehacer consciente para dar paso a un impulso interior de origen indefinido.
  Pero las razones del poema no se cierran y hacen que la escritura pueda convertirse, por ejempplo, en una denuncia del proceso histórico de la conquista o en un escaparate de referentes culturales, como sucede en los poemas de Guillermo Carnero y de Juan Antonio González Iglesias. Especial calidez desprende el ejercicio reflexivo de Julia Uceda: “Un poema es como un ser vivo y anárquico: todo lo contrario a un acta notarial, aunque en su interior, en algún punto escondido, lata la realidad de una experiencia de la que se tiene conciencia o no hasta que un día se hace presente”.
 Cada protagonista reflexiona con agudeza y ejerce una radical libertad de pensamiento. Alumbra el texto con itinerarios subjetivos que emprenden el reto de buscar explicaciones e iluminar significados. Tras el largo inventario de poéticas y su gratificante lectura permanece una idea básica: la poesía será siempre implosión e incertidumbre, aspiración estética y conocimiento. Un espacio de resistencia que pone en la intimidad del yo la utilidad gozosa de lo inútil, porque nadie domina esa relación de causas y efectos entre las palabras y el poema. Pero la cualidad esencial de la poesía es preservar su misterio para que el lenguaje deje volando en el aire su peculiar manera de mirar. Es esencia profunda e intangible. Recordando el acierto léxico de la impulsora de este valioso escaparate, Arantxa Gómez Sancho: para que siga “emanando rebeldía, una esperanza sostenida que viene de muy lejos y aspira solamente a dar fuerza a los hombres que vendrán”.
 

José Luis Morante




 
 
 

 

jueves, 4 de junio de 2026

TOPOGRAFÍAS DEL CORAZÓN

Avda de los Almendros, Rivas
(Primavera de 2026)
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

 UNA CALLE VACÍA

 
Hoy recorren mis pasos esa calle
que no esconde ningún itinerario.
Todas las calles fluyen dócilmente
al mar de cualquier sitio,
cierran con parsimonia una distancia;
pero ésta alarga al infinito su trazado,
pretendiendo ignorar dónde concluye.
Amo el cuello sumiso de sus verdes farolas,
los reflejos chillones de sus autos a plazos,
su cal que habitan líquenes y musgos;
y amo sus papeleras –cielos para despojos-
singulares regazos donde nada perturba
el aliento feliz de lo caduco.


            (De la antología Ahora que es tarde, 2020)




miércoles, 3 de junio de 2026

ATAR EN CORTO

Ataduras
Archivo de imágenes
Freepick

 

ATAR EN CORTO


Quiere atar en corto a su inteligencia para que no se exilie en ninguna parte a cualquier hora.

Sorprende la feroz vigilia que exige a su mirada crítica. Cuando descubre que algo está bien siente una dolorosa combustión interna, una inconfundible falta de fe en si mismo.

Admiro a los poetas a trasmano, los que caminan ajenos a su tiempo y hacen saltar chispas a lo imprevisible.  

Entre la umbría del atardecer, me gusta pasear disfrazado de mí.

Recorrió tantos kilómetros de autopistas que florecieron adelfas en su columna vertebral.

(Anotaciones del diario)



martes, 2 de junio de 2026

WALT WHITMAN. MITOLOGÍAS

Walt Whitman (1819-1892)

 

MITOLOGÍAS 


   Hubo un tiempo en el que la lírica derramada de Walt Whitman (1819-1892), centro del canon poético norteamericano según Harold Bloom, representaba para mí el nítido itinerario de una guía de viajes. Un mapa desplegado, lleno de sendas sugerentes. Ególatra y locuaz, Whitman, discípulo de Emerson y de la idea del poeta como dios liberador, aglutinaba en sus versos un vitalismo en marcha, asimilando la diversidad de lo real.
   Los poemas, desplegados, caóticos y enumerativos, repetían fórmulas con las que iba completando el sentido de sus argumentos. De modo recurrente, el yo poemático aglutinaba percepciones, estampas al paso, amalgamadas como jeroglíficos. El material lírico daba pie a una voz narrativa, propicia a la enumeración, matérica y corpórea.
   Mi fascinación por Whitman ha languidecido, tal vez porque el inventario de lecturas actuales tiene la memoria llena de poesía intimista, introspectiva y confesional. Pero Hojas de hierba, original de 1855, que fue creciendo e incorporando textos en ediciones posteriores, sigue mostrándome la urdimbre de una poesía necesaria, que ha cimentado abundantes estéticas posteriores del ámbito latino (Vicente Huidobro, César Vallejo, Pablo Neruda) y norteamericano (T. S. Eliot y Wallace Stevens).
  La palabra de Walt Whitman elige el ahora como estado atemporal del yo para captar la perfecta armonía y ecuanimidad de las cosas. Si la elegía y la nostalgia dan voz al pasado, el diálogo que oye el tímpano es el de la inmediatez. El discurrir de lo cotidiano y ese tránsito donde la autobiografía, más o menos velada, que comparte muchos rasgos en los que podemos reconocernos porque es síntesis de una identidad colectiva: “Estos son los pensamientos de todos los hombres en todas las épocas y países, no son originales míos. / Si no son tuyos tanto como míos no son nada o casi nada, / Si no incluyen todo son poco menos que nada, / Si no son enigma y la resolución del enigma no son nada, / Si no son al mismo tiempo cercanos y remotos, no son nada. / Ésta es la hierba que crece dondequiera que hay tierra y agua. / Éste es el aire común que baña el globo”


José Luis Morante