lunes, 29 de agosto de 2016

domingo, 28 de agosto de 2016

UN DESVARÍO MUNICIPAL. CERRAR LA BIBLIOTECA.

Biblioteca (Playa de les Amplàries, Oropesa del Mar)

UN DESVARÍO MUNICIPAL

La biblioteca de Les Amplàries, ubicada en una construcción de madera que nada desentona en el entorno, es la única instalación de este tipo con la que cuenta Oropesa del Mar (Castellón). Ninguno de los enclaves litorales del municipio dispone de un servicio similar para residentes y turistas. En sus dependencias se oferta el préstamo de libros, el alquiler de películas, la lectura de la prensa diaria, competiciones de ajedrez, hay zona wifi y se da cobertura al trabajo del Grupo Asociativo Amplàries, que aglutina las reivindicaciones vecinales sobre servicios, jardines y playas.
Para acallar esa voz crítica el ayuntamiento quiere cerrar la biblioteca con la extraña excusa de “recuperar el césped” para uso vecinal. Es una medida desatinada y caciquil de quien no admite la crítica de la gestión pública y de aquellos que ven en la palabra impresa un peligro municipal.
Soy un usuario antiguo de esta biblioteca y en ella he pasado gratísimas horas de felicidad entre libros, hablando de iniciativas culturales posibles con los bibliotecarios, o alimentando las entradas del blog que es siempre una manera de mantener en su tono muscular a la literatura. En esa zona de las urbanizaciones los vecinos disponen de un litoral verde, complementado con la vegetación natural que llega hasta los campings de Torre de la Sal. Por tanto, no hay ninguna carencia de ese tipo, ni siquiera para que el alcalde ponga en ella su verde sombrilla de prepotencia y sus concejales practiquen la caza indiscriminada de pokemons, esos bichitos digitales que tanto éxito cosechan en la temporada estival.
Es esencial en la gestión pública la claridad, la transparencia y la eficacia, y es bueno que los vecinos expresen sus opiniones y valoren esa gestión porque son el asiento económico de la misma y los destinatarios directos de los servicios públicos. La práctica democrática detesta los monopolios en el poder. La biblioteca no molesta a nadie; es un disfrute que fomenta la cultura y el espíritu libre; por lo que tengo la esperanza, como tantos residentes y veraneantes, de que el ayuntamiento rectifique de inmediato, anule su desvarío y deje en su sitio a los libros. A pie de playa.






viernes, 26 de agosto de 2016

DESAPARICIONES Y OCASOS

En otro hueco


DESAPARICIONES Y OCASOS


  Desde hace varias semanas, no estoy. Ignoro si mi ausencia es un ocaso momentáneo, o una voluntariosa huida hacia los pedregales de ninguna parte. Así que ando aplicado, con los menguados sentidos que tengo todavía en la tarea de encontrarme. No sé vivir a solas, sin esa voluntad que me despierta en medio de la noche recordando a media voz el inventario de asuntos pendientes.
  Durante algunos años pensé que daba cuerpo a un sujeto central e indivisible, destinado a vivir en el monolito de mi identidad. Nunca imaginé esa atracción interna por la vida nómada.
  Me doy prisa en la búsqueda, antes de que empiece a olvidar el campo ralo de mi ausencia.

(Del libro en preparación Cuentos diminutos)  


jueves, 25 de agosto de 2016

TARDE DE CUMPLEAÑOS

Sendero


SENDERO

                                                 Tarde de cumpleaños

Camina libre
el tiempo, sin cansarse.
Un paso más.



lunes, 22 de agosto de 2016

JOSÉ BERGAMÍN. EL DUENDE MAL PENSANTE

El duende mal pensante
José Bergamín
Edición, selección y prólogo de
Gonzalo Penalva Candela


VER, OÍR Y NO CALLAR
  

   Nacido en 1895 en Madrid, José Bergamín pertenece al grupo generacional del 27, colectivo plural que el mismo escritor prefería denominar grupo de la República. En él se adscribe como prosista y crítico más que como poeta, ya que su lírica durante mucho tiempo solo tuvo una dimensión secundaria y un reconocimiento menor. Su biografía es compleja; acumula etapas que postulan una posible interpretación de su obra, tantas veces condicionada por el entorno histórico. La escritura del madrileño arranca en 1923 con el libro de aforismos El cohete y la estrella, al que suceden dos libros teatrales y los primeros ensayos. El advenimiento de la república impulsa su compromiso político; crea la revista Cruz y raya y es uno de los intelectuales más conocidos de la izquierda. Al término de la Guerra civil se exilia en México y no regresa a España hasta 1959; de nuevo debe abandonar el país en 1964 para establecerse en París. La muerte del dictador y el cambio de régimen acentúan su desencanto regeneracionista. Aunque retorna, su espíritu crítico se acentúa; su marginalidad se radicaliza y solo en el país vasco y en el bastión nacionalista encuentra comprensión y acogida. Muere en 1983.
   La selección aforística El duende mal pensante ha sido preparada por Gonzalo Penalva Candela, a quien debemos la mejor aportación ensayística sobre José Bergamín, puesto que ha investigado el periplo biográfico y ha preparado antologías de género. Este lúcido conocimiento se percibe en el prólogo, una senda clarificadora que muestra la querencia natural de José Bergamín por el aforismo, las claves de las distintas salidas y sobre todo las conexiones entre el quehacer escritural y los laberintos de la historia. Termina comentando los criterios de selección y la organización cronológica de este volumen.
   El primer grupo aforístico, “Aforústica y epigromética” es el más diáfano. En él predomina lo verbal frente a la reflexión sociológica. Los textos son fruto de la indagación en las claves de la actividad literaria; no hay conmociones ajenas, solo el afán de búsqueda de lo expresivo, la creencia en una verdad poética nacida del continuo contacto con libros de arte, filosofía, música y literatura, y de la contemplación estética.
   La vena aforística de “El duende y la palabra”, subtitulada “peregrino español en América”, aporta diversidad y pensamiento; la arquitectura verbal del aforismo se cimenta con el entorno político y con esa maduración de obsesiones que clarifica causas y efectos. En varios textos está presente la herencia de Miguel de Unamuno, uno de los predecesores básicos de Bergamín.
   También en el apartado “Burladera de pensamientos” predomina la indagación meditativa. Aunque el aforismo no pierde la brevedad como cualidad definitoria de su mirar fragmentario, existen argumentos más desarrollados sobre asuntos metaliterarios (el público, la crítica, la recepción de la obra de arte…), sobre cuestiones sociológicas o sobre el mero discurrir existencial, ese compás de espera que deja en el horizonte especulaciones y sueños. En algunos aforismos resalta el enfoque irónico para hacer una lectura de los rasgos identitarios del país y de sus tradiciones más representativas. Bergamín era un gran aficionado a la Fiesta nacional y escribió con frecuencia sobre los toros. Recordemos la memorable colección monográfica de aforismos de El arte de birlobirloque.
   Los últimos aforismos compilados están distados por la soledad y el resentimiento. El título los define sin veladuras: “La España tenebrosa”. Se escriben con la mirada turbia del radicalismo que excluye la idea de España como espacio convivencial. Parece como si el tiempo de la transición  que reajusta el paso de la dictadura a la monarquía democrática fuese solo un dictado especulativo, lastrado por la ley. Quien mira solo percibe el ocaso, la persistencia de una larga noche. Son los signos cansados de la despedida.
  En José Bergamín el aforismo nunca fue un género menor sino una parcela esencial de su actividad intelectual. En ellos forjó un lenguaje clásico para analizar el continuo enigma del existir. Y ellos corporeizó su ideología y el largo cauce de una voz empeñada siempre en ver, oír y no callar. 


sábado, 20 de agosto de 2016

jueves, 18 de agosto de 2016

ANTONIO VILANOVA. LA LETRA Y EL ESPÍRITU

La letra y el espíritu
(1950-1960)
Antonio Vilanova
Prólogo de
Adolfo Castro Sotelo
Devenir, El Otro, Madrid, 2012
 


OFICIO CRÍTICO

    Son muchos los que conceden a la escritura de reseñas un valor tangencial, la inocua consideración de un apunte de urgencia  destinado a consumir un plazo efímero. Sin embargo, la tesis argumentada de un buen reseñista sobrevive al tiempo y deja en cada acercamiento a las estanterías de novedades una meditación perdurable. Así sucede con el sumatorio acogido en La letra y el espíritu, una muestra de trabajos de Antonio Vilanova, publicada en las páginas del semanario Destino durante la década del cincuenta.
  El largo introito de Adolfo Sotelo Vázquez documenta y contextualiza el quehacer analítico  de Antonio Vilanova, quien ya en el amanecer de su afán lector consiguió juicios muy favorables sobre su lucidez crítica. Dámaso Alonso y Vicente Aleixandre percibieron en el joven profesor universitario una encomiable capacidad para el ensayo. Los poetas del 27 acertaron en su valoración; pronto el perfil de Antonio Vilanova consolida sus rasgos en una demarcación muy amplia. El discípulo de Ortega y Gasset concitó el asentimiento  general de los intelectuales del momento por su preparación y por la batería argumental de sus ideas.
  En el volumen La letra y el espíritu se comentan ediciones de novela y poesía de autores universales que han superado en casi todos los casos la prueba del tiempo. Están las obras de Rilke, T. S. Eliot, W. Faulkner, George Orwell, Albert Camus… Autores singulares, de fuerte carisma, que tras sus primeras salidas consiguieron reputación universal y cuyo influjo fue iluminando poco a poco el maltrecho clima cultural de la posguerra. Muchos de los escogidos fueron merecedores del Premio Nobel de Literatura.
  En casi todos los artículos percibimos un sólido conocimiento del entorno escritural del autor analizado y una panorámica de conjunto que ayuda a trazar las coordenadas estéticas de cada universo escritural. Antonio Vilanova es un crítico formado y sus lecturas, en un tiempo complejo que no hacía fácil la percepción global de la literatura europea y norteamericana que permitía entender cada salida editorial en su dimensión adecuada.
  Hablé al comienzo de la devoción por Ortega y Gasset del autor de La letra y el espíritu. Del filósofo proceden los principios vertebradores del trabajo crítico del profesor Vilanova, esa pasión por entender  antes de juzgar con meditaciones esenciales como la que sigue: “El crítico ha de ser, ante todo, un hombre de su tiempo, ha de tener como misión primordial interpretar y explicar las obras de su época, y hacernos comprender el arte del momento en que vive, que es también el nuestro, que a menudo valoramos a través de sus ojos, tal como ha sido juzgado por él”. Con el sólido soporte de Ortega,  alzó una tribuna crítica que divulgó un buen puñado de obras maestras de la literatura universal.