jueves, 27 de julio de 2017

LUIS ARTURO GUICHARD. EL JARDÍN DE LA SEÑORA D.

El jardín de la señora D.
Luis Arturo Guichard
Ediciones Hiperión, Poesía
Madrid, 2017 

ÍNTIMO JARDÍN
 
 
  Aclara el breve apunte de contracubierta a quién corresponde la inicial del  título El jardín de la señora D., un poemario con el que Luis Arturo Guichard  (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México, 1973) consiguió  el Premi  Vila de Martorell 2016 para libros en castellano. Recuerda que la señora D. fue la paciente cero del médico Alois Alzheimer, médico investigador y analista durante décadas de esa ominosa  enfermedad  que convierte la memoria en páramo baldío. Es una aclaración necesaria para entender en su justo desarrollo esta entrega del  filólogo, traductor, ensayista, aforista y poeta asentado en Salamanca desde 2002, en cuya universidad desempeña labor docente como profesor de Filología Griega.
  En el recorrido poético de Luis Arturo Guichard, compilado en 2012 por ediciones Liliputienses en el volumen Una fe provisional y un año después en México,tras el aserto Realidades y márgenes, existe una fuerte lectura simbólica. Las composiciones sondean las posibilidades del lenguaje y exploran rincones para dilatar campos semánticos de argumentos siempre proclives a los claroscuros. Esa constante adquiere en El jardín de la señora D. una palpable solidez en cada una de las partes, que se suceden con similar vestimenta formal. El avance recuerda la memorable sentencia de Buffon: “El estilo es el hombre”. Cada poema desarrolla su argumentación en fragmentos autónomos que no pocas veces adquieren la entidad expresiva de un diario autobiográfico.
   Escueta en su desnudez, la voz verbal adquiere el tono lapidario del testigo que asiste al discurrir y da fe de su contingencia sin concesiones, con una percepción anotativa. Pero esos detalles no tienen una entidad definida, propenden a la interpretación, forman parte de un cuadro que soporta las pupilas apresuradas de los espectadores. La realidad emparenta así con un lienzo que se ha convertido en un referente cultural incuestionable: “El jardín de las delicias”. La obra del Bosco ha dado pie a un incansable inventario de posibilidades y sentidos que hacen de sus elementos un espacio oscuro, solo iluminado por la luz de la inteligencia. También la mente que cobija el alzheimer se convierte en un íntimo jardín clausurado. En ella, los recuerdos sufren inadvertidas mutaciones que van llevando a la desaparición de la propia identidad, a ese instante en el que la presencia es un estar que no tiene pasado porque la conciencia está vacía. Solo cabe la recuperación momentánea de lo vivido desde los otros, en un diálogo con los sentimientos. En el emotivo poema “Limbeños y enmediantes” el escritor aborda la enfermedad y su degeneración progresiva de la conciencia en la figura cercana de la madre. Cuando el sujeto excluye la memoria y hace de lo vivido un espejo oscuro parece sumido en un limbo sin coordenadas, en un lugar al que no afecta el medio externo ni recuerda las experiencias vividas a lo largo de la existencia. Luis Arturo Guichard baraja en las composiciones todos esos elementos para hacer de la pérdida una lectura personal. El existir es un largo viaje de regreso a la nada, un tren estacionado que recorre sus vías hacia dentro, mientras muestra una inmersión en lo desconocido que no puede compartirse con nadie. Nace así un estado carencial que transforma el ahora en un simulacro. Quien estuvo no está, es una página en blanco de algún libro olvidado que ya no tiene título ni autor. 
  La poesía de El jardín de la señora D.  –cuyo título muestra una afinidad evidente con la novela El jardín de la señora Murakami, de Mario Bellatín- nos deja la sensación de un persistente avance hacia la desnudez para construir un universo con mínimos elementos; una casa sin sueños que cobija la luz interna de lo inadvertido.
 
 

 

 


miércoles, 26 de julio de 2017

GEOGRAFÍAS DE HUMO

Caminos
fotografía de
Javier Cabañero
 
GEOGRAFÍAS DE HUMO
 

. La noche, el mar, la luna... Fantasías estéticas con boceto previo.

. Esa nada esclarecedora que se empeña en la busca de nuevos discípulos.

. Como Lázaro, se levantó el pasado y salió fuera.

. Perdidos en geografías de humo.

. En unos versos de Louise Glück: "No se puede visitar museos / con alguien que se niega / a abrir los ojos".

. Ignoraba todo. Era una rareza en formación perpetua.

  (De Motivos personales, Sevilla, 2016) 
 
 

martes, 25 de julio de 2017

lunes, 24 de julio de 2017

PABLO FIDALGO LAREO. ESTO TEMÍA, ESTO DESEABA

Esto temía, esto deseaba
Pablo Fidalgo Lareo
Pre-Textos, Poesía
Valencia, 2017
 
PRECISIONES

 
   Nacido en Vigo en 1984, Pablo Fidalgo Lareo  inicia recorrido poético en 2010 con el poemario La educación física, carta de presentación que tuvo una excelente acogida crítica. La entrega tiene pronto continuidad en los poemarios Mis padres, Romeo y Julieta, La retirada y Tres poemas dramáticos. Esta labor creadora  muestra desarrollos complementarios como la escritura de textos dramáticos, la coordinación de eventos teatrales o el trabajo en escena. Actualmente, por motivos laborales, el autor vive en Lisboa.
   El escritor retorna a la poesía con Esto temía, esto deseaba, una compilación de poemas donde la memoria desempeña un papel vertebrador y hace suyo aquel pensamiento de W. Faulkner: “Porque el que puede actuar, actúa. Y el que no puede y sufre profundamente por no poder actuar, ése escribe”. De esta forma el poema se convierte en el mejor contacto con la irrealidad, ese espacio habitual de la incertidumbre.
  Con una organización muy definida, esbozada en tres tramos y un epílogo, Esto temía, esto deseaba se abre con un largo soliloquio en el que la voz recupera, desde la soledad y el extrañamiento, algunas circunstancias biográficas que marcan una forma de entender el discurrir. Solo un poema, “Un año sin volver a casa” contiene el apartado inicial. El sujeto poético recrea su paso transitorio por sitios que despiertan el recuerdo del lugar propio. Estar fuera es acordarse de la disposición de la costumbre y de la calidez de aquellos espacios que forjaban con el yo una relación de pertenencia. Desde ese sondear introspectivo nacen las interrogaciones que ayudan a entender las razones del ahora.
  Esa ruptura con los muros del cobijo deja en las palabras una sensación de desgarro que está presente en los textos de la segunda sección “Mezzogiorno". Lo que fue permanece como restos de una arqueología personal que muestran las razones del vencido. Hay que recomenzar para encontrar la luz del mediodía. Vivir en otro sitio es moldear hábitos y especulaciones, hacer de otra cartografía un río navegable y un patrimonio concreto. El protagonista recrea el hábitat elegido en el barrio de Santos de Lisboa; su historia y sus circunstancias invitan al asentamiento en esta nueva orilla: el barrio es un equipo de fútbol y los gestos colectivos de aquella Revolución de los claveles del 25 de abri. Es también la costumbre de reiterar gestos que recuerdan al yo su extrañeza y su vivir al margen, como si fuese  un nómada que necesita hacer  de cada paso una raíz. Pero no es fácil borrar la condición de extranjero, hacer que la ciudad difumine distancias y que las calles reconozcan los propios pasos. Perdura la sensación de que la identidad se ha forjado a golpes como un boxeador tocado que se mueve contra las cuerdas. Encajar es revisar la propia biografía; explorar en ella oquedades y cicatrices, borrar tristezas pequeñas para que no lleguen a ser tristezas absolutas.
  Las palabras dan voz a un personaje que entra en escena para construir un papel a trasmano de lo previsible; la historia personal pertenece al pasado, se desgajó como una rama seca que mudó afectos, alargó lejanías y dejó en las manos una separación dolorosa. Los poemas devienen casi anotaciones de un diario interior que habla de soledad y desencuentro.
  La voz de Pablo Fidalgo Lareo suena con la sinceridad de quien escribe una confesión íntima. Moldea palabras que necesitan precisar aquellas vivencias marcadas por un estar trasterrado en el que se improvisa el oficio de vivir, esa melancolía donde la piel es intemperie.
 
 

      


domingo, 23 de julio de 2017

EL MAR DE CUALQUIER SITIO

Enclave escocés
Fotografía de
Javier Cabañero
 
 
UNA CALLE VACÍA


Hoy recorren mis pasos esa calle
que no esconde ningún itinerario.
Todas las calles fluyen dócilmente
al mar de cualquier sitio,
cierran con parsimonia una distancia;
pero ésta alarga al infinito su trazado
pretendiendo ignorar dónde concluye.
Amo el cuello sumiso de sus verdes farolas,
los reflejos chillones de sus autos a plazos,
la cal que habitan líquenes y musgos;
y amo sus papeleras -cielos para despojos-,
singulares regazos donde nada perturba
el aliento feliz de lo caduco.

  (De Pulsaciones, Sevilla, 2017)

sábado, 22 de julio de 2017

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ. EL TRABAJO GUSTOSO

Antolojía poética
Juan Ramón Jiménez
Edición, selección y prólogo de
Soledad González Ródenas
Voces Críticas, Madrid

ANTOLOJÍA POÉTICA

   Figura central de la lírica hispana del siglo XX, Juan Ramón Jiménez laboró durante décadas una extensa obra de máxima exigencia personal. EL fecundo trabaja impulsó cuatro antologías, con el asentimiento selectivo del escritor, y después de su muerte, continúan editándose selecciones parciales, aunque todavía no se ha realizado una muestra canónica y definitiva, dada la obsesiva labor correctora del poeta y las frecuentes versiones de sus textos. Con estos condicionantes básicos, cualquier mapa poético no es sino una propuesta que recorre la granada senda creadora para vislumbrar líneas estéticas y su evolución en el tiempo.
   JRJ. Antolojía poética se realizó en 2010 para el catálogo de la colección Voces Críticas  y firma las líneas introductorias y la selección de poemas Soledad González Ródenas. La muestra abarca un arco cronológico  que se expande desde 1898 hasta 1953, tres años antes de que el poeta de Moguer recibiera el Premio Nobel de Literatura.
   Tan incansable afán poético se ha ido gestando en contextos críticos diferentes y en etapas históricas muy complejas, así que no resulta fácil deslindar etiquetas e idearios más allá de los habituales referentes taxonómicos que integran los primeros libros en el modernismo, para virar después por un simbolismo intimista que fue derivando hacia una poesía pura y, más tarde, hacia una decantación reflexiva, próxima a un panteísmo platónico.
   Pocos autores han generado tan nutrida amalgama de tópicos, Entre esos espejos opacos de las otras vidas de Juan Ramón perdura aquella imagen del escritor con el ceño fruncido de un mal carácter crónico, o el reflejo de un creador ensimismado en su obra que nunca buscó el asentimiento de la mayoría sino la conformidad de una inmensa minoría. No falta tampoco esa consideración de elitismo de su lírica, solo dispuesta para ser leída por otros poetas… Son aseveraciones prescindibles que han de olvidarse de inmediato para profundizar en la lectura. Juan Ramón Jiménez es un poeta plural, un exigente escritor que hizo del poema razón de vida, una continua búsqueda de plenitud y belleza.
 
    



viernes, 21 de julio de 2017

MUTACIONES

Many Times, 1999
grupo escultórico de  Juan Muñoz (1954-2001)
 
MUTACIONES
 
Yo sé guardar secretos
porque envejezco sin nada que perder.
 
PABLO FIDALGO LAREO
 
   Como resultados de una multiplicación inquietante, los otros de uno mismo fueron buscando huecos para perderse. Me queda la esperanza de que tantos parecidos idénticos del yo un día coincidan en el mismo lugar, sin aduanas, para sumar las mutaciones.
   Juntas, me conceden una identidad definitiva que refunda el tiempo. Su estar preserva el antes y el después. Nada se pierde. Tantas forman confirman en silencio que el  yo es ahora, cuando la periferia se hace centro.
 
(De Cuentos diminutos)