sábado, 25 de septiembre de 2021

RENDIJAS

Vivir por dentro
Archivo general
de Internet

 

Esas rendijas,
donde guardan los sueños 
brillos opacos.

            (Inédito)


viernes, 24 de septiembre de 2021

GOTAS DE LLUVIA PARA UN HOMENAJE

Homenaje a Joan Margarit
Poéticas de la Modernidad
(Filología, Universidad Complutense de Madrid)
Feria del Libro de Madrid, 22 de septiembre, 2021 

 

GOTAS DE LLUVIA PARA UN HOMENAJE 

 

   Madrugo para el viaje a Madrid. Se celebra en el Retiro un homenaje a Joan Margarit, organizado por “Poéticas de la Modernidad” de la Universidad Complutense de Madrid  y coordinado por la poeta y profesora Marta López Vilar. Prefiero la calma para afrontar los transportes públicos y coger la línea adecuada y la parada exacta. Casi nunca lo consigo y la estación de llegada suele ser algún lugar insólito de la periferia. 

   Ya cerca del Retiro, en una cafería de la calle Ibiza, me encuentro con el poeta y periodista Javier Lostalé. Sigue activo, aunque está a punto de cumplir ochenta años. Pertenece a la generación novísima, pero es un humanista capaz de reseñar ahora novelas y de seguir manteniendo un ritmo envidiable de creación. Su amistad a lo largo sigue generosa e intacta.   

   En la entrada del Pabellón de Caixabank nos esperan alumnos, profesores y los responsables de la organización. El acto comienza a las once, llueve copiosamente y siento cerca el fugaz parpadeo de la decepción. El aforo está muy despoblado, por más que nos acompañen amigos como Paco Huelva o Fernando Daniel Granado. Pese a todo, el acto es ameno y camina con solvente eficacia, tras las intervenciones iniciales de Marta López Vilar y del profesor titular de Filología catalana Juan Miguel Ribera Llopis. Don de lenguas de Alba Diz Villanueva, Gergo Toth y Joanna Vollmeyer que leen la poesía de Joan Margarit en rumano, húngaro y alemán, y un grupo de alumnos que han seleccionado varios poemas en su doble versión, recitados con prisa emotiva. Toca cerrar el acto desde la complicidad poética con José Cereijo, Javier Lostalé y mi recuerdo de encuentros, complicidades y de mi edición crítica Arquitecturas de la memoria.

  La nota final de la lluvia muestra una feria semivacía, así que hoy no me animo a recorrer las casetas, sino a pasear por Atocha con la compañía de Cereijo, que me regala su último libro publicado en Pre-textos, y Fernando Daniel Granado con el que me espera una animada tertulia.

  Refrendando a Cavafis, Ítaca es siempre el camino y casi nunca la estación final. El despliegue de vivencias apacigua cualquier pincelada de sombra. También retorna la pincelada meditativa y los últimos encuentros con el poeta. Otra vez en la memoria la mano abierta de la poesía. Recordar es asumir la invitación del silencio.

 

Apuntes del diario



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 23 de septiembre de 2021

MIGUEL CATALÁN. SUMA BREVE

Suma breve
Pensamiento breve reunido (2001-2018)
Miguel Catalán
Ediciones Trea, Aforismo
Gijón, Asturias, 2018

 

ELOGIO DE LA PARADOJA
 
 
   El momento cenital del aforismo como estrategia expresiva en nuestro país ha tenido en Miguel Catalán (Valencia,1958- 2019) un cultivador vehemente. Doctor en Filosofía, profesor universitario y ensayista, su cosecha paremiológica abarca seis entregas dedicadas al género. Todas se compilan en el volumen Suma breve. El trayecto completo abarca desde 2001 hasta 2018, un intervalo conformado por las ediciones El sol de medianoche (2001), La nada griega (2013), La ventana invertida (2014) y el aporte inédito que añaden tres conjuntos que anticiparon textos en revistas, Así es imposible, El altar del olvido y Paréntesis vacío.
  El conjunto permite definir con lúcida solvencia el carácter ontológico del aforismo y su evolución en el discurrir. El término siempre está vinculado a un territorio de intersección entre literatura y filosofía que es base común de todas las entregas. Así lo recuerda el texto de apertura de José Montoya Sáenz, quien también examina de cerca el concepto de paradoja como implosión del lugar común. A través de la paradoja se puede expresar la constante fluctuación del entorno social y humano; de esta forma adquiere un notable potencial subversivo en la contundente concisión de sus reflexiones.
  El aforismo postula la complejidad de su contenido, emprende en su decir una interpretación del sujeto y de la realidad externa, en la que sondea una continua búsqueda de sentido. Su exigencia estética se asoma a los estantes de la verdad, con lo que adquiere en su definición una cierta claridad metafísica al intentar captar la significación de la experiencia. El texto se llena de matices, de este modo dentro del material común cada libro presenta rasgos específicos, aunque éstos a veces sean contradictorios o definan estados de ánimo dispares, como si en su amanecida la escritura plegara pasos a la condición de ser.
   Ya se ha comentado que el primer paso aforístico de Miguel Catalán es El Sol de medianoche. El fenómeno natural observable en las proximidades de las geografías polares ejemplifica bien antítesis y contrastes. La claridad nocturna prolonga el día entre la sombra. Desde el inicio, Miguel Catalán asume el desvelo incansable del observador. Sabe que el comportamiento del yo es reflejo de las actitudes aleatorias del otro; por tanto, es necesario sondear su sentido para que el aprendizaje surta efectos interiores. Nada de lo humano resulta ajeno; de ahí que la ética sea siempre un relevante proceso reconstructivo. Pero hay que evitar los juicios sumarios, revestir las opiniones de calidez y argumentar con el tacto sosegado de quien sabe, como Marcel Proust, que “cualquier idea clara tiene el mismo grado de confusión que las nuestras”.
  El corpus textual tras la entrega epifánica abre un largo tiempo de silencio de más de doce años, pero ese acantilado temporal no varía el paisaje y su cartografía meditativa. Como si quien escribe apostara por una senda coherente, los aforismos caminan de un asunto a otro, con paso constante. De cuando en cuando varían los ingredientes para que nunca pierdan fuerza meditativa. O hacen del humor una ventana para que salga al día la carcajada: ”ANUNCIO POR PALABRAS. Se pintan casas a domicilio”.
   Como un regalo lector se recibe el material inédito de Suma breve, cuya voz siempre en guardia otea el paisaje oculto, frente a la opinión recibida y común. Los textos, breves y lapidarios, aunque a veces con un tallo argumental que los aproxima al microrrelato, marcan lindes a la experiencia en su etapa de madurez. Más allá del contraste y del juego de palabras, apuntalan una arquitectura vertebradora que confirma la permanencia del ser frente a una realidad mudable, propicia al desmontaje. La lógica interna del yo resiste la extrañeza, abre el paraguas frente a la intemperie de la contradicción y defiende la razón como brújula para buscar el norte del sentido.
  Suma breve descubre el excelente volumen conceptual del decir fragmentario de Miguel Catalán. Apunta que la lógica no es un logro en sí sino una aspiración que se aplica en solventar las divagaciones existenciales. Sobrelleva el discurrir bajo un cielo informe de nubes y claros, que obliga a caminar bajo el paraguas desplegado de la introspección. Así nace un quehacer continuo, atomizado, fresco, que tiene la claridad del manantial, esa sensibilidad que aleja la sed y empuja a la permanencia y la memoria.

JOSÉ LUIS MORANTE 
 

martes, 21 de septiembre de 2021

CARENCIAS FÍSICAS

Y un sótano más negro...
(Bahamas, 2010)
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana 


 

CARENCIAS FÍSICAS
 
Haber nacido me arruinó la salud
 
CLARICE LISPECTOR
 
    Mi ausencia de sentido del humor se incrementa cuando aparecen algunas carencias físicas como la otitis; la pérdida auditiva transforma voces y ecos en veces y ocas, una alternativa verbal que no oculta la magia del relato.
 
   Hay sueños que estremecen por su voluntad de personalizarse en un cuerpo concreto. Nacen desde la urgencia y recorren la distancia con el paso eficaz de quien no teme ni la humedad ni la nieve.
 
   Cuando discuto conmigo, me cuesta refutar mis argumentaciones.

   También existen mariposas afectivas, esa especie que solo vuela el instante justo de su propio interés para desaparecer de inmediato en el confuso magma de las sombras.

   La salud ignora su naturaleza de paréntesis; es un viejo caserón desmantelado en el que se hace sedentaria la condición de intrusos.

    Los mejores sueños siempre acaban dando voz a la muerte; acumulando tierra bajo las uñas.
 

(Apuntes para el diario)

lunes, 20 de septiembre de 2021

MARÍA ÁNGELES LONARDI. EN EL VÉRTIGO AZUL DE UNA MIRADA

En el vértigo azul de una mirada
María Ángeles Lonardi
Prólogo de Gerardo Rodríguez Salas
Epílogo de Ivonne Sánchez-Barea
Círculo Rojo Editorial
Sevilla, 2021

ARCENES DE LUZ

 
   Antes de abordar el contenido lírico de En el vértigo azul de una mirada de María Ángeles Lonardi, profesora y escritora argentina establecida en Almería desde hace dos décadas, es necesario resaltar tres notas singularizadoras de este poemario: el prólogo del poeta, ensayista y profesor Gerardo Rodríguez Salas, el variado abanico de citas y la coda epilogal de la poeta y artista visual Ivonne Sánchez-Barea. En la exigente indagación introductoria de “Miradas que abrazan”, más que un texto coyuntural de mero acompañamiento al paso del poema, se perfila una travesía de conocimiento para sondear la confidencialidad expresiva de un ideario poético sacudido por la inconformidad existencial. En el quehacer de la mirada, como puente esencial de acercamiento al yo interior y a la realidad como espacio vital “Lonardi combina la doble mirada en un libro dedicado íntegramente a este motivo sin olvidar el vértigo que supone mirar desde el compromiso ético y social, sin olvidar esas gotas de histeria que ha de tener la poesía". Acierta plenamente el umbral al perfilar un yo poético en cuya identidad hay una aleación de sustratos emocionales  y perspectiva ética. Quien escribe nunca es un solitario desgajado del cuerpo comunitario sino que es parte de un todo social en el que se oye un lenguaje paradójico que aglutina el canto y la queja, el derrumbe y la plenitud sensorial.
   El paratexto de En el vértigo azul de la mirada es muy amplio. Integra citas de Benedetti, Cortázar, Gabriela Mistral, Coltrane, Paulo Freire, Whitman, Borges, Wislawa Szymborska o Bertold Brecht. Son aportaciones que avalan magisterios y admiraciones, que recuerdan que la obra personal requiere siempre el quehacer plural de la tradición y su incansable senda renovada.
   El epílogo “Tiempo en miradas” que escribe Ivonne Sánchez-Barea refleja una nítida sensibilidad poética; lejos del didactismo crítico reafirma ideales del sentir lírico en los que arde el conformismo y lo gregario. Aborda el perfil literario de María Ángeles Lonardi como un ejercicio de libertad en la búsqueda del misterio que habita en las palabras. Más allá de lo aparente está la esencia, la sabiduría de la imaginación, el mapa de los recuerdos que enlaza pasado y presente para oír mejor los latidos de un mundo siempre proclive a las asimetrías.
  El primer poema, que aporta el título, deja en detalle esos rasgos nucleares definidos por la búsqueda incesante de sentido vital a un tiempo de intemperie y soledad. Las palabras dan cuerpo ahora a un viaje interior que rastrea esperanzas y sueños, la presencia del otro capaz de habitarnos piel adentro y poner firmeza en el epitelio vulnerable del yo.
   El apartado “Volviendo la mirada” explora la soledad congénita del ser y también el carácter simbólico del pasado. La pérdida de aquel paraíso de la niñez obliga a buscar nuevas raíces y abrir las alas para resurgir en la implacable resistencia del aire. Las ásperas incógnitas del vivir exigen adentrarse en las sombras. En la sección “Cuestión de miradas” el itinerario intimista nunca pierde la conciencia de lo temporal. El afán introspectivo descubre “una triste realidad que nos condena” a un miedo silente que obliga a buscar la compañía y la complicidad de otras pupilas para sortear emboscadas y contradicciones en el transitar. En clara continuidad argumental, el conjunto “Mirada transversal” convoca espacios vitales que conforman la periferia del yo. Toda una avalancha de sensaciones somete al ánimo subjetivo a un naufragio continuo: “Frente a la inmensidad / nos empequeñecemos. / Nos aterra vivir solos / y solos enterrar los huesos”. Desconciertan  las desigualdades sociales y la barbarie de alzar muros poblados de concertinas y vallas electrificadas. Decepciona el empeño de aislar la riqueza, rompiendo en los más desfavorecidos sueños de amanecida. Las palabras se va trasladando a los escenarios de la ignominia de nuestro tiempo, que padece una ceguera crónica ante el dolor del otro.
   María Ángeles Lonardi, como si la cercanía exigiera acariciar el rastro de musgo del presente, fermenta en “Mirada de hoy” el incansable afán del fuga que empuja al tiempo. Todo es transitorio y perecedero y hay que esforzarse en mantener a salvo la esperanza, la necesidad de un cielo despejado, capaz de celebrar la claridad, más allá del encierro y la falta de abrazos, más allá de las calles vacías que invitan a romper la soledad con el poema.
  El final de trayecto de En el vértigo azul de una mirada se acrecienta la introspección, explorando las anotaciones del entorno. Los poemas se convierten así en crónicas emotivas que buscan un desarrollo argumental. Desde esa actitud de compartir los sustratos anímicos de la existencia, el yo poético, con plena naturalidad expresiva, moldea una perspectiva ética que dé sentido a la razón de ser. Caminar en lo diario es un parpadeo que abre los ojos a la esperanza, que tiende la mano a la naturaleza y al otro, que nunca renuncia a conseguir un día que las imaginarias paredes de los sueños sean reales, como arcenes de luz.
 
 
JOSÉ LUIS MORANTE
 
 
 

sábado, 18 de septiembre de 2021

LOS HECHOS CONSUMADOS

Una mirada oscura
Fotografía
de
Internet

LOS HECHOS CONSUMADOS

Gracias a mi torpeza,
al cómplice silencio de los días lluviosos
y a los buenos oficios de enemigos comunes
has conseguido un odio a la medida,
que apenas se vislumbra.
Surgen imperceptibles
las miradas oscuras, asesinas,
en las cosas que amo,
el sonido quebrado de una cuerda vocal
ofertándome aliento,
el brillo delator de tu pupila
en mis desolaciones.

Nada que objetar. La elección hace libres.
Sabes muy bien qué ganas o qué pierdes.

                  (De Enemigo leal. 1992)

jueves, 16 de septiembre de 2021

RAFAEL SOLER. VIVIR ES UN ASUNTO PERSONAL.

Vivir es un asunto personal
Rafael Soler
Olé Libros, Colección Vuelta de Tuerca
Valencia, 2021

 

MANIFIESTO VITAL
 

 
   Cuando apenas se cumplen dos años de la publicación en 2019 del balance Leer después de quemar, se reúne el despliegue poético de Rafael Soler (Valencia, 1947) en la misma colección, con el título Vivir es un asunto personal, como si la escritura fuera asidero permanente. El árbol del lenguaje, por su capacidad expansiva, trasciende contradicciones y contingencias para sacar a la luz la caligrafía intimista de un manifiesto vital. El epígrafe elegido para este dominio panorámico procede de una de las secciones de su segunda entrega Maneras de volver, poemario de regreso que celebraba el amor y el deseo como vértices esenciales de la identidad.
   La compilación no requiere premeditaciones justificatorias. Carece de prólogo, notas didácticas de contexto y elementos paratextuales. Su pensamiento discursivo integra el recorrido desde la amanecida hasta el ahora, abarcando un segmento temporal de más de cuatro décadas de creación. El plano general aglutina los poemarios Los sitios interiores (Sonata urgente), Maneras de volver. Las cartas que debía, Ácido almíbar y No eres nadie hasta que te disparan. Estas salidas han dado pie a antologías como La vida en un puño y Pie de página y aportan textos a la muestra Leer después de quemar, donde se ubica una amplia selección realizada por Lucía Comba. Pero se trata de agrupar también el material del ahora; se incluye el poemario de reciente aparición Las razones del hombre delgado, entrega publicada en Nueva York en 2021. El apartado final Otros poemas compila el ramaje autónomo de piezas sueltas y dispersas para dibujar un árbol fuerte, con la fronda escrita entre 1978 y 2021, alentada por premios literarios para un solo poema, participaciones en antologías y solicitudes de colaboración en revistas.
   La poética de Rafael Soler tiene una clara raíz vanguardista y un nítido desarraigo del convencionalismo epocal. Desde su obra auroral, mezcla en su quehacer expresivo la afectividad sentimental, el verbo irónico, un cauce argumental que aventura las coordenadas de la existencia y una significativa búsqueda de imágenes que plasmen una dicción original y distinta. Desde la requerida precisión y brevedad, el poema se habita por una individualidad que sale al día con las convincentes argumentaciones de la palabra para alzar un ideario estético proteico, que relega encasillamientos. Rafael Soler es un escritor realista, hermético, surrealista, social e intimista y deja que el lector sume su particular etiqueta sobre el work in progress de su obra poética.
   El volumen elige la linealidad cronológica para integrar las entregas en el orden de aparición editorial. Se percibe así que en el trayecto lírico no hay quiebras sino una cadencia armónica, enriquecida con el empleo de varias voces, con claro predominio del enfoque directo de la primera persona. Se cuida con mimo la sensibilidad comunicativa para que el sujeto testimonial, en su indagación de lo humano, se trasforma a veces en un tú apelativo que se precipita al vacío del existir. Desde una contradictoria claridad se guardan sombras y se especula con la realidad y sus versiones. Con fuerza admonitoria el lenguaje muestra un territorio de frontera entre lo cotidiano y el discurrir onírico, mientras los pasos tanteantes del discurso toman posesión de la incertidumbre.
   Libro a libro, los poemas clarifican la existencia del yo como un tránsito que concluye en el vacío; pero en ese recorrido hay que seguir la brújula del corazón y hacer del transitar un gesto de coherencia, un indicio del ser que guarda la memoria.  El amor y la convivencia se hacen coordenadas reflexivas. Desde esa percepción, siempre bajo la lluvia del tiempo, se concreta el estar, ese golpe de dados que celebra el cuerpo y que hace del deseo un destino tangible.   
   La reflexión existencial se acentúa en Las razones del hombre delgado cuyo avance está impregnado por una intensa penumbra crepuscular: la enfermedad, la muerte o el largo ensayo de la despedida convierten la experiencia de vivir en una inabordable deriva. Se acumulan las pérdidas. La percepción se esmera en rescatar signos y preservar en la memoria “la falsa pulcritud de los escombros”, como un patrimonio más del solitario. 
   Frente a cada poemario, el mosaico completo permite una mirada amplia, un perfecto trazado en el que se pueden captar más fácilmente los motivos y preocupaciones que se reiteran y las características formales. La suma paradójica de vida y escritura conceden al yo poético una identidad definitiva. Vivir es un asunto personal da cuenta de un intenso mirar introspectivo. En él habita un tiempo de azar  que camina con paso firme, y sin posibilidad de extravíos, hasta el laberinto gris de la ceniza. Cada vez se descubre con más precisión la llegada a un tiempo de finitud cumplida en los distintos ámbitos de la experiencia, que vela su subjetividad con la ironía y el rechazo de cualquier impostura trascendente. La palabra sortea las arenas movedizas de lo transitorio para seguir en pie, deshaciendo las lindes de la muerte.
  
 

JOSÉ LUIS MORANTE