miércoles, 8 de diciembre de 2021

LARVA

Los ojos en la sombra 

 

LARVA
 
 
   Atrapada en una soledad silvestre y en un oficio infame, la piel curtida de su comportamiento fue agrietándose con el tiempo hasta destilar un carácter enfermo, inhabitable, oscuro, como un denso pasillo sin final. Fue un cambio imperceptible.
  De cuando en cuando abre los ojos en la sombra y exige claridad, esa ilusión etérea de las cosas que muestran pujanza, tacto firme y cercanía.
   La luz, acurrucada, nunca acude. Resiste. Deja lejos su cáscara vacía. Tiene miedo también.

(De Cuentos diminutos)


lunes, 6 de diciembre de 2021

ALMUDENA GRANDES. DOS LECTURAS

Una biblioteca, un libro
Almudena Grandes en Rivas Vaciamadrid
Primer encuentro, noviembre de 1998

 

INES Y LA ALEGRÍA

 Inés y la alegría, Tusquets, Barcelona, 2010

  Inés y la alegría es el primer paso de un ciclo narrativo centrado en la posguerra española del que Almudena Grandes ha adelantado su estructura general: una serie de seis entregas cuyos títulos serían: Inés y la alegría, El lector de Julio Verne, Las tres bodas de Manolita, Los pacientes del doctor García, La madre de Frankenstein y Mariano en el Bidasoa. El subtítulo común, Episodios de una guerra interminable, remite a Benito Pérez Galdós como modelo referencial y a sus Episodios nacionales que son la máxima expresión del realismo decimonónico hispano y que fijan una estética con una larga lista discipular: La voz narrativa nunca se ciñe a la estricta neutralidad del narrador omnisciente; se muestra como un testigo compasivo e implicado en el carácter y en las actuaciones de los personajes reales o imaginarios. Sin embargo hay una diferencia palpable con el maestro: Galdós prefiere los hitos de la historia oficial, esas páginas subrayadas por el heroísmo que marcaron la identidad nacional; en cambio, Almudena Grandes opta por el acontecimiento olvidado, por la estela de los derrotados que casi siempre acaba sepultada bajo la arena del olvido general. Almudena Grandes denomina al enfrentamiento cainita de 1936-1939 guerra interminable por la onda expansiva que provocan sus efectos colaterales: dictadura franquista, la sangría del exilio, la sangrienta represión, la resistencia interior o exterior son cauces argumentales en los que irá aflorando un gran friso de personajes que definen un tiempo histórico que marcó a varias generaciones.  Esta primera entrega, Inés y la alegría, arranca en Toulouse. Son los días de 1939 y una muchacha de veintitrés años, Carmen de Pedro, morena, culibaja y añorando un paisaje sureño y mediterráneo se encuentra con otro exiliado, Jesús Monzón, un oscuro secundario del partido comunista. Ese aparente azar da pie a una convivencia posterior en la que la historia personal deja sitio a otros personajes, algunos tan carismáticos como Dolores Ibárruri, la Pasionaria que ponen a aquellos años trágicos un sesgo sentimental y emotivo. El cauce de la Historia se va forjando paso a paso, a través de destinos individuales y voluntades aparentemente frágiles. Icono de la resistencia, Dolores Ibárruri, vive una historia amorosa casi de folletín con Francisco Antón y cuando se exilia a la Unión Soviética, donde será nombrada Secretaria general  del PCE, y la separación de su amante le provoca dolor y angustia encarga a través de terceros a  Carmen de Pedro que cuide de su amante. Este insólito encargo a una desconocida sin ninguna cualidad relevante para una tarea política de tal magnitud será clave para el meditado acercamiento a la muchacha de Jesús Monzón. Por sus cualidades y dotes de mando, mientras Carmen de Pedro vive la intensa felicidad de una relación amorosa, Jesús Monzón habrá de convertirse en el verdadero organizador del partido comunista en Francia y en el instigador de sus iniciativas más utópicas, como es la reconstrucción de Unión Nacional Española, una plataforma para encuadrar la resistencia dispuesta a invadir la España de Franco. El impulsor de aquella “Operación Reconquista” es Jesús Monzón Reparaz, una biografía histórica que la novelista fija con notable verosimilitud. Nacido en pamplona el 22 de 1910 en el seno de una familia burguesa, estudió con los Jesuitas, se licenció en derecho y desde sus años universitarios ingresa en el partido comunista. Cumplirá distintos nombramientos oficiales hasta su exilio en Francia donde se convertirá, como se ha dicho, en el alma mater de Unión Nacional española.  Pero el protagonista central de novela es Inés, una muchacha que el 30 de julio de 1936 cumple veinte años. Ese día percibe por primera vez una ciudad, Madrid, volcada hacia fuera, descubre también el ambiente de libertad y fuerza de sus calles, como si hasta ese momento hubiese estado encerrada en una oquedad. Poco a poco, Inés gana convicciones y se posiciona en el grupo delos que pierden, primero la guerra y después el futuro. Sólo la influencia de su hermano falangista logra rescatarla de la cárcel y asentarla en la grisura del nuevo régimen. Pero Inés no ha cambiado, sigue oyendo Radio Pirenaica, y sigue soñando con tomar parte activa en la lucha contra Franco. La idea de Monzón lo le parece descabellada, aunque no conoce los planes. En definitiva se trata de reconquistar el sur de los pirineos con un ejército fogueado en la lucha contra los nazis que suma casi veinte mil combatientes. En pequeños grupos irán cruzando la frontera para invadir el valle de Arán, bien comunicado con Francia y con defensas naturales para resistir la contraofensiva fascista.   Inés debe gratitud a su cuñada Adela, pero se siente ajena a los vencedores. No comparte la forma de vida de su hermano y el tiempo de convivencia con la familia es sólo una tensa espera para  huir con su verdadero bando que tras la guerra representan las fuerzas de Unión nacional. Esa es la imagen de Inés: una pistola, un puñado de repostería para obsequiar a los sublevados y un caballo. No necesita más en su apuesta vital. A lomos de Lauro ( un nombre que reconocerán de inmediato los lectores de Luis García Montero como guiño cómplice). En 1944 los ejércitos aliados avanzan hacia Berlín, donde Hitler resiste. En ese clima bélico de contraofensiva, la invasión del Valle de Arán emerge como un acontecimiento menor, una iniciativa precipitada que minimizan los máximos dirigentes del partido comunista en el exilio, con Dolores Ibárruri a la cabeza y que no impresiona al prepotente régimen de Franco que bajo la apariencia de neutralidad  coquetea con los nazis y ha puesto en marcha la división azul que combate contra los rusos. Sin embargo los combatientes de la milicia republicana, implicados de forma directa, que han cruzado la frontera al mando del capitán galán no lo consideran ninguna utopía y día a día crecen su ilusión y su compromiso. Ese es el ambiente que encuentra Inés al sur del Pirineo, en el pequeño pueblo donde se ha instalado el cuartel general de la ofensiva republicana, antes de convertirse en la cocinera de Bosost. En esta excelente apertura para un proyecto narrativo de alcance, una identidad sobresale sobre las demás: el personaje de Inés. Representa el mantenimiento de la tradición heroica que ante la realidad adversa busca estrategias de supervivencia con acciones concretas. Cree que la historia se construye en primera persona sin encerrase en las especulaciones de lo privado. Nunca renuncia a los grandes ideales porque los percibe vinculados a una verdad colectiva. Su fidelidad extrema a la propia conciencia quedará en la memoria de todos. 

DAR LA TALLA

El lector de Julio Verne,Tusquets editores, Barcelona, 2012

En su ensayo Tesis de filosofía de la historia, W. Benjamin insiste a menudo en la tendencia del historiador a identificarse con los postulados de los vencedores. Esa visión del conflicto se convierte en patrimonio cultural y borra cualquier rastro épico de los perdedores. Hay, sin embargo, investigadores que avanzan a contracorriente, adversos a las líneas críticas del conformismo oficial. De modo semejante plantea Almudena Grandes (Madrid, 1960) su ambicioso ciclo narrativo en torno a la guerra civil española y al devenir de la dictadura franquista. La escritora pretende rescatar del olvido comportamientos y gestos anónimos que merecen un amplio reconocimiento por su sentido ético. La primera entrega de este ciclo de inspiración galdosiana, Inés o la alegría se centraba en el ejército de la Unión Nacional Española y en su invasión del Valle de Arán, en el Pirineo de Lérida, en octubre de1944. Su nueva salida, El lector de Julio Verne nos traslada a la Sierra de Jaén, en el trienio del terror, entre 1947 y 1949, para recrear la guerrilla de Cencerro, un rebelde mítico. La escritora pone en boca de Nino, un niño de nueve años, el hilo argumental. Hijo de un guardia civil, su existencia discurre en la casa cuartel, entre familias del cuerpo, en un clima de tenaz inocencia que poco a poco se resquebraja, cuando la voz narrativa está a punto de cumplir diez años. El calendario marca el año 1947 y la situación social del destino paterno en Fuensanta de Martos, un núcleo rural. La guardia civil vela por el orden establecido y ejerce una feroz represión sobre los sospechosos de colaborar con una guerrilla asentada en los montes cercanos. Entre los emboscados hay un nombre, Tomás “Cencerro” que ha sido capaz de aguantar la presión del ejército y de ganarse el respeto de la población con gestos de generosidad y valor; cada vez que se anuncia la captura del reclamado guerrillero, vuelve a perpetuarse el nombre en otro lugar cercano, porque ya no es un sujeto concreto sino un símbolo de la resistencia. El niño, que va conociendo los desajustes de la realidad y va descreyendo de esa trinchera abierta entre buenos y malos, es enclenque y menudo, y sus padres temen que no de la talla en el futuro para seguir la tradición paterna. Pero el pequeño lector de Julio Verne no quiere vestir de verde, calzar votos y encajarse el tricornio sobre la frente, poco a poco va aprendiendo que su padre está lleno de dudas y que hay actuaciones en el cuartel que son meros episodios de crueldad. En cambio siente admiración por Pepe El Portugués, un personaje solitario que vive en la montaña, cuya existencia es sinónimo de libertad y adaptación al medio. Por este amigo adulto llega a sentir un respeto reverencial, una suerte de admiración basada en su solvencia para resolver primeras necesidades y en su hermanamiento solidario con los que ejercen empleos miserables. Almudena Grandes construye un poblado friso de figuras emotivas en el que podemos vislumbrar la crónica viva de un tiempo feroz. El régimen de Franco afronta el arranque de la dictadura con una dureza exorbitante que obliga a posicionarse a los que la soportan. Y en este deambular de peones, Nino vive su particular crecimiento como persona y moldea una subjetividad que borra cualquier rastro de inocencia. Si no puede culminar en el futuro el empeño paterno por su escasa estatura, sí está dispuesto a cumplir con su destino; no cerró los ojos ni fabricó verdades complacientes sino que interpretó la realidad de acuerdo con sus propias ideas y supo dar la talla.
                                                                  JOSÉ LUIS MORANTE  

    

sábado, 4 de diciembre de 2021

OPORTO. LEJOS, DESPACIO

Casas de la Ribeira, Oporto
Archivo 
de
Gastroactivity

 LEJOS, DESPACIO

   Desasirse por unos días del abrazo sostenido de los propios hábitos. Ignorar las preguntas abiertas en una ciudad extraña, con el cielo en fuga, buscando otro horizonte. Abrazar y sentir, lejos, despacio, en el punto justo donde convergen la sonrisa y los ojos. Viajar a Oporto, con quienes confirman a diario que no estamos solos.

(Notas del diario)




viernes, 3 de diciembre de 2021

MAR BUSQUETS-MATAIX. LA PIEL DEL OTRO

La piel del otro
Mar Busquets-Mataix
Ediciones Olé Libros
Colección Nigredo
Valencia, 2021 


CAMINO Y VUELO

 
   Poeta de amplia trayectoria, narradora, crítica, traductora, dinamizadora cultural, vicepresidenta de la Plataforma de escritoras del Arco Mediterráneo, Catedrática de Secundaria y profesora de Lengua Castellana y Literatura, Mar Busquets-Mataix personifica una voz de estela firme, cuya senda comienza en la amanecida de los años 90, cuando la poesía de la experiencia era etiqueta vertebradora de un intermedio poético marcado por el figurativismo introspectivo. Esa sensibilidad, empeñada en disponer tímpanos a las voces del pensamiento y la voluntad existencial del sujeto, se hace visible en sus primeras entregas y se proyecta con una evolución pautada y natural hasta el presente. Así lo constata La piel del otro, volumen que aparece en el complejo tiempo ensimismado de la pandemia gracias a la incansable labor de visualización cultural que impulsa Olé Libros, la editorial de Toni Alcolea.
  La piel del otro cuenta con un prologuista excepcional, Jaime Siles, quien unifica en su quehacer un legado poético imprescindible y un bagaje ensayístico de claridad diáfana. La escritura reflexiva del poeta novísimo plantea de entrada una cuestión de peso, si los tres libros que aglutina el volumen, La piel del otro (2017), Candidatas (2019) y Ángeles son un conjunto unitario fragmentado que deja en su hilo conductor un estar testimonial ajustado al discurrir de una misma partitura, o son espacios discursivos autónomos, trazados hechos con voluntad de cierre. Las palabras de Jaime Siles no dogmatizan y tantean de forma equidistante las dos posibilidades, dejando en manos del lector la posible respuesta. Al cabo, el árbol del lenguaje preserva un intenso territorio germinal de fuentes y magisterios, una textura en la que afloran interrogaciones en las que el tiempo se justifica a sí mismo como simple tránsito.
  El itinerario orgánico de La piel del otro avanza en tramos muy breves; la poeta refuerza la autonomía de cada composición y su capacidad para cobijar la conciencia de extrañeza que pone en la identidad un epitelio de dolor y distancia, convencido de que el deambular vital solo integra espejismos de sombras. Los apartados contienen un número mínimo de textos, como si fueran ondas expandidas que se van acercando al propio centro de ser. Los versos también exploran la naturaleza cambiante del lenguaje, esa voz que conjura el dolor y la ausencia y se convierte en construcción de esperanzas y sueños. El poema argumenta el propósito firme de existir en el que habita siempre el grito de compromiso, un hollar inquieto en lo que nos conmueve; la certeza de ser al mismo tiempo esperanza y abismo.
  En la búsqueda de una geografía habitable donde instalar el lugar propio nace la sensación de pertenencia. En el apartado IV “En esta tierra” germina con fuerza un epitelio sentimental en el que conviven lo desapacible, ese estar en un paisaje de caminos inciertos, y la necesidad de hacer del sentimiento de cercanía al otro puerto franco, sustrato cercano.
   Desde el libro Candidatas, en la voz del poema adquiere una presencia fuerte el cuerpo y su celebración; la carne ya no está lastrada por la finitud, como afirma la cita auroral de María Victoria Atencia: “incendio tras incendio, el cuerpo prevalece”. Es magma vivo que se expande y borra su transparencia. Uno de los veneros esenciales de esta entrega es el acopio de sugerentes citas en el que se resguardan los ecos de Idea Vilariño, Carlos Sahagún, María Beneyto o Raúl Zurita, entre otros, como pórticos de esa indagación exploratoria de la escritura en las estructuras profundas del río existencial. La pulsión de las palabras no requiere más justificación que enlazar existencia y poesía. Y en esa creencia se va forjando el camino no hollado. La palabra enciende la luz; es celebración y canto,  permanencia de lo dicho y lo no dicho, pero también fe de vida: “verbo luminoso / que un día nos naciera” que encuentra su reflejo en cálidos referentes culturales y sombras de la historia, tan cálidas como Emily Dickinson o Francisca Aguirre, una a una, tercas candidatas a la luz.
   El aserto Ángeles que aglutina los poemas finales es inevitable asociarlo con la voz poética de Rainer Maria Rilke para quien el ángel era la intangible presencia en la honda noche que ampara y resguarda. Son criaturas evanescentes como esas ausencias que inspiran los sueños de Alejandra Pizarnik. De nuevo, Mar Busquets-Mataix recurre al legado de las estanterías para moldear sus argumentos. La evocación  a la poeta argentina deshilvana el avance del poema “Criaturas”, mientras la trágica historia de Electra, el personaje de la mitología griega articula un largo poema fragmentado en torno al amor y la muerte, los dos ejes orbitales de la trágica historia familiar.
  Los textos finales evocan a otro ángel ya en sombra, Guadalupe Grande; gracias a los poetas se abren las alas de lo imposible para viajar a solas más allá del invierno, para buscar en el silencio el pulso sencillo de lo esencial. Para cobijarse en la piel del otro, más allá de la dimensión reducida de la terca semilla del yo, que pide al tiempo voluntad y espera, camino y vuelo.
 
JOSÉ LUIS MORANTE



 
 
 

jueves, 2 de diciembre de 2021

UN ESPEJO DE DOBLE CARA

Claridad
Imagen
del archivo general de internet

DOBLE CARA
 
   Dedicó laboriosos días a la creación de un espejo artesanal de doble cara. Buscaba una superficie dual en la que se reflejara el rostro de quien se mira y la visión completa de la espalda, ese conjunto de trazos desconocidos que están ahí y conforman una suposición.
 Creía que la imagen es y no es, que yuxtapone lo evidente y lo probable, la claridad y la tiniebla, lo expuesto y lo invisible. Una luz escoltada por la sombra.

(De Cuentos diminutos)




 
  

miércoles, 1 de diciembre de 2021

RICARDO VIRTANEN. LLAMA DE LUNA (Haikus 2015-2018)

Llama de luna
(Haikus 2015-2018)
Ricardo Virtanen
Prólogo de Susana Benet
Editorial Polibea, Colección Pasión de lo breve

Madrid, 2021


LOS PIES MOJADOS

   A despecho del negacionismo, que todavía considera la pulsión poética del haiku como un escaparate de literatura periférica, algunos autores mantienen un compromiso ético y estético con el trío versal y han reforzado su cultivo en el tiempo. Entienden el molde formal y su semántica con propuestas cognitivas de captación de lo verdadero. Hacen del haiku un camino que revela en su trayecto por el discurrir temporal el ser trascendido de la realidad y asumen la preocupación e interés por la contemplación, velando el individualismo y la indagación introspectiva que convierte al yo en un espacio antropológico. 
   Llama de luna (haikus 2015-2018) es la cuarta entrega dedicada al haiku de Ricardo Virtanen, Doctor en Filología Hispánica, Profesor de la Universidad Complutense de Madrid, poeta, ensayista de largo recorrido, narrador, aforista, antólogo y músico. Una sensibilidad que lleva inscrita en su voluntad de ser la diversidad, la aceptación de una escritura plural y tiene los pies mojados en una marea estética de conocimiento y búsqueda, articulada en géneros complementarios, desde una estética proteica. Un quehacer que exhibe una encrucijada de escrituras, siempre desde un designio poético expandido en vivencias e indagaciones.
   La apertura “una breve  llama que alumbra la existencia” está redactada por la poeta y artista plástica Susana Benet, personalidad creadora de sólida reputación en el cultivo del haiku, del que ha dejado entregas referenciales en el centro del mapa poético contemporáneo. La escritora opta por asociar el aporte textual del madrileño con la música y la armonía, con la búsqueda de un tono adecuado que fije en caracteres atractivos el pentagrama de la observación. Recuerda también el trayecto recorrido con las entregas La sed provocadora (2006), Sol de hogueras (2010) y Nieve sobre nieve (2017). El título, tan cercano en su paronimia al recuerdo musical de la sonata para piano de Ludwing van Beethoven o al romántico Claro de Luna becqueriano, en palabras del poeta recordadas por Benet: “alumbra lo necesario para que nuestra existencia merezca la pena”. Cierra el pórtico con un análisis pormenorizado de la estructura orgánica del material poético, que contiene tres tramos de contenido yuxtapuesto, sin giros ni quiebras expresivas.
  El primero “En la intemperie” sugiere despojamiento y desnudez, la percepción del entorno con un aura de amanecida: “Tiembla la luz / frente al color morado del crisantemo.”, “Niebla primera / del año y nada ocurre / tras la ventana”, “El bosque rojo. / Las llamas iluminan / un cielo inmenso”, “Tras la montaña / han nacido las sombras / del nuevo día”. El apartado aborda sin pausa sensaciones sensoriales que abren una cadencia reflexiva en el fluir sosegado del pensamiento. La conexión con el entorno recuerda un puente que cruzamos hacia la serenidad, que deja constancia de la mínima presencia de lo cotidiano, de esa intemperie que requiere refugio en la casa abierta de la percepción, sin acción escénica con ese asombro constante que nos hace vulnerables y desnudos, espectadores de la sombra y la luz.  El haiku es una búsqueda de lo intemporal, una estrategia que permite transcender lo real y conducirnos a otras dimensiones que amplían los espacios argumentales.
   En “Pura tibieza”, como reafirma Susana Benet, aflora el agua fresca de los sentimientos. La mirada se interioriza y promueve un retorno a la introspección: “Nada se mueve / bajo la noche oscura. / Solo unos ojos”. La luna se hace elemento esencial de la sugerencia simbólica: “No te distraiga / la imagen de la luna / mientras la besas”; “¿Sangra la luna / o son mis ojos que / aún la recuerdan”. Al mismo tiempo, se refuerza la contemplación del paisaje como suma de humildes teselas que se aposan en el interior de la mirada: “Nunca la nieve / cerca del corazón. Llama de nadie”. 
  La breve coda final “Llama de nadie” requiere una breve digresión por su discordante molde formal. En el arte poética del haiku, todavía es poco conocido el haiku de ritmo libre, que encontró alturas singulares en voces como la de Taneda Santoka (1882-1940) y que se apoya en una genealogía que integra a Masaoka Shiki y Ozaki Hosai. Este haiku proclama el valor de la sinceridad y surge de un impulso modernizador de la estrofa que alienta poéticas personales, aunque compartiendo la idea del poema como instantánea de lo cotidiano. Estas notas se perciben en el tercer tramo “Llama de nadie”. El haiku rompe su estructura canónica para apresar la idea, la sensación, la vivencia o el cauce interno de la decepción. Prevalece el empeño de fijar instantes y sensaciones: “Aquellas fuentes / dan de beber al aire”; “La luna alumbra / más allá de los sueños.”; “No sabe el grillo / que lo escucho en silencio”; “El sol en la retama. / Helado el corazón”.
  Llama de luna tiene en su apariencia el encanto de lo sencillo; pero sus páginas cobijan el pulso tensional de la belleza. Sus textos nos dejan la voz de Ricardo Virtanen, esa celebración existencial de quien se reconoce en las cosas y cristaliza su mínima presencia en el discurrir de su indagación existencial, con la sabia sintaxis de la palabra exacta, con el cálido temblor de la belleza.

JOSÉ LUIS MORANTE


 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    

martes, 30 de noviembre de 2021

DENTRO Y FUERA

El picaporte
(Toledo, noviembre de 2021)
Fotografía
de
Miguel Ángel Martín Lence

 DENTRO Y FUERA
(Aforismos)

Derrumbar es ocupación de dinamiteros; la reconstrucción, tarea de arquitectos.

Relato escueto. Matrimonio. Treinta y dos años de convivencia. Posterior silencio. Sin residuos químicos.

Para la confidencia más íntima y personal un tono de voz sobrio, alejado del aspaviento sentimental.

Aprendizaje. Esa larga senda entre la biología y el ser cultural.

En su diario, Carlos Barral denomina “substancia pegajosa” a los años de formación, como si fueran limo de arrabal. Grave error. La trocha silvestre anticipa el llano.

Soy pesimista. La situación angustia. A la sombra de su esquizofrenia dormita un futuro tenebroso.

Jaime Gil de Biedma y Ángel González se abrazan por primera vez en la terraza del café Gijón, una tarde de 1958, en Madrid. Cuando se separaron insistía la luz de amanecida sobre los chopos del paseo del Prado. Poesía, amistad y alcohol; tres excusas para seguir juntos.   

Procuro ser leal a mi pasado; despejo dudas sobre el porvenir que le corresponde.

Vencido de antemano por la brega diaria, el desencanto exagera los partes de lesiones.

La precisión ambigua del miope.


(De Motivos personales, Isla de Siltolá, Sevilla, 2015)