miércoles, 14 de abril de 2021

DESDOBLAMIENTO

A solas
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

  

DESDOBLAMIENTO

 

   Desde la rendija de luz del primer día, el miedo estuvo en él, como una raíz oculta. Para soportar las pesarosas huellas de aquella sombra aprendió a llevar una doble vida. El desdoblamiento tranquilizaba su ánimo y abría un horizonte de esperanza. Aprendió a ocultarse en la segunda existencia. El miedo era indiferente a todo lo que no fuera su versión original.

(De Cuentos diminutos)





 

 

martes, 13 de abril de 2021

JOSÉ IVÁN SUÁREZ. PROTOCOLO REBELDE.

Protocolo rebelde
José Iván Suárez
Prólogo de León Molina
Versátiles Editorial
Colección Avanti
La Antilla, Huelva, 2020

 

PRIMEROS PASOS


    Cada poemario traza una confluencia de interpretaciones que alienta la indagación en busca de una pluralidad de sentidos. Este principio se cumple todavía con más rigor cuando el poeta hace suyo el lema de Pessoa de que la poesía no es una ambición sino una manera de estar solo, lejos de la estridencia del grupo y de las veleidades de los cenáculos literarios. El quehacer lírico de José Iván Suárez (Elche de la Sierra, Albacete, 1980) suma hasta la fecha las entregas Escondites de la Ausencia (2002), Gnomon (2008), Próximamente Pan (2010) y Egoclasta (2015).  Son títulos que reflejan el quehacer particular de un autor a trasmano, lejos de las contingencias prescindibles del etiquetado de moda. Así lo ratifica el poeta, aforista y antólogo León Molina en el prólogo de Protocolo rebelde, una entrega definida con hermosa síntesis reiterativa como “un viaje de la esperanza a la esperanza –o a su búsqueda anhelante- pasando por la larga trituradora de esperanzas de la humanidad, un encontronazo con la historia y desde esa historia una reflexión emocionante y emocionada de la doble cara moral del ser humano en el decurso de las civilizaciones.”
   José Iván Suárez, a la hora de abordar la escritura, deja como enganche lector una nota previa en la que contextualiza el semblante plural del sujeto poético. Se trata de dar voz a ese yo colectivo que tantea en el devenir histórico y que ya es memoria ancestral, ese afán de buscar un lugar propio, capaz de convertir el incesante nomadismo en raíz sedentaria. Esta etapa auroral conforma los poemas del apartado  “Alumbramiento”. Sobre la transparencia del aire a campo abierto, el quehacer laborioso de la cueva y esa lucha desigual de la supervivencia del hombre a solas, que afila su destino frente a dioses lejanos y enigmáticos: “Porque siempre fuimos uterinos y titánicos, / un embrión con mucha memoria. / Vinimos al mundo para ser asombro y sobrevivir, / soñando desde el primer aliento de vida”.
   Las palabras recorren el largo despertar del ser social, sus labores y días, esos enigmas del asombro de la luz, la convivencia, el agua transparente y el sexo. El sujeto percibe un entorno complejo que muestra conexiones abiertas y requiere una voluntad hecha destino y fortaleza. Esa sensación de amanecida perdura en el tramo central “Una fuente de sangre”. En los poemas que conforman este largo relato existencial afloran distintas experiencias de hondo significado; la escritura nace de la necesidad de preservar los pasos ateridos de la memoria, los primeros pasos de un caminante que acaso no sabe todavía donde tiene sus coordenadas la estación final y hace de la incertidumbre conocimiento y experiencia. El entrelazado vivencial está hecho de un sustrato diverso y conjetural: “…como vulgares motas / distraídas por los vientos, / somos tan chicos y vulnerables / tan pequeños y sin defensa alguna, / minúsculos peatones que caminamos / hacia ninguna parte”. Somos estelas de fragilidad y vacío, de soledad y ausencia. José Iván Suárez describe con hermosa sequedad aforística la condición transitoria: ”Nacimos porque se quebró la rama por el peso del pájaro”.  También en la sección “Catarsis cuántica” prevalece la caligrafía de incertidumbre y ensimismamiento de quien busca desentrañar el misterio de lo real. La amanecida solicita en cada percepción esa mezcla de fe y paciencia para asistir al liviano despertar de la luz en la que el yo se reconoce como una voluntad superviviente, que cobija en alguna grieta la esperanza. Así leemos en el poema XI: “Nunca derrotados ni compungidos / ni conspicuos ni apocados / solo confluyentes, confiados solo / y convertidos, solo raíces / en constante construcción”.
  La sección homónima “Protocolo rebelde” cierra el libro con una larga composición cuajada de imágenes, unidas por el afán de airear belleza en materiales de apariencia herrumbrosa y gastada. En esa tarea, la conciencia en vela multiplica percepciones y extravíos, se hace interrogación que borra respuestas, o busca en el vacío la senda compartida del destino común, como quien explora el trazado de una raíz subterránea e inadvertida que sostiene el árbol.
  Protocolo rebelde es el rastreo de una memoria asentada en el tiempo. Poesía donde las palabras traducen la larga marcha del persistir y la capacidad de resistencia frente a las convulsiones del tiempo. En el encuentro con la palabra poética de José Iván Suárez emergen también los enlaces entre el ser singular y el forjado común que cobija la tribu; el nosotros donde lo social se hace sustancia para sembrar, en el surco abierto de la intemperie, un hilo de esperanza.
 
JOSÉ LUIS MORANTE

 
 
 

  

lunes, 12 de abril de 2021

CONSTRUCCIÓN DEL YO

Espera


 

CONSTRUCCIÓN DEL YO

El oficio oscuro del día

MANUEL ÁLVAREZ ORTEGA
 
Cuánto ridículo abarca la vista fragmentaria del yo.
 
Habla de sí mismo con solvencia insólita, como si conociese  de corrido la estructura nómada de las corrientes marinas, la temperatura interior de un volcán activo o la disolución exacta de la bruma.
 
Con la edad, el yo es un edificio de renta antigua; hay grietas visibles y parte de su estructura se ha venido abajo.
 
Esa publicidad monolítica del espejo; nunca cesa de anunciarse a sí mismo.
 
Suponía que era el único habitante de la galaxia, una identidad previa a Adán y Eva.
 
A diario hay que buscar al yo un estacionamiento subterráneo.

(De  Pelear a la contra)






domingo, 11 de abril de 2021

EN FAMILIA

En la comisaría
Imagen
de
Internet

 

EN FAMILIA

 

  En casa no nos gusta incomodar a nadie, señor comisario. Las cosas, como son. No hay más indicios, pero todos buscábamos algo. Mi madre buscó siempre el sosiego en la farmacia; mi padre en la mudez de un cigarrillo, convencido de que el cansancio y el frío están en las palabras, pero son otra cosa; mi hermana, cuando niña, en el reclinatorio de la ermita y después en la esquina más rentable del polígono sur. Yo que no busqué nada, encontré un libro y en él sigo.
  Vivimos juntos el abuso feliz de sentirse en familia. Repare usted, señor comisario, que en nuestra casa los sueños nunca dieron ningún paso.  

(Del libro Cuentos diminutos)



viernes, 9 de abril de 2021

YOLANDA CORELL ALMUZARA. DESDE DENTRO

Desde dentro
Yolanda Corell Almuzara
Prólogo de Fernando Sarría
Tregolam Editorial
Madrid, 2021


 DESTELLOS DE VIDA


   El discurso lírico no tiene una fecha de amanecida programada. Un día, inadvertido, muestra su fluir alborotado con incuestionable claridad y las palabras entregan sus frutos verbales y maduros al sol. Así nace Desde dentro, primera aurora de Yolanda Correll Almuzara. La poeta, frente a la habitual voz omnisciente del apunte biográfico, se mira en el espejo para ofrecer un emotivo autorretrato, donde se percibe el entorno familiar como un espacio intimista, expuesto ante la claridad del día “para sacar fuera lo que siento dentro”. La copiosa lluvia de dedicatorias refuerza la semántica emotiva del trabajo que cuenta con un pórtico del poeta aragonés Fernando Sarría. La introducción reflexiva resalta el nítido periplo existencial que dejan los poemas y la manera natural de conformar el discurrir de lo cotidiano como entrelazado de sentimientos  y emociones, esos vínculos tendidos que prolongan la identidad del yo.
   El apartado de arranque ”De la vida y otras soledades” caligrafía un mapa expresivo en torno a la condición temporalista de la existencia.  Con gratitud, el yo poético muestra la importancia esencial que tienen las hijas al construir un refugio que es continuo tránsito de luces y sombras. Esa inestabilidad necesita la mirada limpia y luminosa de quienes hacen de la casa un latido coral para el sentir de la conciencia. La escritura de  “Alas de mariposa” hace del estar meditativo un símbolo de fragilidad en la búsqueda: “Más allá de lo invisible / quizás soy / el último sueño”. De esta mirada ante la realidad vivida, que siempre se muestra efímera y transitoria, se nutren muchas composiciones del apartado “De la vida y otras soledades”. Pero la umbría se hace pronto habitable mediodía, cuando los pliegues de la memoria preservan los elementos más singulares del paisaje; por ejemplo el mar, con el que la poeta mantienen un intercambio relacional muy fértil. Desde esos murmullos de plenitud  se hace el tiempo amanecida y canto, estar conforme de quien “Solo quiero ser / una sílaba perdida / posada en cualquier verso / de un poema”.  
   El trayecto poético de la sección de cierre “Del amor el deseo” se empapa de esos destellos de vida del deseo y de la celebración del cuerpo; la presencia del ser amado acrecienta sensaciones que quedan incrustadas en el inventario sentimental. La naturaleza del erotismo se define como territorio germinal. El yo lírico acoge en su conciencia el cálido temblor del deseo. Leemos en el poema “Sed de ti”: “Las mareas de tu vientre / me han dejado desnuda. / Solo soy agua / desembocando en tu pecho. / Sedienta de ti”. El amor entonces, en la intensidad del lenguaje, se hace plenitud y destino;  una senda de entrega que marca los instantes y la piel. El impulso sexual dicta latidos y añade a la caligrafía tanteante del poema la quemazón del deseo cumplido: “El alma se abre, se despliega / convertida en nota y pentagrama, / sinfonía que tú inventas e interpretas”.
   Yolanda Corell Almuzara establece como estrategia versal de su epifanía Desde dentro el poema breve. Propicia un esfuerzo creador despojado y directo, para que las  palabras encierren en su semántica la pulsión temporal del entorno biográfico. Este enfoque nos muestra la encrucijada visible de un diario íntimo, cuyas anotaciones compusieran un estar hecho de indagación e instante. De ese propósito enunciador llega un discurso conversacional vibrante de vida, pleno de símbolos, que abre camino al núcleo sentimental del ser humano, hecho reflexión y aporte emotivo. El amor, más allá del tiempo y sus contrastes, el discurrir crepuscular de la vida y sus adecuadas circunstancias, que son motas de polvo entre los dedos, los recuerdos fechados en las resmas de la evocación, o la conciencia de temporalidad que teje su epitelio entre las cosas son líneas principales. Voces del poema que llegan con la dicción precisa y musical de lo necesario, con ese afán intacto de buscar un margen a la verdad de ser.


JOSÉ LUIS MORANTE



jueves, 8 de abril de 2021

PARADOJAS

Exploraciones
Imagen
de
Internet

 

PARADOJAS


Aforismos: ilusiones momentáneas

JAVIER SÁNCHEZ MENÉNDEZ


Oigo mejor cuando calla la voz y habla el silencio.

Esa pericia artesanal de la ceguera al moldear rostros de sombras.

Nunca me concedo cita previa para hablar conmigo.

En el corazón del cínico la cortesía de dar la palmadita para reservarse el abrazo.

La cálida intensidad de los inviernos hace germinar las semillas del lenguaje.

Desazón existencial: un pensamiento sin ideas.

Qué larga tradición cobija al pensador adánico.

Las nubes están llenas de claves herméticas.

En la humildad de los días laborables, la contingencia apocalíptica.

Su pluralidad afectiva exigía la acción directa. Compró un gato, dos cactus y una acuarela.

Un explorador que sigue el caudal del río desde la orilla.


(Aforismos inéditos)



miércoles, 7 de abril de 2021

JOSÉ ANTONIO OLMEDO LÓPEZ-AMOR. EL PÁJARO A LA RAMA.

El pájaro a la rama
Conciencia del tiempo  tiempo de la consciencia
en la poesía de Ricardo Bellveser (1977-2020)
José Antonio Olmedo López-Amor
Olé Libros, Selección del editor
Valencia, 2020 
 

LECTURA DE RICARDO BELLVESER


   Coeditor de la revista Crátera, José Antonio Olmedo López-Amor mantiene un incansable impulso creador. Diversifica voluntad en una entrelazada red de géneros: poesía, novela, ensayo, aforismo y ediciones críticas, aunque se escora, de forma clara hacia el quehacer lírico, como poeta de largo trayecto,  que amanece con Luces de antimonio (2011) y deja como última entrega Actos sucesivos (2020). Completa su perfil con análisis críticos y colaboraciones en prestigiosas revistas como Turia, Quimera y Revista de Letras.
  La entrega El pájaro a la rama. Conciencia del tiempo y tiempo de la consciencia en la poesía de Ricardo Bellveser (1977-2020) integra, con atractiva disposición formal, que suma bibliografía, diálogos, galería de imágenes y un animoso inventario de afectos, una compacta visión diacrónica, que define el corpus total de Bellveser y completa un marco contextual donde nació.
  Como recuerda María Zambrano en el paratexto: “El arte parece ser el empeño por descifrar o perseguir la huella dejada por una forma perdida de existencia”. El cauce argumental recorre más de cuatro décadas de creación personal, enlazando el transitar histórico y la visión concreta del hablante biográfico. Nacido en Valencia en 1947 y con una amplia formación universitaria con licenciaturas en Periodismo, Ciencias de la Información y Filología Hispánica, el alba del poeta Ricardo Bellveser irrumpe en la generación del 70. Es una promoción definida por la pulsión culturalista y la reflexión metapoética, aunque fuera menos rupturista que lo supuesto por el gregarismo crítico. Interesa, eso sí, percibir este ideario estético en Valencia como una década renovadora, en la que aparece el quehacer editorial de Hontanar, las revistas literarias Múrice, Proís y la colección de cuadernos de poesía Lindes, de cuyo grupo fundacional formó parte Ricardo Bellveser, quien vive con intensidad el clima lírico del momento y publica la antología Un siglo de poesía en Valencia (1975). 
  El ensayo sugiere una polifonía que aglutina claves transversales. Entre ellas destaca la mediterraneidad, no como tópico localista, sino como rasgo que hace posible la aleación entre individuo, paisaje e impresión. La voz del poeta da la palabra también a un activista de una polémica que sonó con fuerza en los años noventa, la poesía de la diferencia, un frente estético manifiestamente crítico con la tendencia dominante, la llamada “Poesía de la experiencia”. Bellveser define aquella trinchera estética como “Un sentimiento literario heterodoxo y moral que anunciaba el fin de una estética dominante de poetas clónicos.”; en suma, una defensa del lugar propio, frente a actitudes y grupos de poder literario que contaban con el beneplácito mayoritario de los lectores y de las instituciones públicas.
  La obra completa de Bellveser, entre 1977 y 1993, se integra en el volumen La memoria simétrica, editado por Huerga y Fierro, con prólogo de Pedro J. de la Peña. El libro abriría un cambio de ciclo, como se percibe en su antología más reciente El sueño de la funambulista (2018). El ensayista aborda el impacto de cada entrega, como tesela sumativa en el mosaico completo, desde el culturalismo de la ópera prima Cuerpo a cuerpo (1977); y evoca las pautas marcadas por los materiales recogidos en la celebrada antología La memoria simétrica (1993). Arranca con De profundis, casi en el cierre de siglo, un nuevo enfoque lírico, más turbador y vivencial, que prosigue en Julia en julio, obra donde resalta esa amalgama de vocación estética, emoción y memoria. Ya en 2002 aparece El agua del abedul, un hito en el trayecto por su estrato simbólico y su densa pulsión emocional.
   La voz poemática establece sedentario refugio en la madurez. La conciencia verbal unifica temas perennes de la poesía universal: la textura erosiva de los sentimientos, la finitud temporalista del ser o el contacto del yo con el entorno natural y la otredad en la experiencia vital. Son estelas abiertas por Fragilidad de las heridas, Las cenizas del nido, Jardines, Primavera de la noche y la última entrega, hasta el momento,  Estanterías vacías (2020).
   La ubicación geográfica y vital del poeta hace que se analice con minuciosa cadencia el tejido cultural valenciano y sus activos básicos, con un prolijo conocimiento de proyectos, revistas y eventos culturales en activo; pero nos parece de mayor interés para el lector común el análisis de la cosmovisión que aporta una coherencia ética y estética a lo largo de su trayectoria. Al respecto, resultan clarificadores los diálogos con el poeta que clarifican el ambiente epocal, las estrategias de taller, los distintos relieves de la vocación literaria y los juicios y certezas que cimentan el perfil propio.
   El volumen se completa con la bibliografía completa y el inventario crítico que ha originado, junto al material documental que conforman un selecto epistolario y un nutrido abanico de fotografías. Sirve de coda un  epílogo de afectos en el que están, entre otros Guillermo Carnero, Jaime Siles, Rafael Soler y José María Álvarez.
   El pájaro a la rama, un título que mantiene los ecos de Octavio Paz, define con plena nitidez la personal manera de entender el hecho literario de Ricardo Bellveser. Muestra una indagación en el tiempo, ordenada en un contexto histórico donde respira la diversidad de la poesía española en los últimos cuarenta años. Es también el homenaje de admiración y afecto de un poeta joven que se mira en el espejo de la madurez para hacer del conocimiento y la voluntad espacios habitables. Para que la poesía preserve el temblor del asombro, esa luz que jamás se repliega y que sigue alerta, también cuando no estamos.
 
JOSÉ LUIS MORANTE