sábado, 17 de agosto de 2019

AFORISMOS DE DEFINICIÓN

Equilibrio



MÍNIMO DICCIONARIO


Aforismo: equilibrio en la ramas secas

Andamios: umbral de muros y ruinas

Cuerpo: elemento que en verano mantiene una relación transitoria con el mar.

Deterioro:  zumo frío de la senectud.

Ella: hacinamiento de inteligencias múltiples, con efectos secundarios

Espectador: oficio visual del jubilado.

Espejismo: secuencia en blanco y negro de la propia identidad.

Extranjero:  el otro interno.

Imprecisa: área geográfica de cualquier utopía.

Inapelable: sabiduría conclusiva de la vigilia.

Memoria: narradora caótica, con tráfico intenso
.
Nacionalismo: Tendencia a la continua fragmentación mental y física.

Niebla: distorsión ocular con pretensiones estéticas.

Ombligo: punto central en la fisiología del ego.

Semilla: gesto cordial donde se dan la mano sequía, tiempo y árbol.

Sombrilla: círculo colorista de la pereza.

Utopía: vuelo vertical con alas de cera.

Verano:  pausa larga en las constantes vitales.

Viaje: impulso narrativo que germina al regreso.


(Variaciones para un diccionario estival)




jueves, 15 de agosto de 2019

KARMELO C. IRIBARREN. UN LUGAR DIFÍCIL

Un lugar difícil
Karmelo C. Iribarren
XL Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla
Visor Libros
Madrid, 2019


AL ATARDECER


   Miramos en silencio las formas simples de lo cotidiano. Si cerramos los ojos, expanden sensaciones de inercia y quietud. Están ahí, casi inadvertidas, moldeando un tejido aleatorio de mutaciones, desgastes y monotonía. Es en ese estar donde el asombro de lo insignificante se hace nota discorde en los pentagramas de la percepción. Delante del observador, una anestesiada realidad dispuesta a la mirada aprensiva mientras nace la luz, como si alguien pulsara el interruptor y abriese una brecha de claridad. La realidad entonces se trasforma en  paisaje interior.
   Así nacen muchos de los argumentos de Karmelo C. Iribarren (San Sebastián, 1959), cuya obra completa –salvo el madrugador cuaderno Bares y noches (1993)- se integra ya en el imprescindible catálogo de Visor; Poesía completa (1993-2018) corrobora que el corpus lírico es un recorrido repleto de aciertos dentro del panorama poético contemporáneo, que sigue creciendo fuerte.
   Con sus poemas más recientes, compilados bajo el epígrafe Un lugar difícil, el escritor consiguió el XL Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla. En ellos deambula un personaje de mediana edad, sosegado y reflexivo, que justifica esta cita de Antonio Machado: “…El sol murió… ¿Qué buscas, poeta, en el ocaso?”  La madurez vital deposita en los textos otro yo biográfico, un hombre tranquilo que acomoda el deambular a la temporalidad. La pericia existencial exige un impulso de aceptación que obliga a sentir lo cotidiano como presente continuo. El alter ego ha aprendido a habitar la soledad: “Hace tiempo que decidí quedarme al margen / de un tráfago de gentes y de ideas / que no me dicen nada, / en las que no me reconozco. “.  (P. 14). El periplo singular avanza hacia la última costa y eso convierte el hecho de vivir en un refugio cercano, en el que a veces, sobrevive una plenitud desconocida. Al alcance de la mano duerme un entorno desapercibido, hecho de singularidad y momentos únicos que se idealizarán después entre los pliegues de la memoria. En los recuerdos vuelven los escenarios del Barrio Viejo con tus rostros familiares, sus rincones umbríos y su anecdotario de la contingencia, esos destellos de vuelos ligeros que pasan rozando el aire.
   La inercia de cada amanecer parece un reiterado ejercicio de hipnosis para profundizar en el fracaso. El sujeto esperanzado deja sitio a “un tipo descuidado, huraño y pesimista” adentrándose en el otoño. Pero no se ha perdido el deseo de abrir puertas al asombro. Quien reflexiona confía en descubrir el misterio de la existencia, ese lugar donde el sueño alza espejismos que ocultan el camino de vuelta.
   Algunas anécdotas subjetivas dejan el campo abierto al encuentro con las indagaciones críticas más transitadas en la práctica poética de Karmelo C. Iribarren: el carácter autobiográfico y la indiscutible base realista del espacio lírico. Se recupera la figura del padre, muy pronto ausente en el proceso vital del escritor, que ahora inspira una “Carta al padre”, como si todavía fuese posible responder a la inocencia del niño perdido en el tiempo. Y persisten la lluvia, los domingos, las mujeres y esas dudas de costumbre, como perennes acompañantes de la soledad diaria: “Me pregunto / cuántos volverán a casa / sólo / porque no tienen / otro lugar a donde ir”.
  Se ha resaltado siempre el propósito formal del poeta y su querencia por el texto breve, que resuelve su nudo semántico con mínimos elementos y con un final hondo y sugerente, que suena casi con la fuerza conclusiva del aforismo. El poeta rompe en la última composición esa norma escritural para cerrar el libro con un poema de inusual extensión que, por sí solo, es un apartado. bajo el epígrafe “Ya lo veo acercarse”. La personificación del tiempo otoñal, como un hombre común que tiene llena de fantasías la cabeza y regresa a los sitios de siempre, es un techado contra la intemperie hecho de emotividad y fuerza sentimental.
  La poesía de karmelo C. Iribarren es una refutación del aburrimiento. Invita a conocer la realidad con la mirada de un observador que descubre un proceso fenomenológico de causas y efectos y un íntimo abrazo entre vida y escritura.  Singular y reflexiva, en los poemas de Un lugar difícil el valor perdurable de una filosofía que expande su luz sobre el barro salobre del discurrir. Poesía machadiana que suena como un borbollón de agua clara.



 
        




martes, 13 de agosto de 2019

TEMPORADA ALTA (APUNTES PARA EL DIARIO)

Conversación



FERRAGOSTO

La jornada más desaprovechada de todas
es la que no hemos reído

NICOLAS DE  CHAMFORT


En temporada alta, a solas con la amanecida, también el mar parece frágil, cerrado por reformas.

A centímetros del rompiente, el poema se queda suspendido, ingrávido, sin palabras. A veces tose silencio.

Sentados frente al mar, las olas tatuaron las pupilas.

Minimalismo cromático. Todo es azul. Los aderezos playeros han desaparecido. No hay sombrillas, hamacas, cocodrilos neumáticos… Alguien me dice que están dormidos en supermercados chinos para un futuro reciclaje. Allí los catalogan y etiquetan para que no se pierda el sentido de la propiedad: turista A, turista B, turista C, turista H. No usan nombres propios; a los comerciantes chinos todos los turistas europeos les parecen iguales.

Sigo perdiendo oído, las confidencias marinas me llegan encriptadas. Modo avión.  

El mar nunca traspasa el umbral del olvido. Reconoce a quien mira. Pero establece una distancia íntima.

(Apuntes para el diario)




domingo, 11 de agosto de 2019

HESNOR RIVERA. GRAMÁTICA DEL ALUCINADO

Gramática del alucinado.
Y otros poemas inéditos
Hesnor Rivera
Colección Memorial
Fundación La Poeteca,

 Caracas, Venezuela, 2019

LOS GIROS DEL AZAR

   La reflexión prologal de Hesnor Rivera (Maracaibo 1928-2000) en Gramática del alucinado. Y otros poemas inéditos cuestiona un asunto didáctico: la asimilación por parte del alumnado infantil y juvenil de inventarios gramaticales básicos. Y la conclusión del desaparecido poeta es negativa. Es un territorio de desajustes porque el sistema docente convencional ha convertido el recorrido por la gramática en un páramo yermo, en esa disciplina polar que transforma la esencia del idioma en una obligación desmotivadora. Con tal conclusión, Hesnor Rivera quiere establecer en Gramática del alucinado. Y otros poemas inéditos una hendidura para liberar el dinamismo de la imaginación. El poeta fecha el breve texto en 1996, el mismo año en que concluía los poemas de un libro que ha permanecido inédito hasta la fecha.
  Han trascurrido más de dos décadas desde la conclusión de aquel apunte programático y el lector que ahora se acerque a los textos hallará una escritura despojada y directa, casi en un registro coloquial que argumenta, más allá de la propuesta programática, que “La poesía siempre / es otra cosa”; el acto escritural es un elemento vivo y cercano, intangible; una brizna de magia que contradice el rostro desgastado de la realidad para humanizar lo que toca.
   El poema se transforma en una cartografía de la imagen, capaz de trastocar los estadios de la temporalidad. Recrea estratos temáticos enriquecidos con nuevos significados y encuentros para que el segmento lineal que aglutina pretérito, presente y futuro se haga un lugar “Donde los recuerdos, cobran / las apariencias de las profecías / sobre el final de los combates / entre el amor y la muerte” (Pág. 9).
   Los títulos de las composiciones trazan sus sendas en torno al temporalismo, como si cada indagación en el sujeto o en el entorno invitara a caminar a tientas por lapsos o intermedios definidos como espejismos de permanencia aleatoria. Conviven el pasado mudable y el futuro indefinido, un presente gastado y un ayer activo que camina hacia el mañana para definirse con otra identidad. Esas constelaciones cronológicas perduran en una extraña convivencia, intactas, alumbrando sueños, buscando la seducción de la noche y sus caminos de conocimiento para preservar la intensidad del misterio y su fascinación incesante. Así adquieren los poemas ritmos alucinados, donde el discurso lógico se rompe con asociaciones insólitas.
   El apartado “Otros poemas inéditos”, compuesto por textos escritos entre 1988 y 1992, emplea un título abarcador, proclive a la apertura argumental. El comienzo de la sección “Tu edad y el mundo”, con íntima dedicatoria filial, abre puertas a la confidencia. Las palabras refuerzan el mensaje apelativo para avanzar en un diálogo en el que se bifurcan cartografías oníricas por donde caminan los fondos  de los sueños y las sombras de lejanas presencias. En este conjunto de poemas, el recuerdo despierta para reconstruir vivencias que acaso no hayan existido nunca o para recordar que el sentimiento amoroso es núcleo básico de cualquier identidad.
   En la percepción desde el asombro las cosas renuevan su semblante, dejan su apariencia inmóvil para vestirse con significados cambiantes que amanecen en el vendaval del tiempo. En esa aventura incierta se precipitan indicios que entrelazan memoria y sueño, una evocación que suena a melancolía y ausencia, pero también a los mejores cimientos del ser, a esas sumas gastadas del discurrir en el que se refugian las presencias centrales que nutrieron el viaje existencial.
   La voz plural de “Epílogos” aglutina un poema perteneciente a Persistencia del desvelo, junto a un texto crítico de Valmore Muñoz Arteaga. El breve ensayo explora afinidades poéticas generacionales con Juan Sánchez Peláez, Adriano González León y José Lira Sosa, y el fortalecimiento singular de un itinerario que asume recursos estéticos del romanticismo alemán y del surrealismo. La hija del poeta, Celalba Rivera Colomina añade un recorrido elegíaco y evocativo que sirve de homenaje a la personalidad paterna.
   De todos los amantes de la buena poesía  es conocido el incansable quehacer de la Poeteca de Caracas y de su colección de poesía, coordinada y dirigida por Jacqueline Goldberg, por amparar y difundir proyectos literarios de calidad en una cronología social de carencia e inestabilidad colectiva. La edición de Gramática del alucinado recupera un legado que revalida la imaginación en el poema y engrandece en entorno con aportes simbólicos y giros metafóricos. Los versos ofrecen una grieta visible para que aflore una poesía diáfana, indagatoria, atenta al trayecto sentimental del sujeto, que eleva la voz para depositar junto al sujeto la memoria encendida del tiempo.  




    

viernes, 9 de agosto de 2019

OFICIOS DESAFECTOS

Lo demás es silencio
Fotografía
de
Internet



OFICIOS DESAFECTOS

A Luis Miguel Malo Macaya,
 por su amistad  y por hacer de su muro
una geografía poética tolerante y plural
  
Solo su opinión mantiene las constantes vitales; las opiniones ajenas son lápidas.


Censores correctores, enterradores de textos  y taxidermistas verbales nunca desisten; siguen al pie de la letra los férreos manuales del no.

La poesía fue escrita para la lectura, no para llenar los tiempos inocuos de oficios desafectos.

Ese regodeo estruendoso de quien descubre una errata escondida en el último recodo, como si fuese un fenómeno insólito que muda el universo.

Para bandearse por el discurrir existencial, qué necesaria la disposición sin tregua del censor. Como el inodoro de una casa.

Agobiante sensación de soledad … Y la necesidad de estar cerca de alguien a quien insultar.

Utilidad contrastada. La estridencia es el andamio doméstico más eficaz para aupar a los parásitos que se nutren de otros.

La pupila intolerante mira desde lejos.

El corrector necesita el magisterio de otro censor experimentado y popular, alguien que realce su sombra como si fuese un epitelio de tolerancia ecuánime.


(Contra la intemperie digital)




miércoles, 7 de agosto de 2019

BAJO LA SOMBRILLA (ENTREVISTA)

A pie de playa
(Oropesa del Mar, Castellón)
Fotografía
 de
Adela Sánchez Santana



BAJO LA SOMBRILLA

 (Entrevista a José Luis Morante)

Biblioteca LES AMPLARIES

Oropesa del Mar, Castellón, agosto de 2019


¿El mar es un bolero?

Cualquiera que se acerque al mar en las primeras horas de la amanecida y recorra el suelo húmedo y arenoso, escucha de inmediato un chorro de voz repleto de emociones y el pentagrama azul de los boleros…

¿Es posible la lectura bajo la sombrilla?

Los sentidos están sometidos a una intensa terapia visual; la lectura se disgrega, se ralentiza, se fragmenta y cuando retorna prefiere las formas breves: aforismos, microrrelatos y naturalmente los poemas. El verano exige otra forma de leer,

¿Qué títulos en su mochila de verano?

Traje un par de bolsos porque desconozco todavía cuando regresamos a la rutina, y entre ellos está Poesía completa (1993-2018) la obra completa de Karmelo C. Iribarren, editada en Visor,  que es una terapia escrita contra cualquier aburrimiento y contra el spleen del  verano; también Relámpagos de lucidez obra ensayística de Javier Recas, editada por Biblioteca Nueva sobre el arte del aforismo y algunas revistas literarias en papel como Ïnsula, que ha editado un monográfico sobre el aforismo de altísimo nivel bajo la coordinación de Josep M. Rodríguez… Además, mis hijas vienen a vernos el fin de semana y nos dejan en las manos los libros que dormían en el buzón de casa…    Aquí también hay que comprar nuevas estanterías.

¿Sigue conectado a la actualidad literaria?

Sí, no soy capaz de vivir la literatura a tiempo parcial; para mí la literatura es media vida, la otra media también. Por tanto, dedico algunas horas de la mañana a trabajar en proyectos acordados y con fecha de entrega, respondo el correo y de cuando en cuando escribo algunos aforismos y reseñas…

¿Qué nombres propios resaltaría?

El fallecimiento de Carmen Jodra, tan joven, me ha convulsionado profundamente. Es terrible. En los inicios del siglo, en plena marea celebratoria de Las moras agraces invitamos a Rivas a la poesía. Era tímida y estaba desbordada por la repercusión de su poemario que había trastocado su existencia; se alejó pronto del foco mediático y su segundo libro, reconocido con un premio menor, pasó casi sin voz. La muerte está ahí, insomne, dura, y cualquier felicidad es un estado transitorio. 

¿Y la censura a Luis Pastor?

Es repulsiva y vergonzosa, como si se recuperase el espíritu más rancio del franquismo censor. El papel del cantautor sigue molestando al poder por su voz crítica. Conozco muy bien a Luis, somos vecinos y amigos y alguna vez pensé en editar sus canciones y hacer un prólogo extenso y clarificador de su recorrido musical…El libro se fue haciendo pero nunca vio la luz porque otra edición hizo lo mismo y me quedé fuera… En fin, la realidad es siempre azarosa y extraña, pero me alegra mucho el sentimiento de solidaridad que se ha generado en torno al cantautor. 

¿Sigue su trabajo crítico a pie de mar?

No tengo más remedio; debo entregar dos ediciones en octubre y aunque su formato final estará listo en septiembre, no descuido los afanes correctores ni las notas. Así que entre los pliegues de las olas, mi voluntad literaria  camina por los senderos habituales… Camina a solas y despacio.       


lunes, 5 de agosto de 2019

AFORISMOS DESDE EL FARO

Tierras Altas
(Escocia)
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia


AFORISMOS DESDE EL FARO

Despertar es siempre una sorpresa

ANTONIO PORCHIA

Escribía aforismos; le gustaba patinar sobre zancos.

Voluntad continua para especializarse en el autorretrato. Pero no encontraba modelo.

En la consulta, frente al doctor, bajo los ojos. Confieso mi adicción. Una y otra vez recorro una llanura escrita.

Escribir es vencer el miedo. La literatura es un acantilado que reclama el salto.

Mientras estoy en ella, la realidad es un espacio en blanco.

Para explicarme uso el silencio. Se entiende mejor.

La felicidad atestigua demoliciones. Lo que pudo haber sido.

Enfermé de ausencia. Nunca estoy. Si vuelvo retorno amorfo e impreciso, como si me hubiese perdido en el camino.

Las máscaras engañan cuando mienten, y cuando dicen la verdad.

Sobre el dintel de cada aforismo alerta un dictum preventivo: aquí hablar mucho cuesta caro.

AFORISMOS DE VERANO