![]() |
| Miradas Fotografía de Adela Sánchez Santana |
Puentes de papel
José Luis Morante
miércoles, 5 de agosto de 2026
MIRAR ATRÁS
martes, 4 de agosto de 2026
JUAN RAMÓN MANSILLA. Nước (Cuaderno de Vietnam)
![]() |
| Nước (Cuaderno de Vietnam) Juan Ramón Mansilla Poema de contraportada: José Luis Morales Fotografías de Juan Ramón Mansilla Ediciones Búho Búcaro de Poesía Colección Plaquette Poesía, nº 66 |
INVITACIÓN AL VIAJE
lunes, 3 de agosto de 2026
PARADOJAS
![]() |
| Paisaje interior Fotografía de Javier Cabañero Valencia |
PARADOJAS
El pájaro y la jaula.
La lluvia en los poemas.
El mar de tierra adentro.
La ceguera y los libros,
aquella afinidad entre mi padre y Borges.
La idea que cobija el borrador.
Esa ilusión etérea de las cosas reales.
Las rosas sin olor, las flores secas.
El tiempo y la quietud de cada instante.
La luz y el corazón de las tinieblas.
Los días que amanecen y no estás.
domingo, 2 de agosto de 2026
SANTOS DOMÍNGUEZ. LA HERIDA Y EL CUCHILLO
![]() |
| La herida y el cuchillo Santos Domínguez XXVIII Premio de Poesía Ciudad de las Palmas de Gran Canaria Ediciones La Palma Colección Ministerio del Aire Madrid, 2026 |
UNA HOGUERA DE
LUZ
El título del poemario procede de un verso de Baudelaire “Soy la herida y el cuchillo” y agrupa un material poético organizado en tres apartados: ”Quemadura de sombra”, “Marca de aire” y “Una luz extranjera”. Desde las composiciones iniciales se percibe que el autor impulsa su escritura bajo el resguardo de la tradición literaria, siempre presente en citas y conocidas asociaciones expresivas. Así, el primer poema toma como aserto el celebrado título de Tomas S. Eliot y un inspirador verso de inicio para definir un paisaje verbal de pulida dicción y atmósfera sensorial. La poesía emerge desde una ambientación onírica, con personajes como la Sibila, El Rey Pescador, Artur Rimbaud o la poeta Anise Koltz, para transmitir la oscura cicatriz en la que el tiempo difumina vivencias y recuerdos. Lápidas, entierros, tumbas grises y ausencias dan un aire solemne a la despedida final; llenan los colores opacos del día de pompa y circunstancias para hacer del olvido el último lugar habitable. La existencia insiste en diluirse y formar parte de una densa niebla de olvido.
El poema rastrea las estelas biográficas de aquellos que llegaron a la estación final para sentir que ahora el cansancio, por fin, ha encontrado sosiego. Lo vivido amalgama una sombra confusa que diluye límites y confunde, por ejemplo, la belicosa fuerza del troyano y la quietud de Ovidio en Ponto Euxino. El final de la vida es el aire vacío, igualatorio, que a todos nos espera. Un jardín otoñal donde encuentran cobijo las ausencias: “Con negra quemadura, / nos apuñala el tiempo profundo de las sombras”.
Las composiciones de este primer apartado mantienen un aire solemne de elegía y despedida, encauzan aportes culturales y acogen una dicción selecta y luminosa, de vibrante cadencia musical, como si pretendieran cauterizar olvidos y alejar el sitio final, esa funesta geografía de la ausencia que aguarda a nuestra efímera condición.
Las composiciones reunidas en la sección “Marca de aire” alientan un yo poético reflexivo, empeñado en formular, desde la soledad precaria de quien busca con el corazón y la cabeza, la estela incierta del propio destino. Alrededor, alza su tributo al continuo fluir un paisaje en ruinas, que es memoria de un tiempo de esplendor y ahora simbólico que recuerda nuestra condición transitoria. La realidad se muestra, dispuesta al ejercicio de la contemplación: “En los ojos del hombre la luz es un espejo / opaco y luminoso, / un cristal transparente, la delicada piel / de un mundo que respira incansable en el lienzo / y siempre estuvo aquí.”. Queda la belleza del arte, su manera de estar en cuadros y esculturas, como encendidas antorchas que iluminan símbolos e historias, esa estela de sueños escrita sobre el agua. Las distintas secuencias acercan con frecuencia conceptos esenciales como desolación, tiempo y muerte; la plenitud solo dura un instante; pronto esconde su fulgor para mostrarse como una raíz seca que dejó de existir: Quedan “La desazón, los límites, las interrogaciones / de un mundo doloroso incomprensible”
El tramo de cierre, “Una luz extranjera” retorna a la memoria callada de las cosas. El tránsito temporal cambia el paso y lleva hasta la atardecida, pero no hay queja; queda la plenitud gozosa de los días, la quietud de esas sombras que van copando los espacios crepusculares de la existencia, que ponen distancia y silencio en las horas.
Santos Domínguez deja en La herida y el cuchillo una emotiva meditación sobre la condición de ser. Lo hace con la intensidad emocional de quien concentra en cada verso la calma y serenidad de la palabra justa, ajena a la estridencia biográfica, para que sea símbolo y conocimiento, un crecer en el tiempo, agua y claridad en lo hondo.
sábado, 1 de agosto de 2026
EL MURO
![]() |
| Muro disuasorio Frontera entre Ceuta y Marruecos |
estoy con los que miran
la palidez opaca y vertical.
Busco su enigma,
piel de hendidura y roce,
en tanto la razón,
se vuelve fósil.
hasta su altura.
Los días que amanecen requieren otra luz;
callados se preguntan
en qué lugar
camina el horizonte.
La distancia es ahora
el esqueleto gris de lo posible.
Aquí la transparencia
no moja las espaldas;
y tampoco sostiene
un reflejo de nubes,
las migajas del vuelo
dispersa sus indicios
y dibuja ceniza en nuestras espera.
Comienza la vejez
cuando no hay sueños.
Con despojos salobres
sedimenta el desierto
al otro lado.
Abrazaré mañana su vacío.
viernes, 31 de julio de 2026
TEOREMA DE LA CONFIANZA
![]() |
| Con Gloria Díez y Juan José Martin Ramos Biblioteca Mario Vargas Llosa de Madrid, 4 de junio de 2026 |
TEOREMA DE LA
CONFIANZA
Confío en la existencia diaria, ese azar demediado entre intenciones y resultados.
Confío en la retina de aquellos que perciben un sol a medianoche.
Confío en las esfinges que no guardan secretos.
Confío en el sentido estético de los laberintos, en esa arquitectura que ubica en el sitio justo las entradas de urgencia.
Confío en la presencia incansable de lo que pasa desapercibido.
Confío en la inconsistencia de los ciclos que exploran lo real, ese deambular por los calendarios que lleva desde el almendro en flor a la rugosa cáscara del fruto.
Confío en los que abrazan cuando no estoy y me confunden conmigo.
(Aforismos de gratitud)
miércoles, 29 de julio de 2026
CON LOS OJOS DE UN NIÑO
![]() |
| Mirar las cosas con los ojos del niño Fotografía de Javier Cabañero Valencia |
PAN CON MIGA
(Apuntes sobre el aforismo)
No recuerdo una fecha exacta, pero los primeros aforismos de mi libro Mejores días (Mérida, 2009) nacieron hacia 2005, ya como textos autónomos para integrarse en un libro futuro. Un anticipo se editó en el cuaderno Sueltos (Amargord, Madrid, 2006) Antes escuché con frecuencia que muchos de mis poemas tienen un cierre aforístico; así que no fue una decisión brusca en la escritura personal sino un ejercicio de libertad y obediencia; de confianza en lo fragmentario para desobedecer la monotonía del todo desde las partes.
Elogio de la soledad
En la soledad llama al timbre el decir breve. Suele presentarse con un detonante concreto: una vivencia, una lectura, un asunto laboral… Así alcanzan una primera redacción que después modifico varias veces. La intuición es una brújula perezosa y poco fiable, aunque siempre llena de matices. Con algo que decir.
Sobre el hermetismo
El enfoque de la frase corta requiere concentración, saber acotar el sentido. El aforismo no es un topo que busca sombras en medio de la noche.
Elementos de riesgo
La columna verbal del aforismo soporta dos elementos de riesgo: el sobrepeso y el esqueleto invertebrado.
Tradiciones
Las pautas arbitrarias del gusto propio se contrarrestan con la tradición. Mis estaciones de vuelta son mapas con una cartografía urbanizada. Friedrich Nietzsche, Elias Canetti, Wilde, o Chesterton no monopolizan mi trayecto; dejan sitio a los moralistas franceses, a clásicos y coetáneos que acercan al afán renacido de mis pasos el alborozo intacto de un descubrimiento. Ellos propician la voz cómplice, el verbo inconformista o la estricta reflexión.
Una novela de ideas
Con tantas definiciones válidas, me gusta pensar que en esas convergencias y divergencias cabe la propuesta de entender el aforismo como una novela de ideas, una ficción cuyo narrador omnisciente es la conciencia del sujeto que deja hablar a sus convicciones éticas y estéticas y cuyo argumento entrelaza interioridad y exterioridad y soporta un continuo amotinamiento de los elementos textuales. El carácter autónomo de cada texto concede al hilo argumental un rumbo imprevisible.
Sin derroche retórico
En el centro indagatorio del aforismo la búsqueda de la transparencia, la voluntad de orden de los cantos rodados y la apelación a la empatía lectora sin derroches retóricos. Ascetismo verbal.
Procesos
Extendidos en el tiempo de la digresión, hay procesos tediosos y aburridos. El aforismo es el racimo, no la fermentación.
La vida es sueño
Calderón confinó en un aserto metafísico las vicisitudes del despertar: la vida es sueño. Y el axioma prosigue senda en el devenir. Se impone así la idea de la representación. La escritura necesita una máscara, un escenario que siembre pasos en situaciones ideales.
Disfraz
El
aforismo testifica esas situaciones y es preciso elegir el disfraz del
personaje. Toca ponerse el vestido pintoresco del payaso, el velo etéreo de la
evocación o la chaqueta gris del moralista. Abro el ropero.
Respiraciones
Los aforismos respiran, como si concluyesen una inmersión bajo el agua de los significados y entraran en la luz, todavía con la humedad dormida en sus palabras.
En primera persona
El discurso principal de un libro de aforismos acepta bien el mirador directo de la primera persona; los incisos aislados nunca derogan el cauce principal que suele adaptarse al extraño viaje de la confidencia. A veces, la veracidad genera una obsesión de proximidad que hace aconsejable la laboriosa tarea del narrador omnisciente, a quien hay que exigir una claridad sin derroches retóricos.
Rayuela
Las compilaciones de aforismos son proteicas, abiertas, discontinuas, como la rayuela, ese juego infantil que se practica a saltos.
Estridencias
En la crítica aforística hay que desconectar de inmediato esa alarma interior del amiguismo. Más que aviso para despertar es estridencia y quiebra.
Hipótesis
El aforismo establece una hipótesis verosímil, una verdad creíble que desarrolla un cauce verbal construido desde la experiencia, sea ésta biográfica o literaria.
Mutaciones
El aforismo crece y evoluciona. Soporta las mutaciones del tiempo y no puede ignorar la piel fragmentada de la realidad. Cuando hace balance de su contingencia siente dentro la voz callada del superviviente.
Carta de navegación
En la escritura breve no es posible la desconexión vital; la estela autobiográfica es una brújula, una carta de navegación.
JOSÉ LUIS MORANTE
(Madrid, 2019)





%20(1).jpg)
