martes, 6 de diciembre de 2016

lunes, 5 de diciembre de 2016

DAVID DELFÍN. LA FÁBRICA DE ANTICUERPOS SI NO AMANECE

La fábrica de anticuerpos
si no amanece
David Delfín
Introducción de
Francisco Ruiz Noguera
Ediciones Carena, Barcelona, 2016

AMANECIDA

   Una cubierta llamativa y un título de complejo significado inciden en buscar de inmediato balizas señaladoras en las breves líneas de presentación de Francisco Ruiz Noguera, aunque también ayuda a clarificar las pretensiones poéticas de este libro el trayecto singular de David Delfín (Málaga, 1968) asentado en más de dos décadas de laboreo literario.
   El poeta y ensayista Francisco Ruiz Noguera clarifica la razón del poema: “Poesía de la búsqueda y el conocimiento”, una línea divisoria entre emoción y pensamiento que rompe con lo enunciativo al explorar enlaces entre percepción y signo lingüístico con un enfoque más conceptual, signo evidente de su anterior entrega de 2014  Los matemáticos no saben pilotar aviones. Ruiz Noguera integra esta salida en un espacio textual en el que se percibe una noción de cruce, una tierra baldía,  un contraste asimétrico entre lo real, lo deseado y lo onírico, que crea en los itinerarios  del protagonista verbal cierto sentimiento de indefensión.
   David Delfín recurre al poema en prosa para abordar un largo discurso reflexivo, jalonado en diez tramos textuales, que tiene como entorno de salida el estar del presente. El sustantivo no define una secuencia temporal concreta sino un estado de percepción, una definición de un vacío habitable, pero inhóspito donde el sujeto comparte espacio con los objetos cercanos. Apenas existen vínculos transitorios, no hay líneas de contacto, como si el pensamiento solo dispusiese de un prelenguaje para dar fe de sensaciones y los estímulos de la existencia se fuesen yuxtaponiendo en un magma informe. La voz emprende un extraño vuelo en el que se cumple un rito de navegación. Apenas muestra una percepción alejada, como si quien mira estuviese ubicado en un límite último que no permitiese singularizar lo conocido, dar sentido y orden.
   De ese propósito de alzar un hilo lógico a la contingencia participa el poema. Pero en su argumento no hay realidad sino visiones, un cúmulo de imágenes que  parece la raíz de una paisaje parcial y sus consecuencias estéticas. Lo que sucede no es más que un conjunto de señales diluidas que el lenguaje se empeña en recuperar como mensajes oscuros que fueron borrando sus significados. Hay una atmósfera estéril y un presente incierto, pero las voces están ahí, enquistadas en el rumor del día.  Fragmentario por la aparente desconexión entre las distintas partes del poema y abierto a la interpretación subjetiva, La fábrica de anticuerpos si no amanece desconcertará a muchos lectores y a críticos habituados a la constelación realista (como es mi caso), que buscan en las líneas de fuerza del poema un diálogo cercano, una propuesta cómplice, un movimiento de apertura hacia la sensibilidad del otro para el reconocimiento mutuo. El poemario es un trabajo personal y complejo, singularizado, que se empeña en vislumbrar poesía con una textura hecha de imágenes, que se ejercita en otros códigos en los que lo previsible no funciona, donde el poeta elude la sumisión comunicativa con continuos cambios de plano para recrearse en un surrealismo que da cauce a una conciencia en tránsito.


domingo, 4 de diciembre de 2016

QUEJAS

Calderilla

QUEJAS


Están ahí, evidentes, tangibles, dispuestas a gritar con sus voces antiguas, manchadas con el polvo saturado de los malos recuerdos. Recorren ateridas nuestra voz para que las propague como un cauce azaroso entre los juncos.  Y tienden un sombrero en las aceras de los días al paso, para que los que escuchan se detengan, callados un instante, y pongan en su seno unas monedas, la calderilla triste de la compasión. 


sábado, 3 de diciembre de 2016

MARK STRAND. LOS VERSOS NECESARIOS

 Mark Strand (1934-2014)


                POESÍA NECESARIA


   Dos compilaciones de Mark Strand (Summerside, Prince Edward Island, Canadá, 1934, New York, 2014) me han acompañado estos años con la eficacia cálida de la buena poesía. La primera, Aliento es una muestra con traducción y prólogo de Julián Jiménez Effernan, editada con gusto de coleccionista en el sello Cuatro estaciones, al cuidado de Manuel Lara Cantizani y Juan Carlos Reche; la segunda, Sólo una canción  fue preparada por Eduardo Chirinos, responsable de la selección, traducción y prólogo, y se integró en el catálogo de Pre-Textos. Las dos son arcos representativos y se adentran con acierto en las complejidades del quehacer lírico de Mark Strand, poeta laureado, docente universitario, viajero continuo, lector de Alberti y Borges, traductor de Carlos Drummond de Andrade y amigo de poetas como Octavio Paz,
  La poesía de Mark Strand se reconoce de inmediato y sumerge al lector en un estado de ánimo indeciso, entre la angustia y el desconcierto, no tanto por su carga autobiográfica –al cabo, el transcurso existencial  es un incansable venero temático para cualquier creador- sino por el extravío que suscitan en el lector esas mínimas crónicas de soledad que narran sus poemas. Lo cotidiano esconde un lado fantasmal, una sombra nebulosa que incide en mostrar itinerarios nuevos en el espectador, a pesar de reiterar de modo obsesivo conocidas preocupaciones: la identidad del yo, el discurrir temporal, la fragilidad de la existencia, los retratos de seres cercanos, o la extraña correspondencia entre sujeto y entorno.
  Como en la literatura de Kafka, en los poemas de Mark Strand la realidad es siempre imprevisible; no cuestiona sus hábitos rutinarios pero en cualquier momento una estela vacía se llenará: “El tiempo me dice lo que soy. Cambio y soy el mismo. / Me vacío de mi vida y mi vida permanece”. De esa aparente contradicción manan los argumentos: quien mira desde la casa a un hombre parado en el jardín, es el mismo hombre que se siente espiado desde algún sitio; el paseante a la luz del mediodía es invisible; solo en la sombra se revela precisa la silueta del yo desdoblado.


                                         

viernes, 2 de diciembre de 2016

LECHO DE NIEVE

Navadijos, 2016
Fotografía de
Adela Sánchez


LECHO DE NIEVE


Duermen las formas
y aprendo su silencio.
Lecho de nieve.


jueves, 1 de diciembre de 2016

IDENTIDAD

Ella


IDENTIDAD


No sé nada de ti, pero me absorbe
ese juego inocente de modelar tu ser.
Transmigro cualidades y actitudes,
deposito palabras
que te definen cuando las pronuncias,
condesciendo con algunas manías;
respeto los precintos
que deciden el paso a tus zonas ocultas,
te dejo los sentidos en alerta;
hago y deshago en ti.
Me siento un dios menor
que en cada creación cobra sentido.
Es urgente que tú pongas el soplo.

       (De La noche en blanco, 2005)


miércoles, 30 de noviembre de 2016

LA CRÍTICA CON GUANTES DE BOXEO

El ABC del boxeo
Krag Bokser

LA CRÍTICA CON GUANTES DE BOXEO

A J. L. G. M.
con admiración y afecto 


No comprendo la tendencia de algunos lectores a exigir a la crítica que use guantes de boxeo; no entiendo la aversión por el juicio reflexivo y cordial. Parece que la prudencia al eludir descalificaciones es solo un exceso de amiguismo, un muestrario de subordinación, una invitación a la mentira. Según ellos, solo son veraces las reseñas que crean efectos secundarios, aquellas que sacuden con sus golpes precisos la piel formal, las vísceras argumentales o los desaliñados recursos idiomáticos. Hay que ser un crítico de pelea, de los que disparan con el colt del teclado y luego soplan sobre el suplemento calándose el sombrero de la suficiencia.
Así que en las reseñas del futuro, si quiero en casa la admiración gregaria  de los viscerales, debo ser “Menos Morante y más García”.