jueves, 13 de agosto de 2026

EFI CUBERO. RIZOMA

Rizoma
Efi Cubero
Introducción de Javier del Prado Biezma
Imagen de portada: Paco Mora
Editorial Mahalta, Colección Poesía
Ciudad Real, 2023

 

EL TRABAJO GUSTOSO

  
   Efi Cubero reúne en Rizoma una amplia muestra de su trayectoria poética, alentada por la jovencísima editorial castellano manchega Mahalta. Consigna un desvelado quehacer en el tiempo, pleno de pulsión emocional y estética. La poeta y ensayista de Granja de Torrehermosa organiza su mapa creativo en ámbitos temáticos, como si la materia verbal estuviera formada por estratos. Las capas sedimentarias alumbran indagaciones en las posibilidades del lenguaje y responden a claves existenciales, cuajadas de misterio, por las que el yo se adentra en sí mismo para dejar constancia de su identidad. El interminable fervor de Efi Cubero ha impulsado un balance creativo formado por las entregas Fragmentos de exilio (1992), Altano (1995), Borrando márgenes (2004), La mirada en el limo (2005), Estados sucesivos (2008), Ultramar (2009); Condición del extraño (2013), Punto de apoyo (2014) y Solo inclasificable 2021). Un largo proceso que aglutina también las composiciones inéditas, no conocidas en libro todavía.
  Efi Cubero acentúa el proceso para vivir la esencia de las cosas, esos temas centrales que conforman la compleja urdimbre de Rizoma. Los poemas se cobijan sin enunciar de qué libro proceden; conforman apartados que mantienen una sostenida unidad armónica: “Rizoma”, “Ver”, “Hora Prima”, “Travesía”, “Lugares habitados”, “Natura”, “Huellas”, “Creación” y “Amar”. De este modo, percibimos los muros de una casa de tiempo y de silencio, un ámbito transcendente empeñado en la persecución de la belleza. Efectos profundos y sutiles en la sensibilidad de un sujeto verbal con fuerte sentido de su autonomía estética.
  La introducción “Leyendo Rizoma, bajo el enigma del poema”, firmada por la palabra sabia del poeta, ensayista y profesor Javier del Prado Bizdma, yuxtapone sondeos interpretativos. Esboza un análisis de intensidad y concisión emotiva, en el que se desvela esa red transversal de los matices. Insiste el profesor en la semántica fuerte de “Rizoma” como “tallo subterráneo hinchado de jugo y de gérmenes de vida”; una proyección de la raíz hacia el mundo aéreo que mantiene su oculta esencialidad, su imprevisible dimensión extemporal. La palabra despliega un paisaje conceptual que desvela y muestra la piel abierta de la ontología, la plenitud intacta de lo oracular que se resiste a la brújula analítica del pensamiento y a su empeño de exactitud filosófica. La introducción nada deja en barbecho. Recorre con profunda conjunción estelar cada una de las secciones para determinar sus rasgos distintivos, sabiendo que la estructura es lo que permanece, más allá de la contingencia y lo coyuntural.
  La nota de la escritora responde, con didáctica concisión, al origen del título y a los criterios de selección de esta poesía de la extrañeza que aglutina como material magmático entorno natural, pensamiento filosófico, realidad transcendida, mística interior y decurso vital. Todos son lugares del poema, estaciones de llegada de la conciencia, pulsaciones de incertidumbre de las que emerge una poética y una disposición a la palabra: “La incertidumbre / es mirar más adentro / sin encontrarnos”.
  Quien escribe, pone en vigilia su forma de percibir y ver; se crea una disposición a la palabra, un estar a la espera que busca “enlazar lo distinto para unirse en un todo”. Desde la soledad y la extrañeza el sujeto verbal se hace voz, semilla germinal de una armonía íntima y sin contornos.
  Construir la escritura es dibujar un código de acceso al núcleo del silencio. Los poemas transcriben incertidumbres; se deslizan por una senda de evocaciones, imágenes y enunciados reflexivos. En las composiciones se hacen accesibles los afanes diarios de una perspectiva ecléctica, de una contemplación que se condensa, donde las certezas son un afán continuo de claridad y transparencia, es refugio pautado que protege y salva, que concede sentido a la volátil sombra del tiempo: “La mirada resuelve / la extrañeza de ser… / O el extravío”.
   En cada sección se exploran sendas argumentales en las que el devenir existencial se define como vértice central. Vivir es un caminar continuo, sin desplazamientos, que hace posible la revelación y el encuentro, la fugacidad de un tiempo en continuo deseo de huida. El incansable andar empuja a mediodías y ausencias, a percibir las marcas en el aire del azar que sostiene nuestros pasos. Junto al yo, el sueño de la naturaleza, la materia que aporta cercanía y conocimiento en la compleja urdimbre de su apariencia: “Por el delgado filo / de transparentes márgenes / busco cobijar los códigos brumosos / de la naturaleza que intento comprender.”
   En el variado contexto escritural de  Rizoma la preocupación metaliteraria está presente en “Sílabas”, “De paz”, o en algunos poemas del apartado “Creación” que definen una manera de mirar el mundo llena de lucidez, nunca abstracta o distante. La epifanía verbal es un proceso, el justo equilibrio entre trabajo, acierto expresivo e inspiración: ”Alumbrar, pulsar en lo acertado / para sentir el alma allí donde se oculta. / Aquí donde la vida se revela, / desnuda, intraducible…”
   El apartado final hace del amor camino propio. Un tantear continuo en la profundidad de la entrega, en el deseo y en el espacio simultáneo del nosotros, en la incansable travesía de las estaciones. Después de la partida queda el desvelo del recuerdo, la reivindicación de que en la ausencia también se permanece, tras los pasos inciertos de la evocación. El rumor elegíaco impulsa composiciones de fuerte calado sentimental; la voz de quien no está se retiene con la convicción de una vivencia permanente en “Fotografías”, “Sol”, “Partida” o “Soledad”.   
    Por la identidad poética de Rizoma asoma, vivo y pleno, el movimiento incesante de la belleza. La voz que aspira a llegar a ser. La ontología resiste la neblina diaria. Las palabras se deshojan; podan lo transitorio para mostrar una fondo de efectos profundos. Las floraciones versales contemplan un presente único en el que se entrelazan periplo biográfico y obra; el desvelo de la música callada de silencio, el intacto perfil que deja en la memoria un brillo inacabable.

JOSÉ LUIS MORANTE




 
 
JOSÉ LUIS MORANTE
 

miércoles, 12 de agosto de 2026

LA EXPERIENCIA DE LA LIBERTAD (ENTREVISTA)


 
Entrevista
LA EXPERIENCIA DE LA LIBERTAD — GACETA
 
José Luis Morante
 
 
 
¿Qué  motiva a escribir? ¿Necesita algo en especial para hacerlo, taza de café, cigarrillo…?
Creo que el mejor umbral de la escritura es la lectura. Es el cauce que permite poner en marcha un procesor creador, siempre complejo y con muchos elementos aleatorios. No suele ser lo mismo abordar la poesía que el ensayo, el cuento que la narración autobiográfica. Cada género impulsa un tratamiento singular. Me acompañan en ese diálogo con las palabras algunos cuadernos blancos, abundantes lápices y libros abiertos sobre la mesa.
El proceso de la escritura ¿es disfrutable o agobiante?
Para mí la literatura resulta un quehacer sumamente grato. Contiene en su geografía una manera de ver el entorno y, por tanto, es una piel natural que cobija cada uno de los actos del proceso de escritura. Con frecuencia los resultados no están a la altura y entonces se produce una evidente frustración que requiere nuevos esfuerzos.
¿Qué escritores han influido más en usted?
Como poeta he sentido siempre como norte la generación del 50. En ese grupo literario suenan fuerte las voces de Jaime Gil de Biedma, Ángel González, José Manuel Caballero Bonald… Pero no son únicos referentes; mis poemas deben mucho a la mirada ética de Antonio Machado, al intimismo confesional de Luis Cernuda y a poetas figurativos que me han ido dictando los rasgos comunes del poema: esa aleación de sentimiento y avance reflexivo que marca el territorio del yo.
¿La inspiración es algo fundamental en un poeta?
Es un concepto prestigiado por la tradición que alcanzó un culto casi conventual en el romanticismo. Hay que ser cauto con esa voz ajena que parece tomar posesión de nuestra identidad y hacer que las palabras leviten. Si es bueno que un impulso desconocido deje el temblor del verso, mucho más efectivo resulta que el chaparrón nos pille bajo el techo de la biblioteca, en esa mesa sosegada donde las palabras caminan, buscan sitio, se empeñan en decir…  
¿Cuál debe ser la actitud del creador en relación con el lenguaje?
Como elemento natural, necesita un cuidado extremo en su empleo. El lenguaje es un caladero de amplia riqueza matérica. Pero la poesía es más que palabras. Transmite ideas, sensaciones y sentimientos, desvela incertidumbres, formula preguntas y clarifica conocimientos y extravíos. Es un lenguaje más allá del lenguaje.
¿Hasta qué punto es trascendental en su obra la niñez?
La infancia es un asunto literario de amplio tratamiento en la poesía contemporánea; pero no tiene una caracterización trascendente en mi trabajo. Convive con otros motivos de la experiencia existencial como la percepción del tiempo, el declive de los sueños, la firmeza del afán colectivo, el amor y la muerte… Son los temas de siempre, esos que una y otra vez afloran en cada escritor para que se vayan revitalizando con esquejes y brotes.
¿Para poder escribir poesía considera necesario enmarcarse dentro de un contexto literario? ¿Conocer a Rilke, Baudelaire, Neruda, Rimbaud, Horacio?
Sí, no existe el poeta adánico, nadie viene del vacío y echa a andar como un Lázaro etéreo sobre la superficie del lenguaje. La poesía es conocimiento y técnica, formación y experiencia. En ese largo proceso se van afirmando estaciones fuertes, como las que usted cita, y rincones más secundarios que también aportan miradores creativos llenos de interés.
¿Cuál es la función de la poesía?
Descubrir en su devenir que el poema no tiene objetivos pactados para ser poema; en su escritura se van sumando hilos argumentales que sirven para que el sujeto se conozca a sí mismo, sea un ciudadano comprometido con su tiempo y haga una lectura histórica de su papel y comunique a los demás aquellos silencios interiores que nos definen.
¿Necesita el escritor poseer conciencia social?
En la medida en que el hombre no es un náufrago solitario, perdido en el océano del tiempo, existe una conciencia social que define el ser colectivo. Y en esa conciencia social el sujeto focaliza su papel de ciudadano, aprende a compartir incertidumbres, arrima el hombro a la causa de todos.
¿Cuál le parece a usted que es la fuerza y cuál la fragilidad de la poesía?
Las palabras están ahí; definen al sujeto que las pronuncia, hacen de la poesía una voz en el tiempo capaz de transportar un mensaje que aspira a lo perdurable. Muchas veces ese mensaje se borra en el devenir, se convierte en una estela leve en la superficie del agua. Y así da fe de su fragilidad, de que cada paso que damos nos acerca un poco más a un horizonte de ceniza y polvo. 
¿Quién le interesa más de los jóvenes escritores, de las nuevas voces?
La vigencia de lo digital ha convertido el campo poético en un incontable vivero de nombres propios; así que cada enumeración sería siempre un ejemplo parcial de jóvenes que inician ruta. Hay que ser humildes y saber que solo dominamos pequeñas parcelas creativas. Queda mucho por descubrir. En cuanto a nombres propios concretos, hice mi apuesta como crítico publicando la antología Re-generación (Valparaíso Ediciones, Granada, 2016), una selección de jóvenes poetas españoles que empezaron a publicar a comienzos del 2000 hasta 2015.   
¿Qué hay que hacer para merecer el nombre de poeta?
Mirarse al espejo de lo diario con humildad para no confundir nunca la poesía con un mercadillo verbal. El poeta es, no se deja la piel por estar; no importa si no consigue visibilidad, si tiene poca repercusión lo que hace, si el mercado da la espalda… Hay que alentar palabras y conseguir, como soñaba Juan Ramón Jiménez, que las raíces vuelen y las alas arraiguen.
¿Cuál es para usted el mejor escritor?
El que se define a sí mismo como protagonista de un quehacer inacabado y complejo, que a menudo parece un callejón sin salida, el que cada amanecida echa a andar para encontrar a cada palabra el sitio justo. El que después de tanto esfuerzo sabe que el fruto es mínimo y da las gracias, duerme y vuelve a caminar al día siguiente por el surco abierto de la búsqueda.

Entrevista de
Mario Urquiza Montemayor
La experiencia de la Libertad


Madrid, 15 de marzo de 2019



 

martes, 11 de agosto de 2026

FUERA DE LUGAR

Laberintos
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia


FUERA DE LUGAR

 

Tras el regreso, después del largo viaje, hay un tiempo propenso al desconcierto. En él me siento fuera de lugar, con las manos extendidas,  mostrando documentos invisibles a alguien que nos detiene en la frontera.

 Cada existencia oculta sus ángulos muertos, laberintos de niebla.

 El misterio de lo cotidiano requiere un semblante plural.

 Siempre está ahí. Conforma el cupo estable de amistades con ánimo de lucro.

 Rompen la tregua del sueño los dedos de la aurora. El día todavía está lejos.

 Ahí delante no hay nada salvo tú, una zona de sombra infranqueable.

Los tópicos se jaztan de su supervivencia.

Nadie como el silencio para eludir las frases hechas.


(Aforismos con ducha)




 

 

lunes, 10 de agosto de 2026

PENÉLOPE

La Iliada
Homero
Alianza Editorial
Madrid

 

       Penélope
 
 
Antes de que la rosa de los vientos
desperdigara por la lejanía
treinta y dos direcciones,
respirabas el afán de Penélope,
ese tejer paciente que adivina
cuándo se cumple el tiempo de regreso,
la destreza de Ulises con el arco,
la roja espera de los pretendientes.

(De La noche en blanco, 2006)





viernes, 7 de agosto de 2026

GOYA GUTIÉRREZ. CONJUNCIÓN DE LAS AGUAS

Conjunción de las aguas
Goya Gutiérrez
Prólogo de Neus Aguado
Ediciones Contrabando
Colección Marte 25
Valencia, 2025

 

SECRETOS DEL AGUA

   Goya Gutiérrez (Cabolafuente, Zaragoza, 1954), coeditora y directora de la revista Alga, profesora durante muchos años y poeta con un valioso tapiz lírico que integra, desde la carta de presentación De mares y espumas hasta el libro más reciente Pozo pródigo, más de una decena de poemarios, complementados con algunas plaquettes y con la práctica de otras facetas expresivas como la novela, los comentarios críticos y la fotografía.
  Las composiciones que aglutina Conjunción de las aguas acogen una precisa introducción de Neus Aguado, titulada “En esta casa transitoria”. El prólogo recuerda la tradición de símbolos que ha multiplicado el agua, como elemento primordial y generador, como elemento matérico capaz de moldearse en tres estados. Es asombro y temblor inaugural de claridad y transparencia del transitar existencial; aglutina lo emocional y sensitivo, las inquietas corrientes cambiantes que conforman la conciencia profunda del sujeto. Escritos desde la necesidad y la búsqueda, los textos para Neus Aguado ”fortalecen una voz madura, capaz de transitar entre lo explícito y lo oculto. Se escribe para explicar lo inexplicable y reivindicar la belleza y el amor de forma absoluta". Los versos se empeñan en “recordar que la belleza en su sentido más amplio habita en nosotros”.
  En todos los tramos orgánicos de Conjunción de las aguas emerge una semántica común: el agua representa el cauce existencial, vislumbra un fluir continuo. De este modo, prevalece una mirada introspectiva que aglutina sensaciones y aportes enunciativos. Así queda constancia en la sección inicial, “Aguas”, con citas de dos magisterios de la poesía simbólica: Juan-Eduardo Cirlot y José Ängel Valente. Los poemas aportan una mirada integradora al trazar el perfil indagatorio del sujeto poético; la introspección es una tarea básica del estar, un sentimiento primigenio que bucea en sí mismo para capturar el ansia de ser: “La poeta lo sabe   y hace que las palabras / se enciendan    que caldeando como estrellas/ puedan evocar    el tiempo que se estira / que se ciñe a tu cuerpo    y a tu mente”.
  Desde el trazado inicial, se hace palpable un culturalismo asumido como patrimonio individual: el largo viaje de Ulises a Ítaca conforma un recorrido cuajado de conocimiento. Quien retorna “debe anudarse al mástil de la corriente en curso para sobrevivir” y para no perder los destellos de luz de la mirada. Las posibilidades en el retorno se multiplican. Afloran espejismos y atajos de un viaje que, de cuando en cuando, retorna al pasado por la evocación para vislumbrar la casa abandonada y el resplandor dormido de otro espacio vital.
   Llama la atención en este primer apartado la recuperación de un recurso visual que ralentiza el verso y alarga su respiración: los versos integran espacios blancos que funcionan como silenciosas comas, como si la idea se fragmentara y quedara estática y congelada, tal vez cansada de ser en su interior un cauce fluyente.
   Ese recorrido por la semántica del agua se percibe como concepto contradictorio, capaz de enlazar epifanía y muerte, aurora inaugural y desapacible negrura.  Se suceden las paradojas y se constata que el agua se hace símbolo de esperanza. Su claridad es savia vigorosa y energía. Guarda dentro una pulsión capaz de revitalizar los días agostados y llenarlos de nuevos propósitos que sean sostén de belleza y vida.
  El apartado “Contracorriente” postula, tras las dos citas cuajadas de acierto de Piedad Bonnett y César Simón, la necesidad de crear un espacio habitable que conlleve la singularidad y tenga la extrañeza de la libertad. Se trata de gestar una identidad al margen. Buscar sitio a contracorriente. Quien recorre el fluir, moldea la voluntad capaz de sobrevivir en la intemperie y adentrarse en la memoria de la naturaleza para comprender “la suave cadencia de su voz”.
   El poema fragmentado “Márgenes” arropa un introito de contenido metaliterario. En los márgenes rezuman las palabras y su expresiva diversidad.  Allí están las voces explícitas y las reprimidas, las que profundizan en el desconcierto y la desolación y las que propagan dogmas y espejismos. Todas se dan la mano en su constancia verbal y sugieren permanencia y vitalismo en el cambiante florecer del lenguaje.
   La luminosa concisión del poeta venezolano Rafael Cadenas sirve de entrada a la sección de cierre “Conjunción de las aguas”.  La composición puede leerse como un conjunto de variaciones en torno al paralelismo entre agua y existencia. Cada tesela expresiva busca brillos mínimos en la permanencia de secuencias vitales. Los textos aportan al flujo temporal una significación de claridad perdurable y eclosión de vida. Las palabras pronuncian un conjuro poético que concede al yo el don de seguir, la resistencia a cualquier quebrantamiento.
   Goya Gutiérrez anota en una reflexión final su propio sesgo interpretativo de  Conjunción de las aguas. Todavía cercanos en el tiempo a la fecha de publicación del libro, los demoledores efectos de la dana que provocó muertes y destrucción en la Comunidad valenciana, la trama argumental hace del agua fuente de inspiración en un doble sentido: físico y simbólico. La escritura asume un concepto central del pensamiento de Zygmunt Bauman, desplegado en el ensayo Modernidad líquida: los cimientos clásicos de existencia y sociedad han perdido solidez, estabilidad y firmeza. Nos condenan a un estado de inseguidad e incertidumbre que provoca la fragilidad menesterosa de vínculos y afectos. Todo es un fluir precario, provisional, absurdo, que abre puertas a la soledad y a lo efímero. La realidad se hace sombra. Quedan las voces del poema para conjugar la esperanza, la libertad  de prolongar esperanzas y sueños, la puereza auroral de sostener el agua y trazar un cauce puro.


jueves, 6 de agosto de 2026

MÁSCARA

Carnaval veneciano


 

 

MÁSCARA

Reposa en el sillón, inoperante,
mi trasnochada máscara de oficio.
Por su silencio asciende
la falsedad creíble,
el material que integra
lágrimas y sonrisas,
el que elude por miedo,
el que pone la brida en el galope,
el que nos colma el vaso
de sanas intenciones
y cordiales deseos,
el que deja razones suficientes
para justificar la amanecida.
 
Su logrado artificio
oculta las estrías.
Se hizo con materiales resistentes.
Con ella se completa mi disfraz.   

   (De la antología Mapa de ruta)



miércoles, 5 de agosto de 2026

MIRAR ATRÁS

Miradas
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

MIRAR ATRÁS
 
 
El pesimismo predice esos trayectos que acaban sin pasos.
 
*
 
Ser lo que uno es, sin fecha de caducidad.
 
*
 
Existir supone confianza en la racionalidad cartesiana del  caos.
 
*
 
En la prudencia de la poda, los huesos y cartílagos del crecimiento.
 
*
 
Soy un nómada obsesivo; me gusta huir de mí.
 
*
 
 
José Luis Morante
 
Aforismos DEL MAR