domingo, 24 de mayo de 2026

EMILY DICKINSON (POEMAS)

EMILY  DICKINSON

 POESÍA EN SECRETO

 
Poemas a la muerte
Emily Dickinson
Selección, traducción y prólogo de Rubén Martín
Bartleby Editores, Madrid, 2010
 
   La liviana biografía de Emily Dickinson ha generado un inagotable venero especulativo entre los investigadores literarios. La trama argumental de una identidad casi anónima no se corresponde con un logro creativo que parece surgir por generación espontánea y que no se hace público en su totalidad hasta mediados del siglo XX. Es entonces cuando adquiere el reconocimiento que todavía  mantiene, con un  prestigio en la literatura norteamericana comparable a Edgar Allan Poe, o Walt Whitman. De los dos millares de poemas que se atribuyen a la autora solo siete fueron publicados en vida. Los manuscritos, dados a conocer por su hermana menor Lavinia, tras la muerte de Emily, fueron una sorpresa. Aunque se publicaron algunos años después, la edición canónica del corpus lírico de Emily Dickinson es la realizada en 1955 por Thomas H. Johnson, quien también editó su voluminosa correspondencia, un material muy útil para entender la razón escritural y un espejo de reconocimiento que utiliza los mismos recursos compositivos y la misma filosofía que en la poesía. En una de sus cartas, la poeta hace este mínimo apunte autobiográfico: “No tengo ningún retrato, pero soy pequeña como el gorrión y tengo el pelo hirsuto como el Zurrón de la Castaña- y los ojos como el Jerez que deja el huésped en la copa”.
  Nacida en Nueva Inglaterra, cerca de Boston, en 1830 y muerta en su pueblo natal, Amherst, Massachusetts, en 1886, fue criada en el seno de una culta familia protestante que le proporcionó una sólida formación humanista, completada en el Seminario de Mount Holyoke. Desde los treinta años vivió encerrada en su domicilio familiar, en un entorno alejado de cualquier ambiente literario, salvo la fructífera correspondencia que mantuvo con W. Higginson, que dirigía una pequeña revista. Allí escribió en papeles sueltos y en cuadernos dispersos sus versos, donde se entremezclan, con un inusual despliegue de guiones y signos ortográficos, hallazgos intuitivos y descripciones realistas, alucinaciones y cotidianeidad.
   Aunque no existe un enfoque uniforme y se postula un largo tiempo escritural, se puede resumir en tres núcleos reiterativos el grueso de sus composiciones: Dios, el amor y la muerte. De este último tema se ocupa Poemas a la muerte, una antología bilingüe traducida, seleccionada y prologada por Rubén Martín que acoge ciento cincuenta y dos poemas, casi todos breves. 
  El liminar sondea las razones que justifican la obsesiva reflexión sobre la muerte, con mínimos asuntos colaterales; la entidad poemática concibe el destino como un punto de fuga que veda el acceso a la razón; pensar es dudar, es un continuo caminar por el misterio que asume la conciencia de la finitud. Los poemas en su desarrollo encuentran una dirección múltiple. No hay una secuencia cronológica concreta y por tanto la progresión dramática es aleatoria. En el comienzo hay un punto de ingenuidad y sosiego; la muerte se equipara a la posibilidad de respirar una aurora diferente. Hallamos también la receptiva percepción de un espectador que contempla la culminación de un proceso natural; y no falta la escenificación de la propia muerte: “Si no estuviera viva/ cuando los Petirrojos vengan,/ a ese de Corbata Carmesí/ dale una miga en mi Memoria./ Y si no te pudiera dar las gracias/ por estar muy dormida,/ has de saber que lo estaré intentando/ con labios de Granito”. O el desasosiego de quien percibe un secreto inaprensible.
   En el capítulo que le dedica Harold Bloom en El canon occidental se atribuye a la poeta de Amherst “más originalidad cognitiva que ningún otro poeta occidental desde Dante”. Tal apreciación de las meditaciones líricas de Dickinson se cimenta en la exigencia intelectual de su discurso, en la fuerza de un pensar individual que se aleja de cualquier senda marcada y en el uso continuo de elusiones y matices que fascinan por su intensidad y ha marcado a poetas como Hart Crane o Wallace Stevens.
   Emily Dickinson nunca fechó sus composiciones, las referencias concretas y los entresijos biográficos están velados y los contenidos parecen desgajados del contexto histórico. Sin embargo, cada fragmento, cada poema, genera una complicidad que se refuerza en lo sugerido y logra que cada lector postule una interpretación activa y personal; leer es asistir a una conversación con una voz que reflexiona sobre las realidades íntimas del ser en el espacio incierto de los días. Existir no es más que habitar el misterio.


JOSÉ LUIS MORANTE




 
                                                                                               JOSÉ LUIS MORANTE
 
 
 
 
 
 
 
 
 

sábado, 23 de mayo de 2026

POÉTICA ESENCIAL

Temperatura ambiente

 

      

POÉTICA ESENCIAL
 
El mensaje conciso,
sin tallo emocional,
sin hojarasca;
sólo el misterio
de la transparencia
y el hilo concesivo
del discurso coherente.
Que el teclado perciba
desnudez, eficacia,
y la respuesta fiel
del mensajero.
 
           JOSÉ LUIS MORANTE

viernes, 22 de mayo de 2026

MIGAS DE VOZ

Comensales
Archivo de Fotos Dreamstime

 

                                                                 ROZAR EL HAMBRE                                                                                                                       

 Su cerebro contiene dos ideas; son tan opuestas que entre ellas cabe un sistema filosófico.

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Al florecer el día  rompe la quietud del reloj un aforismo. Sorbos cortos.
 
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Basta mirar la penumbra de alrededor para saber que no estoy.
 
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El puño cerrado de quien corta rosas.
 
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Una pobreza de hospitalidad irrefutable, capaz de ofrecer su vieja cama de faquir.
 
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El silencio y su fuerza de convicción. Sabe quién responde cuando nadie llama.
 
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Si los hechos mueren percibimos el don compensatorio: sus efectos secundarios.
 
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Esa energía de quien se levanta de la cama y  cuando toca suelo ve en su pie desnudo el vértice de una revolución pendiente.
 
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Aforismos con ego desplegado. Sostienen la mirada de la religión para criticar su estrechez de miras.
 
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Tras el estupor, más allá del derrumbe dos gestos: quien se queda mirando las ruinas y quien busca senderos  para el regreso.
 
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Oscar Wilde añadía a la escritura la tarea de librarse de fantasmas. Así que alquilo sitio – me enseñó Julio Ramón Ribeyro- para que sus apariciones tengan una imagen veraz.
 
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Las sombras requieren interpretaciones imaginativas.
 
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El nómada sabe que los viajes son la espera del regreso.
 
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El escritor subido a lomos del centenario más que a Don Quijote recuerda a Sancho.
 
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Conciencia de la edad; cada vez en mi diccionario personal hay más acepciones en desuso.
 
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En los insomnios, el silencio tiene una fuerza verbal inquietante.
 
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Tristeza. Su matrimonio era un número impar.
 
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Despeja incógnitas con la musculatura argumentativa del defensa central.
 
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No tengo ninguna vocación de sedentario. Sé que escribir es caminar.
 
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El andamiaje escéptico de los que tampoco creen en sí mismos.
 
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Aliento de vida, como esas casas vacías por las que transita tanta gente.
 
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Aforismos de OFICIO DE CALLAR (Mahalta, 2026)    


                

jueves, 21 de mayo de 2026

FELICIDAD SOBRE LA MESA


FANTASMAS

 

   Sin saber el motivo, guardo desde niño todos mis fantasmas. Mi precaria economía de certezas sugiere que tal vez perduran, ajenos a cualquier variación, porque nacieron en un tiempo de asombro y atestiguan la configuración exacta de lo perecedero.
   Sus pasos huelen a caserón deshabitado. Mientras leo, ocultan entre las páginas del libro el cobijo de voces donde se traspapela la nostalgia. Juntos percibimos el repliegue del día en el crepúsculo y la arisca llegada de la noche. Nada codician, salvo la larga deuda de seguir conmigo. Son el tazón de caldo que bebe mi alegría.

(Fuera de guion, Editorial Lastura, 2024)


 

miércoles, 20 de mayo de 2026

TRANSPARENCIA

 Vivir a sorbos
Archvo general
de
Internet

 

 
CONÓCETE A TI MISMO
 
 
Rompe el silencio fértil del erial
un vislumbre tallado
en el templo de Apolo:
Conócete a ti mismo.
 
Es el centro de todo.
Tras la perseverancia de los signos
se forja un afán previo.
El temblor clarifica
el equilibrio inerte, la penumbra
de lo que no se ve.
Escarchas y humaredas
distorsionan el polen del destiempo.
Quien dilucida aprende
los espacios;
las redes que enmarañan
el viaje hacia la noche y el invierno.
 
Avanzo. Busco sitio.
Dilato mis esfuerzos,
con el lento bostezo del alba entre las manos
y algunas certidumbres persuasorias,
aunque todo confirma
que en ese territorio
de estratos y memoria
fracasan los impulsos de la épica;
conocer es un puerto que agota los pulmones,
y el valor de los héroes
solo practica ritos de la ciencia ficción.
 
Soy barro, un pavimento
de voluntad e insomnio;
la profusión de párpados
en el sobrio grafito
de  la grieta más tenue.
Más allá, nada obstruye
la nitidez azul del  horizonte.
El tiempo marca ruta,
somete lejanías,
se pone de perfil,
insiste, me concede
un transitar de nómada.
 
Dentro de mí no hay nadie
salvo yo,
una inquietud debajo de la piedra;
la piel desconocida, misteriosa
que quiere conocerme.

  (Del libro Nadar en seco, 2022)




 
 

 

martes, 19 de mayo de 2026

ELOY SÁNCHEZ ROSILLO. HABER VIVIDO

Haber vivido
Antología poética
Eloy Sánchez Rosillo
Prefacio y selección de
Encarnación Blanco y Pablo Lara
Umaeditorial
Málaga, 2026

 

MIRAR LEJOS

 
  La presencia poética de Eloy Sánchez Rosillo (Murcia, 1948) ha adquirido en el discurrir del tiempo una solidez inmarchitable. Lejos del experimentalismo vanguardista y de la oscuridad en la dicción, el autor entiende la escritura como un modo de compartir. Con ejemplar naturalidad expresiva, la poesía acerca la huella honda de una autobiografía ficcional, ajena a laberintos conceptuales y postulados retóricos. En la materia verbal se hacen tramas recurrentes la temporalidad, la reivindicación del yo como sujeto afectivo y sentimental, la reflexión intimista, el verbo confidencial, el anecdotario cotidiano y el papel del lenguaje como instrumento de evocación, memoria y canto. A grandes rasgos esa es la perspectiva de una senda lírica iniciada en los años setenta, al margen de la estela novísima. La obra singular crece a trasmano de una etapa literaria que hacía del culturalismo estética dominante, un ideario capaz de regular las relaciones entre expresión poética y realidad. La voz auroral emprende un camino propio, ajeno a encuadramientos generacionales, aunque podamos vincular la práctica poética de Eloy Sánchez Rosillo con la lírica meditativa y la poesía elegíaca, en la línea de Luis Cernuda, Francisco Brines y Jaime Gil de Biedma. También muestra afinidades con otros magisterios del canon como Hölderlin, Rilke y Giacomo Leopardi. Con sosegada continuidad, en la mesa de trabajo se van articulando las entregas como un todo orgánico que desarrolla distintos momentos creativos, sin perder nunca el sentido unitario. La antología Haber vivido, con prólogo y selección de Encarnación Blanco y Pablo Lara, profesores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Málaga, permite acercarse al poeta, a partir de una selecta panorámica. Los preparadores del volumen evocan esa pizca de azar que generó el libro. Una simple felicitación navideña, que reproducía el poema “La casa sosegada” despertó el deseo de adentrarse en una poesía aparentemente sencilla y conocer personalmente al autor. El encanto personal del poeta se manifestó de inmediato y poco a poco fueron naciendo encuentros, ponencias, actividades académicas y contactos hasta la puesta en marcha de este muestrario. En Haber vivido se hace palpable que, sobre cualquier otra consideración, la poesía es una forma de ser y estar, de acercarse a lo cotidiano para entender la vida en sentido profundo. Para clarificar las fallas y rupturas de una realidad que, no pocas veces, deshumaniza la existencia y desvincula de la capacidad del ser humano para crear desde el lenguaje verdad y belleza, ese abrazo de luz donde se funden lo permanente y lo perecedero.
  El breve introito no pretende analizar claves de Eloy Sánchez Rosillo desde un punto de vista filológico. Ya se ha dicho que ambos preparadores pertenecen al ámbito científico de la medicina. El propósito de la antología es más sencillo: presentar de forma directa algunas composiciones para que muestren la solvencia y la capacidad emotiva de un poeta mayor, en cuya dicción poética confluyen claridades y sombras; la elegía, el canto y la conciencia de ser en la temporalidad. Los poemas acogen el estar conforme de quien escribe:” Eloy, abre los ojos; / mira este cielo, tanta claridad. / Respiras, estás vivo. Y si no desfalleces / y en tu ser perseveras, / más allá del dolor sabrá tu pecho / de la alegría y la misericordia. “
   Las composiciones representan todos los libros, desde Maneras de estar solo (1978), obra reconocida en su día con el Premio Adonais de poesía, hasta la entrega Venir desde tan lejos (2025). Se percibe de inmediato que hay una mayor representación textual de los últimos libros, acaso por la afinidad directa del gusto autorial, que se siente más cómodo con temas, reflexiones y actitudes de la madurez creadora, más proclive también al despojamiento y la ascesis.  Se hace versión definitiva de los textos la que aparece en la edición Las cosas como fueron. Poesía completa, 1974-2017, publicada por Tusquets editores en 2018. Haber vivido, por tanto, hace posible una cercana forma de recuperar el legado para percibir el fulgor inconfundible del quehacer literario. Comparte la continuidad en el tiempo de una obra, sin quiebros ni rupturas, articulada en torno a un sujeto poético que vincula lenguaje, conciencia y memoria.
   El ancho espacio de la antología muestra también dos cualidades esenciales del taller poético. El trabajo artesano para conseguir, desde el poema breve, un registro expresivo de precisa cadencia, pleno de musicalidad y armonía, y la presencia sostenida del discurso autobiográfico, como si el poema alentara la introspección y el empeño del sujeto para iluminar la existencia desde dentro. Nace así un fluir lírico, pleno de coherencia, dispuesto a caminar entre la realidad de las cosas para conocer sus estratos más profundos. Esos mínimos acontecimientos que dan sentido y luz a la experiencia de ser, al latido tenaz de emociones y pensamientos.

JOSÉ LUIS MORANTE


 

 

lunes, 18 de mayo de 2026

IDEAS DE SALDO

Homme
Alberto Giacometti (1901-1966)

 MEJORES DÍAS

En cada itinerario hay compañeros que restringen la verdadera senda; invitan a buscar rutas alternativas.

 La amnesia aporta tranquilidad a la respiración de los recuerdos.

 El agónico vocacional tiene una visión cabizbaja de la realidad inmediata.

 Al cuarto intento de lectura, cierro el libro. Está escrito por un marxista-leninista desbordado por el fascismo. Alguien liberado de ideologías tendría que reflexionar sobre el nomadismo ideológico.

 Cerca del mar todo se borra, salvo el silencio roto y el efecto emocional de la contemplación.

 Tiene un sentido del orden y de la etiqueta  impropios de sus años. Colecciona  poemarios. Los agrupa por colores, los colores por épocas; las épocas por tendencias, las tendencias por autores; los autores por el estado de conservación de su pelo. Apunta a crítico literario.

 La crítica debe cultivar el pudor. El elogio gratuito suena a sarcasmo.

 El corazón celoso hace recuentos de futuras pérdidas.

 La orfandad del solitario es el epitelio de la ternura.

 Ideas de saldo; necesitan un lenguaje primario, como esos productos de consumo que se adquieren en los minoristas chinos.

 Para los que piensan que el suicidio es una posibilidad razonable, la vida se alimenta de fracasos.

 (Mejores días, De la Luna Libros, Mérida, 2009)