viernes, 11 de noviembre de 2011

JORGE LUIS BORGES



   ¿Cuándo leí por primera vez a Jorge Luis Borges? No lo sé. Pero sé que la última vez que me adentro en las páginas queridas ha sido hoy. Antes de la lectura llevo a cabo un minucioso rito: ordeno títulos, consulto ediciones repetidas, repaso biografías introductorias... incluso esbozo un plan lector a largo plazo, que no cumpliré por la llegada de trabajos literarios nuevos o por las horas que la creación propia me demanda. Son asuntos que buscan sitio en mi mesa con la impertinencia de una tarea urgente.
   Mi voluntad lectora y mis gustos han sufrido pequeñas mutaciones. Si en el pasado mostré una preferencia natural por los cuentos, ahora prefiero el ensayo breve como fuente de gozo y suelo cerrar la sesión lectora con algún poema de Los conjurados, cuyo prólogo fechó el autor en enero de 1985. Los versos me resultan admirables estímulos; no me resisto a copiar el poema:


Los conjurados

En el centro de Europa están conspirando.
El hecho data de 1291.
Se trata de hombres de diversas estirpes, que profesan
diversas religiones y que hablan en diversos idiomas.
Han tomado la extraña resolución de ser razonables.
Han resuelto olvidar sus diferencias y acentuar sus afinidades.
Fueron soldados de la Confederación y después mercenarios,
porque eran pobres y tenían el hábito de la guerra
y no ignoraban que las empresas del hombre
son igualmente vanas.
Fueron Winkelried, que se clava en el pecho
las lanzas enemigas para que sus camaradas avancen.
Son un cirujano, un pastor, o un procurador,
pero también son Paracelso y Amiel y Jung y Paul Klee.
En el centro de Europa, en las tierras altas de Europa,
crece una torre de razón y de firme fe.
Los cantones son ahora veintidós. El de Ginebra, el último,
es una de mis patrias.
Mañana serán todo el planeta.
Acaso lo que digo no es verdadero; ojalá sea profético.

     (Los conjurados ,Alianza Editorial, Madrid, 1985)

2 comentarios:

  1. Qué gran pregunta, ¿cuándo leí por primera vez a Borges? Pero no doy con ello. Lo que sí es seguro es saber cuándo lo leí por última vez.
    Está tan presente que a veces hasta asusta.

    "el arte debe ser como ese espejo
    que nos revela nuestra propia cara".

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  2. Me alegra mucho que tus ojos se detengan tanto en los autores contemporáneos nuestros, dejando en medio las pequeñas migas de pan de los grandes maestros. Esto distancia este tuyo de otros espacios similares...Y por eso brindo por haberlo conocido.
    Un fuerte abrazo.
    Carlos Morales.
    El Toro de Barro.

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