viernes, 6 de enero de 2012

JUAN ANTONIO BERNIER: MATICES.

Árboles con tronco pintado de blanco
Juan Antonio Bernier
Pre-Textos, Valencia, 2011

   Autor del poemario Así procede el pájaro, traductor e investigador, Juan Antonio Bernier (Córdoba, 1976) reside en Bulgaria desde 2008, donde trabaja como lector de español en la universidad de Sofía, y es un buen conocedor de la literatura centroeuropea actual, una circunstancia que aporta un rasgo de singularidad al personal enfoque de su trayecto lírico, reconocido en 2005 con el Premio Ojo Crítico de Poesía de Radio Nacional de España.
   Los poemas de Juan Antonio Bernier se definen por omisión; desde el despojamiento, configura estampas que fragmentan el discurso lógico y emiten sugerentes señales cuyo sentido ha de sondear el lector. Hay composiciones, como  la apertura “Área de sol” que comparten la nitidez estacional del haiku: “Oblicuidad / de este rayo de mimbre. / Estambre, / del verbo estar”. El texto prescinde de elementos narrativos para capturar sensaciones que definen un tiempo estático, hecho de quietud y ensimismamiento.
   En un espacio reducido y cómplice, el protagonista verbal descubre su mapa relacional con el entorno que así se hace punto de convergencia sensorial. Esa tendencia a eximir al poema de la retórica confesional introspectiva convierte algunos textos en expresivos apuntes minimalistas, en refugios del matiz. Leemos en “Perspectiva Nevski”: “Su paraguas naranja competía / con las cúpulas de oro “. El enfoque se repite en “Familia ciclista” y “Volveremos a Delfos”.
   Las formas materiales sugieren un relato donde convergen volúmenes, líneas, texturas y colores para que germinen las sensaciones del que contempla. Lo visual invita a la reflexión del yo sobre sus contrastes y sobre conexiones exteriores con la sensibilidad individual. Las palabras prefieren la objetividad del protagonista verbal frente a la interpretación moral de la realidad. Así sucede en “Relato pictórico casual” y en “Andalucía señalizada”, composiciones desarrolladas en tres secuencias, o en el poema “Blank”, término conceptual que remite a la fotografía y al diseño.
   Las poéticas de Juan Antonio Bernier optan por la apertura de sentidos, plantean sugerencias frente al texto cerrado y conclusivo. Algunos finales poemáticos difunden esta actitud frente a la escritura: “Un poema no se escribe con las manos”. También el poema “La idea” puede entenderse como un texto teórico sobre el proceso escritural: la voluntad de escribir exige un amplio periodo de documentación, pero esta circunstancia no proporciona argumentos sino que los poemas surgen de materiales difusos, de rastros leves, de esperas…
   Al margen de consignas de escuela, el recorrido lírico de Juan Antonio Bernier explicita las preferencias del autor por la imagen, la evocación plástica y la sugerencia; practica el apunte que esboza el rostro en tres o cuatro manchas, traza el perfil de una avenida con la claridad visual de un simple árbol con el tronco pintado de blanco.

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