Mostrando entradas con la etiqueta Adela Sánchez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Adela Sánchez. Mostrar todas las entradas

domingo, 10 de junio de 2018

Y QUÉ MÁS DA...

Después
(Rivas, 9 de junio de 2018)
Fotografía de
Adela Sánchez 


ACEPTACIÓN

                                        Solo se pierde lo que no se ama

                                              CLAUDIO RODRÍGUEZ

Y qué más da
si el tiempo nos disuelve.
Estás conmigo.





martes, 28 de abril de 2015

EN MEDIO DE LA CALLE

En medio de la calle (Ávila, 2015). Fotografía de Adela Sánchez
EN MEDIO DE LA CALLE

                                              Nell mezzo del cammin di nostra vita
                                                                       DANTE ALIGHIERI
Dudas y errores
en medio de la calle,
como turistas.

sábado, 4 de enero de 2014

AUTOBÚS PARA EL REGRESO

Con Adela, 2010
Fotografía de Javier Cabañero
 
CUADERNO DE VIAJE

Una primera etapa monótona e insomne.
El paisaje entrevisto despereza los ojos.
Hace calor, pero relaja el verde.
Es verde la llanura y la montaña;
de un verdor móvil se transparenta el lago.
Austria. La abrumadora presencia de Mozart
en la ciudad de Mozart. Romántica Viena
-el adjetivo es justo, pero cansa;
se prodiga en exceso-.
Una semana. El micro tiene
el rostro de la guía,
los ojos de la guía,
sus mismos veinte años;
su perenne sonrisa que se aloja
en la neutra pupila del turista.
La confraternidad con mis preguntas tontas.
Mi admiración furtiva, mi deseo evidente.
El desvelado enigma de su falda cortísima.
El tiempo sorprendido en el instante
de olvidar toda imagen que no sea su rostro.
Alguien que carraspea y nos anuncia
el final de trayecto.

     Mapa de ruta, Granada, 2010

jueves, 28 de noviembre de 2013

PRIMERA NEVADA

Rivas, 28 de noviembre, 2013
fotografía de Adela Sánchez


Invierno

            Para Adela,
            que miraba la nieve
            en el jardín


Otra vez el invierno
varado en el alféizar
y asolando las cosas
el sonido estridente de sus afectos fríos;
de su helada sonrisa me repliego.
Sesteo en la atonía de su traje nevado,
pongo punto y seguido a la nostalgia
que me habla de ti y abro la puerta
para que nuestra casa se ilumine
y ocupen sus estancias
tu voz, tu olor, tus besos,
antes de que mis ojos se despierten
y con dolor descubran
que tu existencia es sólo presentida,
muro sin construir, tierra baldía,
fantasma en el castillo de los sueños.

( Un país lejano, DVD, Barcelona, 1998)