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domingo, 8 de octubre de 2023

CLARA SÁNCHEZ EN LA REAL ACADEMIA DE LA LENGUA

Clara Sánchez (Guadalajara, 1955)
Fotografía
de
Luca Brunetti

 

CLARA SÁNCHEZ EN LA REAL ACADEMIA

  
  El jueves 23 de marzo la candidatura de Clara Sánchez, propuesta por Soledad Puértolas, Carme Riera y Paloma Díaz-Mas, fue elegida en el Pleno de la Real Academia de la Lengua para ocupar el sillón X, vacante desde el fallecimiento del poeta Francisco Brines. Comienza el curso académico y el acto de ingreso de la académica electa será el domingo 8 de octubre en el Salón de Actos de la institución con el discurso de Clara Sánchez y la respuesta de bienvenida de Soledad Puértolas.    
 
 
  La tarea creadora de Clara Sánchez (Guadalajara, 1955), Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid, filóloga y docente durante muchos años en la UNED, es cuajada y coherente. Despliega su recorrido en géneros simultáneos como la novela, el relato y el artículo literario. Completan un gran mosaico donde los espacios reflexivos mantienen la sensibilidad del yo y los matices de fondo de una mirada indagatoria sobre los ángulos de la experiencia existencial y el entrelazado de relaciones con el entorno.
  La escritura de Clara Sánchez comienza con Piedras preciosas, en 1989, en un momento en el que la narrativa en castellano se liberaba definitivamente del casticismo anecdótico y los marcados rasgos del realismo, empeñados en la reproducción literal, para acrecentar su dimensión verbal e imaginativa con la influencia de otros ámbitos como la literatura norteamericana, anglosajona o centroeuropea. En ese ambiente de libertad de tendencias la voz de Clara Sánchez emergía con un registro singular que se abre camino con las entregas No es distinta la noche (1990), El palacio varado (1993), Desde el mirador (1996) y El misterio de todos los días (1999). En ellas, la expresividad de lo cotidiano, los trazos de personajes cercanos y el sustrato emotivo son constantes recursos, como si los protagonistas nos tendieran la mano en el dominio expresionista del presente para compartir sus soliloquios biográficos; para que estados de ánimo como la evocación, la soledad o la convivencia diaria se transformen en espacios de conocimiento. La propuesta ficcional de la escritora obtenía en 1999 el Premio ILCH en Wesminster, California.
   Entre la diversidad de sus argumentos, la eficacia constructiva de Clara Sánchez recrear el discurrir de la intimidad y las formas de convivencia en los espacios y atmósferas que definen nuestro tiempo. Así sucede con las urbanizaciones de la periferia de la capital, donde se ubica el nudo accional de Últimas noticias del paraíso. El libro obtuvo el Premio Alfaguara de Novela en el 2000. En sus páginas, la intrahistoria personal convive con las asimetrías colectivas en un tiempo marcado por una realidad paradójica donde se renuevan las formas de convivencia.
   En el despertar del siglo XXI Clara Sánchez  integraba su tarea narrativa en el núcleo central de la novela contemporánea desde las infinitas posibilidades de la normalidad. La naturalidad expresiva conforma escenarios cercanos con la habilidad del espectador que comparte una constante vigilia para reflexionar sobre lo cotidiano y su lumbre sentimental.
   El utillaje formal de Un millón de luces (2004)  busca la claridad expresiva, desde ropajes como la ironía y la ternura. En sus enclaves argumentales conviven evocaciones y pensamientos en torno a la presencia continua de una temporalidad que condiciona la voluntad personal, como se observa también en Presentimientos (2008).
  El ideario ficcional se renueva con un tema de calado en Lo que esconde tu nombre (2010), que obtuvo el Premio Nadal, donde se intensifica en la pupila observadora el peso incontestable de la historia. La escritora recuerda que tras la segunda guerra mundial muchos nazis encontraron refugio lejos de Alemania para vivir una segunda existencia como asépticos ciudadanos sin pasado. Esas presencias inspiran los personajes ficticios de un absorbente relato en el que el terror constituye un estrato contundente en torno a la memoria, la culpa y la indulgencia.
   El tramo de madurez añade nuevos títulos, premios y reconocimientos. Tras la publicación de Entra en mi vida (2012), una inmersión en los contraluces de las relaciones personales, consigue el Premio Planeta en 2013 con El cielo ha vuelto, salida que hace de su trama una inmersión en los estimulantes efectos del triunfo social en la escala jerárquica de protagonistas y secundarios del entorno cercano.
  Los trabajos y días prosiguen hasta el presente con títulos como El amante silencioso (2018) y El infierno en el paraíso (2021), salida con trama de suspense psicológico, que añade a lo real dimensiones mentales y perspectivas. 
   La identidad narrativa de Clara Sánchez es trasversal. Se desdobla en enfoques que van desde el intimismo autobiográfico y confidencial, en el que adquiere fuerza el discurrir de la conciencia, hasta el acento testimonial que muestra las grietas fragmentarias del presente. La escritura imagina las formas de vida de nuestro tiempo y el espacio habitable donde siempre es posible vadear las aceras de la extrañeza y los estímulos que la configuran.
   En el carácter de su prosa seduce el conocimiento de una tradición que asimila nombres como T. Bernhard, Mishima, Tobias Wolff o la cercanía generacional de Soledad Puértolas. La escritora entrelaza en sus historias el tejido emotivo y la temporalidad del presente; en sus parámetros interiores habitan contornos y vivencias que parecen estar en silencio, inadvertidos y fuera de plano, y que conforman el epitelio paradójico de la condición humana.
   Clara Sánchez obtiene carta de ciudadanía en la Real Academia y sus lectores lo celebramos con emoción y alegría, con el convencimiento de que su escritura tiene voluntad de futuro y está hecha para perdurar en la memoria.

JOSÉ LUIS MORANTE
Poeta y crítico literario. Su último libro es Nadar en seco (Crátera / Isla Negra, 2022)
 

                                Cultura infolibre.es

martes, 25 de enero de 2011

CLARA SÁNCHEZ, PREMIO NADAL

                        
Lo que esconde tu nombre
Clara Sánchez
Destino, Madrid, Premio Nadal 2010

   Con frecuencia la identidad aparente es sólo un logrado disfraz bajo el que respira un pasado de sombras; por ejemplo, unos pacíficos ancianos nórdicos, ejemplos máximos de civismo intachable y hábitos sociales, consumieron etapas biográficas llenas de barbarie que sembraron crueldad, sufrimiento y humillación; esos jubilados que se mueven despacio y nunca pronuncian una palabra más alta que otra fueron torturadores. Ese es el planteamiento central de Lo que esconde tu nombre, novela de Clara Sánchez reconocida con el Premio Nadal en su convocatoria de 2010.
   La escritora, que vivió durante dos décadas en Rivas-Vaciamadrid inicia senda literaria en 1989, cuando amanece Piedras preciosas; desde entonces han ido sucediéndose hasta siete títulos y ha recibido reconocimientos, como el Premio Alfaguara por su obra Últimas noticias del paraíso. Toda su obra comparte una forma de escritura que se caracteriza por una sintaxis límpida y precisa que rechaza cualquier amaneramiento retórico y por la construcción de personajes instalados en la normalidad porque es en lo cotidiano donde se alojan el asombro, lo incomprensible y lo extraño.
   Esa premisa se reitera en Lo que esconde tu nombre donde se recupera una situación histórica. Tras la guerra civil española que propició la debacle republicana y el triunfo del franquismo, muchos republicanos emprendieron un éxodo incontenible hacia Europa que a veces acabó de la peor manera posible, como prisioneros en los campos de concentración. El campo austriaco de Mauthausen fue uno de esos agujeros del horror, donde fueron deportados cuatrocientos setenta españoles de los cuales murieron cuatrocientos nueve, antes de ser liberados el 5 de mayo de 1945 por las tropas aliadas. Los que regresaron del infierno nunca lo olvidarán y algunas convertirán la venganza en la principal razón de ser del superviviente.
   Julián es uno de esos nombres empeñados en atar los cabos sueltos y en ajustar cuentas con la memoria. Al salir del campo se enrola en una organización dedicada a descubrir torturadores y cuando ya está retirado regresa de nuevo a su antiguo empeño a propuesta de Salva, un compañeros con quien compartió sufrimientos y privaciones. Pero las pesquisas de Julián afectan a todo el entorno relacional del matrimonio nórdico, un grupo de individuos perturbados que funcionan perfectamente en la anormalidad y que no ven necesario justificar sus conductas.
   El avance accional da voz en primera persona a los dos protagonistas más relevantes, Sandra y Julián. Sandra es una joven embarazada que busca en la costa lucidez para salir de un complejo momento personal en el que la existencia sólo tiene un sentido superficial y Julián quiere finalizar la labor investigadora emprendida. Dos puntos de vista diferenciados que confluyen cuando la verdadera realidad se impone con datos contrastados. En el efímero curso de lo circunstancial se oculta el secreto: la vida es una representación en la que el verdadero yo queda soterrado; nadie es quien parece.