martes, 25 de enero de 2011

CLARA SÁNCHEZ, PREMIO NADAL

                        
Lo que esconde tu nombre
Clara Sánchez
Destino, Madrid, Premio Nadal 2010

   Con frecuencia la identidad aparente es sólo un logrado disfraz bajo el que respira un pasado de sombras; por ejemplo, unos pacíficos ancianos nórdicos, ejemplos máximos de civismo intachable y hábitos sociales, consumieron etapas biográficas llenas de barbarie que sembraron crueldad, sufrimiento y humillación; esos jubilados que se mueven despacio y nunca pronuncian una palabra más alta que otra fueron torturadores. Ese es el planteamiento central de Lo que esconde tu nombre, novela de Clara Sánchez reconocida con el Premio Nadal en su convocatoria de 2010.
   La escritora, que vivió durante dos décadas en Rivas-Vaciamadrid inicia senda literaria en 1989, cuando amanece Piedras preciosas; desde entonces han ido sucediéndose hasta siete títulos y ha recibido reconocimientos, como el Premio Alfaguara por su obra Últimas noticias del paraíso. Toda su obra comparte una forma de escritura que se caracteriza por una sintaxis límpida y precisa que rechaza cualquier amaneramiento retórico y por la construcción de personajes instalados en la normalidad porque es en lo cotidiano donde se alojan el asombro, lo incomprensible y lo extraño.
   Esa premisa se reitera en Lo que esconde tu nombre donde se recupera una situación histórica. Tras la guerra civil española que propició la debacle republicana y el triunfo del franquismo, muchos republicanos emprendieron un éxodo incontenible hacia Europa que a veces acabó de la peor manera posible, como prisioneros en los campos de concentración. El campo austriaco de Mauthausen fue uno de esos agujeros del horror, donde fueron deportados cuatrocientos setenta españoles de los cuales murieron cuatrocientos nueve, antes de ser liberados el 5 de mayo de 1945 por las tropas aliadas. Los que regresaron del infierno nunca lo olvidarán y algunas convertirán la venganza en la principal razón de ser del superviviente.
   Julián es uno de esos nombres empeñados en atar los cabos sueltos y en ajustar cuentas con la memoria. Al salir del campo se enrola en una organización dedicada a descubrir torturadores y cuando ya está retirado regresa de nuevo a su antiguo empeño a propuesta de Salva, un compañeros con quien compartió sufrimientos y privaciones. Pero las pesquisas de Julián afectan a todo el entorno relacional del matrimonio nórdico, un grupo de individuos perturbados que funcionan perfectamente en la anormalidad y que no ven necesario justificar sus conductas.
   El avance accional da voz en primera persona a los dos protagonistas más relevantes, Sandra y Julián. Sandra es una joven embarazada que busca en la costa lucidez para salir de un complejo momento personal en el que la existencia sólo tiene un sentido superficial y Julián quiere finalizar la labor investigadora emprendida. Dos puntos de vista diferenciados que confluyen cuando la verdadera realidad se impone con datos contrastados. En el efímero curso de lo circunstancial se oculta el secreto: la vida es una representación en la que el verdadero yo queda soterrado; nadie es quien parece.

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