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domingo, 13 de junio de 2021

EXIGENCIAS (Carta a un poeta joven)

Cielo de fondo
(Oropesa del Mar, junio de 2021)
Fotografía
de
Bas Mati

EXIGENCIAS  


   No basta la buena intención; para que  el quehacer creador cruce el umbral de lo permanente y busque pronto ese cielo de fondo del lector debe cumplir algunas exigencias. Cuánto emociona escuchar su voz dubitativa en el taller. La literatura es un encuentro pactado entre dos comensales: el autor y las palabras; son dos caminos que se juntan en un punto de cruce, ajenos al invierno, para firmar acuerdos y pactos comunes. Cada gota pregunta dónde debe guardar su transparencia. Cada género asciende a su peldaño para depositar en él sus huellas firmes: el ensayo, el sentido cartesiano, a salvo de cualquier disgregación; el aforismo, la persuasión pedagógica y la prolongación del pensamiento; el relato la complicidad y la pequeña magia del final; la novela, el paso libre de los argumentos y la inteligencia ordenadora que marca el rumbo de los personajes; y la poesía, el misterio vespertino de la insinuación, el no sé qué que queda balbuciendo. 
  Son obligatorias exigencias del escritor la intuición creadora, la riqueza emocional y la mano fuerte de un día laborioso que consume su luz frente al crepúsculo.

(Carta a un poeta joven)


 

 

viernes, 18 de diciembre de 2020

EL DON

Entre el limo

 

EL DON

Qué inseguro se está aquí, sobre las cumbres del corazón

                                  R.M. RILKE

 

   Su cercanía requiere la actitud vigilante del insomne. Tras la frágil sensación de la sonrisa se refugia un don. Descubre a cada paso una insólita capacidad de convertir afectos en limo. Es feliz chapoteando soledad en el barro.

(De Cuentos diminutos)

 


 

 

miércoles, 1 de enero de 2020

MERODEOS

Con luz furtiva
Imagen
de
Nomad Bubbles

MERODEOS

Para ti el tiempo pasa,
 para mí permanece inmóvil

RAINER MARIA RILKE


   En el merodeo de la luz, elemental y pura, abre los ojos la mínima grieta del nuevo día. Percibe en mí una identidad en estado naciente, una pensativa quietud. Guardo un desorden de líneas. No sé alejar la sospecha de si soy el mismo que habitaba los sueños.

(De Cuentos diminutos)



jueves, 2 de agosto de 2018

RAINER MARIA RILKE. ELEGÍAS DE DUINO

Elegías de Duino
RainerMaria Rilke
Traducción de Juan Rulfo
Sexto Piso,Poesía,
Madrid, 2015


DESTINO DE POETA


   Rainer Maria Rilke (Praga, 1875- Montreux, 1926) asumió su destino poético como una imposición pactada con el yo y  libre de cualquier obligación contingente. Vivió el quehacer escritural con tenacidad monocorde en un periplo biográfico que concluyó a los 51 años, víctima de la leucemia. Su obra adquirió pronto valoración en toda Europa; en España los poetas de la generación del 27 fueron lectores tempranos y reconocieron su magisterio.
En el trayecto de Rilke las Elegías de Duino ocupan un espacio central. Ahora aparecen en castellano en la versión realizada por un nombre cimero, Juan Rulfo, el autor de Pedro Páramo y El llano en llamas. Una nota final comenta las especiales relaciones del novelista y los poemas y los diferentes materiales que propiciaron esta versión, acaso, la más atinada por cuanto promueve junto al espíritu del texto un asentimiento del aliento creador.
   La opción poética de las Elegías de Duino ahonda en el esteticismo cognitivo; su avance hace de la belleza presencia tutelar de la que el hombre en vela se hace testigo e intérprete. El ángel es símbolo de esa vida interior que emprende un largo recorrido introspectivo. Desde ese estadio interior percibe el acontecer de lo sagrado.
   El poeta inicia su primera elegía en 1902 en el castillo de Duino, bajo la aristocrática protección de Marie Von Thurn und Taxis-Hohenlohe, a quien dedica la obra, y proseguirá su escritura durante una década, con amplios intervalos entre las diferentes partes. Cada elegía impulsa “el puro movimiento del espíritu”, un moroso vaivén entre pensamientos y sensaciones que se va dispersando en un amplio movimiento expansivo. El ángel es un elemento imaginario clave que admite un incansable proceso interpretativo, aunque cada una de las elegías aborda temas diferenciados.
   Es conocido el posible aporte de la tradición mística, de los textos de san Agustín y de los esquemas mentales que proporcionan algunas representaciones escultóricas y pictóricas para explicar el origen del ángel como un espíritu fuerte, una energía transformadora y libre de condicionamientos humanos, como personificación de un grado superior del ser.
   La poesía se convierte así en una visión, una iluminación idealizada que busca sentido al sujeto, más allá de la realidad sensible. La lírica supera la condición escindida del hombre, escucha lo transcendente y configura un espacio donde el hombre encuentre protección y refugio.



jueves, 10 de agosto de 2017

RAINER MARIA RILKE. ELEGÍAS DE DUINO

Elegías de Duino
Rainer Maria Rilke
Versión al castellano de
Juan Rulfo
Sexto Piso Poesía
Madrid, 2015
 
DESTINO DE POETA
 
   Rainer Maria Rilke (Praga, 1875- Montreux, 1926) asumió su destino poético como una imposición pactada con el yo y  libre de cualquier obligación contingente. Vivió el quehacer escritural con tenacidad monocorde en un periplo biográfico que concluyó a los 51 años, víctima de la leucemia. Su obra adquirió pronto valoración en toda Europa; en España los poetas de la generación del 27 fueron lectores tempranos y reconocieron su magisterio.
En el trayecto de Rilke las Elegías de Duino ocupan un espacio central. Ahora aparecen en castellano en la versión realizada por un nombre cimero, Juan Rulfo, el autor de Pedro Páramo y El llano en llamas. Una nota final comenta las especiales relaciones del novelista y los poemas y los diferentes materiales que propiciaron esta versión, acaso, la más atinada por cuanto promueve junto al espíritu del texto un asentimiento del aliento creador.
   La opción poética de las Elegías de Duino ahonda en el esteticismo cognitivo; su avance hace de la belleza presencia tutelar de la que el hombre en vela se hace testigo e intérprete. El ángel es símbolo de esa vida interior que emprende un largo recorrido introspectivo. Desde ese estadio interior percibe el acontecer de lo sagrado.
   El poeta inicia su primera elegía en 1902 en el castillo de Duino, bajo la aristocrática protección de Marie Von Thurn und Taxis-Hohenlohe, a quien dedica la obra, y proseguirá su escritura durante una década, con amplios intervalos entre las diferentes partes. Cada elegía impulsa “el puro movimiento del espíritu”, un moroso vaivén entre pensamientos y sensaciones que se va dispersando en un amplio movimiento expansivo. El ángel es un elemento imaginario clave que admite un incansable proceso interpretativo, aunque cada una de las elegías aborda temas diferenciados.
   Es conocido el posible aporte de la tradición mística, de los textos de san Agustín y de los esquemas mentales que proporcionan algunas representaciones escultóricas y pictóricas para explicar el origen del ángel como un espíritu fuerte, una energía transformadora y libre de condicionamientos humanos, como personificación de un grado superior del ser.
   La poesía se convierte así en una visión, una iluminación idealizada que busca sentido al sujeto, más allá de la realidad sensible. La lírica supera la condición escindida del hombre, escucha lo transcendente y configura un espacio donde el hombre encuentre protección y refugio.
 

sábado, 21 de mayo de 2016

RAINER MARIA RILKE. DESTINO DE POETA

Elegías de Duino
Rainer Maria Rilke
Versión de Juan Rulfo
Ediciones Sexto Piso
Madrid, 2015 

DESTINO DE POETA
 
  Rainer Maria Rilke (Praga, 1875- Montreux, 1926) asumió su destino poético como una imposición pactada con el yo y  libre de cualquier obligación contingente. Vivió el quehacer escritural con tenacidad monocorde en un periplo biográfico que concluyó a los 51 años, víctima de la leucemia. Su obra adquirió pronto valoración en toda Europa; en España los poetas de la generación del 27 fueron lectores tempranos y reconocieron su magisterio. En el trayecto de Rilke las Elegías de Duino ocupan un espacio central. Ahora aparecen en castellano en la versión realizada por un nombre cimero, Juan Rulfo, el autor de Pedro Páramo y El llano en llamas. Una nota final comenta las especiales relaciones del novelista y los poemas y los diferentes materiales que propiciaron esta versión, acaso, la más atinada por cuanto promueve junto al espíritu del texto un asentimiento del aliento creador.
   La opción poética de las Elegías de Duino ahonda en el esteticismo cognitivo; su avance hace de la belleza presencia tutelar de la que el hombre en vela se hace testigo e intérprete. El ángel es símbolo de esa vida interior que emprende un largo recorrido introspectivo. Desde ese estadio interior percibe el acontecer de lo sagrado.
   El poeta inicia su primera elegía en 1902 en el castillo de Duino, bajo la aristocrática protección de Marie Von Thurn und Taxis-Hohenlohe, a quien dedica la obra, y proseguirá su escritura durante una década, con amplios intervalos entre las diferentes partes. Cada elegía impulsa “el puro movimiento del espíritu”, un moroso vaivén entre pensamientos y sensaciones que se va dispersando en un amplio movimiento expansivo. El ángel es un elemento imaginario clave que admite un incansable proceso interpretativo, aunque cada una de las elegías aborda temas diferenciados.
   Es conocido el posible aporte de la tradición mística, de los textos de san Agustín y de los esquemas mentales que proporcionan algunas representaciones escultóricas y pictóricas para explicar el origen del ángel como un espíritu fuerte, una energía transformadora y libre de condicionamientos humanos, como personificación de un grado superior del ser.
   La poesía se convierte así en una visión, una iluminación idealizada que busca sentido al sujeto, más allá de la realidad sensible. La lírica supera la condición escindida del hombre, escucha lo transcendente y configura un espacio donde el hombre encuentra protección y refugio.
 

martes, 4 de agosto de 2015

RAINER MARIA RILKE. ELEGÍAS DE DUINO

Elegías de Duino
Rainer Maria Rilke
Versión de Juan Rulfo
Poesía   Sexto Piso, Madrid, 2015
 

DESTINO DE POETA 

   Rainer Maria Rilke (Praga, 1875- Montreux, 1926) asumió su destino poético como una imposición pactada con el yo, libre de cualquier obligación contingente. Vivió el quehacer escritural con tenacidad monocorde en un periplo biográfico que concluyó a los 51 años, víctima de la leucemia. Su obra adquirió pronto valoración en toda Europa; en España los poetas del 27 fueron lectores tempranos y reconocieron su magisterio.
  En el trayecto de Rilke, las Elegías de Duino ocupan un espacio central. Ahora aparecen en castellano en la versión realizada por un nombre cimero, Juan Rulfo, el autor de Pedro Páramo y El llano en llamas. Una nota final comenta las especiales relaciones del novelista y los poemas y los diferentes materiales que propiciaron esta versión, acaso, la más atinada por cuanto promueve junto al espíritu del texto un asentimiento del aliento creador.
   La opción poética de las Elegías de Duino ahonda en el esteticismo cognitivo; su avance hace de la belleza presencia tutelar de la que el hombre en vela se hace testigo e intérprete. El ángel es símbolo de esa vida interior que emprende un largo recorrido introspectivo. En ese estadio interiorizado percibe el acontecer de lo sagrado.
   El poeta inicia su primera elegía en 1902 en el castillo de Duino, bajo la aristocrática protección de Marie Von Thurn und Taxis-Hohenlohe, a quien dedica la obra, y proseguirá su escritura durante década, con amplios intervalos. Cada elegía impulsa “el puro movimiento del espíritu”, un moroso vaivén entre pensamientos y sensaciones que se va dispersando en un ondular expansivo. El ángel es un elemento imaginario clave que admite un incansable proceso interpretativo, aunque cada una de las elegías aborda temas diferenciados.
  Es conocido el posible aporte de la tradición mística, de los textos de san Agustín y de los esquemas mentales que proporcionan algunas representaciones escultóricas y pictóricas para explicar el origen del ángel como un espíritu fuerte, una energía transformadora y libre de condicionamientos humanos, como personificación de un grado superior del ser.
   La poesía se convierte así en una visión, una iluminación idealizada que busca sentido al sujeto, más allá de la realidad sensible. La lírica supera la condición escindida del ser vulnerable, escucha lo transcendente y configura un espacio donde el hombre encuentre protección y refugio.