Mostrando entradas con la etiqueta José Luis Morante. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta José Luis Morante. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de mayo de 2026

EPIFANÍA

Avenida de los Almedros
(Primavera, 2026, Rivas Urbanizaciones, Madrid)
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

EPIFANÍA
 
Ordinal  necesario,
la pulcritud se aplica en dar textura y forma
al poema feliz.
Es  palabra con alas que despierta
el hilo en el ovillo
de los sueños.
 
El  poema desciende luminoso,
anuda pies en la belleza
y remoza pequeños propósitos baldíos
pues no contiene lastre
y conoce remedios
contra el cerco de cualquier decepción.
 
Auroral, el poema
asordina la angustia
y no marchita pasos
en la tierra de nadie
del chantaje afectivo.
 
Sus palabras exigen
que tenga la avidez
salina de lo intenso
y disloque en el aire
toda asepsia expresiva.
Que soporte la ley
gravitatoria y se mantenga
sobre la cuerda frágil de sí mismo,
como un don disponible
que sostiene el azul
y todo empieza.  

Debe saber también,
hecho gesto final,
guardar los extravíos
bajo el techo solar
de la esperanza.
 
 

   (del libro Nadar en seco, 2022)

martes, 28 de abril de 2026

RODOLFO SERRANO: HOTEL EN LAS AFUERAS

Rodolfo Serrano (Villamanta, Madrid, 1947)

  

DESDE EL PONIENTE

  
   Una luz amarilla y gastada alumbra la distancia entre la madurez y el camino de vuelta de la senectud. Es un recorrido vital que enseña a bajar la voz y moldea, en la esfera de todos los relojes, el instante gastado de un presente continuo. Ya no resulta necesaria la prisa. El ahora convierte su cronología en un lugar doméstico, una sala de estar con ventanas a la memoria y con tertulia sensitiva con el pasado. Lo vivido muda en constante página en reconstrucción, donde todo tiene la textura de lo contingente. Solo las cuestiones esenciales de cada ecuación diaria preservan las incógnitas sin resolver.
   La palabra poética se convierte en crónica vital. Mira, con los ojos casi cerrados, un futuro que se diluye lentamente, mientras sus pasos rezagados conducen a ninguna parte. Mañana es un horizonte especulativo, un tranquilo páramo mesetario ajeno al maquillaje ampuloso y grandilocuente de la celebración. El pensamiento secuencia su fluir apoyado en la lógica de lo real, en la percepción sensible que depara el juego de impresiones de lo cercano. Así que la poética se convierte en una invitación a la confidencia sobre los procesos vitales que conducen al escepticismo y la decepción, al umbral del olvido.
   Siempre que regreso al quehacer literario de Rodolfo Serrano (Villamanta, Madrid, 1947) el yo poemático muestra un cálido carácter confesional. El poema se convierte en un espejo privado que necesita ahondar en lo que permanece y en la validez de la experiencia. Los versos alumbran un espacio compartido, una senda llena de sensaciones que recorre los paisajes interiores de la naturaleza humana. La voz explora los rasgos del sujeto marcados en el tiempo e indaga en la identidad de quien sale a descubierta desde la meditación para acercarse a sí mismo.
   Abunda en el poemario Hotel en las afueras la soledad desnuda de quien hace recuento de algunos paraísos perdidos: el amor, la belleza, la pasión, el deseo o aquellas arquitecturas sentimentales que cobijaban sueños, ilusiones y esperanzas.  La voz de quien recapitula sobre la existencia como estela de adversidad y pérdida. Casi todo lo que tuvimos está detrás. El acontecer dibuja los relieves de un áspero mundo que muestra las cicatrices del trascurrir, mientras sobrevuela un aire denso, de melancolía y nostalgia. La felicidad parece una vivencia ajena, un reflejo fósil encerrado en resina. Como sugiere el título, se busca un refugio compartido, una trinchera a resguardo para suturar las heridas abiertas y proseguir ruta en el tablero de lo cotidiano, con la esperanza puesta en la evocación, aun cuando la memoria haya convertido en hábito la tristeza como ensimismada compañía. Toca vivir rebobinando fragmentos, siendo fiel en lo posible a los restos del naufragio.

(Fragmento del prólogo "Desde el poniente", perteneciente al libro 
Hotel en las afueras. Registro de viajeros de Rodolfo Serrano,
ediciones Lastura, 2026) 



domingo, 19 de abril de 2026

APARICIONES

En compañía
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

 

APARICIONES

 

   Como si necesitase propagar las nociones del miedo, su desastrada imagen regresa de improviso. Recuerda un destello diluido que va perdiendo intensidad. Hay en su gesto un estar apocado. Conjetura que estoy en ese tiempo en el que los fantasmas no son pesadillas sino compañía.


Del libro de microrrelatos Fuera de guion



jueves, 12 de marzo de 2026

LECTURA PERSONAL DE OFICIO DE CALLAR

Oficio de callar
José Luis Morante
Mahalta Ediciones
Colección Axiales, nº 3
Ciudad Real, 2026


CARTOGRAFÍA DE LA MADUREZ

 

Envejecí de golpe y cayeron las piedras

                    OSWALDO FLORES

 
   El poeta de Aguilar de la Frontera Vicente Núñez, tan aficionado al sofisma, escribió: “Cualquier lectura de un texto es válida. Excepto la de su autor”. Es una afirmación contundente que en mi caso genera un sosegado desconcierto. Defiendo exactamente la postura contraria: “El autor es el primer lector de su escritura. Conoce la raíz de cada renglón y las observaciones particulares de su contingencia”. Como admiro la obra del cordobés, mi disentimiento busca de inmediato entre ambas opiniones polares un ecuador conceptual, un eje de simetría en el centro: “Cada lectura es válida en sí misma; aporta una respuesta más, un reflejo, una certidumbre, aunque sea desvaída”
  Quien recorra los aforismos de Oficio de callar percibirá que esta recopilación de breverías se apoya en unos pocos núcleos de fuerza. Recalca la concepción existencial del yo pensante; muestra vínculos con el discurso de viva voz del tipo humano que protagoniza el andar biográfico. No hay despersonalización de la trayectoria vital; cultivo la dinámica continua de un aprendizaje que ha superado esa confrontación romántica entre escritura y vida. La identidad no es una aleación momentánea. Tampoco es un sendero lineal la expansión hacia el otro de la convivencia social.
   Desde el título, los aforismos cobijan una ironía sutil que desaloja certezas fósiles e inamovibles; escribí con la tranquila caligrafía de la madurez, en un intervalo temporal de grandes cambios sociales. En ese marco buscó sitio una mirada que tiende a la introspección. Quité sentimentalismo, fracturas afectivas y acepté que la amistad tiene una naturaleza efímera y tiende a diluirse en el tiempo.
  Me gusta pensar que el tipo humano que habita en mis aforismos se inserta en un paisaje cultural; forma parte de una tradición de valores que debe perdurar frente a la degradación. Abundan las reflexiones que sondean la cualidad ética de la escritura. El escritor está inserto en un marco histórico y sus enunciados definen un paréntesis cronológico convulso; adquieren, por ello, el carácter de una representación.
   Toda ontología personal supone un deslizamiento de onda variable. En esta superficie de abarcable diversidad el motivo amoroso constituye un núcleo central. El amor es un cristal- transparente o con niebla- que deja a descubierto el lenguaje contradictorio de la realidad. Entre la plenitud y la ausencia han ido escribiéndose textos cortos de una introspección que tiende a la solitaria quietud de la edad madura, a su carácter intimista y simbólico. Ellos ponen materia a un ideario estético que no es sino un puñado de certezas con límites difusos. Mis aforismos hablan de mí; son textos domésticos, si los dejo en la calle vuelven solos a casa. Buscan sitio en el lugar de siempre, ese rincón llamado yo.
  


lunes, 9 de marzo de 2026

JOAN MARGARIT (RECUERDOS)

Joan Margarit
Arquitecturas de la memoria

 

 JOAN MARGARIT: EVOCACIÓN Y DESPEDIDA

                                
     Llegué muy pronto a la poesía de Joan Margarit (Sanaüja, Lleida, 1938), pero no fue hasta abril de 2003, en Cambrils, cuando conocí al poeta. Los dos estábamos invitados a un encuentro literario, coordinado y organizado por Ramón García Mateos, en el que también participaban Antonio Gamoneda, Jaime Siles, Félix Grande y Enrique Badosa, junto a poetas más jóvenes: Luis Felipe Comendador, Ada Salas,  María Ángeles Pérez López, Eduardo Moga y Mercedes Escolano... La tarde de nuestro primer encuentro tuvo un intimismo cordial que me sorprendió. El poeta me regaló el poemario Joana y me confesó la abrumadora contingencia biográfica que habitaba detrás de los poemas. Yo expliqué mi trabajo crítico, le regalé Causas y efectos y le pedí permiso para plantear una edición bilingüe de su obra poética para la colección Letras Hispánicas de Cátedra. Y el poeta aceptó encantado. Comenzaban tres años de trabajo con llamadas frecuentes, algunas cartas y una disposición colaboradora que adelantó el proyecto casi un año. En marzo de 2006 salía la primera edición de Arquitecturas de la memoria  y aquel libro selló para siempre nuestra amistad. Hubo presentaciones, entrevistas, encuentros en Rivas y Lucena, y visitas al instituto donde yo trabajaba. Joan leía con tal intensidad que fascinaba a los alumnos y la respuesta de los estudiantes era siempre la misma: largas filas para que el poeta les dedicara su ejemplar e intercambiara con ellos algunas palabras.
   Los encuentros se han repetido en el tiempo, ya que el poeta ha sido muy fértil y siempre presentaba sus libros en Madrid, en la librería Alberti, mientras su prestigio literario iba creciendo como una secuoya hasta obtener en plena madurez dos reconocimientos de gran repercusión cultural, el XXVIII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y el Premio Cervantes 2019, que originaron un seísmo mediático y una estela de interpretaciones. Pero el poeta no cambió nunca su forma de estar en lo diario y su manera de sentir la poesía. Más allá del horizonte político peninsular y la fractura ideológica y social propiciada por el independentismo está la certeza, los ojos en el retrovisor del tiempo, de que en su dilatado recorrido poético nunca se ha generado hostilidad entre el catalán y el castellano. Así lo escribí en el prólogo de mi edición crítica Arquitecturas de la memoria (Cátedra, 2006). El arquitecto y profesor de la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona es un escritor bilingüe que crea en los dos espacios idiomáticos.
   Su obra forja pasadizos comunes entre ambas lenguas en un proceso creativo sometido a continua revisión, según queda constancia en El primer frío (Visor, 2004). La compilación recorre tres décadas, de 1975 a 1995, y contiene una severa poda selectiva. El prólogo recuerda que la voluntad de hacer poemas despierta en plena juventud en Tenerife, donde la familia se instalado en 1954, por asuntos laborales, inaugurando una etapa enriquecedora cuyas instantáneas serán rememoradas con frecuencia. Ya en Barcelona, se matricula en la Escuela Superior de Arquitectura pero el deseo de un destino literario es tan intenso que abandona las aulas para incorporarse a un trabajo editorial. Sin embargo, no se cumplen las inquietudes y vuelve a la universidad para concluir la carrera de Arquitectura, en la especialidad de Cálculo de Estructuras.
  Su formación científica arropa el planteamiento mental con que se acerca al material poemático: “Pienso que no es una coincidencia baladí que el Cálculo trate de lograr la máxima resistencia y estabilidad con el mínimo de materiales (en general acero y hormigón)  y que la poesía trate de decir el máximo con el mínimo de palabras: al igual que las matemáticas son las más exactas de las ciencias, la poesía es la más exacta de las letras”.
  El trayecto arranca en Crónica (1975), libro en castellano del que se recuperan varias composiciones reescritas y la etapa en esa lengua queda prácticamente abolida. Cinco años después, el autor regresa a la poesía utilizando el idioma vernáculo. Firma una decena de títulos y cosecha abundantes premios que lo convierten en protagonista relevante. También este segundo tramo ha sufrido un reajuste severo; del mismo se incluyen treinta y seis poemas bajo la denominación Restos de aquel naufragio. Será el poemario Luz de lluvia el que inaugure la etapa en la que el poeta reconoce plenamente la voz y en la que se integrarán Edad roja, Los motivos del lobo y Aguafuertes. El aserto “El primer frío” tiene como sustrato semántico el diálogo abierto entre camino existencial y escritura, eje orbital del ideario estético. El poema debe modelar un refugio para el protagonista verbal.
  En Llegas tarde a tu tiempo (Visor, 2010) se integra la cosecha escrita entre 1999 y 2002 que agrupa los libros Estación de Francia y Joana, un periodo donde se vislumbra una estricta concordancia entre el yo existencial y el sujeto poético: la palabra da fe de lo vivido; se utiliza el pasado como sustrato temático para que afloren los indicios de una realidad vital. El cúmulo de experiencias da paso a una meditación en la que predomina el sentimiento elegíaco y la certeza de una temporalidad ineludible que condiciona las distancias entre lo subjetivo y la otredad.
    La escritura cimenta un conjunto de obsesiones expandido mediante variables; el poema recurre a la clarividencia del matiz. En esta cercana exposición de la intimidad hay unos cuantos personajes referenciales. Cada uno cumple una función emancipadora del aporte sentimental del yo poético. Raquel – o Mariona- es la culminación de lo amoroso, el erotismo y la plenitud de una convivencia que no está libre de erosiones y envejecimientos, pero que ha proporcionado al yo un asidero, un puerto franco frente a la intemperie. Joana – la hija minusválida- es, en su fragilidad y en su condición vulnerable, el detonante de un aprendizaje que no concluye, ni siquiera con su desaparición; connota el fondo de invierno del dolor, el rostro de una belleza profunda y desconocida y la cercana presencia de la muerte. Tío Luis participó en la batalla del Ebro y tuvo un comportamiento heroico salvando a uno de sus compañeros; en la amarilla grisura de la posguerra es la figura donde lo ideal encuentra sitio, cuando el proceso de resignación y la renuncia a cualquier utopía parecen haber desvanecido la posibilidad de una causa. Tío Luis, por tanto, es la ética que se resiste a claudicar
   Con insólita fertilidad, los poemarios se suceden: Cálculo de estructuras, Casa de misericordia, No estaba lejos, no era difícil, Se pierde la señal, Amar es dónde, Misteriosamente feliz y Un asombroso invierno. Las entregas imbrican contenidos en los que la introspección se hace constante básica. Se recorren estratos indagatorios en lo vivencial, las travesías de la memoria y las sombras de espacios interiores como el vacío, la pérdida, el derrumbe y el cansancio. Además, siempre hay geografías afectivas para la música, el mar, los viajes, o la ciudad, como elementos conceptuales repletos de simbolismo.
   Desde una lucidez que objetiva la emoción, se busca en cada verso una expresión precisa, alejada del hermetismo, que se decanta por lo coloquial y propende a lo narrativo con una cuidada secuenciación rítmica en la que no hay cambios bruscos. La poesía de Joan Margarit articula una identidad moldeada en el devenir que busca su razón de ser en el poema. Aquí el arte no es distinto que la vida. En cada palabra está la huella del haber íntimo, la búsqueda de permanencia sobre la finitud y la ceniza.
   En la tarde del lunes 16 de febrero de 2021 fallecía Joan Margarit en el domicilio familiar de Sant Just de Desvern, en Barcelona, a consecuencia de un cáncer, diagnosticado un año antes. Su biografía es ahora un solo poema que deja como último verso la palabra quebrada de su ausencia. Descanse en Paz el hombre, el amigo, el poeta.


 JOSÉ LUIS MORANTE, poeta y crítico literario. Es editor de Arquitecturas de la memoria. Joan Margarit (Cátedra, 2006) 
 
 

martes, 3 de marzo de 2026

ENCUENTRO

Los otros que perdí
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 


ENCUENTRO

Aquel día gozaba de la lluvia
bajo la espesa fronda de un parque solitario
y tropecé conmigo.
Miré mi rostro
con curiosa sorpresa;
me hallé un poco más viejo, más cansado,
abrumado quizás
por un escepticismo prominente y asiduo
y una antigua tristeza
palpable, aunque recóndita.
Sentados en un banco prodigamos
leves toses, murmullos,
dilatados silencios y miradas furtivas.
El tiempo parecía detenido,
hasta que una acuarela de ceniza
ensombreció el crepúsculo.
En tanto se alejaba,
una temprana rosa depositó en su sitio
efímeros instantes de belleza
que, de común acuerdo, ambos no vimos.
Respiré hondo;
todos sabéis qué indecible fragancia
emana de la tierra cuando llueve.

     (Ahora que es tarde. Antología poética (1990-2020)




miércoles, 25 de febrero de 2026

FÉLIX MARAÑA (ABRAZO CON SONETO)

Los Invernaderos (Madrid-Río)

RETRATO CON NIEBLA
 
De nieve la cabeza, boca tensa,
ojos semicerrados, casi un viejo
que tiembla, tose, quiebra su entrecejo
y pincela de gris su niebla densa.
 
Terca sombra de mí, actor minúsculo
en las fugaces tablas de la vida.
Tiza y pizarra ayer, escuela huida;
iluso contraluz, pronto crepúsculo.
 
Oscuro grifo del amanecer.
Letras de luz en la palabra paz,
futuro por venir, renglón absorto
 
que busca recorrido para ser.
Pasos inciertos del sentir tenaz
en un soneto que se queda corto.
 
                          JOSÉ LUIS MORANTE 
 

 LECTURA DE FÉLIX MARAÑA

   El poeta sitúa al personaje, a la persona objetiva, en la vía esmarrita. Pero no se aturde, sino que encara el tránsito, el rito de paso con un exquisito sentido del humor: he ahí el último endecasílabo, que recuerda cultamente a su primogenitura, “un soneto me manda hacer Violante”, del padre Lope, también llamado Félix, será por algo. El poeta es profesor, marca, como el cantero en la piedra de las catedrales y palacios del Medioevo, su seña, que retrata su trayectoria, ahora que el jubileo se traduce por crepúsculo, por no llamarlo vejez. El poeta convive con su sombra terca, porque la sombra es un invento, como la conciencia, que viene de marca, al nacer, en la primera señal del cantero, y se adhiere como un herpes espiritual al sistema. Y hay en esa vejez, que antes se llamaba ancianidad, un plus de madurez, que le advierte que, entre la niebla, y con los ojos semicerrados, también se atisba algún rayo de luz. El poeta es contemplación, “renglón absorto”, que nos recuerda algún pasaje analítico de Gaston Bachelar. Y aspira a ser, a realizar en un recorrido, para el que un soneto (he ahí el rasgo de humor que remata y salva al soneto, y lo salva porque lo corona), recorrido, digo, para el que el soneto, se queda corto. 



jueves, 18 de diciembre de 2025

AFORISTAS 2025 (Entrevista de José Luis Trullo)

AFORISTAS 2025
Dirección y coordinación: JOSÉ LUIS TRULLO
Edita: Cypress Cultura
Sevilla, noviembre de 2025 

 

Entrevista de JOSÉ LUIS TRULLO (Fragmento)

 1.      ¿Cuándo empezó su relación con el aforismo y cómo ha ido evolucionando a lo largo del tiempo? 

  No soy un adelantado; ratifico el lugar común de que el aforismo es curva pronunciada del camino de madurez. Hubo un tiempo de convivencia liviana, casi inadvertida. Como esa relación, civilizada y cortés, que mantienen los vecinos que comparten, de cuando en cuando, conversaciones de ascensor. Empecé a escribir con ánimo de publicación a mediados de los ochenta y la poesía asumía entonces el papel de protagonista principal. Gracias a ella llegué a la obra de autores que también escribían brevedades, como Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Carlos Edmundo de Ory, José Ángel Valente…

  Ya en la amanecida digital, en la primera década del siglo XXI empiezo a escribir textos concisos de forma habitual. Muchos son borradores desechados. Otros aparecen en el cuaderno Sueltos, editado en 2007. Mi apertura aforística es Mejores días (2009) y con él abro una etapa de absoluto compromiso con el género, tanto a nivel teórico e investigador, como a nivel práctico que, felizmente, perdura. En casa, la brevedad es continuo alboroto. Un sostenido picotear en los estantes de la biblioteca. Releo mucho a autores clásicos, pero también a mis coetáneos. 

2.  Su aforismo posee un perfil propio muy marcado, en el que el concepto se viste de un ropaje poético muy característico. ¿Qué influencia ha tenido su práctica poética en su cultivo del género breve, y cómo ha influido (si lo ha hecho) el aforismo en su quehacer lírico?

    Entre la poesía y el minimalismo conciso no hay lindes claras; son evidentes las zonas de intersección. Tiene usted razón; mis aforismos buscan un ropaje poético a las ideas, fruto tal vez de los magisterios que han fortalecido sus contenidos. Ser poeta aporta un enfoque designativo, una manera de mirar y entender. La poesía transciende la realidad, sondea el más allá de lo aparente. Y el aforismo participa de la misma pulsión. Los dos son escrituras ascendentes. Buscan cotas del camino ontológico y escalan. Del pensamiento conciso toman mis poemas la precisión, la sobriedad de la palabra, la limpieza expresiva de las ideas y los motivos recurrentes centrales: la sociología de las relaciones humanas, el transitar del tiempo y el análisis de la identidad. El aforismo enseñó al jardín lírico la importancia de las labores de poda.

 3. ¿Coincide con quienes tildan el auge del aforismo en nuestro país como una moda pasajera, alentada por las redes sociales? Y si disiente de este dictamen, ¿a qué atribuye dicho auge?

 El futuro del aforismo desconoce la ropa de entretiempo; su oceanografía está despojada de contingencias personales y de caprichos algorítmicos. Es una estrategia cognitiva que alienta la introspección y la hondura, el viaje interior hacia el ser, no hacia el estar. La textura del aforismo no depende de la temporada climática. No mendiga ocurrencias digitales. Es reflejo de una tradición que aglutina un abrumador legado de pensadores y civilizaciones. Es verdad que las redes han facilitado el vuelo libre de la brevedad; pero como escribe Ramón Eder el aforismo tiene una levedad inconmensurable. La gracieta, el chistecillo existencial y la frase solemne son escenarios deshabitados.

4. Los aforistas parecen, parecemos empeñados en encontrar antecedentes, maestros y precursores en el pasado con una fruición que para sí quisieran otros géneros, cuya obsesión más bien parece diverger, tal vez no de la tradición, pero sí de la generación inmediatamente anterior: ¿cuál puede ser la explicación a este comportamiento?

 El reconocimiento de las influencias a veces imita un surtido de mercadillo de barrio. Su eficacia es especulación más que realidad, al menos si nos atenemos a los magros frutos de las publicaciones que generaron. Si en poesía, los hijos de Borges son multitud inabarcable; en el aforismo los parientes -hijos, nietos, biznietos y tataranietos de Gracián, los moralistas franceses, Cioran y Nietzsche - conforman un árbol genealógico tan frondoso, que entierra en sombra el resto del jardín. El patrimonio lector es un quehacer a largo plazo; se necesitan muchos años de trabajo, soledad y paciencia; cualidades poco compatibles con la aceleración vital de nuestro tiempo y la enfermiza manía de estar al día. Es más habitual la lectura de las novedades de contemporáneos que la inmersión en títulos clásicos, lastrados a veces por su aire de ápoca. Hay mucha invención de precursores a espaldas del precursor, mucha moneda a cara o cruz flotando en aire...

 

 Entrevista completa en  AFORISTAS 2025, Págs 101-105



jueves, 20 de noviembre de 2025

VIAJEROS SEDENTARIOS

Viajeros sedentarios
José Luis Morante
Editorial La garúa, Colección Haiku
Barcelona, 2025

 

 

ENCUENTROS
 
  
   De entrada, la materia poética del haiku muestra aparente sencillez y una severa pauta métrica. Su consolidación se remonta hacia el siglo XVII, aunque existían precedentes en el copioso cauce de la antigua poesía japonesa. El devenir asentó con paciencia los peculiares rasgos tonales y alentó una discreta evolución en las voces que enseñaron a sentir: Matsunaga Teitoku, Nishiyama Soin, Matsuo Basho, Yosa Buson o Kobayhashi Issa. En todas, la fuerza del poema se cimenta en la modesta química de lo instantáneo. El vuelo asegura una intensidad gozosa. Pupila abierta para cobijar argumentos transparentes, más allá de la supuesta condición de lírica estacional. La carencia de artificio retórico crea la sensación de chispazo inmediato, de fruta a punto.
  El equilibrio de la estrofa se ha ido aclimatando en espacios geográficos distantes. Desde principios del siglo XX se escriben haikus en Francia, España o Italia y comienza a ser registro expresivo habitual en países latinoamericanos como México, Venezuela y Ecuador. La diversidad de intentos advierte que no hay una sola modalidad sino un transitar que fecunda surcos y recrea asuntos alejados del tradicional enfoque temporal. Además, en sus versos se pueden escuchar las pulsaciones del hablante verbal, ya exento del velado biográfico que negaba al autor sus razones de vida.
  La observación –sea interior o exterior- concede al trío versal una savia más libre, un fluir pensativo, ajeno a penumbras intelectuales e impregnado por la cercana presencia del escenario. Así nace un haiku aposado en la percepción que refleja los principios canónicos y su cadencia musical.
  Sin pretensiones dogmáticas, el poema mira el horizonte donde ascienden sensaciones que buscan el levitar del aire. Desde lo inmediato, las palabras caminan hacia una amanecida renovada a diario. Las imágenes visuales se visten de víspera, mientras preservan los registros luminosos del contraste.
  Los haikus de Viajeros sedentarios acogen el contacto con lo efímero, el suceso mínimo cotidiano y la maraña de encuentros con protagonistas y secundarios de la vida social. Suman instantáneas. Despliegan rutinas y dibujan con trazo descriptivo la dermis del tiempo. Son eclécticos. Aluden a facetas dispares del aquí en el ahora, a esa aparente acción tocada por la contingencia que ya dobla la esquina.
 
 
José Luis Morante
 
Rivas, invierno de 2024
 
 

martes, 11 de noviembre de 2025

ESTACIONES DE PASO

Interiores
Poblado tradicional, Japón, mayo-junio 2025
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 ESTACIÓN DE PASO

Esta estación recién inaugurada,
de sillares compactos, milenarios,
desliza su mirada en el invierno,
pasa revista al cuerpo diplomático
de las lluvias y fríos de diciembre.
El estricto recinto no seduce;
exige pasajeros de etiqueta,
un protocolo de solemnes ritos,
el zoco abierto de la cortesía.
Esta estación restringe el auditorio,
es reverso de la hospitalidad.
Sus divanes no acogen, estimulan
las heridas de arena del viajero.
Son una invitación para el exilio.

    (Ahora que es tarde, La Garúa, 2020)





  


miércoles, 5 de noviembre de 2025

MIGUEL ÁNGEL ALONSO TRECEÑO. SOLUTO, Nº 3

SOLUTO
Fanzine Aforístico
(Nº 3, Avilés, Asturias, septiembre, 2025)
Dirección editorial
Miguel Ángel Alonso Treceño
Maquetación y cubierta
Covadonga Hdz. Caramazana

 

SOLUTO nº 3

 A la memoria de Antonio Rivero Taravillo


  Como estrategia expresiva sapiencial, que mezcla sedimentación reflexiva y aderezo poético, la tradicional seriedad del aforismo parece requerir la ropa clásica del ensayo o la elegancia distante de la publicación universitaria. Sin embargo, Miguel Ángel Alonso Treceño (Avilés, 1970), escritor, fotógrafo y con un refuerzo formativo ejemplar que integra las licenciaturas en Ciencias Químicas, Historia e Historia del Arte, ha creado el primer fanzine aforístico, dedicado monográficamente al minimalismo conciso. Un quehacer que complementa un trayecto literario formado por las entregas  Cinco siete cinco (2016), Conciencia y viceversa (2019), Miscelánea (2021) y Afonías (2024), que recogen aforismos y haikus. 
   Así amanece en 2025 Soluto, una experiencia editorial independiente, con diseño y maquetación de Covadonga Hernández Caramazana y dirección editorial de Miguel Ángel Alonso Treceño. Hasta la fecha se han presentado tres números. La tercera salida, como aclara la nota introductoria, “surge como un proyecto comunal, a partir de un taller de grabado celebrado durante el festival Fifty-Fifty, en Avilés, donde los grabados se combinan con las palabras, permitiendo al lector desmigar los aforismos a través de un lenguaje visual”.
   El número está dedicado a la memoria de Antonio Rivero Taravillo, cuya inesperada ausencia, ha consternado a todo el universo aforístico. Sirva la entrega de homenaje y recuerdo a un gran escritor que deja un espléndido y reconocido legado literario.
   Colaboran en el fanzine aforístico, que regala al lector casi cien aforismos inéditos, José Luis Morante, Manuel Arranz, Itziar Mínguez Arnáiz, Miguel Ángel Gómez, Javier Almuzara, Demetrio Fernández Muñoz y Eliana Dukelsky. Un muestrario luminoso que aglutina voces significativas del momento aforístico actual y autores que aportan el vitalismo y la intensidad de quien comienza ruta.
  Enhorabuena al impulsor de Soluto y larga vida a la publicación que contiene el calor intacto de algunos aforismos inolvidables:
 
Sin patrimonio personal; todo lo que tenía lo dejó precintado en un poema. (José Luis Morante),
Escribía una poesía perfecta, exacta, calculada. En sus libros solo se echaba de menos una cosa: la poesía.  (Manuel Arranz).
Nuestras voces suenan más íntimas desde fuera. (Eliana Dukelsky)
Tras el aforismo, su fuga. (Demetrio Fernández Muñoz).
El colmo del divorcio: quién se queda con la estrofa y quién se queda con el estribillo a la hora de repartir "nuestra canción". (Itziar Mínguez Arnáiz).
Contar la verdadera historia del mundo como si esta fuera un misterioso y laberíntico lamento. (Miguel Ángel Gómez).
La vocación es a menudo hija de nuestras potencias; la obra, siempre de nuestras limitaciones. (Javier Almuzara).
Los mejores libros deberían tener el final de un capítulo intonso para ser abierto solo en caso de emergencia. (Antonio Rivero Taravillo).

 
 
 
 
 
 
 
 

sábado, 18 de octubre de 2025

CON ÁNIMO INESTABLE (Cuestionario)

TRAYECTO CONTINUO
(Osaka, Japón, 2025
Fotografía
de
Adela Sánchez santana


CON ÁNIMO INESTABLE
 (cuestionario a JOSÉ LUIS MORANTE)
 
Por LE PETIT COMITÉ
 
   Con un itinerario plural, que suma poesía, crítica y aforismos, José Luis Morante (Ávila, 1956) entrelaza en las entradas de su blog el ánimo inestable de la creación, reseñas, poemas, microrrelatos…El resultado es una propuesta rica en matices que varía casi a diario.
 
Tanta actividad… ¿No se cansa?
 
JLM.- Sí, mucho; la literatura es un espacio tan amplio que recorrer sus sendas a diario aboca en el cansancio; me acuesto pronto y esas primeras horas del sueño son esenciales para recuperar fuerzas y ánimos; después me despierto con las primera claridad, madrugo, empiezo la tarea y de nuevo, al despedirse el día, siento los genes de un hombre cansado que repite hábitos sin variar puntos y comas.
 
En el blog “Puentes de papel” casi todos los contenidos se ven desde la poesía…
 
Intento ser variado en las entradas, pero la poesía me parece el género esencial; es el que condiciona mi propio recorrido creador  y el que regula las lecturas diarias; dedico muy poco tiempo a la novela y más al ensayo crítico, aunque los libros que dejan más felicidad entre mis manos son los de poesía.
 
¿La poesía mantiene esa identidad de ser palabra en el tiempo?
 
La definición de Antonio Machado no ha perdido vigencia; pero hay otros enfoques que no tienen fecha de caducidad y complementan la profundidad del poema: el compromiso, el canto elegíaco, la introspección, el yo solidario, el juego verbal, la imagen, la cata aforística…
 
En un ambiente tan pasajero como el tiempo de playa, ¿puede seguir con sus hábitos literarios?
 
   La playa es la verificación melancólica de que soy un “animal de costumbres”. Mis hábitos no son estacionales, sino energía en préstamo que renuevo a diario. Soy una especie de monotonía existencial. Una verificación melancólica de lo previsible y la costumbre.
 
En sus lecturas, ¿algunos títulos en especial?
 
  No soy de los lectores que buscan el panorama insólito. El tiempo ha cimentado en mí una tradición literaria en el que reinciden voces de todas las épocas. Me gustan los regresos de la relectura, volver a leer las mismas “palabras de familia tibiamente gastadas” capaces de dar a lo conocido un matiz nuevo, una formulación original.
 
El mar como escenario, ¿qué sugiere?
 
   Las imágenes del mar dibujan el panorama insólito, el encanto ideal de lo lejano, Los colores impregnan la retina, proponen un largo viaje hacia la belleza. En el litoral abundan los instantes de una realidad significativa donde el paisaje deviene experiencia estética. Su continuo vaivén nos define: somos un peso leve en un espacio de continuo fluir.
 
                                                                  (Desde la orilla, Oropesa del Mar, verano de 2025) 







martes, 7 de octubre de 2025

EFECTOS SECUNDARIOS

Espejismo
Fotografía
de internet

 

EFECTOS SECUNDARIOS

 
   Tenía con la realidad vínculos secretos que diluían los sueños en un vacío tranquilizador. Hubo que extirpárselos mediante una compleja operación que dejó sus noches como un claro del bosque. El proceso quirúrgico evidenció algún fallo y todavía se prolonga la incontinencia de efectos secundarios.
    Ahora su cuerpo es un portavoz con un único rumbo. En él solo los espejismos toman la palabra.
 
(Del libro de microrrelatos Fuera de guion, Lastura, 2024)


 

miércoles, 24 de septiembre de 2025

EL MIEDO

Pasos del miedo
Archivo fotográfico
Tabippo.net



 EL MIEDO


El miedo a los seis años
era un cuarto lejano,
un recinto sellado y tenebrista,
con prestigio de infierno,
y un viejo sin edad
que dormitaba junto a un perro agónico,
bajo los soportales.
A los doce su miedo
habitaba en los libros,
igual que fotogramas de holocaustos.
El miedo en la veintena
fue aquel tiempo confuso
de amarse bajo el cielo,
ese rumor de trenes que enlazaba
la ausencia y el deseo.
A los cuarenta y ocho fue su miedo
un espacio interior, claudicaciones...

Tuvo más miedos: al cumplir cincuenta,
a los sesenta y tantos,
cuando no tuvo edad
y en una larga noche,
asmática y feroz,
apareció en la sombra encanecido
aquel miedo inasible de seis años.

            (De Ahora que es tarde, La Garúa, 2020)



martes, 23 de septiembre de 2025

MIGUEL CATALÁN. EVOCACIÓN Y MEMORIA

Miguel Catalán
(Valencia, 1958-2019)
Escritor, filósofo y Profesor Universitario

  

EVOCACIÓN Y MEMORIA
 
El último peldaño
(Miscelánea)
Miguel Catalán
Edición de María Picazo y José Luis Morante
Editorial Verbum
Madrid, 2022
  
 
   Los pasos literarios de Miguel Catalán (Valencia, 1958-2019) no atardecen nunca; cruzan el tiempo una y otra vez para enlazar pretérito y ahora. Y buena parte de esta continuidad en el discurrir temporal se debe a la prolongada vigilia de María Picazo, esposa del escritor y perenne colaboradora en las contingencias del taller creativo. Gracias a su empeño y a su idea germinal coge vuelo El último peldaño, entrega de esqueleto flexible que es, sobre cualquier otra circunstancia, evocación y memoria, mediodía compartido; homenaje coral a la presencia referencial de Miguel Catalán, aunque la difusión de su obra y el lugar asignado en las primeras filas, estén todavía por llegar. Avalan su centro escritural cinco novelas, tres compilaciones de cuentos breves, el material filosófico de Seudología y los dos diccionarios, Diccionario Lacónico y Diccionario de falsas creencias, junto a la literatura hiperbreve, compilada en la editorial Trea en 2019, con el título Suma breve y el libro póstumo Suma y sigue (Libros al Albur, 2019).
  Me apresuro a exponer, por su interés, los contenidos compilados en esta obra singular El último peldaño (Miscelánea). La parte esencial del libro y su trayecto de amanecida compila los aforismos póstumos ya citados de  Suma y sigue (2019) que vieron la luz, por primera vez, al cuidado de José Luis Trullo. María Picazo ha rescatado entre el material inédito del escritor los aforismos inéditos de Pasos sueltos, un conjunto de textos escrito cuando la enfermedad prodigaba síntomas y sombras, condicionando el estar diario de quien hizo de la serenidad y la aceptación una actitud serena y estoica. El cáncer estaba ahí. Era el momento de exprimir cada instante con la sed vital de lo necesario: el amor de María, la atención plena para concluir los proyectos en marcha y las relaciones de intimidad y gratitud con el grupo de amigos que siempre admiró su talento literario y su altura ética.
  Si es conocido por todos el perfil polivalente del filósofo y su versatilidad para la práctica de estrategias expresivas como el ensayo, la novela, el relato, el aforismo y la crónica periodística, será una sorpresa general la inclusión de un puñado de poemas de amor en el apartado Poemas de la fascinación, donde  el amor, como semilla verbal y fe de vida, se impone en cada texto para definir, una vez más, el enlace irrompible con María Picazo “desde antes y después”. Solo la clara sintaxis del amor nos salva y esa es la señal más definitoria del pensar poético de Miguel Catalán. El escritor asume la condición de amante y compañero como una fuerza sustantiva y esencial en sus relaciones con la propia identidad.
  La respuesta a la invitación de María Picazo para participar en este territorio de afectos fue tan rápida  que hubo que acotar los textos enviados para evitar la dispersión y mantener la textura evocando a Miguel Catalán con diagnósticos independientes. Por ello, Ronda de abrazos incluye evocaciones intimistas (Alejandro Aguilar, Alberto Gimeno, José Payá Beltrán, Antonio Saurí, José Miguel Segura Roselló, Tirso Priscilo Vallecillos García), aproximaciones literarias (Francesc Arroyo, Hiram Barrios, Carmen Canet, José Félix Escudero, Pedro García Cueto, Luis Veres, Javier Paniagua, José Vicente Peiró, Justo Serna), semblanzas de la relación afectiva y memoria personal del trayecto común (Raquel Díaz Seijas, Gloria de Frutos, Francisco Javier Gallego Dueñas, Daría Rolland Pérez y Jean Claude Rolland, Luis García-Chico, José María Martínez Selva, Miquel Martínez,  Blanca Rodríguez López); aunque en casi todos los textos se hace patente el epitelio existencial del escritor y su calidez humana en el trato, como si fuese inevitable, junto a la admiración intelectual, el sello humanista y ético de un hombre comprometido con la hondura de pensamiento y con una ejemplar propuesta de vida.
   Miguel Catalán sigue entre nosotros. Sigue la fuerza de su obra magna, Seudología, un compendio de volúmenes con la mentira como núcleo argumental, que no tiene parangón en nuestro ámbito literario; y siguen sus aforismos como abrazo entre filosofía y cauce lírico. Sus textos concisos son constatación de un tiempo de certezas líquidas, que busca en lo fragmentario una indagación de sentido, un norte, unas coordenadas con criterio crítico.
   La recopilación El último peldaño, tan bellamente editada por Verbum, la editorial madrileña donde el escritor encontró la mayor hospitalidad para sus trabajos de creación e investigación filosófica, es el epílogo abierto de un itinerario lúcido y pleno. En sus páginas queda el vitalismo creador de Miguel Catalán, la fertilidad de su obra y la impresión de que su magisterio ha marcado un tiempo de paredes firmes que prolonga sus voz frente al olvido.

 JOSÉ LUIS MORANTE



viernes, 19 de septiembre de 2025

PASO LIGERO. ENSAYO SOBRE EL AFORISMO

Paso ligero. La tradición de la brevedad en castellano (Siglos XX y XXI)
José Luis Morante
Ediciones de la Isla de Siltolá
Colección Levante
Sevilla, 2024

 

PASO LIGERO. La tradición de la brevedad en castellano

(presentación en Rivas Vaciamadrid)

 

José Luis Morante, poeta, crítico literario y miembro de Escritores en Rivas, con una larga experiencia docente en nuestro municipio, publica el ensayo PASO LIGERO. LA TRADICIÓN DE LA BREVEDAD EN CASTELLANO. Es un estudio sobre el aforismo, un género literario de tradición milenaria, pero todavía poco conocido a nivel popular. Editado en Sevilla por La Isla de Siltolá, Paso ligero muestra la intensa relación de José Luis Morante con la literatura hiperbreve. El autor ha trabajado en esta obra, con voluntad fuerte, durante más de cinco años. Un intervalo temporal que ha multiplicado conferencias, talleres, participaciones en antologías individuales y colectivas, lecturas y encuentros personales con los mejores estudiosos de España y Latinoamérica. El volumen se presenta el día 13 de mayo en el Centro Cultural Federico García Lorca, dentro del evento literario “Palabras en vuelo”, actividad colectiva coordinada por los escritores José Guadalajara y Candela Arevalillo, con amplia aceptación en las convocatorias culturales de nuestra ciudad.

   Se pueden definir las partículas elementales del aforismo como un enunciado breve y sentencioso que se empeña en entender lo que sucede dentro y fuera. Es un texto de máxima brevedad, capaz de desplegar en la sencillez aparente de sus palabras una novela de ideas, un pensamiento crítico. En el aforismo se unen reflexiones y sentimentalidad, conocimiento y poesía. Como escribió Baltasar Gracián, una presencia clásica y, sin duda, uno de los primeros impulsores del género entre nosotros: “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Por sus lecciones de lógica, el acercamiento al aforismo y su materia verbal requiere una propuesta indagatoria profunda porque, todavía, la cantidad de estudios es muy limitada. Con esta situación de partida, las raíces sociales del decir breve muestran la valoración de una literatura minoritaria. Contra el desconocimiento, José Luis Morante, que ha publicado hasta la fecha cinco entregas de aforismos, abundantes artículos en revistas especializadas y ediciones de autores contemporáneos como Juan Ramón Jiménez, ha realizado un profundo estudio sobre los principales practicantes del minimalismo verbal. Su aporte está basado en criterios de análisis claros que integran biografía y selección de textos de la extensa nómina de seleccionados. Los argumentos de Paso ligero. La tradición de la brevedad se centran de forma monográfica en la realidad dinámica del aforismo literario peninsular escrito en castellano. Quedan al margen los trabajos escritos en las demás lenguas del país. Tampoco están representadas las aforísticas de carácter científico y filosófico que, sin duda, por los altos logros y por la profundidad de campo, podrían ser itinerarios a valorar en el futuro.

  El crecimiento incesante del aforismo en las primeras décadas del siglo XXI con el uso abrumador de las redes sociales, multiplicando la difusión de los textos breves, justifica la oportunidad de ofrecer un enfoque panorámico con practicantes reconocidos. No es otro el objetivo principal de esta antología. Sus páginas seleccionan las aportaciones coetáneas más exigentes de la producción aforística en castellano desde el despertar del siglo XX hasta el presente, cuando ya se ha formado la primera generación literaria del siglo XXI.

   Todos los incluídos en Paso ligero, el nuevo libro de José Luis Morante, se reúnen con un criterio cronológico que tiene como salida la generación del 98 y como término el núcleo de autores que da continuidad al devenir sosegado de la creación actual. El legado de esta estrategia formal debe ser reconstruido a partir de la provechosa convivencia con otros géneros literarios como el apunte biográfico, las crónicas y artículos de prensa, la poesía o el relato corto. Es de justicia el rescate; el quehacer de estos magisterios pauta la evolución estética del aforismo y presta motivos temáticos a una dilatada cantidad de escritores que buscan en la tradición de la brevedad nuevos matices.

   Los lectores de José Luis Morante encontrarán en los recorridos del aforismo una estética abierta en su expresión, desnuda y activa, siempre implicada desde tonos distintos en búsquedas de conocimiento, reflexión y belleza. Más allá de contingencias y gustos circunstanciales, la economía verbal ha encontrado por fin, en su despliegue, un reconocimiento mayoritario y una activa presencia intelectual. Define esa dimensión del pensamiento donde menos es más.

   El escritor ripense sigue con la misma ilusión de siempre participando en la vida cultural de Rivas Vaciamadrid mientras agradece a Escritores en Rivas su apoyo y generosidad en la difusión del libro, y a los editores Javier Sánchez Menéndez y Jaime Sánchez su disposición para acoger en el catálogo de la Isla de Siltolá esta aproximación histórica al aforismo. También da las gracias al público de Rivas por ser un apoyo constante para el trabajo literario, como vecino de Rivas desde hace treinta y cinco años.

 

 (Memoria cultural)




domingo, 14 de septiembre de 2025

SUELO COMÚN

Itinerarios de soledad
Archivo Freepick

 


SUELO COMÚN

Los que escriben autobiografías ajenas.
Los ambiguos y estoicos.
Los que inventan idiomas para callar a tiempo.
Los generosos en el error.
Los que incuban Amanitas phalloides.
Los equilibristas.
Los que dicen palabras que pesan como piedras.
Los que guardan su yo
como santa reliquia
y se convocan tras la silueta de certezas únicas.
Los que pintan contornos a charcos de cristal,
en cuyo fondo limpio salta un haiku.
Los rotundos, opuestos por principio,
que caminan a solas en dirección única.
Los que corren tras el sombrero de la vejez.
Los ausentes que habitan en voz baja
una conversación de sobremesa.
Los otros.
Los demás.
Suelo común de pasos,
desbandada dispersa que se pierde
en los oscuros ámbitos del tiempo.
Lacónicas monedas de metal
que avaro cuento
en el hule manchado del domingo.

     (Del libro Nadar en seco, 2022)


martes, 9 de septiembre de 2025

EL PARKING

Interior noche
Fotografía
del archivo
Freepik

 

 

 El parking

 

 La ciudad tiene un solo parking. Es una construcción con forma de zigurat cuyo exterior apenas muestra indicios erosivos. Cuatro avenidas del callejero acogen sus entradas. Son portones de largas rampas circulares dispuestos a engullir incansables atascos. Nada presagia que el interior alumbre una cronología sin relojes. Tras ocupar la plaza, los conductores caminan en itinerarios de ida y vuelta que fosilizan la paciencia. Entre el desconcierto y las grafías publicitarias, los aleatorios recorridos se repiten. Así pasan días y noches con lentitud de invierno subterráneo. En silencio, los usuarios caminan despacio, o duermen en los asientos de sus autos en raras posiciones fetales. El parking es un útero huérfano en el que no hay salidas.

 

 (Del libro Fuera de guion (casi cien microrrelatos)

Editorial Lastura, Madrid, 2024

 


 

 

sábado, 6 de septiembre de 2025

CENTENARIO DE ÁNGEL GONZÁLEZ

Charla en la UNIVERSIDAD POPULAR DE RIVAS
"Ángel González: Palabra sobre palabra"
29 de noviembre de 1997

 

CENTENARIO DE ÁNGEL GONZALEZ

 

   Hoy, 6 de septiembre de 2025, se conmemora el centenario de Ángel González, (Oviedo, 6 de septiembre de 1925-Madrid, 12 de enero de 2008). La fecha multiplica recuerdos y la necesidad de volver a revivir la plenitud de su estela creadora, con el privilegio de su amistad. Uno de los momentos más gratos de mi admiración por la personalidad literaria e intelectual de Ángel González se produjo durante el encuentro Ángel González en la generación del 50. Se celebró en Oviedo los días 7 y 8 de noviembre de 1997 y fue organizado de modo ejemplar por la Asociación Cultural Tribuna Ciudadana. Fue un homenaje vibrante y múltiple en torno al poeta y académico. Era tiempo de celebraciones: acababa de ser nombrado “Doctor Honoris causa” por la universidad de Nuevo México en Albuquerque, donde impartió clases de Literatura española durante décadas, su labor poética era reconocida con el Premio Reina Sofía de poesía Latinoamericana y había ingresado en la Real Academia de la Lengua. Así que la ciudad en pleno festejaba aquel primer plano de Ángel González como protagonista central de la vida cultural española. Su generación, la del Medio Siglo, se consagraba como aportación tutelar, que daba la palabra y la mirada a las promociones siguientes, en un claro diálogo de afinidades y resonancias. Antes y después tuve ocasión de compartir con el poeta otros eventos culturales en Rivas, Béjar o Madrid, siempre con esa admiración desplegada de quien sabe que los privilegios deben aceptarse con humildad y máximo respeto, como esos dones intangibles que nadie olvida. Ahora, ausente, retorna el protagonismo del poeta con multitud de actos dedicados al escritor y con abundantes aproximaciones críticas sobre el acontecer biográfico y literario en las distintas etapas creadoras. Yo dejo mi admiración y mi recuerdo emocionado en las páginas de la Revista Cultural 142, donde escribo sobre la singularidad creadora del poeta y el andar lento de la poesía de Ángel González en el largo camino de la permanencia. Como escribió Emilio Alarcos Llorach, es una obra que “atestigua y da fe de la existencia humana incluida –gozosa o dolorosamente – en un tiempo y en un lugar concreto del devenir histórico”. Con Ángel González y la certeza de que compartir estos recuerdos trasciende el centenario. Las emociones y sensaciones se hacen razón de vida. Y lo celebro, lo celebramos todos, con la gratitud de siempre, con el mismo afecto.


JOSÉ LUIS MORANTE




      

martes, 26 de agosto de 2025

EN FAMILIA

Liquidación por cierre
Fotografía
de
  Adela Sánchez Santana

 
EN FAMILIA

  

   En casa no nos gusta incomodar a nadie, señor comisario. Las cosas como son. No hay indicios, pero todos buscábamos algo. Mi madre buscó siempre el sosiego en la farmacia; mi padre en la mudez de un cigarrillo, convencido de que el cansancio y el frío están en las palabras, aunque son otra cosa; mi hermana, cuando niña, buscó el reclinatorio de la ermita y después la esquina más rentable del polígono sur. Yo, con más desconfianza en hallar algo, encontré un libro y en él sigo. Juntos vivimos el abuso feliz de sentirse en familia. Repare usted, señor comisario, que en la eterna penumbra de estas habitaciones los sueños nunca dieron ningún paso.

Del libro de microrrelatos Fuera de guion, Lastura, 2024)