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domingo, 10 de mayo de 2026

AUTOBIOGRAFÍA

Templo de Karnak, Luxor
Egipto, 2026
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana



AUTOBIOGRAFÍA

También soy yo
 por la fidelidad a mis contradicciones,
por permitir gozoso,
cuando las plazoletas solitarias
reivindican el silencio y la sombra,
que un recuerdo me asalte en el espejo
como un rastro de luz
e inicie una liturgia
de nombres, fechas, gestos
y túmulos de sueños
nadando el mar oscuro
de una cronología sospechosa.

Tanta dulce mentira
advierte que soy otro.

    (De Población activa)




 t


sábado, 9 de mayo de 2026

AVES DE PASO

Aves de paso
(Atardecer en el Nilo, Egipto, 2026)
Fotografía
de
Sánchez Santana


Con luz o noche,
en un lugar, en otro,
pero contigo 

                                                                                (Del libro Viajeros sedentarios)



 

viernes, 8 de mayo de 2026

DESDE EL LABERINTO

Mirada
Calle Serrano, Madrid, 2026
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

  

DESDE EL LABERINTO


Ensimismado en el afán de originalidad, el poeta vanguardista bosteza ilusiones. Se sueña al margen, dispuesto a abandonar las aceras y caminar por las alcantarillas.

 Algunos antólogos defienden que la poesía realista juega en el equipo del régimen.

Si hablas de la experiencia de haber vivido, la bonancible quietud de los neutrales nos juzga de inmediato. Ellos no; su verdad desconoce el titubeo.  

Aquel poeta, que publicaba un libro cada fin de semana, decía que yo era “muy buena gente”. Hasta que dejé de comentar su último trabajo. Su afecto se convirtió de pronto en tierra estéril. Lo demás es silencio.

Hay muros digitales que funcionan como almacenes de cicuta. 

La verdadera voz de cada uno se desconoce. En los escaparates solo está lo aparente. 

Oigo en mi soledad, cuando calla la casa, el paso unánime de la multitud.

(Notas del diario)




jueves, 7 de mayo de 2026

EPIFANÍA

Avenida de los Almedros
(Primavera, 2026, Rivas Urbanizaciones, Madrid)
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

EPIFANÍA
 
Ordinal  necesario,
la pulcritud se aplica en dar textura y forma
al poema feliz.
Es  palabra con alas que despierta
el hilo en el ovillo
de los sueños.
 
El  poema desciende luminoso,
anuda pies en la belleza
y remoza pequeños propósitos baldíos
pues no contiene lastre
y conoce remedios
contra el cerco de cualquier decepción.
 
Auroral, el poema
asordina la angustia
y no marchita pasos
en la tierra de nadie
del chantaje afectivo.
 
Sus palabras exigen
que tenga la avidez
salina de lo intenso
y disloque en el aire
toda asepsia expresiva.
Que soporte la ley
gravitatoria y se mantenga
sobre la cuerda frágil de sí mismo,
como un don disponible
que sostiene el azul
y todo empieza.  

Debe saber también,
hecho gesto final,
guardar los extravíos
bajo el techo solar
de la esperanza.
 
 

   (del libro Nadar en seco, 2022)

domingo, 26 de abril de 2026

UNA CONVERSACIÓN CON AITOR FRANCOS

Templo de Karnak, Luxor
(Egipto, 2026)
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana


 Una conversación con Aitor Francos
(Sobre el aforismo)

Hacer antologías es, la mayor parte de las veces, granjearse enemistades. Seleccionar, decidir...sobre todo entre los autores contemporáneos, es difícil, y Paso ligero es un libro polémico (no sé si adrede), que da que hablar. ¿Dudaste mucho? 

La vida literaria es un capítulo menor que gente ensimismada como yo no escucha demasiado. Es verdad que los afectos y desafectos dejan turbulencias en el ánimo, pero sería insólito escribir un libro pensando en los efectos sociales secundarios y no en los contenidos. Mi experiencia como antólogo mitiga mucho las reacciones afectivas; creo que hasta la fecha las propuestas compilatorias buscan definir un criterio personal, un gusto lector macerado por el hábito crítico: lo hice en Re-Generación (Valparaíso, 2015) y 11 Aforistas a contrapié (Liliputienses, 2020). Y guardo muy hermosos recuerdos de ambos libros. Descarto que una antología sea una siembra de rencores, es el trabajo intenso de un especialista que hace de su tiempo un generoso aprendizaje de la obra ajena. Escribo con la certidumbre de quien busca escribir un libro necesario (lo sea o no) y alejado de exclusiones y menosprecios.

Soy un degustador continuo de las novedades aforísticas del ahora, así que no descarto en absoluto que la próxima entrega como crítico sea yuxtaponer esas reseñas y mostrar una panorámica del presente minimalista.

Dudo mucho, sí, mis libros no tienen nunca un argumento definido, reescriben sobre la marcha y cambian de rumbo para mostrar otros andenes. No creo en los itinerarios cartesianos, que muestran todas las incógnitas resueltas y ya saben el resultado final.

 En una entrevista comentabas que el título hace alusión a Aquiles.

 Así es; creo que los títulos de libros deben ser el primer indicio de lectura; no son gratuitos sino que encajan en el sumario. El aforismo es un chispazo, una cerilla, una miga de voz, un deslumbramiento; en apariencia, pertenece a la mensajería de urgencia con entrega inmediata. Deja su contenido en un tiempo mínimo, tiene los pies ligeros, como Aquiles; la brevedad es un mensajero de palabra escueta que entrelaza filosofía y poesía, que se empeña en escribir una novela de ideas con mínimos elementos.

En el largo proceso de gestación de Paso ligero barajé otros títulos, claro, que perduraron hasta la entrega al editor; aquí también hay que elegir y apartar los rechazos.  

 ¿La levedad del aforismo es solo aparente? ¿Cuál es su principal singularidad?

 El aforismo es singular porque sigue hablando desde el silencio, cuando ha consumido su turno de palabra. De ahí que la sencillez de su humilde ropaje verbal sea solo un reflejo de su verdadera identidad. Bajo la transparencia está la hondura, el sol que sale desde dentro.

 ¿Qué es para José Luis Morante crítico el aforismo y qué es para José Luis Morante poeta el aforismo?

 Un centro orbital; el aforismo desde hace años es una presencia continua que me ayuda a definir el entorno y la propia conciencia. Por mi trabajo crítico, me llegan a casa abundantes novedades editoriales y el decir breve se hace síntesis de estados de ánimo, lecturas o anotaciones sobre la marcha que, a veces, se convierten en poemas, microrrelatos o aforismos, y otras veces se pierden en la incontinente papelera del olvido.

La huella del aforismo habita en mis poemas desde el principio; las primeras críticas, cuando comentaban mis libros iniciales, publicados en el arranque de los años noventa, señalaban a menudo la importancia “aforística” de los cierres poéticos, esos versos que culminan, como una veleta, la casa del poema. Leí muy pronto Ideolojía, la edición de Antonio Sánchez Romeralo sobre los aforismos de Juan Ramón Jiménez y he tenido la fortuna de disfrutar del contacto con aforistas referenciales para mí como Carlos Edmundo de Ory, Ángel Crespo, Dionisia García y tantos otros, como Manuel Neila, Ricardo Virtanen y Javier Sánchez Menéndez que han marcado mi forma de entender la escritura, mi pasión por lo mínimo.

 El aforismo es breve (o debe serlo, según), pero no se lee (y menos se escribe) con prisa. ¿Algún consejo sobre cómo leerlos para quien quiera acercarse a conocer el género?

 Es una literatura de madurez, con una densidad reflexiva palpable, así que el lector de aforismos debe espigar; aquí no se trata de conocer el desenlace final sino de saborear cada texto a sorbos, con su sabor autónomo y su cadencia expresiva. Casi todos los buenos libros de aforismos invitan a la relectura, esa felicidad laboral que pone mediodía en el cansancio. El aforismo es asombro; se lleva mal con el gregarismo de las lecturas de escaparate, es un género propicio al boca a boca: “Hay que leer a Antonio Porchia…, a Sánchez Ferlosio… ¿Por qué?... eso te toca descubrirlo a ti…”

 Abres mucho el abanico de fronteras pero no te decantas (o no se nota) por aupar más que a unas variedades que a otras. ¿Crees en los términos de aforismo poético, aforismo filosófico, etcétera? ¿Cómo ha de ser? ¿Lapidario, evocativo, metafórico, humorístico...? Como autor, donde te colocarías, ¿dónde estás más cómodo?

 Si me permite un posicionamiento claro, prefiero el aforismo lírico, ese que tiene un pie en la idea y otro en el lenguaje; aunque ese estar nunca se olvida de otros andenes que dejan sitio a la filosofía, al dietario, al sentido del humor o la mirada crítica que denuncia. Creo que mi condición de poeta es inherente a la forma de escribir aforismos y a la búsqueda de una expresión concisa, ajena a los tópicos y lugares comunes, que desconfía del prosaísmo de las redes sociales y los medios de comunicación.

Aunque mi centro sea el aforismo lírico, viajo continuamente a la periferia de otras etiquetas críticas y en ellas también me siento muy cómodo.

 Es lógico que el estudio se haya centrado en los siglos XX y XXI, partiendo del auge que ha tenido el aforismo en ese marco de tiempo, al menos en España. ¿Sientes, no ya solo como ensayista y crítico, también como escritor de aforismos, muy separadas las líneas entre lo que se está gestando en España y lo que va surgiendo en países de Latinoamérica o de habla hispana?

 En los últimos años, mi amistad con algunos estudiosos del aforismo latinoamericano se ha incrementado, en especial con el estudioso mexicano Hiram Barrios, profesor, editor, gestor cultural, traductor y ensayista. Y las dos orillas tienen muchas afinidades formales y expresivas. En el aforismo hispano están los logros de Nicolás Gómez Dávila, Antonio Porchia y otros escritores que abrieron sendas nuevas a la mirada lacónica. También es muy evidente la influencia en nuestro país de los moralistas franceses. Los puentes digitales permiten viajar a una u otra orilla con celeridad y la tabla de resultados cuantifica que los estratos comunes abundan. Pisamos la misma tierra firme.

  

(La presente entrada es un fragmento de una entrevista del poeta, aforista y antólogo Aitor Francos. La entrevista completa se publicó en 2024 en 142 REVISTA CULTURAL )





domingo, 5 de abril de 2026

PAISAJES MENTALES

Navadijos, Sierra de Gredos
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

AFORISMOS PARA UNA JOVEN POETA

 

A menudo la vida carece de sentido, es abstracta y compleja. La literatura no. 

Considera cada libro como un ejercicio de aprendizaje. 

Todo escritor soporta el previsible anclaje de la lectura. 

La realidad tiene signos secretos. 

Bajo la gota fría, el trazado del sendero se diluyó. Rumbo incierto.

Amo las noches de doble fondo, en las que caben vigilia y sueño. 

Esa manía de la memoria de revisar apuntes atrasados. 

Siempre que concluyo un libro, firma la escritura discreta del aprendizaje.

La verdad no es un área reservada para soledades ariscas. 

Cuando avanzo hacia ti te desvaneces. 

Consumo la relación incierta del autista y su temporada en el invierno. 

Un porte sólido. De fantasma. 

Cuando tenía veinte años, Jaime Gil de Biedma no era un poeta cualquiera. Era el poeta. 

La biblioteca, ese amplio gremio de deudas contraídas. 

Crepúsculo, aleteo, sopor, engarce, azul… palabras con reputación asentada. 

Los malos poemas tosen; tienen respiración errática. 

Una página: conspiración entre sustantivos comunes, verbos fríos y adjetivos ecuánimes. 

Ya no recuerdo; el final de una biografía deja sitio para mucho olvido.                                                  

José Luis Morante

                                                      

 

 

jueves, 2 de abril de 2026

ARQUITECTURAS VERBALES

Duración
(Sierra de Gredos, Arquitectura popular, Navadijos, Ávila)
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

   Nacido en El Bohodón, Ávila, en 1956, José Luis Morante  ha escrito una decena de poemarios, recopilados en las antologías Mapa de ruta (2010), Pulsaciones (2017) y Ahora que es tarde (2020), con reconocimientos como  el Premio Luis Cernuda, el Internacional de Poesía San Juan de la Cruz, o el Premio Hermanos Argensola.

   Entre sus entregas en prosa están el diario Reencuentros, el libro de entrevistas Palabras adentro y Protagonistas y secundarios, selección de artículos y reseñas. Ha preparado las ediciones Arquitecturas de la memoria, de Joan Margarit, Ropa de calle, de Luis García Montero, e Hilo de oro, de Eloy Sánchez Rosillo; también prologó libros de Luis Felipe Comendador, Herme  G. Donis, Javier Sánchez Menéndez y Karmelo C. Iribarren. Ha publicado los volúmenes de aforismos Mejores días (2009) y Motivos personales (2015), la edición de Aforismos e ideas líricas (2018) de Juan Ramón Jiménez y la antología 11 Aforistas a contrapié (2020). Su último libro de aforismos ha sido publicado por la editorial Mahalta en abril de 2026. A Oficio de callar pertenecen los siguientes aforismos 

 

OFICIO DE CALLAR 

                                                                                               

Convirtió en sedentaria la prudencia verbal; no aventura palabras si no es en presencia de su diccionario.
 
***
 
Afrontar sin amargura, sin gestos de abandono,  que lo que pensamos oculta lo que somos.
 
***
 
Su cerebro contiene dos ideas; son tan opuestas en su curvatura que entre ellas cabe un sistema filosófico.
 
***
 
Al florecer el día  rompe la quietud del reloj un aforismo. Sorbos cortos.
 
***
 
Basta mirar las ventanas abiertas de lo diario para saber que me recusan y no estoy.
 
***
El puño cerrado de quien corta rosas.
 
***
 
Una pobreza sin desplome, capaz de ceder, con mínima nostalgia,  la vieja cama del faquir.
 
***
 
El silencio y su fuerza de convicción. Sabe quién responde cuando nadie llama.
 
***
 
El prudente convierte en coma cualquier punto final.
 
***
 
Esa nada autosuficiente, empeñada en la forja de discípulos perdidos.
 
***
 
Bricolaje: mañosos protocolos de la poesía visual.
 
***
 
Soy un lector disperso que ensaya alternativas para volver gozoso al mismo libro
 
***
 
El optimista define el caos como una narración abierta, sin ataduras.
 
***
 
Conocer a nuestro sujeto literario acrecienta el refugio opaco de la autocensura.
 
***
 
 
 

martes, 24 de marzo de 2026

ATARDECER EN EL NILO

El oro del crepúsculo
(Egipto, navegación por el Nilo, marzo de 2026)
Fotografía
de
Adela Sánchez santana

 

ATARDECER SOBRE EL NILO

 

Cuando decae la tarde sobre el río,  la realidad parece un decorado a punto de desmontarse.
 
Sueños en construcción entre el aparejo formal de los afectos.
 
Mis ilusiones sospechan que soy un escenario monótono y predecible.
 
En los espejos del Nilo los itinerarios del tiempo se bifurcan entre la antigüedad y el presente.
 
Descifro jeroglíficos, pero hay significados que nunca relleno con la palabra justa.
 
Sobre la cubierta del barco navegando plenitud existencial, entre las riberas del ser y la nada.
 
Si pides un favor al tiempo, las manecillas del futuro se atascan en lo inasible.
 
Cuando estoy solo, hablo demasiado.
 
Dejé de fantasear para centrarme en la imaginación.
 
Según todos los indicios, tampoco al despertarme desperté.
 
Durante el insomnio, aquella noche se contó a sí mismo la historia no vivida de su biografía.

Cuaderno de viaje





miércoles, 11 de marzo de 2026

LAS HORAS OCIOSAS

Desvelos
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana


LAS HORAS OCIOSAS 


 
Se dispersan mis horas, exiliado en la buhardilla. Rodeado de libros y proyectos inacabados que saben de fracasos y carencias y me definen con precisión. Soy una trastienda repleta de soledad. Nunca he sentido nostalgia de la compañía. Colisiono conmigo.
 
Sin embargo, aquí en esta lejanía del ruido diario, en la que me sorprende el amanecer, soy un robinsón con isla utópica.
 
Ánimo depresivo cuando descubro patéticos ejemplares de egos desbordados. Escritores que para hablar de sí mismos necesitan un narrador omnisciente.
 
Entre tinieblas, la memoria activa del presente. Un ahora cada vez más sometido a la barbarie imprevisible de dos tiranos. Son perturbados, huidos de alguna página de Dostoievsky, epicentros de cualquier amenaza, aplicados hacedores de muerte y escombros.

(Páginas del diario)


 

 

martes, 10 de marzo de 2026

PRIMERA CLARIDAD

Nieve
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana


PRIMERA CLARIDAD

 
1
 
Vivir la claridad del despojamiento, su estar limpio, su ascesis hasta la otra orilla. Abro las manos. De la quimera existencial me llevo casi nada.
 
2
 
Aunque esté lejos, qué trasluz cercano empareja al asombro.
 
3
 
La germinación de la belleza  requiere constancia; instantes con levedad de nube.
 
4
 
De  la voluntad, la respiración fatigosa de todo aquello que no pudo ser.
 
5
 
No ser nunca quien sobrevuela márgenes y levita sin estar dentro ni fuera.
 
6
 
Tengo una brújula para extraviarme en mí.


miércoles, 4 de marzo de 2026

CON VOZ DE DIARIO ÍNTIMO

Evocaciones
Laguna de El Bohodón, Ávila
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

CON VOZ DE DIARIO ÍNTIMO

Escritura y docencia; un vecindario avenido, en régimen de bienes gananciales,  que paga en común los recibos de la incertidumbre diaria.

Resulta abrumador el número de escritores que sustituye la literatura por la Sociología. Se van y cuando regresan, desde las tinieblas de la realidad, son otros

Una certeza me mantiene apegado a los libros: la poesía no cae del cielo sino de las estanterías.

Nada azora tanto como encontrarse con nuestras limitaciones. Cada libro oculta un fracaso premeditado.

Huelga de formas métricas cerradas. Me llegan las reclamaciones de sonetos, décimas y haikus descontentos con sus límites formales.

 Vivir a campo abierto; las aceras congregan un contagio de prisas.

 Alguien habla en voz alta. Otro asiente a intervalos. Una multitud conectada con un oído atento en la distancia. Solo yo permanezco fuera de cobertura.

Elijo un mesa apartada que testifica el silencio incesante. Frente a mí los asientos vacíos del pasado  y esa caligrafía de la evocación que escribe en lluvia oblicua.


(Anotaciones)



martes, 10 de febrero de 2026

DIÁLOGOS INCONCLUSOS (NOTAS DEL DIARIO)

Lejanías
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana
f

DIÁLOGOS INCONCLUSOS

Salgo a comprar el pan el supermercado y ya me siento un explorador ártico.

En la infancia, sintió pronto una clara inclinación hacia las letras, que prosigue en su periplo laboral. Trabaja en el departamento de Hipotecas de una entidad bancaria.

Me recuerda, con gesto solemne, que su altura intelectual considera a la ortografía un detalle formal prescindible.

Cuántos empeños creativos mudan de inmediato en papelería dispersa.

Con los años, he aprendido a considerar las labores domésticas de nuestra casa como trabajos de escritorio.

Los bostezos son síntomas declarativos. Sustituyen al grito de rebeldía.

Los mensajes ideológicos tienden a la estridencia verbal.

  (Anotaciones)



jueves, 5 de febrero de 2026

UN SILENCIO QUE FLOTA SOBRE EL AGUA

Huida
Oropesa del Mar, febrero de 2026
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana 

 

FINAL
 
 
Callo mucho conmigo,
cuando  no necesito el hilo medular de las palabras.
Me gusta compartir el despliegue del frío
o calcular la usura de mis rasgos tras el velo de sombras.
Nunca veo el círculo de luz
que migra ensimismado
dentro de la absorbente pupila de las cosas.
Tengo mirada líquida.
No despejo mis nubes;
quiero verter la lluvia
en el hondo misterio de las desolaciones,
como si fuera un  signo que despliega
la masa fibrilar de los significados.
 
Todo reconfigura un linaje vacío.
He buscado refugio en ese hueco
del que ya, sin fisuras, formo parte.
La nada es otro modo de empezar.

   (Del libro Nadar en seco, 2022)

 

jueves, 29 de enero de 2026

DESDE DENTRO

Renacida
(Osaka, 2025)
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana


 AFORISMOS DEL JARDÍN JAPONÉS

 

Hay biografías luminosas a las que una doble vida les parece poco.

 Persistencia del ojo para recorrer en la pared intacta una ranura.

 No sé fingir el paso cuando la conversación lleva al exilio.

 Pierdo palabras; pronto seré un diccionario deshabitado.

 La edad recicla la ternura en desuso.

 Existen muchas formas de soledad. En mí viven las más gregarias.

 Tras el despertar, qué eficaz la demolición de quien contradice siempre.

 La caligrafía en cursiva de la aurora imita la espontaneidad del niño que amplifica sonidos y oye la voz del mar en el caño oxidado de la fuente.

 En el callejón de lo cotidiano, en cualquier rincón, las huellas dactilares del absurdo.

 (De la antología 14 Aforistas 14, La Isla de Siltolá, 2025)




 

lunes, 26 de enero de 2026

EL ARTE DE VIVIR LOS LUNES

Caligrafías
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

 
EL ARTE DE VIVIR LOS LUNES                             
 
El arte de vivir los lunes
requiere cierta práctica y algo de teoría,
saber de estratagemas y confabulaciones
y adjetivar la prosa cotidiana
con una terca voluntad de estilo.
Incontables acechan
los peligros desde el primer café,
crecen cuando un olor
anuncia escuetamente la leche derramada,
se reproducen con duración de días laborables
y en guardia se mantienen,
tal seguros precintos,
entre los pasajeros del tren crepuscular
que nos devuelve a casa,
al reclamo del lecho hospitalario.
El arte de vivir los lunes
sobrevive y se esconde
en vacuas reflexiones como ésta:
nada es eterno, salvo un lunes.
 
                      JOSÉ LUIS MORANTE
                      (De Población activa, 1994)



domingo, 25 de enero de 2026

EL RUMOR DE LA LUZ

Escalera de niebla
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana





                       Un poema no existe  si no se oye
                       antes de su palabra su silencio

                                JOSÉ ÁNGEL VALENTE


Alza sus brazos
la palidez del día.
Es cuanto queda.

   (Viajeros sedentarios, La Garúa, 2025)




lunes, 19 de enero de 2026

TACHADURAS ( NOTAS DEL DIARIO)

Andar a solas
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 
TACHADURAS
 
Soy un diletante a quien da pereza emprender la tarea de rehabilitar algunas amistades convertidas en pedregal.
 
El escepticismo siembra artrosis en el pensamiento.
 
El crítico hace apología de la ambigüedad con un lugar común: “estilo peculiar”. Cuando nos cae encima no sabemos si acudir al servicio de urgencias del centro de salud, o al confesionario de una iglesia, para que nos den la absolución.
 
A diario en las redes sociales, el botón del pánico. Alguien enciende un mechero para quemar una identidad y de inmediato un voluntariado entusiasta muestra su disposición a ser verdugos. Es gente en apariencia normal, que guarda dentro el más oscuro de los ascos.
 
Aprendo a abrir el paraguas en el orvallo de la adversidad.

(Apuntes del diario)




 

domingo, 21 de diciembre de 2025

LIMADURAS

Mirar de cerca
Granada, 204
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

LIBROS Y VIAJES

 
Me acaban de regalar La península de las casas vacías, de David Uclés. Un libro del que todo el mundo habla y cuya lectura parece una cuestión de estado. Novela abrumadora de setecientas páginas. Mi desazón es enorme porque el número de lecturas pendientes se ha desbordado en el cierre de año. Así que abro la novela con el entusiasmo de quien hace cemento en un octavo piso. A ver si aguanto la embestida verbal de Uclés. Sospecho que no.
 
El desborde postal demanda criterios selectivos para reseñar los libros nuevos. Una aspiración revolucionaria.
 
En su cara la sonrisa de quien guarda un sueño del que no quiere despertar.
 
Cada vez más convencido de que el uso permanente del sarcasmo es signo preclaro de estupidez, de un carácter descompuesto y oscuro al que duele ser rama baja, apéndice de luz escasa.

(Apuntes del diario)



domingo, 30 de noviembre de 2025

AFORISMOS DEL NO ENTRAR

Clausura
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

AFORISMOS DEL NO  ENTRAR
 
 
En la madurez las distancias que nos separan de antiguas amistades miden más.
                  
 
Tiene un apetito voraz que equilibra, tras la comida, con su parca contribución en el pago.
 
Acomete tareas de reparación; ha comenzado por su inteligencia.
 
Con el tiempo, aquella casa adquirió la hospitalidad de un osario.
 
Los andenes ferroviarios son espacios ambiguos e imprevisibles en los que se respira la quietud de la ausencia; nadie sabe quién se va o quién se queda.
 
Los minimalistas dogmáticos tienden a confundir el haiku con un cantar de gesta.
 
Hay escritores que en cada libro se definen como palabreros aficionados.
 
Los que mienten consiguen interpretaciones magistrales.
 
La amnesia aporta tranquilidad a la respiración de los recuerdos.


(Mejores días, 2009)



 
 

martes, 11 de noviembre de 2025

ESTACIONES DE PASO

Interiores
Poblado tradicional, Japón, mayo-junio 2025
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 ESTACIÓN DE PASO

Esta estación recién inaugurada,
de sillares compactos, milenarios,
desliza su mirada en el invierno,
pasa revista al cuerpo diplomático
de las lluvias y fríos de diciembre.
El estricto recinto no seduce;
exige pasajeros de etiqueta,
un protocolo de solemnes ritos,
el zoco abierto de la cortesía.
Esta estación restringe el auditorio,
es reverso de la hospitalidad.
Sus divanes no acogen, estimulan
las heridas de arena del viajero.
Son una invitación para el exilio.

    (Ahora que es tarde, La Garúa, 2020)