miércoles, 22 de abril de 2026

ACERCA DEL SUEÑO


 

Principio del formulario

                              
ACERCA DEL SUEÑO

                            a mi hija Irene
 
 
I
      
Qué es el sueño, preguntas,
con la abrumadora ingenuidad
de quien me presupone una respuesta.
Y yo salvo el escollo
modulando una frase convulsa
en la retórica de los desconciertos.
Te digo: el generoso don
que la fatiga obtiene de la noche,
una brizna de luz escalando la sombra,
el envés de una historia
cotidiana y absurda;
tú misma, hija mía,
cada palabra tuya, cada gesto.
No sé si el sueño
es potestad del hombre
o comparten los sueños animales y cosas.
Ignoro de igual modo qué hilo teje
su textura de seda,
qué alzada confabula
su hermética apariencia
o qué brújula guía
la estela de sus viajes.
Sé que hay sueños tristes y gozosos,
oscuros y diáfanos,
ocasionales y obsesivos;
sé también que hay sueños tan hermosos
que el tiempo los indulta y perseveran,
y no envejecen nunca.
 
                         A mi hija Ana

II
 
Hay sueños que una noche
consumen su existencia
y otros que se prolongan con los días.
Simulan los primeros
una especie común de lepidópteros
y acaban siendo pasto
del trastero y del polvo,
como un experimento vanguardista.
Levísimos planetas alumbran los segundos,
como estrellas fugaces que convocan
múltiples y azarosas travesías.
Ante nuestra mirada sus figuras componen
un paisaje celeste,
intangible materia en sereno reposo,
donde habita la luna del deseo.
 
                                           JOSÉ LUIS MORANTE




martes, 21 de abril de 2026

GLORIA DÍEZ (Presentación de OFICIO DE CALLAR)

J

presentación del libro de aforismos
OFICIO DE CALLAR
Gloria Díez, José Luis Morante, Juan José Martín Ramos
Biblioteca Pública Mario Vargas Llosa
(Madrid, 16 de abril, 2026
Fotografia
 de
Rosa María Hernández Costa

Presentación y texto de GLORIA DÍEZ

Gloria Díez (El Entrego, Asturias), periodista y gestora cultural, ha hecho de la poesía una manera de mirar la hondura. Comienza travesía lírica con Mujer de aire, mujer de agua (Rialp, 1982). Aquel primer libro se asentaba en el mapa poético del momento y su autora no tardaría en integrarse en la Cuarta antología de Adonais (Rialp, 1983) y en el número doble 169-170 de la revista malagueña Litoral, publicado en 1987. La obra prosigue con Inocente ceniza (2018), un muestrario que se hace metáfora de amanecida y resurrección. Su última entrega es Seda torcida (2025), donde la poesía transforma emociones y pensamientos en resistencia, en rendijas de luz que cobijan lo perecedero.


   Queridos amigos, gracias por acompañarnos en una tarde que es importante para nosotros, como biblioteca, para José Luis Morante, como escritor y para Mahalta, la editorial que hoy acoge su último libro de aforismos: Oficio de callar.

José Luis Morante ha dedicado su vida a la escritura y a la enseñanza. Hoy tendremos que dejar a un lado al ensayista y al poeta, pero conviene citar, aunque solo sea de pasada, que su obra en verso está recogida en tres antologías: Mapa de ruta de 2010, Pulsaciones de 2017 y Ahora que es tarde que se publicó en 2020. No quisiera dejar pasar la oportunidad de resaltar su aportación al haiku en libros como A punto de ver, confieso que es mi favorito, publicado en 2019 o Viajeros sedentarios que apareció en una preciosa edición de La Garúa 2025.

Y ya, hecha la salvedad, quien hoy nos visita es el autor de aforismos. Este género de escritura breve está presente en la obra de Morante desde el ya lejano 2009 con Mejores días. A ese libro le siguieron Motivos personales en 2015 y esta otra delicia editorial que es Migas de voz fechada en 2021. La Isla de Siltolá publicó en 2024 un amplio ensayo sobre el aforismo, que yo recomiendo a quien quiera acercarse al género: se titula Paso ligero. La tradición de la brevedad en castellano (siglos XX y XXI).

Y así llegamos al momento actual y no olvido el libro de aforismos relacionados con el cine titulado Planos cortos, publicado por Trea en 2021, con prólogo de Juan Varo Zafra. Cito ahora el libro y a su prologuista porque habla de la mirada de José Luis Morante, una mirada “melancólica, agridulce”, dos adjetivos que definen con bastante precisión su talante y sabemos que cualquier creación, cualquier manifestación artística parte de la mirada.

En Oficio de callar afloran, quizá pasados por un último tamiz, el de la edad y la experiencia, temas que han estado presentes en la ya amplia obra de José Luis. A Morante le inquietan los disfraces: los disfraces verbales, las capas de cebolla tras las que se esconde la realidad, y todos esos “otros”, tan ajenos, que nos multiplican en los espejos.

Elijo un aforismo: Escrita, con tinta invisible, sobre osamenta y musculatura, el cuerpo disimula su condición de fraude.

Y otro: Aliento de vida, como esas casas vacías por las que transita a diario tanta gente.

Habla Freud de esa especie de cortocircuito mental entre dos palabras que da lugar al humor, que desencadena la risa, cuando completa esa elipse, la metáfora emociona y el aforismo, al concentrar el pensamiento, provoca la sorpresa, el buen aforismo nos hace sentirnos un poco más ligeros, como el champán.

Morante al comienzo de Oficio de callar cita a Chesterton: “La simplificación de una cosa es siempre algo extraordinario”. Y si avanzamos un poco más, el enunciado sintético de una verdad, cuando lo es, nos ahorra larguísimas explicaciones, donde se acumulan los argumentos y las pruebas. Simplificar una cosa es siempre algo extraordinario.

Elijo otro aforismo: Conciencia de la edad; cada vez, en mi diccionario personal, tengo más acepciones sentimentales en desuso.

El tiempo, ahí nos encontramos con otro de los caballos de batalla de Morante. Un tiempo que avanza “a paso ligero” y que es, en sí mismo, el más elusivo de los aforismos.

Morante sospecha de los espejos y adivina fantasmas, pero eso no le impide entrar en terrenos mucho más cotidianos, la mirada melancólica y agridulce se dota entonces de un afilado bisturí psicológico: Aunque parezca nacer de un sustrato lógico, el rencor huele a cuarto de baño de pensión antigua, escribe. Veamos otro: El número impar de su matrimonio acecha el contraluz de la tristeza.

Leer aforismos requiere un desterminado estado de ánimo. Los aforismos son píldoras, así que no conviene tomarse el frasco entero antes de dormir. La lectura del aforismo requiere cierta calma y permitir que nuestro propio pensamiento complete el texto, olvidar el libro sobre la mesa y devanar, nosotros sí, el mundo en miniatura que esconde cada frase.

Bien leído, un libro de aforismos da para más que muchas novelas. Eso os deseo si os animáis a compartir con José Luis Morante y con Mahalta todas las horas que han quedado atrapadas, como colección de insectos, en Oficio de callar.

Por mi parte es todo, cedo la palabra a otro aforista, editor y amigo: Juan José Martín Ramos. Muchas gracias.

 

 

 

lunes, 20 de abril de 2026

CÚMULOS

Cúmulos de paso
Archivoo digital
de Internet

NUBE
 
Conoce la indigencia
el pacto con mi sed adormecida.
Al abrir la mañana,
nada pido, por tanto;
tal vez el mapa blanco de una nube
que dibuje al descuido su textura,
la letra detenida
de una niñez ingrávida.
 
Y que la nube un día
sea vuelo
que no duerme el cansancio,
secreto fugitivo
en un cielo estepario.
Lluvia fértil saliendo de la noche
para poner de nuevo
entre los párpados
un temblor auroral,
la claridad pujante del comienzo.

             (variaciones)


    

domingo, 19 de abril de 2026

APARICIONES

En compañía
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

 

APARICIONES

 

   Como si necesitase propagar las nociones del miedo, su desastrada imagen regresa de improviso. Recuerda un destello diluido que va perdiendo intensidad. Hay en su gesto un estar apocado. Conjetura que estoy en ese tiempo en el que los fantasmas no son pesadillas sino compañía.


Del libro de microrrelatos Fuera de guion



sábado, 18 de abril de 2026

UN BOSQUE DE IDEAS LÍRICAS

El incendio y la lumbre 
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

 

UN BOSQUE DE IDEAS

 

A menudo la vida carece de sentido, es abstracta y compleja. La literatura no.

 Considera cada libro como un ejercicio de aprendizaje.

 Todo escritor soporta el previsible anclaje de la lectura.

 La realidad tiene signos secretos.

Bajo la gota fría, el trazado del sendero se diluyó. Rumbo incierto.

 Amo las noches de doble fondo, en las que caben vigilia y sueño.

Esa manía de la memoria de revisar recuerdos atrasados.

Siempre que concluyo un libro, firma la escritura discreta del aprendizaje.

 La verdad no es un área reservada para soledades ariscas.

 Cuando avanzo hacia ti te desvaneces.

 Consumo la relación incierta del autista y su temporada en el invierno.

 Un porte sólido. De fantasma.

 Cuando tenía veinte años, Jaime Gil de Biedma no era un poeta cualquiera. Era el poeta.

 La biblioteca, ese amplio gremio de deudas contraídas.

 Crepúsculo, aleteo, sopor, engarce, azul… palabras con reputación asentada.

 Los malos poemas tosen; tienen respiración errática.

Una página: conspiración entre sustantivos comunes, verbos fríos y adjetivos ecuánimes.

 Ya no recuerdo; el final de una biografía deja sitio para mucho olvido.

 

Oficio de callar

Editorial Mahalta

Ciudad Real, 2026






                                                     


 

 

 

viernes, 17 de abril de 2026

GRATITUD (Apuntes del diario)

Después de la alegría
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 
DEL RINCÓN, EN EL ÁNGULO CLARO

Hay cosas que no se pueden pagar a plazos. La gratitud, por ejemplo.

Los actos literarios dejan una abrumadora estela de sensaciones. Ayer presenté en la Biblioteca Mario Vargas Llosa,  de Madrid, el libro de aforismos Oficio de callar, editado por Mahalta. Conmigo, como guías de viaje que anotan contingencias, experiencia lectora y empatía crítica, Gloria Díez y Juan José Martín Ramos. Ambos desgranaron el paisaje abierto del libro. Y lo hicieron desde un mirador de plenitud y horizonte expandido. Conmigo, esa mudez que se enreda en la garganta como un anzuelo que punza las palabras necesarias. La combustión afectiva.

Me imagino, sonámbulo, a la sombra de unos cuantos magisterios reiterados, atrapado en la memoria de sus libros. Vuelven a mí las lecturas de Javier Lostalé, Efi Cubero, Francisco Caro, Ezequías Blanco, César González de Sepúlveda, Carlos d´Ors, Ricardo Virtanen, Álvaro Hernando, Rocío Expósito, Marga Mayordomo, Alberto Ávila, Ana María Reyes ... El cántico poroso de la poesía contemporánea y su diversidad.

No sé cómo se moldean los recuerdos, pero hoy tengo las manos llenas de barro perdurable. Respiro y siento la limpieza del aire. ¿Cómo pensar el mundo sin los amigos?

   

jueves, 16 de abril de 2026

OFICIO DE CALLAR

Oficio de callar
José Luis Morante
Mahalta Ediciones
Ciudad Real, 2026


HOJAS NUEVAS


 Bajo el limo, en las honduras de la ambigüedad, la superpoblación de anfibios.

El silencio mantiene una precintada fuerza de convicción. Sabe quién responde cuando nadie llama.

Cuando los hechos mueren percibimos el rastro compensatorio: las nubes volanderas de efectos secundarios.

Pertenezco al tropel inconfundible de los solitarios. En mí, la vocación de ignorancia. El nada sé de quienes no saben.

Tras la decepción, los deseos internos alquilan emplazamientos periféricos, esperan días de niebla para volver al centro.