martes, 17 de febrero de 2026

ANTONIO RAMÍREZ CÓRDOVA. MÁS ALLÁ DE LAS SOMBRAS

Más allá de las sombras
Antonio Ramírez Córdova
Premio Internacional de Poesía 
Vicente Rodríguez Nietzsche 2019
Ediciones Tablado
Puerto Rico, 2023 (3·ª Edición) 

 ENCERRO

  
 La obra de Antonio Ramírez Córdova (Puerto Rico, 1941) completa una identidad múltiple que aglutina poesía, teatro, narración, ensayo y artículos de prensa. Practica un quehacer complementario, marcado por la diversidad, que ha sido reconocido con abundantes premios. El perfil intelectual del catedrático universitario jubilado es trasversal; se desdobla en facetas que no crean entre sí ninguna controversia; pero la mesa de trabajo pone el acento esdrújulo en su producción lírica. Lo constata la amplia presencia de su obra poética en revistas de Hispanoamérica con autores referenciales del ahora, y el legado de poemas con sitio en importantes antologías.
  Su entrega Más allá de las sombras, ganadora del Premio Internacional de Poesía “Vicente Rodríguez Nietzsche”, es uno de los hitos centrales de su itinerario poético. En la introducción, Santiago Risso recuerda la excelente recepción de entregas anteriores, reconocidas con el Premio Internacional Mairena, el Premio Pen Club, o el José Gutiérrez Benítez. Son galardones que hablan de la solidez de un trayecto lírico que comienza en 1962 con la entrega Humo y viento y que ha tenido una sosegada cadencia hasta el presente en los títulos Para cantarle al amor (1997), Un caballo violeta para el sueño (2001), Indeclinable asombro (2006), Sobre el reloj del tiempo… Homenaje al poeta universal Miguel Hernández en su centenario (2010), Dichos de Antón (2019) y Caballito de sueños (2021). El reconocido antólogo define con mirada lírica esta compilación de poemas breves: “Es un libro de amor, de viento, de libertad, de vida, de luz, aunque el autor lo presente en sociedad a través de la noche, el cuadrado efímero, la grieta, la sombra”.
  El libro comienza con un haiku de excelente factura: “Alma del tiempo / Hay un coro de luces / en esa celda”. Es un anticipo de la claridad expositiva que hace del poema una llave de entrada. La dicción coloquial refuerza el propósito comunicativo y no borran en su diálogo la sensación de intimismo y apertura de sentido. El tiempo y su discurrir se convierten en eje argumental, en definición de un recorrido efímero, que requiere el testimonio sensorial de la palabra. Cada haiku sirve de acogida a un fragmento de lo transitorio: "En esa celda / una torre de luz / se vuelve pájaro”. Pero el poeta combina la forma cerrada de la estrofa japonesa con composiciones breves, en verso libre, que depositan en quien las conoce indicios del tránsito diario. Pero también los poemas abordan ideas conceptuales, definidas en sensaciones y sentimientos que establecen puentes relacionales entre el acontecer y las cosas.
  Los poemas de Más allá de las sombras exigen siempre lucidez, precisión verbal y ese rastro azul que convierte al verso en una estela emotiva, en una caligrafía de luz que se refleja la viva presencia de una identidad femenina: “Sobre el papel / llueve sobre mojado / el último haiku “.
  En el discurrir del libro sobresale una respiración cercana, una protagonista casi velada que encarna lo femenino, pero que carece de libertad para manifestarse con su voz directa. Es una cautiva, un pájaro que es incapaz de alzar el vuelo. El narrador poético se hace testigo de esa carencia; explora un destino marcado por los barrotes de la prisión. Es imposible ocupar el otro lado de la reja. Queda la extrañeza. Parece imposible vadear las riberas de la libertad. Están custodiadas por dioses coléricos que impiden el regreso y condenan a una larga noche de oscuridad y encierro: “En la penumbra, / tu serena inquietud / ante los golpes duros del tiempo, / pero trastocas el alba / para abrir la piedra”.
  La voz lírica de Antonio Ramírez Córdova entrelaza también una lectura simbólica que recuerda uno de los temas literarios más definidos en la tradición: la existencia como cárcel y encierro. Desde esa lectura, el poema incrementa su tejido emotivo y la necesidad de asumir la temporalidad de lo cotidiano, su sentir. encerrado en los muros de tinta del poema. 


JOSÉ LUIS MORANTE




lunes, 16 de febrero de 2026

WISLAWA SZYMBORSKA. UNA VENTANA CON LUZ

Wislawa Szymborska
 (Prowent, actual Kórnik, 1923-Cracovia, 2012) 

 

WISLAWA SZYMBORSKA. ESA MANERA DE DECIR NO SÉ.

 

   La sencillez biográfica de Wislawa Szymborska (Prowent, actual Kórnik, 1923-Cracovia, 2012)  solidificó el mapa literario polaco actual al conseguir en 1996 el Premio Nobel de Literatura. Toda la crítica focalizó un proceso creativo marcado por la voz lírica, el ensayo y la traducción. Desde su niñez, la escritora ligó su destino personal a la ciudad de Cracovia, donde se instaló con su familia a los ocho años de edad; allí emprendió su formación universitaria e impulsa una obra poética cuya primera entrega aparece en 1952; es un conjunto de poemas marcado por el realismo socialista y sería repudiado por la autora como perteneciente a un periodo de formación y tanteo.
   También su compromiso ideológico con el comunismo de su época juvenil, adquiere con los años un epitelio crítico que le lleva a adoptar posturas confrontadas, lejanía y gestos de comprensión con los disidentes.
   Su poesía está marcada por el pacto autobiográfico y por enunciados comunicativos que le hacen desconfiar de las disertaciones teóricas. Así lo exponía en su discurso de recepción del Premio Nobel: “El poeta contemporáneo es escéptico y desconfía incluso –o más bien principalmente- de sí mismo. Con desgano confiesa públicamente que es poeta –como si se tratara de algo vergonzoso En estos tiempos bulliciosos es más fácil que admitamos vicios propios, con tal de causar efectos fuertes; mucho más difícil es reconocer las virtudes, ya que están escondidas más profundamente, y hasta uno mismo no cree tanto en ellas “.   Su argumentación quitaba el monopolio de la inspiración a los poetas y hacía de la misma un impulso de la voluntad entendido como amor al trabajo bien hecho, al espíritu inquieto que propicia una búsqueda constante.
   La cercanía con el ideario poético de Wislawa Szymborska, me lleva a recuperar en mis estantes su libro, Aquí, un poemario traducido por Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia Soriano, en 2009, incluido en el imprescindible catálogo de poesía contemporánea de la editorial Bartleby.
   El preciso enunciado, Aquí, sugiere inmediatez y refugio próximo; son cualidades que la poeta polaca, ganadora del Premio Nobel en 1996, hace suyas desde la amanecida de su quehacer literario, porque todos los textos de Wislawa Szymborska se formulan en un tono intimista, como quien comparte una contingencia o un pormenor vivencial, como quien define pensamientos al alcance de cualquier usuario, sin el clasicismo elitista de la reflexión filosófica y sin la formulación calculada del lenguaje científico.
  El devenir concede los instrumentos necesarios para entender lo que nos rodea, ya sea un asunto doméstico o las características generales de nuestro planeta: “La vida en la tierra sale bastante barata. / Por los sueños, por ejemplo, no se paga ni un céntimo. / Por las ilusiones, sólo cuando se pierden. / Por poseer un cuerpo, se paga con el cuerpo. “
   El sistema de ideas parece haber sido dictado para vivir sin pretensiones, como si el mensaje directo, nítido y certero sortease cualquier circunloquio y eligiera siempre la línea recta. Tan escueto aderezo nos convence de inmediato de su pertinencia y además nos asegura que lo genial pertenece a otra voz y que quien nos habla tiene las mismas limitaciones que tenemos nosotros y el mismo riesgo de que una buena razón se vaya diluyendo sin remedio por nuestra pereza.
  Los poemas de Wislawa Szymborska dejan sitio a una amplia gama de recursos expresivos, como la personificación o el desdoblamiento de la identidad. Nada es ajeno. Despierta, por ejemplo, una complicidad inmediata su incursión en el microcosmos, ese mundo invisible que pudiera tener su peculiar sociedad organizativa y que en su mínima existencia es capaz de condicionar múltiples existencias de seres superiores. Los misterios de lo cotidiano son tratados desde el coloquialismo y la sencillez; sólo así se plasman en sus versos un pensamiento firme y un verso inolvidable y transcendente
 


(Una relectura)


domingo, 15 de febrero de 2026

EN VOZ BAJA

La vida dentro
Fotografía
de
Archivo Freepick

 


EN VOZ BAJA
 
La decepción enseña
a pensar en voz baja.
Por eso me levanto poco a poco,
en la calma discreta de los ojos callados.
Soy la sombra arcillosa
de palabras
que la mañana limpia
con precisión severa.
 
En silencio recibo
un patrimonio escaso;
esa pequeña parte de la nada que cabe
en una cicatriz que no se muestra.
 
Mi mudez precavida
usa ropa de invierno.
Le gusta pasear
con la cara cubierta de neblina
compartiendo con otros
una espera silente
y el alumbrado público.
 
Succionados al fondo,
mis pensamientos nadan
en bóvedas nocturnas
y muestran las escamas abisales
de esos peces
que ahuyentan los abismos
y buscan superficie y luz solar.

   (Variaciones de Nadar en seco 2023)


   

sábado, 14 de febrero de 2026

UN PLANETA A MEDIDA

Lejos, contigo
(Pueblos del agua, Japón interior, mayo-junio de 2025)

 

APRESURA EL REGRESO.
No es solo que no encuentre
planchada la sonrisa y con perfume;
impresos argumentos de futuro
en platos de cerámica celeste.
Hallar tendido sobre la mecedora,
con remozado gesto, un gris cansancio,
en su punto el maná...
No es solo que no observen
facciones luminosas las ventanas y puertas;
que los muros, se despierten opacos.
Es que sin ti mi casa
muestra alarmantes síntomas
de inminente derrumbe.

Mi casa es un planeta a tu medida.

              (Rotonda con estatuas, 1990)






viernes, 13 de febrero de 2026

EL DINOSAURIO AUSENTE

Ausencia

 

EL DINOSAURIO

 con mi gratitud, a Augusto Monterroso

  Fue un repliegue callado. Una mañana el dinosaurio se ausentó y al despertarme ya no estaba allí. Desde entonces, la tibieza de mi dormitorio ha perdido el foco de luz, ese punto exacto donde fijar la mirada. No dejo de preguntarme qué provocó su ausencia, mientras guardo un colmado reguero de palabras no dichas. El recuerdo marca huellas en mí.
  A la distancia justa, la soledad del dinosaurio busca rescoldo en otros.
 
 Del libro Fuera de guion





jueves, 12 de febrero de 2026

MANERAS DE LIMPIAR SOMBRAS

Interiores
Pueblos del Japón interior
(Mayo-Junio de 2025
Fotografia 
del
álbum ersonal


 

MANERAS DE LIMPIAR SOMBRAS

 Me ha causado estupor su alineamiento con los profesionales del insulto y la palabra hiriente. Creía que era una persona agradable y formada, dispuesta a celebrar generosidad y gratitud con  la gente y el territorio de acogida. No acostumbro a encender polémicas digitales, pero sus cotilleos y críticas, por inesperados, me impulsaron a responder. Escupir en la mano que ofrece pan es una mezquindad inaguantable.

 Detrás del pensamiento, la madurez cobija el sentir. Su frialdad es  solo apariencia.

 En la travesía hacia el olvido, la amistad escribe listas renqueantes, que se completan por omisión.

 Todos los géneros literarios despliegan en su recorrido la sensibilidad del yo; son espacios reflexivos de una mirada indagatoria que explora los matices de fondo, los ángulos dispares de su relación con el mundo.

La intrahistoria personal convive con las asimetrías colectivas en un tiempo marcado por una realidad paradójica: el que piensa distinto no es un adversario sino un enemigo, alguien que solo merece desprecio y odio. Y así no hay forma de hilvanar un proyecto colectivo.

Es  febrero y las aceras congregan un contagio de prisas. Como si yo caminase a trasmano, pongo lentitud en la mirada y en los zapatos. Tengo la cabeza y el corazón a pájaros.

 Alguien habla en voz alta. Otro asiente a intervalos. Una multitud conectada con un oído atento en la distancia. Sólo yo permanezco fuera de cobertura. Quité el sonido al móvil y cuando lo enciendo me he perdido llamadas y mensajes me recuerda los asuntos literarios que hay que programar. Debería ayudarme más a mí mismo; solo, no puedo.

Pido un café con leche y abro un libro. Apenas leo unas líneas. Junto a ella, elijo un ventanal que testifica el tránsito incesante. Frente a mí un asiento vacío y esa caligrafía de la ausencia que escribe en lluvia oblicua. Personifico un desamparo que no ocupa sitio y que mira en silencio, mientras bracea con las dudas del superviviente. No debo escribir un diario; me mana la tristeza y hay que ser optimista, aunque no sepamos cómo.


miércoles, 11 de febrero de 2026

EL EJEMPLO DE BLAS DE OTERO

BLAS DE OTERO
(1916, Bilbao-1979, Majadahonda, madrid)

 

EL EJEMPLO DE BLAS DE OTERO

 
Compromisos y palabras bajo el franquismo
Recordando a Blas de Otero (1979-2009)
Araceli Iravedra y Leopoldo Sánchez Torre (eds)
Renacimiento, Sevilla, 2010
 
   Una cronología, el trigésimo aniversario del fallecimiento de Blas de Otero, proporcionó el motivo para la convocatoria en Granada, entre el 27 y el 29 de enero de 2010, de un foro internacional. En torno al paradigmático poeta coincidieron más de veinte estudiosos de la lírica contemporánea. El volumen Compromisos y palabras bajo el franquismo, editado por Araceli Iravedra y Leopoldo Sánchez Torre, compila las actas del congreso y permite profundizar en el legado intelectual y en los claroscuros biográficos.
   Sabina de la Cruz, compañera sentimental del poeta desde 1971 y albacea testamentaria, aporta el trabajo liminar; centra su intervención en un paréntesis temporal (1943-1944) que coincide con la crisis que condujo a su primer internamiento psiquiátrico, y la penuria económica de posguerra que se convirtió durante años en un mal endémico y colectivo y fomentó la búsqueda de canales alternativos de supervivencia. Como privilegiada conocedora de entresijos coyunturales, nos descubre siete cartas inéditas dirigidas a un amigo cercano, Antonio Elías Martinena.
   La necesidad de integrar el material literario en el discurrir colectivo fue tratada con singular acierto por Jean Paul Sartre en su ensayo ¿Qué es la literatura? Aquel texto de 1948 se asentó de inmediato como bibliografía básica sobre la eficacia del valor estético. Fomentó un debate que todavía no ha periclitado y ahora se recupera al abordar la relación contextual de la poesía de Otero. A él se dedica el cuerpo central de Compromisos y palabras bajo el franquismo.
   Lo social como clave temática crea escuela, se convierte en elocuente epígrafe, sintetiza un recorrido en la que abren senda Blas de Otero y Gabriel Celaya. Sin embargo, la exigencia ética transciende ese periodo de humanismo utópico y deviene coordenada referencial en el quehacer de las promociones siguientes. El legado reitera vínculos con la Escuela de Barcelona, aquel subgrupo mediosecular que aglutina a Jaime Gil de Biedma, Carlos Barral y José Agustín Goytisolo, también con Ángel González en cuya poesía abundan los ecos sociales, los ingredientes de denuncia y el empleo de una ironía crítica distanciadora.
    Esta filiación languidece en los años setenta, cuando se impone como tendencia dominante el formalismo esteticista, y vuelve a aflorar en el comienzo de los ochenta debido al impulso de “la otra sentimentalidad”. La estela de la poesía cívica no se apaga con Javier Egea, Álvaro Salvador y Luis García Montero, yuxtapone matices y crea enunciaciones que difunden la utilidad ideológica en el cambio de siglo.
   La posguerra, el franquismo consolidado y la postrera etapa de la dictadura fueron estrictos vigilantes de la libertad expresiva. En ese marco agónico los valores oterianos mantienen su vigencia; la escritura preserva su vocación transformadora y se hace portavoz de afanes colectivos. El entramado lírico difunde una actitud crítica ante la realidad circundante y propicia el ensanche de la conciencia individual. Su coherencia y unidad sigue pidiendo al tiempo la paz y la palabra.   
                                          

                                                                                             JOSÉ LUIS MORANTE