sábado, 25 de abril de 2026

RODOLFO SERRANO/RAÚL CANCIO: MIRADA Y VERBO

La mirada y el verbo
Rodolfo Serrano / Raúl Cancio
Prólogo de Joaquín Estefanía
Kasbah Editorial
Madrid, 2025

 

INSTANTES SUSPENDIDOS

 

   La mirada y el verbo (Kasbah, 2023) marca un hermoso diálogo entre la cosmovisión poética de Rodolfo Serrano (Villamanta, Madrid, 1947), quien realizó los estudios de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, y Raúl Cancio (Madrid, 1943), fotógrafo y uno de los mejores fotoperiodistas de la prensa gráfica de nuestro tiempo. Los dos coincidieron durante muchos años en el periódico El País y allí nació una excelente amistad que se ha prolongado en el transitar de los relojes, más allá del desempeño laboral y de los diferentes quehaceres personales de investigación, docencia y escritura.
   La introducción de Joaquín Estefanía “El tiempo en el que fueron inmortales” arranca de esa complicidad de cercanía que dejan los pasos entrelazados en la redacción. Han pasado los años y el ahora va adquiriendo un matiz crepuscular. Pero persisten las voces emotivas de la evocación, ese anecdotario que traza el perfil del recuerdo compartido y los rasgos singulares de su presencia creadora, más allá de la experiencia solidaria.
   El preámbulo insiste en que imágenes y textos están perfectamente imbricados con la realidad. La palabra y el verbo se dan la mano para recobrar las dispersas teselas del pasado y concretar los vuelos del instante suspendido, de esas vivencias irrepetibles que el tiempo deja entre las manos. Resalta el carácter unitario entre textura visual y el meditado orden poético. Ambos suman pasos para la búsqueda de un sentido orgánico a través de ese lenguaje dual. El emotivo prólogo es un buen umbral. Anticipa la senda verbal de Rodolfo Serrano y la densidad conceptual que guardan las imágenes de Raúl Cancio.
   La palabra poética de Rodolfo Serrano alumbra una voz figurativa, dispuesta a ser testigo de lo que sucede. Pone de relieve un recorrido exploratorio que convierte el entorno en material literario, en territorio de inmersión y búsqueda, de rescate y retorno a la claridad. Ese ámbito, no pocas veces penumbroso y sombrío, ofrece una visión subjetiva y sentimental. Llegan como involuntarias protagonistas del poema la soledad, la desolación y los recuerdos, acaso embellecidos por la memoria para certificar que cualquier tiempo pasado fue mejor. Se cobijan entre los versos mínimas historias que se solapan entre sí y suceden como si la existencia negase la posibilidad de un mundo en calma, ni siquiera en los sueños, aunque el yo poético se empeñe en rescatar una amanecida de luz. El sujeto verbal afronta el respirar como un empeño en recordar las ciudades que amó, ahora vistas como siluetas inmóviles que recorta una puesta de sol.  Llega la oscuridad y un estar triste que rememora un amplio listado de cosas pendientes. Cada vez más, la existencia asume un aleatorio descenso hacia sombra. Abre las manos para dejar en ellas el ébano tenaz de la tiniebla, la oscuridad y el desconcierto. El tedio de la tarde, descrito con versos concisos y lacónicos que dejan la conciencia de ser una presencia frágil, ya instalada en el derrumbe físico y en la vencida arqueología de la soledad. El ser ahora es un tantear pausado, con las asimetrías del fatigoso transitar que permite volver a casa, aunque no haya nadie.
   Todos los poemas de Rodolfo Serrano argumentan una clara disposición enunciativa y emplean una dicción cercana y limpia, en la que cabe una realidad cercana, que deja grietas y hendiduras para el onirismo y la fantasía. Los textos mantienen una serena continuidad visual con las fotografías de Raúl Cancio. En ellas predominan los grises y negros, una estela de secuencias, repletas de emoción, que deja sus picotazos en la retina. La existencia cotidiana es luz y sombra, el despertar sentimental de la esperanza y las débiles señales del camino que lleva hacia el crepúsculo. Las imágenes recuerdan las páginas sueltas de un cuaderno de luz que habla en silencio. Se abren al testigo con un grueso epitelio sentimental. En ellas, persiste en la conciencia la sensación de finitud y soledad, como se plasma, con el intimismo confidencial de su escritura, las composiciones de Rodolfo Serrano.
   La mirada y el verbo dibuja rincones de una realidad signada por un tono existencial. Los poemas nacen desde el fluir de una conciencia que retorna al pasado y pierde el rumbo, que capta secuencias vitales marcadas por la soledad y el desamparo, por un largo recorrido que se demora hasta el fin de la noche, en el que se van sumando indicios de oscuridad y contingencia: “Vivir en paz es fácil. Sobre todo / a estas altas edades en que uno / tiene más añoranza que deseos. / Y el recuerdo es solo niebla del pasado”. La conciencia de ser se va despojando de pretensiones; las manías y rarezas se van borrando y solo se presta atención a un cielo limpio que invita a vivir el ahora sin brújulas ni mapas. Real o simbólica, la noche está ahí, con su laberinto de imágenes, con su tacto oscuro, como un espejo que acogiera en el frío de su superficie las sombras interiores, la desnudez de un corazón a solas que quiere estar en paz con todos.
 

JOSÉ LUIS MORANTE






viernes, 24 de abril de 2026

DESDE RIVAS

Senda y memoria
(Rivas Vaciamadrid, 2026)
Fotografía
 de
Adela Sánchez Santana
 

 

DESDE RIVAS


Aquí pierdo la voz, contemplo Rivas,
un nombre propio escrito en el asfalto,
un árbol que resguarda la memoria,
pulcra ciudad de espacios habitables,
igual y diferente a cualquier sitio.
Cada jornada intento sin demora
la gesta cotidiana de aventar
el cansancio de los días comunes,
mientras, bruñida y frágil, a lo lejos
una luna de plata abre la noche,
dibuja su contorno en el regazo
del cielo envejecido de Madrid.
Crece la sed aquí, varado en Rivas;
busco en vano la esencia de las cosas,
acumulo renuncias e inquietudes
y despide mi mano el tren vacío
de la vida que parte, no sé dónde.

     

        (Del libro  Largo recorrido, 2001)
Premio Internacional de Poesía San Juan de la Cruz  



jueves, 23 de abril de 2026

EL LIBRO ES SIEMPRE UN ELEFANTE

La piel del libro

  

LA BIBLIOTECA


En el Día del Libro

 
No es difícil descubrir que la piel de un libro oculta un elefante. Lo aprendí pronto y ese descubrimiento fue esencial en mi trabajo en el aula. Soy de los que creen en una escuela imaginativa y transformadora que asocia inteligencia y actividad intelectual. Sé que el proceso educativo no termina nunca y  necesita la continua presencia del libro.
Si la lectura la lengua hace posible el entrenamiento verbal, el libro ayuda a entender el lenguaje y a expresarlo con precisión y claridad, a relacionarlo con la realidad.
El entorno ha cambiado y uno puede acercarse al libro con nuevos formatos, con claro predomino de lo visual, pero la motivación, la voluntad y el papel del lenguaje permanecen inalterables. Sólo cambian las estrategias. Y no conozco mejor estrategia para galvanizar una lengua activa que la biblioteca.
Para explicar sus múltiples funciones traigo a la memoria aquella fábula del elefante indio, un cuento popular que reflexiona sobre la naturaleza de las cosas y nuestras impresiones: “En un cercano bosque vivía una manada de elefantes. Alguno se acercaba a media tarde hasta las cercanías del poblado y eran muchas las recomendaciones maternas. En ese poblado vivían cinco niños ciegos que empezaban a ir a la escuela. Un día preguntaron al maestro:”¿Qué es un elefante?” El maestro se aproximó con cuidado hacia un elefante que pacía plácidamente y fue dejando que cada uno de los niños ciegos palpase su cuerpo. Uno tocó su costado, otro su cola, otro la trompa, otro su colmillo y el último su oreja…después se reunieron junto al maestro y relataron su experiencia. El que tocó el costado dijo que el elefante era un muro, el que palpó la cola una larga liana, el de la trompa habló de una serpiente enroscada y el del colmillo definió el elefante como una peligrosa lanza. Por último, el ciego que tocó la oreja creyó adivinar que el elefante era una palmera que aliviaba de las horas solares… “ Cada cual había experimentado una parte del elefante, una sensación única y distinta. Pues eso, cada lector encuentra en el libro una sensación única, excepcional, distinta. Ya se sabe que un libro es siempre un elefante.

miércoles, 22 de abril de 2026

ACERCA DEL SUEÑO


 

Principio del formulario

                              
ACERCA DEL SUEÑO

                            a mi hija Irene
 
 
I
      
Qué es el sueño, preguntas,
con la abrumadora ingenuidad
de quien me presupone una respuesta.
Y yo salvo el escollo
modulando una frase convulsa
en la retórica de los desconciertos.
Te digo: el generoso don
que la fatiga obtiene de la noche,
una brizna de luz escalando la sombra,
el envés de una historia
cotidiana y absurda;
tú misma, hija mía,
cada palabra tuya, cada gesto.
No sé si el sueño
es potestad del hombre
o comparten los sueños animales y cosas.
Ignoro de igual modo qué hilo teje
su textura de seda,
qué alzada confabula
su hermética apariencia
o qué brújula guía
la estela de sus viajes.
Sé que hay sueños tristes y gozosos,
oscuros y diáfanos,
ocasionales y obsesivos;
sé también que hay sueños tan hermosos
que el tiempo los indulta y perseveran,
y no envejecen nunca.
 
                         A mi hija Ana

II
 
Hay sueños que una noche
consumen su existencia
y otros que se prolongan con los días.
Simulan los primeros
una especie común de lepidópteros
y acaban siendo pasto
del trastero y del polvo,
como un experimento vanguardista.
Levísimos planetas alumbran los segundos,
como estrellas fugaces que convocan
múltiples y azarosas travesías.
Ante nuestra mirada sus figuras componen
un paisaje celeste,
intangible materia en sereno reposo,
donde habita la luna del deseo.
 
                                           JOSÉ LUIS MORANTE




martes, 21 de abril de 2026

GLORIA DÍEZ (Presentación de OFICIO DE CALLAR)

J

presentación del libro de aforismos
OFICIO DE CALLAR
Gloria Díez, José Luis Morante, Juan José Martín Ramos
Biblioteca Pública Mario Vargas Llosa
(Madrid, 16 de abril, 2026
Fotografia
 de
Rosa María Hernández Costa

Presentación y texto de GLORIA DÍEZ

Gloria Díez (El Entrego, Asturias), periodista y gestora cultural, ha hecho de la poesía una manera de mirar la hondura. Comienza travesía lírica con Mujer de aire, mujer de agua (Rialp, 1982). Aquel primer libro se asentaba en el mapa poético del momento y su autora no tardaría en integrarse en la Cuarta antología de Adonais (Rialp, 1983) y en el número doble 169-170 de la revista malagueña Litoral, publicado en 1987. La obra prosigue con Inocente ceniza (2018), un muestrario que se hace metáfora de amanecida y resurrección. Su última entrega es Seda torcida (2025), donde la poesía transforma emociones y pensamientos en resistencia, en rendijas de luz que cobijan lo perecedero.


   Queridos amigos, gracias por acompañarnos en una tarde que es importante para nosotros, como biblioteca, para José Luis Morante, como escritor y para Mahalta, la editorial que hoy acoge su último libro de aforismos: Oficio de callar.

José Luis Morante ha dedicado su vida a la escritura y a la enseñanza. Hoy tendremos que dejar a un lado al ensayista y al poeta, pero conviene citar, aunque solo sea de pasada, que su obra en verso está recogida en tres antologías: Mapa de ruta de 2010, Pulsaciones de 2017 y Ahora que es tarde que se publicó en 2020. No quisiera dejar pasar la oportunidad de resaltar su aportación al haiku en libros como A punto de ver, confieso que es mi favorito, publicado en 2019 o Viajeros sedentarios que apareció en una preciosa edición de La Garúa 2025.

Y ya, hecha la salvedad, quien hoy nos visita es el autor de aforismos. Este género de escritura breve está presente en la obra de Morante desde el ya lejano 2009 con Mejores días. A ese libro le siguieron Motivos personales en 2015 y esta otra delicia editorial que es Migas de voz fechada en 2021. La Isla de Siltolá publicó en 2024 un amplio ensayo sobre el aforismo, que yo recomiendo a quien quiera acercarse al género: se titula Paso ligero. La tradición de la brevedad en castellano (siglos XX y XXI).

Y así llegamos al momento actual y no olvido el libro de aforismos relacionados con el cine titulado Planos cortos, publicado por Trea en 2021, con prólogo de Juan Varo Zafra. Cito ahora el libro y a su prologuista porque habla de la mirada de José Luis Morante, una mirada “melancólica, agridulce”, dos adjetivos que definen con bastante precisión su talante y sabemos que cualquier creación, cualquier manifestación artística parte de la mirada.

En Oficio de callar afloran, quizá pasados por un último tamiz, el de la edad y la experiencia, temas que han estado presentes en la ya amplia obra de José Luis. A Morante le inquietan los disfraces: los disfraces verbales, las capas de cebolla tras las que se esconde la realidad, y todos esos “otros”, tan ajenos, que nos multiplican en los espejos.

Elijo un aforismo: Escrita, con tinta invisible, sobre osamenta y musculatura, el cuerpo disimula su condición de fraude.

Y otro: Aliento de vida, como esas casas vacías por las que transita a diario tanta gente.

Habla Freud de esa especie de cortocircuito mental entre dos palabras que da lugar al humor, que desencadena la risa, cuando completa esa elipse, la metáfora emociona y el aforismo, al concentrar el pensamiento, provoca la sorpresa, el buen aforismo nos hace sentirnos un poco más ligeros, como el champán.

Morante al comienzo de Oficio de callar cita a Chesterton: “La simplificación de una cosa es siempre algo extraordinario”. Y si avanzamos un poco más, el enunciado sintético de una verdad, cuando lo es, nos ahorra larguísimas explicaciones, donde se acumulan los argumentos y las pruebas. Simplificar una cosa es siempre algo extraordinario.

Elijo otro aforismo: Conciencia de la edad; cada vez, en mi diccionario personal, tengo más acepciones sentimentales en desuso.

El tiempo, ahí nos encontramos con otro de los caballos de batalla de Morante. Un tiempo que avanza “a paso ligero” y que es, en sí mismo, el más elusivo de los aforismos.

Morante sospecha de los espejos y adivina fantasmas, pero eso no le impide entrar en terrenos mucho más cotidianos, la mirada melancólica y agridulce se dota entonces de un afilado bisturí psicológico: Aunque parezca nacer de un sustrato lógico, el rencor huele a cuarto de baño de pensión antigua, escribe. Veamos otro: El número impar de su matrimonio acecha el contraluz de la tristeza.

Leer aforismos requiere un desterminado estado de ánimo. Los aforismos son píldoras, así que no conviene tomarse el frasco entero antes de dormir. La lectura del aforismo requiere cierta calma y permitir que nuestro propio pensamiento complete el texto, olvidar el libro sobre la mesa y devanar, nosotros sí, el mundo en miniatura que esconde cada frase.

Bien leído, un libro de aforismos da para más que muchas novelas. Eso os deseo si os animáis a compartir con José Luis Morante y con Mahalta todas las horas que han quedado atrapadas, como colección de insectos, en Oficio de callar.

Por mi parte es todo, cedo la palabra a otro aforista, editor y amigo: Juan José Martín Ramos. Muchas gracias.

 

 

 

lunes, 20 de abril de 2026

CÚMULOS

Cúmulos de paso
Archivoo digital
de Internet

NUBE
 
Conoce la indigencia
el pacto con mi sed adormecida.
Al abrir la mañana,
nada pido, por tanto;
tal vez el mapa blanco de una nube
que dibuje al descuido su textura,
la letra detenida
de una niñez ingrávida.
 
Y que la nube un día
sea vuelo
que no duerme el cansancio,
secreto fugitivo
en un cielo estepario.
Lluvia fértil saliendo de la noche
para poner de nuevo
entre los párpados
un temblor auroral,
la claridad pujante del comienzo.

             (variaciones)


    

domingo, 19 de abril de 2026

APARICIONES

En compañía
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

 

APARICIONES

 

   Como si necesitase propagar las nociones del miedo, su desastrada imagen regresa de improviso. Recuerda un destello diluido que va perdiendo intensidad. Hay en su gesto un estar apocado. Conjetura que estoy en ese tiempo en el que los fantasmas no son pesadillas sino compañía.


Del libro de microrrelatos Fuera de guion