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miércoles, 1 de julio de 2026

POR LAS CALLES VACÍAS

Beber aire
Avda de los Almendros, Rivas-Urbanizaciones
Verano de 2026

 

UNA CALLE VACÍA
 
Hoy recorren mis pasos esa calle
que no esconde ningún itinerario.
Todas las calles fluyen dócilmente
al mar de cualquier sitio,
cierran con parsimonia una distancia;
pero ésta alarga al infinito su trazado,
pretendiendo ignorar dónde concluye.
Amo el cuello sumiso de sus verdes farolas,
los reflejos chillones de sus autos a plazos,
la cal que habitan líquenes y musgos;
y amo sus papeleras –cielos para despojos-,
singulares regazos donde nada perturba
el aliento feliz de lo caduco.

           

                           Antología Ahora que es tarde (1990-2020), La Garúa editorial



jueves, 11 de junio de 2026

POR LAS CALLES DEL TIEMPO

Iglesia de San Pedro, Ávila

 
UNA CALLE VACÍA
 
Hoy recorren mis pasos esa calle
que no esconde ningún itinerario.
Todas las calles fluyen dócilmente
al mar de cualquier sitio,
cierran con parsimonia una distancia;
pero ésta alarga al infinito su trazado,
pretendiendo ignorar dónde concluye.
Amo el cuello sumiso de sus verdes farolas,
los reflejos chillones de sus autos a plazos,
la cal que habitan líquenes y musgos;
y amo sus papeleras –cielos para despojos-,
singulares regazos donde nada perturba
el aliento feliz de lo caduco.


        De la antología Ahora que es tarde (1990-2020)



 


jueves, 4 de junio de 2026

TOPOGRAFÍAS DEL CORAZÓN

Avda de los Almendros, Rivas
(Primavera de 2026)
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

 UNA CALLE VACÍA

 
Hoy recorren mis pasos esa calle
que no esconde ningún itinerario.
Todas las calles fluyen dócilmente
al mar de cualquier sitio,
cierran con parsimonia una distancia;
pero ésta alarga al infinito su trazado,
pretendiendo ignorar dónde concluye.
Amo el cuello sumiso de sus verdes farolas,
los reflejos chillones de sus autos a plazos,
su cal que habitan líquenes y musgos;
y amo sus papeleras –cielos para despojos-
singulares regazos donde nada perturba
el aliento feliz de lo caduco.


            (De la antología Ahora que es tarde, 2020)




domingo, 22 de marzo de 2026

REGRESO

Cosecha

 REGRESO A RIVAS

Aquí pierdo la voz, contemplo Rivas,
un nombre propio escrito en el asfalto,
un árbol que resguarda la memoria;
pulcra ciudad de espacios habitables,
igual y diferente a cualquier sitio.
Cada jornada intento sin demora
la gesta cotidiana de aventar el cansancio
de los días comunes,
mientras bruñida y fragil, a lo lejos,
una luna de plata abre la noche,
dibuja su contorno en el regazo
del cielo envejecido de Madrid.
Crece la sed aquí, varado en Rivas.
Busco en vano la esencia de las cosas,
acumulo renuncias e inquietudes
y despide mi mano el tren vacío
de la vida que parte, no sé dónde.


  (Antología Ahora que es tarde, 2020)


 

martes, 3 de marzo de 2026

ENCUENTRO

Los otros que perdí
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 


ENCUENTRO

Aquel día gozaba de la lluvia
bajo la espesa fronda de un parque solitario
y tropecé conmigo.
Miré mi rostro
con curiosa sorpresa;
me hallé un poco más viejo, más cansado,
abrumado quizás
por un escepticismo prominente y asiduo
y una antigua tristeza
palpable, aunque recóndita.
Sentados en un banco prodigamos
leves toses, murmullos,
dilatados silencios y miradas furtivas.
El tiempo parecía detenido,
hasta que una acuarela de ceniza
ensombreció el crepúsculo.
En tanto se alejaba,
una temprana rosa depositó en su sitio
efímeros instantes de belleza
que, de común acuerdo, ambos no vimos.
Respiré hondo;
todos sabéis qué indecible fragancia
emana de la tierra cuando llueve.

     (Ahora que es tarde. Antología poética (1990-2020)




lunes, 29 de diciembre de 2025

EN CLAVE AUTOBIOGRÁFICA

Conferencia sobre el libro "Palabras adentro"


 




EN CLAVE AUTOBIOGRÁFICA

Yo nací (perdonadme)
con la televisión en blanco y negro.
La realidad mermada
divulgó lo ficticio entre las vísceras
del dichoso artilugio.
Retraído el asombro,
poco tiempo después holló la luna
el ballet pintoresco del primer astronauta.
La guerra de Vietnam sembró de rojo
el miedo del monzón y un odio denso
dejó su cinta métrica a la posteridad.

El niño que yo fui cruzó la calle
para desvanecerse.
Soplo activo de brisa
que aventara las ramas,
devanaron los años
una quietud insomne,
repleta de fracasos.
Nada sobra al olvido.

Envejeció conmigo
la dudosa verdad de las consignas
y el pretérito manso
se refugia detrás como una sombra.
Crece el silencio en mí,
la nada vuelve.
El tiempo es la frontera
en mi mapa menguante.
A la luz del ocaso 
ya no quedan tareas perentorias.
El futuro es de otros.

     (Nadar en seco, 2022)



viernes, 12 de diciembre de 2025

EXTRANJEROS

Nómadas
(Japón, mayo, 2025)



EXTRANJEROS

Solitarios o en grupo,
continuamente llegan hasta el foro.
Cada extranjero irradia
una fascinación inagotable.
Conmueve al residente
la palidez del rostro,
las ojeras que remarca la umbría,
la sonrisa fiable, el pulso firme,
los vestidos color de plata vieja
y el patrimonio de sucesos trágicos
que acumuló su errante nomadismo.
Da fe de su aureola
un hecho singular:
la nada que persiguen es la nada.

 ( De Ahora que es tarde, 1990-2020)




sábado, 22 de noviembre de 2025

UN TEDIO DE LIBROS. JOSÉ MARÍA FONOLLOSA

José María Fonollosa
(Can Tunis,  Barcelona, 1922-Barcelona, 1991)
Ciudad del Hombre




RESACA


Soy un tedio vulgar lleno de libros.
Petrifico mis horas
entre conspiraciones de salón.
Me gusta escuchar jazz
por el temblor dormido
que sostiene su música.
Tengo un amigo o dos;
qué multitud formamos
si compartimos juntos
algún desdén festivo y amarillo.
Adquirí la costumbre
de prodigar latidos
como si repartiera recompensas.
En otra vida amé
y un leve roce
me trastocaba la fisiología.
Aparento deseos
cuajados de grandiosa intensidad.
Son raros los difuntos que acreditan
tanta fulguración y lozanía.
Soy un muerto ejemplar:
no merece la pena suicidarse.

        (Antología "Ahora que es tarde", 2020)



miércoles, 24 de septiembre de 2025

EL MIEDO

Pasos del miedo
Archivo fotográfico
Tabippo.net



 EL MIEDO


El miedo a los seis años
era un cuarto lejano,
un recinto sellado y tenebrista,
con prestigio de infierno,
y un viejo sin edad
que dormitaba junto a un perro agónico,
bajo los soportales.
A los doce su miedo
habitaba en los libros,
igual que fotogramas de holocaustos.
El miedo en la veintena
fue aquel tiempo confuso
de amarse bajo el cielo,
ese rumor de trenes que enlazaba
la ausencia y el deseo.
A los cuarenta y ocho fue su miedo
un espacio interior, claudicaciones...

Tuvo más miedos: al cumplir cincuenta,
a los sesenta y tantos,
cuando no tuvo edad
y en una larga noche,
asmática y feroz,
apareció en la sombra encanecido
aquel miedo inasible de seis años.

            (De Ahora que es tarde, La Garúa, 2020)