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| Todo me fue dado Paulo Leminski Edición de José Javier Villarreal Vaso Roto Ediciones Madrid, 2018 |
TRANSPARENCIA
Durante años, la singularidad biográfica y creadora de Paulo Leminski (Curitiba, Brasil, 1944-1989) ha condicionado
su lugar periférico en el canon poético brasileño. Ha sido un autor
semiclandestino que aglutina facetas y tradiciones lejos de las habituales
etiquetas críticas. Su voz plural da cauce al poema, la traducción, el
ensayo, la novela y las colaboraciones en prensa, mientras que su accidentaba
biografía se mueve entre la actitud contemplativa y receptora de sus años
juveniles, donde ingresó en un monasterio que no tardaría en abandonar, hasta
el activismo político frente a los regímenes autoritarios, tan habituales en el
entorno colectivo latinoamericano. Fue judoka y alcohólico. Murió joven,
víctima de una cirrosis crónica. Dejó una obra poética en el filo del legado
literario oriental, de la que hay en Todo
me fue dado una selección que aglutina textos de casi todos sus libros,
desde Cuarenta clips en Curitiba (1976)
hasta el libro póstumo El ex extraño,
publicado en 1996.
La edición en lengua original y castellano ha sido realizada por José
Javier Villarreal, quien analiza en el liminar la presencia biográfica del
poeta en la economía verbal de sus textos: “Leminski es rico, pero estricto,
gusta de dosificar, de ser riguroso en la curva de la imagen”. Son rasgos que
enuncian una tendencia natural al cultivo del haiku. Pero la estrofa japonesa,
cuyo esquema versal, no usa la rima en los maestros clásicos, tiene un añadido sonoro que hace de las asonancias y rimas consonantes una estrategia
expresiva. De ahí, la dificultad añadida en la traducción para preservar los
efectos.
Los
poemas adquieren la apariencia de un fragmento. Muestran una severa poda de lo
enunciativo. Acogen estelas esenciales en las que se intuye el hueco de un
discurso mayor, que sobreviene inadvertido en el silencio, como un cauce
drenado.
Con estas coordenadas previas, arranca una antología de claros enlaces
con la expresión aforística. El poema es un fruto sin rama. Pende autónomo,
apenas deja sombra sobre la geografía de la página. Marca una calculada
tendencia a la omisión. Ese cultivo del esencialismo minimalista, ya se ha
dicho, mira a la transparencia luminosa del zen, dibuja paisajes despojados
donde los elementos se excluyen en un severo adelgazamiento retórico. El
poema es un clips, una puntada, una luz de luciérnaga que brota levísima entre
el magma de sombras. Así llegan los textos seleccionados de su primera salida:
“Una vida es corta / para más de un sueño”; la celeridad resolutiva de estos
versos confunden su naturaleza con el aforismo; en su entrelazado muestran la precisión del decir fragmentario. Otro ejemplo que evidencia el mismo
tono: “Solo un viejo / puede descubrir / detrás de una piedra / toda la
primavera”. Se ha hablado también de la fuerte cadencia reiterativa de la rima
consonante, lo que añade al poema un aire musical que le acerca a la canción:
“Encontrar / la puerta que olvidaron cerrar. / El callejón con salida. / La
puerta sin llave. / La vida”.
Las entregas que aportan textos son, además de la carta epifánica ya
reseñada son Caprichos & relajos (1983),
Distraídos venceremos (1987), La vie en close (1991) y El ex extraño (1996), una selección de poemas realizada
por su compañera sentimental Alice Ruiz y su hija Áurea. Ya en 2013 se
reúne, por primera vez, su producción lírica, a cargo de Alice Ruiz y José
Miguel Wisnik, un volumen que servirá de cauce para realizar la muestra de Todo me fue dado.
José Javier Villarreal añade como coda una extensa reflexión didáctica
en torno al haiku. En ella sigue la ruta cronológica de la estrofa y su
aclimatación en la geografía americana de la mano de Juan José Tablada y
Octavio Paz, y los ensanches en su empleo de autores como Paulo Leminski que
integra en el armazón conceptual de la estrofa un despojamiento extremo que
sorprende por su incisión y por los recursos sonoros que expanden los
significados.
Leminski hace de su escritura desnudez. Su verso breve cava una apertura
de pensamiento que no desdeña expresiones cromáticas o musicales. Sabe que la poesía es hacer continuo y transitorio, un destello que
saca al sol la magia de la palabra.


