miércoles, 14 de diciembre de 2011

UN ENCLAVE HISTÓRICO: POTSDAM


Apuntes al paso ( y II) :

   Madrugamos para la visita de Potsdam, uno de los lugares históricos de la periferia berlinesa. El trayecto se inicia en el puente que sirvió de escenario a una de las secuencias más conocidas de El tercer hombre, la película que protagonizaran Joseph Cotten, Alida Valli y Orson Welles. Muy cerca, un lago calmo y una frondosa llanura en la que conviven tilos, fresnos y pinos con el praderío. Allí se construyó una casa de campo en la que se ubicó la Conferencia de Potsdam que fijó el nuevo orden mundial tras el nazismo y anticipaba la guerra fría.

    El barrio holandés de Potsdam está repleto de celebraciones festivas que compartimos. Más tarde nos desplazamos a la zona monumental y a Sans Soucci, palacio ilustrado que sirvió de retiro a Federico El Grande, cuya tumba, una humilde lápida, es un terco ejemplo de sencillez. Las patatas naturales dispersas en ella acrecientan la idea del monarca preocupado por el bienestar de sus súbditos.

   La mayor oferta cultural de Berlín se concentra en la isla de los museos; aglutina edificios inspirados en la etapa clásica de Grecia y Roma. Elegimos el Museo de Pérgamo, el más afamado. No decepciona: la reproducción del Altar de Pérgamo, los frisos, las columnas ciclópeas y las salas dedicadas a Babilonia, Ur y Caldea dejan en mi retina la dimensión exacta de muchas imágenes de mis libros de texto. Allí está, por ejemplo, el Código de Hamurabi, esa constitución primitiva inscrita sobre una piedra milenaria.

  Lenta mañana de domingo en el barrio turco de Berlín. Cierran casi todos los establecimientos. En un bar semidesierto, un abuelo ayuda a un niño inquieto a realizar sus deberes escolares. La estampa inspira ternura. Como en todos los sitios, la senectud contagia sabiduría, afecto y paciencia. En tranvía viajamos hacia un antiguo barrio comunista, ahora es una zona remodelada y cuajada de ofertas para el turismo. El Berlín socialista es una reliquia de la periferia.
   Últimas horas callejeando en las cercanías de Alexanderplatz. Acopio de recuerdos y la certeza de que estos apuntes al paso me dejan vivencias y pormenores que ya son patrimonio de mis recuerdos más gratos.

1 comentario:

  1. y luego dicen que el rastro de la migas de pan son cosas de cuento... mejor que las guías michelín :)

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