domingo, 5 de febrero de 2012

WISLAWA SZYMBORSKA. DESDE AQUÍ.


   La muerte de Wislawa Szymborska, el primer día de febrero, me lleva a recuperar en mis estantes su último libro, Aquí, un poemario traducido por Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia Soriano, en 2009, incluido en el imprescindible catálogo de poesía contemporánea de la editorial Bartleby.
   El preciso enunciado, Aquí, sugiere inmediatez y refugio próximo; son cualidades que la poeta polaca, ganadora del Premio Nobel en 1996, hace suyas desde la amanecida de su quehacer literario, porque todos los textos de Wislawa Szymborska se formulan en un tono intimista, como quien comparte una contingencia o un pormenor vivencial, como quien define pensamientos al alcance de cualquier usuario, sin el clasicismo elitista de la reflexión filosófica y sin la formulación calculada del lenguaje científico.
   El devenir concede los instrumentos necesarios para entender lo que nos rodea, ya sea un asunto doméstico o las características generales de nuestro planeta: “La vida en la tierra sale bastante barata. / Por los sueños, por ejemplo, no se paga ni un céntimo. / Por las ilusiones, sólo cuando se pierden. / Por poseer un cuerpo, se paga con el cuerpo. “
   El sistema de ideas parece haber sido dictado para vivir sin pretensiones, como si el mensaje directo, nítido y certero sortease cualquier circunloquios y eligiera siempre la línea recta. Tan modesto aderezo nos convence de inmediato de su pertinencia y además nos asegura que lo genial pertenece a otra voz porque quien nos habla tiene nuestras limitaciones y el mismo riesgo de que una buena razón se vaya diluyendo sin remedio por nuestra torpeza.
   Los poemas de Wislawa Szymborska dejan sitio a una amplia gama de recursos expresivos, como la personificación o el desdoblamiento de la identidad y nada le es ajeno. Despierta, por ejemplo, una complicidad inmediata su incursión en el microcosmos, ese mundo invisible que pudiera tener su peculiar sociedad organizativa y que en su mínima existencia es capaz de condicionar múltiples existencias de seres superiores.
   Los misterios de lo cotidiano son tratados desde el coloquialismo y la sencillez; sólo así se plasman en sus textos pensamientos y versos inolvidables, como los del poema "Divorcio":

Divorcio:

Para los niños el primer fin del mundo de su vida.
Para el gato un nuevo dueño.
Para el perro una dueña nueva.
Para los muebles escaleras, golpes, carga, descarga.
Para las paredes claros cuadrados tras los cuadros descolgados.
Para los vecinos de la planta baja un tema, una pausa en el hastío.
Para el coche mejor que fueran dos.
Para las novelas, la poesía -de acuerdo, llévate lo que quieras.
Peor para la enciclopedia y para el video,
ah, y para el manual de ortografía,
donde tal vez se explique el tema de los dos nombres:
si todavía unirlos por la conjunción "y",
o ya separarlos por un punto.

(Del libro Aquí, Bartleby editores, Madrid, 2009,
traducción de Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia Soriano)

8 comentarios:

  1. Conocí la poesía de "la polaca", como él la llama, a través de Emilio González Martínez y fue un descubrimiento para mí.
    Por eso me gusta mucho esta entrada tuya (bueno me gustan todas...)

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    1. Querida Elena, compra el libro AQUÍ, tiene poemas con una sensibilidad y una delicadeza admirables; en sus textos el tono menor hace que la solemnidad y la pedantería parezcan gritos.
      Es un placer reencontrar tus palabras en PUENTES DE PAPEL.
      Abrazos.

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  2. Por cierto, un predecesor de W. Szymborska en la tradición literaria polaca podría ser Julian Tuwim, un poeta que también tuvo predilección por la fragilidad de lo humano y por el exotismo que habita entre los pliegues de la rutina.
    Conocer otras tradiciones ayuda a ensanchar la tradición propia.

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  3. Hola José Luis: coincido con tus sentidas apreciaciones sobre la
    Szymborska. Ese devenir de lo universal a lo cotidiano, no menos universal en sus letras, me conmueve y admira a fondo. Yo la conocí hace algunos años por mi hijo Andrés. Aparte de amar su poesía, me parece una declaración de coraje y dignidad haber construido su discurso de aceptación del Nobel alrededor de las dos palabras -para ella- más importantes: "no sé". EGM

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    1. Querido Emilio, vaya lujazo haber conocido personalmente a la poeta; te envidio.
      Del discurso de recepción del Premio Nobel hay otro detalle excelente que copio aquí: "Se dice que en un discurso lo más difícil es siempre la primera frase... Pues ya la dije".
      Un abrazo.

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    2. Querido José Luis: no me envidies, me expresé mal, Andrés me la hizo conocer en sus libros. Ya hubiera querido conversar personalmente con ella.
      Un abrazo

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  4. Nunca habia leido su poesia. Pero ahora que lo he hecho, quiero seguir leyendo, mas y mas. Excelente...

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