jueves, 19 de octubre de 2017

JORGE CASTRO VEGA. EL MISMO RÍO

El mismo río
Jorge Castro Vega
Editorial El Clú de Yaugurú
Montevideo, Uruguay, 2017


INDAGACIONES


   El quehacer literario de Jorge Castro Vega (Montevideo, 1963), poeta, crítico literario y miembro del Poder Judicial con destino en Montevideo, donde ejerce como juez, se fundamenta en la poesía, con una salida temprana, Primera línea. Aquel paso aparece con un fuerte impulso vocacional, cuando no había cumplido veinte años. Iniciaba así un fecundo trayecto jalonado por las salidas, Poesía de sitio, Poesía involuntaria, y Poesía certificada, libros que refrendan desde el título el sustrato lírico de su voluntad creadora y aportaban composiciones al balance Poesía arbitraria. Antología personal, editado en 1989. El autor continua con un impulso sostenido que germina en nuevas propuestas, Con motivo de Ana, Un poco de sol y Cosas que pasan hasta proyectar su voz en el ahora que busca sitio en El mismo río.
   En esa indagación constante de la propia voz que supone el ejercicio poético, en la mirada escritural de Jorge Castro Vega  hay continuidad con el trayecto intelectual del realismo hispano de la Generación del 50, sobre todo a partir de los magisterios de Jaime Gil de Biedma y Ángel González. Son referentes marcados en las citas iniciales, como si impulsaran al lector hacia la hondura confesional e intimista. El tejido existencial requiere el sondeo de la palabra poética.
   Es sabido que la cercanía expresiva con otras voces constituye muchas veces un claro homenaje; así, el primer poema, que sirve de pórtico al conjunto, recupera un conocido verso de Jaime Gil de Biedma, “A la afición en general” para una enumeración que pone al descubierto las mutaciones de la identidad.
  Jorge Castro Vega busca en sus breves composiciones la eficacia expresiva de un lenguaje coloquial, donde pervive casi inadvertido el aporte culturalista. Con escaso aditamento retórico, los versos hilvanan un hilo argumental que se enriquece a menudo con finales abiertos, como sucede en el poema “Secreto a voces”, que concluye: “Y es cierto / que casi se cae. Se habría caído / si la noche no hubiera hecho / lo que hizo “. El soplo misterioso del cierre propicia el papel activo del lector, como un buen microrrelato. Al cabo, la escritura es siempre un ejercicio de alquimista, un laboral con las palabras en las probetas de la incertidumbre.
   La evocación deviene núcleo principal de muchas composiciones de El mismo río. Los versos recorren la distancia del pasado para recuperar vivencias de una sensibilidad que nunca duerme porque sabe que la infancia es la única patria que no requiere aduanas ni pasaportes: “Es tan redonda la infancia / que no cabe en ninguna palabra”.
  Sorprende por su enfoque entre la ironía y el didactismo de las fábulas, el aparado “versos felinos”. El gato como protagonista central del argumento dispara el impulso imaginativo e impulsa a realizar una lectura simbólica de su comportamiento doméstico. No es ingenuo emparentar los hábitos de animales y hombres, al cabo “A falta de ratones- confiesa-, los pájaros / son buenos”. Un tratamiento similar hallamos en los poemas de cierre, donde de nuevo se enlazan actitudes humanas con elementos del entorno. Leemos al inicio del poema “la puerta del cielo”: “El rico mira al camello / y al ojo de la aguja. / El camello observa al ojo de la aguja / y de reojo/ al hombre rico”
   El perfil personal de Mario Benedetti, su obra plural y su compromiso ético han condicionado durante años la recepción de la poesía uruguaya en el ámbito hispanohablante, respaldado por otros autores también celebrados y cercanos como Cristina Peri Rossi y Rafael Courtoisie. Pero el bagaje intelectual contemporáneo de Uruguay es amplio, dispone de una sorprendente nómina de voces femeninas, y anima perdurables propuestas de interés. En ellas se integra Jorge Castro Vega con una estética definida por la factura conversacional, que no elude los elementos prosaicos y se inscribe en un discurso comunicativo y enfocado a lo existencial. La vida pasa, las voces del poema permanecen.


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