martes, 4 de agosto de 2020

VENTANAS Y DESPUÉS

habitar el después
(Navadijos)
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana



VENTANAS Y DESPUÉS

Los cazadores de certezas llegan apurados a fin de mes

BENITO ROMERO

Argumentario paradójico. El desacreditado emérito, semilla de trigo para la creciente espiga republicana.

Qué mal olor la flatulencia ideológica independentista. Cómo pactar una salida consensuada del futuro común con quien, como Torra, ejerce su liderazgo desde una posición abrasiva. La queja es continua y el frío del rencor una lápida. El president autista da grima.

El verano en Navadijos es casa abierta frente a la sierra de Gredos. En tanta calma,  asusta el potencial ubicuo del después, ese párrafo aleatorio, corregido y reescrito.

Los habituales usuarios de la ironía parecen estar sumidos en una crisis existencial perpetua. Sus comentarios exhiben acidez de estómago; o peor, solo perciben en el beso una boca cariada.

Supone que la poesía, en su concepción formal, es tirar del hilo de la grandilocuencia.

En el gesto de ignorar el uso de la mascarilla no hay ideología sino estupidez; no son fascistas, como airea el civismo concienciado, son imbéciles asociales. El punto cero de la inteligencia. Negacionistas del bienestar público.

Heredero de una razón única, reclama para la tontería sapiencial un marco teórico, a ser posible con notas a pie de página.

El tacto del virus pervierte la esperanza. En todas las comunidades se multiplican los contagios y casi todos admitimos, como auguraba aquel verso de Jaime Gil de Biedma, que el invierno que viene será largo. Así que La peste (1947), de Albert Camus continuará su palpable éxito editorial en la bruma insensata de la pandemia renacida.
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(Navadijos, agosto, 2020)





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