jueves, 19 de mayo de 2022

MARÍA GABRIELA LOVERA. POR DEBAJO DEL VIENTO

Por debajo del viento
María Gabriela Lovera
Ilustraciones y cubierta de Alba Hoyos
Introducción de José Miguel Navas
Ediciones Azalea, 2021
(primera edición en El Pez Soluble, 2000)
Caracas, Venezuela

 

HABITAR LA NOCHE

 
 
   En el poblado paisaje de la poesía venezolana contemporánea el exilio y la emigración se han convertido en itinerarios de casi obligatorio recorrido. Esa circunstancia, que afecta profundamente a la obra del creador, a su condición de trasterrado y a la difusión normalizada del taller literario, se confirma también en el quehacer lírico de María Gabriela Lovera (Caracas, 1972). La escritora, Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Católica Andrés Bello, y Máster en Edición de Libros por la Universidad Complutense de Alcalá de henares, eligió Madrid para impulsar el proyecto editorial de alternativa online petalurgia.com y para dedicarse profesionalmente a la maquetación y al collage digital
   Fue en el arranque de siglo cuando firma Por debajo del viento (2000) y germina su primera compilación de poemas, un poemario breve que logra su segunda edición en 2021 con ilustraciones de Alba Hoyos (Madrid, 1985) Licenciada en Bellas Artes, Grado de Ilustración y artista visual. El texto de introducción del poeta José Miguel Navas recuerda que “un primer poemario es una seña de verdad, un signo metafísico de identidad, el eterno espasmo circular que te convierte en poeta”. Pleno acuerdo con esa desnudez enunciativa que emana de la poesía más temprana, de aquella que llega al lector con una plenitud limpia y singular, casi horneada por la crecida sentimental del yo poético, ajena al adiestramiento de corrientes y modas. La salida tiene un enfoque intimista y casi aforístico. La palabra se esencializa, poda aditamentos verbales para exhibir un epitelio verbal conciso, táctil, dispuesto a mostrar las incisiones vitales del pensamiento: “Cada vez / mi cara es más mía y menos de nadie. / Quizá sea eso la soledad: / Pertenecerse a uno mismo hasta cansarse”. Los versos se llenan de sensaciones; se hace tangible la soledad convertida en centinela del sueño o el espacio callado de la noche como marco de representación de la memoria y antesala de los sueños: “Hay un poema que a mitad de la noche tiene miedo. / Despierta con la sed nocturna del poeta: Incapaz / de recorrer los oscuros pasillos de su infancia, / para buscar el agua que lo sacie.” También la conciencia de extrañamiento se convierte en núcleo reflexivo del poema; quien habita en los espejos  no vislumbra ideales cumplidos ni esas presencias angélicas capaces de trascender lo real; se siente solo, zarandeado por las bocanadas de la brisa temporal, incapaz de volar, casi condenado a la aspereza del camino a solas. La tristeza suma sus rasgos a la acuarela gris del yo consigo, como si fuera  un desvalido pasajero en la sombra que, poco a poco, ha ido dejando en el trazado de su discurrir ilusiones y sueños para respirar un tiempo de carencias. El horizonte es un atardecer crepuscular, una geografía que se mira con los ojos cansados, casi hecho un punzante dolor.
   La sensación de desamparo se hace fuerte, adquiere la forma del yo que camina junto a nadie, porque esta soledad del sujeto poético está precedida por la soledad de los otros, lo que deja en los poemas una clara inmersión crepuscular: parece que la meta final es el vacío: “Nadie es el centro de todo. / Nadie junto a nadie. / Sólo el que está solo”.
   Los matices de escritura de Por debajo del viento de María Gabriela Lovera afloran en este nuevo reencuentro con los lectores en compañía de las ilustraciones de Alba Hoyos. Las imágenes despliegan colores apagados, refuerzan la lectura metafórica, frente al dibujo enunciativo y explícito. Son estampas oníricas donde la quietud habita dentro para desbordar la oquedad del poema. La poeta estable sobre la piel dormida de las cosas una conciencia de finitud y ausencia, el fluir reflexivo despierto de quien camina solo con los propios miedos, con la imaginación incontaminada del final abierto.
  La aproximación a la identidad del sujeto poético encuentra en el poema una tonalidad autobiográfica. Los mínimos textos tienen el peso húmedo de la afinidad con el yo cotidiano; no hay imposturas sino el afán comunicativo de una sensibilidad que se asoma a diario a las aceras de  la incertidumbre. Que busca raíz  y arraigo para sujetar, con esperanza, la tupida fronda de los sueños.

JOSÉ LUIS MORANTE



4 comentarios:

  1. José Luis: Muchísimas gracias por la lectura atenta y la aguda reseña de "Por debajo del viento", un primer poemario fundamental para mí. Me siento muy honrada y feliz. Un fuerte abrazo.

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    1. Un abrazo entrañable desde Rivas, siempre es un regalo lector percibir la primera aurora de un poeta, así que no pudo más que darte las gracias y seguir disfrutando en el tiempo con tu poesía y con tu amistad.

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  2. Bellísimo libro y excelente reseña.
    ¡Enhorabuena!

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  3. Me gustó mucho el texto, felicidades. .

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