miércoles, 13 de mayo de 2026

DESDE LA ORILLA

Desde la orilla
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

 

ZOOLOGÍA ABISAL

 

   En la oscura inmovilidad del trasfondo, una misma savia sostiene el impulso de los peces abisales. Seducidos por la metáfora del viaje, sueñan cada noche redescubrir la superficie; un despertar convertidos en peces voladores.

(De Cuentos diminutos)




martes, 12 de mayo de 2026

ELOGIO DE LA SOMBRA

En el callejón
Archivo digital Pixel

 

ELOGIO DE LA SOMBRA

 

   La cómplice intimidad con mi sombra creció tanto que siempre caminaba detrás de mí. Poco a poco, el convivir diario borró las difusas fronteras que nos separaban. Ahora desplazamos pasos comunes. Yo soy ese hueco visible que va delante.

 

(De Cuentos diminutos)   

 

 

lunes, 11 de mayo de 2026

KARMELO C. IRIBARREN. DIARIO DE K.

Diario de K (2010-2022)
Karmelo C. Iribarren
Prólogo de José Luis Cancho
Editorial Papeles Mínimos / Narrativa
Madrid, 2022 

 

IR TIRANDO

 

   El despliegue poético de Karmelo C. Iribarren (San Sebastián, 1959) se compiló en el volumen Poesías completas (1993-2019), editado en 2020 por Visor, la misma editorial que ha impulsado la publicación de las últimas entregas del poeta, Un lugar difícil (2019), El escenario (2021) y La última del domingo (2024). Estas salidas culminan un basamento de sólido anclaje que ubica al autor en la primera fila del espacio poético contemporáneo. El discurrir lírico convive con otro registro literario, la autobiografía, presente en la entrega Diario de K. (2014), una obra en prosa en torno al extrañamiento de lo cotidiano en la que el yo poético se convierte en espectador de un tiempo existencial.  El despertar genera relieves, fragmentos y mutaciones. Da singularidad a la oscura pequeñez de lo diario.
   El poeta, escritor de diarios y novelista José Luis Cancho alerta en el prólogo que el paisaje verbal del ideario realista no es un ejercicio de mimetismo sino una reconstrucción nacida de la contemplación de lo inmediato. Los paseos de Karmelo C. Iribarren por el barrio viejo de San Sebastián prodigan una mirada nómada, dispuesta a la percepción sensorial, la captura estética y la reflexión crítica. Así nace ese diálogo confidencial entre escritura testimonial y representación artística. Un cauce de largo recorrido que constituye el venero básico de Diario de K. “un libro escrito contra la banalidad y la pérdida de la realidad, pero también contra las diatribas campanudas, contra las retóricas inanes”.
  De inmediato se percibe que el diario de Karmelo C. Iribarren desdeña normas básicas del convencionalismo autobiográfico. Las anotaciones no están fechadas ni buscan la ubicación urgente de la verosimilitud espacial. Como resalta la cita de Josep Pla: “la vida es una cosa complicada y difícil, imposible de definir, que consiste en ir tirando”. Tampoco los textos tienen la naturaleza enunciativa de quien describe lo que pasa en la calle y cuenta un recuerdo o una situación, sino que, con frecuencia, emplean, en su léxico coloquial, el preciso formato del aforismo: “El futuro nunca es para tanto, y a veces es peor”, “El desconfiado te mira siempre por la mirilla”, “Lo importante suele pasar ante nuestros ojos, pero de incógnito”, “Para vivir no se necesita demasiado, pero siempre hay algo que nos falta”, “No pienso como tú porque pienso. Piénsalo”. . Alguna vez, conversando con el poeta por algún proyecto literario común, Karmelo C. Iribarren argumentaba que no sabía si era aforista; naturalmente, las teselas de Diario de K. dibujan con escueta precisión el perfil aforístico del poeta, esa música de fondo que une pensamiento y poesía y clarifica que el escritor no es solo un aforista sino uno de los mejores del momento, dispuesto a reclamar sitio en cualquier antología del género.
   Recuerda el donostiarra que “La intimidad es como el universo, no tiene límites, todo es apasionado afán de búsqueda y de descubrimiento en ella”. Este pensamiento convierte en ejes de cada texto  la emoción, el monólogo interior intimista y el uso de una voz compartida con el hombre de la calle que conserva la apostura y el sentido del humor, también en ese tiempo de relleno del fin de jornada, que hace del día una página reiterativa, desalentada.
  El avance del diario opta por la cercanía, con un paso figurativo y coloquial, alejado de la abstracción conceptual, tendente a emplear la ironía como recurso distanciador: “Hay gente que se entusiasma hablando de la muerte. Suelen ser tipos de tez pálida, pelo lacio, graso, onanismo compulsivo e inclinaciones filosóficas”, “iba de escritor maldito, pero se veía enseguida que solo bajaba a los infiernos el fin de semana, y que lo hacía en ascensor, sin riesgo ninguno”. En esta literatura de ficción, con apariencia de página realista y autobiográfica, es frecuente la mirada a la propia escritura. La autocrítica desbroza, comparte propósitos, advierte de los recodos y meandros del hecho creador. Supone también una rehumanización de lo literario que da coherencia y naturalidad al discurrir de la página: “Gran parte de mi poesía puede definirse como “el intento fracasado de atrapar la inapresable lírica de un entusiasmo que se apaga”. Quien habla en el texto, huye de la complacencia, enlaza impresiones con la mirada observadora del lector, hace suya esa distancia que media entre realidad y propósito. Esta preocupación metaliteraria afecta también a la consideración del propio diario como estrategia expresiva que aglutina una filosofía vital. Las anotaciones, más allá de su epitelio contingente, guardan la pasión por el saber y el conocimiento de los rincones de la propia identidad; son indagación, búsqueda, camino.
  En los pasos autobiográficos de Karmelo C. Iribarren la desmitificación es una tarea continua. Conviene reajustar el punto de fuga de lo solemne y contemplar las cosas a tamaño natural; o mejor: entre la niebla, para borrar un poco las asimetrías y claroscuros de la identidad. Los textos sugieren autenticidad; la esencia narrativa perfila y humaniza. En los fragmentos de Diario de K. (2010-2022) se encierra el sentido filosófico de quien aspira a sobrevivir entre personajes enfermos de normalidad; gente nómada que deambula por el filo de un derrumbe inminente, antes de perderse en algún punto oscuro del pasado. Todos participan de la condición del indeciso, de quien baraja asentimientos y dudas, pero nunca renuncia a una ética contundente y aséptica, incluso en medio de ninguna parte. El hablante del diario sabe que la superficie de lo real es una zona de riesgo.

JOSÉ LUIS MORANTE






  
 
 
 
 
  

domingo, 10 de mayo de 2026

AUTOBIOGRAFÍA

Templo de Karnak, Luxor
Egipto, 2026
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana



AUTOBIOGRAFÍA

También soy yo
 por la fidelidad a mis contradicciones,
por permitir gozoso,
cuando las plazoletas solitarias
reivindican el silencio y la sombra,
que un recuerdo me asalte en el espejo
como un rastro de luz
e inicie una liturgia
de nombres, fechas, gestos
y túmulos de sueños
nadando el mar oscuro
de una cronología sospechosa.

Tanta dulce mentira
advierte que soy otro.

    (De Población activa)




 t


sábado, 9 de mayo de 2026

AVES DE PASO

Aves de paso
(Atardecer en el Nilo, Egipto, 2026)
Fotografía
de
Sánchez Santana


Con luz o noche,
en un lugar, en otro,
pero contigo 

                                                                                (Del libro Viajeros sedentarios)



 

viernes, 8 de mayo de 2026

DESDE EL LABERINTO

Mirada
Calle Serrano, Madrid, 2026
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

  

DESDE EL LABERINTO


Ensimismado en el afán de originalidad, el poeta vanguardista bosteza ilusiones. Se sueña al margen, dispuesto a abandonar las aceras y caminar por las alcantarillas.

 Algunos antólogos defienden que la poesía realista juega en el equipo del régimen.

Si hablas de la experiencia de haber vivido, la bonancible quietud de los neutrales nos juzga de inmediato. Ellos no; su verdad desconoce el titubeo.  

Aquel poeta, que publicaba un libro cada fin de semana, decía que yo era “muy buena gente”. Hasta que dejé de comentar su último trabajo. Su afecto se convirtió de pronto en tierra estéril. Lo demás es silencio.

Hay muros digitales que funcionan como almacenes de cicuta. 

La verdadera voz de cada uno se desconoce. En los escaparates solo está lo aparente. 

Oigo en mi soledad, cuando calla la casa, el paso unánime de la multitud.

(Notas del diario)




jueves, 7 de mayo de 2026

EPIFANÍA

Avenida de los Almedros
(Primavera, 2026, Rivas Urbanizaciones, Madrid)
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

EPIFANÍA
 
Ordinal  necesario,
la pulcritud se aplica en dar textura y forma
al poema feliz.
Es  palabra con alas que despierta
el hilo en el ovillo
de los sueños.
 
El  poema desciende luminoso,
anuda pies en la belleza
y remoza pequeños propósitos baldíos
pues no contiene lastre
y conoce remedios
contra el cerco de cualquier decepción.
 
Auroral, el poema
asordina la angustia
y no marchita pasos
en la tierra de nadie
del chantaje afectivo.
 
Sus palabras exigen
que tenga la avidez
salina de lo intenso
y disloque en el aire
toda asepsia expresiva.
Que soporte la ley
gravitatoria y se mantenga
sobre la cuerda frágil de sí mismo,
como un don disponible
que sostiene el azul
y todo empieza.  

Debe saber también,
hecho gesto final,
guardar los extravíos
bajo el techo solar
de la esperanza.
 
 

   (del libro Nadar en seco, 2022)