viernes, 29 de agosto de 2025

PRIMERAS LECTURAS

Semillas


 ELOGIO DE LA LECTURA
 

 

  Los tebeos fueron la semilla de mis primeras lecturas y debo a su continua presencia en mis años escolares la vocación lectora y el afán de escribir.  Hace más de tres décadas que publiqué mi primer libro Rotonda con estatuas (Madrid, 1990). Desde entonces, he recorrido un trayecto que abarca poemarios –algunos reconocidos con premios como el Luis Cernuda, el Premio Internacional de Poesía San Juan de la Cruz o el Hermanos Argensola-, un libro de entrevistas, Palabras adentro, ensayos, diarios, aforismos y algunas ediciones de autores como Juan Ramón Jiménez, Joan Margarit, Luis García Montero, Eloy Sánchez Rosillo, Karmelo C. Iribarren o Luis Felipe Comendador. Son brotes que deben su amanecida a los pintorescos personajes del kiosko.
   Los inviernos de la infancia eran largos y tediosos, así que pronto busqué entre páginas un refugio complaciente. Del tebeo pasé a los libros de un cineclub municipal y de allí a las estanterías del instituto y la Escuela Normal. Fue mientras estudiaba cuando comencé a escribir.
   Siempre he sentido la infancia y la juventud como etapas esenciales para acercarse al libro y para construir un hábito que nunca se apagará con los años. Eso ha originado que sea la voz callada de los libros el reducto natural de mis horas. La lectura es un camino continuo donde acumulamos pasos. Traza con hermosos atajos una senda abierta por la geografía de la imaginación, el conocimiento, la verdad y la belleza. Por eso conforma los cimientos de la vida personal; la literatura tiene que ver con la biografía interior, se queda dentro, enseña a ver el mundo en primera persona, desde una conciencia habitada por muchas voces.
   El buen lector se aproxima a la realidad con un tejido sentimental cálido e iluminador, que nace en la introspección y en el conocer íntimo. Desde la lectura el mundo vibra con afán renacido, se muestra transparente y cercano; hace de la palabra una herramienta útil para la evocación y la memoria, para saber que dentro, al amparo del tiempo, la vida sigue activa y plena, esperando de nuevo en el espejo los ojos del lector.
 
José Luis Morante





jueves, 28 de agosto de 2025

JOSÉ LUIS CANCHO. EL MURMULLO DE LOS OTROS

El murmullo de los otros
Diario
José Luis Cancho
papelesmínimos / narrativa
Madrid, 2025

 

MEMORIA PERSONAL
 

   Toda la obra de José Luis Cancho (Valladolid, 1952), en sus diferentes registros –ficción narrativa, voz poética, literatura del yo y diario- es un caminar reflexivo, un desplazamiento en círculo por los parajes de la introspección. El acto creativo impulsa un nomadismo ensimismado, que trata de comprender la propia identidad. Aprendemos a ser en el discurrir mudable del tiempo. Así se percibía en la entrega autobiográfica Los refugios de la memoria (2017). Aquella salida puede considerarse antesala de El murmullo de los otros, primer diario del poeta, novelista y fundador de las revistas Caballo Canalla a la Calle y Los infolios, esta última publicación junto a Miguel Casado, poeta, ensayista, antólogo y crítico.
  Las notas de El murmullo de los otros recuperan vivencias cotidianas. Abarcan desde finales de 2022 hasta diciembre de 2024. Un intervalo, que conecta al protagonista biográfico con el figurante verbal, para hacer de la observación un entrelazado de lecturas, recuerdos personales y miradas críticas sobre una actualidad contingente. Son incisiones que moldean el contexto histórico y personal del diario, tras el encierro colectivo de la pandemia.
  Junto a los nombres de Chema Elena y Fernando Arnaiz, José Luis Cancho integra en la dedicatoria su compromiso afectivo con Sergio Gaspar (impulsor de DVD) e Imanol Bértolo (Creador de papeles mínimos ediciones), dos editores independientes referenciales que han dado visibilidad y confianza a su literatura. Y, sin preámbulos introductorios, ordena el contenido fragmentario por años para agrupar las diferentes teselas, siempre lacónicas y ligeras en su extensión.
  De inmediato la muerte se convierte en uno de los temas decisivos de la escritura. Los fallecimientos de Miguel Suárez y Christian Bobin, con su carga de efectos secundarios, marcan el amanecer de esta literatura que subraya nuestra finitud; la decepción y la incertidumbre generan un presente frágil y mudable. No son las únicas ausencias. Se habla también de Tomás Salvador, Marta Agudo, Javier Marías y de compañeros, ajenos a la grada literaria, que llegaron a la última costa para ser, después, memoria y recuerdos.
  Pronto abre senda, por contingencias circunstanciales, el ambiente literario más cercano. La conexión de José Luis Cancho con el grupo de Valladolid, su ciudad natal, que alentó su práctica literaria en la década del noventa: Miguel Casado, Olvido García Valdés, Miguel Suárez, Ildefonso Rodríguez, Tomás Salvador, Luis Javier Moreno… Nombres ligados al trayecto de algunas revistas literarias y a una determinada sensibilidad poética, siempre confrontada con el realismo figurativo de la poesía de la experiencia.
   Pero el traslado al Pais Vasco abre nuevos afectos con narradores, poetas y aforistas del norte, como Eli Tolaretxipi, Karmelo C. Iribarren o Mikel Lasa. O con amigos de otros entornos como Eduardo Moga o Jordi Doce. Llega la soledad, se amplía el tiempo personal y la voz interior se replantea el lugar propio; con precisa cadencia se delimita la forma de estar ante lo cotidiano, con un severo proceso de renuncias y contemplaciones. La calle y la estridencia de la actualidad percibidas a través del periódico languidecen. Los cambios del estar cotidiano no pasan desapercibidos. El comportamiento se remansa al saborear el casi inadvertido asombro de lo diario. La presencia del yo va ocultando la cabeza en la propia intimidad para sentirse cada vez más ajeno al ideario que vertebró el discurrir biográfico durante tantos años. La existencia se enrosca en la contemplación. La banal actualidad se diluye; acumula sedimentos de una realidad inadvertida en la que nada permanece como si cada instante fuese solo una espera pactada de lo esencial.
  El diario El murmullo de los otros se convierte en un espacio de claridad. Se hace habitable geografía donde se escucha el latido de la existencia. Lo vivido perdura, está ahí, exige permanencia y reconstrucción. También gratitud por conservar fragmentos del trayecto personal capaces de iluminar los puntos ciegos. Es la pupila abierta de un testigo que se mira a sí mismo mientras aprende a tomar distancia para preservar  la arqueología de la evocación, para airear la lumbre en la calma sosegada de los afectos.
 

                                                      JOSÉ LUIS MORANTE






martes, 26 de agosto de 2025

EN FAMILIA

Liquidación por cierre
Fotografía
de
  Adela Sánchez Santana

 
EN FAMILIA

  

   En casa no nos gusta incomodar a nadie, señor comisario. Las cosas como son. No hay indicios, pero todos buscábamos algo. Mi madre buscó siempre el sosiego en la farmacia; mi padre en la mudez de un cigarrillo, convencido de que el cansancio y el frío están en las palabras, aunque son otra cosa; mi hermana, cuando niña, buscó el reclinatorio de la ermita y después la esquina más rentable del polígono sur. Yo, con más desconfianza en hallar algo, encontré un libro y en él sigo. Juntos vivimos el abuso feliz de sentirse en familia. Repare usted, señor comisario, que en la eterna penumbra de estas habitaciones los sueños nunca dieron ningún paso.

Del libro de microrrelatos Fuera de guion, Lastura, 2024)





lunes, 25 de agosto de 2025

NOTAS PARA UN CUMPLEAÑOS

Ternura
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana




 NOTAS PARA UN CUMPLEAÑOS

El arte y la literatura solo respiran en lo particular.
Hay que huir de las falsas emociones, de la retórica
inflada, de las sonoridades huecas, y tammbién
de la tiranía de la afectividad.

JOSÉ LUIS CANCHO

A trasmano de posibles reencuentros con vecinos y amigos, recorro en soledad los cerros cercanos a Navadijos, el pueblo donde paso los últimos días de Agosto. Son pasos necesarios para constatar que existe el paraíso. Estoy en él.

Estalla en mi boca un puñado de moras negras. Sabor a infancia y a restregones maternos en el agua fría del lavadero.

Es hábito natural mi creciente desapego por la estridencia social.

La vaca, casi recién parida, amamanta al ternerillo. La imagen me sugiere una prolija descripción de la ternura.

Este nomadeo por el término municipal de Navadijos me muestra un esquilmador arrepentido: el tiempo. Me devuelve de pronto una parva de sensaciones antiguas, que casi se habían diluído en mí: el croar de las ranas en alguna charca del juncal, el olor a heno cortado, dormitando en el prado, el frío de las lanchas de granito donde me siento un buen rato. Pinceladas sensoriales de un observador complacido.

Vibra en el aire el murmullo de mi cumpleaños y las cosas me ignoran, como si fuera previsible haber llegado hasta aquí, a esta contemplación que me regala la conciencia de ser, los límites pautados de la propia existencia. Y doy gracias, no sé a quién...

 

domingo, 24 de agosto de 2025

EL BIÓGRAFO DE BORGES

Jorge Luis Borges
(Buenos Aires, 24 de agosto de 1899- Ginebra, 14 de junio de 1986)
Fotografía
de
Eduardo Comesana



                                        EL BIÓGRAFO DE BORGES
 
 
   Labró durante una década, con monolítico afán, una biografía de Jorge Luis Borges. Se encerró en la buhardilla, ahuyentó compromisos, propició un divorcio, y consultó casi toda la incontinencia escrita sobre el argentino universal: ensayos, cuentos, poemarios, reseñas, tesis, reescrituras y panegíricos circunstanciales. Tras la enésima corrección de pruebas, se editó la obra. En las librerías aquella novedad tuvo una presencia discreta y el cansancio aliviado de su autor nunca más hurgó en los esteros de las trabajosas páginas.
   Nadie percibió la única errata, una azarosa paradoja. Al completar el paréntesis vital confundió fechas. Anticipó la muerte en Ginebra ochenta y siete años antes del nacimiento en Buenos Aires. Son señales de humo de un lapsus que hubiera entusiasmado al mismo Borges.

(Del libro Fuera de guion (Casi cien microrrelatos)







viernes, 22 de agosto de 2025

NAVADIJOS: PUERTAS AL CAMPO

Puertas al campo
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

PIORNOS DE NAVADIJOS

 
   En las estribaciones de Serrota, una de las montañas laterales de la Sierra de Gredos,  a trasmano de las carreteras provinciales más transitadas, dormita Navadijos, un pueblo serrano, a menos de media hora de la capital de la provincia de Ávila.
  Todo en él es sencillo. No tiene un casco monumental vistoso ni más monumentos que la iglesia parroquial de san Juan bautista, un edificio en piedra, con cubierta a dos aguas, torre campanario adosada y un pequeño pórtico lateral que sirve para combatir los rigores del clima, ya que por su altitud respecto al nivel del mar, el clima continental extrema frío en invierno y llena de frescor los meses veraniegos.
   Como las localidades que lo rodean, salvo Hoyos del espino y Navarredonda, Navadijos ha sufrido un severo proceso de despoblamiento que deja a sus calles en silencio la mayor parte del año. Se cerró el grupo escolar y durante la jornada lectiva no se ven niños por sus calles. Alrededor del núcleo urbano una tupida mancha de piornos, fincas de pastos, casi siempre cercadas de piedras, y algunos huertos familiares, poblados de manzanos y ciruelos, sobrevive a las repoblaciones de pinares impulsadas por la administración.
  Comencé a visitar Navadijos, en los años setenta, cuando toda España esperaba con ilusión y optimismo un tiempo nuevo que la historia llamaría Transición. Todavía la localidad vivía de una agricultura familiar y de una ganadería recluida en viejos cobertizos que, poco a poco, se irían transformando en naves bien acondicionadas. Desde entonces son muchos los fines de semana y los veranos que he disfrutado de sus cielos despejados, de sus paisajes serranos, de la gélida transparencia de sus corrientes de agua y del manso silencio de sus piornos. Por eso invito al viaje desde aquí para que, en un tiempo de prisas y de redes digitales, volvamos a sentir el rumor de esas voces inaudibles que se cobijan entre sus cerros, al rescate de sabores olvidados, recolectando moras silvestres. Después, el alojamiento en alguna de sus dos casas rurales y al atardecer el paseo sosegado por calles que siempre sorprenden con un detalle insólito: una reja, un techado voladizo, un muro de sillares, un pilón con caños de agua fresca  y un impagable tiempo de sosiego para olvidar relojes y calendarios.

 
                                                      JOSÉ LUIS MORANTE
 



  

jueves, 21 de agosto de 2025

PUERTA DE REGRESO


 
PUERTA DE REGRESO
 
            Pensar más de lo que  encuentra ya pensado
 
T. W. ADORNO
 
El aforismo aspira a la verdad, pero no es la verdad.
 
Los que al hablar de poesía hablan en prosa de poder literario, vivo e inmediato.
 
Despiertas y estás ahí, o no.
 
El entorno demuestra que ser normal es una figura utópica.
 
Si el desarraigo cobra forma, se me parece.
 
Soy un escritor realista. Sueño mucho.
 
La puerta y su perpetua discusión con la cerradura.
 
Desde hace años milita en el servicio incondicional de la estupidez.
 
También los afectos mantienen su vocación de austeridad.