lunes, 26 de julio de 2021

JOSÉ LUIS MORANTE. AHORA QUE ES TARDE

Ahora que es tarde
Antología poética 1990-2020
José Luis Morante
Prólogo de Antonio Jiménez Millán
La Garúa Editorial, Poesía
Santa Coloma de G., Barcelona, 2020 

 

Ahora que es tarde, antología poética de José Luis Morante

 

ÁVILA EN EL CORAZÓN

     En este tiempo de pandemia, miedos y confinamiento, que poco a poco retorna a la normalidad, sale a la luz la antología Ahora que es tarde  del poeta y profesor abulense José Luis Morante. Nacido en El Bohodón, en 1956 y abulense activo que viene a la capital cada quince días para pasar el fin de semana con la familia o para compartir tertulia con algunos poetas abulenses como Mario Pérez Antolín o Daniel Zazo, José Luis Morante vive desde hace décadas en el municipio madrileño de Rivas Vaciamadrid, donde ha desempeñado buena parte de su vida laboral como profesor de instituto y donde ha sido protagonista indiscutible de la agenda cultural del municipio, con las revistas literarias Luna Llena y Prima Littera, ambos proyectos con una gran repercusión en medios especializados y como gestor y participante de varios ciclos poéticos.

 AHORA QUE ES TARDE: UN BALANCE DE TREINTA AÑOS DE POESÍA

    El libro Ahora que es tarde, editado por La Garúa Editorial, al cuidado del poeta y editor Joan de la Vega, es un balance de treinta años de escritura poética, entre 1990 y 2020. La obra incorpora un largo prólogo del poeta y profesor universitario Antonio Jiménez Millán. La introducción explora el ideario estético de José Luis Morante y su evolución en el tiempo, siempre dentro de una mirada intimista y reflexiva que parece sugerir interferencias claras entre trayecto biográfico y escritura.

 LA CONEXIÓN ENTRE BIOGRAFÍA PERSONAL Y ESCRITURA

  El poeta de El Bohodón confía en la capacidad expresiva de la palabra poética para ofrecer las pulsaciones y latidos de un organismo vivo. En el poema habita un protagonista ficcional que aglutina sedimentos vitales, emociones y pensamientos, un figurante que va mudando su identidad en el cauce de un tiempo contradictorio. Desde los espejos del poema, por temperamento y por convicción, los versos dibujan el mapa de ruta de un sujeto cercano que comparte realidades, espejismos e incertidumbres.

 UNA ESCRITURA DIVERSIFICADA EN GÉNEROS

     Elegir varios caminos vitales no es una contradicción menor. El poeta convive con los recuerdos del profesor, con una  hoja de servicios docentes cerrada por jubilación, y con el crítico especialista en poesía contemporánea, una cartografía inabordable que exige una morosa complacencia lectora. José Luis Morante subraya que ambas actividades, escritura y trabajo docente, conforman un cuerpo unitario, sin apéndices secundarios, porque en ellas se ha volcado con enorme cariño y dedicación, como esos profesores humanistas que hacen del libro la voz natural de su identidad en el tiempo.

 UN LARGO RECORRIDO DE LIBROS

   La bibliografía personal comienza en 1990 con la publicación del poemario Rotonda con estatuas, un libro intimista cuyos versos reforzaban cierta sensación de desamparo, como si lo real demasiadas veces solo ofertara el tacto frío de la intemperie. Son sus poemas los que abren la antología Ahora que es tarde. La soledad y el desamparo son tramas recurrentes que vuelven a tener presencia en obras como Enemigo leal, Población activa o Causas y efectos; al cabo, la poesía no es sino una forma de aspirar a la verdad, un intento de resolver las ecuaciones abiertas de la intimidad. En esta selección se reúne una amplia muestra de otros libros como Largo recorrido, la noche en blanco y Ninguna parte, con los que consiguió importantes reconocimientos, como El Premio Luis Cernuda, el Internacional de Poesía San Juan de la Cruz o el Premio Hermanos Argensola.

LA POESÍA CONTINÚA EN EL AHORA, EL TRABAJO TAMBIÉN

 El balance incorpora, junto a los textos publicados, una compilación de inéditos del libro en preparación Nadar en seco, que pone ante el lector la poesía del ahora. Recluida en la reflexión, la materia del poema se polariza en la distancia que recorren en común sujeto y entorno. Más allá del viaje interior del ser ante el espejo de su existencia, la ventana de las palabras muestra la niebla de lo diario. El poeta no es ajeno a las preocupaciones de un tiempo histórico en el que son caminos hacia ninguna parte los retos del presente. La antología Ahora que es tarde llega a la mesa de novedades del verano poético con magnífica edición de La Garúa Editorial, para recordarnos, con el tono sosegado del diálogo, que es tiempo de regreso también en la poesía. Salir al día es empezar de nuevo.

 

 

POSIBLES PAUTAS PARA UNA CONVERSACIÓN CON PABLO GARCINUÑO

domingo, 25 de julio de 2021

MUTACIONES

Itinerarios
(Carcassonne, Francia, 2019)
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana 

MUTACIONES
 
Y apenas ha quebrado el día de verano
 
ERIK A. KARLFELDT
 
   No sabe definir qué rasgos mantiene el secreto fondo de la propia identidad. Cada vez que se mira en un espejo nuevo surge alguien distinto.

(De Cuentos diminutos)


 

  

sábado, 24 de julio de 2021

JESÚS MARÍA GÓMEZ Y FLORES. LAS ERRATAS DE LA EXISTENCIA

Las erratas de la existencia
Jesús María Gómez y Flores
Grupo Editorial Sial Pigmalión
Colección Pigmalión Extremadura
Madrid, 2021

 

HÁBITOS DEL DOLOR

   Jesús María Gómez y Flores (Cáceres, 1964) opta en su última entrega por un título de fuerte vibración emocional, Las erratas dela existencia. Cede la palabra a un alter ego que sondea el agua removida de un tiempo extraño, tanto en lo personal como en la conjugación compleja del nosotros. Los que han asistido al proceso creador del magistrado, gestor cultural e incansable coordinador de los ciclos literarios de Norbanova, percibirán de inmediato que esta amanecida incide en la naturaleza del dolor y en sus efectos sobre la semántica de las palabras para trazar los rasgos del río existencial y su discurrir tumultuoso. Desde esta premisa crítica enfoca el prólogo el poeta y crítico Hilario Jiménez Gómez, quien sintetiza con lúcido acierto, el poemario como un espacio anímico en el que germinan las emociones y los claros reflejos de la sensibilidad personal. Para el escritor “Las erratas de la existencia es seguramente su libro más turbio, de fondos oscuros, que bucea en esas sensibilidades humanas llenas de defectos e impurezas. Pero es ahí donde brotan las emociones, en el dolor y en las ausencias”. El poeta vertebra su quehacer en cinco tramos escriturales precedidos por citas de enunciados clarificadores. El paratexto recurre al legado clásico para reactualizar aportes reflexivos de Sartre, Kafka, Camus, Houellebecq y María Zambrano. En ese contexto de idearios se insertan los seis apartados de Las erratas de la existencia, cuyos epígrafes optan por formular ideas explícitas, como si definieran, con la fuerza lacónica del aforismo, capítulos vivenciales. Así, el primer paso “Huida hacia adelante” formula una situación de partida que asocia la náusea con el estado natural del sujeto. El presente se ha convertido en un entorno desapacible, un marasmo de insomnio en el que la cronología difumina su discurrir. Lo rutinario arrastra hacia una deriva que estremece el ánimo, sin que exista terapia capaz de detener ese intenso proceso erosivo. Nada queda de aquellos sueños que idealizaban el futuro y transformaban el paso del tiempo en posibilidad y esperanza; todo resultó “una vidriosa pantomima” que lastra el fluir de la conciencia: “Pronto te costará reconocerte más allá de una mancha gris, / La Náusea seguirá encaneciendo los sentidos, / dejando al descubierto las erratas de la existencia”.  Con un claro sentido metaliterario se abre la segunda sección, “Empeñar las palabras”, que hilvana desarrollo a partir de una cita de Franz Kafka, extraída de El proceso. Una inadvertida contingencia quebrante el fluir libre del estar diario y conecta con el túnel sombrío de la burocracia. El poeta explora con sentido crítico las turbulencias de la administración y su empeño en construir una realidad alternativa que fusiona un magma de normas y laberintos repletos de bifurcaciones mentales donde se extravía la libertad. Jesús María Gómez y Flores acierta al dar una presencia fuerte a la historia social en el apartado “Escuecen los días”; así, concibe la memoria como un discurrir que fagocita recuerdos y presencias. Renacen en los poemas los últimos días de Antonio Machado buscando la última costa de Colliure. La muerte se muestra omnipresente y a deshora para dictar sus propias leyes, como una advertencia que encierra en el miedo y pone en cuarentena, aunque el yo poético  nunca renuncia al ejercicio de sembrar preguntas y buscar sentido a su libertad. En los poemas de “Isla en el mapa”, abiertos con citas de Michel Houellebecq y Rosario Troncoso, se despliega el mapa de la soledad.  Como si el silencio digital de internet fuese la única conversación posible, el tiempo se llena de retornos de la memoria y de la inmersión de sensaciones difusas que encuentran en el lenguaje la posibilidad de preservar su misterio: “Desenterrar los iconos deslucidos de la memoria, / aquellos que no pocas veces cuesta creer que algún día / fueran más que simple apariencia. / Coleccionamos recuerdos. Seremos recuerdos”. Si el libro utiliza el verso libre en todos sus poemas, en el apartado “Lágrimas” resalta el uso del haiku como continua estrategia formal; el ambiente crepuscular de intimismo y exploración del discurrir prosigue, es un ejercicio introspectivo abierto a la carga conceptual de la quietud: “Sigues buscando / la respuesta a tus dudas, / las piedras callan”; “Sueñas ser libre. / Se dispersan las hojas / bailando al aire”. También la brevedad de la sección final deja en sus poemas la voz paradójica de la pandemia, otra forma de realidad que ponen frente a las palabras una cosecha de incertidumbre. La ominosa certeza de las estadísticas llena las manos de ausencias y los meses ratifican la indefensión de ser y su vulnerable estar a la intemperie.
   Los poemas de Las erratas de la existencia expanden los pasos de un tiempo hecho a la sombra. La palabra se hace apelación y enunciado. Cuestiona la esperanza  y su puente tendido al porvenir, como si el entorno exterior, en un nítido intento de unificación que asume sensaciones e incertidumbres, hubiese contagiado a la conciencia de una respiración desapacible. Solo queda en las manos la certeza de otro tiempo, el tanteo para hallar las coordenadas precisas del regreso que pongan fin a este largo deambular por la intemperie.  
 
JOSÉ LUIS MORANTE   
     
 
 

jueves, 22 de julio de 2021

TRAMAS DE TINTA

Entramado
Fotografía
de
BioArk Estudio


TRAMAS DE TINTA


   Retraído en el cuarto del yo, cree a diario que es un escritor sin genealogías; un edificio en el aire, carente de entramado y sustentación. Flotación libre, sin progenitores y descendientes. Infatigable nómada de la senda inicial, es tierra germinal, entorno que amanece y aglutina broza, sendero y estación final.
   Solo un síntoma extraño desconcierta: vive con sus padres.
 

(Cuentos diminutos)


 

 

 

 

martes, 20 de julio de 2021

PALABRAS DE ESPALDAS

Ana
Fotografía
de
Bas Mati

 ( Videoconferencia con María  Eugenia Bustos)

Oropesa del mar, Castellón, julio de 2021

 

Bajo la sombrilla... ¿es el mismo paisaje ante los ojos?

No, las vacaciones cambian las coordenadas situacionales. Nos alejan de esos temas urgentes que copan las pulsaciones de la actualidad. Los hechos llegan como un eco observado en soledad. Parece que las palabras hablan de espaldas.

¿El mar es un bolero?

Cualquiera que se acerque al mar en las primeras horas de la amanecida y recorra el suelo húmedo y arenoso, escucha de inmediato un chorro de voz repleto de emociones y el pentagrama azul de los boleros… Pero es una percepción maleable, capaz de interpretar también otras partituras al gusto del oyente.

¿Es posible la lectura aquí?

Los sentidos están sometidos a una intensa terapia visual; la lectura se disgrega, se ralentiza, se fragmenta y cuando retorna prefiere las formas breves: aforismos, microrrelatos y naturalmente los poemas. El verano exige otra forma de leer.

¿Qué títulos en su mochila de verano?

Traje un par de bolsos porque desconozco todavía cuando regresamos a la rutina, y entre ellos están algunos títulos de Seudología, la obra completa de Miguel Catalán sobre la mentira, editada en Verbum,  que es una esquirla contra la falsedad y contra la ausencia de valores de nuestro tiempo; también Cuaderno de historia de Manuel Rico, editada por Pre-Textos, un par de novelas de Emmanuel Carrére y algunas revistas literarias en papel como Ítaca, Turia y Paraíso… Además, mis hijas vienen a vernos el fin de semana y nos dejan en las manos los libros que dormían en el buzón de casa…    Aquí también hay que comprar nuevas estanterías.

¿Sigue conectado a la actualidad literaria?

Sí, no soy capaz de vivir la literatura a tiempo parcial; para mí la literatura es media vida, la otra media también. Por tanto, dedico algunas horas de la mañana a trabajar en proyectos acordados y con fecha de entrega, respondo el correo y de cuando en cuando escribo algunos aforismos y reseñas…

¿Qué nombres propios de la actualidad  resaltaría?

Los premios literarios convulsionan el tranquilo paisaje de lo establecido. En los inicios del verano, he obviado nombres propios, pero hay entregas relevantes que deben leerse con sosiego como Solo inclasificable de Efi Cubero y Un tigre se aleja de Rubén Martín Díaz.

¿Y de aforismos?

Este año he publicado dos entregas aforísticas, Migas de voz, una antología editada por la Universidad Nacional Autónoma de México, con prólogo de Carmen Canet, y Planos cortos, un particular homenaje al cine desde el decir breve, editado por Trea. Así que he optado por otros géneros como la poesía o el ensayo, aunque la realidad es siempre azarosa y extraña y no descarto retomar títulos cuya lectura me dejó un gratísimo sabor de boca. 

¿Sigue su trabajo crítico a pie de mar?

No tengo más remedio; debo entregar dos ediciones en octubre y aunque su formato final estará listo en septiembre, no descuido los afanes correctores ni las notas. Así que entre los pliegues de las olas, mi voluntad literaria  camina por los senderos habituales… Camina a solas y despacio.

    

  

 

lunes, 19 de julio de 2021

EROSIONES


 

EROSIONES

 

Originalidad: aspiración a construir pianos sin teclas.

Hay abrazos capaces de destrozar una amistad.

Tenía en la voz maneras de púlpito.

También el silencio necesita terapia tipográfica.

En el  mar del tiempo las rocas pierden el pudor; descubren su osamenta.

 

José Luis Morante

(Aforismos inéditos)

sábado, 17 de julio de 2021

RUBÉN MARTÍN DÍAZ. UN TIGRE SE ALEJA

Un tigre se aleja
Rubén Martín Díaz
Editorial Renacimiento
Sevilla, 2021 

  

HABITAR LAS COSAS

 

   
   El paisaje poético de Rubén Martín Díaz (Albacete, 1980) muestra un reconocimiento crítico muy sólido. Su trayecto conforma una cartografía sin fisuras ni bruscos virajes que integra los libros Contemplación (2009), El Minuto interior (2010), El mirador de piedra (2012), Arquitectura o sueño (2015) y Fracturas (2016), balance al que se suma la compilación de cuentos Azul nocturno (2016).
   El paso lírico de su última entrega un tigre se aleja está precedido por una cita del poeta Juan Gil-Albert de sensibilidad crepuscular. Con su depurada sintaxis, el tiempo suma pasos que afectan, aleatorios, a la condición mudable del hablante. Los matices del recorrido interior afloran con fuerza en el primer apartado “Hombre asomado en el espejo”, formado por cinco composiciones, donde la introspección cimenta un diálogo abierto. Se contraponen la evidencia de lo externo y el despliegue de incertidumbres personales: ”En esta levedad que arrastra el cuerpo / por la noche menguante, suspendida / del orden aleatorio en que se muestran / latentes las estrellas, no imagino / qué pueda depararme el sol abierto / como rosa de luz en la mañana”. Desde ese fondo indagatorio, las cosas establecen un dilatado perímetro de sensaciones en el que se evidencia la luz del canto, un abrazo de gratitud y aceptación. En esa conjunción de motivos sensoriales, como un sueño desplegado en la noche, el yo  pernocta en la fría superficie del espejo, asomándose a su razón de ser; es un terco animal que sale a descubierta, sin saber qué extraño destino puede deparar la mañana selvática.
   El intimismo aflora con fuerza en el segundo apartado “La imperfección del tacto”, cuya perspectiva capta la realidad cotidiana del discurrir. Tras el difuminado paréntesis del sueño llega la luz para derramar en los sentidos las dispares vivencias de lo inmediato: una espina que rasga la piel y despliega máculas de sangre, la osamenta de un edificio en construcción, que presta al espectador sus límites visibles, o la reflexión sobre el secreto enigma del poema que toma cuerpo en la forma epistolar dirigida al amigo y poeta Andrés García Cerdán.  La escritura no tiene otro sentido que escuchar la pulsión profunda de la existencia, esa raíz que sostiene la fronda del tiempo. 
 También la sencillez emotiva de lo autobiográfico adquiere cauce en la sección “Un pedazo de vida irrepetible”. Las mínimas secuencia del devenir agitan el pensamiento para buscar rincones nuevos al significado o abrir un gozoso espacio de transcendencia. A ellas se suman el continuo fluir del pensamiento y los pasos hospitalarios de evocación y recuerdo: “Y a veces, cuando sueño muy profundo / y bajo al corazón de la memoria, / recuerdo todavía / las sombras que sin cuerpo deambulaban / por las altas ventanas de la imaginación”. Pero el avance de los poemas no es monográfico; se yuxtaponen ideas y sustratos, como percibimos en la composición “Eso que no se nombra”, que tiene como pórtico una poética de Roberto Juarroz sobre la esencia intangible del misterio poético. La inquietud del verso y su fondo de sombras también habita en “Tiempo de quimeras”, donde la escritura es empeño baldío por dibujar circunvoluciones de humo, una tentativa de búsqueda y conocimiento para habitar las cosas.
  Siempre es cuestión relevante el carácter subjetivo de la lírica y su relación con el mapa de recuerdos del hablante biográfico. El apartado “Los tiempos sin nombre” se aplica en el rescate de un paréntesis generacional, ahora percibido como un puñado de instantáneas y sueños enmohecidos, “magma volátil” de alguna causa hermosa que nunca encontró vuelo, o persiste ahora en los compases adormecidos de tema musicales y lugares fugaces, que emergen entre la claridad de la memoria.
   Cierra el poemario “Ese animal salvaje” cuyo enfoque expresivo retoma la identidad del sujeto como base argumental. Así en “Lo que eres” un yo desdoblado se interroga a sí mismo, más allá del estar transitorio de la vida al paso. Otros poemas del apartado abren la mano a enunciados narrativos dispares. Si “El juicio final” recrea la oscura lejanía de la última costa, didáctico y efectivo, para mostrar a los sentidos y al pensamiento la nada final, el poema conversacional “El tigre” desvela el misterio del título y traza afinidades entre la fuerza intuitiva de la  juventud y el animal salvaje dispuesto a capturar todos los sueños.
  Escrito entre 2015 y 2021, un tigre se aleja apuntala con fuerza la singularidad poética de Rubén Martín Díaz. En ella son indicios fuertes la imaginería brillante, la intensidad emocional y la perfecta construcción del verso. El poeta sabe que protagonizamos a diario una representación vital, un marco escénico empeñado en superar el desvalimiento de lo transitorio, la conciencia en vela que ve alejarse entre las sombras de un hábitat sin certezas la silueta fuerte de la juventud.

JOSÉ LUIS MORANTE