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lunes, 16 de febrero de 2026

WISLAWA SZYMBORSKA. UNA VENTANA CON LUZ

Wislawa Szymborska
 (Prowent, actual Kórnik, 1923-Cracovia, 2012) 

 

WISLAWA SZYMBORSKA. ESA MANERA DE DECIR NO SÉ.

 

   La sencillez biográfica de Wislawa Szymborska (Prowent, actual Kórnik, 1923-Cracovia, 2012)  solidificó el mapa literario polaco actual al conseguir en 1996 el Premio Nobel de Literatura. Toda la crítica focalizó un proceso creativo marcado por la voz lírica, el ensayo y la traducción. Desde su niñez, la escritora ligó su destino personal a la ciudad de Cracovia, donde se instaló con su familia a los ocho años de edad; allí emprendió su formación universitaria e impulsa una obra poética cuya primera entrega aparece en 1952; es un conjunto de poemas marcado por el realismo socialista y sería repudiado por la autora como perteneciente a un periodo de formación y tanteo.
   También su compromiso ideológico con el comunismo de su época juvenil, adquiere con los años un epitelio crítico que le lleva a adoptar posturas confrontadas, lejanía y gestos de comprensión con los disidentes.
   Su poesía está marcada por el pacto autobiográfico y por enunciados comunicativos que le hacen desconfiar de las disertaciones teóricas. Así lo exponía en su discurso de recepción del Premio Nobel: “El poeta contemporáneo es escéptico y desconfía incluso –o más bien principalmente- de sí mismo. Con desgano confiesa públicamente que es poeta –como si se tratara de algo vergonzoso En estos tiempos bulliciosos es más fácil que admitamos vicios propios, con tal de causar efectos fuertes; mucho más difícil es reconocer las virtudes, ya que están escondidas más profundamente, y hasta uno mismo no cree tanto en ellas “.   Su argumentación quitaba el monopolio de la inspiración a los poetas y hacía de la misma un impulso de la voluntad entendido como amor al trabajo bien hecho, al espíritu inquieto que propicia una búsqueda constante.
   La cercanía con el ideario poético de Wislawa Szymborska, me lleva a recuperar en mis estantes su libro, Aquí, un poemario traducido por Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia Soriano, en 2009, incluido en el imprescindible catálogo de poesía contemporánea de la editorial Bartleby.
   El preciso enunciado, Aquí, sugiere inmediatez y refugio próximo; son cualidades que la poeta polaca, ganadora del Premio Nobel en 1996, hace suyas desde la amanecida de su quehacer literario, porque todos los textos de Wislawa Szymborska se formulan en un tono intimista, como quien comparte una contingencia o un pormenor vivencial, como quien define pensamientos al alcance de cualquier usuario, sin el clasicismo elitista de la reflexión filosófica y sin la formulación calculada del lenguaje científico.
  El devenir concede los instrumentos necesarios para entender lo que nos rodea, ya sea un asunto doméstico o las características generales de nuestro planeta: “La vida en la tierra sale bastante barata. / Por los sueños, por ejemplo, no se paga ni un céntimo. / Por las ilusiones, sólo cuando se pierden. / Por poseer un cuerpo, se paga con el cuerpo. “
   El sistema de ideas parece haber sido dictado para vivir sin pretensiones, como si el mensaje directo, nítido y certero sortease cualquier circunloquio y eligiera siempre la línea recta. Tan escueto aderezo nos convence de inmediato de su pertinencia y además nos asegura que lo genial pertenece a otra voz y que quien nos habla tiene las mismas limitaciones que tenemos nosotros y el mismo riesgo de que una buena razón se vaya diluyendo sin remedio por nuestra pereza.
  Los poemas de Wislawa Szymborska dejan sitio a una amplia gama de recursos expresivos, como la personificación o el desdoblamiento de la identidad. Nada es ajeno. Despierta, por ejemplo, una complicidad inmediata su incursión en el microcosmos, ese mundo invisible que pudiera tener su peculiar sociedad organizativa y que en su mínima existencia es capaz de condicionar múltiples existencias de seres superiores. Los misterios de lo cotidiano son tratados desde el coloquialismo y la sencillez; sólo así se plasman en sus versos un pensamiento firme y un verso inolvidable y transcendente
 


(Una relectura)


sábado, 5 de julio de 2025

WISLAWA SZYMBORSKA. RELECTURA

WISLAWA SZYMBORSKA
(Kórnik, Polonia, 1923-Cracovia, Polonia, 2012)

 

ESA MANERA DE DECIR NO SÉ

 
 La sencillez biográfica de Wislawa Szimborska (Prowent, actual Kórnik, 1923-Cracovia, 2012)  solidificó el mapa literario polaco actual al conseguir en 1996 el Premio Nobel de Literatura. Toda la crítica focalizó un proceso creativo marcado por la voz lírica, el ensayo y la traducción. Desde su niñez, la escritora ligó su destino personal a la ciudad de Cracovia, donde se instaló con su familia a los ocho años de edad. Allí emprendió su formación universitaria e impulsa una obra poética cuya primera entrega aparece en 1952; es un conjunto de poemas marcado por el realismo socialista y sería repudiado por la autora como perteneciente a un periodo de formación y tanteo.
   También su compromiso ideológico con el comunismo de su época juvenil, adquiere con los años un epitelio crítico que le lleva a adoptar posturas de comprensión con los disidentes.
Su poesía está marcada por el pacto autobiográfico y por enunciados comunicativos que le hacen desconfiar de las disertaciones teóricas. Así lo exponía en su discurso de recepción del Premio Nobel: “El poeta contemporáneo es escéptico y desconfía incluso –o más bien principalmente- de sí mismo. Con desgano confiesa públicamente que es poeta –como si se tratara de algo vergonzoso En estos tiempos bulliciosos es más fácil que admitamos vicios propios, con tal de causar efectos fuertes; mucho más difícil es reconocer las virtudes, ya que están escondidas más profundamente, y hasta uno mismo no cree tanto en ellas “. Su argumentación quitaba el monopolio de la inspiración a los poetas y hacía de la misma un impulso de la voluntad entendido como amor al trabajo bien hecho, al espíritu inquieto que propicia una búsqueda constante. 
   La humilde imagen de una anciana de serena belleza, me lleva a recuperar en mis estantes su libro Aquí, un poemario traducido por Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia Soriano, en 2009, incluido en el imprescindible catálogo de poesía contemporánea de la editorial Bartleby.
   El preciso enunciado, Aquí, sugiere inmediatez y refugio próximo; son cualidades que la poeta polaca hace suyas desde la amanecida de su quehacer literario. Todos los textos de Wislawa Szymborska se formulan en un tono intimista, como quien comparte una contingencia o un pormenor vivencial, como quien define pensamientos al alcance de cualquier usuario, sin el clasicismo elitista de la reflexión filosófica y sin la formulación calculada del lenguaje científico.
   El devenir concede los instrumentos necesarios para entender lo que nos rodea, ya sea un asunto doméstico o las características generales de nuestro planeta: “La vida en la tierra sale bastante barata. / Por los sueños, por ejemplo, no se paga ni un céntimo. / Por las ilusiones, sólo cuando se pierden. / Por poseer un cuerpo, se paga con el cuerpo. “
   El sistema de ideas parece haber sido dictado para vivir sin pretensiones, como si el mensaje directo, nítido y certero sortease cualquier circunloquio y eligiera siempre la línea recta. Tan escueto aderezo nos convence de inmediato de su pertinencia y además nos asegura que lo genial pertenece a otra voz y que quien nos habla tiene las mismas limitaciones que tenemos nosotros y el mismo riesgo de que una buena razón se vaya diluyendo sin remedio por nuestra pereza.
   Los poemas de Wislawa Szymborska dejan sitio a una amplia gama de recursos expresivos, como la personificación o el desdoblamiento de la identidad y nada le es ajeno. Despierta, por ejemplo, una complicidad inmediata su incursión en el microcosmos, ese mundo invisible que pudiera tener su peculiar sociedad organizativa y que en su mínima existencia es capaz de condicionar múltiples existencias de seres superiores.
   Los misterios de lo cotidiano son tratados desde el coloquialismo y la sencillez; sólo así se plasman en sus versos un pensamiento firme y un verso inolvidable y transcendente.




 

lunes, 5 de agosto de 2024

WISLAWA SZYMBORSKA. (Homenaje)

Wislawa Szymborska
(Bnin, 1923, Cracovia 2012)
Premio Nobel de Literatura, 1996)


HOMENAJE

 

                              Cuando pronuncio la palabra Futuro
                             la primera sílaba  pertenece ya al pasado
 
                                             WISLAWA SZYMBORSKA
 
 
 
A espaldas del silencio
las palabras despeinan su rocío.
Si digo más,
bajo la piel escucho sementeras
y afán de amanecer
Pronuncio pájaro
y niego las escamas y el latido branquial.
Musito brizna, hormiga, topo,
abeja, grillo y se expande un terrario
inadvertido, vulnerable a la luz, ladera arriba.
Acerco al labio las silabas de plato
y el paladar saliva perejil.
Cuento idas, regresos
y los pasos contienen urgencia y lentitud
en el repliegue.
 
Mis palabras orean
la azarosa secuencia de los signos;
los hábitos insomnes que reiteran
un equilibrio frágil
que alborota en los nombres su verdad.
 
Si pronuncio Wislawa
transfiguro las letras del asombro
y aparece en silencio,
con su hocico de liebre,
el instante  final de este poema.

     
     (Del libro Nadar en seco, 2022)



 

miércoles, 27 de septiembre de 2023

HOMENAJE ( A WISLAWA SZYMBORSKA)

Wislawa Szymborska
((Kórnik, Polonia 1923 -Cracovia, Polonia, 2012)
Premio Nobel de Literatura

 

HOMENAJE

            Cuando pronuncio la palabra futuro
        la primera sílaba pertenece al pasado

                        WISLAWA SZYMBORSKA

A espaldas del silencio
las palabras despeinan su rocío.
Si digo más
bajo la piel escucho sementeras
y afán de amanecer.
Pronuncio pájaro
y niego las escamas y el latido branquial.
Musito brizna, hormiga, topo,
abeja, grillo y se expande un terrario
inadvertido, vulnerable a la luz, ladera arriba.
Acerco al labio las sílabas de plato
y el paladar saliva perejil.
Cuento idas, regresos
y los pasos contienen urgencia y lentitud en el repliegue.

Mis palabras orean
la azarosa secuencia de los signos;
los hábitos insomnes que reiteran
un equilibrio frágil 
que alborota en los nombres su verdad.
Si pronuncio Wislawa
transfiguro las letras del asombro
y aparece en silencio,
con su hocico de liebre,
el instante final de este poema.

       (De Nadar en seco, 2022)







sábado, 29 de julio de 2023

HOMENAJE A WISLAWA SZYMBORSKA

Wislawa Zymborska
Premio Nobel de Literatura 1996
(Kórnik, Polonia, 1923- Cracovia, 2012)

HOMENAJE

        Cuando pronuncio la palabra Futuro
       a primera sílaba pertenece al pasado

                    WISLAWA SZYMBORSKA

A espaldas del silencio
las palabras despeinan su rocío.
Si digo más
bajo la piel escucho sementeras
y afán de amanecer.
Pronuncio pájaro
y niego las escamas y el latido branquial.
Musito brizna, hormiga, topo,
abeja, grillo y se expande un terrario
inadvertido, vulnerable a la luz, ladera arriba.
Acerco al labio las sílabas de plato
y el paladar saliva perejil.
Cuento idas, regresos
y los pasos contienen urgencia y lentitud
en el repliegue.

Mis palabras orean
la azarosa secuencia de los signos;
los hábitos insomnes que reiteran
un equilibrio frágil
que alborota en los nombres su verdad.
Si pronuncio Wislawa
transfiguro las letras del asombro
y aparece en silencio,
con su hocico de liebre,
el instante final de este poema.

     (Del libro Nadar en seco, 2022)





 

sábado, 1 de diciembre de 2018

WISLAWA SZYMBORSKA. PREGUNTAS

Wislawa Szymborska
Fotografía de
Pictura-alliance/dpa


ESA MANERA DE DECIR NO SÉ

¿Cómo vivir? me preguntó alguin en una carta,
yo le iba a preguntar lo mismo

W. S

   La sencillez biográfica de Wislawa Szimborska (Prowent, actual Kórnik, 1923-Cracovia, 2012)  solidificó el mapa literario polaco actual al conseguir en 1996 el Premio Nobel de Literatura. Fue una contingencia que denominó, con resignada ironía, “La catástrofe de Estocolmo” por la drástica mutación de un discurrir vital, cuyos parámetros básicos eran la independencia de pensamiento y la defensa de la otredad del yo frente al gregarismo. Toda la crítica focalizó un proceso creativo marcado por la voz lírica, el ensayo y la traducción.
   Desde su niñez, ligó su destino personal a la ciudad de Cracovia, donde se instaló con su familia a los ocho años de edad; allí emprendió su formación en la escuela primaria Jozef Joteyko, cursa Secundaria y finaliza los estudios de Bachillerato en plena guerra mundial y comienza a trabajar para evitar la deportación. Más tarde, estudia filología polaca y sociología, peo no concluirá ambas carreras universitarias. Comienza a trabajar como secretaria de redacción y se casa con el escritor Adam Wlodek. En el ambiente intelectual de la casa de Escritores de Cracovia se afilia al partido Obrero Unificado Polaco e impulsa una obra poética cuya primera entrega aparece en 1952; es un conjunto textual marcado por el realismo socialista y sería repudiado después por pertenecer a un periodo de formación y tanteo en el que también incluye la salida Preguntas a mí misma (1954). El balanceo pendular de vivencias y el trasfondo histórico que contextualiza las etapas personales se reconstruye en la biografía Trastos, recuerdos. Una biografía de Wislawa Szimborska (Pre-Textos, 2015), preparado por Anna Bikont y Joanna Szczesna, donde emerge una voz testimonial que encuentra en las palabras un muro firme donde asentar esperanzas y sueños.
   El compromiso ideológico con el comunismo de la época juvenil adquiere con los años un epitelio crítico que le lleva a adoptar posturas confrontadas y de comprensión hacia los disidentes. Tras la revolución húngara de 1956, un movimiento revolucionario espontáneo contra el totalitarismo stalinista, aplastado por el ejército ruso borrando cualquier oposición política, la conciencia crítica se acrecentó y el conocimiento de la realidad europea en sus primeros viajes borra dogmas de su ideario personal. Era un error que había contaminado los libros iniciales dando pie a un incesante diálogo dialéctico. En 1966, cuando abandona el partido escribe: “cada sujeto tiene la obligación de pensar por sí mismo”
   Su poesía está marcada por el pacto autobiográfico y por enunciados comunicativos que sortean disertaciones teóricas. Así lo exponía en su discurso de recepción del Premio Nobel: “El poeta contemporáneo es escéptico y desconfía incluso –o más bien principalmente- de sí mismo. Con desgano confiesa públicamente que es poeta –como si se tratara de algo vergonzoso En estos tiempos bulliciosos es más fácil que admitamos vicios propios, con tal de causar efectos fuertes; mucho más difícil es reconocer las virtudes, ya que están escondidas más profundamente, y hasta uno mismo no cree tanto en ellas “. La argumentación quitaba el monopolio de la inspiración enajenada a los poetas y hacía de la misma un impulso de la voluntad entendido como amor al trabajo bien hecho, al espíritu inquieto que propicia una búsqueda constante.
   En 2015 la editorial Nórdica saca a la luz la antología Saltaré sobre el fuego, una muestra ilustrada por Kike de la Rubia, que aglutina treinta y cuatro composiciones donde adquieren voz las preocupaciones esenciales de una poesía cálida y humanista, expresada desde el coloquialismo. Los textos pertenecen al periodo de escritura que enmarcan las entregas Llamando al Yeti, Sal, Mil alegrías-un encanto, Si acaso, El gran número, Gente en el puente  y Fin y principio (1993). Un periodo creador de treinta y seis años que constituye el encuentro y la consolidación de un lenguaje interiorizado, en el que emerge la pasión y el misterio de lo cotidiano ante la descarnada realidad.
   La ascensión propiciada por el Premio Nobel abre un segundo tramo lírico compuesto por los títulos Instante (2002), primer libro tras la consagración popular, que dibuja una estela afectiva en el imaginario colectivo que abre paso a Dos puntos y al último trabajo en vida Aquí, editado en 2009. un poemario traducido por Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia Soriano incluido en el imprescindible catálogo de la editorial Bartleby.
   El preciso enunciado, Aquí, sugiere inmediatez y refugio próximo; son cualidades que la poeta hace suyas desde la amanecida de su quehacer porque todos los textos se formulan en un tono intimista, como quien comparte un pormenor vivencial, o define pensamientos al alcance de cualquier usuario, sin el clasicismo elitista de la reflexión filosófica y sin la formulación calculada del lenguaje científico.
   El devenir concede los instrumentos necesarios para entender lo que nos rodea, ya sea un asunto doméstico o las características generales de nuestro planeta: “La vida en la tierra sale bastante barata. / Por los sueños, por ejemplo, no se paga ni un céntimo. / Por las ilusiones, sólo cuando se pierden. / Por poseer un cuerpo, se paga con el cuerpo. “
   El sistema de ideas parece haber sido dictado para vivir sin pretensiones, como si el mensaje directo, nítido y certero sortease cualquier circunloquio y eligiera siempre la línea recta. Tan escueto aderezo nos convence de inmediato de su pertinencia y además nos asegura que lo genial pertenece a otra voz y que quien nos habla tiene las mismas limitaciones que tenemos nosotros y el mismo riesgo de que una buena razón se vaya diluyendo sin remedio por nuestra pereza.
   Los poemas de Wislawa Szymborska dejan sitio a una amplia gama de recursos expresivos, como la personificación o el desdoblamiento de la identidad y nada le es ajeno. Despierta, por ejemplo, una complicidad inmediata su incursión en el microcosmos, ese mundo invisible que pudiera tener su peculiar sociedad organizativa y que en su mínima existencia es capaz de condicionar múltiples existencias de seres superiores. Los misterios de lo cotidiano son tratados desde el coloquialismo y la sencillez; sólo así se plasman en sus versos un pensamiento firme y un verso inolvidable.

jueves, 10 de mayo de 2018

MIRAR ASÍ, CON LOS OJOS ABIERTOS

Sobre la roqueda
(Oropesa del Mar, Castellón)
Fotografía de
Adela Sánchez Santana


MIRAR ASÍ, CON LOS OJOS ABIERTOS


No nos mires así,
con esos ojos tuyos,
demasiado abiertos,
como los ojos de los muertos

WISLAWA SZYMBORSKA 



Si miras con atención el lugar que ocupas, donde estás no hay nadie.



En el apagado discurrir del tiempo, adanes primigenios que aguardan todavía una manzana.


El  verbalismo artificioso encala la escritura, pinta fachadas de víspera de feria.


En la madeja de la gratitud se apelmazan los hilos sueltos.



Los viernes aseguran un tedio prometedor, hecho de puntos suspensivos.



En la poesía bucólica, espontánea colaboración de una coral ecológica: piedras, juncos, pájaros y nubes…


Carne tranquila. Senectud.


En las conversaciones con desconocidos los intermediarios más eficaces son la elusión, la sensatez y el silencio. 


La poesía es un yo caligráfico, angustiado por su propia identidad.


Aversión a la lógica. Un pensamiento único y en continuas tareas de agitación.



Sabe aceptar disculpas; mantiene con la sordidez una amistad vitalicia.


La autonomía imaginativa del sueño requiere folios blancos por su inclinación a lo imposible.


El subconsciente poético confía en el potencial de los precursores.


Punto de fuga. Nostalgia de un lugar que no existe.


En la línea de costa inéditas aleaciones de cangrejo y medusa.


Estreno propósitos: subir a la llanura de un mar en calma las viejas traviesas del tren.


Cierro los ojos y cuento. No aguanto mucho. Cuando los abro, el mar escribe otro párrafo.


El mar y yo; ese ayuno verbal simultáneo

(aforismos a pie de mar)









martes, 5 de diciembre de 2017

WISLAWA SZYMBORSKA (revista cultural TURIA, nº 124)


TURIA, nº 124
(revista cultural, nov 2017-feb. 2018)
Director: Raúl Carlos Maícas
Instituto de Estudios Turolenses, Teruel

WISLAWA SZYMBORSKA. ESA MANERA DE DECIR NO SÉ.

   Aunque contiene colaboraciones y nombres propios de indudable interés, no voy a detallar el prolijo sumario que compone el número 124 de la revista Turia cuyo cartapacio central está dedicado a Wislawa Szymborska. La poeta polaca emerge en un primer plano totalizador que convierte sus laberintos creadores en territorios abiertos a la reflexión crítica. 
   La sencillez biográfica de Wislawa Szimborska (Prowent, actual Kórnik, 1923-Cracovia, 2012)  solidificó el mapa literario polaco actual al conseguir en 1996 el Premio Nobel de Literatura, una contingencia que denominó, con resignada ironía, “La catástrofe de Estocolmo” por la drástica mutación de un discurrir vital cuyos parámetros básicos eran la independencia de pensamiento y la defensa de la otredad del yo frente al gregarismo. Toda la crítica focalizó un proceso creativo marcado por la voz lírica, el ensayo y la traducción.
   Desde su niñez, ligó su destino personal a la ciudad de Cracovia, donde se instaló con su familia a los ocho años de edad; allí emprendió su formación en la escuela primaria Jozef Joteyko, cursa Secundaria y finaliza los estudios de Bachillerato en plena guerra mundial y comienza a trabajar para evitar la deportación. Más tarde estudia filología polaca y sociología, peo no concluirá ambas carreras universitarias. Comienza a trabajar como secretaria de redacción y se casa con el escritor Adam Wlodek. En el ambiente intelectual de la casa de Escritores de Cracovia se afilia al partido Obrero Unificado Polaco e impulsa una obra poética cuya primera entrega aparece en 1952; es un conjunto textual marcado por el realismo socialista y sería repudiado después por pertenecer a un periodo de formación y tanteo en el que también incluye la salida Preguntas a mí misma (1954). El balanceo pendular de vivencias y el trasfondo histórico que contextualiza las etapas personales se reconstruye en la biografía Trastos, recuerdos. Una biografía de Wislawa Szimborska (Pre-Textos, 2015), preparado por Anna Bikont y Joanna Szczesna, donde emerge una voz testimonial que encuentra en las palabras un muro firme donde asentar esperanzas y sueños.
   El compromiso ideológico con el comunismo de la época juvenil adquiere con los años un epitelio crítico que le lleva a adoptar posturas confrontadas y de comprensión hacia los disidentes. Tras la revolución húngara de 1956, un movimiento revolucionario espontáneo contra el totalitarismo stalinista, aplastado por el ejército ruso borrando cualquier oposición política, la conciencia crítica se acrecentó y el conocimiento de la realidad europea en sus primeros viajes borra dogmas de su ideario personal. Era un error que había contaminado los libros iniciales dando pie a un incesante diálogo dialéctico. En 1966, cuando abandona el partido escribe: “cada sujeto tiene la obligación de pensar por sí mismo”
   Su poesía está marcada por el pacto autobiográfico y por enunciados comunicativos que sortean disertaciones teóricas. Así lo exponía en su discurso de recepción del Premio Nobel: “El poeta contemporáneo es escéptico y desconfía incluso –o más bien principalmente- de sí mismo. Con desgano confiesa públicamente que es poeta –como si se tratara de algo vergonzoso En estos tiempos bulliciosos es más fácil que admitamos vicios propios, con tal de causar efectos fuertes; mucho más difícil es reconocer las virtudes, ya que están escondidas más profundamente, y hasta uno mismo no cree tanto en ellas “. La argumentación quitaba el monopolio de la inspiración enajenada a los poetas y hacía de la misma un impulso de la voluntad entendido como amor al trabajo bien hecho, al espíritu inquieto que propicia una búsqueda constante.
   En 2015 la editorial Nórdica saca a la luz la antología Saltaré sobre el fuego, una muestra ilustrada por Kike de la Rubia, que aglutina treinta y cuatro composiciones donde adquieren voz las preocupaciones esenciales de una poesía cálida y humanista, expresada desde el coloquialismo. Los textos pertenecen al periodo de escritura que enmarcan las entregas Llamando al Yeti, Sal, Mil alegrías-un encanto, Si acaso, El gran número, Gente en el puente  y Fin y principio (1993). Un periodo creador de treinta y seis años que constituye el encuentro y la consolidación de un lenguaje interiorizado, en el que emerge la pasión y el misterio de lo cotidiano ante la descarnada realidad.
   La ascensión propiciada por el Premio Nobel abre un segundo tramo lírico compuesto por los títulos Instante (2002), primer libro tras la consagración popular, que dibuja una estela afectiva en el imaginario colectivo que abre paso a Dos puntos y al último trabajo en vida Aquí, editado en 2009. un poemario traducido por Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia Soriano incluido en el imprescindible catálogo de la editorial Bartleby.
   El preciso enunciado, Aquí, sugiere inmediatez y refugio próximo; son cualidades que la poeta hace suyas desde la amanecida de su quehacer porque todos los textos se formulan en un tono intimista, como quien comparte un pormenor vivencial, o define pensamientos al alcance de cualquier usuario, sin el clasicismo elitista de la reflexión filosófica y sin la formulación calculada del lenguaje científico.
   El devenir concede los instrumentos necesarios para entender lo que nos rodea, ya sea un asunto doméstico o las características generales de nuestro planeta: “La vida en la tierra sale bastante barata. / Por los sueños, por ejemplo, no se paga ni un céntimo. / Por las ilusiones, sólo cuando se pierden. / Por poseer un cuerpo, se paga con el cuerpo. “
   El sistema de ideas parece haber sido dictado para vivir sin pretensiones, como si el mensaje directo, nítido y certero sortease cualquier circunloquio y eligiera siempre la línea recta. Tan escueto aderezo nos convence de inmediato de su pertinencia y además nos asegura que lo genial pertenece a otra voz y que quien nos habla tiene las mismas limitaciones que tenemos nosotros y el mismo riesgo de que una buena razón se vaya diluyendo sin remedio por nuestra pereza.
   Los poemas de Wislawa Szymborska dejan sitio a una amplia gama de recursos expresivos, como la personificación o el desdoblamiento de la identidad y nada le es ajeno. Despierta, por ejemplo, una complicidad inmediata su incursión en el microcosmos, ese mundo invisible que pudiera tener su peculiar sociedad organizativa y que en su mínima existencia es capaz de condicionar múltiples existencias de seres superiores. Los misterios de lo cotidiano son tratados desde el coloquialismo y la sencillez; sólo así se plasman en sus versos un pensamiento firme y un verso inolvidable y perdurable.

 

José Luis Morante


domingo, 11 de diciembre de 2016

WISLAWA SZYMBORSKA. SENCILLEZ

Wislawa Szymborska (1923-2012)


WISLAWA SZYMBORSKA. DESDE AQUÍ.

   En la gelidez de la mañana en la sierra abulense - Gredos en la ventana es niebla y acuarela de nieve- recupero la voz de Wislawa Szymborska, Los versos prometen una manta de lana y un te con limón. Vuelvo a su último libro, Aquí, un poemario traducido por Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia Soriano, en 2009, incluido en el imprescindible catálogo de poesía contemporánea de la editorial Bartleby.
   El preciso enunciado, Aquí, sugiere inmediatez y refugio próximo; son cualidades que la poeta polaca, ganadora del Premio Nobel en 1996, hace suyas desde la amanecida de su quehacer literario, porque todos los textos de Wislawa Szymborska se formulan en un tono intimista, como quien comparte una contingencia o un pormenor vivencial, como quien define pensamientos al alcance de cualquier usuario, sin el clasicismo elitista de la reflexión filosófica y sin la formulación calculada del lenguaje científico.
   El devenir concede los instrumentos necesarios para entender lo que nos rodea, ya sea un asunto doméstico o las características generales de nuestro planeta: “La vida en la tierra sale bastante barata. / Por los sueños, por ejemplo, no se paga ni un céntimo. / Por las ilusiones, sólo cuando se pierden. / Por poseer un cuerpo, se paga con el cuerpo. “
   El sistema de ideas parece haber sido dictado para vivir sin pretensiones, como si el mensaje directo, nítido y certero sortease cualquier circunloquio y eligiera siempre la línea recta. Tan escueto aderezo nos convence de inmediato de su pertinencia y además nos asegura que lo genial pertenece a otra voz y que quien nos habla tiene las mismas limitaciones que tenemos nosotros y el mismo riesgo de que una buena razón se vaya diluyendo sin remedio por nuestra pereza.
   Los poemas de Wislawa Szymborska dejan sitio a recursos expresivos como la personificación o el desdoblamiento de la identidad; nada es ajeno. Despierta, por ejemplo, una complicidad inmediata su incursión en el microcosmos, ese mundo invisible que pudiera tener su peculiar sociedad organizativa y que en su mínima existencia es capaz de condicionar múltiples latidos de seres superiores. Los misterios de lo cotidiano son tratados desde el coloquialismo y la sencillez; solo así se plasma en sus líneas un pensamiento firme, una huella en el frío, un fuerte abrazo.






jueves, 12 de mayo de 2016

ÁNGELES MORA. FICCIONES PARA UNA AUTOBIOGRAFÍA

Ficciones para una autobiografía
Ángeles Mora
Bartleby  Editores
Madrid, 2015





LA VERDAD DEL POEMA

  La concesión del Premio de la Crítica en 2016 a Ángeles Mora por su libro Ficciones para una autobiografía perfila con nitidez los trazos de un legado poético que arranca en 1982 y que está compilado en volúmenes como  ¿Las mujeres son mágicas?, con prólogo de Miguel Ángel García, y Antología poética, selección editada por Luis Muñoz. A ellas se incorpora en 2008 la entrega  Bajo la alfombra.
  En este periodo creador de la poeta de Rute, afincada en Granada desde su formación universitaria, hay una explícita apuesta por el intimismo confesional, una poesía a media voz que crea musculatura al yo verbal para marcar un trayecto existencial que encuentra su verdad en el poema. Otra vez renace esa fértil discusión crítica que indaga la trama convivencial entre sujeto real  y entidad literaria, un debate que marcó sendas de lucidez en las décadas del cierre de siglo, cuando fue etiqueta vertebradora la denominada “poesía de la experiencia”
  La cita de arranque que Ángeles Mora elige para su poemario establece un punto de partida, como si dejara al lector en una convención establecida. Pertenece a Philippe Lejeune: “Toda autobiografía implica un pacto con el lector”. Por tanto, no interesa tanto el cauce secuencial del pasado repleto de contingencias sino la reconstrucción de una etapa en la que la conciencia de ser recupera una identidad con caligrafía objetiva. El pasado regresa al ahora para dar voz a un tiempo cambiante que se ha preservado dentro del yo.
  Es el hilo roto de la vida en curso y solo permite una lectura fragmentaria en los rincones de la memoria. Esa lectura está repleta de indeterminación y niebla, como si la percepción sensorial tuviese que aportar una dimensión nueva, entre la realidad y el espacio onírico. Así se vislumbra en el poema “¿Quién anda aquí?”: “¿Quién anda aquí? /¿Quién va y viene sin ruido entre mis cosas, / penetra con sigilo  / de noche en mis papeles / usurpando sus notas? / ¿Quién vierte la tinta / que me roba el sueño?” En el tranquilo devenir de las horas, la rutina difunde su extravío. Expande sus quehaceres, salpica de sedentaria quietud y deja una apariencia gastada sobre lo cotidiano donde resulta difícil reencontrarse. Los caminos de regreso están dentro y hay que saber preservar los destellos que convierten los latidos diarios en ejercicios de plenitud y belleza: “Regando el corazón  / que se te ofrece / puedes ser más feliz / que si lo arrancas. / Busca dentro de ti / las luces que más arden “.
  En el quehacer de Ángeles Mora se hace preocupación recurrente el rol femenino y sus arquetipos, como sucede en magisterios cercanos a la autora como Wislawa Szymborska. Ese estar tradicional del ama de casa abocada a representar un papel secundario en el cuarto oscuro de la soledad altera el ánimo del verso y exige abrir ventanas. Hay que buscar lugares al sol, rincones habitables sin príncipes azules ni engañosas migajas de una realidad que desenfoca la dignidad de lo femenino.
  La poesía de Ficciones para una autobiografía respira el aire libre de lo necesario; sirve para percibir el fulgor emotivo que habita en las encrucijadas del tiempo. Allí permanecen los signos más precisos de la propia imagen, sin límites ni gradaciones, convirtiendo el poema en una búsqueda que dota de sentido cada amanecida., aunque el yo que perdura nunca sea el mismo.


miércoles, 23 de abril de 2014

DÍA Y NOCHE DEL LIBRO

  


 
 
   Se conmemora hoy el Día Internacional del Libro, una excusa labrada por la Unesco para impulsar la lectura y pasear, por calles y avenidas, a clásicos y contemporáneos, con la certeza de que nos ayudarán a estar menos solos y más felices. En el espíritu celebratorio de esta fecha coinciden dos nombres, Miguel de Cervantes y William Shakespeare, cimas escriturales de dos ámbitos lingüísticos: el castellano y el inglés. Ambos fallecieron -y aquí las precisiones cronológicas no tienen demasiada importancia- el 23 de abril de 1616. Así que las agujas de horas y minutos se han llenado de letras, giran en torno al libro.
  Dejo mi propuesta de hoy para los que visiten la librería y quieran regresar con buena compañía:

 
Lecturas no obligatorias
Wislawa Szymborska
ediciones Alfabia
Barcelona