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viernes, 29 de enero de 2021

JAIME GIL DE BIEDMA. ANTOLOGÍA POÉTICA

Antología poética
Jaime Gil de Biedma
Prólogo de Javier Alfaya
Selección de Shirley Mangini
Alianza Editorial, El Libro de Bolsillo
Madrid, 2015 (Tercera edición)

 LA VIDA EN SERIO


   Se cumplen  más de tres décadas de la muerte de Jaime Gil de Biedma, ocurrida el día 8 de enero de 1990 tras una grave enfermedad, y casi medio siglo del cierre de su edificio poético, clausurado con el libro Poemas póstumos. Es una conmemoración que Alianza Editorial anima en las librerías con la reedición por tercera vez de su antología poética. Se trata de un muestrario clave que propició, desde su amanecida, en 1981,  la formación estética de hornadas jóvenes de los años ochenta y noventa. La breve obra del escritor no ha dejado de estar presente en el espacio lírico actual porque continúa ejerciendo un magisterio incansable en la nómina figurativa y en la corriente de la experiencia que desemboca en el cambio de siglo en una senda plural y remozada. Javier Alfaya repasa en la introducción el marco biográfico, bien conocido tras las investigaciones de Carme Riera, Pere Rovira y la semblanza, no exenta de sombras, que Miguel Dalmau publicó en 2004; además son aclaratorios los retratos de grupo que en sus memorias hicieron compañeros generacionales como Carlos Barral y José Manuel Caballero Bonald. En 1974, Jaime Gil de Biedma publicó Diario de un artista seriamente enfermo (Editorial Lumen), memorias íntimas escritas en 1956, durante una enfermedad, que revelan momentos cruciales de la formación de su contexto generacional. Óscar Wilde escribió que un gran poeta es la menos poética de la criatura; pero el acontecer vital del escritor nacido en Barcelona en 1929 deja abundantes indicios de interés. Nacido en el seno de una familia burguesa de ascendencia castellana, con abundante patrimonio, cursa Derecho en la Universidad de Barcelona donde participa en tertulias e iniciativas culturales. Estas actividades serán el germen del grupo poético “La Escuela de Barcelona”, más tarde integrado en la generación del 50. Con Carlos Barral, Gabriel Ferrater, José Agustín Goytisolo y el crítico Josep María Castellet alienta proyectos literarios y participa en el homenaje de Colliure que reivindica la poesía y el legado ético de Antonio Machado. Su quehacer laboral se centra en la empresa de la Compañía de Tabacos de Filipinas. Mientras desarrolla un quehacer poético que arranca en 1953 con el cuaderno Según sentencia del tiempo y, ya en 1959, con el libro Compañeros de viaje, obra en la que se perciben las características y temas básicos de su poética: tono conversacional, referencias autobiográficas, marco urbano, continuo enlace entre vida y literatura y un fuerte sentido crítico de la realidad social y política. La selección de Shirley Mangini nos deja poemas emblemáticos sobre la amistad con compañeros de viaje que forjaron una ética social muy crítica con el ambiente anquilosado y hostil de la dictadura franquista y que introdujeron en la literatura del momento nuevas preocupaciones poéticas y tradiciones europeas poco habituales en los estudios críticos del momento. Jaime Gil de Biedma traduce  Función de la poesía y función de la crítica de T. S. Eliot, publicada por Biblioteca Breve en 1955, y acerca a las letras hispanas la obra de W. H. Auden y de voces alternativas que contribuyen a forjar un renovado arte poética, un nuevo batir de pasos. En Moralidades la influencia de Blas de Otero y Luis Cernuda afianza el confesionalismo del hablante lírico hasta crear un clima de confidencialidad y cercanía que traspasa emoción. En ese libro están composiciones como “En el nombre de hoy” y  “Barcelona ya no es bona o mi paseo solitario en primavera” en la que aflora con fuerza la conciencia social. Las últimas composiciones de esta muestra pertenecen a Poemas póstumos, libro editado en 1978. Son textos con una clara afinidad continuista. En sus versos permanece el personaje poético que tantos rasgos comparte con el yo biográfico, aunque ahora su voz despide un aliento crepuscular, una inquietante sensación de despedida, como si quien compartiera confidencias fuese consciente de la proximidad de la intemperie. El orden de vivir se torna meditación y sentimiento elegíaco, ya descreído del severo discurso de las ideologías. A este libro pertenece uno de los textos nucleares del poeta: “Contra Jaime Gil de Biedma”; un severo soliloquio frente al yo desdoblado que tiene mucho de ajuste de cuentas personal. Que concluye en la aceptación de la propia identidad y de las mutaciones que en ella ha causado el discurrir del tiempo. “Envejecer. Morir / es el único argumento de la obra”. Reside en el último tramo de su vida en Ultramort (Gerona), alejado del primer plano de la literatura. Aunque la editorial Seix Barral prepara en 1975 una recopilación de su obra lírica bajo el título Las personas del verbo, que incluía una decena de poemas inéditos. También se compilan los ensayos escritos entre 1955 y  1979 en El pie de la letra (Editorial Crítica). Poco más muestra su perfil creativo, Jaime, Gil de Biedma revaloriza la poesía de Espronceda como fue autor de una antología poética; tradujo también la novela Adiós a Berlín, de Christopher Isherwood. Jaime Gil de Biedma cierra una obra breve pero esencial en la que resalta su poesía. Su poesía reconforta porque afecta por igual a las emociones y al pensamiento; la palabra se hace voz necesaria de lo autobiográfico; pero la intimidad concreta está ubicada en su dimensión histórica. El sujeto forma parte del tejido social y lo percibe con sentido crítico, desde un análisis objetivo y profundo. La lírica de Jaime Gil de Biedma tiene un valor fundamental. Incluye un puñado de poemas memorables cuya voz perdura viva e inalterable, como si fuese una forma de esencial continuidad en el tiempo, como si sonase, clara y firme, aquella convicción reconfortante que alentó su escritura: “escribir un puñado de buenos poemas es lo único que de verdad importa en la vida”. 

JOSÉ LUIS MORANTE



  


martes, 8 de agosto de 2017

RENÉ CHAR. COMÚN PRESENCIA

Común presenciaRené CharTraducción de
Alicia Bleiberg
Alianza Editorial, Edición Bilingüe
Madrid, 2007
                     
POESÍA Y PENSAMIENTO 
  
   Común presencia es una selección propia de poemas, aparecida en 1964, que permite conocer una parte substancial de la lírica de René Char, ya unánimemente considerado como figura central de la literatura francesa contemporánea. Su obra fue publicada en la  Biblioteca de la Pléiade, a comienzos de los años ochenta. Esta antología se reeditó en 1978 y amanece, con formato bilingüe, para conmemorar el centenario del autor. Había nacido el 14 de junio de 1907, en L´Isle-sur-Sorgue, un pueblo provenzal de pescadores. En él residió casi toda su vida. Se inicia precozmente en la escritura; apenas tiene quince años cuando escribe Las campanas sobre el corazón, un título de aprendizaje que el autor borrará de su bibliografía. Su estancia en la localidad natal sólo se quiebra por algunos viajes, como el que realizó a Paris en 1929, cuando conoce y se adhiere al surrealismo; el libro de Paul Éluard, Capital del dolor, es el causante de una complicidad que languidece hacia 1934. La biografía personal está marcada por la ocupación alemana y por su alistamiento en la Resistencia, un tramo vital presente en libros como Hojas de Hipnos. Antes, fue solidario con la causa republicana española, y siempre manifestó una abierta oposición hacia los movimientos totalitarios; fue un crítico tenaz del desarrollismo tecnológico y sus efectos secundarios. A partir de 1946 casi desaparece de la escena pública y sólo en contadas ocasiones concedió entrevistas o participó en eventos culturales. Char se niega a cualquier intento de poder literario, incluso cuando se especulaba con la candidatura al Premio Nobel. Hace de la soledad una regla de existencia, el destino se cumple lejos de la coacción del grupo.
   Su abrumadora capacidad de lector le permitió forjar un selecto núcleo de ascendientes: Villón, Dante, Shakespeare, Blake, Keats, Baudelaire, Hölderlin, Rimbaud. También conoció con rigor la expresiva plástica de artistas contemporáneos que incidieron en su sensibilidad.
   En la nota preliminar, la traductora de esta edición en Alianza, Alicia Bleiberg, medita sobre los riesgos de versionar una poesía hermética y sobre las peculiares tramas que hacen posible la comunicación poética. También subraya el cuidado en respetar al máximo la puntuación de los poemas originales.
   La aportación de cada poemario no es uniforme y, por tanto, corresponde al lector engarzar los matices y circunstancias de un trayecto creador que supera el medio  siglo de escritura. La madrugadora vocación propicia que sean muchos los libros escritos. En Común presencia están representados trece títulos. Hay piezas tempranas del  aprendizaje auroral, momentos de la etapa surrealista y ese tramo central de plena madurez y coordenadas diferenciales al que corresponden títulos como Furor y misterio o Los matinales. Consumido un silencio de cinco años brotan los poemas de La palabra en archipiélago, que refractan la intemperie colectiva.
   Los apuntes aforísticos reflejan una conciencia observadora que deja sus pensamientos sobre la escritura. Cuando define el poema nos habla de sus trazos goteantes y ambiguos; la poesía no nace de lo conocido, se aparece en lo informe, como una luz perentoria.
   Uno de los mejores conocedores del autor en nuestro país, Jorge Riechmann ha escrito:”la poesía de René Char, más que ninguna otra, exige en torno a ella espacio abierto; el vasto ámbito de las vidas de seres humanos libres. Su poesía no nos remite en principio al complicado laberinto de espejos de la historia literaria, sino a nuestra experiencia humana de amores y agonías. La respuesta que pide no es exégesis erudita o cultísimo guiño de complicidad, sino acción humana en el torrente del tiempo”
   La razón poética de René Char postula una sostenida reflexión sobre las constantes existenciales del sujeto. En su pensamiento apenas se distingue lo biográfico particular; esa anulación del sentimentalismo concede al yo lírico una voz plural en la que se reconocen las peculiaridades de cada ser. Los versos no son el espacio habitable de una única presencia que sondea en la propia intimidad. La palabra busca sitio en el exterior para salir del estrecho cerco de lo cotidiano. La poética insiste en la creación de un ambiente, acumula interpretaciones pensadas y sentidas; la auténtica verdad no se revela, es una aspiración pugnando por liberarse. De ahí, la complejidad de una lectura que no se pliega ante el dictamen de la razón.





sábado, 9 de mayo de 2015

JAIME GIL DE BIEDMA. LA VIDA EN SERIO

Antología poética
Jaime Gil de Biedma
Prólogo de Javier Alfaya y selección de Shirley Mangini
Alianza Editorial, El Libro de Bolsillo, 3ª edición
Madrid, 2015
JAIME GIL DE BIEDMA. LA VIDA EN SERIO
 
   Se cumplen veinticinco años de la muerte de Jaime Gil de Biedma ocurrida el día 8 de enero de 1990, tras una grave enfermedad, y cuarenta años del cierre de su edificio poético, clausurado con el libro Poemas póstumos. Es una conmemoración que Alianza Editorial anima en las librerías con la reedición por tercera vez de su antología poética. Se trata de un muestrario clave que propició desde su amanecida en 1981  la formación estética de las hornadas de los años ochenta y noventa. La breve obra del escritor no ha dejado de estar presente en el espacio lírico actual porque continúa ejerciendo un magisterio incansable en la nómina figurativa y en la corriente de la experiencia que desemboca en el cambio de siglo en una senda plural y remozada.
  Javier Alfaya repasa en la introducción el marco biográfico, bien conocido tras las investigaciones de Carme Riera, Pere Rovira y la semblanza, no exenta de sombras, que Miguel Dalmau publicó en 2004; además son aclaratorios los retratos de grupo que hicieron compañeros generacionales como Carlos Barral y José Manuel Caballero Bonald. Asimismo en 1974, Jaime Gil de Biedma publicó Diario de un artista seriamente enfermo (Editorial Lumen), memorias íntimas escritas en 1956, durante una enfermedad, que revelan momentos cruciales de la formación de su contexto generacional.
  Óscar Wilde escribió que un gran poeta es la menos poética de la criatura; pero el acontecer vital del escritor nacido en Barcelona en 1929 deja abundantes indicios de interés. Nacido en el seno de una familia burguesa de ascendencia castellana, con abundante patrimonio, cursa Derecho en la Universidad de Barcelona donde participa en tertulias e iniciativas culturales. Estas actividades serán el germen del grupo poético “La Escuela de Barcelona”, más tarde integrado en la generación del 50.  Con Carlos Barral, Gabriel Ferrater, José Agustín Goytisolo y el crítico Josep María Castellet alienta proyectos literarios y participa en el homenaje de Collioure que reivindica la poesía y el legado ético de Antonio Machado. Su quehacer laboral se centra en la empresa de la Compañía de Tabacos de Filipinas. Mientras desarrolla un afán poético que arranca en 1953 con el cuaderno Según sentencia del tiempo y, ya en 1959, con el libro Compañeros de viaje, obra en la que se perciben las características y temas básicos de su poética: tono conversacional, referencias autobiográficas, marco urbano, continuo enlace entre vida y literatura y un fuerte sentido crítico de la realidad social y política.
   La selección de Shirley Mangini nos deja poemas emblemáticos sobre la amistad con compañeros de viaje que forjaron una ética social muy crítica con el ambiente anquilosado y hostil de la dictadura franquista y que introdujeron en la literatura del momento nuevas preocupaciones poéticas y tradiciones europeas poco habituales en los estudios del momento. Jaime Gil de Biedma traduce  Función de la poesía y función de la crítica de T. S. Eliot, publicada por Biblioteca Breve en 1955, y acerca a las letras hispanas la obra de W. H. Auden y de voces alternativas que contribuyen a forjar un renovado arte poética, un nuevo batir de pasos. En Moralidades la influencia de Blas de Otero y Luis Cernuda afianza el confesionalismo del hablante lírico hasta crear un clima de confidencialidad y cercanía que traspasa emoción. En ese libro están composiciones como “En el nombre de hoy” y  “Barcelona ya no es bona o mi paseo solitario en primavera” en la que aflora con fuerza la conciencia social.
   Las últimas composiciones de esta muestra pertenecen a Poemas póstumos, libro editado en 1978. Son textos con una clara afinidad continuista. En sus versos permanece el personaje poético que tantos rasgos comparte con el yo biográfico, aunque ahora su voz despide un aliento crepuscular, una inquietante sensación de ocaso, como si quien compartiera confidencias fuese consciente de la proximidad de la intemperie. El orden de vivir se torna meditación y sentimiento elegíaco, ya descreído del severo discurso de las ideologías. A este libro pertenece uno de los textos nucleares del poeta: “Contra Jaime Gil de Biedma”; un severo soliloquio frente al yo desdoblado que tiene mucho de ajuste de cuentas personal. La escritura concluye aceptando la propia identidad y las mutaciones que en ella ha causado el discurrir: “Envejecer. Morir / es el único argumento de la obra”
  Reside en el último tramo de su vida en Ultramort (Gerona), alejado de las filas más relevantes de la literatura. Aunque la editorial Seix Barral prepara en 1975 una recopilación de su obra lírica bajo el título Las personas del verbo, que incluía una decena de poemas inéditos. También se agrupan los ensayos escritos entre 1955 y  1979 en El pie de la letra (Editorial Crítica). Poco más muestra su perfil creativo; como lector de la tradición hispana, Jaime Gil de Biedma revaloriza la poesía de Espronceda como fue autor de una antología poética; tradujo también la novela Adiós a Berlín, de Christopher Isherwood.
   Jaime Gil de Biedma cierra una obra breve pero esencial en la que resalta su aporte versal. Su poesía reconforta porque afecta por igual a las emociones y al pensamiento; la palabra se hace voz necesaria de lo autobiográfico; pero la intimidad concreta está ubicada en su dimensión histórica. El sujeto forma parte del tejido social y lo percibe con sentido crítico, desde un análisis objetivo y profundo.
  La lírica de Jaime Gil de Biedma tiene un valor fundamental. Incluye un puñado de poemas memorables cuya voz perdura viva e inalterable, como si fuese una forma de esencial continuidad en el tiempo, como si sonase, clara y firme, aquella convicción reconfortante que alentó su escritura: “escribir un puñado de buenos poemas es lo único que de verdad importa en la vida”. 
  

lunes, 11 de noviembre de 2013

PETER HANDKE. REGRESOS.

La noche del Morava
Peter Handke
traducción del alemán por Eustaquio Barjau
Alianza Editorial, Madrid, 2013

REGRESOS
 
   Siempre marcado como escritor incómodo por sus posicionamientos políticos sobre la Guerra de los Balcanes y su desviacionismo frente a los discursos oficialistas unidireccionales, el austriaco Peter Handke es un sitio de llegada en la literatura actual en lengua alemana. Nacido en 1942 en Griffen, un municipio ubicado en la región fronteriza de Corintia, y con raíces familiares eslovenas, Peter Handke impulsa desde el amanecer de su literatura todos los géneros: teatro, novela, ensayo y artículos periodísticos, poesía y traducción. Son facetas que en él aparecen con aire natural y complementario. Asimismo escribió guiones para el cineasta alemán Wim Wenders y ha dirigido dos películas, La mujer zurda y La ausencia.
  El cauce narrativo de La noche del Morava dispone un argumento con claras conexiones autobiográficas; mientras leemos cobra sentido la especulación de que el protagonista sea un álter ego de Peter Handke, construido con una sensibilidad similar y con lo imaginario como función de contrapunto. Un escritor alejado de la escena literaria y recluido en un barco anclado en la ribera del río Morava, un pequeño afluente del Danuvio, frente a la rústica localidad de Porodin, convoca de forma inesperada a conocidos con los que compartió algún tramo vital. Pretende reconstruir la historia personal con recuerdos propios y ajenos. Los lazos afectivos se han quebrado y ahora el escritor se presenta ante los otros como un desconocido que protagoniza y relata en fragmentos un largo viaje circular. Pero en la noche silenciosa del Morava, poco a poco, el tiempo compartido adquiere una luz nueva que aclarará la búsqueda continua de horizontes y la razón para huir, acaso por la persecución desvanecida de una presencia femenina que le ha impulsado a buscar un refugio alejado de todos.
   El  escritor comienza su viaje vivencial en los Balcanes, un territorio lleno de estragos colectivos en el que sobrevuela un sombrío sentimiento de culpa y la sensación de caminar a tientas. Pero el azaroso trayecto no busca sitios fijos sino estaciones de paso que se irán diluyendo cuando las abandona. Los alrededores de Numancia, en Soria y otros enclaves de la península ibérica también forman parte de un viaje de quien no se siente vinculado a una geografía concreta , ni siquiera a ese refugio aislado en Porodin, una especie de bahía de nadie. Así que el viaje circular carece de argumento, es casi materia de algún sueño en el que no están nombres de acompañantes, ni sus caracteres, ni las acciones que protagonizan. No hay puntos álgidos sino una información global y digresiva, único lenguaje adecuado al discurrir del pensamiento.
   También el tiempo literario del escritor es casi niebla: ya no escribe ni publica y el prestigo de sus libros se ha desintegrado. Ha perdido el habla para llegar hasta el lector, una carencia más que sumar al sentimiento de culpa.
   La narrativa de Peter Handke ha protagonizado una perceptible evolución. El afán vanguardista y experimental de las primeras obras ha ido mudando hacia una literatura más introspectiva e intimista, en la que a cada paso afloran trazos autobiográficos. En La noche del Morava percibimos los conflictos de identidad de un sujeto exiliado en sí mismo, y algunas gotas de poesía sobre el latido de un tiempo que ha destruido sueños colectivos y ha convertido  a los que se quedaron en supervivientes.  

 

 

 

martes, 29 de octubre de 2013

ANTOLOGÍA DE LA POESÍA LATINA

Antología de la poesía latina
Selección y traducción de
Luis Alberto de Cuenca y Antonio Alvar
Alianza Editorial, 2013 (Tercera edición)
 
POESÍA LATINA

   Alianza Editorial reedita por tercera vez Poesía. Antología de la poesía latina, un trabajo de Luis Alberto de Cuenca y Antonio Alvar, dos apasionados de la herencia de Grecia y Roma, editado en 1981 en "El Libro de bolsillo". Se trata de un amplio recorrido por la lírica de Roma que así revitaliza sus más logrados frutos para seguir vigente y perpetuar un magisterio mantenido en todos los tramos de la historia.
   En el prólogo, el poeta  Luis Alberto de Cuenca comenta el movimiento pendular de la creación poética entre la intimidad del sujeto y el ser objetivo de la épica. De ambas perspectivas se nutren los poemas compilados en este libro, correspondientes a un marco cronológico que abarca desde el siglo III a.C. hasta el siglo IV, cuando el declive y fragmentación del imperio romano ya es un hecho. En este florilegio está representada la poesía arcaica, continuadora del periodo helenístico. Los más madrugadores trabajos en lengua latina se sienten arropados por el influjo cultural griego y helenístico, con quien mantienen un claro paralelismo. Estos tanteos cuentan con autores como Livio Andrónico, Nevio, Plauto, Terencio y Lucilio. Siguiendo un hilo cronológico, la guirnalda acoge a los dos máximos poetas del periodo republicano, Lucrecio y Catulo; el primero compuso el mejor poema científico de la literatura romana, De rerum natura, donde expone, con exaltado entusiasmo, sus teorías filosóficas; Catulo, declarado seguidor de Safo y de la poesía alejandrina, hace de la confidencia íntima, expuesta con emoción y sinceridad, un venero llena de vida y centrado en el hombre.
   Pero el pasaje más poblado de la muestra lo forman las personalidades literarias de la época imperial: Virgilio, Horacio, Ovidio, Marcial, Ausonio… Son hitos creadores que consignan la máxima expresión de la poesía en Roma. En ese tiempo áureo se trazan nuevos itinerarios que habrán de cobijar al espeso ramaje del futuro. La muestra Poesía. Antología de la poesía latina se centra sobre todo en la traducción de composiciones, aportando mínimas referencias biográficas; no se pretende elaborar un manual lírico de la etapa sino ofrecer a los lectores una selección relevante.
   Los disparatados programas de los niveles educativos Medio y Superior han condenado a las lenguas clásicas a la categoría de rarezas improductivas que apenas copan algún rincón oscuro del currículo. Tan peregrina senda deja a la literatura actual sin un conocimiento claro de su cimentación. Así que Poesía. Antología de la poesía latina merece todo nuestro aprecio porque hace asequible el conocimiento didáctivo de un tramo esencial en la pautada evolución de la historia literaria europea.