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lunes, 18 de agosto de 2014

ANTONIO VILANOVA. OFICIO CRÍTICO.

La letra y el espíritu
(!950-1960)
Antonio Vilanova
Prólogo de Adolfo Sotelo Vázquez
Devenir, El Otro, Madrid, 2014
 

                                              OFICIO CRÍTICO
 
   Son muchos los que conceden a la escritura de reseñas un valor tangencial, la inocua consideración de un apunte de urgencia  destinado a consumir un plazo efímero. Sin embargo, la tesis argumentada de un buen reseñista sobrevive al tiempo y deja en cada acercamiento a las estanterías de novedades una meditación perdurable. Así sucede con el sumatorio acogido en La letra y el espíritu, una muestra de trabajos de Antonio Vilanova, publicada en las páginas del semanario Destino durante la década del cincuenta.
   El largo introito de Adolfo Sotelo Vázquez documenta y contextualiza el quehacer analítico  de Antonio Vilanova, quien ya en su inicio consiguió juicios muy favorables sobre su lucidez crítica. Dámaso Alonso y Vicente Aleixandre percibieron en el joven profesor universitario una encomiable capacidad para el ensayo. Los poetas del 27 acertaron en su valoración; pronto el perfil de Antonio Vilanova consolida sus rasgos. El discípulo de Ortega y Gasset concitó el asentimiento  general de los intelectuales del momento por su preparación y por la batería argumental de sus ideas.
   En el volumen La letra y el espíritu se comentan ediciones de novela y poesía de autores universales que han superado en casi todos los casos la prueba del tiempo. Están las obras de Rilke, T. S. Eliot, W. Faulkner, George Orwell, Albert Camus… Autores singulares, de fuerte carisma, que tras sus primeras salidas consiguieron reputación universal y cuyo influjo fue iluminando poco a poco el maltrecho clima cultural de la posguerra. Muchos de los escogidos fueron merecedores del Premio Nobel de Literatura.
  En casi todos los artículos percibimos un sólido conocimiento del entorno escritural del autor analizado y una panorámica de conjunto que ayuda a trazar las coordenadas estéticas de cada universo escritural. Antonio Vilanova es un crítico formado y sus lecturas son un selecto bagaje, cuando no era fácil la percepción global de la literatura europea y norteamericana que permitía entender cada obra en su dimensión adecuada.
  Hablé al comienzo de la devoción por Ortega del autor de La letra y el espíritu. Del filósofo proceden los principios vertebradores del trabajo crítico del profesor Vilanova, esa pasión por entender  antes de juzgar con meditaciones esenciales como la que sigue: “El crítico ha de ser, ante todo, un hombre de su tiempo, ha de tener como misión primordial interpretar y explicar las obras de su época, y hacernos comprender el arte del momento en que vive, que es también el nuestro, que a menudo valoramos a través de sus ojos, tal como ha sido juzgado por él”. Juicio central de una tribuna crítica muy recomendable.

domingo, 27 de mayo de 2012

ALEJANDRO TOMASINI BASSOLS. INVITACIÓN A LA FILOSOFÍA.

 Filosofía moral y visiones del hombre
Alejandro Tomasini Bassols
Devenir, El Otro, Madrid, 2012

   Con Filosofía moral y visiones del hombre el profesor Alejandro Tomasini Bassols (Tapachula, Chiapas, México) consiguió el XII Premio de Ensayo Miguel de Unamuno. Para el ensayista la conducta humana es esencialmente significativa y, por tanto, evaluable porque impulsa actitudes intencionadas y refrenda una ética. Cada sujeto selecciona sus reglas morales, lo que explica el plural abanico  de actuaciones.
   La ética como acercamiento a la norma moral no tiene otra fuente que el ser humano a través de la historia, en cada civilización, en cada sociedad concreta;  a su análisis se han dedicado los grandes nombres de la filosofía para elaborar visiones abstractas y teorías divergentes en muchos casos. Al análisis de estos selectivos puntos de vista de reconocidos pensadores se dedica este ensayo que aglutina el pensamiento de Aristóteles, Hume, Kant, Mill, Moore, Nietzsche y Wittgenstein.
   El recorrido se inicia explorando la perspectiva aristotélica sobre el alma y la ética como disciplinas sociales prácticas. El filósofo griego se posiciona con los pies puestos en la tierra; para él la ética está integrada en la ciencia política que regula la existencia comunitaria y fortalece principios de racionalidad práctica que contribuye a establecer puentes entre el hombre y su entorno. Se recupera su doctrina del justo medio, casi el núcleo de la ética aristotélica, estudiando la descripción de sus aplicaciones, las nociones morales que aglutina y su aplicación en el propio contexto.
   La doctrina del griego deja paso a las concepciones de David Hume. Esta transición ideológica aporta un nuevo molde conceptual: “el representacionismo”; las ideas derivan de impresiones y entre ambas categorías hay una relación de semejanza; el conocimiento parte de la experiencia del yo individual. Para Hume es muy importante la moralidad, que conecta con las pasiones y con la voluntad individual como motor de acciones.
   Ejemplo de pensamiento sistemático, la aportación de Kant incorpora mapas conceptuales como la libertad del ser o la idea del conocimiento empírico de la realidad en sus coordenadas de espacio y tiempo; para Kant la ética engloba propósitos intencionales, normas o principios y obligaciones.
   Las aportaciones de J. S. Mill, politólogo y economista, tienen como base el concepto de utilidad. Positivistas y con un evidente enfoque social, los argumentos de Mill unifican ética y política y relacionan utilidad y justicia, aunque no tengan la entidad de un verdadero sistema de ética.
   Perdura la actualidad de Nietzsche por su retórica de impacto y su radical contundencia aseverativa. Su visión del ser humano y su lugar en un mundo natural, regido por leyes inexorables, llevan a la caracterización del superhombre.
   Con G. E. Moore comienza la filosofía moral contemporánea. Al sintetizar las facetas de su sistema normativo resalta la idea de que la ética investiga lo que es bueno, o tiene en sí mismo un valor intrínseco, y el lenguaje de acción que impulsa a realizarse desde una implicación práctica.
   Cierra el elenco Wittgenstein, cuya labor filosófica estudia la función lógica del lenguaje y su dimensión referencial :“ los límites de mi lenguaje denotan los límites de mi mundo” 
   Filosofía y visiones del hombre no es un manual, tampoco un recordatorio superficial de aportaciones relevantes; es un contrastado análisis de respuestas a los interrogantes éticos del hombre como ser individual y como parte activa de un ámbito público. Su autor, Alejandro Tomasini Bassols, examina aspectos, formula objecciones y hace más asequible la relevancia de la ética en el discurrir de un tiempo tecnológico y utilitario que, con demasiada frecuencia, considera la filosofía como un asunto menor.