domingo, 21 de junio de 2026

JAVIER OLALDE. CONSTANCIA DE LO IDÉNTICO

Constancia de lo idéntico
Javier Olalde
Huerga & Fierro editores / Poesía
Madrid, 2025

 

AFÁN DE VIDA

 

   El temprano despertar poético de Javier Olalde (Cangas de Narcea, Asturias, 1944) en los años sesenta, cuando apenas sobrepasaba los veinte años, fragmenta su discurrir lírico en dos tramos claramente diferenciados. Una primera etapa de iniciación  y aprendizaje, en la que se publican los poemas aurorales recogidos en Ensueños y agonías (1965) y Leído en el gris  ((1968), y el libro de transición Alguno habló de soledad (1970), donde se guarda la luz diáfana de la propia voz, sin titubeos. Aquella entrega inauguraba un callar espacioso que no se rompería hasta 2017, cuando la poesía retorna con la salida Toda la tarde andada (2017), que asienta el suelo firme de una segunda etapa de persistente madurez. El volumen Escalando el muro. Poesía Reunida 1970-2023 reagrupa los títulos de este intervalo creador y testifica el sustrato común. Desde una palabra intimista y figurativa, de línea clara, la voz poemática explora el pensamiento y desgrana las preocupaciones de una sensibilidad existencial. Con pupila filosófica se rememoran los interrogantes que percibe un observador que acoge las evidencias del discurrir. Que sabe que, tras la aparente dispersión de las palabras, habitan las ecuaciones a despejar en la íntima morada del yo.  
   En las composiciones de Constancia de lo idéntico el transcurrir se define como núcleo germinativo. Parece natural que la monotonía de los ciclos regule la eternidad en curso del ahora. La naturaleza abre sus páginas de vida para mostrar paisajes en lenta navegación por los sentidos. Son muestras transitorias; pruebas que convierten lo vivido en rendijas de luz, en recuerdos gastados que cimentan el cálido universo del asombro.
  En el continuo estado de mudanza de lo cotidiano, refrendando que somos materiales transitorios, el sentimiento de finitud hace un guiño a la tradición; el poeta recuerda  y recupera ecos del soneto de Cervantes. El estar y sus derivas encuentran siempre la estación final, e inspira el hermoso poema “Y no hubo nada”. Reproduzco sus versos finales: “Llegado aquí, tuvo memoria de algo, / consultó la hora, acicaló el semblante/ se levantó y se fue.”
   El horizonte se convierte en sosegada presencia, en refugio para la introspección y coartada para recuperar vivencias que dan continuidad a la esperanza y a la pulsión constante de seguir, como si el yo poético fuese capaz de inspirar un sentimiento de eternidad. Todo perdura entre la cálida memoria del ocaso.
   En “Reincidencia” el ámbito insular del protagonista verbal no se cierra en una intimidad solipsista; la indagación existencial comparte rasgos generacionales: el pasado perdura y se hace presente: “Habremos sido como los que fueron / y serán los que lleguen”. Como escribe el poeta: somos figurantes, siluetas transparentes, casi figuraciones que reinciden en similares conflictos, en trampantojos y espejismos que recuerdan hábitos y ritos. La voz del poema resguarda obstinados sujetos sucesivos, empeñados en ser nuevas presencias, logradas ilusiones de futuro. Con limpia precisión lo corrobora el poema “Ruta”: “Todo está al caer, / cayendo, se diría, / lo más crecido incluso / desde el albor primero. / Del ser hasta el no ser / y viceversa: / La ruta imperturbable”.
  En el desarrollo de “Compañeros de viaje”, que aglutina los poemas de la segunda sección, se hacen habituales algunos recursos expresivos: poemas breves, en verso libre, donde el sujeto lírico vislumbra la cadencia continua de los días; la claridad del hábito como razón del paso cotidiano. El periplo personal de ser uno mismo adquiere un pautado desarrollo narrativo. La soledad se desplaza con cada sujeto, sumido en el desconcierto de entender la condición del otro, de conocer sus razones y sentimientos sin demasiada convicción y de convivir con instantáneas y recuerdos de la memoria.
 Moradas íntimas” permite conocer la lógica interior de la evocación. Ese recorrido de voces que crea la nostalgia, donde se afirma un sujeto asido al tiempo que verbaliza experiencias y dibuja la topografía paradójica del pasado.
    En el paisaje del pasado, ella configura el legado sentimental. Está ahí. Dibujando un tiempo común hecho de emociones y sentimientos, creando en el recordar un tiempo de rosas, destinado también a diluir sus trazos.
   La sección final “En los confines” habla de evocación y cumplimiento; el viaje llega a su recorrido crepuscular. Los pasos asientan un periplo de plenitud y conocimiento, son el territorio final de la esperanza. Queda en el aire la sensación de que lo vivido anticipa su desmoronamiento. El tiempo se convierte en presente continuo, en un ahora en curso que busca su consumación, la levedad volátil del humo; la áspera melancolía de quien fue, de quien es ahora extravío: “Tanto se internó en sí mismo / que acabó perdiéndose de vista / y no supo cómo regresar”.
  Solo queda la coda, el colofón, la esquiva plenitud de haber vivido.

JOSÉ LUIS MORANTE





 
    

sábado, 20 de junio de 2026

CONTRA EL SARCASMO

La luz por dentro

 

CONTRA EL SARCASMO

 

   Hoy bajé la persiana y dejé fuera el sarcasmo. Se sabe que hay sujetos –él y ella, ellos y ellas- que tocan a menudo la tecla del sarcasmo. La pulsan convencidos de su sonoridad y su eficacia, como si provocara en los espectadores un asentimiento placentero al descubrir que la burla cruel o la ironía mordaz son altas expresiones de ingenio de un intelecto activo.
   Convivo con un entorno amable –soy un tipo afortunado- en el que disuena de forma estrepitosa el sarcasmo. Por eso he tardado en descubrir la razón de mi tolerancia o la quieta paciencia que me lleva a dejar sin respuesta una actitud que no soporto.
   Sé cuántas razones llevan al sarcasmo: la inseguridad de quien carece de certezas y piensa que todo es relativo; la soledad, la insatisfacción personal, el fracaso afectivo, el resentimiento de quien ve culpables siempre al otro lado del yo, la ignorancia, mezquindad, envidia… Y sé la única razón para soportar el sarcasmo y la soberbia de quien no se conoce a sí mismo: tolerancia.
   Pero el cansancio aflora y uno encuentra el sarcasmo, vomitivo y vulgar como un pelo en la sopa; el sarcasmo casposo en el asiento del pasajero, cuando uno invita al viaje y abona todos los peajes; el sarcasmo en la mirada rugosa que descubre en un mural de años de trabajo la cagada de una mosca; el sarcasmo en la palabra que felicita con toses o en el labio que besa con salivillas o en la mano sudosa que saluda.. y el torturado por el sarcasmo encuentra en un momento la coartada maravillosa para no soportarlo nunca más.

(Anotaciones del diario)



 

viernes, 19 de junio de 2026

PUNTOS DE FUGA

Inclinación
Litoral de Morro de Gos
(Oropesa del Mar, Castellón)
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

PUNTOS DE FUGA

En las biografías que acercan nuestra existencia al primer plano los datos inexactos, más que erratas, son hipérboles afectivas.

Desde hace unos meses mi beligerancia pacífica ha pasado al contraataque. Bajo la costra del rencor, sin ruido, con eficacia, hace invisible a quien me ignora.

Cuánta literatura repleta de cualidades acuosas: incolora, inodora, insípida, dispuesta a la evaporación inmediata.

El largo paseo se hace punto de fuga. Despeja y se hace claridad para percibir actitudes y caracteres. Llegan en trompa signos de vanidad, sumisión voluntaria y ese mezquino endiosamiento que convierte el ombligo en paralelo cero.
  
(ANOTACIONES DEL DIARIO)



jueves, 18 de junio de 2026

NADAR EN SECO

Guijarros
Archivo de imágenes
de internet

 


NADAR EN SECO
 
El tiempo que no tuve nada en seco.
En él cada brazada recolecta
el secreto con limo de la supervivencia,
la herida de quien abre
.
De cuando en cuando
rasga la superficie un hueco húmedo,
cuyo fondo merece
un brillo de luciérnaga;
pero un sudor salobre
desdice la quietud,
impulsa otra brazada,
bajo el perfil exacto del subcielo.
 
No dejo que el cansancio
me carcoma.
Sacudo el agua ausente.
En los brazos maltrechos
hay fragmentos de mí.


     (Variaciones del libro Nadar en seco, 2022)



miércoles, 17 de junio de 2026

ENTREVISTA A JOSÉ LUIS MORANTE (Planos cortos)

Feria del Libro de Madrid
(Firma en la caseta de Ediciones Cátedra)
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

Entrevista a José Luis Morante

 

PLANOS CORTOS. Aforismos y cine

 

César Rodríguez de Sepúlveda
 
 
 
José Luis Morante (El Bohodón, Ávila, 1956), poeta, crítico e impulsor del blog “Puentes de papel”, publica casi simultáneamente dos libros enteramente consagrados al aforismo: Migas de voz (México, UNAM, 2021) y Planos cortos (Gijón, Trea, 2021). El primero es una antología de sus dos anteriores entregas aforísticas, Mejores días (2009) y Motivos personales (2014), e incluye también una selección de inéditos. El segundo recopila aforismos relacionados con el mundo del cine
 
-Te acercas al aforismo en 2005, cuando ya has publicado varios libros de poesía. Desde entonces, tu interés por estos diminutos proyectiles verbales no ha hecho más que crecer. ¿Cuáles son las razones de tu fascinación y cómo llegas a este género?
 
El arranque editorial en esta estrategia expresiva es el cuaderno Sueltos, una mínima publicación que recogía unos cincuenta aforismos; pero llegué al género casi en el comienzo de mi escritura en 1990, a través de lecturas de Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Ramón Gómez de la Serna o Carlos Edmundo de Ory. De esta estrategia expresiva me parece ejemplar su precisión, su apertura temática y ese diálogo intimista entre pensamiento y poesía.  
 
 
-Las historias de la literatura al uso no suelen prestar demasiada atención al aforismo, a pesar de que ha tenido ilustrísimos cultivadores: Lichtenberg, La Rochefoucauld, Cioran o, entre nosotros, Antonio Machado. Tal vez sea no tanto por su brevedad extrema como por ser textos que no terminan de encajar bien en ningún contenedor genérico.
 
A través de la historia el aforismo ha tenido una presencia sostenida, Marco Aurelio, Hipócrates, Gracián, Montaigne… Pero la consideración mayoritaria es asociar el aforismo con un género menor; todavía reivindicamos su calidad literaria y su pluralismo formal; el molde conceptual es tan cambiante que necesita un soporte teórico fuerte. Y esa contingencia bibliográfica necesita tiempo. En ella están algunos ensayistas que ponen cimentación al decir breve: José Ramón González, Juan Varo, Hiram Barrios,  Manuel Neila, Demetrio Fernández Muñoz, José Luis Trullo…
 
 
-¿Es poesía, filosofía, ensayo o es, como tú sugieres, “una novela de ideas”? ¿Cuál es su relación con el microrrelato?
 
El abrazo semántico unifica ingredientes diversos; aborda pensamiento, lirismo, sustratos temáticos que interpretan la realidad o viajes interiores a los laberintos del yo; el resultado es claro: una novela de ideas con exposición, nudo y desenlace que a veces cabe también en el espacio angosto del relato hiperbreve.
 
-Leyendo Planos cortos se me ocurre que el aforismo es el territorio del yo. Un yo que toma distancia en dos momentos sucesivos, uno centrífugo y otro centrípeto: la perplejidad de la mirada y el sometimiento de la realidad al yo a través del lenguaje.
 
La realidad y el sujeto son los dos espacios indagatorios básicos; los dos alumbran un largo viaje de conocimiento y experiencia; desde esos itinerarios se escriben los aforismos de Planos cortos; son textos conscientes de que ficción y realidad no son entidades firmes, cerradas, autónomas, sino espejismos cercanos que necesitan materializarse a través de las palabras y las imágenes.
 
-La escritura alienta una actitud constante de búsqueda. ¿No es, en último término, el propio sujeto el principal objeto de reflexión del aforismo?
 
A esa certeza llegaron voces referenciales como Heráclito: “Conócete a ti mismo”, o Montaigne: “Yo mismo, lector, soy la materia de este libro”; la conciencia en su fluir sirve de brújula en ese demorado viaje introspectivo. Esa labor define el empeño tenaz de la existencia; escribir es caminar.
 
-En Planos cortos has seleccionado exclusivamente textos acerca del cine, que defines maravillosamente como “oficio de luz”. 
 
Esa paradoja de la sala a oscuras y los sentidos pendientes de una pantalla llena de luz me capturó de inmediato; en los años de Ávila, el cine era el mejor premio que los colegiales internos del bachillerato teníamos para el fin de semana; la pared blanca abría las puertas de la imaginación. Su lluvia de imágenes germinaba en el páramo estéril de los inviernos mesetarios. Así que rebobino gratitud a través de Planos cortos, cuyos materiales Juan Varo explica en el prólogo con luminosa palabra.
 
-Es un lugar común afirmar que ha dejado hacerse cine como el de la época dorada de Hollywood. ¿Crees que el gran cine pertenece irremediablemente al pasado, al territorio de la nostalgia, o te interesa también el cine actual?
 
Todas las artes nacen en un momento histórico concreto y en él se definen y adaptan; la celeridad digital ha propiciado una fuerza tecnológica insólita y ha generado otros enfoques en la forma de realizar las películas; pero el buen cine no es arqueología de la memoria; es la raíz de un tronco fuerte y ramificado que sigue generando excelentes frutos. El cine es un estrato de mi identidad;  mimo su buena salud llenando mis noches con nuevas películas; cada vez que voy al cine, alguien dentro susurra: esta es mi casa.
 
César Rodríguez de Sepúlveda
Profesor de Lengua y Literatura, poeta
 
(Madrid, mayo de 2021)
 
 
 
 
 
 

martes, 16 de junio de 2026

EL IMPOSTOR

Palacio de los sueños
Fotografía de
Adela Sánchez Santana

 

EL IMPOSTOR

 

Un sueño es la mitad de una realidad

JOSEPH JOUBERT

 

   Sin ángulos muertos, se vio a sí mismo en los meandros del sueño. Prodigaba actitudes insólitas. Ante las imágenes patibularias cerró los ojos. Su comportamiento estaba lejos del molde victoriano que se atribuía. Era un impostor. Debajo de la historia existencial permanecía el registro intacto de otra biografía. Necesitaba de inmediato una purificación extrema y sintió en la hondura del pecho la punta de aguja de la desolación. Empezó por no respirar. Ahora sabe que solo cuando duerme retornan las cosas a su funcionamiento natural 

(Cuentos diminutos)



 

lunes, 15 de junio de 2026

LEJANÍAS

Horizonte
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

LEJANÍAS

 Esa fiebre de la imaginación creativa frente al mar y su lejanía de la realidad.

Si perdemos la capacidad de asombro, nos convertimos en diletantes incapaces de rehabilitar la extrañeza. Somos, en tanto sentimos.

 El escepticismo siembra artrosis en el pensamiento.

 La cortesía desvela la ambigüedad. Cuando nos cae encima no sabemos si acudir al servicio de urgencias del centro de salud, o al confesionario de una iglesia, para que nos den la absolución.

 A diario en las redes sociales, el botón del pánico. Alguien enciende un mechero para quemar una identidad y de inmediato un voluntariado entusiasta muestra su disposición a ser verdugos. Esd gente en apariencia normal, que guarda dentro el más oscuro de los ascos.

 Aprendo a abrir la sombrilla, esa coraza que pone crema solar en el pensamiento.


(A pie de playa)



 

domingo, 14 de junio de 2026

CALDERILLA VERBAL

Tesoros
Rchivo digital de internet

 

SALDOS MENTALES


En cada itinerario hay pasos que restringen la verdadera senda; invitan a buscar rodeos interminables que ellos llaman "rutas alternativas".

 La amnesia y el olvido aportan tranquilidad a la respiración de los recuerdos.

El agónico vocacional tiene una visión cabizbaja de la realidad inmediata.

Al cuarto intento de lectura, cierro el libro. Está escrito por un marxista-leninista desbordado por el fascismo. Alguien liberado de ideologías tendría que reflexionar sobre el nomadismo ideológico.

Cerca del mar todo se borra, salvo el silencio roto y el efecto emocional de la contemplación.

Tiene un sentido del orden y de la etiqueta impropios de sus años. Colecciona  poemarios. Los agrupa por colores, los colores por épocas; las épocas por tendencias, las tendencias por autores; los autores por el estado de conservación de su pelo. Apunta a crítico literario.

 La crítica debe cultivar el pudor. El elogio gratuito suena a sarcasmo.

El corazón celoso hace recuentos de futuras pérdidas.


(Saldos mentales junto al mar)




jueves, 11 de junio de 2026

POR LAS CALLES DEL TIEMPO

Iglesia de San Pedro, Ávila

 
UNA CALLE VACÍA
 
Hoy recorren mis pasos esa calle
que no esconde ningún itinerario.
Todas las calles fluyen dócilmente
al mar de cualquier sitio,
cierran con parsimonia una distancia;
pero ésta alarga al infinito su trazado,
pretendiendo ignorar dónde concluye.
Amo el cuello sumiso de sus verdes farolas,
los reflejos chillones de sus autos a plazos,
la cal que habitan líquenes y musgos;
y amo sus papeleras –cielos para despojos-,
singulares regazos donde nada perturba
el aliento feliz de lo caduco.


        De la antología Ahora que es tarde (1990-2020)



 


miércoles, 10 de junio de 2026

HACER MEMORIA

Paisaje interior
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia



HACER MEMORIA

 

No hay que juzgar a los hombres por sus ideas,

sino por aquello en lo que sus ideas lo convierten

   LICHTENBERG

No estuve, pero soy testigo.
 
*
 
arena y argamasa, alza el pasado los ocultos cimientos del ahora.
 
*
 
Siempre lo supe; encarno un pedazo suelto de la actitud de todos.
 
*
 
El inasible tiempo abre lecciones para enseñarnos a llorar sin llanto.
 
*
 
Para salvarse hay que escalar el muro que no existe.
 
*
 
En la oquedad de la memoria, sin hibernación, con la acronía de un fresco pintado en el aire, toda esta oscuridad.
 
*
 
La vela encendida recortó un minúsculo pedazo de noche e intenta contar un cuento antes de dormir.
 
*
 
Urgencia para vaciar la vejiga del odio.
 
*
 
Reconozco un camino de regreso, busco, como un quehacer irrevocable, el hilo leve del origen, pretendo desnacer.
 
*
 
Nos ahoga el mar del conformismo. La singladura borra olas, mareas y corrientes de lo traumático; nadie percibe dentro el desasistido silencio del fondo.
 
*
 
Todo lo que fluye me deshabita, niega que un día hubiera alguien en mí.
 
*

Oficio de callar

martes, 9 de junio de 2026

INVITACIÓN AL VIAJE

Egipto, templo de Karnak
Primavera de 2026
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

TRAYECTO CONTINUO
 
 
Los durables efectos de tus viajes
por rutas secundarias
hicieron que al regreso
no volvieras.
Una larga distancia
construyó entre nosotros
una casa de niebla,
que hoy frecuenta el olvido;
yo viví el tacto frío
de aquel último encuentro
y desgrané racimos de abandono.
 
Si levanto los ojos,
ignoro dónde estás.
Junto a tu ausencia,
lo que te pertenece: mi pasado.
Esconde la cabeza en lejanías,
e imágenes antiguas que enaltecen
la vida en blanco y negro.
Mudo papel antiguo
dispuesto a recorrer la nada a solas.

      
                               (Variaciones)
 
 

lunes, 8 de junio de 2026

EL DINOSAURIO AUSENTE

Desspertar
Imagen publicitaria
Archivo fotográfico PINTEREST

 

EL DINOSAURIO

Para Augusto Monterroso, con mi gratitud
  
  Fue un repliegue callado. Una mañana el dinosaurio se ausentó y al despertarme ya no estaba allí. Desde entonces la tibieza de mi dormitorio ha perdido el foco de luz, ese punto exacto donde fijaba la mirada. No dejo de preguntar qué provocó su ausencia, mientras guardo un colmado reguero de palabras no dichas. El recuerdo marca huellas en mí.
   A la distancia justa, la soledad del dinosaurio con las primeras luces busca rescoldo en otros ojos.

(Del libro Fuera de guion. (Casi cien microrrelatos)





 
 
 

domingo, 7 de junio de 2026

UNA CONVERSACIÓN CON JOSÉ GUADALAJARA

Con José Guadalajara
(4  de junio de 2026, Sala Miguel Hernández
Centro Cultural Armando Rodríguez Vallina) 

 

HUÉSPED DE LA MEMORIA

 

   Tras la presentación en la sala Miguel Hernández, del Centro Social Armando Rodríguez Vallina de su libro de haikus Viajeros sedentarios (La Garúa, 2025), José Luis Morante (Ávila, 1956) retorna a la escritura breve con Oficio de callar, una colección de aforismos que define una manera de entender la escritura sin quiebros ni virajes.

 Redacción.-  Cambiar el paso del haiku al aforismo. Parece que el taller de trabajo no tiene horarios fijos y obedece a razones contingentes. No se requieren justificaciones…

 José Luis Morante.- Así es; los géneros literarios conviven en una apacible convivencia. Convierten la escritura en un diálogo intimista. El sujeto verbal asume, con voluntad confesional, la sencilla tarea de quien se deja arrastrar y afronta encierro y soledad para desbrozar la senda de las palabras. Los distintos formatos permiten trazar líneas de luz. Conceden la necesaria claridad que aventa sombras y da salida a la diversidad de tramas.

 R.-¿Qué tiempo prefiere para su escritura? En casi todos sus libros hay una mirada crepuscular…

  JLM.- Es verdad. Retornan con frecuencia los días de infancia, en los que el entorno era un espacio sin máculas ni decepciones, donde cabían las ilusiones que constituyen el patrimonio natural de la esperanza. Por eso, la voz despliega un tono reflexivo que contrapone aquellos días con las incertidumbres del presente o con el futuro, esa ventana oculta de erosiones y esperas.

  R.- ¡Cómo ha evolucionado su filosofía estética?

 JLM.- La existencia es un estar transitorio. Solo deja leves huellas de una crónica menor en la que se van consumiendo los días mientras agotan el hilo argumental de historias cotidianas en las que también tuvieron acogida las naderías. No hay certezas perennes; varían con las modestas enseñanzas de la edad. Son conscientes de que hay mutaciones. Lo mismo sucede con el ideario estético Mi escritura preserva en lo posible el afán comunicativo, busca emoción y empatía y prefiere los temas esenciales del yo humanista.

 R.- Ser cercano y natural es sinónimo, en ocasiones, de prosaísmo y desnudez de recursos. De un lenguaje humilde y casi sin vuelo.

  JLM.- La madurez aporta temas y motivos de raíz vivencial; la conciencia del tiempo está presente a cada paso recordando que caminamos detrás de arquitecturas oníricas, de sueños que se alejan veloces hacia ninguna parte. El escritor prefiere un lenguaje claro, que resalte por su cuidado formal. La expresión anota vínculos con el realismo intimista o la experiencia autobiográfica. Persigue también el uso de imágenes que singularizan el estilo.

 R.- Enhorabuena por un título tan acertado: Oficio de callar.

 JLM- Muchas gracias. Es un explícito homenaje al silencio, tan necesario como las palabras; pero también recuerda la capacidad de omisión y sugerencia que encierra el aforismo; en los textos lo explícito nunca niega el poder enunciativo de lo que se omite. En ese oficio de callar memoria y olvido se dan la mano.

 R.- El libro carece de prólogo y tampoco hay tramos o capítulos, como si buscara un fluir uniforme.

 JLM.- Sí. He preferido que los aforismos hablen sin condicionantes críticos, para que dejen una idea clara de la fluidez del pensamiento y de sus azarosos intereses y temas. El estar meditativo es una corriente continua que salta de un tema a otro con solvente velocidad. El resultado es el retrato a plumilla de la conciencia ética, de su forma de respirar el aire de todos. El libro no tiene prólogo pero tiene un epílogo que comenta cómo fueron naciendo las breverías y su coincidencia en el tiempo con la escritura del ensayo Paso Ligero. La tradición de la brevedad…  aparecido en la editorial sevillana La Isla de Siltolá. Las anotaciones comentan también las preferencias temáticas y los necesarios magisterios.  

 R.-  Tengo la sensación de que calcula mucho la distancia de quien escribe para que se preserven la intimidad y los estados de ánimo.

 JLM.- Las naderías del yo personal solo pertenecen a lo doméstico; el escritor debe ser capaz de transcender la realidad para que las líneas escritas no pertenezcan al yo subjetivo sino a un sentir colectivo y universal.

 R.- Una última cuestión sobre su taller literario: ¿Los aforismos se escriben de un tirón o necesitan horas de trabajo?

 JLM.- La difícil sencillez siempre oculta una compleja labor artesana. Tengo una desconfianza perpetua por los prodigios de la intuición. Detrás de la apariencia están los oficios de quien pule, modifica, selecciona y busca… Como cualquier otro género literario, el aforismo necesita el taller de autor y sobre todo un abrumador acopio de lecturas.

R.- ¿Qué piensa de los escritores en Rivas?

JLM.- Me sorprende su escasa implicación en los eventos literarios de los demás, como si su afán solo se limitara a poner en el escaparate sus entregas. La tarea mayor de un escritor es aprender y compartir, sin esas aspiraciones todo es un páramo; tinta dispersa. Muy agradecido por tan cálida entrevista.


La conversación con José Guadalajara, con motivo de la presentación de OFICIO DE CALLAR en la Sala Miguel Hernández fue tan intensa que mereció de inmediato el formato sosegado de una entrevista para que llegara a más lectores. Desde aquí mi gratitud al presidente de escritores en Rivas por su atenta lectura y por su incansable apoyo literario.




viernes, 5 de junio de 2026

ARANTXA GÓMEZ SANCHO. EL POEMA Y SU TALLER

El poema y su taller
Ínsula
: 80 años de poesía
Arantxa Gómez Sancho
(Selección de autores y prólogo)
Editorial Espasa
Colección Espasa es Poesía
Barcelona, 2026

 

CELEBRACIÓN Y CANTO


 Con variada propuesta lírica y apertura de Arantxa Gómez Sancho, editora de la revista Ínsula, el volumen El poema y su taller se hace celebración y canto para recordar el valioso legado de ocho décadas de encuentro con los lectores. Un transitar longevo que concede a Ínsula, en esta etapa de madurez editorial, la condición de incansable testigo del cambiante paisaje creador. El selecto coro de voces confirma la plenitud insólita de la poesía en castellano. Una tradición sostenida, con incansable aspiración de vuelo frente al desgaste del discurrir.
  El prólogo “Carta de una lectora” elige el molde epistolar para recrear el origen de la sección “En sus propias palabras”. En ella, un escritor elige su poema predilecto y hace una breve glosa del mismo. Así, el apartado sirve, con preciso despliegue, de breve coda para las entregas misceláneas de la revista. Fue en el verano de 2025 cuando Arantxa Gómez Sancho se propuso recuperar esas colaboraciones poéticas y agruparlas en una antología que diera cuerpo a un volumen único e irrepetible. Sería símbolo y legado. Autorretrato de un periodo temporal percibido desde dentro del poema.
  La carta introspectiva sondea también el transitar biográfico  de la editora como lectora y docente universitaria. Como continua búsqueda de una verdad moral. La tarea humaniza el pensamiento y la conciencia con el suelo firme de una estrategia expresiva, la poesía, que aspira, más allá de los postulados retóricos, a ser refugio de conocimiento y aspiración de belleza. 
  La relación de incluidos recurre al orden alfabético para organizar el material poético y las glosas. Junto al cauce argumental, el comentario de autor rastrea rasgos y aporta un soliloquio confidencial. Se comparten contingencias del taller. Nacen nuevos estratos comunicativos, se divaga sobre asuntos esbozados o se responde, desde la incertidumbre, al hondo misterio de la poesía y su nudo de asombros, donde también toma cuerpo lo irracional. Francisca Aguirre, Ramón Andrés, Enrique Badosa, Gioconda Belli y un amplio listado de poetas toman la palabra para contradecirse y abrir hondas hendiduras conceptuales. Se trata de definir lo indefinible.
  Como recuerda Antonio Colinas, existen tantas poéticas como poetas auténticos empeñados en crear, desde la novedad y el ritmo. Cada obra anuda lenguaje, sensibilidad y pensamiento. Las variables sobre la esencia del verso se multiplican, impulsadas por la identidad subjetiva y mudable del creador. Sondean la materia verbal hablantes tan dispares como Luis Alberto de Cuenca, Antonio Gamoneda, Olvido García Valdés, Francisco Ferrer Lerín, Julia Uceda, Eloy Sánchez Rosillo, Manuel Vilas, Ida Vitale o Raúl Zurita. Más allá de la lógica de escritura, no faltan los que asumen la irracionalidad como fuente de su poesía y añaden al proceso y voluntad creativa la aportación del inconsciente y el venero de los sueños. En la indagación de José Corredor-Matheos la poesía excede a la condición de quehacer consciente para dar paso a un impulso interior de origen indefinido.
  Pero las razones del poema no se cierran y hacen que la escritura pueda convertirse, por ejempplo, en una denuncia del proceso histórico de la conquista o en un escaparate de referentes culturales, como sucede en los poemas de Guillermo Carnero y de Juan Antonio González Iglesias. Especial calidez desprende el ejercicio reflexivo de Julia Uceda: “Un poema es como un ser vivo y anárquico: todo lo contrario a un acta notarial, aunque en su interior, en algún punto escondido, lata la realidad de una experiencia de la que se tiene conciencia o no hasta que un día se hace presente”.
 Cada protagonista reflexiona con agudeza y ejerce una radical libertad de pensamiento. Alumbra el texto con itinerarios subjetivos que emprenden el reto de buscar explicaciones e iluminar significados. Tras el largo inventario de poéticas y su gratificante lectura permanece una idea básica: la poesía será siempre implosión e incertidumbre, aspiración estética y conocimiento. Un espacio de resistencia que pone en la intimidad del yo la utilidad gozosa de lo inútil, porque nadie domina esa relación de causas y efectos entre las palabras y el poema. Pero la cualidad esencial de la poesía es preservar su misterio para que el lenguaje deje volando en el aire su peculiar manera de mirar. Es esencia profunda e intangible. Recordando el acierto léxico de la impulsora de este valioso escaparate, Arantxa Gómez Sancho: para que siga “emanando rebeldía, una esperanza sostenida que viene de muy lejos y aspira solamente a dar fuerza a los hombres que vendrán”.
 

José Luis Morante




 
 
 

 

jueves, 4 de junio de 2026

TOPOGRAFÍAS DEL CORAZÓN

Avda de los Almendros, Rivas
(Primavera de 2026)
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

 UNA CALLE VACÍA

 
Hoy recorren mis pasos esa calle
que no esconde ningún itinerario.
Todas las calles fluyen dócilmente
al mar de cualquier sitio,
cierran con parsimonia una distancia;
pero ésta alarga al infinito su trazado,
pretendiendo ignorar dónde concluye.
Amo el cuello sumiso de sus verdes farolas,
los reflejos chillones de sus autos a plazos,
su cal que habitan líquenes y musgos;
y amo sus papeleras –cielos para despojos-
singulares regazos donde nada perturba
el aliento feliz de lo caduco.


            (De la antología Ahora que es tarde, 2020)




miércoles, 3 de junio de 2026

ATAR EN CORTO

Ataduras
Archivo de imágenes
Freepick

 

ATAR EN CORTO


Quiere atar en corto a su inteligencia para que no se exilie en ninguna parte a cualquier hora.

Sorprende la feroz vigilia que exige a su mirada crítica. Cuando descubre que algo está bien siente una dolorosa combustión interna, una inconfundible falta de fe en si mismo.

Admiro a los poetas a trasmano, los que caminan ajenos a su tiempo y hacen saltar chispas a lo imprevisible.  

Entre la umbría del atardecer, me gusta pasear disfrazado de mí.

Recorrió tantos kilómetros de autopistas que florecieron adelfas en su columna vertebral.

(Anotaciones del diario)



martes, 2 de junio de 2026

WALT WHITMAN. MITOLOGÍAS

Walt Whitman (1819-1892)

 

MITOLOGÍAS 


   Hubo un tiempo en el que la lírica derramada de Walt Whitman (1819-1892), centro del canon poético norteamericano según Harold Bloom, representaba para mí el nítido itinerario de una guía de viajes. Un mapa desplegado, lleno de sendas sugerentes. Ególatra y locuaz, Whitman, discípulo de Emerson y de la idea del poeta como dios liberador, aglutinaba en sus versos un vitalismo en marcha, asimilando la diversidad de lo real.
   Los poemas, desplegados, caóticos y enumerativos, repetían fórmulas con las que iba completando el sentido de sus argumentos. De modo recurrente, el yo poemático aglutinaba percepciones, estampas al paso, amalgamadas como jeroglíficos. El material lírico daba pie a una voz narrativa, propicia a la enumeración, matérica y corpórea.
   Mi fascinación por Whitman ha languidecido, tal vez porque el inventario de lecturas actuales tiene la memoria llena de poesía intimista, introspectiva y confesional. Pero Hojas de hierba, original de 1855, que fue creciendo e incorporando textos en ediciones posteriores, sigue mostrándome la urdimbre de una poesía necesaria, que ha cimentado abundantes estéticas posteriores del ámbito latino (Vicente Huidobro, César Vallejo, Pablo Neruda) y norteamericano (T. S. Eliot y Wallace Stevens).
  La palabra de Walt Whitman elige el ahora como estado atemporal del yo para captar la perfecta armonía y ecuanimidad de las cosas. Si la elegía y la nostalgia dan voz al pasado, el diálogo que oye el tímpano es el de la inmediatez. El discurrir de lo cotidiano y ese tránsito donde la autobiografía, más o menos velada, que comparte muchos rasgos en los que podemos reconocernos porque es síntesis de una identidad colectiva: “Estos son los pensamientos de todos los hombres en todas las épocas y países, no son originales míos. / Si no son tuyos tanto como míos no son nada o casi nada, / Si no incluyen todo son poco menos que nada, / Si no son enigma y la resolución del enigma no son nada, / Si no son al mismo tiempo cercanos y remotos, no son nada. / Ésta es la hierba que crece dondequiera que hay tierra y agua. / Éste es el aire común que baña el globo”


José Luis Morante



 
 
 
 

 

lunes, 1 de junio de 2026

JUAN PABLO ZAPATER. YODO EN LOS LABIOS

Yodo en los labios
Juan Pablo Zapater
Prólogo de Susana Benet
Editorial La Garúa / Colección Haiku
Barcelona, 2026

 

UN MAR EN EL JARDÍN
 
 
  El caminar poético de Juan Pablo Zapater (Valencia, 1958), Licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia y director de la revista 21veintiúnversos, ha protagonizado una de las travesías creadoras más apacibles del espacio literario actual. Ajena a cualquier azar impulsivo, su escritura, tras adelantar composiciones en cuadernos y revistas, irrumpe a finales de los años ochenta con La coleccionista (1990), un conjunto de poemas que conseguiría el Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe. Mostraba una sensibilidad meditativa y experiencial, vinculada con algunos nombres propios de la poesía de la experiencia como Vicente Gallego y Carlos Marzal. Pero aquellos poemas de amanecida, elogiados por Francisco Brines y Octavio Paz, no tuvieron continuidad inmediata. El escritor abrió un largo paréntesis de ausencia solo roto, veintidós años después, con su segundo libro La velocidad del sueño (2012). En el regreso resaltan la madurez del taller formal y el tejido emotivo de los textos, casi siempre ligado a la introspección y al tono confidencial que aporta al decurso lírico la experiencia vital. Ya en 2019, aparece su tercer andén, Mis fantasmas, ganador del Premio Internacional de Poesía Ciudad de Burgos, y publicado por Visor.
   La colección de haikus Yodo en los labios (La Garúa, 2026) explora un notable cambio formal, ya que todo el material acogido emplea el trébol versal del haiku como única estrategia expresiva. Cuenta además con un texto introductorio de Susana Benet, una de las voces más autorizadas sobre la estrofa japonesa. La excelente escritora interpreta los haikus de Juan Pablo Zapater como un sugerente fresco, un diario atento al paisaje cambiante de la realidad, que alerta a nuestras emociones y pensamientos. Los textos se convierten en caligrafía de instantes vividos; aspiran a detectar lo permanente, cobijado en la duración temporal, o se hacen voz de aquellos interrogantes que conceden asombro a la aventura existencial.
   Yodo en los labios reivindica la retina dispuesta a explorar el entorno, a asumir desde la introspección ese diálogo que nos envuelve y asedia. Enfoca repliegues personales cuyos trazos se diluyen entre contraluces. El mar como detonante activo del pensar se convierte en símbolo y presencia inmediata del despertar lírico: “El mar no cabe / en diecisiete sílabas. / Cabe su instante. “. Es un espacio de meditación, que habla quedo al sujeto y pone ritmo y respiración a los versos. Pero la escritura abre sitio a otras sensaciones del yo pensante, siempre implicado en un transitar que invita a la contemplación: “En la terraza / me bebo un café solo / y el horizonte”. Se eleva el sol y hiere la pupila; el paisaje cercano es un muestrario de colores y formas que dejan sus indicios a pie de luz. Con frecuencia, como si fuera un refugio sensorial, la presencia oferente del mar permite el paso tranquilo de la trama:  ·Muerden las olas / con sus dientes de espuma, / mis pies descalzos.”, “Yodo en los labios, / el sabor de las algas / dulce y salado”. El manso estar de las olas alienta la evocación. Los recuerdos retornan, como anotaciones de un dietario impresionista, para abordar lejanas secuencias vitales y su cristalización en el tiempo: “Vuelvo a ser niño, / floto en mitad de un sueño / sin hacer pie”, “No temo hundirme, / mi padre me sostiene / con sus dos manos”. “Al despertarme / vuelvo solo a las playas / de la memoria”, “A veces pienso / que en un solo verano / cabe mi infancia”.
  La voz del ahora establece una escena dialogal con la concisión lírica del pasado. La marea evocativa vuelve a la infancia, y busca aquella mirada originaria del asombro en cada instante. Retorna el yo que acerca autobiografía y escritura. Existir concita alrededor elementos interiores y exteriores. Los primeros zarandean el verbo que rememora, hacen de la fugaz estela del tiempo un retorno en el que se gestan las raíces del ahora. Quien escribe se ve a sí mismo. Cierra los ojos para descubrir donde se entrelazan el pasado y el hoy.
   La segunda parte de Yodo en los labios contiene citas de Jorge Luis Borges y Susana Benet, y lleva por título “Los tallos ciegos”. En ella se abre un nuevo espacio indagatorio: el jardín. Reflejo urbano de la naturaleza y ámbito de sosiego y belleza, el jardín se hace campo de trabajo al condensar quehacer sensorial y un muestrario confidencial de emociones: “Ser un jardín, / recogerse de noche, / vibrar de día”, “Golpe de viento: / se despeinan los árboles, / las flores tiemblan”. El recinto se hace también un muestrario de vida. Pájaros, insectos, lagartijas y avispas comparten aromas y la hacendosa persistencia de los ciclos naturales.
   Los haikus de Juan Pablo Zapater contienen pinceladas de vida. Hablan de modo natural de las relaciones de sujeto y entorno, como hábitat de reflexión y contemplación; como ecos de una asentada conciencia que busca disfrutar la cercanía de “una carga de sol sobre la espalda”.


 
JOSÉ LUIS MORANTE