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lunes, 28 de marzo de 2016

LABOR DE ANTÓLOGO

Presentación en la Librería Alberti (Madrid) de la antología Re-generación
LABOR DE ANTÓLOGO

  Con incansables signos de interrogación, el propósito general de un antólogo es levantar una arquitectura confortable para que en ella convivan, de acuerdo y satisfecha, la obra creadora de los elegidos. Hay que precisar que en la confluencia de veinticuatro nombres propios que propone la antología Re-generación, poetas nacidos entre 1980 y 1993, el aporte es equitativo. Pensé incluir también nacidos en 1994 y 1995 pero no quedó espacio entre los racimos de años anteriores. Confío en el inventario. Creo que anula cualquier monolitismo estético y el bricolaje excluyente de los compromisos. Los reparos de los no incluidos son justos; la antología Re-generación es una panorámica parcial del ahora poético, una visión de una etapa histórica que muestra una realidad con ojos didácticos.
  El pensamiento crítico preserva cuestiones perennes que parecen no admitir acercamientos definitivos, que exigen de cuando en cuando que algunas respuestas duerman a la intemperie. Es el caso de la teoría generacional, un intento de comprensión de sustitución y permanencia en cada tramo temporal. La teoría generacional es parte esencial de la historia y permite articular las etapas; en el organismo social cada porción es diferente y enuncia sus particulares circunstancias. Las identidades que aglutina encarnan un espíritu epocal, tienen un fondo de ideas comunes y mantienen una relación natural con sus precedentes.
  La cultura intelectual de una generación no es uniforme. Contrastan valores individuales, se comparten manifestaciones y convergen facetas existenciales que hilvanan un tejido de relaciones sociales. La ecuación de las generaciones ha impulsado un amplio marco de estudios en el que sobresale el análisis de Ortega y Gasset. El filósofo argumenta que una generación es una suma de individuos signada por intereses comunes en el tiempo; en ese tiempo todos son contemporáneos que respiran una similar atmósfera o un espacio vivencial parecido; pero cada sujeto contribuye a formarlos de forma diferente.
  Fue Petersen quien marcó un punto de inflexión en la semántica generacional al concretar las condiciones de existencia: herencia cultural, fecha de nacimiento, factores educativos, comunidad de intereses, lazos personales, intereses comunes del grupo, presencia de un jefe o caudillo, un lenguaje común y anquilosamiento de la generación anterior… Son condiciones que no pueden aplicarse de forma rigurosa y cuya semántica requiere una interpretación cauta y una convicción relativa.
  En la muestra Re-generación se percibe el primer núcleo poético del siglo XXI, una nómina que no puede desvincularse de la eclosión digital en la forja de nuevas maneras de comunicación social y en la fijación de un sistema de convicciones que va modificando la dinámica social. En cada época la creación literaria es diversa y discontinua. Aquí están los poemas para demostrarlo.




miércoles, 9 de octubre de 2013

EN LA LIBRERÍA ALBERTI


 

Antes de una lectura:
 
“ Porque la memoria es injusta, hoy quiero comenzar por el final, por anotar las deudas contraídas que deja en mis manos el libro Ninguna parte. Debo la respiración de sus poemas a Javier Sánchez Menéndez, poeta y editor sevillano, que abrió camino hasta La Isla de Siltolá. Lola Larumbe me abrió su casa, esta quietud de libros, hospitalaria y cómplice, donde he escuchado la voz de tantos amigos y maestros. Hoy conmigo, en la misma acera del afecto, Javier Lostalé, que dio forma y palabra a muchas horas de amistad. De mi estima por un puñado de nombres propios que me acompañó estos años dejo constancia en la dedicatoria, Y naturalmente, mi deuda con todos ustedes que hoy me acompañan y abandonaron en cualquier rincón el gastado papel de las excusas para viajar juntos hasta las impresiones y paisajes de Ninguna parte. A todos: muchas gracias...
Nos pasamos la vida buscando lo que no está en Ninguna parte. Todos perseguimos la quimera de la felicidad, esas huellas en la arena que al final de trayecto nos dicen que la meta fue cada uno de los pasos que hilvanamos para llegar hasta el final. Lo dijo Kavafis en un verso memorable que todos recuerdan y que da sentido a la amarga ceniza del adiós.
“Patologías”, la primera parte de este poemario sevillano está invadida por el desajuste existencial; la erosión del tiempo en el entorno más próximo y en la propia encarnadura incrementa la dependencia de lo fisiológico; el desgaste nos convierte en seres dependientes y vulnerables que hacen de la incomunicación una resignada espera en la que se va ratificando el final. La existencia entonces se torna oscuramente dramática y dispara el sentimiento de culpa.
Mucho más optimista, el segundo bloque, “Deshielo” hace del amor y la amistad una forma de estar en compañía y compensar carencias. Los sentimientos son hálito fundamental para seguir el viaje o para recorrer trayectos que mudan paisajes y afectos. Poemas para una habitación con luz.
La existencia, como decurso temporal, conlleva una inevitable cesación. El epitafio no es sino la voluntad de seguir hablando cuando consumimos el turno de palabra que de este modo se convierte en rebeldía frente al silencio.
Nunca entendí la poesía como algo misterioso e inefable, sólo al alcance de iluminados que esperan la azarosa llegada de la inspiración. Creo en ese trabajo intelectual que transforma lecturas y vivencias en expresión lingüística. Esta consideración del ideario poético está presente en el último apartado, “Y todo lo demás…” que difunde impresiones sobre asuntos internos de la literatura: el mensaje, la expresión comunicativa, la distancia entre idea y logro, la identidad del yo lírico…Literatura.
Pretendo que Ninguna parte, por su constitución interna, sea expresión fiel de una mirada de pautas crepusculares, cuyos contenidos mezclan imágenes y sentimientos. Son los ojos del ocaso, aunque no olvido que el anochecer siempre tiene un inseparable enlace con la amanecida, una íntima simbiosis. Nos quedan las palabras, los afectos y la esperanza.

ejemplares de Ninguna parte esperando lectores
Fotografía de Javier Cabañero
Javier Lostalé y José Luis Morante
Librería Alberti de Madrid
Fotografía de Javier Cabañero