| Espera (Florida, USA) Fotografía de Adela Sánchez Santana |
EPIFANÍA
Cardinal necesario,
la pulcritud se aplica en dar forma y textura
al poema feliz.
Es palabra con alas que difunde
el íntimo comienzo de los sueños.
El poema desciende
como lluvia caída.
Su epifanía anuda la belleza
y remoza pequeños propósitos baldíos.
Que no contenga lastres
y conozca remedios
contra el cerco famélico
de cualquier desazón.
Que asordine la angustia
y no marchite pasos
en la tierra de nadie
del chantaje afectivo.
Que tenga la avidez
severa de los dioses
y disloque
toda asepsia expresiva.
Que soporte la ley gravitatoria
del trapecio
y se mantenga sobre la cuerda tensa,
como un don disponible
que sostiene el azul
y todo empieza.
Y que sepa también,
hecho gesto final y conclusivo,
guardar el extravío
bajo techo.
(Barcarola, nº 92-93, Dic. 2019, Albacete)
