sábado, 9 de septiembre de 2017

NICANOR PARRA. PARRANDA LARGA

Parranda larga (Antología poética)
Nicanor Parra
Selección y prólogo de
Elvio E. Gandolfo
Alfaguara, Madrid, 2010 

NICANOR PARRA: EL ANTIPOETA

Para Javier Sánchez Menéndez 

   Los reconocimientos literarios son llamadas de atención para testigos circunstanciales y razones de actualidad para invitar a la relectura. Nicanor Parra (San Fabián de Alico, Chile, 1914) recibió en 2011 el Premio Cervantes –el galardón más universal de nuestra comunidad lingüística- por el conjunto de una obra lírica en marcha desde hace más de siete décadas. Del prolijo inventario producido podemos extraer rasgos comunes en la antología Parranda larga, una panorámica con prólogo y selección de Elvio E. Gandolfo.
   En el preliminar, el antólogo acentúa el viraje transgresor de Nicanor Parra y compara su aportación a la de Rubén Darío. Se habla de explosión, de giro profundo y de enlaces novedosos con el pasado cultural, con exploraciones insólitas.
   Fue en 1956 cuando empleó el término “antipoemas” un molde de notable relevancia crítica para expresar la renuncia a cualquier convención lírica y para adoptar un catálogo denominativo que se ha perpetuado en las aproximaciones a su obra hasta la saciedad: prosaísmo, vanguardia, situacionismo, emotividad, reciclaje, humor, savia surrealista…
  Para llegar a esta estética el autor recorrió un tramo de aprendizaje, formalista y convencional, con un enfoque próximo a los cancioneros tradicionales. Este tramo englobaría títulos escritos entre 1935 y  1943, una época de poesía diáfana, ajustada a formas con cadencia narrativa como el romance y con afinidades manifiestas con la canción popular o la poesía de Federico García Lorca. Con Ejercicios respiratorios se produce el cambio de rumbo hacia un verso libre, más oracular y prosaico. Pero el rostro más representativo de Parra se percibe en Poemas y antipoemas, título de 1956 que clarifica una búsqueda singular en la que persiste en títulos posteriores.
  Con caracteres de la poesía visual, el aforismo y el chiste, los “artefactos” pertenecen a la producción más iconoclasta y heterodoxa del autor. Amalgaman consignas reivindicativas, contingencia histórica y voluntad de provocación, como si fueran pintadas a mano alzada en el muro estático de la poesía convencional.
   La selección se cierra con dos textos teóricos útiles para subrayar creencias estéticas y principios de una escritura en movimiento continuo, que difumina géneros y límites y suscita en el lector sensaciones contradictorias. Casi a dosis iguales es previsible la admiración o el rechazo. Como escribiera en “Advertencia al lector”: “El autor no responde  de las molestias que puedan ocasionar sus escritos: / aunque le pese / el lector tendrá que darse siempre por satisfecho “.
  Mario Benedetti en el ensayo “Nicanor Parra descubre y mortifica” enaltece una escritura corrosiva que extrae su energía de un impulso moral y se somete a una simplificación deliberada. El chileno establece un fondo de verdad condescendiente con los desajustes a partir del humor o del sarcasmo. Nos deja la convicción de que el hombre, en muchas ocasiones, es una potencia de exponente cero.




viernes, 8 de septiembre de 2017

A VISTA DE PÁJARO (AFORISMOS)

Perspectiva
Archivo general

A VISTA DE PÁJARO


El pesimista es tan clarividente que anticipa el fracaso


Cada trayecto se refugia en la lectura minuciosa de un viejo periódico. Disimula su capacidad de observación. Conoce la fisonomía de todos los fantasmas que viajan en los vagones vacíos.


Su idoneidad como corrector quedó demostrada cuando encontró varias faltas de ortografía en un poema de Juan Ramón Jiménez.


El egoísta hace del yo apócope de nosotros.


Las ideas ajenas sobre la conciencia de un sujeto dependen de las  palabras; la opinión del yo sobre sí mismo depende de los hechos y del triste oficio de la ocultación.


Utiliza argumentos que recuerdan carnavales de pólvora.


Cómplice del futuro.


Tiene una memoria prodigiosa, capaz de hacer real una mentira.


Los que mienten consiguen interpretaciones magistrales.


En el trasfondo del azar dormita un orden secreto, una simetría que pauta planteamiento, nudo y desenlace.


La autobiografía convierte a otro en protagonista.


Hay escritores que en cada libro se definen como palabreros aficionados.


El delito de los que perpetran décimas cortas es el de malversación de formas.

Los minimalistas dogmáticos pueden confundir el haiku con un cantar de gesta.


No quiere que nadie se dé cuenta de sus peticiones de auxilio.


Los cementerios de coches abusan del retorcimiento manierista.


Me dispongo a escuchar. El ruido de las palabras hilvana preguntas que confirman la falta de respuestas. Después habla el silencio y hay una extraña sensación inmóvil.


( Del libro Mejores días, Mérida, 2009)



jueves, 7 de septiembre de 2017

CON CATALUÑA. VÍA ÚNICA

estación olvidada
(Canfranc, Huesca)
Archivo general

CON CATALUÑA.VÍA ÚNICA


   Aclaro: no soy un retrógrado nacionalista español –ese estigma de progresía imbécil con el que los nacionalistas de periferia pretenden anular los argumentos de la razón- pero me desasosiega que el máximo mandatario de una comunidad, garante legal de la constitución de 1978, sea el impulsor de su incumplimiento, con un gobierno presionado por el radicalismo y con una presidenta del parlamento que no arbitra sino que saca tarjeta roja a la representación de todos. Por eso anoto aquí estas impresiones. Nací en España, pero me hubiese encantado haber nacido en Canadá, Australia, Estados Unidos, Suecia, Italia, Gran Bretaña o Argentina… Casi en cualquier sitio de ese mundo en progreso que ofrece a sus pobladores unas condiciones existenciales dignas.
 Me causa pánico que España se balcanice y que los muchos siglos de convivencia dependan de los intereses electorales del nacionalismo segregacionista. No quiero que España se quiebre, porque si la consulta independentista se celebra, sea cual sea el resultado, todos los demás territorios peninsulares e insulares también tienen derecho a esa consulta. Ser catalán no es ser más que ser castellano o andaluz o canario o extremeño.
   Hace unos años, en la Feria del libro de Madrid, tuve que soportar en una mesa victimista y quejicosa a un Jordi “algo” que con voz mentirosa rubricaba que no  leíamos la poesía de Cataluña y que se condenaba al ostracismo a sus poetas, por ser catalanes. Escuché perplejo; yo preparaba una edición crítica de Joan Margarit, leía con fervor de neófito a Jaime Gil de Biedma y anotaba datos para un largo artículo sobre Carlos Barral… Además dos de mis libros se habían publicado en una edición catalana y adquiría las novedades de la editorial apenas salían al mercado y, como remate de afinidades, mi poesía completa, recogida en el volumen Mapa de ruta, tiene una introducción firmada por el poeta catalán Josep María Rodríguez. Aquel sujeto, desaforado y pueblerino, negaba mis lecturas, mis vínculos, mis querencias y pretendía apartarme de mis poetas. Esos poetas que nunca fueron ni serán extranjeros para mí porque no son un territorio, una excusa bélica, una estación abandonada al óxido y la herrumbre, un desagüe para ensuciar la convivencia con réditos electoralistas que disimulen corrupción y pésima gestión económica.
  Que los meses de otoño del presente vengan sosegados en el quehacer diario de todos, sin que marquen la convivencia himnos, banderas y esa historia reinventada a la medida de un ego deforme. Que sigamos juntos y en paz. Con Cataluña, claro; somos lo mismo, una vía única.  


miércoles, 6 de septiembre de 2017

AUTOBIOGRAFÍA

A contraluz
(Florida, USA, 2013)
Fotografía de
Adela Sánchez Santana




AUTOBIOGRAFÍA

                                            Ojos claros, serenos,

                                                GUTIERRE DE CETINA

En mí, dormidos,
caminos laboriosos,
   disfraces, máscaras...



martes, 5 de septiembre de 2017

PAUL AUSTER. INVISIBLE

Invisible
Paula Auster
Traducción de
Benito Gómez Ibáñez
Anagrama, Barcelona, 2009


PAUL AUSTER. ESTRUCTURAS.

   En 2006 Paul Auster se sumaba a la lista de galardonados con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. El importante reconocimiento avalaba el quehacer creador de uno de los iconos de la narrativa americana actual. Nacido en Nueva Jersey, en 1947 y protagonista de un periplo biográfico muy conocido, ha publicado un notable conjunto de obras, en el que sobresale el ciclo de Trilogía de Nueva York,  aunque el poblado catálogo permite reseñar también entregas como La invención de la soledad, La música del azar o El libro de las ilusiones, porque cada uno de sus lectores citaría, con igual propiedad, títulos de una imaginación prolífica y diversificada en poemas,  ensayos, novelas e incursiones en otras artes como el cine.
   Lo que resalta en Invisible, aunque la trama no deja de ser desasosegante, es la estructura narrativa. Auster tiende a huir del argumento contado paso a paso para hacer propuestas que exigen una pausada dedicación. Si el comienzo parece una historia autobiográfica rememorada por Adam Walker, se transforma en la segunda parte en un simple manuscrito de un autor atascado en su libro que pide consejo a un escritor profesional y que, tras la respuesta eficiente, opta por cambiar el enfoque narrativo. Ahora conviven dos historias: las impresiones del autor que compartió estudios con  Adam Walker en la universidad de Columbia y los folios autobiográficos de Adam, que opta por desdoblarse y contar su historia ante su propio reflejo, ese tú que asiente al largo soliloquio. El yo narrador se convierte en invisible porque no puede situarse a una distancia justa entre su personalidad y los acontecimientos que protagoniza;  ese modo de contar la historia anula la libertad del sujeto y crea notables limitaciones que se superan si da a conocer los hechos a un destinatario ajeno. La distancia concede libertad.
   La tercera parte sorprende de nuevo. Una circunstancia argumental, la muerte de Walker, justifica la inclusión de un relato esta vez en tiempo presente y en tercera persona. La autobiografía de Walker avanza a ritmo de estación, primavera, verano, otoño… y es “Otoño” el manuscrito que copa la mayor parte de este tramo del libro, narrado en primera persona por el amigo de los tiempos estudiantiles. Pero donde verdaderamente hay un cambio estilístico palpable es en el manuscrito de Walker, la cercana presencia de la muerte propicia una escritura casi telegráfica, sin digresiones, hecha con frases cortas, donde narra su etapa vital en Paris. El relato en su tramo final excluye aspectos del entorno para centrarse sólo en los pensamientos y diálogos.
  La cuarta parte es la más breve. Otra vez, Freeman retoma la historia en primera persona, recreando los días de 1967, cuando Adam retorna de París. Esos recuerdos contrastan con el presente en donde reaparece una de las protagonistas de aquella etapa vital; la hermana de Adam. A través de ella adivinamos que el relato de  Adam altera la realidad, mezcla sucesos reales e imaginarios y concede a lo vivido y a lo soñado el mismo estado de verdad. La historia no es capaz de persuadirnos con su verosimilitud.
  Cualquier análisis crítico que se haga de este libro reparará en su estructura. El escritor fluctúa, cambia el punto de vista, distorsiona la voz y sorprende con soluciones narrativas que acaban pareciendo el modo más adecuado de contar la historia. Los lectores aceptan lo que se les propone, ese cruce de espacios y tiempos, como si fuesen útiles ejercicios corporales para mantenerse en forma.




   

lunes, 4 de septiembre de 2017

EROSIONES Y ESPEJOS

Espejos
(Orlando, USA, 2013)
Fotografía de
Adela Sánchez Santana
EROSIONES Y ESPEJOS

Cuesta habitar en una intimidad forzada

LUIS GARCÍA MONTERO

   Viajo mucho a ciudades distintas y lejanas, pero casi nunca abandono la habitación del hotel donde me alojo. Es una costumbre arraigada. Nació en Orlando, el día en que encontré en el espejo de mi cuarto de baño el rostro del huésped anterior. Fue él, con gesto tranquilo, quien me desveló su identidad y quien tras una charla cuajada de interés, me facilitó el contacto con huéspedes encerrados en otros espejos.
   Todos resultan interlocutores amenos, que buscan el aire fresco de la confidencia. La soledad en los espejos es una calle que espera transeúntes. Sigo en ruta. 

(De Cuentos diminutos)




viernes, 1 de septiembre de 2017

ICHIEN MUJÙ. ARENAS Y PIEDRAS

Colección de arenas y piedras
Ichien Mujù
Edición de Carlos Rubio
Cátedra, Letras Universales
Madrid, 2015

TAPETE JAPONÉS 


   La lejanía geográfica y el habitual aislamiento de Oriente frente al devenir histórico medieval hicieron posible un desconocimiento casi completo de la civilización nipona y sus estructuras sociales hasta la edad contemporánea. Obras como Colección de arenas y piedras contribuyen a difundir el legado cultural de una época y a reactualizar el cauce vivo del semblante cultural nipón.
   Escrita por un monje budista, Ichien Mujù, y con un evidente enfoque religioso, esta obra clásica está fechada en el tramo final del siglo XIII. Se compone de más de ciento setenta relatos cortos. Su amplia temática conforma un vistoso tapete sobre todas las clases sociales, desde las habituales jerarquías privilegiadas del emperador y el estamento militar dominado por la oligarquía samurai hasta los estratos religiosos y la clase productiva urbana, formada por artesanos, y rurales, que aglutinaba a un campesinado agrícola.
   La documentada introducción de Carlos Rubio analiza los parámetros históricos del Medievo japonés. El siglo XIII fue un periodo de azarosas mutaciones políticas. Los estamentos privilegiados, bajo el poder omnímodo imperial y sus consejeros, se posicionan para monopolizar el control directo a través de estructuras de gobierno que requerían una fuerte dependencia del estamento militar. También la vida religiosa concedía al clero un rol relevante  e intocable que permitía intervenir en la jerarquía social. Como mar de fondo, los años de prosperidad comercial con China emprenden una deriva imprevisible ante la toma de poder de los mongoles que buscarán siempre la invasión insular para obtener el pleno control del comercio marítimo. En ese marco de representación, Carlos Rubio reconstruye el trayecto biográfico del monje, desde su nacimiento en el seno de una familia militar de complejas relaciones personales hasta la fecha de salida de Colección de arenas y piedras. Los primeros años de aprendizaje y su temprano estudio del pensamiento budista, junto a viajes y peregrinaciones posteriores constituyen la fuente argumental de estos relatos en los que siempre se percibe una proximidad comprensiva que contemporiza con rasgos y conductas, recreados de forma amena y humorística.
   Los relatos de esta obra acogen a protagonistas de todo el mapa social y su sentido del humor muestra los usos y costumbres de un tiempo bajo los parámetros espirituales del budismo: todas las cosas tienen un estar condicionado y transitorio, todo lo visible carece de sustancia , lo que fomenta la necesidad de su extinción a través del nirvana y, por último, la creencia del sujeto ha de superar el dolor y ha de hacer de la ausencia de necesidades un elemento vivificador. Todos estos principios conductivos impregnan el espíritu literario y son claros manantiales del canon estético japonés, en el que prevalece la conciencia de hallarse ante un mundo efímero y plagado de turbulencias.
   El libro Colección de arenas y piedras tiene mucho de espacio reservado a la memoria histórica. En sus relatos conviven los valores y actitudes más habituales de la sensibilidad japonesa medieval, contados con un tono de optimismo y un abundante eclecticismo doctrinal. Un sistema de pensamiento articulado en todas las clases sociales que hace del budismo una forma de acercarse a los elementos de la naturaleza y un paraguas de protección de las actividades humanas. Contornos de un país por fin visible.