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Poemas ascendentes Michael Waters Traducción al castellano de Frances Simán Ediciones El Ángel Editor Colección El Otro Ángel Quito, Ecuador, 2024
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VIVIR EN EL DESPUÉS
Aparece en castellano, fruto del incansable quehacer de la traductora
Frances Simán, el volumen Poemas
ascendentes de Michael Waters (1949). Residente en Ocean (Nueva Yersey), antiguo
profesor de la Universidad de Monmouth, en West Long Branch, y esposo de la
poeta estadounidense de origen rumano Mihaela Moscaliuc. Michael Waters
protagoniza un fecundo transitar literario en verso y prosa que aglutina el
ensayo La bicicleta y el alma (2024)
y catorce títulos de poesía, entre los que se integran los poemarios Darling Vulgarity (2006), The dean of Discipline (2018), Cat (2020) y Sinnerman (2023). Además, ha coeditado varias compilaciones y su taller
de autor ha conseguido el apoyo de prestigiosas instituciones como la Fundación
Guggenheim y el Fondo Nacional para las Artes de Estados Unidos.
La traductora integra como umbral una breve
nota “Ascendencias” que clarifica su decisión de acercarse a la sensibilidad
estética de Waters a través de la antología Poemas
ascendentes, donde conviven conocidas composiciones de trayecto y algunos
poemas inéditos. La lírica de Michael Waters
se caracteriza por su tensión narrativa y por el uso de algunos núcleos
temáticos recurrentes en torno a la evocación, el asombro intacto de lo
cotidiano, la genealogía de la identidad o el sedimento de las relaciones sentimentales.
El poema abre la conciencia a un relato que se va construyendo desde la
incertidumbre, con una palpable cadencia versal que elimina el prosaísmo y lo acerca
a un entrelazado de tiempos, entre la reconstrucción ficcional del pasado y el
ahora mudable. El sustrato narrativo convierte al sujeto verbal en espectador.
Se preserva lo anecdótico para transcender las circunstancias y buscar
respuestas existenciales. Ejemplos de este formato expresivo encontramos en “El
misterio de las cuevas” , “Leyendo a Dikens” y “Covert Street”.
La naturaleza comparte el fondo de representación de Poemas ascendentes. Es un escenario
imprevisible y capaz de mantener la imaginación despierta con su luminoso
lenguaje. Sus paisajes conforman un universo físico cercano, que impregna la
textura sensorial y ejerce en los estados de ánimo del sujeto una acción
terapéutica. De este conocimiento del entorno natural se nutren los versos del
extraordinario poema “Fresno verde, arce rojo, gomero negro”, del que rescato algunos versos iniciales:
“Cuántas veces me consolaron los nombres de los árboles, / cómo repetía para mí
mismo fresno verde / mientras el
matrimonio se consumía en el no-hablarse, / arce
rojo cuando la ternura era cualquier cosa menos eso, / luego gomero negro, gomero negro mientras yacía junto a ti / en el no-dormir, en el
no-hacer el amor…”
Para dar variedad al hilo argumental, Frances Simán recoge composiciones
diversas. Conviven en este amplio enfoque de asuntos la reflexión biográfica y
los poemas derivados de viajes o reflexiones en torno al arte. La escultura de
Donatello “Magdalena”, por su exacta expresión de la angustia, genera una
notable indagación sobre la fragilidad existencial y el inevitable olvido. En
la esencia del poema, como en otras composiciones, el tema del tiempo y la
travesía vital donde la madurez y senectud enlazan con el intervalo auroral de
la infancia y la indefensión de quien va recorriendo un camino de erosiones y
pérdidas, entre la cercanía de lo inevitable. Tramo a tramo, las composiciones
desprenden la sensibilidad comunicativa de la confidencia intimista, la
persistente búsqueda de situaciones con un claro enfoque evocador. En la
realidad habita lo diverso; pero en el patrimonio personal de cada identidad el
pensamiento preserva también el reverso de lo que se aparenta, la memoria del
humo que conmueve, más allá de la escarcha, y aflora hacia el exterior mediante
la escritura.
Cada poeta crea su voz
singular, acumula coordenadas propias que establecen una poética intrínseca. En
la poesía de Michael Waters es palpable la conexión entre experiencia
biográfica y lenguaje. El autor sabe que los libros son puertas que permiten el
encuentro entre recuerdos y símbolos, las señales que detectan las zonas transitables
de la condición humana. Las palabras no son sólo palabras; constatan lo que
sucede fuera; hablan también de que la escritura es siempre un horizonte
abierto que no precisa más final que el aliento que guía cada verso: la cercana
presencia de los sentimientos.
En Poemas ascendentes encuentra
significado la experiencia vital. Se apuesta por el intimismo y la proximidad
del sujeto verbal, cuya voz en el ahora refleja el cauce manso de lo cotidiano,
esas fotografías lúcidas que reflexionan sobre el sentido de lo existencial. La
escritura acoge hitos temáticos perdurables: el amor, la muerte, la soledad y
esos impactos mínimos que resaltan la fragilidad del ser transitorio en el
cauce manso de lo cotidiano. Poesía viva, sensible, con el latido de lo
perdurable.