lunes, 9 de abril de 2012

EVERGLADES NATIONAL PARK



III.- En el parque nacional de Everglades

   No fatigamos mucho la cama. La impaciencia por aprovechar el tiempo vacacional al máximo nos acerca insomnes al café americano y la ducha rápida. Después nos alejamos para visitar el parque nacional de Everglades, un hábitat natural de fama internacional creado en 1947 para sostener su diversidad y su riqueza biológica, frente a las demandas del desarrollo urbano, la agricultura y la industria.
  El humedal se ubica al sur de Florida y es conveniente verlo a primera hora, cuando el calor es soportable y los mosquitos duermen. El aparcamiento está casi completo y nos apresuramos a comprar el pase para la visita en un pequeño tren que recorre una senda de veinticinco kilómetros.
   El río de hierba es una vasta superficie semipantanosa en la que conviven zancudas, buitres, cigüeñas y anhingas, con otras aves de colores llamativos. Pero el animal estrella de la fauna es el aligator, un caimán que dormita en las orillas, nada con lentitud, y que ha poblado cada una de las charcas con numerosa prole.
  Ocultas entre el manglar y los juncos se multiplican las serpientes, así que es del todo recomendable no abandonar nunca la ruta señalada para no tropezar con algún crótalo,  cascabeles pigmeas o mocasines negras.
  Tras el recorrido, cada uno de nosotros se siente un ecologista convencido y observamos cada una de las normas de prevención contenidas en el amplio catálogo para visitantes. El ecosistema ha cumplido con creces las expectativas y el regreso da pie a todo tipo de comentarios por el contraste entre naturaleza y demografía.

   

2 comentarios:

  1. pues yo creo que los aligators que se ven en el parque son de plástico... vas por a mañana y están, vuelves por la tarde y siguen en el mismo sitio que antes o si han cambiado están en la misma posición, yo creo que los cambian de sitio para que parezcan muchos :)

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    1. Seguramente son de plástico, pero yo soy muy miedoso y no les quise acariciar porque con un manco en la literatura hay suficiente... y tampoco se trata en hacer la competencia a Cervantes. Abrazos.

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