domingo, 15 de abril de 2012

HAROLD BLOOM: EL LECTOR DE SHAKESPEARE.

Anatomía de la influencia
Harold Bloom
Traducción de Damià Alou
Taurus, Santillana, Madrid, 2011

   Para los que practicamos la crítica literaria Harold Bloom es un ejemplo paradigmático, el arquetipo del lector personal y apasionado. Nacido en Nueva York, en 1930, ha protagonizado un larguísimo itinerario docente en la universidad de Yale, en cuyas aulas fue profesor durante más de cincuenta años  y deja en las estanterías más de treinta libros, algunos tan conocidos como La ansiedad de la influencia, El canon occidental, Cómo leer y por qué y Shakespeare.
   Anatomía de la influencia es un compendio de ensayos críticos en los que se resume el pensamiento del ensayista ante la creación, con el estudio de más de treinta autores, casi la mitad de los mismos de lengua inglesa. En él vuelve a plantearse la cuestión central que vertebra su campo de investigación: la influencia no es sino un conflicto entre creador y precedente que abre un proceso de búsqueda; un poema revisa a otro; el agón o la ansiedad de la influencia se convierte en rasgo central de las relaciones literarias. Y de nuevo el nombre de W. Shakespeare, epicentro de todo el canon occidental, es el más citado y el que mejor interioriza la idea de que la literatura surge de la literatura, de un eco transmutado que engendra una voz nueva. El crítico contrasta la presencia ineludible de W. Shakespeare con la de W. Withman, figura de singular variedad que deja rastros en D. H. Lawrence, Neruda, Borges o  en voces posteriores como  Stevens, Crane, Ammons, Strand o J. Ashbery.  El autor establece una disposición cronológica que abarca desde el siglo XVI hasta el ahora pero tal organización es consciente de que el rastreo de la influencia es laberíntico y superpone autores, espacios y tiempos. Anatomía de la influencia no es una lectura sencilla; la cantidad de referencias literarias y  la yuxtaposición de tiempos creadores dificultan la recepción para aquellos que no estén habituados a el inmenso catálogo de autores que deshilvana Bloom. Pero todos podemos apreciar el aliento de quien ha hecho de la literatura un modo de vida, la apasionada meditación de un lector heterodoxo. Harold Bloom encarna al paseante en continuo recorrido de ida y vuelta por los autores clásicos que en cada pausa del camino lee a Shakespeare..   


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