miércoles, 29 de julio de 2015

IDENTIDAD BIPOLAR

Paseo del faro, Oropesa del Mar
Fotografía de Adela Sánchez Santana
 
 
HETERÓNOMOS

Dentro de mí conviven, abocados
a una inmensa rutina sedentaria,
el yo que pienso y otro, el que parezco.
Un pacto que firmaran con los ojos
les conmina
a respirarse en cierta tolerancia,
y ambos han sido absueltos
de mencionar, siquiera,
cuál fue la última causa
que les diera la vida.

Cada uno tiene ya su enclave exacto:
el yo que pienso
habita, día y noche,
la intimidad de estas cuatro paredes.
Es semejante a un niño que olvidara crecer,
y por lo mismo
nada en el mar de una sabia ignorancia.
(Acaso sea el invierno es razón suficiente
para explicar el cosmos).
y balbucea. Ríe.
Se pierde en los espejos. Gesticula.
Colecciona recuerdos como si fueran conchas
que ha enterrado el olvido.
A veces llora y viste el jersey gris
de la melancolía;
entonces toma un folio
donde inicia el galope un sentimiento
y se hace reo de pertinaz tristeza,
hasta que traspapela la mirada
y descubre cansado
que afuera cae la lluvia
y mojan su perfil
unas livianas gotas de mi nube.

El yo que parezco
está en la calle de continuo.
Todos le conocéis
pues con todos comparte este pan y esta sal
que bajo el brazo trae la vida;
las cotidianas dosis
de angustia existencial, trabajo y ruido.
Con él tropiezo,
una tarde cualquiera
al doblar una esquina,
y tras justificarme torpemente
("Hallé la puerta abierta
y me aburría...")
me despido gozoso y luego marcho
-el paso lento, sepultadas las manos
en los amplios bolsillos del vaquero-
a ver, sin más, el mundo por mis ojos.

     ( Rotonda con estatuas, Madrid, 1990)

8 comentarios:

  1. El poema "Heterónomos" cierra mi libro "Rotonda con estatuas" publicado en la colección Julio Nombela de la Asociación Colegial de escritores. Es una de las composiciones que más me han acompañado durante estos años, acaso por su intento de definir una identidad extraña y mudable que desconcierta a los demás y que a mí me causa un continuo estado de extrañamiento.

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  2. Creo que éste ya te lo había leído José Luis. Es maravilloso, me gusta mucho porque explora nuestro Yo, ése que nunca es sólo uno.
    Precioso.
    Feliz miércoles!
    Un abrazo,
    Sandra.

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    1. Es un poema de los primeros tiempos de escritura, Cerraba, como he dicho en el comentario, mi libro "Rotonda con estatuas" y lo he incluido en las antologías personales como inicio, sin cambiar nada, tal vez por las dudas que me planteaba que son las mismas que ahora tengo. Una enorme alegría percibir que también en verano estás. Un gran abrazo.

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  3. Si la memoria no me falla, creo que no es la primera vez que subes este poema al blog; con él, una vez más, vuelvo a identificarme. Mientras lo leía he recordado el primer verso de un soneto que, también sobre la identidad, escribí por el año 84: "En mí conviven dos, los dos son uno." Un abrazo y felices vacaciones..

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    1. No recuerdo si el poema está ya en el blog; es difícil después de tantas entradas llevar una cuenta exacta de lo integrado en estos puentes. La literatura se lleva mal con la ciencia. Qué bueno ese verso inicial, Antonio, y qué fácil para mí identificarme en su cadencia, como me sucede con tu poesía. Gracias por tu comentario y un gran abrazo desde el mar.

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  4. Cada vez que leo este poema me emociono. Me veo reflejada en "tu yo que piemsa" y (muy a menudo) llora.
    Besos José Luis.

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    1. Hola Dolores, gracias por tu cercanía cómplice. Sabes que la existencia está llena de umbrías y de solanas. Y a veces se pierde la cuenta del lugar que ocupamos como paseantes de esa ciudad de oscuros callejones. Un fuerte abrazo y habrá café con charla en el regreso. Creo que el verano me dejará tiempo para seguir en la literatura y en los afectos.

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  5. Es una delicia, y con al que fácilmente nos podemos identificar con cada verso.
    Un fuerte abrazo.

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