miércoles, 28 de febrero de 2018

LA GENERACIÓN DEL 50 EN EL AULA

La Generación del 50
para niños y jóvenes
Edición de Juan Carlos Sierra
Ilustraciones de
Juan Pedro Esteban Nicolás
Ediciones de la Torre
Madrid, 2013


POETAS EN EL AULA

Con mi gratitud,
para los alumnos del IES VILLA DE VALDEMORO


   El afianzamiento de la Generación del 50 como eje de coordenadas de la tradición poética actual ha prodigado todo tipo de aproximaciones críticas, homenajes multitudinarios, tesis doctorales y monografías. Faltaba introducir el legado de aquella promoción irrepetible, que iluminó la segunda mitad del siglo XX,  en los centros educativos de Primaria, Educación Secundaria y Bachillerato. Y este es el propósito del volumen  La Generación del 50 para niños y jóvenes, una compilación antológica realizada por el profesor Juan Carlos Sierra, con ilustraciones de Juan Pedro Esteban Nicolás.
   La nota inicial advierte que la introducción tiene un carácter  técnico y está dirigida a un público con nociones literarias básicas. En el liminar se plantean algunas cuestiones previas como el concepto de generación o grupo, los rasgos caracteriales que dan entidad colectiva a los poetas estudiados y el contexto histórico en el que se van consolidando los itinerarios personales.  
   El coordinador recurre a la aportación colectiva centrada en la Escuela de Barcelona, aquel grupo vitalista que formaron José Agustín Goytisolo, Carlos Barral, Jaime Gil de Biedma, Alfonso Costafreda y Gabriel Ferrater que fue adosando otras voces, como Ängel González, José Manuel Caballero Bonald y José Ángel Valente, para dar crédito a una hornada abierta y plural. Añade algunas apuestas personales como Gloria Fuertes, acaso la poeta más conocida por el mundo infantil por sus sonoras rimas y sus intervenciones en la televisión; y junto a Gloria Fuertes otras apuestas subjetivas como  Francisca Aguirre, cuya entidad poética ha estado muchos años en la umbría, o el gaditano Fernando Quiñones.
   Se emplea el orden alfabético en la selección de una docena de poetas que, de este modo, se abre con los poemas de Francisca Aguirre y concluye con las composiciones de José Ángel Valente. De cada autor representado se incluye un apunte biográfico y una decena de poemas. El conjunto cuida que las composiciones tengan una dicción coloquial, estén protagonizadas por un yo verosímil que aglutine intimismo y verdad histórica y muestre un venero de preocupaciones solidarias como la reivindicación de los sentimientos, la queja ante el clima de opresión de la dictadura o el latido del tiempo.
   Ya se ha dicho que la pretensión principal del antólogo es introducir los versos de autores fundamentales en el clima diario de las aulas de los primeros niveles educativos. Una iniciativa que se suma a la labor callada de un profesorado desbordado por las brumosas programaciones educativas y por la subordinación de los estudios humanísticos al tsunami tecnológico y es precisamente ese profesorado el mejor receptor de un libro didáctico, manejable y cordial que quiere hacer de la poesía un paisaje magnético.








3 comentarios:

  1. Después de algunos meses, regreso a las aulas del instituto para hablar de la Generación del 50 a los alumnos de bachillerato. Una experiencia muy grata, llena de complicidad y afecto, como si volviese a casa. Gracias por hacer posible este regreso.

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  2. No sé de quien habrá sido la idea de ese libro pero la aplaudo con todas mis ganas y mis fuerzas.

    Y por si te sirve mi experiencia como alumna primero y profesora después, esas charlas en los institutos deben ser no solo para los alumnos de letras sino para todos, nunca me hicieron caso, nunca y pienso que es un error pues una cosa son las clases y/ o materia evaluable y otra lo que significa ampliar su fornación a nivel general . No sé si he conseguido explicarme .

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    1. El libro es de Juan Carlos Sierra, un profesor de literatura en ejercicio que ama libros y enseñanza; está en facebook, así que podéis encontraros allí sin problemas. Y la vida del instituto está regulada por las actividades del currículo, por tanto allí las actividades complementarias se subordinan al cumplimiento de los horarios. Y eso no va a cambiar; la literatura para nosotros es esencial; para otros es solo una propuesta de actividad que rompe el desarrollo de su programación. Así que hay que ser realista y sentir el trabajo personal como una estela en el agua que habrá de borrarse muy pronto. Abrazos.

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