lunes, 15 de mayo de 2023

PALOMA FERNÁNDEZ GOMÁ. LA SOLEDAD QUE NOS HABITA

La soledad que nos habita
Paloma Fernández Gomá
Prólogo de Antonio García Velasco
Editorial Diwan Mayrit
Madrid, 2022

 

AUSENCIAS

  
   El compromiso vital con la literatura de Paloma Fernández Gomá, poeta, narradora, crítica literaria y directora de la revista Dos orillas, ha protagonizado un largo itinerario creador en el que la poesía mantiene una presencia continua. Desde el inicio de los años noventa, cuando aparecieron El ocaso del girasol y Calendas, se define como estrategia vertebral. El empeño poético persiste en el discurrir temporal, más de tres décadas después, con la entrega La soledad que nos habita, compilación de poemas que incorpora una introducción de Antonio García Velasco. El prólogo realiza un análisis minucioso de la soledad como venero argumental y como estado consustancial de la condición de ser, y recuerda libros y poetas que hicieron clave literaria del tema: Lope de Vega, Luis de Góngora, Antonio Machado, Francisco Villaespesa, Federico García Lorca o Miguel Hernández. Pero cada voz incorpora al motivo intimidad, confianza verbal, empeño dialogal y contingencias específicas. De este modo, el asunto se renueva y completa nuevos itinerarios expresivos. Con este enfoque, Paloma Fernández Gomá recuerda los días de la pandemia; el covid puso noche en las relaciones sociales y clausuró durante muchos meses nuestra normalidad diaria, alterando de forma severa el mapa emocional y el cambiante territorio de la convivencia.
  Quiero comenzar este breve análisis resaltando un matiz del título La soledad que nos habita que personifica un oxímoron: si la soledad es carencia del otro, el pronombre personal nos ratifica que quien habla se encuentra consigo mismo en el discurrir existencial. Es un yo desdoblado que habla consigo mismo como serena estrategia de conocimiento. El ser está en vigilia, es consciente del cauce reflexivo de su pensamiento; sabe que la soledad se percibe en el quehacer diario de los sentidos, pero también cobra presencia desde una perspectiva interior que toma el pulso a la evocación, frágil y quebradiza, y al pulso transitorio del discurrir.
   Estar es añorar labios ausentes, buscar en el pasado un refugio donde tiene sitio la plenitud de lo vivido. Así cobra sentido un discurso poético cuajado de preguntas. El balance del encierro constata que la soledad se ha diseminado por las calles y que las aceras muestran una desnudez de frío e intemperie. El discurrir diario percibe una erosiva huida del sentir; la alegría se traspapela en cualquier grieta y el mañana se bordea con líneas de incertidumbre y espera.
   Toda la primera parte mantiene un fuerte sentido unitario. Cada texto es una tesela reflexiva que deja la sensación de desplazarse por una senda deshabitada, en la que solo se perciben las huellas marcadas de la soledad. El hablante lírico muestra una conciencia dubitativa, que se hace eco del estar sobre un fondo de ausencias. Su percepción suma despojadas instantáneas de un estar diario en el que solo el amor es consuelo y bálsamo.
   El segundo apartado del libro “Tiempo Covid” es muy breve. Sus textos perfilan destellos cognitivos sobre el virus y describen su presencia como un insólito pasajero que propone un viaje a ninguna parte. El análisis reflexivo del poema “Covid 19” recuerda los estragos de la enfermedad entre los más débiles y su devastadora desolación en hospitales y residencias. La realidad se impuso como una cicuta que envenenaba ilusiones y sueños y que subrayaba la fragilidad esencial que cobija cada ser humano. Como una plaga bíblica se asentó entre nosotros para recordarnos los límites y carencias.
   Desde una voz  confesional e introspectiva, Paloma Fernández Gomá ofrece en La soledad que nos habita el testimonio personal de un tiempo ensimismado. Con verbo despojado y mirada nítida, los poemas descubren la soledad como inquietante refugio del miedo, pero también como quehacer del yo que busca en la hondura una respuesta a su orfandad autobiográfica. Que hace de la poesía un punto de apoyo para caminar entre las sombras y la noche.
 
 
 JOSÉ LUIS MORANTE


 

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