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Confidencias Fotografía de ADELA SÁNCHEZ SANTANA |
DESDE LA ORILLA
Las golondrinas no refrendan la caricia canicular,
pero guardan el vacío del nido.
Cuántos manantiales sin agua potable.
Esas páginas impolutas y frías, sin glóbulos rojos.
El aspirante a personaje concede al ombligo un
interés escénico.
Discreto, en la mirilla de la mañana pide asilo el
esqueleto de un dinosaurio.
Mientras se aquieta la bruma, el sol es una lámpara
minúscula, de segunda mano.
Los insectos sobre la tierra fría del sendero. Soledad camuflada de vida.
La trastienda mental de quien sustituye amigos por
animales domésticos.
Como gesto de autoprotección, espío los versos
sueltos de mi vecindario.
La rutina carboniza el asombro.
Aquel vegano mantenía un oficio rentable con sus
contradicciones; practicaba la ganadería extensiva.
Guarecidas en la laringe, las fibras del hambre se
digieren mal.
Del libro Oficio de callar, Mahalta, 2026
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