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miércoles, 22 de julio de 2026

CARICIAS CON SED

Confidencias
Fotografía
de
ADELA SÁNCHEZ SANTANA

 

DESDE LA ORILLA

 Las golondrinas no refrendan la caricia canicular, pero guardan el vacío del nido.

 Cuántos manantiales sin agua potable.

 Esas páginas impolutas y frías, sin glóbulos rojos.

 El aspirante a personaje concede al ombligo un interés escénico.

 Discreto, en la mirilla de la mañana pide asilo el esqueleto de un dinosaurio.

 Mientras se aquieta la bruma, el sol es una lámpara minúscula, de segunda mano.

 Los insectos sobre la tierra fría del sendero.  Soledad camuflada de vida.

 La trastienda mental de quien sustituye amigos por animales domésticos.

 Como gesto de autoprotección, espío los versos sueltos de mi vecindario.

 La rutina carboniza el asombro.

 Aquel vegano mantenía un oficio rentable con sus contradicciones; practicaba la ganadería extensiva.

 Guarecidas en la laringe, las fibras del hambre se digieren mal.

 

 Del libro  Oficio de callar, Mahalta, 2026




miércoles, 10 de junio de 2026

HACER MEMORIA

Paisaje interior
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia



HACER MEMORIA

 

No hay que juzgar a los hombres por sus ideas,

sino por aquello en lo que sus ideas lo convierten

   LICHTENBERG

No estuve, pero soy testigo.
 
*
 
arena y argamasa, alza el pasado los ocultos cimientos del ahora.
 
*
 
Siempre lo supe; encarno un pedazo suelto de la actitud de todos.
 
*
 
El inasible tiempo abre lecciones para enseñarnos a llorar sin llanto.
 
*
 
Para salvarse hay que escalar el muro que no existe.
 
*
 
En la oquedad de la memoria, sin hibernación, con la acronía de un fresco pintado en el aire, toda esta oscuridad.
 
*
 
La vela encendida recortó un minúsculo pedazo de noche e intenta contar un cuento antes de dormir.
 
*
 
Urgencia para vaciar la vejiga del odio.
 
*
 
Reconozco un camino de regreso, busco, como un quehacer irrevocable, el hilo leve del origen, pretendo desnacer.
 
*
 
Nos ahoga el mar del conformismo. La singladura borra olas, mareas y corrientes de lo traumático; nadie percibe dentro el desasistido silencio del fondo.
 
*
 
Todo lo que fluye me deshabita, niega que un día hubiera alguien en mí.
 
*

Oficio de callar

domingo, 7 de junio de 2026

UNA CONVERSACIÓN CON JOSÉ GUADALAJARA

Con José Guadalajara
(4  de junio de 2026, Sala Miguel Hernández
Centro Cultural Armando Rodríguez Vallina) 

 

HUÉSPED DE LA MEMORIA

 

   Tras la presentación en la sala Miguel Hernández, del Centro Social Armando Rodríguez Vallina de su libro de haikus Viajeros sedentarios (La Garúa, 2025), José Luis Morante (Ávila, 1956) retorna a la escritura breve con Oficio de callar, una colección de aforismos que define una manera de entender la escritura sin quiebros ni virajes.

 Redacción.-  Cambiar el paso del haiku al aforismo. Parece que el taller de trabajo no tiene horarios fijos y obedece a razones contingentes. No se requieren justificaciones…

 José Luis Morante.- Así es; los géneros literarios conviven en una apacible convivencia. Convierten la escritura en un diálogo intimista. El sujeto verbal asume, con voluntad confesional, la sencilla tarea de quien se deja arrastrar y afronta encierro y soledad para desbrozar la senda de las palabras. Los distintos formatos permiten trazar líneas de luz. Conceden la necesaria claridad que aventa sombras y da salida a la diversidad de tramas.

 R.-¿Qué tiempo prefiere para su escritura? En casi todos sus libros hay una mirada crepuscular…

  JLM.- Es verdad. Retornan con frecuencia los días de infancia, en los que el entorno era un espacio sin máculas ni decepciones, donde cabían las ilusiones que constituyen el patrimonio natural de la esperanza. Por eso, la voz despliega un tono reflexivo que contrapone aquellos días con las incertidumbres del presente o con el futuro, esa ventana oculta de erosiones y esperas.

  R.- ¡Cómo ha evolucionado su filosofía estética?

 JLM.- La existencia es un estar transitorio. Solo deja leves huellas de una crónica menor en la que se van consumiendo los días mientras agotan el hilo argumental de historias cotidianas en las que también tuvieron acogida las naderías. No hay certezas perennes; varían con las modestas enseñanzas de la edad. Son conscientes de que hay mutaciones. Lo mismo sucede con el ideario estético Mi escritura preserva en lo posible el afán comunicativo, busca emoción y empatía y prefiere los temas esenciales del yo humanista.

 R.- Ser cercano y natural es sinónimo, en ocasiones, de prosaísmo y desnudez de recursos. De un lenguaje humilde y casi sin vuelo.

  JLM.- La madurez aporta temas y motivos de raíz vivencial; la conciencia del tiempo está presente a cada paso recordando que caminamos detrás de arquitecturas oníricas, de sueños que se alejan veloces hacia ninguna parte. El escritor prefiere un lenguaje claro, que resalte por su cuidado formal. La expresión anota vínculos con el realismo intimista o la experiencia autobiográfica. Persigue también el uso de imágenes que singularizan el estilo.

 R.- Enhorabuena por un título tan acertado: Oficio de callar.

 JLM- Muchas gracias. Es un explícito homenaje al silencio, tan necesario como las palabras; pero también recuerda la capacidad de omisión y sugerencia que encierra el aforismo; en los textos lo explícito nunca niega el poder enunciativo de lo que se omite. En ese oficio de callar memoria y olvido se dan la mano.

 R.- El libro carece de prólogo y tampoco hay tramos o capítulos, como si buscara un fluir uniforme.

 JLM.- Sí. He preferido que los aforismos hablen sin condicionantes críticos, para que dejen una idea clara de la fluidez del pensamiento y de sus azarosos intereses y temas. El estar meditativo es una corriente continua que salta de un tema a otro con solvente velocidad. El resultado es el retrato a plumilla de la conciencia ética, de su forma de respirar el aire de todos. El libro no tiene prólogo pero tiene un epílogo que comenta cómo fueron naciendo las breverías y su coincidencia en el tiempo con la escritura del ensayo Paso Ligero. La tradición de la brevedad…  aparecido en la editorial sevillana La Isla de Siltolá. Las anotaciones comentan también las preferencias temáticas y los necesarios magisterios.  

 R.-  Tengo la sensación de que calcula mucho la distancia de quien escribe para que se preserven la intimidad y los estados de ánimo.

 JLM.- Las naderías del yo personal solo pertenecen a lo doméstico; el escritor debe ser capaz de transcender la realidad para que las líneas escritas no pertenezcan al yo subjetivo sino a un sentir colectivo y universal.

 R.- Una última cuestión sobre su taller literario: ¿Los aforismos se escriben de un tirón o necesitan horas de trabajo?

 JLM.- La difícil sencillez siempre oculta una compleja labor artesana. Tengo una desconfianza perpetua por los prodigios de la intuición. Detrás de la apariencia están los oficios de quien pule, modifica, selecciona y busca… Como cualquier otro género literario, el aforismo necesita el taller de autor y sobre todo un abrumador acopio de lecturas.

R.- ¿Qué piensa de los escritores en Rivas?

JLM.- Me sorprende su escasa implicación en los eventos literarios de los demás, como si su afán solo se limitara a poner en el escaparate sus entregas. La tarea mayor de un escritor es aprender y compartir, sin esas aspiraciones todo es un páramo; tinta dispersa. Muy agradecido por tan cálida entrevista.


La conversación con José Guadalajara, con motivo de la presentación de OFICIO DE CALLAR en la Sala Miguel Hernández fue tan intensa que mereció de inmediato el formato sosegado de una entrevista para que llegara a más lectores. Desde aquí mi gratitud al presidente de escritores en Rivas por su atenta lectura y por su incansable apoyo literario.




viernes, 22 de mayo de 2026

MIGAS DE VOZ

Comensales
Archivo de Fotos Dreamstime

 

                                                                 ROZAR EL HAMBRE                                                                                                                       

 Su cerebro contiene dos ideas; son tan opuestas que entre ellas cabe un sistema filosófico.

***
 
Al florecer el día  rompe la quietud del reloj un aforismo. Sorbos cortos.
 
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Basta mirar la penumbra de alrededor para saber que no estoy.
 
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El puño cerrado de quien corta rosas.
 
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Una pobreza de hospitalidad irrefutable, capaz de ofrecer su vieja cama de faquir.
 
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El silencio y su fuerza de convicción. Sabe quién responde cuando nadie llama.
 
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Si los hechos mueren percibimos el don compensatorio: sus efectos secundarios.
 
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Esa energía de quien se levanta de la cama y  cuando toca suelo ve en su pie desnudo el vértice de una revolución pendiente.
 
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Aforismos con ego desplegado. Sostienen la mirada de la religión para criticar su estrechez de miras.
 
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Tras el estupor, más allá del derrumbe dos gestos: quien se queda mirando las ruinas y quien busca senderos  para el regreso.
 
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Oscar Wilde añadía a la escritura la tarea de librarse de fantasmas. Así que alquilo sitio – me enseñó Julio Ramón Ribeyro- para que sus apariciones tengan una imagen veraz.
 
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Las sombras requieren interpretaciones imaginativas.
 
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El nómada sabe que los viajes son la espera del regreso.
 
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El escritor subido a lomos del centenario más que a Don Quijote recuerda a Sancho.
 
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Conciencia de la edad; cada vez en mi diccionario personal hay más acepciones en desuso.
 
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En los insomnios, el silencio tiene una fuerza verbal inquietante.
 
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Tristeza. Su matrimonio era un número impar.
 
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Despeja incógnitas con la musculatura argumentativa del defensa central.
 
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No tengo ninguna vocación de sedentario. Sé que escribir es caminar.
 
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El andamiaje escéptico de los que tampoco creen en sí mismos.
 
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Aliento de vida, como esas casas vacías por las que transita tanta gente.
 
***

Aforismos de OFICIO DE CALLAR (Mahalta, 2026)    


                

jueves, 30 de abril de 2026

HABITAR RESQUICIOS

Oficio de callar
José Luis Morante
Mahalta Editorial
Ciudad Real, 2026

 

LA VOZ INCIERTA

  
Abrazos lapidarios, roce cavando dudas y certezas bajo los pies.
 
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Las sombras requieren interpretaciones imaginativas entre el bullicio de los monstruos silentes.
 
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Coherencia; ningún pretexto de monotonía, soy el principio de nada.
 
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En sus mejores momentos tenía mal carácter.
 
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La rutina ama el desconcierto, sienta medio cuerpo en el bordillo del caos.
 
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En la fase del balbuceo, el escribidor alza su enanismo sobre pedestales transparentes.
 
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Los nómadas saben que los itinerarios por definir son la sala de espera del regreso.
 
*
 
El escritor a lomos del homenaje, más que a Don Quijote, recuerda a Sancho.
 
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Conciencia de la edad; cada vez, en mi diccionario personal, tengo más acepciones sentimentales en desuso.
 
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Tantear el camino exige habitar resquicios, ser moradores del extravío.
 
*
 
La inteligencia se siente un personaje de ficción a quien algunos sujetos excéntricos buscan, detrás de la piel arrugada del sentido común.
 
(Mínima selección de Oficio de callar)