 |
El sitio exacto Imagen de Archivo Pxfuel |
LOS QUE NIEGAN EL PAN Y LA SAL
El espejo del sueño me redime
de la edad y del tiempo
FRANCISCO DÍAZ DE CASTRO
Hay que estudiar por
qué el dichoso virus afecta a los principios matemáticos y al hecho de contar.
Si se dan cifras oficiales de los fallecimientos en China son nueve o diez, cifra estupenda y
creíble en un país que tiene mil trescientos millones de habitantes y una
demografía transitoria y sin regular de más de doscientos millones. Si habla de
puestos de trabajo futuro el presidente Sánchez augura ochocientos mil empleos, en un momento
de pérdida del diez por ciento del producto interior bruto, de casi cierre de
la actividad económica y de retraimiento extremo del consumo interior. Si cuentan los
infectados diarios los responsables sanitarios de la Comunidad de Madrid serán cuatro o cinco - y todos en el Puente de Vallecas-, aunque el número
real sobrepase los cuatro mil. Es innegable, por tanto, que la Covid desconoce el uso matemático de los números
cardinales; ahora son espejismos y no elementos mentales para medir la exactitud. Oníricas cifras de quien cuenta con los dedos de la mentira.
Una de las cicatrices más evidentes de nuestro tiempo es el rencor, ese largo garabato en el ánimo que exige la cercanía de una víctima en las aceras sociales. Encontrar un culpable ilumina el fracaso propio. Si uno es un pésimo escritor que solo deja borrones líricos, es muy fácil decir que el Premio Nobel de Louise Glück es un reconocimiento fallido. Obviamente lo que manifiesta es que su tontología verbal merece reconocimiento galáctico y no sabe por qué solo conocen sus libros el amante del cuarto y los abuelos del pueblo. Si uno falla en la gestión de la pandemia, el culpable es siempre la insólita presidenta de la comunidad de Madrid, aunque el asunto sea igual en París, Londres o Nueva York. Y si uno percibe indicios inconstitucionales en las actitudes del gobierno sobre la renovación del poder judicial, como subraya la Unión Europea, lo mejor es pensar que el parlamento es inoperante en vez de buscar acuerdos. Y mientras, en cada amanecida, el rencor dejando su floración diaria en las aceras.
El comportamiento de
muchos universitarios practicando vomitivos botellones, y de grupos
sociales, desconectando su actitud de la prevención de la pandemia, evidencian
que algunos hombres no descienden del mono sino que personifican el eslabón anterior, aquel que usó barro amorfo para moldear el cerebro. Muy chocante ver colegios mayores universitarios convertidos en etílicos planetas de los simios.
Con frecuencia, me asomo
a muros digitales ajenos para actualizar un poco mi desconcierto. Y siempre lo consigo.
Vivimos en un laberinto de cínicos, ambiguos, paternalistas e inquisidores cuya prepotencia convive con la buena gente. Pero no buscamos salidas sino tapiar vanos y puertas.
Un estallido en la conciencia: la decapitación en Francia de un profesor de historia por mostrar en las aulas las caricaturas de Mahoma, aludiendo a a la libertad de expresión como un derecho inalienable. El sueño de la religión engendra monstruos.
Tristeza; compruebo que las anotaciones de mi diario pertenecen a un sujeto deshabitado; un yo que convierte la autobiografía de Cioran en puro optimismo.
(Apuntes del diario)