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martes, 19 de enero de 2021

DEFENSA DE UN PAISAJE

Amanecer
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de
PxFuel

 

D         DEFENSA DE UN PAISAJE


form       Las formas y las luces de las amanecidas,
el silencio y las calles que velan lo escondido,
las esquinas proclives al paso solitario,
el sueño que esgrimimos como razón de ser
­­(Los sueños que moldean cambiantes espejismos),
la humedad de las manos, la decepción anónima,
la rosa que lacera
y la gota de sangre,
la inercia de mirar el vuelo de los pájaros,
aquello que perdura cuando cierro los ojos,
los hechos transmutados en memoria,
las manos que no piden nada a cambio.
la casa, el pan y el verso que me busca.
 
                                     El pacto de vivir.
El párrafo en cursiva
sobre un tiempo que no es más que tiempo.








miércoles, 21 de octubre de 2020

LOS QUE NIEGAN EL PAN Y LA SAL

El sitio exacto
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de
Archivo Pxfuel

 

                                                   

LOS QUE NIEGAN EL PAN Y LA SAL

El espejo del sueño me redime
de la edad y del tiempo

FRANCISCO DÍAZ DE CASTRO


   Hay que estudiar por qué el dichoso virus afecta a los principios matemáticos y al hecho de contar. Si se dan cifras oficiales de los fallecimientos en China son nueve o diez, cifra estupenda y creíble en un país que tiene mil trescientos millones de habitantes y una demografía transitoria y sin regular de más de doscientos millones. Si habla de puestos de trabajo futuro el presidente Sánchez augura ochocientos mil empleos, en un momento de pérdida del diez por ciento del producto interior bruto, de casi cierre de la actividad económica y de retraimiento extremo del consumo interior. Si cuentan los infectados diarios los responsables sanitarios de la Comunidad de Madrid serán cuatro o cinco - y todos en el Puente de Vallecas-, aunque el número real sobrepase los cuatro mil. Es innegable, por tanto, que la Covid desconoce el uso matemático de los números cardinales; ahora son espejismos y no elementos mentales para medir la exactitud. Oníricas cifras de quien cuenta con los dedos de la mentira.

  Una de las cicatrices más evidentes de nuestro tiempo es el rencor, ese largo garabato en el ánimo que exige la cercanía de una víctima en las aceras sociales. Encontrar un culpable ilumina el fracaso propio. Si uno es un pésimo escritor que solo deja borrones líricos, es muy fácil decir que el Premio Nobel de Louise Glück es un reconocimiento fallido. Obviamente lo que manifiesta es que su tontología verbal merece reconocimiento galáctico y no sabe por qué solo conocen sus libros el amante del cuarto y los abuelos del pueblo. Si uno falla en la gestión de la pandemia, el culpable es siempre la insólita presidenta de la comunidad de Madrid, aunque el asunto sea igual en París, Londres o Nueva York. Y si uno percibe indicios inconstitucionales en las actitudes del gobierno sobre la renovación del poder judicial, como subraya la Unión Europea,  lo mejor es pensar que el parlamento es inoperante en vez de buscar acuerdos. Y mientras, en cada amanecida, el rencor dejando su floración diaria en las aceras.

El comportamiento de muchos universitarios practicando vomitivos botellones, y de grupos sociales, desconectando su actitud de la prevención de la pandemia, evidencian que algunos hombres no descienden del mono sino que personifican el eslabón anterior, aquel que usó barro amorfo para moldear el cerebro. Muy chocante ver colegios mayores universitarios convertidos en etílicos planetas de los simios.

Con frecuencia, me asomo a muros digitales ajenos para actualizar un poco mi desconcierto. Y siempre lo consigo. Vivimos en un laberinto de cínicos, ambiguos, paternalistas e inquisidores cuya prepotencia convive con la buena gente. Pero no buscamos salidas sino tapiar vanos y puertas.

Un estallido en la conciencia: la decapitación en Francia de un profesor de historia por mostrar en las aulas las caricaturas de Mahoma, aludiendo a a la libertad de expresión como un derecho inalienable. El sueño de la religión engendra monstruos.

Tristeza; compruebo que las anotaciones de mi diario pertenecen a un sujeto deshabitado; un yo que convierte la autobiografía de Cioran en puro optimismo.

(Apuntes del diario)








lunes, 6 de julio de 2020

GALERÍAS DE ESPEJOS

Transparencia
fotografía
del archivo de PXFUEL


EL YO SUSCEPTIBLE

yo sé lo que tú sueñas
y lo que en sueños ves

G. A. BÉCQUER

   Mi agitación interna tiene un formato moldeable. Los demás  me suelen atribuir rasgos de carácter que no dejan ninguna sobrecarga en mis espejos. Seguro que ellos tienen razón; yo solo tengo dudas. Desconozco quién soy.

   Hubo años que el sueño nocturno se prolongaba durante horas sin interrupción. Ahora me parece mentira, como si los recuerdos fuesen fotografías a destiempo, hechas con imágenes veladas o encuadres defectuosos.

   Debo escribir un diccionario sobre el misterio intacto del conformismo. Lo desconozco; todo en mí es una súbita sacudida que indefectiblemente concluye en el cansancio. Asumo la conmovida perplejidad de Cesare Pavese: trabajar cansa.

   Esos sabios capaces de ser invisibles en una casa de cristal. No logro quitarme la sospecha de que se han perdido en algún pasillo de la memoria. 

   Un día no vi motivos para soportar cerca su prepotencia, extraña y perturbadora, y desapareció para siempre por alguna oquedad digital. Como el amor, la amistad no correspondida se sienta en la oscuridad para hablar a solas de renuncias y despedidas.

(Diario de verano)