viernes, 2 de octubre de 2026

CON ÁNIMO INESTABLE

Biblioteca Federico García Lorca
Centro Cultural de Rivas

 

CON ÁNIMO INESTABLE (cuestionario a JOSÉ LUIS MORANTE)

 

Por LE PETIT COMITÉ

 

   Con un itinerario plural que suma poesía, crítica, microrrelatos y aforismos, José Luis Morante (Ávila, 1956) entrelaza en las entradas de su blog el ánimo inestable de la creación, reseñas, poemas, microrrelatos, apuntes autobiográficos… El resultado es una propuesta rica en matices que varía casi a diario.

 Tanta actividad… ¿No se cansa?

 JLM.- Sí, mucho; la literatura es un espacio tan amplio que recorrer sus sendas a diario aboca en el cansancio; me acuesto pronto y esas primeras horas del sueño son esenciales para recuperar fuerzas y ánimos; después me despierto con las primera claridad, madrugo, empiezo la tarea y de nuevo al despedirse el día siento los genes de un hombre cansado que repite hábitos sin variar puntos y comas.

 En el blog “Puentes de papel” casi todos los contenidos se ven desde la poesía…

 Intento ser variado en las entradas, pero la poesía me parece el género esencial; es el que condiciona mi propio recorrido creador  y el que regula las lecturas diarias; dedico muy poco tiempo a la novela y más al ensayo crítico, aunque los libros que dejan más felicidad entre mis manos son los de poesía.

 ¿La poesía mantiene esa identidad de ser palabra en el tiempo?

 La definición de Antonio Machado no ha perdido vigencia; pero hay otros enfoques que no tienen fecha de caducidad y complementan la profundidad del poema: el compromiso, el canto elegíaco, la introspección, el yo solidario, el juego verbal, la imagen, la cata aforística…

 En un ambiente tan pasajero como el tiempo de playa o los frecuentes viajes, ¿puede seguir con sus hábitos literarios?

 La playa es la verificación melancólica de que soy un “animal de costumbres”. Mis hábitos no son estacionales, sino energía en préstamo que renuevo a diario. Soy una especie de monotonía existencial. Una verificación melancólica de lo previsible y la costumbre.

 En sus lecturas, ¿algunos títulos en especial?

 No soy de los lectores que buscan el panorama insólito. El tiempo ha cimentado en mí una tradición literaria en el que reinciden voces de todas las épocas. Me gustan los regresos de la relectura, volver a leer las mismas “palabras de familia tibiamente gastadas” capaces de dar a lo conocido un matiz nuevo, una formulación original.

 El mar y la naturaleza como escenarios, ¿qué sugieren?

 Las imágenes del mar dibujan el panorama insólito, el encanto ideal de lo lejano, Los colores impregnan la retina, proponen un largo viaje hacia la belleza. En el litoral abundan los instantes de una realidad significativa donde el paisaje deviene experiencia estética. Su continuo vaivén nos define: somos un peso leve en un espacio de continuo fluir. Y soy un testigo inpertinente del paisaje natural; exploro sus rincones con la convicción de quien sabe que en cualquier sitio está el asombro.

                                                                                                      (Rivas, otoño de de 2026)





jueves, 1 de octubre de 2026

HOJAS DE OTOÑO

Ocres
(La mirada en el árbol)

 

AFORISMOS INÉDITOS

(Septiembre, 2025)

 
 
Cada día percibo mejor la realidad concreta de lo que no es.
 
El sujeto feliz esconde en algún rincón de su conciencia la ingenuidad primigenia del niño.
 
El hastío biográfico añora ser novela.
 
La soberbia exige por merecimientos felicidad perenne.
 
Justifica los caminos quebrados de la culpa alegando que son estrategias en defensa propia.
 
El erotismo llena de humedad la piel dormida.
 
Hablar de lo que no se sabe empaña la verdad, pero fortalece la imaginación.
 
La mancha gráfica del poema breve se demora para alargar su sombra.
 
El onirismo transforma un plátano en antorcha olímpica.
 
Haikus y aforismos bordean el silencio sin renunciar a la palabra.
 
Hay que andar con cuidado para reconocerse; soy una versión de mí.
 
Prolongo un reflejo patético de una aspiración fallida.
 
La sonrisa es el hábito de allanar desniveles.
 
Era y no era. En los cristales azules del acuario se vio a sí mismo en los ojos de un pez.
 
Deja la noche en un silencio claustrofóbico para que hablen los sueños.