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lunes, 29 de diciembre de 2014

ENTREVISTA CON MIGUEL FLORIANO TRASEIRA

Puerto de Pajares (Asturias, 2014)
Fotografía de Adela Sánchez Santana

UN BALANCE PERSONAL DE 2014

(Entrevista de Miguel Floriano Traseira)

Querido José Luis, 2014 ya expira sus últimas bocanadas de aire, procurándonos en este día la gustosa oportunidad de compartir un espacio natural y propio, desde el cual echar juntos la vista atrás y hacer resumen. Así es que, bajo la calidez armónica del Willy and the poor boys, mi disco favorito de la Credence, me dispongo a proponerte unas breves cuestiones:

- ¿Cuáles han sido las lecturas más gratas, más fértiles de este 2014?

Son muchos los libros leídos y resumir es un asunto complejo. Pero voy a céntrame en los trabajos más relevantes, con los que he pasado más tiempo. De mis lecturas de 2014 me quedaría con la obra completa de Eloy Sánchez Rosillo, con las novelas de Patrick Modiano, y con la poesía de Víctor Botas, que volví a leer con el placer de siempre.

- ¿Qué cambios globales, qué iniciativas particulares, qué predilecciones estéticas has podido percibir en este año 2014, a grandes rasgos, en el universo literario –y más concretamente en la poesía- desde tu condición de centinela lírico?

Nada nuevo bajo el sol y, sin embargo, la misma convivencia entre tradición y originalidad de cualquier época. Los libros perpetúan itinerarios anteriores porque es la mejor manera de llegar al destino más luminoso. En poesía conviven varias generaciones en activo, desde la multipremiada Generación del 50 hasta los veinteañeros que dejan en las estanterías su primer fruto, y en todas ellas hay nombres relevantes y de interés.

- Como asturiano bizarro que soy, tampoco debo ni puedo resistirme a preguntártelo: ¿qué opinión te merece esta última generación de poetas jóvenes asturianos, cuya actividad se ha intensificado en este último año? ¿Cuán fecundo te resulta su desenfado, su afán por el progreso, su ambición, todo ello hecho ya palabra poética?

Miro con perplejidad la incansable cantera asturiana y espero lo mejor de sus alineaciones en cualquier césped. He reseñado nombres nuevos que muestran una notable madurez y que dejan en sus páginas excelentes indicios de buena poesía. No exagero, ahí están los libros de Rodrigo Olay, Jaime Martínez, Néstor Villazón, Pablo Núñez, Carlos Iglesias, Alejandro Fernández-Osorio, o el tuyo, que acaba de ver la luz con una edición maravillosa… José Luis Piquero, Martín López-Vega y Javier Almuzara tienen  continuadores talentosos.

- En los últimos tiempos, al menos desde el punto de vista de quien ahora te entrevista, parece que el  lenguaje sufre una fatiga de significación, una demasía de connotaciones que dificulta el arraigo de nuevas ideas. Lo propuesto, sobre todo en el discurso político, parece una reiteración molesta o una maniobra especulativa y falaz: ¿Crees que el lenguaje literario gana ímpetu y robustez cuando el ordinario -el convencional- padece una grave crisis de trascendencia, debido a ese empleo codicioso y utilitario que forzada y sistemáticamente se le ha venido dando en los últimos años? ¿O piensas que, por el contrario, también el lenguaje literario, su potencia, su eficacia, se ve resentida por este suceso?

Vaya, más que una pregunta parece una conclusión de tesis doctoral, así que tal vez mi respuesta no esté a la altura de un ala-pivot. El lenguaje tiene una salud envidiable y su eficacia solo depende del usuario que lo emplea. Si es un tipo solemne de púlpito y dogma dominical sonarán las palabras con peso claustral; si el utilitario es rácano y propende a los monosílabos el lenguaje solo alcanzara la elevación rampante de una cometa sin vuelo. Y lo mismo sucede con el lenguaje literario porque sigue al dictado  normas de uso similares. No soy nada pesimista: el lenguaje está ahí, confidencial y cómplice, con la espera paciente del compañero de viaje.

- Es cierto también que durante este último año la poesía ha tendido a mezclarse mucho con la vida, en el sentido de que se ha vuelto, cándidamente, más comunicativa: ¿crees que este es un buen camino a seguir, o te parece peligroso no mantener las fronteras bien rotuladas y emancipadas?

Soy de los que piensan que vida y literatura son la misma cosa porque en mí son actividades complementarias. Mar y arena sin diques. Y el propósito comunicativo es la cualidad que acerca al lector y le permite compartir la emoción del poema. Pero el propósito comunicativo se puede lograr con estrategias lingüísticas diferentes, entre el hermetismo y la claridad. Hay oscuros que son puertas francas y poetas de realismo telegráfico que solo conducen a la escombrera y al punto de reciclaje. Vida y literatura habitan en el mismo portal y supongo que duermen juntos (al menos hasta que uno de los dos aleje al otro con sus ronquidos).

-¿Crees que tiene esto algo que ver con el nihilismo tenaz que sobrelleva el ciudadano español?

El españolito de clase media, nómina del montón e hipoteca perpetua no tiene entre sus preocupaciones más inmediatas la cuestión hormonal entre vida y literatura. Le preocupa la corrupción abrumadora, la gestión calamitosa y la boina excluyente de los nacionalistas periféricos que ponen a la Constitución un traje descolorido. De ahí el nihilismo o la esperanza en la varita mágica de la demagogia.

 - ¿Qué postura crees que debería adoptar el poeta ante toda esta aciaga coyuntura? ¿Crees que su labor como artesano del lenguaje puede asistir de algún modo a la recuperación y el resarcimiento sociocultural?

 El poeta no es una especie tropical protegida, es un ciudadano completo con las mismas obligaciones que los demás. Así que debe estar en el tajo laboral con la máxima responsabilidad, usar el lenguaje y las pancartas, hacer reclamaciones y mantener el optimismo tácito de que uno más uno son muchos. La torre de marfil hace tiempo que es un solar derribado, una escombrera en la que no habita ninguna aristocracia evanescente.

- Este 2014 ha sido un año de enorme actividad literaria: presentaciones, conferencias, coloquios… ¿Qué eventos recuerdas con mayor afecto y cariño?

Lo he pasado muy bien acumulando sociología y  páginas. Siempre es un placer estar en los actos culturales de Rivas, el paseo por Madrid con Raquel Lanseros, la lectura en la Librería Alberti con el poeta y editor Javier Sánchez Menéndez, la tertulia en la Feria del libro con Ramón Eder, Abelardo Linares y Karmelo C. Iribarren,  las charlas culturales con mis alumnos del instituto… Y sobre todo los regresos a la buhardilla, con un poco de jazz en la pletina y nuevos libros… Falta que prontito podamos compartir tapas y copas por Madrid o unas fotos en Oviedo, querido Miguel, junto a la paciente estatua de Woody Allen.

Gracias por la entrevista. Ha sido un placer.