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martes, 21 de marzo de 2023

VV. AA. LA SATISFACCIÓN DEL DEBER CUMPLIDO

La satisfacción del deber cumplido
100 Años sin Andrés Manjón
AA. VV.
Coordinan: Javier Gilabert, Fernando Jaén, Gerardo Rodríguez Salas
Prólogo de Remedios Sánchez
Esdrújula Ediciones
Granada, 2023
 

LA VOZ DE TIZA

 

   Más allá del rutinario desempeño laboral, los que hacen de la docencia una forma plena de entender las relaciones entre maestros y alumnos recuerdan siempre su filosofía germinal: el empeño por impulsar valores y conocimientos que eduquen la sensibilidad, fomenten el espíritu crítico y den vuelo y autonomía a lo mejor de cada ser humano. Ahora se cumple el primer centenario del fallecimiento de Andrés Manjón (Sargentes, 1846- Granada, 1923), Catedrático en la Facultad de Derecho, sacerdote y fundador en 1889 de las Escuelas del Ave María, un proyecto pedagógico que reivindica la enseñanza gratuita y el empleo de estrategias educativas encaminadas al aprendizaje activo y compartido.
  La hermosa tarea en el tiempo de Andrés Manjón culmina en ese duelo de labores y esperanzas de las Escuelas del Ave María. Una obra que admite parangón y desarrollo con la Institución Libre de Enseñanza y su filosofía regeneracionista. Supone una forma de pensar marcada por el pensamiento humanista con el empeño por buscar espacios a una convivencia equitativa, capaz de redistribuir riqueza e igualdad en una realidad social ominosa, lastrada por un abrumador analfabetismo. La tarea conjunta de varias generaciones ha multiplicado recursos y centros educativos y ha mantenido fuerte el compromiso con una educación de calidad que preserva la ciencia y el sentido intacto del legado pedagógico de su fundador.
  En el prólogo, la profesora, antóloga, ensayista y editora Remedios Sánchez hace un largo recorrido por el activismo educativo de Andrés Manjón. Recuerda y analiza los aspectos biográficos esenciales en el contexto histórico decimonónico de la ciudad de Granada y concluye con una lectura ágil y detallada de los hilos argumentales del libro y de los poetas que transitan por estas páginas de homenaje.
  Los coordinadores secuencian las aportaciones textuales de los cien poetas invitados, más  los tres poemas propios, en cuatro tramos, titulados: “Mirando hacia fuera”, Mirando hacia adentro”, “Mirando por los demás” y “Mirando hacia el maestro”. La propuesta organizativa, según clarifica Remedios Sánchez, es un guiño cómplice a la obra El maestro mirando hacia fuera o de dentro a fuera (1944). Cada sección comparte algunas características reseñables, aunque lógicamente queda palpable la diversidad. Así la primera parte, que aglutina veintidós poetas, hace una lectura de la infancia percibida desde la edad adulta. Es un arquetipo conceptual que la infancia es un tiempo áureo, signado por la idealización, donde se hace fuerte un sentido epifánico hecho de claridad y capaz de vislumbrar un discurrir esperanzado y pleno. Desde esa panorámica están escritas varias composiciones de los integrados en esta primera senda; pero el enfoque cobija también las zonas de sombras que llevan a descubrir las disonancias y contradicciones inherentes a cualquier existencia. Véanse, por ejemplo, los poemas “Un niño en Gaza”, de Trinidad Gan, “Aylan” de Ramón Martínez o “Los niños soldados” de Mariluz Escribano Pueo que focalizan temáticas de dolor como la guerra, los movimientos migratorios o las catástrofes bélicas del continente africano, donde la infancia ratifica su vulnerabilidad extrema. Maravilloso el poema “El niño frente al mar” de Diego Medina Poveda sobre el acoso escolar y sus efectos, una de las manchas del presente que requiere mucha más conciencia social.
  El enfoque del segundo apartado “Mirando hacia dentro” toma el pulso a la labor docente. Tradicionalmente infravalorada por una sociedad utilitaria y materialista, la tarea de educar supone un desempeño que trasciende el marco laboral para hacer del maestro una figura clave, capaz de moldear conciencias, de llenar la mirada del niño de descubrimientos y asentar el sentido ético como raíz fuerte de la personalidad. En la mente de todos, todavía, la tarea de las maestras de la república, como glosa el hermoso poema de Raquel Lanseros, o la gratitud de los adultos que recuerdan sus días en el aula. Jamás se borra la mano de quienes empuñaron la travesía formativa porque, como apunta Andrés Manjón, “educar es instruir y mucho más, es enseñar a pensar, a querer, a sentir a vivir”. La serie de aforismos líricos de Carmen Canet “Amor y pedagogía" suma el laconismo del decir breve con encomiable acierto a este cálido homenaje a la pedagogía manjoniana; de paso, recuerda al lector ese abrazo entre pensamiento y cauce lírico que sostiene la arquitectura verbal del género. Y profesores en ejercicio, como Francisco Javier Gallego Dueñas, testifican experiencias reales para incidir en ese aprendizaje continuo que da sentido pleno a la labor docente como deber y libertad; por su parte, Javier Gilabert, añade el epitelio vocacional de la saga familiar, tan necesario para moldear arcilla y futuro, sin púlpitos ni estridencias, haciendo de la humildad una presencia constante; en el balance entre niño y maestro aprende siempre más el maestro.
   “Mirando por los demás” supone priorizar el clima colectivo sobre los intereses propios; en un tiempo que ha exaltado hasta el ensimismamiento el santuario del yo la educación requiere abrir el corazón a la palabra para mostrar otra realidad, una lección de amor que alimenta y transforma, que requiere constancia y voluntad. En el apartado, los efectos de los primeros libros, la voz intacta y cálida de la biblioteca personal, las herencias de páginas escritas que alguien dejó a resguardo para que siguieran iluminando sueños y futuros. Abren reflexiones de interés poemas de María Rosal, desde la evocación, José García Obrero, con el deje simbólico de hacer de la docencia un gesto contra el azar que pone la semilla en suelo estéril, o Sabina Bengoechea, que hace de sus versos un hermoso ejercicio introspectivo de recuperación y memoria.    
  Finaliza la múltiple exploración manjoniana, el apartado “Mirando hacia el maestro”, ese depositario satisfecho del deber cumplido que pone luz a la inteligencia. Dejan en este textos que indagan en la esencia del acto de educar y en el perfil humanista del hombre inquieto que se entrega a los demás con humildad y perseverancia. 
  En las páginas de La satisfacción del deber cumplido resalta firme la postura tenaz de Andrés Manjón que vincula la realidad humana con el ejercicio docente; no se trata de depositar contenidos sino de sembrar valores que tengan una perdurable proyección en el tiempo. Solo resta felicitar a los impulsores del homenaje, Javier Gilabert, Fernando Jaén y Gerardo Rodríguez Salas, por enlazar la memoria del hombre con la poesía en sus itinerarios de búsqueda, contrastes, elegía y celebración. Si educar es tarea de todos, dar las gracias es la mejor respuesta a quien alentó la amanecida de la plenitud del ser humano.


JOSÉ LUIS MORANTE



jueves, 31 de enero de 2019

REMEDIOS SÁNCHEZ. ASÍ QUE PASEN TREINTA AÑOS...

Así que pasen treinta años...
Historia interna de la poesía española contemporánea
(1950-2017)
Remedios Sánchez
Ediciones Akal
Madrid, 2018


HISTORIA INTERNA DE LA POESÍA


   Profesora titular de la Universidad de Granada, impulsora de los estudios Juan Valera en la encrucijada (2013), Humanismo Solidario. Poesía y compromiso en la sociedad contemporánea (2014), El canon abierto. Última poesía en español (2015), Palabra heredada en el tiempo. Tendencias y estéticas en la poesía española contemporánea (2016), coordinadora del balance Nuevas poéticas y redes sociales (2018), autora de prólogos, e impulsora de la revista en papel EntreRíos, Remedios Sánchez (Barcelona, 1975) ha hecho del cauce lírico contemporáneo y su historiografía un persistente núcleo reflexivo.
  Retorna exploración en el volumen Así que pasen treinta años… que aporta subtítulo clarificador: Historia interna de la poesía española contemporánea (1950-2017). El sondeo comienza con la segunda generación de posguerra, cuyos creadores, “los niños de la guerra”, soportaron en sus biografías las drásticas vivencias de la contienda fratricida y los contundentes efectos secundarios: la dictadura, el exilio, los desgarros afectivos y la fragmentación del clima cultural. El periodo acotado abarca hasta el ahora, un estar marcado por la eclosión tecnológica y la imposición de internet que crea un espacio visual normalizado de brotes digitales.
   Remedios Sánchez opta por organizar su estudio en puntos de fuga, con autonomía de contenidos. De este modo, el índice general recoge en los asuntos conceptuales el concepto de canon, el inacabable debate sobre las generaciones literarias y la idea del compromiso, junto a miradas sobre la temporalidad poética, con hitos básicos como la poesía social, la epifanía de los novísimos, la irrupción de la otra sentimentalidad, el belicismo literarias por ocupar planos de la escena lírica y los estratos creadores de las generaciones del siglo XXI. Además inserta una  bibliografía notable, aunque faltan algunos títulos de estudios básicos para conocer el legado intersecular.
   No hay sorpresas en el enfoque. La investigadora busca una exposición didáctica y razonada, sobre el trazado básico y canónico. Por ello, el libro adquiere un valor aclaratorio que define los parámetros de nuestra poesía en el tiempo con sus protagonistas más cualificados. En la presentación, la autora subraya el decisivo aporte del profesor Juan Carlos Rodríguez: el discurso literario nace como fruto de condicionantes ideológicos y contextuales; expresa la identidad personal y el modo del pensamiento en íntima textura con el devenir histórico. La realidad se impone en la escena creativa y la mirada crítica, si quiere ser objetiva y clarificadora, ha de integrarla siempre en su panorámica.
  El dibujo general del entorno poético no se puede desvincular del concepto de canon. Es el punto de partida estético que define una época y el que sirve de norte para delimitar una selección representativa. Hay que asumir que los valores poéticos son cambiantes y relativos, fluctúan y tienen una vigencia transitoria. Sin embargo, son útiles para construir las generaciones literarias, las fotos corales que permiten agrupamientos colectivos, desgajados después en individualidades.
  Para abordar la generación del 50, junto a otras fuentes complementarias como las páginas autobiográficas de Barral, Caballero Bonald y Jaime Gil de Biedma, es insustituible la vía de acceso creada por Carme Riera. A ella recurre la ensayista para abordar las contingencias y el desarrollo orgánico del núcleo generador de la Escuela de Barcelona, con la incorporación al mismo de  Ángel González y José Manuel Caballero Bonald. Recuerda además el efecto discursivo en los idearios estéticos abierto por la cuestión definitoria de la poesía como conocimiento o comunicación. Se investiga también la ascendencia de sus cabezas principales en las promociones más jóvenes, en las que resaltan los magisterios de Jaime Gil de Biedma y Ángel González en la Otra sentimentalidad y en la estela de la poesía de la experiencia.
   El pensamiento teórico de Castellet, en giro sorprendente, ya que había sido un tenaz defensor del realismo y el crítico por excelencia de La Escuela de Barcelona, visualizó la generación veneciana a través de la antología Nueve novísimos poetas españoles que, en muy poco tiempo, se convirtió en epicentro del clima poético de los setenta, inaugurando un verdadero monopolio estético. De sus efectos mana una incontable epigonía que solo a mediados de los años ochenta encuentra deltas nuevos.
   Entre ambas estelas, Remedios Sánchez aborda el legado de la generación del 60, un grupo intermedio cuya presencia en los estudios literarios, a pesar del aporte de dos de sus nombres más conocidos: Félix Grande y Antonio Hernández, suele ser muy poco estudiada. Casi el efecto contrario se produce con los integrantes del grupo granadino de La Otra Sentimentalidad, cuyos primeros frutos poéticos han dado pie a notables ensayos en estudios y revistas, antes de integrarse en la corriente mayor de la poesía de la experiencia, etiqueta crítica esencial para estudiar las décadas finales del siglo XX. Son décadas que apuestan por la diversidad, que siembran incansables polémicas y que establecen trayectos singulares que parten de etiquetas globales como la poesía de la experiencia, la poesía del silencio, los poetas de la Diferencia o aventuras estéticas de menor calado como el Sensismo o la Poesía de la conciencia. En cualquier caso, la ensayista afronta un amplio despegue en sus indagaciones y clarifica el sentido transitorio de algunas premisas conceptuales que solos se hacen fuertes en el poema. Ahí quedan episodios como el perfil revolucionario de Alicia Bajo Cero y su confrontación directa con las líneas de poder de la poesía de la experiencia, o la mirada a “Voces del extremo” en cuya nómina se olvida de nuevo a Luis Felipe Comendador, cuya labor ha sido esencial en el colectivo por su papel de editor y por su propia poesía, un ejemplo de realismo descarnado y crítico, con un amplio conjunto de libros publicados.   
  Los años noventa exigen una reinvención de estéticas agotadas; así lo vaticinan sondeos críticos que constatan el agotamiento de estrategias figurativas y la necesidad de trascender el enfoque realista, inaugurando perspectivas epifánicas. La tendencia vertebradora de la poesía de la experiencia se fragmenta. Nacen otros modos de afrontar el poema; es un tiempo plural, con trasversalidad expresiva y argumental. Y así se escribe en los recuentos críticos. Lo mismo se percibe en el inicio del siglo XXI en que abre campo una visión plural en caminos transitables heterogéneos, con estéticas alternativas, con una concepción dialéctica de la realidad, que insta a encontrar los límites y las posibilidades expresivas del discurrir lírico.
 Se hace un verdadero hincapié en la nómina integrada en Poesía ante la incertidumbre, cuya repercusión ha sido mucho más sísmica en Latinoamérica que en las estanterías foráneas, donde no ha pasado de ser un fenómeno promocional, y se aborda de forma muy tangencial el discurso crítico de los integrados por Rafael Morales Barba en las poéticas del malestar
 Es un hecho lógico; cada generación postula una presencia fragmentada, en la que yuxtaponen fórmulas dispares al marcar los códigos escriturales del nuevo siglo. De esa primera colectividad digital dio cuenta la antología Re-generación, -de la misma no hay rastros en los contenidos ni en la bibliografía- un compendio de veinticuatro nombres que conforma la vanguardia lírica más sólida. Entre los protagonistas del primer lustro del siglo XXI se recogía a Diego Álvarez Miguel, a quien la ensayista convierte en acicate fuerte de la tradición canónica frente al impulso del mercado de poetas urgentes que convierten la red en un altavoz de creaciones y ventas, con una extensa legión de seguidores. Más allá de propiciar un cauce de ganancias contables, a la crítica en general no les interesan lo más mínimos, porque la poesía o es poesía o no es, aunque venda y gestiones un respiro económico saludable. 
  Analizar con sensibilidad crítica en un periodo temporal tan amplio requiere estudio, rigor e independencia. Son premisas que cumple con acierto Remedios Sánchez, al abordar el paisaje polifónico de las últimas décadas. El resultado en un volumen ágil, de avance natural, que sistematiza y define la herencia en el tiempo de la lírica contemporánea en castellano. Así que pasen treinta años... reivindica una cronología creativa que hace del canon un rescoldo vitalista y cambiante, un proyecto babélico, complejo, en construcción.




domingo, 10 de abril de 2016

Revista de Artes y Letras ENTRE-RÍOS (nº 23-24)


EntreRíos nº 23-24
Revista de Artes y Letras
Otoño / invierno 2015
Dirección: Mariluz Escribano Pueo
Adjunta de dirección: Remedios Sánchez

Edita: Asociación Minerva de Artes y Letras

TREINTA AÑOS DE VANGUARDIA

  Con impecable ropaje formal, regresa la revista de artes y letras EntreRíos con un monográfico sobre las voces líricas del presente, dispersas en casi veinte países y con el español como idioma unitario. La selección agrupa a treinta creadores nacidos entre 1970 y 1995 y pretende ser un mapa literario plural y heterogéneo.
  La etiqueta aclaratoria “Treinta años de vanguardia” resume el trabajo continuo de una nómina sobre la que reflexiona la doctora y ensayista Remedios Sánchez, quien tras la edición de la antología El canon abierto se ha convertido en voz referencial sobre el estado lírico actual. La polifonía estética estudiada aporta un vitalismo renovado que, con paso dialéctico, deambula entre lo real y lo inefable. Los poetas asumen amplios magisterios y legados estéticos que se estructuran en dos cauces fuertes “Poesía ante la incertidumbre” y, más abierta en su semántica, “Estética del fragmento”.
El ámbito de cualquier etiqueta siempre da pie a espacios reflexivos abiertos; en este número hallamos indagaciones de Allen Josephs,  José Sarria, Luis Antonio de Villena, José Luis Morante, Juan José Lanz, Manuel Gahete Jurado, Francisco Morales Lomas o José Andújar Almansa…
  Se acompañan las reflexiones teóricas con textos de autores para que puedan definir su experiencia, esa síntesis que pone en movimiento continuo a la emoción y al pensamiento y convierte al poema en verdad de vida.  Así se filtra en Fernando Valverde, Raquel  Lanseros, Jorge Galán, Alí Calderón o Elena Medel, autores que alzan los principios constructivos del español, como espacio creativo.
Este monográfico de EntreRíos sobre el pulso poético contemporáneo está ilustrado por la mirada plástica de El Niño de las Pinturas cuyo itinerario como graffitero urbano ha ido adquiriendo la entidad del dibujante de espacios urbanos. Sus códigos simbólicos e imaginarios consiguen una expresión que enriquece el variado corpus literario de la revista y ameniza las secciones. Como una encrucijada de sentidos, EntreRíos recorre la superficie textual del ahora y marca con brillantez y nítido trazo las luces de posición de la nueva poesía.